CAPÍTULO 12
EPOV
Han pasado un par de días desde que terminé con Bella, he tratado de mantenerme al margen porque me he prometido a mí mismo el dejarla tranquila, pero jamás pensé que ella fuera a estar tan tatuada en mí. Me resulta difícil el dejar de pensar en ella, el no soñar con ella, el resistir el impulso de ir a su trabajo o casa y pedirle que volvamos. En cada una de esas ocasiones trato de recordar aquel sueño que me persiguió desde la noche del robo.
Utilizo buenas dosis de ejercicio en las mañanas, en las tardes y sobre todo en las noches. Quiero caer agotado para tener un sueño pesado, no quiero despertar a mitad de la noche con imágenes de Bella. Mi rutina consiste en correr en la caminadora, pero a veces no es suficiente, así que aumento tanto la inclinación como la velocidad, después hago pesas para ejercitar mis brazos y espalda, para finalizar con algo para los pectorales y hombros; por las noches me dedico a entrenar pierna. Hacía bastante tiempo que no me sometía a una rutina tan intensa; desde mis tiempo como agente de campo.
—Hey —me saluda Emmett sacándome de mis pensamientos— ¿Cómo estás?
—Bien —mi voz me deja en evidencia.
— ¿Ya no has hablado con ella?
— ¡No, Emmett, no he hablado con ella! —le grito. Me doy cuenta que me estoy pasando—. Lo siento.
—Está bien, comprendo lo que estás sintiendo —me mira fijamente, veo que se está cuestionando sobre decirme algo o no.
— ¿Qué?
—Es momento de darle vuelta a la página, Edward. Si ya has tomado la decisión de alejarte lo mejor que puedes hacer es concentrarte en lo que sigue.
Siento como una furia me llena por completo. Este hombre frente a mí, que resulta ser uno de mis mejores amigos me dice que deje de lado a Bella como si fuera cualquier persona, como si aquello que siento por ella no importara, como si el mantenerme alejada de ella no me estuviera dejando un enorme agujero en mi pecho, como si me hubieran arrancado el corazón para dejarlo con ella.
—Al final de cuentas es sólo una chica.
Eso es todo.
Me levanto y avanzo con la furia de un huracán hasta tomar a Emmett de las solapas de su saco.
—No es sólo una chica —gruño entre dientes.
— ¿Por qué, Edward? ¿Qué tiene de especial ella?
Emmett no tiene aprecio alguno por su vida.
— ¡La amo, Emmett, la amo! —le grito en la cara y lo empujo, veo aparecer una sonrisa burlona en su rostro.
—Lo sabía —me dice—. Tenías que reconocerlo.
— ¿Y de qué sirve, Emmett? —le digo mientras camino de un lado para el otro en mi oficina.
—Deberías ir por ella.
— ¿Y ponerla en riesgo? Ya hemos hablado de esto. Mira lo que ha sucedido, pudo resultar mucho peor. Dejé que me vieran con ella, dejé que la vieran como un punto vulnerable. No pienso exponerla por mis sentimientos, prefiero…
— ¡Estás exagerando! Sólo escúchate, todavía ni siquiera sabemos lo que sucedió allá y tú ya estás asumiendo que tiene que ver contigo y tu pasado. ¿No te das cuenta de que siempre haces lo mismo y te culpas de cualquier cosa que le suceda a los demás?
Justo en ese momento entra Jasper, nos mira confundido y de inmediato se da cuenta que algo está sucediendo, pero decide no preguntar, lo cual agradezco porque tengo suficiente con escuchar a Emmett y sé que él opina exactamente lo mismo.
— ¿Dónde has estado? —le pregunto.
—Me avisaron de último momento que ya han atrapado a las personas que entraron en la casa de Alice.
Me detengo de golpe al escucharle hablar de las nuevas noticas.
— ¿Quiénes han sido? ¿Qué han dicho? ¿Cuál fue el fin?
—Hey, tranquilo —hace el ademán de señalarme que me calmara—. Son una pequeña banda, se dedican a robar casas. De hecho son los responsables de una serie de robos que se dieron en zonas aledañas.
— ¿Ves?, te lo dije —me dice Emmett, pero decido ignorarlo.
— ¿Y cómo sabemos que no son sólo chivos expiatorios?
—Edward, me pediste junto con Embry que participáramos en la investigación y eso hemos hecho. Los resultados son esos. No hay nada oscuro o con segundos planes detrás de esto. Los hechos son estos: la casa donde viven las chicas se cruzó en el camino de estos ladrones y decidieron atracarla.
— ¿Ellas ya lo saben?
—No, pero les notificarán esta misma tarde.
—Jasper, ¿cómo está ella?
—Ella dice estar bien, hace su rutina normal, pero Alice me dice que no lo está como aparenta y estoy de acuerdo con ella. Bella sale temprano de la casa para irse a trabajar, llega y va directo a su cuarto. Tú la conoces mejor, dime si crees que eso es algo normal en ella.
Aprieto mis puños.
—Dejé que esto fuera demasiado lejos, dejé que ella…
—Se enamorara, igual que tú —termina Emmett, miro a Jasper y luce desencajado.
—Haces bien en seguir lamentándote, seguro que eso ayudará a que ella mejore.
Noto que mi amigo se encuentra furioso y lo confirma al salir y dar un azote a la puerta. Jasper y yo miramos el lugar por donde ha salido.
—Jacob quiere darte una paliza —me dice Jasper—. Honestamente la mereces, pero no por las razones que te empeñas en crear.
— ¿Qué se supone que haga, Jasper? Esta vez se trató de un hecho aislado, simple mala suerte, pero cómo podemos saber que la próxima vez no se tratará de… otra cosa.
—Amigo, sólo te pido que te detengas a escuchar lo que acabas de decir. Hablas como si estuvieras seguro de que habrá una próxima vez y si sucediera no quiere decir que es por tu culpa.
Sale de mi oficina, pero a diferencia de Emmett él no azota la puerta.
Me quedo frente al ventanal detrás de mi escritorio y miro el horizonte de la ciudad, la silueta de los edificios, el reflejo del sol en los vitrales de las grandes construcciones, las sombras que comienzan a bañar la ciudad mientras el sol se oculta.
Oprimo un par de botones en el teléfono de escritorio
— Whitlock —responde Jasper con su voz profesional.
—Jasper, verifica nuevamente que se trate de una simple banda de ladrones.
Escucho el suspiro a través de la línea.
—Entendido, Edward —cuelga.
Suspiro, mi mente me ha llevado de nuevo a sus ojos zafiros, la manera tan peculiar que tienen de ir oscureciendo en la medida que se alejan de su pupila. De una cosa estoy seguro y es que ese par de orbes me perseguirían por el resto de mi vida.
Un par de golpes en la puerta sacuden mis recuerdos de mi dulce y alegre Bella.
—Adelante.
Heidi asoma su cabeza y le hago señas para que entre. Lleva el iPad en la mano, su actitud profesional presente como siempre.
—Keira le manda el contrato con la cadena hotelera en Suiza que se adquirió hace unos meses —me entrega el iPad—. Evan y Scott han mandado las actualizaciones sobre el proyecto de los nuevos computadores cuánticos a su correo personal, así como el algoritmo sobre los cifrados.
—Perfecto —le digo mientras abro el contrato.
—Con respecto a las acciones tomadas en cuenta en la junta realizada en Alemania el equipo que se envió ya reportó su llegada. Se espera que se refuerce el sistema de seguridad en esta misma semana.
—Quiero estar informado de cada uno de los pasos que se lleven a cabo.
Heidi asiente y anota unas cosas.
—Por cierto, el coche de la señorita Swan ya fue llevado a su casa.
Mi cuerpo se tensa y una presión se instala en mi pecho en cuanto escucho aquello. No importó cuánto insistí en que se quedara con el coche. Pienso en la seguridad que le proporcionaría y tras ello se encuentra mi deseo de querer que ella posea algo que le recordara a mí, algo que en los próximos años pudiera darle una buena reminiscencia de nuestros días juntos.
—Está bien, gracias, Heidi.
Sale de la oficina y me pierdo de nuevo en la vista de la ciudad. Cae una ligera brisa que se estampa contra el cristal del ventanal y como lo he hecho en los últimos dos días me dejo llevar por los recuerdos, me pregunto lo que estará haciendo y poco a poco mi mente me lleva a pensamientos más oscuros y culpables.
Conduzco por la ciudad sin rumbo fijo, sólo giro en las calles, acelero y freno en los momentos necesarios. Veo pasar lámpara tras lámpara. Pasa de la media noche, no he dejado que Sam o alguno otro de los muchachos me acompañara en esta escapada nocturna, la presencia de la camionera negra detrás de mi auto sólo es un recordatorio del por qué no puedo estar con ella. Si tan sólo fuera un hombre cien por ciento libre, que mi sola compañía no supusiera un peligro para ella.
Tengo de fondo a The Police, lo cual no sirve de mucha ayuda ante mi estado de ánimo actual. Giro hacia la derecha y freno en seco. De manera inconsciente me he dirigido a la calle donde habita Bella, estaciono frente a la casa de Alice y veo luz en la planta baja y en una de las ventanas superiores, no es la de ella. Me pregunto si estará despierta, si es quien mantiene la luz encendida del piso inferior.
Pasan los minutos y no hay gran movimiento, lo único que ha cambiado es la intensidad de la luminosidad del piso superior, es una lámpara de mesa. De pronto veo una sombra entre las cortinas de la sala, se ve el cabello corto. Es Alice ¿Estará con ella?
La puerta del copiloto del auto se abre, llevo la mano debajo de mi asiento buscando mi Glock, que siempre se encuentra ahí para situaciones de emergencia.
—Tranquilo, soy yo —dice Emmett mientras se sienta a mi lado.
—Me has asustado —digo sin mirarlo— ¿Cómo sabías que estaba aquí?
—Sam te vio salir, entendió que necesitabas estar solo, pero le preocupabas —me dice—. Para ser un ex agente de la CIA tu escabullida no fue muy limpia.
— ¿Qué buscas, Emmett?
—La pregunta es qué es aquello que buscas tú. Mírate aquí, acechándola.
—No la estoy acechando.
— ¿Entonces qué haces aquí? ¿Por qué no vas a hablar con ella?
—Sabes que no puedo y conoces el porqué.
—Entiendo tu miedo, Edward. Pero no todo lo que les pase a tus seres queridos o lo que pase a tu alrededor tiene que ver contigo y tu pasado. Debes dejar Brasil atrás.
Hago un gesto al escucharlo hacer referencia al momento que marcó el resto de mi vida.
—Emmett, debo mantenerme lejos de ella para protegerla, ella se encuentra mejor sin mí—comienzo.
—Lo que ella quiere es lo mismo que tú deseas.
—Puedo ser lo que ella desea, pero no lo que necesita.
— ¿En serio crees que esto es algo que ella querría escuchar? Creí estos años que lo habías dejado medianamente atrás, pero gracias a Bella ahora me doy cuenta de que no es así en lo absoluto. Ese día lo sucedido no fue tu culpa, cumpliste con el protocolo.
—Debí comprobar que él…
—Escuchaste que alguien se acercaba a tu posición y creías que el equipo estaba lejos, sólo había una opción. Sabes que en esta carrera se corre el riesgo de tener pérdidas colaterales. En ese momento es tu vida o la del otro.
—Eso no elimina el hecho de que ella corre peligro al estar conmigo.
—Deja que sea ella quien elija si vale la pena tomar el riesgo o no. Creo que es lo suficientemente grande para tomar decisiones. Quizá es mejor para ella el estar a tu lado.
Miro hacia la casa que se encuentra frente a nosotros. La imagino en la sala, sentada frente a la mesa del centro dibujando un escenario para una fiesta, a su lado una gran taza de café y todo su material disperso, su cabello recogido en un moño despeinado, sus mejillas sonrosadas por el calor de la bebida. Mi mente me traiciona y me coloca en la escena, aparezco detrás de ella, comienzo a hacerle un masaje para ayudarle a relajarse, aparto el cabello de su nuca y deposito un par de besos húmedos, Bella me pide que me detenga o no terminará el plano, pero cuando mis manos pasan a sus pechos ella se rinde; se gira y se monta en horcadas, la tomo de su delicioso culo y comenzamos a frotarnos.
— ¿Edward? —Emmett me saca de mi ensoñación.
—Lo siento, yo sólo…
—Estabas pensando en ella. Tu cara lo dice todo. Mira, sólo digo que no puedes dejar pasar el presente temiendo el futuro.
Lo miro sorprendido.
—Esas fueron palabras demasiado sabias viniendo de ti.
—Si bueno, mi culo se está congelando aquí y tu hermana me está esperando, necesitaba decir algo rápido y directo.
—Trabajo hecho —palmeo su hombro.
—Nos vemos mañana —me dice antes de salir de mi auto.
Me quedo por un par de minutos más y cuando se apaga la última luz del piso inferior enciendo mi auto para dar marcha de regreso a casa. Al llegar veo cómo Sam desaparece sigilosamente, estoy seguro de que su siguiente movimiento es avisarle a Emmett que he llegado. Joder, ni que fuera un crío.
Voy al minibar y me sirvo dos dedos de whiskey con un par de cubos de hielo, me concentro en ese sabor seco y dulzón, en el ardor que deja en mi garganta. Emmett me ha llevado a terrenos en donde ha comenzado a anidar la esperanza, porque si existiera la mínima oportunidad de estar con Isabella Swan la tomaría, sin duda lo haría.
"Deja que sea ella quien elija si vale la pena tomar el riesgo o no. Creo que es lo suficientemente grande para tomar decisiones"
¿Y si no era así? Ella podría acceder a cualquier cosa sin medir las posibles consecuencias por el simple hecho de estar conmigo.
Mi teléfono suena, es Emmett.
"Si fuera al revés ¿acaso no elegirías lo mismo?
Pepe Grillo (aka Emmett)."
Deja que sea ella quien elija, Edward. Merece tener la opción de decidir lo que quiere para ella. Me lo repito una y otra vez, o por lo menos merecía que fuera honesto con ella y supiera realmente las razones por las cuales he decidido dar por finiquitado nuestra relación, a partir de ahí todo quedaría en sus manos.
BPOV
Me preparo para irme a trabajar, ando como autómata, hago todo sin pensar realmente en lo que estoy haciendo, es como si estuviera en modo automático. Mi pecho ha dejado de doler, ya no existe esa sensación de desgarre en el centro; no, ahora todo lo que hay es un vacío frío, como cuando llevas horas sin comer y tu cuerpo te hace saber que debes llenarlo, alimentarlo antes de desfallecer. Tomo el anillo de la abuela y mi bolso, me despido de los chicos que se encuentran en la cocina, pero antes de que llegue a la puerta Jacob se interpone en mi camino, mi cara queda a la altura de su pecho, cruza los brazos y sé sin ni siquiera mirarlo que se encuentra enfadado.
—Ya es suficiente —me dice con su voz dura.
—Jake, Eryn me regañará nuevamente por llegar tarde.
Trato de hacerme a un lado, pero me toma de la cintura y me lleva hasta la sala donde me sienta justo en medio del sillón, tanto Alice como Jacob se colocan frente a mí, ambos tienen sus brazos cruzados.
— ¿Qué sucede? —les pregunto.
—No, ¿qué te sucede a ti? —me dice Alice—. Cariño, sé que Edward te ha pegado duro, pero vamos, no puedes ponerte en modo autómata por el resto de tu vida.
—No es eso, sólo tengo mucho trabajo.
—No debes mentir con nosotros. Sabemos que estás así por lo sucedido con ese bastardo. No nos has dicho qué ha sucedido y lo respetamos, pero debes regresar a tener esa chispa —dice Jacob.
—Chicos se me hace tarde, en serio, hablemos de esto cuando regrese del trabajo.
—Si no hablas de ello, más tardarás en volver a ser tú misma —comenta Alice.
—Alice, cómo se supone que hable de algo que no termino de comprender. Apenas conozco a ese hombre, apenas he pasado tiempo con él, pero por alguna estúpida razón siento que puedo, o podía confiar en él y me duele, me duele aquí —le digo tocando el centro de mi pecho—. No comprendo cómo puede doler tanto si a penas y conozco quién es él porque nunca pudo confiar en mí.
—Oh, cariño —Alice se acerca y me envuelve entre sus brazos—. Te has enamorado.
— ¿Qué? No, eso no… no es cierto —le digo de manera torpe por la sorpresa que han causado en mí sus palabras—. Quiero decir, sí me encanta, pero no, es imposible. Yo no lo conozco
—Puedes negárnoslo todo lo que quieras, pero en el fondo sabes a la perfección cuál es la respuesta.
— ¡Oh, Alice! ¿Qué haré ahora?
—En el corazón no se manda, cuando se ama, se ama y punto.
—Pero eso no quiere decir que debas quedarte y sentarte viendo la vida pasar, así que un buen comienzo es salir con nosotros esta noche —agrega Jacob.
—O—
Llego a casa y espero que tanto a Alice como a Jacob se les haya olvidado la salida. Es viernes y lo único que quiero hacer es meterme a mi cuarto y no salir de la cama en todo el fin de semana, pero veo que no podré hacerlo. Al entrar me encuentro con mis amigos parados junto a las escaleras, ya están preparados para la velada. Suspiro cansinamente.
––No creo que sea necesario todo esto, chicos. Realmente estoy bien.
––Bien no es andar como zombie, llegar y a penas poder arrastrarte a tu habitación. No has querido hacerlo a tu manera, será a la mía — me dice Jacob—. Así que levanta ese culo, ve a prepararte que esta noche saldrás de cacería y Cullen se retorcerá al ver el mujeron que dejó ir.
Sin otra opción tuve que hacer lo que me pedía. Para mi sorpresa ya tenía todo un outfit preparado en la cama. Obra de Alice.
Me quité la ropa de trabajo y me coloqué el vestido de noche con lentejuelas. Tiene una abertura profunda en la espalda que llega más abajo de mi cintura, las tiras delgadas suben por mis hombros y bajan hasta la altura de mis pechos, cayendo en una delicada V que invita a adentrarse en su profundidad. Me llega hasta la mitad del muslo y con las sandalias de tacón 12 mis piernas destacan. Este vestido sí que logra resaltar mis atributos.
Maquillo mis ojos con un efecto ahumado y mis labios de su rosado delicado, es la combinación perfecta entre sensualidad e inocencia.
En algún momento mientras me cambio comienzo a creer que Jacob y Alice tiene razón. No puedo andar llorando por las esquinas dejando que la vida pase por un hombre que a penas y conozco. Decido hacerles caso a mis amigos, probablemente él esté encontrando alguna conquista con quien follar y pasar la noche. No seré la Isabella que se queda a esperar que le llamen, acostada en la cama mientras el otro se la pasa bomba. Suficiente dignidad perdí con Marcus en el pasado. En su momento decidí que no volvería a hacerlo y me mantendré firme, Edward Cullen no me verá derramar una lágrima por él.
Tomo la chaqueta corta de piel que Alice ha dejado para mí y salgo de mi habitación. Escucho el chiflido de Jake en cuanto piso el último escalón.
—De eso es de lo que estaba hablando.
—Bien, ahora muévanse que se hace tarde —nos dice Alice.
Llegamos al lugar favorito de Jacob para la cacería, la música se escucha por todo lo alto, nos pasamos la fila de espera y ahí está Jared en la entrada, miro a mi amigo, pero está como si nada, quizá en estos días que he andado como zombie ellos hayan arreglado las cosas, ya sea que Jared haya dado su brazo a torcer -cosa que dudo-, o bien, mi amigo ha entrado a su juego, del cual temo que salga lastimado.
—Presiento que esto fue plan con maña.
No logro comprender a qué se refiere, hasta que veo la mirada de Jared, él sabe que si Jacob está aquí y no es por él sólo puede significar una cosa y es que mi amigo sí viene de caza.
—¿Es en serio, Jacob? —le pregunta el ex de mi amigo.
—¿Podemos pasar o no? —pregunta sin mirarlo
—Ellas sí, tú no. Sé muy bien por qué estás aquí.
—A ti qué más puede importarte.
—Chicos, basta —me pongo entre los dos—. Jared, por favor, sólo quiero una noche de diversión con mis amigos, he tenido días complicados. Sólo dejen todo esto por una noche, por favor.
Veo la duda en sus ojos, pero supongo que él ve la miseria en los míos, así que quita el cordón y nos deja pasar, dejando atrás una serie de abucheos.
—¿Sabías que él estaría aquí?
Jacob no responde sólo se encoge de hombros.
Nos conducimos hasta una mesa que se encuentra en la parte alta del establecimiento, subimos las escaleras con cuidado y me pregunto qué tan buena idea es el elegir este lugar teniendo en cuenta que por lo menos uno de nosotros terminará ebrio. Espero no ser yo, porque seguramente me caería de culo con los tacones que me cargo. Mientras nos acomodamos Jacob se ofrece a ir por los primeros tragos de la noche, para Alice y para mí trajo un par de margaritas y para él una cerveza. De lejos vimos a Jared observarnos, aunque más bien observaba a Jake.
Pronto la música, con ayuda del alcohol, comenzaron a hacer su tarea, me siento achispada y poco a poco comienzo a sentir que encajo en el ambiente, tomo a Alice de la mano y me la llevo hacia la pista, busco un pequeño espacio entre la gente que se amontona y restriegan entre ellos. Ambas comenzamos a mover nuestras caderas al ritmo de una mezcla de IDGAF de Dua Lipa que poco a poco comienza a tornarse en un ritmo electrónico, pero al mismo tiempo sensual. Veo como un par de chicos se van acercando a nosotras.
—La presa ha llegado por sí sola —le digo a Alice al oído, ella voltea y ve a los chicos.
Cada uno de ellos se coloca a nuestras espaldas para tomar nuestras caderas y comenzar a menearse con nosotras al ritmo de la música, pero en ese momento siento una presión en el pecho, comienzo a sentirme inquieta con la necesidad de buscar algo, recorro el local con la mirada, pero no hallo nada o nadie, sólo a Jacob magreándose con alguien en el rincón donde nuestra mesa se encuentra.
Veo que Alice se aleja del chico disculpándose porque ya se ha cansado y se acerca a mí para informarme que se irá a refrescar un momento, sé que sólo ha sido un pretexto para deshacerse del tipo con el que bailaba, porque desde que va en serio con Jasper ha dejado atrás los tiempos de cacería y probablemente el chico debió de haberle hecho alguna insinuación o propuesta para que buscara cualquier pretexto para salir huyendo. Sin embargo, nada perdido el tipo ya que se pega a mí, quedando yo en medio de ambos, por un momento me siento intimidada, pero por otro pienso qué más da, sólo es un baile, así que me muevo a la par que ellos lo hacen y pronto encontramos el ritmo los tres.
No sé cuánto tiempo ha pasado, pero comienzo a sentirme agotada así que me disculpo con los chicos, diciéndoles que me uniré a ellos más tarde. Camino hacia la mesa de mis amigos, me apresuro a llegar porque no puedo quitarme la sensación de estar siendo observada, quiero pedirles que nos marchemos, pero sé que llevo las de perder cuando veo a Jacob manoseándose con el mismo tipo rubio de hace un rato y no encuentro a Alice por ningún lado.
Han paso cinco minutos y mi amiga sigue sin aparecer.
—Voy al baño a buscar a Alice —le digo a Jacob, pero no estoy muy segura de que me haya escuchado porque sigue en lo suyo.
Me dirijo hacia los baños esperando que se encuentre ahí, entro y veo a un par de chicas metiéndose mano y justo en ese momento va saliendo mi amiga.
—Hey, he estado buscándote —la tomo del brazo y la llevo de regreso a la mesa—. Quiero irme a casa ya.
—Este…yo…
La veo vacilante, pero antes de preguntarle qué le sucede veo una cabellera cobriza al fondo, mi corazón se acelera, martillea a tal velocidad que me ensordece, todo a mi alrededor se paraliza y vuelve borroso; suelto una gran bocanada de aire y comienzo a respirar de manera irregular. Él no puede estar aquí, me repito una y otra vez, qué podría estar haciendo aquí. Trato de focalizar de nuevo en aquel lugar donde me pareció mirarlo, pero ya no se encuentra ahí. De pronto recuerdo la sensación de ser observada y ahora esto, me lleno de pánico, mi pecho se oprime por las punzadas y la sensación de frío.
—Debo salir de aquí ahora mismo —murmuro más para mí.
—¿Cómo?
—Alice, debo irme. Los veré en la casa —le digo de manera apresurada y me voy dejándola plantada en la mitad del pasillo.
Vuelvo a sentir la mirada clavada en mi espalda.
—¡Jake! —lo jaloneo de su camisa hasta que se aparta del chico con quien ha estado fajando—. Necesito irme, por favor —suplico.
—¿Dónde está Alice?
—La dejé en algún lugar cerca al baño, quiere quedarse.
—Bien, yo sólo lo despacho y nos vamos.
—Jake no tengo tiempo, por favor — ve la desesperación y sólo asiente.
Da media vuelta y me da la espalda, supongo que está despidiéndose de su ligue, pero el tipo no tiene intención de dejarlo ir, lo atrae hacia él aprisionándolo entre sus brazos. No tengo tiempo para esto, así que sin decir una palabra más me largo de ahí, sólo debo buscar un taxi, ¡pero mierda que no he traído ni un centavo!
A lo lejos veo a Jared que mira fijamente a mi amigo, veo la desilusión en sus ojos, pero yo veo una posibilidad de salvación en él.
—¡Jared! — le grito mientras me abro paso entre la multitud.
Llego a trompicones hasta donde está y trato de llamar su atención nuevamente, él se gira para mirarme, sus gestos pasan de la decepción y dolor a la confusión.
—Jared, necesito un favor.
—Dime qué necesitas —toma mis manos que se encuentran temblando.
—Necesito que me prestes tu auto, debo irme de aquí y ninguno de ellos parece escucharme, por favor, realmente necesito salir de aquí.
—Bella, tranquila, te ves muy alterada.
—Sólo necesito tu auto —lo miro de manera suplicante.
—Sí, yo también saldría huyendo si pudiera —mira hacia el lugar donde Jake se encuentra acompañado del otro chico, sólo que ahora parece estarme buscando, pienso que después le mandaré mensaje, lo primero es largarme de aquí.
Jared saca las llaves del bolsillo de su pantalón sastre y me las entrega.
—Es una vieja camioneta Chevrolet negra, dile a Jeremy que buscas mi auto.
—Gracias, Jared —comienzo a andar, pero al segundo paso me doy vuelta hacia él una vez más—. No lo juzgues, él está sufriendo tanto o más que tú, si en verdad te gusta no lo dejes ir.
No espero su respuesta y camino hacia la salida. Le pido al tal Jeremy la camioneta de Jared, me mira inseguro porque evidentemente no me conoce, oprime un botón en su intercomunicador que cuelga de su hombro y espera una respuesta, que no obtiene.
—Por favor, soy amiga suya y de Jacob.
—¿Cuál es tu nombre?
—Bella —respondo.
—Bien, de acuerdo —toma las llaves que le doy—. Espera aquí.
Lo veo alejarse, sé que apenas han pasado unos segundos y todavía puedo ver su espalda, pero comienzo a desesperarme; volteo una y otra vez hacia la entrada con el temor de que aparezca de repente e incluso que salga con alguna chica colgada de su brazo, eso sería desgarrador para mí ¿Por qué tendría que lastimarme tanto el verlo con alguien más? ¿Acaso…? Yo no, no puedo amar a alguien como Edward, alguien que ni siquiera se entrega a medias, que desde el primer momento colocó una barrera entre ambos con los límites bien puestos e inquebrantables. No, Alice se equivoca.
—Aquí está—me dice Jeremy sacándome de mis pensamientos y extendiendo las llaves de la camioneta.
Las tomo sin demora y me subo, en ese momento siento vibrar mi teléfono y mientras arranco respondo y dejo el altavoz.
—Bella, cariño ¿dónde te encuentras? Estamos como locos buscándote —me dice Jake del otro lado de la línea—, dime dónde estás para ir por ti.
—Descuiden, ya voy hacia la casa. Jared me ha prestado su camioneta.
—¿Jared?
—Sí, mañana les explico todo. Me siento cansada y sólo quiero llegar a casa.
—De acuerdo, pero avísame en cuanto llegues, por favor. Alice y yo iremos en una hora más o menos.
—Bien, supongo que nos vemos ya mañana.
—Descansa, cariño.
Corto la llamada y guardo el teléfono en mi bolso, trato de concentrarme en el viaje de regreso, pero realmente conduzco como autómata ya que mis pensamientos están puestos en cierto hombre de ojos verdes que me ha arruinado la noche en que me propuse divertirme y dejar la miseria de los últimos días a un lado. Mientras conduzco comienzo a sentir la camioneta desestabilizada en su andar, le echo la culpa a la pavimentación, pero cuando el movimiento se vuelve más agitado y me cuesta mantener el control del volante decido orillarme y revisar lo que sucede. Bajo de la camioneta y cuando miro hacia la parte de atrás hallo un neumático pinchado y veo cómo sigue bajando.
—¡Genial, lo que me faltaba! —gruñó mientras doy un puntapié a la llanta.
Echo un vistazo en la caja para ver si Jared trae consigo un repuesto y efectivamente, se encuentra amarrado con unas cadenas y al lado de éste se encuentra un gato hidráulico y una caja de herramientas. Pienso que no debe de ser realmente tan difícil, es cierto que no he tenido muy buenas experiencias, pero no quiere decir que esto termine en un desastre. Así que abro la puerta trasera para subir por el neumático, pero antes me quito mis tacones, retiro las cadenas con éxito y ruedo la llanta hasta el final, está pesada. Cuando la coloco a un lado jalo el gato hidráulico para colocarlo y empezar a subir el vehículo, lo corto de mi vestido me dificulta la tarea, además de la escasa iluminación de la calle.
—Bien, puedes hacerlo, Bella.
Me doy ánimos y procuro que la desesperación no gane, ni el miedo de encontrarme en una calle desierta y con poco alumbrado. Comienzo a subir la camioneta con ayuda del gato, pero se queda atascado, así que me agacho para revisarlo, el vestido se enrolla en mis muslos al momento de ponerme en cuclillas, trato de tirar de él, pero me doy por vencida. Muevo el aparato, pero no alcanzo a ver la razón de la deficiencia. De pronto una luz alta me deja cegada, escucho las ruedas deslizarse a gran velocidad por el asfalto, pero me cubro de la luminosidad, lo siguiente que escucho es el rechinar y derrapado de las llantas por el frenado, puedo sentir cerca el golpe, pero nunca sucede, un par de manos me han tomado de la cintura jalándome.
Antes que nada ¡FELIZ AÑO NUEVO ADELANTADO! Mis mejores deseos para cada una de ustedes. Que el próximo año esté lleno de dicha, éxitos, amor, dinero (¿por qué no?), pero sobre todo salud física y mental, que vaya que 2020 nos ha puesto mucho a prueba en este sentido. Como dije en la actu de No ha terminado: gracias por formar parte de mi vida de alguna forma en este caos y ser en cierta medida quienes me han mantenido en cause. Gracias por leer, por la paciencia que me han tenido con el tema de las actualizaciones. Me gustaría decir que serán más frecuentes, pero continúo con muchos pendientes y me preparo física y mentalmente para otros retos.
Quiero hacer una nota especial para quienes leyeron el final de No ha terminado: MUCHAS GRACIAS POR EL APOYO A LA HISTORIA Y POR SUS BELLAS PALABRAS QUE ME HAN DEJADO. SOY INMENSAMENTE FELIZ AL SABER QUE LES HA GUSTADO Y DISFRUTADO.
Ahora sí, hablando de este capítulo ¿Qué les ha parecido? ¿Quién creen que sea la persona que ha salvado a Bella? Les adelanto que el próximo capítulo tendrá alguna revelaciones y será uno de los capítulos decisivos para este par.
GRACIAS POR SUS REVIEWS: miop, Mapi, tulgarita, rjnavajas, Adriu, Car Cullen Stewart Pattinson, Pameva, Fallen Dark Angel 07, Smedina, Lizdayanna, saraipineda44, Liz Vidal y cavendano13.
¡No olviden dejarme sus reviews que son alimento para mi inspiración :D!
Hasta la siguiente. Dai ;)
