Hola gente, Demon vuelve con un nuevo capítulo de esta cosa que hago llamar historia, aquí para recordarles que sí quieren comentar o criticar háganlo de manera constructiva y respetuosa, en cuanto a las filias o fetiches sí quieren que lo tenga en cuenta envíenme un mensaje, ya sea por público o por privado (Este mensaje estará hasta el final de la historia, mejor acostúmbrense) Ahora sigue la sección de respuestas, como notarán solo respondo los dejados en el capítulo anterior y aunque notó que hay más seguidores de esta historia, veo la misma cantidad de comentarios, también quiero disculparme por tardar tanto en publicar, ocurrió un problema con mi computadora y me borró lo que llevaba del capítulo, por lo que tuve que empezar casi desde el principio..

Manu: Si te refieres a Lady Bug, si la veo, voy relativamente al día, aunque sigo pensando que todos son unos ciegos de las narices, Ranma1/2 sí me llama la atención pero estoy viendo One Piece y prefiero centrarme en uno a la vez, aunque ahora que estoy al día tal vez pruebe otros animes, en cuanto a Boruto siento que es un error, la historia acababa relativamente bien con el propio Naruto como para sumar más, aunque da opciones para mucho netorare contra Naruto.

Aunque lo siguiente es complicado, Sakura no está entre mis personajes favoritos, en realidad me cae mal, pero no tanto por el estudio si no que creo que el problema viene desde el autor, se supone que es la compañera entre Sasuke y Naruto pero la verdad es que hasta en el final estuvo un tanto en la sombra de estos dos, y el problema con el autor de Naruto es que tiende a no saber hacer buenos personajes femeninos, ha hecho bien pocos en comparación de los que no supo hacer, entre otros motivos, por lo cual dudo hacer un fic con ella prontamente, no descarto la opción y respeto tu gusto, pero no encuentro fácil ello.

Carlos29: Sorprendentemente es de lo más normal que he oído.


Admitiría que la parte menos favorita de su nuevo plan era la espera, se encontraba frente a Ibiki, en cuestión de media hora tras la muerte de Kinana sus mentores les habían puesto en cuartos separados, no les habían dado nada de comida ni ropa para ponerse para no mantener sus gastadas prendas, solo quince minutos después había llegado frente a él, estaban en un silencio que ninguno de los dos parecía querer romper, pero Naruto tenía una idea de lo que estaba ocurriendo.

— ¿Puedo saber porque usted va a ser mi interrogador? Puede que usted lleve poco como maestro pero muchos podrían cuestionar su profesionalidad —Suponía que aquello era más una formalidad a que realmente tuvieran algo de él o de los demás, pero para él era obvio que estaban en un interrogatorio, o como mínimo el preludio de uno.

— ¿Recuerdas cuáles eran tus calificaciones en las clases de Interrogación y Tortura? —Devolvió la pregunta con frialdad, cualquier rasgo que pudiese demostrar algo de aprecio por su alumno eran nulos, suponiendo que hubiera algo de cariño en primer lugar, aunque si lo pensaba realmente tenía una idea clara de por qué le interrogaba.

— Perfectas —Explicó con tranquilidad, parte de la importancia de resistir un interrogatorio era mantener la calma, especialmente sabiendo los métodos que eran utilizados.

— Correcto, eras particularmente bueno para confundir a las personas, tus métodos eran crueles y tendías a confundir la mente de la gente, cuando te probamos contra otros interrogadores lograbas destruir a la mayoría de ellos —Le recordó el hombre con frialdad pura— Dejarte con otros interrogadores arriesgaría demasiado los huecos en información —Anunció antes de sentarse frente a él, bloqueando la puerta.

— ¿Puedo saber qué es lo que suponen que nosotros hemos hecho para estar así? —Interrogó viendo con una sonrisa juguetona, no tenía sentido utilizar las clásicas estrategias para obtener información, y dudaba que su mentor cayera tan sencillamente, pero mantenerse cínico y descarado podría serle útil.

— ¿Entonces los demás son parte de tus planes? —Cuestionó con cierta malicia, pero Naruto no reaccionó en lo más mínimo, no solo era totalmente imposible que cualquier miembro de su equipo tuviera información sobre sus planes, por lo que era un blof en todas las letras, por lo que se mantendría tranquilo mientras no le tuvieran atado de manos.

— ¿Cuándo comenzará el interrogatorio? —Volvió a cuestionar a sabiendas de que soltar sus teorías de por qué estaba allí seguramente solo lo incriminaría y lo pondría peor.

Antes de que Ibiki pudiese responderle alguien tocó la puerta, uno, tres, dos golpes, un comando sencillo pero que le provocó una leve sonrisa a Ibiki que se levantó de la silla donde se encontraba, al abrir la puerta que estaba tras él, quien entró en la habitación era el Hokage, caminando con porte serio antes de sentarse en la silla que poco antes había ocupado Ibiki, sus ojos azules mirándole con frialdad y desdén, y si Naruto debía apostar, amargura.

— Hokage-sama —Saludó más por protocolo que por realmente alguna pizca de respeto por el hombre, este hizo un asentimiento leve reconociendo que le había escuchado— Le doy el pésame por la muerte de su hija, no éramos cercanos pero lamento lo que le ha acontecido —Anunció descendiendo su voz hasta que aparentase aquel sentimiento de pena y tristeza que hacía tanto que no se permitía sentir, la mueca del hombre no le permitió saber si le había azotado la tristeza o la ira.

— ¿Cuándo Kinana se unió con ustedes a los exámenes ya tenía aspecto de encontrarse mal de salud? —Cuestionó el hombre manteniendo el tono profesional que Naruto estaba dispuesto a compartir, mientras cuidara su boca no habría problema en mantener el aspecto cordial, si el hombre se vio afectado por sus palabras no lo demostró.

— Así es, tengo conocimiento de que tanto Kagami como Sakura intentaron convencerla de recular, yo me abstuve confiando en que si se mantenía segura de sí es porque se encontraría mejor de salud, lamento no haber intentado convencerla —Declaro con serenidad, el hombre entrecerró sus ojos haciéndole preguntarse si alguna parte de su discurso había delatado algo que debiera mantener en secreto.

— ¿Solo ellos dos? ¿Natsu, mi hijo, no lo hizo? —Interrogó con un poco más de enfado, si se dirigía hacia Naruto o hacia Natsu no lo sabía, se encogió de hombros antes de responder.

— Si lo hizo no fue en mi presencia, supongo que lo habrá hecho más en privado —Declaró aunque si la actitud de molestia que el chico había tenido para con la chica durante su estadía en el bosque decía algo, dudaba que lo hubiera hecho.

— ¿Recibió alguna lesión de algún arma, o animal, que pudiera parecer venenoso? —Fue la pregunta tras unos segundos en los que el hombre se decidió a tomar aire para tranquilizarse, considerablemente tenso y se estaba guardando algo serio, el duelo, supuso.

— No, hicimos todo lo posible por apartarla del combate puesto que seguíamos con dudas, Sakura le acompañó durante sus baños por lo que desconozco si durante estos ocurrió algo —Confeso sin verle lo malo, total, hasta ahora ninguna pregunta le ponía en mala situación, tal vez como alguien con poca preocupación por sus compañeros pero eso no sería raro.

— ¿Sabes que es lo que le ocurrió a Kinana? —Le preguntó con cierto tono derrotado, supuso que no encontrar algo que explicara algo sobre el mal estado de salud de su hija debía ser un duro golpe para cualquiera.

— Supongo, por su pregunta anterior, que fue envenenada —Admitió con calma, cerró sus ojos aprovechándose para sentir su propio pulso cardiaco, seguía igual, ningún cambio que le delatase, al volverlos a abrir tenía la mirada azul del líder militar justo frente a él, cargados de desprecio pero no parecía particularmente deseoso de matarle y torturarle, por el momento, el hombre se levantó con una mirada oscurecida que prometía dolor para su objetivo, y tan pronto como llegó se retiró.

Ibiki solo esperó unos minutos antes de entregarle una mochila que tras revisarla encontró un par de cambios de ropa, indicándole con un movimiento donde estaba el baño Ibiki se retiró, no necesitó ninguna palabra para saber lo que significaba, que se cambiara pero no abandonara la habitación, una idiotez considerando que estaban atrapados en un bosque donde todo podía intentar matarlos, pero no evitaba que entraran visitas, era solo una formalidad ya que no tenían nada que lo incriminase.

Por lo que decidido a mantener la fachada fue a darse una ducha y en cuanto salió de la ducha, con la toalla en la cintura, agarró su espada para comenzar a pulirla mientras sus ojos miraban toda el área fuera de la habitación, ventajas de mezclar sharingan y byakugan, Gaara miraba fijamente a Karui, Karin parecía buscar a Shikamaru, cuyo equipo había llegado una hora antes, para reafirmar la dosis de droga, mismo chico que ahora estaba intentando esconderse, Choji estaba comiendo junto a su profesor, Ino caminaba en su dirección, y aunque no le terminaba de gustar tener público en las cámaras que seguramente tenía la habitación lo primero era desfogarse, bueno, lo del público era una mentira, si le gustaba, pero le gustaba poder ver a su público, a sus siervas esperando ser las siguientes, y tal vez, aunque no lo había probado, los hombres viendo que nunca podrían tener a esas mujeres, o a hombres cuernudos con sus novias o esposas, aun quería comprobar si aquello sería tan excitante como lo pintaban.

Durante cinco minutos pulió su espada hasta dejarla brillante, aunque estaba seguro que el día que abandonara la aldea, porque dudaba que pudiera mantener tanto tiempo sus planes en secreto sin ser descubierto, probablemente iría con algún herrero para re-forjarla y crear una nueva espada, cortar tanto como pudiese su pasado para jamás dar el paso atrás, pero cuando centró su mente en el mundo real vio a Ino entrar en la habitación.

— ¿Qué haces aquí, Ino-chan? —Cuestionó con falsa inocencia, mientras miraba de refilón la cámara, Ino solo se acercó lentamente, meneando esas caderas que Naruto había usado tantas veces, la sonrisa coqueta que le daba la chica le decía que estaba tan deseosa como él de recuperar el tiempo perdido, enfundó la espada antes de dejarla parada al costado de la cama.

— Hm, pensé que ya que hemos pasado esta prueba de los exámenes chunin bien podríamos divertirnos y relajarnos juntos antes de ser "enemigos" en la siguiente fase —Explicó con una sonrisa coqueta mientras se acercaba meneando las caderas.

Sus manos fueron a los botones de su blusa comenzando a desabotonarlos lentamente antes de dejarla caer en el suelo revelando que bajo aquella apretada blusa violeta sus pechos se encontraban expuestos, sin ningún tipo de sujetador que contuviese esos suaves pechos. Mismos pechos que en cuanto se liberaron de la presión de la blusa morada rebotaron suavemente tentándole con sujetarlos y amasarlos a su gusto, y mientras el pelirrojo tenía sus ojos puestos en esas tetas que eran de su propiedad, las manos de la chica fueron a su falda antes de desabotonarla y dejarla caer, revelando esa ostra que ya se mostraba levemente humedecida por sus jugos por la idea de ser poseída por su amo.

— Así que mi zorrita quiere verga, sí la quieres, sabes lo que tienes que hacer —Anunció con una sonrisilla mientras desviaba levemente sus ojos a la puerta ligeramente abierta, alguien los estaba viendo, y aunque no sabía quién sin lugar a dudas no era Kagami, su firma de chakra estaba tan grabada en su mente que sí entraba en su área de percepción lo sabría, por lo que pensaba darle un pequeño espectáculo, sí era un hombre quería mostrarle quien era quien podía follarse a la Yamanaka, y sí estos tenían un pene más pequeño que el suyo, sintieran cierta vergüenza, y sí eran chicas, se sintieran tentadas por una poronga superior, lo que le facilitaría sí deseaba volverlas esclavas suyas.

— Claro que lo sé, maestro, primero debo despertar a Poronga-sama —Anunció la chica antes de arrodillarse a los pies del rubio para desatar la toalla y lanzarla a un lado, la suave mano de la rubia sujeto con cariño la base del miembro de su maestro antes de acercar su boca al ariete carnal que comenzó a lamer con lentitud toda la extensión del falo, deteniéndose en la cabeza de la pinga a la cual le dio un beso antes de metérselo en su boca, saboreándola mientras su lengua recorriendo el glande.

— Buena chica, por algo eres mi puta favorita —Anunció sin una pizca de pena, total, en Konoha la infidelidad no era delito, en el peor caso solo lo reconocerían como un calenturiento, y aunque podría ser molesto bien podría soportarlo, soltando gemidos graves cada tanto sonriéndole a su esclava con una sonrisa maliciosa— Has mejorado bastante ¿Algo que confesar? —Cuestionó con malicia mientras pronunciaba un gemido suave.

— A veces, cuando termino con mis labores, y me quedo en su casa, aprovecho que usted duerme sin ropa, me acerco y chupo, mamo y engullo su polla hasta ponerla dura —Admite la chica jadeante, con algo de saliva escurriendo de sus labios, mientras sus ojos no se despegaban de aquel falo que ya se encontraba enhiesto, viéndolo como quien mira a un ídolo al que adoraba— M-me es imposible dormir sin probar esta hermosa, grande, gorda, venosa y absoluta verga dominadora perdone si he obrado mal, amo —Susurro la chica antes de abrir la boca, mientras sus manos sujetaban con firmeza la base de aquel ariete de carne que la hacía adorar la vida de esclava sexual, posando la cabeza de este contra sus labios, solo esperando un suave empujón de su maestro para que entrase en su boca.

— Claro que has obrado mal —Soltó con falso enfado destilando en su voz que no se suavizo con el suave sube y baja que la chica ejercía sobre su polla— ¿Cómo te atreves a comerme la polla sin que yo este despierto para disfrutarlo? ¿O sin tus hermanas putas para acompañarte en tu lujuria? —Cuestionó obligándose a no sonreír, tal vez su único verdadero enfado era no haber estado despierto para disfrutarlo.

— Perdóneme amo, pero no podía dormir sin tener contacto con Poronga-sama, y no quería perturbar su sueño, amo —Se disculpó la chica antes de introducir aquella barra de carne en su boca un poco más, adentrando el rojizo glande de su maestro en su boca.

—Bien, bien, seré misericordioso y no te castigare por ser de mis putas favoritas, pero para la próxima vez no seré tan clemente, si quieres evitarte un castigo me despertaras para que disfrutemos juntos —Ordenó antes de sujetar por los cabellos a Ino y de un solo empujón enterró su cipote en la garganta de la rubia que disfrutaba de que aquel miembro llenara su garganta, por lo que no sabía qué es lo que la hacía salivar como lo estaba haciendo, el almizclado olor de su maestro o el sabor de aquel tapón de carne que poseía un sabor que la volvía loca.

Empezó marcando un ritmo lento, disfrutando del suave calor y encierro que envolvía su verga, sacando casi al completo su miembro de la boca de la rubia antes de volver a empujar, aumentando el paso con cada embestida, dándole menos tiempo para respirar, golpeando el fondo de su garganta con su cipote, la chica en un desespero por no alejarse del ídolo a la lujuria que adoraba intentaba pegar sus labios a la pelvis de su maestro siendo que lo único que se lo impedía era la firme mano de su amo que mantenía su cabeza alejada, obligándola a seguir el ritmo que marcaba su maestro llenándola del desespero por no ser llenada por esa pija.

En un último jalón Naruto sacó su pinga de la boca de la chica, con un sonoro "plop", dejando su miembro cubierto de precum y saliva, brillando a la luz del foco, viendo con una sonrisa coqueta la cara de Ino, con su pupilas dilatadas, con su lengua de fuera, salivando, con su mano izquierda separando los labios de su almejita mientras los dedos de su mano derecha acariciaban con lentitud su concha bañada en sus jugos.

—Parece ser que mi pequeña puta está chorreando sus jugos de zorra, ¿Tan caliente te puso solo chupar a Poronga-sama? —Preguntó con cierta burla y orgullo antes de levantarse, para que sus dos espías pudieran tener una perfecta vista de su falo enhiesto— Ahora zorrita, las manos contra la pared y el culito erguido —Ordenó con una sonrisa complacida ante el disfrute de la primera de sus zorras.

— Naruto-sama… por favor… fólleme —Jadeó la chica con un tono lastimero, meneando levemente las caderas arriba y abajo, pidiendo silenciosamente que metiera su enorme herramienta en su caliente e hinchado conejo— La quiero… la quiero dentro de mi almejita —Suplico girando el rostro levemente para mirar a su amo con ojos de borrego, el deseando hablando por ella y el placer tomando control de su ser.

— Así que eso es lo que quieres —Murmuro con voz ronca al oído de su esclava calentándola un poco más, su mano bajó hasta ese depilado coño, colando sus dedos en el húmedo interior de su almeja—Pero mira nada más lo mojada que estas, ¡Cacho zorra! —Saco su mano de aquella caliente almeja antes de llevar su mano a la boca de la rubia metiendo sus dedos a la boca de esta de golpe— Saboréalo, prueba tus jugos de zorra —Ordenó notando que casi al instante la suave lengua de la chica paso a envolver sus dedos, saboreando sus propios jugos, todo a la vez que el usaba su mano libre para frotarla levemente contra la entrada de aquella concha.

— ¡Si! ¡Eso quiero amo! —Jadeo la chica sintiendo como ese ariete de carne se frotaba lentamente con sus labios, llenándose de sus jugos, bañándolo para que la tomará y deformará su interior gracias a sus grandes proporciones, separando un poco más las piernas en un intento de que aquel cipote se adentrara, así fuera accidentalmente, en ella— Estoy tan mojada porque soy una puta hambrienta que no ha sido llenada, por favor, amo —Suplicó la chica con un jadeo.

—Si tanto lo quieres, entonces… —Murmuro llevando sus manos a la cintura de su esclava sexual, acomodándose para que su falo entrará de una en aquella caverna de carne— ¡Tómalo! —Bramó dando un enviste con el que enterró su espada de carne hasta la empuñadura, deformando el interior de su coño.

— ¡Naruto-sama! M-me está deformando —Jadeo la chica, sacando su lengua de esa boca, Naruto solo sonreía al ver la cara de su esclava deformarse por el placer, a pocas de sus putas las había follado por el coño, usando un sello para que estas no quedarán embarazadas aún, por lo que mientras veía como a Ino le temblaban las piernas al recibir por primera vez su verga, como su boca se mantenía abierta soltando obscenos gemidos mientras sus ojos se desorbitaban.

—Disfrútalo pequeña zorra, este es tu premio por haberme ayudado con mi jutsu, así que toma tu recompensa —Susurro al oído de su esclava, sus manos fueron a las suaves pero firmes tetas de la rubia pasando a apretarlas, comenzando a amasarlas, usando sus dedos índice y pulgar para sujetar, y pellizcar, sus rozados y duros pezones, comenzando con los fuertes envistes.

Atrás y adelante, el movimiento pendular de sus caderas, sacando gran parte de su cipote, jalando el cuerpo de la Yamanaka que no quería separarse de aquella verga que la esclavizaba, empujando a su sierva cuando su picha volvía a adentrarse en su interior, aumentando prontamente de velocidad, marcando un ritmo con sus poderosas embestidas, moviendo a su esclava como una muñeca, una muñeca con el cerebro totalmente lavado, sacando su miembro hasta que solo su rojizo glande quedaba en el interior, sin dejar de amasar esas tetas, con cada enviste el cuerpo de la muchacha se movía al compás de los movimientos de cadera de su amo, con sus piernas temblando ante cada golpeteo en su interior de aquel miembro en su interior.

— ¡Gracias! ¡Gracias Naruto-sama! —Aulló la chica con una sonrisa demencial formándose en su rostro— ¡Gracias por la recompensa, amo! ¡Pro-prometo ser su fiel puta para seguir recibiendo a Poronga-sama! —Jadea la chica, con saliva comenzando a caer de su lengua, los brazos de la chica se rindieron y pronto su cara terminó contra la pared, ladeado, viendo la perversa sonrisa de su amo, el mismo amo que le había vuelto una puta cornuda, y la sonrisa solo aumentaba al ver como este embestía contra ella volviéndole a llenar el coño, con el sonido de la pelvis de su amo chocando contra sus firmes nalgas.

— Oh, eso te lo prometo —Gruñó el pelirrojo Uzumaki soltando leves gruñidos guturales con cada embestida, sintiendo como aquella almeja parecía succionar su picha, intentando ordeñarlo para vaciarle las pelotas— Si sigues siendo una puta tan buena como hasta ahora te recompensaré —Afirmó con la voz entrecortada, con una sonrisa ensanchándose en su rostro— Con cada vez que des resultados tan buenos te recompensaré, zorra —Rugió aumentando la velocidad tanto como podía, sacando al completo su falo antes de volver a meterlo, dejando caer en el suelo los jugos que salían del coño de su esclava.

— Si, si —Jadeo la chica— ¡Prometo que seré la mejor de sus putas! ¡La más puta, la más ninfómana, la más cornuda, la más servil, se lo prometo! —Jadeo la chica sintiendo los fuertes envistes, sintiendo como aquel martilleo en el interior de su húmeda caverna le lavaba más y más el cerebro, volviéndola una zorra adicta a esa polla y a aquel que la tenía, convenciéndola hasta en lo más profundo de su ser que vivía para servirle a su amo— Le- le entregaré nuevas putas para que las use, amo, solo, solo, por favor, jódame —Rogó la chica, mientras la sonrisa perversa que tenía el pelirrojo no hacía más que aumentar.

— Me vengo, putita —Declaró triunfal el joven entre los ruidos de su cadera chocando contra la de la rubia, los gemidos, casi aullidos, de la misma, así como sus propios bramidos y gruñidos— ¡Hasta el fondo! —Entonces el pelirrojo cerró los ojos, sintiendo por varios segundos, como su caliente y blanca semilla inundaba el útero de la Yamanaka, sin dejar un solo lugar sin bañar con su simiente.

Cuando abrió los ojos, dispuesto a sacar su polla poco a poco, vio como el rostro de la joven se fue deslizando por la pared, terminando por llegar su barbilla al suelo, la cabeza ladeada, una inmensa y estúpida sonrisa formada en su cara, con la mirada perdida en el techo, con saliva saliendo de su boquita, lagrimas recorriendo las mejillas, con una sonrisa perversa y complacida fue sacando poco a poco su enorme falo del interior de la húmeda caverna de la chica, alejándose levemente para ver su obra, la chica tenía el culo al aire y de su concha escapando hilillos de semen, y sin su polla que hiciera de tapón pronto comenzó a brotar el semen de su almeja, lenta y levemente, pero no tardaría demasiado en comenzar a escapar en mayores cantidades.

Aunque Ino tenía más experiencia en el sexo, no tanta como Kurenai, Tsume o Tsunami, no aguantaría mucho tiempo, esa había sido la primera vez en la que usaba su coño, terminando de desflorarla por fin, por lo que estaba dispuesto a dejarla descansar ahora que había aliviado un poco de su mal humor, antes de una próxima ronda más suave, sintió alguien acercándose, siendo que el único motivo para no haberlo notado antes, pese a que ya había entrado en su rango de visión, era por estar divirtiéndose con su esclava rubia.

— Vístete —Ordenó acercándose al cambio que su maestro le había traído agarrando el suspensorio negro antes de comenzar a ponérselo, al girar la cabeza, para ver a su esclava, notó que esta le miraba suplicante, esperando otra cesión o algo— Alguien viene, no creo que quieras que los jueces crean que tenemos favoritismos, ¿Cierto? —Cuestionó mientras se ponía su pantalón lleno de bolsillos. La chica asintió antes de comenzar a vestirse.

No le importaba que alguien les viese, si hasta se puso a darle un pequeño show al par de mirones, pero tenía la firma de chakra bastante fresca, el Hokage, y aunque le encantaría mostrarle al rubio que le provocaba rabiar, al igual que su hijo, lo que era un verdadero macho, no debía tentar su suerte cuando este sospechaba que estaba involucrado con la muerte de su hija, la rubia termino de vestirse al mismo tiempo que él, saliendo de la habitación mientras él terminaba de ajustarse la playera, sentándose en la cama para que un par de minutos después entrara el rubio Namikaze.

— ¿Ocurre algo, Hokage-sama? —Cuestionó con aparente seriedad y respeto, el hombre le dirigió una mala mirada pero no parecía mayor a la molestia que normalmente mostraba cuando estaba frente a él.

— Ya inspeccionamos el cuerpo de mi hija —Si el hombre estaba sufriendo por aquello su rostro no lo demostraba, puede que el pelirrojo no lo aguantara por lo que le hizo a su madre, pero debía reconocer el profesionalismo del hombre, casi disfrutaría sí el día que acabará con él era en una pelea— Aparentemente lo que la mato fue inyectado en su sistema mucho antes del examen, puedes retirarte, tu equipo ya está en la sala principal, si tenemos más dudas te buscaremos —Aviso con una firmeza y frialdad que le hizo a Naruto preguntarse la intención de aquello

Si quería que se pusiera nervioso, haciéndole creer algo parecido a que lo terminarían descubriendo, lo dudaba muchísimo, o si era una manera de intentar calmarlo, en ninguno de los casos funcionaba, incluso si hablaba con Erik siendo que se habían unido en la parte anterior del examen tampoco llamaría tanto la atención, pero igual se andaría con cuidado, lo que menos necesitaba ahora era que por una nimiedad terminarán descubriendo lo que estaba tramando.


Detuvo el furioso movimiento de sus dígitos en el interior de su coño, había aceptado sustituir a su amiga Anko en la revisión de cámaras mientras ella iba a interrogar por la muerte de una chica una vez pasado el examen, tras estar viendo cada cámara con cierto aburrimiento, sin nada particularmente importante tras la llegada de los tres equipos a la torre, se encontró con esa escena, viendo a aquel pelirrojo follar con esa herramienta que dejaba en ridículo el miembro de Kiba, ni se dijera el de Asuma, a la heredera Yamanaka, recordaba particularmente bien a la chica en sus tiempos de academia, tenía toda la pinta de ser una libertina en el futuro, pero una libertina dominante de la misma calaña que lo era Anko, pero verla ahí, gimiendo, aullando, suplicando como una puta, viendo como juraba serlo, prendió una chispa en ella que le gusto.

Considerando poner en marcha aquellas prácticas para ver si lograba encontrar el placer y el orgasmo que tanto ansiaba, y mientras que una parte de ella consideraba pedirle a Kiba, a fin de cuentas sabía que este aceptaría como un perro al que le ofrecen una pelota, había algo que la incentivaba a buscar a alguien diferente, algo más subconsciente tal vez, miró su ropa interior, una panti blanca de holanes, estaba empapada en sus fluidos, se la volvió a poner, apurándose en recuperar su pulso cardiaco al sentir que alguien venía.

— ¿Ocurrió algo interesante mientras no estaba? —Cuestionó Anko sentándose en la silla que estaba a su lado para ver las cámaras con interés.

— No —Su voz sonaba un poco más apagada por el cansancio tras el reciente orgasmo pero con suerte la de cabellos morados creería que se debía al aburrimiento— Oh, mira —Llamó un poco más emocionada apuntando a una de las pantallas.

— Así que el equipo de Kumo ya llegó, diablos, esperaba que se quedarán fuera, ya era demasiado malo con el de Suna —Murmuro de mala gana Anko antes de dirigirle una mirada curiosa— ¿Y qué tal va tu problema con Asuma? —Le interrogó con una sonrisa ladeada que se convirtió en carcajada al verla palidecer un par de tonos.

— ¿Qué sabes que eso? —Devolvió la pregunta temiendo que su alumno hubiera ido de bocón contando sus problemas.

— ¡Vamos! ¿No creerás que nadie se dio cuenta, verdad? —La mirada de la mujer le hacía temer que sí que supiera que se acostaba con su alumno— Antes tú y Asuma se la pasaban juntos, los dos terminaban antes los entrenamientos de sus equipos solo para tener más tiempo juntos, y ahora con suerte los vemos juntos, ¿Qué paso? ¿Estás embarazada, se cansó de ti, quiere que se casen y no estás segura? —Con cada nueva posibilidad ella parecía más emocionada, no sabía si por la idea de un drama que ver o si era que le divertía soltarle opciones.

— Nada de eso —Nunca había sido buena para guardarle secretos a Anko, de su pequeño grupo de amigas, siendo Hana y Yugao las otras dos, su relación con Anko siempre había sido la mejor, las otras dos tenían ese algo que las hacía sobresalir, ya sea el clan al que pertenecía Hana, o el prodigioso nivel de espada de Yugao, pero Anko, ella siempre le había incentivado a perseguir su sueño incluso si no tenía nada particularmente especial, por lo que incluso si le avergonzaba creía que estaba en la suficiente confianza para decírselo, especialmente si tomaba en cuenta que ya le había dicho a Hana— Es su pene… —Pero antes de que completara la frase ella le interrumpió.

— ¿Te lastima de tan grande que es? ¿O es un pene incansable y no sabes cómo vaciarle las pelotas? —Preguntó con una sonrisa coqueta comparable a la que le mostró cuando le dijo que Asuma y ella estaban saliendo.

— Es muy pequeño —Aceptó casi en un susurro, agachando la cabeza y cerrando los ojos, sin animarse a ver la cara de su amiga que seguro se burlaría de ella, tras varios segundos de silencio volvió a abrir los ojos para mirarla, y lo que vio fue a su amiga aguantándose la carcajada, y solo en segundo después no soportó más y soltó una carcajada.

— Ay, ay, en serio, no sabía que tuvieras tal sentido del humor, digo, solo míralo, todo el parece un macho hecho y derecho, ese pene debe medir mínimo 20 centímetros empalmado —Expuso ella cuando logró tranquilizar sus carcajadas, agarrándose de su plano estómago para controlar el dolor que le habría provocado tal risotada.

— En serio, prácticamente no me hace sentir nada —Murmuró intentando controlar el impulso de cubrirse el rostro que estaba tiñéndose de rojo ante la pena de explayar la conversación más allá de lo imaginado.

— Pues entonces no sé qué te has metido ahí dentro para no sentir eso… —Musito sonriendo sin poder creerse que aquel que tantos tenían como ejemplo de hombre y masculinidad tuviera un pene que no concordará con el resto de ese cuerpo fornido.

— Mi meñique es más largo y grueso —Terminó por contar el chisme muerta de vergüenza, la mirada de Anko se desorbitó, su mandíbula casi se desencajó, antes de soltar una risa penosa, antes de terminar de sentarse en su silla— Por favor no se lo digas a nadie —Rogó con tono suplicante, antes de escuchar a su amiga soltar una risilla.

— Voy a tener que ofrecerle un trio con nosotras dos para comprobar, sí me estás mintiendo por cualquier motivo te juro que me pondré a jugar con tus pechos —Prometió con una sonrisa, sin terminar de creerse aquello, que el hombre más normal de aquella generación fuera el hombre menos dotado debía ser una broma del destino, porque de los otros que había eran un montón de raritos, Kakashi que era un melancólico, Guy era Guy, Ebisu era un pervertido repelente, y Hayate tenía esa tos que parecía de enfermedad crónica.

— Por favor no, luego se va a creer o yo que sé —Suplicó intentando aguantar la risa que quería soltar ante las palabras de su amiga, aunque no estaba segura de sí decía en serio lo de sus pechos o solo era una forma de subirle los ánimos, pero lo agradecía.

Se hizo un cómodo silencio que no pensaba romper, era la primera vez que abría la boca para revelar ese penoso secreto sin recibir una sugerencia de resolverlo, algo que en cierto sentido agradecía, su mirada se fue a las cámaras, era eso o largarse y no hacer nada por dos más, sus alumnos estaban inmensamente renuentes a seguir entrenando en estas condiciones, y no podía culparlos del todo, estaban rodeados de sus enemigos, y dependiendo cuantos llegaran sería peor, si eran más de 18 miembros lo más seguro es que anunciaran semifinales.

Por lo que su mirada paso al otro pequeño espía de aquel lujurioso encuentro entre la rubia Yamanaka y el mestizo Uchiha-Uzumaki, Natsu Namikaze, preguntándose si sería un buen intento de amante, aunque tampoco podía negar que el tamaño del carajo del Uzumaki era tremendamente tentador, no estaba tan segura de poder contenerlo en su coño con tanta facilidad, en realidad preguntándose qué tanta actividad tenían esos dos como para que pudiese aguantarlo de aquella manera.

Pasando a Natsu, miraba sonrojado el suelo mientras se alejaba como podía de la habitación de su compañero demente, había ido para avisarle que ya se podían largar a esperar el final de la prueba cuando los encontró, y debía admitir que no sabía que es lo que le daba más pena, reafirmar que ciertamente se estaba quedando atrás en comparación con los otros miembros de su generación, siendo que sin dudas no había llegado a imaginar el sexo de una manera diferente al misionero o al perrito, o el tamaño de su compañero, había esperado algo parecido al tamaño de Kagami, que por suerte no había abierto la boca sobre lo ocurrido en el spa, no ese tamaño que casi duplicaba al del otro Uchiha, y eso solo incremento esa sensación de vergüenza que se llevaba bastante formándose en su interior.

— Maldito bastardo —Murmuro por lo bajo, Naruto nunca le había caído bien, y el sentimiento siempre había sido mutuo, y aunque muchos podrían decir que el motivo para su pelea era estúpido en su mente era totalmente razonable que no se soportaran, sus padres, Natsu no soportaba la idea de que su padre estuvo por ser esposo de esa mujer, que estuvo a punto de ser su madre, que estuvo a punto de ser hermano de ese.

Mientras que Natsu nunca pudo perdonar a la mujer que le había roto el corazón a su padre, no le importaba que él hubiera nacido tras eso, la mujer en su mente no merecía la tumba que tenía, no merecía el reconocimiento como kunoichi que tuvo, no soportaba que ese apellido siguiera existiendo, y sabía que Naruto jamás había perdonado que su padre mandase al demonio a su madre, que esa animosidad era algo permanente en ambos y que en muchos sentidos había marcado su relación desde que se conocieron, no solo no se soportaban, se odiaban, y la idea de superarse el uno al otro era muy diferente a la rivalidad que podía tener con Sasuke o con Neji, en su caso eran casi enemigos, solo tolerándose porque a su forma buscaban lo mejor para la aldea.

— No importa —Se gruñó para sí mismo— La próxima parte del examen es un torneo, y pienso patearte el trasero y quitarte a Ino —Con solo pronunciar el nombre de la chica su mente volvió al momento en que la veía chillar, gemir y suplicar, sin poder ignorar que la misma se había jurado cornuda— Maldito —Musitó entendiendo que Ino no había sido la única que había caído a los pies del Uzumaki, que había más, y eso solo aumentaba esa masa de envidia que sentía en el fondo de su ser— Te lo juro, bastardo, voy a quitarte todo lo que tienes, hemos dejado esta competencia enfriarse mucho tiempo, es hora de que retome el juego.


Soltó un audible jadeo mientras Karin daba una suave lamida sobre su glande, tras lo que no pudo contenerse más se corrió manchando su propio pecho, la pelirroja se levantó, se arregló la ropa y se fue, Shikamaru se levantó antes de verse en el espejo de cuerpo completo que tenía en la habitación asignada en la torre, había recuperado un poco de su color y la masa muscular que había perdido en los días anteriores, pero tampoco estaba seguro de que estuviese bien.

Había logrado mantenerse alejado de Karin el mismo día que los dos llegaron a la torre pero al siguiente la había encontrado en su cama jugando con su pene, y con esa sensación tan rara pero deliciosa que le llenaba de placer todas las células de su cuerpo de nuevo a flor de piel, por lo que no pudo negarse a los juegos que la mujer le exigía, y al acabar, totalmente nervioso, intento hablar con ella, explicar las sensaciones que le provocaba.

— Estamos enamorados, es lo normal —Fueron las palabras de la pelirroja, dichas con tanta seguridad que incluso a él, que estaba casi seguro de que no amaba a la chica, no podía negarse a creerle— No comemos por pensar en el otro —Técnicamente era una verdad absoluta, no comía bien por pensar en ella, aunque dudaba que fuese del modo romántico— Pasamos noches en vela queriendo estar con el otro —Misma verdad pero no estaba seguro de eso— Y en cuanto a lo del sexo, somos adolescentes, estamos en la flor de nuestra vida, casi todos pensamos en sexo en esta época —Y con esas palabras había terminado esa conversación.

Y ciertamente no podía negar que desde que la chica había decidido que debía mantenerse en forma se sentía mejor, comía más sano y en mayores cantidades, y ciertamente tras el sexo nocturno dormía mucho mejor, pero ese temor de que estuviese haciendo algo malo no dejaba de estar presente, que esa adictiva sensación hacia el sexo era mala, pero siendo que no pensaba quedarse con la duda terminó hablando con la única persona que tal vez tuviese una vida sexual activa, Naruto, pero no había encontrado momento, y ahora, el día en que la segunda fase del examen terminaba con un poco de suerte tendría tiempo para hablar.

Se ducho y tras vestirse fue a reunirse con todos, una pequeña y algo tonta costumbre que se había formado, todos se reunían con la única intención de ver si habían llegado más posibles enemigos, y al final estaban 8 equipos, casi 9 considerando el equipo especial, el equipo de Suna que siempre comían apartados, el de Kumo que parecían renuentes a participar, dudando unirse o no, el equipo 9, el equipo de Lee, y un equipo que aparentemente llevaba bastante tiempo intentando pasar, un chico de cabellos claros y lentes, y dos sujetos que lo único que los diferenciaba eran sus anteojos, uno los tenía oscuros y el otro eran totalmente normales, pero nada había cambiado desde el cuarto día del examen.

— Naruto —Le saludó, este lo miró desde una de las paredes, manteniéndose apartado del resto como si esperase que en cualquier momento le atacasen— ¿Podríamos hablar después, en privado? —El pelirrojo solo asintió antes de alejarse, y siendo que no tenía mucha hambre prefirió seguirlo para zanjar el asunto de una sola vez, en cuanto se reunieron el pelirrojo le lanzó una mirada que le exigía saber que le pedía.

— ¿Se puede saber que necesitas, Shikamaru? —Nunca habían sido cercanos, aunque Naruto normalmente no era cercano a nadie, incluso debía preguntarse por qué parecía intentar acercarse con Kiba, pero si este intentaba ser más amigable por él no había problemas.

— Sé que estas saliendo con Ino —Soltó, este le dedicó una mirada que claramente decía "Dime algo que no sea tan malditamente obvio" por lo que tragó en seco antes de seguir— Y yo estoy saliendo con Karin —Añadió, no era precisamente secreto, y la mirada de este solo le repetía aquella petición— Y últimamente me siento… extraño —Le costó elegir la palabra adecuada para eso— Siento que cada vez que tenemos sexo hay algo mal… y no logró descubrir por qué —Aceptó tragándose la vergüenza de contar sus intimidades.

— ¿Cómo tienen sexo? —La pregunta fue tan directa que casi le hacía caer— Dices que te sientes extraño cada vez que follan, tal vez es por cómo lo hacen —Se explicó con tanta tranquilidad que le hizo darse cuenta porque Naruto siempre se ganaba miradas peculiares, que la gente solía caerse de balance al hablar con él.

— A veces me ata —Admitió sin poderse callar, como si una parte de su cerebro no pudiera callarse ante el pelirrojo— Controla cuando me muevo y cuando me puedo correr, en ocasiones me pone una correa o me incita a hacerlo en lugares —Aceptó tras un rato, esperando a que este solo se riera de él por sus perversiones en pareja, pero este solo le dedicó una sonrisa que parecía prometer que su problema era ridículamente obvio.

— Te falta control —Proclamó tras unos segundos— Karin es una chica dominante, le gusta ser quien controla en el sexo —Aunque quisiera Shikamaru se encontraba incapaz de negarlo, si lo pensaba fríamente, o tan fríamente como podía recordar sus sexuales encuentros con la pelirroja— Si no has resuelto el dominio de la relación estás destinado a tener esa sensación hasta el final —Concluyó mirándole como quien mira a un conejillo de indias, a Shikamaru no le gustaba precisamente que le mirase así.

— ¿Dominio de la relación? —Entendía lo que era una relación dominante, sus padres eran un perfecto ejemplo, pero no entendía la manera de resolverlo, su padre jamás había ido en contra de su madre y en cierta forma le había inculcado lo mismo.

— Mira, hay dos opciones, o quieres tener el control y ella no te deja, en lo que tendrás que poner más de tu parte para intentar dominar —Explicó y casi desde ese momento él estaba seguro que no era el camino que elegiría, mucho esfuerzo para su gusto— O aceptas ser un dominado, en lo personal nunca he estado en ese lado pero he oído que algunos hombres encuentran placentero ser dominados —Se aclaró y Shikamaru debía admitir que sonaba bastante a la clásica relación entre los hombres Nara y sus mujeres— En todo caso, tú decides, pero si aceptas ser dominado, debes tener en cuenta, ella es la que manda en el sexo y tú te callas y obedeces, cómo sea, luego me cuentas cómo te fue —Se despidió dándole una palmada en el hombro como señal de apoyo y se largó.

Se sentó en el suelo para pensar las palabras del pelirrojo, por un lado podía entenderlo, un juego de dominio que en ningún momento intento lidiar, y una respuesta aparentemente sencilla, dos caminos, cada uno lo llevaría a un lugar diferente, uno más obstaculizado que el otro pero con un premio en teoría mejor, pero se encogió de hombros, para él el camino ya estaba tomado y si lo único necesario para que esa sensación extraña desapareciera era aceptarlo por él mejor. Iba a levantarse para hablar con su novia, o con sus compañeros de equipo, cuando una voz sonó por los altavoces del lugar.

— Todos los equipos que se encuentren dentro de la torre, diríjanse a la sala central de inmediato —Anunció la voz de la examinadora, por lo que encaminando sus pasos terminó llegando al centro de aquella torre, una gran sala circular con una escultura de un par de manos haciendo un sello de mano, con un balcón que abarcaba gran parte de la circunferencia de la sala, en los extremos del balcón había escaleras que los llevaba a lo que solo podía definir como una arena,

Todos los mentores estaban en posición, salvo por el equipo del trio de lentes, en la orilla, del lado izquierdo, estaba la maestra del equipo de la nube, el siguiente era el escuadrón especial con Kakashi frente a sus cinco alumnos, Kurenai estaba frente a su equipo al lado de Kakashi, luego estaba Guy, le seguía Asuma -Que le hacía señas para que tomará su lugar en la fila-, le seguía el equipo 11 con Anko frente a ellos, Ibiki estaba frente al equipo de los chicos con lentes, y cerrando la formación estaba el equipo de la Arena con su mentor frente a ellos, frente a los maestros estaba el Hokage con seriedad pura.

— Muy bien —Empezó el rubio líder de la aldea cuando todos estuvieron en sus formaciones— Ante todo debo de felicitarlos por llegar hasta aquí, superando a otra gran cantidad de aspirantes, pero no por eso deben bajar la guardia —Con esas palabras dio un aplauso y de la pared donde estaba la estatua que hacía sellos de mano dos pantallas se mostraron— Siendo que han llegado más aspirantes de los esperados, 26 en lugar de los 18 que teníamos previstos, tendremos que reducirlos a un número más aceptable para la tercera etapa del examen, el método de eliminación serán combates uno contra uno elegidos de manera totalmente aleatoria, si alguien quiere retirarse ahora nadie se lo reprochará y será llevado de regreso a la aldea por un ninja cualificado —Anunció, nadie, ni una persona se rindió, y Shikamaru no culpaba a ninguno, todos ellos se habían esforzado para llegar allí como para rendirse para este punto— ¡Bien! Sí nadie piensa dar marcha atrás que empiecen la ronde de eliminación.

Un hombre que estaba tras él se adelantó mientras tosía fuertemente, en cada pantalla comenzaron a aparecer nombres aleatorios, tras varios segundos por fin los nombres dejaron de cambiar hasta anunciar al par de combatientes, el hombre solo dio una mirada a la pantalla antes de hablar.

— Todos menos, cof, Yoroi Akado y Shikamaru Nara, cof, suban al balcón —Shikamaru bufó sin creerse su suerte, primero en enfrentarse en las eliminatorias, Karin solo le dedicó una mirada que le decía claramente que debía hacer lo posible por ganar, tras un par de minutos todos los miraban desde el enorme balcón— Bien, tomando en cuenta que los exámenes chunin de la aldea de, cof, cof, Konoha están para prepararlos para los peligros del mundo, cof, shinobi todos los golpes estarán permitidos, las batallas, cof, no se acabarán hasta que se cumpla alguna de las tres siguientes, cof, cof, condiciones, uno de los dos esté muerto, uno de los dos esté incapacitado para, cof, continuar, o que alguien interfiera a favor de alguno de los participantes, cof —Se explicó— Primera batalla de, cof, cof, cof, las eliminatorias, cof, Yoroi Akado contra, cof, Shikamaru Nara, ¡Comiencen! —Y con esas palabras se alejó lo suficiente para decir que tenían la arena para ellos dos solos.

Paso a ver a su oponente, este había adquirido prontamente posición de combate, pero se notaba más confiado de lo que debería, por su edad debería haber alcanzado solo a un año, quizás dos, de la reestructuración de la academia, por lo que incluso con el entrenamiento posterior debería haber un margen lo suficientemente grande, mientras tanto paso a revisar el lugar, su oponente estaba considerablemente lejos de la pared como para simplemente provocarse un golpe, y no quería gastar ni su entrenamiento elemental ni los jutsus de su clan en las eliminatorias, problemático en pocas palabras.

— ¡No deberías bajar la guardia! —Rugió el joven corriendo en su dirección, chasqueó la lengua antes de sacar un kunai de su bolsa de armas comenzando a apartarse con su oponente ganando más y más terreno— ¿Qué pasa niño, asustado? —Se burló.

Pero la situación ya estaba ganada, su oponente no estaba prestando atención a su entorno, en cuanto él giraba el otro le seguía, por lo que con el plan tramado empezó el juego, caminando de espaldas fue acercándose más y más a la pared, con su oponente sonriendo ante lo que creía una victoria segura, lanzó su kunai justamente en dirección del cuello, con sorpresa Yoroi se apartó y en ese momento tiró al suelo una bomba de humo.

— Creo que deberías seguir tu propio concejo —Susurró antes de dar un impulso para posarse tras de él, haciendo una seña de manos, el símbolo de la rata, y sus sombras se conectaron— Deberías tener más cuidado con tu entorno —Camino a paso tranquilo, con su oponente haciéndole espejo, y cuando Yoroi estuvo frente a la pared— Adiós —Retrocedió su cabeza antes de dar un cabezazo al aire con toda su fuerza, siendo imitado por Yoroi que se golpeó con fuerza contra la pared, y un hilillo de sangre comenzó a caer de su frente— Fue demasiado fácil —Admitió solo para que instantes después el cuerpo del genin se disolvió en neblina.

— ¡Eres un mocoso demasiado confiado! —Yoroi apareció frente a él comenzando a estrangularlo— No deberías creerte tanto niño, ustedes los novatos son los que menos van a pasar —Se burló mientras sus manos comenzaban a drenar el chakra de Shikamaru frente a la atenta mirada de todos.

— Esto ya se acabó —Murmuró el pelirrojo recargándose contra el barandal en completo aburrimiento.

— ¡Ten un poco más de confianza en Shikamaru! —Chilló Sakura mirándolo, sin creerse que su compañero fuera tan insensible, no, si se lo creía, lo que no esperaba es que fuera tan descarado.

— Tienes razón, hermano —Cuando esas palabras escaparon de la boca de Kagami todos los que le conocían lo miraron totalmente extrañados de que estuviera de acuerdo con el helado comentario de su medio hermano— Yoroi se confió demasiado —Con la mirada que compartió con su hermano dejaron bastante en claro que ninguno estaba en desacuerdo.

— Deberías ser menos confiado —Anunció Shikamaru, con sus manos sujetando las de su adversario mientras sonreía.

— No estás en posición de ¡Agh! —Antes de que pudiera completar esa frase un dolor punzante llegó desde su espalda, cortando entre sus costillas y perforando su pulmón, intentando girarse para ver lo que ocurría notó que a sus espaldas estaba el mismo Nara sosteniendo el kunai que acababa de atravesarle la espalda— ¿C-co-cómo? ¡Cagh! —Escupió sangre manchando su máscara purpura de carmín, solo en ese momento sintió que en sus manos no había nada.

— No eres el único que sabe algo de genjutsu —Desenterró lentamente el kunai antes de comenzar a girarlo con su dedo mientras una sonrisa maliciosa se formaba en sus labios— Permíteme me corrijo, aprendí mejor —Sonrió con cierta burla comenzando a caminar lentamente al centro de la arena— Los jutsus del clan Nara son principalmente de chakra yin, un buen método para trasmitir una ilusión incluso sin poseer la sombra de otro —Explicó guardando el kunai en su porta armas mientras Yoroi caía al suelo de rodillas— El problema es que tarda un poco en hacer efecto, pero ya ves que es muy efectivo.

Yoroi podía sentir sus extremidades entumecerse, su sangre derramándose y el tosiendo sin poder evitarlo intentando sacar la sangre que comenzaba a llenar sus pulmones, pero pronto se sumó la bilis llenando su garganta, misma que estaba cerrándose por lo que comenzó a intentar conseguir aire, su mirada se dirigió al pelinegro que le miraba tranquilamente desde el centro de la estancia.

— ¿Q-qué… hiciste? —Preguntó sintiéndose sofocado, como el aire le faltaba y la sangre comenzaba a llenarle los pulmones sin poder toserla.

— El clan Nara es bastante hábil en la creación de medicinas, y todo medicamento, en la suficiente medida, es un veneno, así que no vi el problema de impregnar un kunai en este —Explica serenamente antes de mirar al examinador— Oye, ya está incapacitado para seguir, ¿No deberían dar por terminado el combate? —Cuestionó viendo a su compañero de aldea retorcerse de dolor.

— Primera batalla de, cof, las eliminatorias, cof, terminada, ganador Shikamaru, cof, Nara —En ese momento unos médicos subieron a Yoroi a una camilla antes de llevárselo, aunque Shikamaru no estaba tan seguro de que sobreviviera tras tardar tanto.

Naruto sonreía mientras veía al chico subir las escaleras, no solo por la posible muerte de un lacayo de Orochimaru que no le podría tocar las narices en el futuro, sino porque una de sus piezas de ajedrez comenzaba a caer en el tablero, en realidad aunque no le gustaba en lo más mínimo el riesgo que representaba para sus planes, pero era una oportunidad perfecta para minimizar las variables, si conseguía que las suficientes fichas avanzaran entonces su plan para obtener el mangekyo sharingan eterno dejaría de ser tan errático como lo estaba siendo.

— Buen combate Shikamaru —Le felicitó Kagami en cuanto paso a su lado, sonriéndole con esa habitual sonrisa suya dándole palmadas en la espalda, Karin le daba una mirada orgullosa mientras sus compañeros de equipo y mentor le dedicaban sonrisas tanto amigables como con cierto respeto y orgullo, una mezcla que sin lugar a dudas debería provocarle una sensación cálida pero no le provocaba nada, lo único que le provocaba emoción era su novia que movía sus labios.

— En la noche te premiaré —Fueron las palabras que anunció con sus labios, pese a que no había hecho el más mínimo sonido se giró a ver a otro lado totalmente avergonzado, esperando que nadie más hubiera recibido el mensaje aparte de él

— El segundo, cof, encuentro de las, cof, eliminatorias, cof, está por comenzar —Anunció el hombre mientras los nombres volvían a cambiar en las pantallas, y tras unos segundos los dos nombres se revelaron— Entre Natsu Namikaze, cof, y, cof, cof, Karin Uzumaki —Naruto casqueó la lengua en cuanto los nombres fueron pronunciados.

Los dos oponentes se quedaron viendo frente a frente, la sonrisa tensa del castaño estaba cargada de ira, rozando el odio, mientras Karin tenía una sonrisa que tenía ciertos tintes nerviosos, ambos poniéndose en posición de combate, esperando que el examinador diera por comenzado el encuentro, todos miraban al par, cada uno con sus propios pensamientos sobre el combate, y en cuanto Hayate dio por empezado el combate Natsu se lanzó hacía adelante con puños en alto, lanzando golpe tras golpe obligando a Karin a retroceder.

— ¿Preparada, maldita pelirroja? —Cuestionó el castaño lanzando golpe tras golpe, con Karin retrocediendo cada vez más, acercándose lentamente a la pared.

Aunque Naruto odiara admitirlo debía reconocer que Natsu había elegido bien el modo de atacar, su velocidad era lo suficientemente buena como para no poder permitirle alejarse lo suficiente para preparar un contra ataque, y al intentar arrinconarla para poder atacarla libremente, atacando al pecho obligándola a usar sus brazos para cubrirse, quitándole la posibilidad de recurrir al ninjutsu para confrontarle, un chasquido de lengua fue su única reacción mientras veía el combate.

Una sonrisa maliciosa se formó en el rostro del Namikaze, se acercó en un aumento de su velocidad tomando por sorpresa a la pelirroja, Natsu hizo el amago de lanzar un gancho derecho, Karin elevó los brazos, cruzándolos, para refrenar y contener el impacto, la sonrisa del castaño se incrementó deteniendo el golpe a instantes de chocar y una patada fue dada en el muslo de la chica tumbándola, preparando un puñetazo cargado de chakra bajó su puño dispuesto a golpear el rostro de la chica que solo pudo evitarlo impulsándose con sus brazos para dar un salto para alejarse, el ataque impacto el suelo agrietándolo mientras la pelirroja aterrizaba en el suelo terminando de rodillas debido al poco tiempo por prepararse.

— Lo suficiente para no caer fácilmente —Aunque Natsu no perdió el tiempo comenzando a correr contra ella con sus puños cargados de chakra, pero ese probablemente fue el primer error del castaño, creer que la pelirroja se quedaría quieta en lo que el volvía a retomar su plan de ataque, tres sellos de manos fueron realizados prontamente por Karin, serpiente, mono y buey— ¡Estilo de tierra: Trampa terráquea! —Su palma chocó contra el suelo.

En cuanto el pie de Natsu iba a tocar el suelo este se hundió de golpe, en cuanto el castaño entendió lo que ocurría cambió el balance de su pie para intentar escapar del peculiar jutsu, y en ese momento el otro pie también se hundió, más lentamente y no tan de golpe como el otro, como si la tierra se ablandase y se hundiera cada vez más ante su propio peso, Naruto tenía que contener las ganas de sonreír al ver el jutsu, no era un jutsu que tuviera en su pleno repertorio pero lo conocía, tan sencillo como suavizar la tierra para que se tragara a su víctima en tierra suavizada, lento pero eficaz.

— Joder —Musitó el hijo del kage antes de empezar con sus propios sellos de mano, dragón, caballo, jabalí y carnero, mientras las posiciones de mano, y la tierra se había tragado a Natsu hasta la mitad del muslo, una corriente eléctrica comenzó a recorrer y envolver los brazos del chico— Estilo del rayo: Lightning Shot —Extendiendo su mano, con su índice apuntándole, una pequeña esfera azul comenzó a formarse en la punta de su dedo, apuntando directamente a la chica— Adiós —Lo que solo podría considerarse como un rayo salió de la esfera en su índice directo contra la chica.

Karin en su intento de escapar dio un giro pero su velocidad no fue la suficiente, un disparo de electricidad pura le dio en el vientre, en el costado del vientre, cortando su blusa y dejando que un fino hilillo de sangre saliera de su costado, su piel rosada por la mescla de fricción y corte dejando una notoriamente dolorosa herida por ligera que se viera, una sencilla posición de mano y sus manos se cubrieron de un brillante chakra turquesa que se llevó al área herida que lentamente comenzó a recuperar su color natural y la herida se cerraba lentamente, Natsu, aprovechando el tiempo ganado, golpeó el suelo con sus puños recargados de chakra para agrietarlo lo suficiente para sacar sus pies del suelo.

Ambos se quedaron mirando, ninguno de los dos parecía animarse a dar el siguiente paso y nadie podía culparlos, ambos habían demostrado que tomarse a la ligera, ninguno estaba dispuesto a dar el brazo a torcer ni desperdiciarían movimientos, tomándose con considerable seriedad, las manos de Karin perdieron aquel color turquesa que las cubría, retomaron sus posiciones de combate, casi como si lo hubieran planeado, o tal vez entendiendo que ninguno de los dos pensaba lanzarse a la batalla directa, empezaron cada uno con sus propias posiciones de manos.

— ¡Estilo de tierra: Gran dragón taladro! —Dando un fuerte pisotón en el suelo, con sus manos en posición de la serpiente, y del suelo tras ella un gran dragón de piedra salió del suelo, las escapas tenían una considerable semejanza a plumas o a cuchillas, con su cabeza alargándose y haciéndose más delgado, mientras su cabeza, y todo el cuerpo del dragón, giraba a alta velocidad en su propio eje cual taladro en dirección de ellos.

— ¡Estilo de viento: Pared de viento devastador! —Al ver al inmenso dragón dirigirse en su contra titubeo en la última posición de mano antes de terminarla, poniendo sus dos manos en forma de palma frente a él y al instante en que la cabeza del dragón estaba a medio metro de chocar contra el castaño este pareció detenerse— Vamos —Murmuro el chico manteniendo sus brazos extendidos.

El dragón seguía avanzando, poco a poco, Natsu puso sus pies un poco más atrás, como si estuviese sosteniendo una pared invisible, aunque en realidad era una pared de viento, mientras la creación de roca avanzaba poco a poco pedruscos y grava comenzaron a caer, casi siendo lanzados en cualquier dirección, menos en la que se encontraba el castaño, siendo empujado poco a poco para su espalda, y la figura de piedra parecía no perder ni su fuerza ni su velocidad giratoria, habiendo reducido la distancia a un cuarto de metro entre el vientre de Natsu y la escultura.

— Por favor, por favor… —Murmuro casi en un susurro, mientras una fina capa de sudor comenzaba a formarse en su frente, pronto había tenido que cerrar sus ojos en un intento de concentrarse en que la pared de viento siguiera tan fuerte como al principio.

Naruto debía admitir que el combate era más entretenido de lo que se había imaginado, aunque había ignorado la formación de combate de Karin en pro de perfeccionar sus habilidades para el espionaje, que había sido su principal función desde se había unido a él, pero le agradaba ver que ese pequeño lado de auto-superación que había dejado intacto le había hecho avanzar sola hasta un nivel más que digno, aunque creía que Ino tenía el nivel suficiente para derrotar a Natsu era una señal de advertencia para aumentar los entrenamientos de Karin, no debería tener tantos problemas para derrotarlo.

Aunque todo parecía apuntar a que el combate estaba acabado, Natsu había sido obligado de cambiar el jutsu que intentaría hacer de último momento, manteniéndolo a la defensiva extrema, un solo golpe de aquel dragón, especialmente cuando la pared de viento desapareciera, el impulso ganado por el dragón de roca le daría la fuerza suficiente para romperle las costillas al castaño y probablemente causarle severos daños internos, por lo que tenía otra de sus fichas en el tablero.

Pero tampoco podía ignorar el estado de Karin, ella también estaba sudando, más profusamente que Natsu para peor, sus piernas temblaban y le costaba considerablemente mantener su postura de manos, aunque Karin tenía una muy buena capacidad de recuperación, y el castaño ya había retrocedido casi dos metros a solo metro y medio de chocar contra la pared, y si terminaba contra esta, el combate habría acabado totalmente para el hijo del Hokage.

— Vamos… cede —Musitaba Karin mientras veía como el otro retrocedía cada vez más, pero a ella cada vez más le costaba mantenerse de pie, teniendo que hacer un considerable esfuerzo para mantenerse de pie, teniendo la espalda considerablemente encorvada.

Pero entonces Naruto vio algo que le provocó una terrible amargura en su boca, cuando Natsu estaba con los pies contra la pared, a nada de ser derrotado, y que el dragón estaba a nada de cruzar la pared de viento, con sus fauces a la misma altura que sus palmas, el dragón comenzó a detener su rotación, no, Naruto debía corregirse, llevaba perdiendo rotación desde que chocó contra la pared de viento pero hasta ahora el dragón había tenido suficiente fuerza para forzarse, con Karin en sus límites la estatua de roca perdería su poder, y cuando Natsu terminó con la espalda contra la pared el dragón había terminado de girar, quedándose totalmente quieto con grietas y cortes por cada parte de la escultura, y un segundo más tarde la estatua se destrozó, ambos cayeron al suelo intentando recuperar el aire.

Ambos se miraban con una mezcla de furia y nervio, Naruto debió obligarse a no chasquear la lengua, había perdido la oportunidad perfecta para sacar a Natsu de circulación de su plan, pero había logrado parar el golpe, posiblemente fatal, y mantenerse en pie, ambos se limpiaron el sudor de sus frentes y volvieron a ponerse en posición de pelea, con una sencilla mirada Naruto podía saber que el combate estaba en sus últimas.

— Esto se acaba aquí —Anunció Natsu tronándose los dedos, Karin no se dejó amedrentar y devolvió la misma sonrisa retadora que el castaño le daba.

— No sabes cuán de acuerdo estoy —Devolvió ella antes de lanzarse contra él, y Natsu no se quedó atrás lanzándose contra ella, Naruto no pudo contenerse más y casqueó la lengua, por muy cansada que Karin estuviera él sabía que tenía suficiente chakra como para realizar otro jutsu mientras que el castaño no, un solo jutsu bien hecho podría derrotarlo, pero ella estaba eligiendo el camino más vago.

Ambos prepararon sus golpes, pero justo antes de que los puños se extendieran, y conectasen en el rostro del otro, Natsu su agachó dando un golpe directamente en el estómago de la chica, un golpe cargado de chakra sin dudas, la chica perdió el aire del estómago antes de salir disparada contra la pared deteniéndose a un par de metros, si estaba inconsciente no lo sabía, el Namikaze se levantó, dispuesto a seguir golpeando a la pelirroja, antes de caer de rodillas.

— Esto se acabó —Murmuró Naruto por lo bajo, dudaba que Karin tuviera el aguante suficiente para levantarse tras aquel golpe y a no ser de que Natsu cayese inconsciente inmediatamente y ella pudiera levantarse todo quedaría acabado.

El examinador esperó unos instantes más, la chica no se levantaba y el castaño parecía lo suficientemente agotado como para que dudase que se levantara, se aclaró la voz, solo para después tener un ataque de tos, y dar por terminado el combate.

— Cof, cof, segunda batalla de, cof, las, cof, eliminatorias terminada, cof, ganador, Natsu Namikaze, cof, cof —Anuncia Hayate con una ligera sonrisa viendo a su líder sonreír ante la victoria de su hijo, pero tenían que seguir con las eliminatorias, los nombres volvieron a cambiar aleatoriamente hasta detenerse— El tercer, cof, encuentro de las, cof, eliminatorias está por, cof, cof, comenzar entre; Hinata, cof, Hyuga y Choji Akimichi, prepárense, cof, cof, para la, cof, cof, lucha —Anunció cuando los médicos se llevaron al par de chicos a una revisión.

Los dos combatientes bajaron, y a Naruto le faltó muy poco para sentir pena por el Akimichi, mientras que ella tenía una presencia imponente, la chaqueta de la chica no se encontraba dejando a la vista únicamente una blusa negra que remarcaba sus grandes pechos, su látigo estaba bien preparado en su cintura, y la postura en sí misma denotaba poder, mientras que Choji parecía ser un cerdito en el matadero, y no lo decía solo porque estuviera gordo, parecía verse lo suficientemente abrumado por el poder que emanaba la chica del byakugan como para ponerse a temblar, eso sin contar la experiencia.

— Choji, te voy a dar una única oportunidad, retírate ahora o acabare contigo —Fue la sutil, nada sutil en realidad, advertencia de parte de la chica.

El Akimichi dio medio paso atrás, Naruto no pudo evitar regañarlo mentalmente, mientras notaba que nadie estaba particularmente dispuesto a hablar, en una mezcla de nervios, expectativa, interés, e inquietud, ya sea por ser los siguientes, analizar a sus posibles oponentes, w6e inquietud, ya sea por ser los siguientes, analizar a sus posibles oponentes, o tal vez afectados por el aura y poder que emanaba Hinata.

— No… no lo haré —Aceptó entre tartamudeos intentando tomar una posición más firme.

— No digas que no te lo advertí —La chica liberó su látigo antes de hacerlo chocar contra el suelo, y en cuanto este toco el suelo un suave brillo rosado comenzó a cubrir el látigo.

Hayate miraba el encuentro con algo de nervio, hasta ahora todos habían sido combates que más o menos había creído que podrían durar lo suyo, aunque admitiría que pensó que el primer encuentro demoraría más, pero esta vez lo ponía en tela de juicio más que nunca, pero sin poder atrasarlo más dio por iniciado el combate.

— ¡Bola de tanque humano punzante! —Rugió el Akimichi casi desesperado, envolviendo su cuerpo con hilos de metal con varios kunai, envolviendo su estómago y pecho con estos, a una velocidad sorprendente pese a ser un jutsu medianamente tardado, el jutsu multitamaño se hizo presente convirtiendo al chico en una bola de pinchos viviente.

— Penitencia de las rosas —Volvió a azotar el suelo, varios pinchos se extendieron por el látigo mientras el brillo rosado se extendía por estos también.

En cuanto Choji se lanzó contra la chica, esperando arrollarla de una vez, Hinata solo dio un único azote de izquierda a derecha provocando un peculiar crujido y la bala humana salió volando a la pared antes de enterrarse en esta, dejando de girar lentamente hasta que el chico estaba de cabeza, con sus kunai totalmente destrozados, todo su costado, donde el golpe de látigo había dado, estaba lleno de cortes y pequeñas punzadas, con hilillos de sangre corriendo de las heridas, el jutsu del clan Akimichi se desactivo teniendo una expresión totalmente carente de sentido.

— Te-tercer, cof, en-encuentro de las, cof, semifinales, ganadora; Hinata, cof, cof, Hyuga —Anunció Hayate viendo lo que acababa de ser el encuentro más corto en las eliminatorias, el látigo prácticamente se enrolló solo antes de que la chica comenzara a subir las escaleras ante la atenta mirada de la mayoría quienes la veían aterrados, aunque Naruto debía contener la sonrisa que quería plasmarse, no que Hinata fuera la pieza más importante de su plan, pero le resultaba más útil que Choji.

— ¿No crees que te pasaste? —Cuestionó Erik recargando su espalda en el barandal, viendo a la chica como quien mira a cualquiera.

— Pudiste hacer un poco más de espectáculo —Soltó él sin poder contenerse, esta les dedico una mala mirada, y una mueca que no terminaba de encajar en su hermoso rostro, antes de mostrarles el dedo medio.

— La tercera fase será un torneo, casi seguro, ahí si haré un espectáculo, con sus cadáveres incluidos —Gruñó antes de volver a reunirse con su equipo, Kiba solo se apartó tembloroso del camino de su compañera de equipo— Yo que tú voy caminando, ya te toca —Le riñó la chica apuntando a las pantallas, Kiba llevó su mirada a donde apuntaba la chica notando de lleno que ya le tocaba enfrentarse a su oponente, y no le iba a ir precisamente bien.

— Cof, cof, Cuarto encuentro, cof, de las eliminatorias, cof, Sasuke Uchiha contra, cof, Kiba Inuzuka —Anunció Hayate, Sasuke solo le dio un firme asentimiento a sus compañeros de clan antes de bajar a la arena, Kiba tragó en seco pensando en el castigo que le iba a caer, pero aun así bajó— Que comience, cof, el combate —Proclamó en alto antes de apartarse.

Naruto debió aguantar el gruñido que quería escapar de su garganta al perder otra pieza, había perdido a Karin y seguramente perdería a Kiba, en otras palabras cada vez se volvía más errático su plan, complicando más y más que llegase a buen puerto su plan, pero se obligó a tranquilizarse, aun podía aprovechar a Kiba incluso si creía que perdería. Mientras Sasuke se ponía en una firme posición de combate del clan Uchiha, Kiba se acababa de tragar el miedo y el nervio para ponerse en posición de combate de su clan, pero en ese momento Naruto dejó de prestar atención, no solo porque podía prever lo que ocurriría, lo que llamó su atención fue una persona, el tal Omoi de la nube se estaba dirigiendo al baño, para este punto debía minimizar todos los puntos frágiles de su plan.

De entre todos los que quedaban sin pelear solo había cuatro que no pondrían en riesgo mortal a Chrome, Shino sabría controlarse para ganar, Sakura que no tenía la fuerza suficiente para ello, Kagami que nunca atacaría a matar a su novia, y Omoi sí las palabras de Karui eran correctas ese sujeto no pelearía a matar si no lo obligaban y dudaba plenamente de que Chrome lo pusiera en ese límite, y mientras que no podía hacer nada por 2 de esas posibilidades, Sakura y Kagami, y aun no estaba seguro de la eficacia de sus poderes sobre los miembros del clan Aburame, por lo que debería eliminar una de las posibilidades de que sus planes se arruinaran.

Se apartó, comenzando a seguir al chico de Kumo a cierta distancia, con paso relajado mientras analizaba a su oponente, no sabía nada de sus habilidades psicológicas, lo que podría resultarle un problema, si el chico daba problemas tendría que encontrar el modo de resolverlo, en cuanto lo vio entrar al baño le siguió aplicando el sello Omertá para que nadie que estuviese fuera le incordiase.

— ¿Hm? ¿También necesitas usar el baño? Vaya… ¡Aaah! —Gritó en cuanto se giró al verle, Naruto sonreía mientras le veía con su ojo en su forma mangekyo— ¿¡Pero qué diablos?! ¡Su- suéltame! —Rugió puesto que en cuanto se giró a verle se encontró con la mano del pelirrojo sujetándole el cuello

— Estilo de madera; Atadura Yamata —En lo que el chico intentaba sacar su katana, al mismo tiempo que con su mano intentaba arañarle, de su antebrazo salieron nueve piezas de madera, con formas de cabeza de dragón o serpiente, enroscándose alrededor del cuerpo del chico, miembro por miembro hasta dejarle totalmente inmovilizado— Ahora —Llamó una vez los brazos, piernas cabeza y tronco estaban totalmente inmovilizados sin poder moverse ni un poco, con la serpiente de madera enroscada en su cuello para que le viera a la cara— Mírame directamente a los ojos y escúchame con atención, responde a mis preguntas sobre tus compañeros de equipo y saldrás impune ¿Entendido? —Cuestionó.

— ¿Todo esto por algo de… ¡Agh!? —Le intentó cuestionar antes de que las serpientes de madera apretaran más, amenazando con dislocarle los huesos de las extremidades y romperle los huesos.

— Di cualquier cosa que no sea respondiendo a mis preguntas y te dislocaré los huesos, es la primera, y única, advertencia, mírame a los ojos y responde ¿Entendiste? —Cuestionó con frialdad, solo necesitaba infundirle el miedo suficiente para que obedeciera.

— S-si ¿B-bien? —Afirmó acatando lo ordenado, no podía creer que alguien tuviera métodos tan rastreros para obtener información, estaba dispuesto a delatarlo en cuanto saliera pero en el momento en que centró su mirada en esos ojos rojos en espiral.

— Relájate —Ordenó en cuanto sus ojos conectaron, mientras que la idea de usar su kakinaosu estaba en el tablero prefería jugar sobre seguro, además, necesitaría un ojo que espiará a Karui cuando se marchara a Kumo, y pensaba usar a ambos, especialmente cuando su kakinaosu llevaba sin ser usado las dos veces que podía por mes, y mientras que el chico tendía a ser pesimista según la pelirroja eso no era una señal de bajas defensas mentales y prefería no arriesgarse.

Omoi no podía entender por qué no podía apartar de esos perturbadores ojos rojos, tal vez por la forma de remolino que comenzaba a girar, o el extraño efecto que tenía, como si girase y volviese mareándole un poco, su cuerpo se relajó al instante en que esas palabras escaparon de los labios del contrario, todos sus músculos dejaron de estar tensos dejándole como una especie de muñeco de trapo.

— Si… —Su voz sonaba hueca, casi muerta, en cuanto Omoi entendió lo que estaba pasando intentó moverse, enviando chakra a todos sus músculos con tal de moverse pero no podía, intento desviar su mirar pero nada.

— No podrás —Anunció Naruto con una sonrisa comenzando a formarse— Mi kakinaosu es un genjutsu casi definitivo —Proclamó con algo de orgullo al poder presumir su genjutsu— Pero siempre he querido un método más efectivo de usarlo en lugar del lavado cerebral directo que es, así al menos no paso a dejar mi cuerpo indefenso, especialmente cuando el adoctrinamiento tarda tanto pese al gusto que me da —Aceptó mientras la sonrisa pasaba a mantenerse en su rostro.

Pero no había dicho el inconveniente, no solo estaba el hecho de que todos podían ver lo que hacía, sino que limitaba mucho que tanto podía reescribir, y las mentes organizadas eran incluso más difíciles de encaminar, y aunque ahora podía ver lo que se encontraba en su rango de visión su cuerpo estaba bajo mayor presión, para que sus ojos no sufrieran el peso extra, todo su cuerpo sufría los efectos, sus músculos se adormecían, sus huesos se sentían más débiles y su flujo sanguíneo se volvía más lento, nada podía protegerle de un contra ataque, si no lograba que funcionara estaba acabado.

— Ahora, sientes como un espeso fluido cae desde arriba llenando tu cuerpo poco a poco, haciéndolo más y más pesado cada vez —Susurro con voz aterciopelada, por el momento parecía ser que el pequeño intento de refinar su jutsu único estaba funcionando.

Omoi sabía que no debía obedecer, pero sus cuerpos no le reaccionaban y pronto comenzó a sentir como una especie de líquido, comparable a la miel, comenzaba a llenarlo, el miedo que debía generarle esa sensación debía ser suficiente para provocarle un ataque de pánico, pero cada vez que sentía el miedo subir de su estómago esos ojos le generaban una terrible sensación de calma, pero mientras ese líquido le llenaba su cuerpo se relajaba más y más, al mismo tiempo que una placida sensación le removía el poco miedo que podía reunir.

— A partir de ahora mi palabra es tu ley —Esa voz aterciopelado, mientras esa placida pesadez le llenaba, como si cayera dormido en la cama más suave tras un día demasiado largo, una sensación que le obligaba a caer y dormir incluso si no quería— Vigilaras a Karui y cualquier cosa que haga me la habrás de notificar —Anunció mientras en su rango de visión aparecía alguien, Kakashi, sintiendo que el tiempo se le acababa se obligó a centrarse en Omoi— No revelaras jamás nada que yo te indique que deberás guardar en secreto —El de cabellos plateados se acercaba cada vez más— Si en las eliminatorias debes enfrentarte a Nagisa Kurama atacarás intentando detenerle el corazón, no usarás tu katana sin importar que —Metro y medio para que llegase Kakashi.

Omoi solo podía respirar tranquilamente mientras que sentía como aquel líquido había llenado hasta su cuello su cuerpo, pero no podía evitar sentir que esas palabras eran absolutas, su mente comenzaba a dejar de funcionar, no, no dejaba de funcionar como tal, estaba quedándose bajo el cargo del pelirrojo, y en lugar de sentir miedo sentía paz y calma, mientras un pensamiento parecía gobernar su mente "Sí él piensa por mí no debo temer nada, solo debo obedecer" su cuerpo había dejado de reaccionar.

— Pues a partir de ahora, tú vives para obedecer, proteger y servir al clan Uzumaki, vivirás por él y morirás por él, mantendrás tu labor en secreto de cualquiera que no sea parte del clan Uzumaki o sean tus hermanos esclavos, pues a partir de ahora tu obediencia es absoluta. Yo soy Uzumaki Naruto, líder del clan Uzumaki —Sentenció mientras comenzaba a sudar del temor, puede que el sello omertá evitará que se escapara de la habitación el flujo de chakra pero si la puerta se abría el sello se rompería, y solo faltaba medio metro para que Kakashi pudiera entrar.

— A partir de ahora vivo para obedecer, proteger y servir al clan Uzumaki… —Aceptó sin reparo alguno, después de todo ese Uzumaki era su superior y por ende debía obedecer— viviré y moriré por él, todo lo habré de mantener en secreto para cualquiera que no sea un Uzumaki o un esclavo del clan… —Después de todo él servía a los Uzumaki y sí ese chico pelirrojo era quien lideraba al clan tenía dominio absoluto sobre los esclavos y debía acatar— Porque desde hoy, mi obediencia es absoluta —Terminó de repetir.

Las serpientes de madera volvieron a su lugar mientras Naruto pasaba a sostener a Omoi para que no cayera, la puerta fue abierta mientras el fingía sostener al contrario mientras sus ojos volvían a su estado normal.


Shikaku miraba a su esposa con cierta molestia, no solo por la nula reacción cuando le informó que su hijo había superado la eliminatoria, lo que le molestaba era que de nuevo le daba excusas para no tener sexo, bien, aceptaba que siempre había sido él quien daba peros a la hora del sexo, y no era sin motivo, era casi una tradición del clan tener únicamente un hijo cada matrimonio.

Aunque decir que era tradición era una mentira en muchos sentidos, aunque tras la fundación de Konoha cada clan fue acoplándose a esta, creando festivales, mezclando algo propio con algo de los demás, la verdad era que los clanes seguían siendo tan de mente cerrada como lo habían sido hacía décadas, mantenían sus secretos guardados y sellados a cal y canto, sin contar que las viejas costumbres se habían arraigado, y mientras que no podía hablar de los otros clanes, puesto que mantenían sus secretos tanto como ellos mismos, el asunto con el clan Nara era que solo tenían sexo para procrear puesto que los hombres del clan eran demasiado vagos como para hacerlo más veces, pocos eran los Nara que escapaban de esa casilla.

Y mientras que él no había tenido problemas en evitar el sexo a favor de pasarla durmiendo, incluso ignorando los chistes de sus amigos de que su mujer le pondría los cuernos algún día, pero desde que Shikamaru había comenzado a salir con Karin el sonido a sexo empezó a ser casi una constante en la casa, y él sabía que las mujeres Uzumaki eran tan energéticas, incluso más, que las mujeres Nara, por lo que él no había visto mucho futuro a la relación, pero escucharlos follar había despertado su libido, un libido que no sabía que tenía y que había despertado las ganas de hacerle el amor a su esposa.

— Vamos, creí que te gustaría que tengamos otro hijo, pensé que a las mujeres les gustaban los bebes —Gimió por lo bajo, había intentado de todo para que su mujer aceptara, sabiendo que tenía una vena vengativa que podía rechazar su oferta si no la hacía lo suficientemente tentadora, velas, cena, y un largo etc.

— ¿Qué quieres realmente Shukaku? —Le cuestionó su mujer con una ceja encarnada— Nunca quieres tocarme y de la nada quieres hacerlo —Se aclaró, y siendo que Shukaku apreciaba lo suficiente su propio bienestar físico sabía que no debía revelar que escuchar a su hijo follar le había puesto cachondo, era más fácil poner excusas.

— Simplemente, me di cuenta que ya no somos tan jóvenes, y muchos de nuestros amigos ya han ido por el segundo hijo, y, no sé, se volvió tentador —Aclaró intentando desviar el argumento, pero la mirada que le dio Yoshino le dejaba en claro que sabía que mentía.

— Jamás dices "no sé" siempre sabes tus motivos —Shukaku maldijo por lo bajo queriendo golpearse, ese dueto de palabras eran fuegos artificiales para que su esposa siempre le descubriera tras alguna malicia— ¿Es por Shikamaru? —Y dio de lleno en la diana.

— Si… —Admitió, cuando Yoshino descubría sus mentiras mejor no seguir encubriéndolo— Me recuerda a cuando éramos jóvenes —Bueno, encubrir no era lo mismo que mezclar la verdad y la mentira— Y pensé que Shikamaru no tardaría en marcharse a buscar su propio hogar, y, y creo que un niño sería un viento fresco ¿Qué piensas? —Era una mentira, se había hecho la vasectomía hacía mucho, totalmente en secreto, pero su esposa no tenía que saberlo.

— No lo sé —Aceptó tras unos segundos— No sé sí Shikamaru se llevaría bien con el nuevo bebe, con la diferencia de edad y todo eso —Explicó con una mirada dudosa— Déjame pensarlo un tiempo —Concluyó antes de cubrirse con el cobertor y girarse dándole la espalda, soltó un gruñido antes de imitar a su esposa, dándose mutuamente la espalda.

Aunque lo que él no sabía era la mueca enfadada, casi furiosa, de su mujer, y con las luces apagadas de la habitación miró al techo, Yoshino nunca admitiría abiertamente que era una lujuriosa, que necesitaba el sexo con una frecuencia enorme, en primer lugar porque ya no era una jovencita que pudiese culpar a las hormonas y en Konoha las mujeres de su edad con él libido tan elevado eran prostitutas en el mejor de los casos, por eso había decidido a saciar su sed de placer con sus viejas amistades, algunos se negarían a confesarle a Shukaku sobre su amorío por la pena de traicionar la confianza de su amigo, otros por sentirse mejores que él, pero el asunto era que no los delataran.

Y su problema con el sexo no era que el miembro de su esposo fuera pequeño, ciertamente había visto penes más grande pero tampoco medía tan poco como para que fuese el problema, tal vez el problema empezó por la poca energía que podía usar el hombre en el sexo, una ronda era todo lo que podía lograr antes de cansarse, pero ella había adorado a su esposo, por lo que en lugar de frustrarse con aquello había intentado hacer las cosas más interesantes, de todo, juegos de rol, bondage, comida, exhibicionismo, tríos, intercambios, de todo, pero su esposo se había negado a todo, nada, se había negado a todo y en más de una ocasión le había dado esa miradita que se notaba que le reprochaba lo que intentaba.

Y tras el nacimiento de Shikamaru todo fue a peor, no solo el sexo se volvió nulo, sino que Shikaku se volvió más santurrón y mojigato, por eso, tras muchos años, decidió que tenía suficiente y se buscó amantes, empezó yendo a las casas de máscaras, centros a los que uno iba para tener sexo con otras personas de manera relativamente anónima, pero cuando se encontró a Inoichi temió, temió que este se lo contara a su esposo y se le arruinase, pero cuando este se desvistió y le dijo que empezasen ella pudo respirar tranquila, eso comenzó reuniones ocasionales con él, y con el paso del tiempo se fueron sumando más, hasta que las reuniones que tenía con los otros padres de la academia eran para que eligiera a alguien con quien acostarse.

Llegó un punto en que el picante y el placer que le provocaba ponerle tremendos cuernos de ciervo a su marido era lo que más descarga sexual le daba, por eso empezó a dejar de usar condones, y con su primer embarazo fuera del matrimonio se dio cuenta de que todo podía acabarse, por lo que decidida a seguir divirtiéndose tomo una dieta especial, ciertamente subía de peso, pero no lo suficiente como para que su esposo se diera cuenta, y mucho menos con la poca atención que le daba, y con sus viejos contactos de su época de enfermera desaparecía al bebe tras sus nueve meses, fingía una enfermedad grave o cualquier cosa y en cuanto el niño salía lo enviaba a un orfanato o con el padre, pero a estas alturas la idea del sexo con su esposo le parecía… sosa, a falta de una palabra mejor, y repudiable.

— Años, durante años tuve que aguantarte de santurrón y mojigato —Pensó con frustración, haciendo un enorme esfuerzo para no rechinar sus dientes— Y ahora, ¡Tras tantos años! ¿Quieres intentarlo? ¡No! ¡Ni lo creas! —Siguió con su monologo interno mientras se giraba para dedicarle una mirada fulminante a su esposo— ¿Quieres otro hijo? Bien, pero pienso coronarte esos cuernos tuyos —Se decidió mientras una maliciosa sonrisa se formaba en su rostro antes de acostarse a dormir.


Kiba estaba respirando casi histérico, había perdido contra Sasuke hacía unos instantes, si bien podía decir que le había ido mejor que a los otros perdedores, él había podido subir las escaleras para estar en el balcón junto al resto, pero sabía que acababa de perder a lo único que le quedaba en la vida, Akamaru, cuando su madre lo supiera iba a acabar con el can blanco, y no quería que le pasara nada, era lo último que le quedaba, su madre lo miraba peor que a rata callejera, Hana casi igual, no podía buscar apoyo con nadie del clan o su madre se enteraba, sus compañeros lo consideraban un completo inútil, y su maestra había disminuyendo sus encuentros hasta que eran casi nulos, si perdía a su amigo perruno no tendría nada, estaba sentado en el suelo, con las rodillas contra el pecho, intentando aguantar las ganas de llorar.

— ¿Todo bien Kiba? —Cuestionó Naruto sentándose a su lado, su mirada carecía de esa oscuridad que le caracterizaba, no había sensación de burla o morbo, solo algo sorprendentemente parecido a la preocupación.

— Perdí —Fue su única respuesta, no creía poder tener una charla larga sin ponerse a llorar pero tampoco quería ser grosero con una de las pocas personas que no le trataban como si fuera un insecto.

— Si, lo escuché —Aceptó rascándose la nuca— Pero no te preocupes, siempre hay un año que viene —Comentó con cierta positividad contagiosa, pero incluso sintiendo las ganas de darle la razón la idea de perder a Akamaru le volvía a oscurecer el humor.

— Mama dijo que si no aprobaba ella… ella… ella… —No podía, si lo decía en voz alta solo lo haría más real, solo sentiría que estaba terminando de firmar la sentencia de muerte de su amigo canino, si lo decía en voz alta estaba seguro de que se pondría a llorar, pero antes de que pudiese siquiera intentarlo Naruto le abrazó por el hombro, era un abrazo leve pero le parecía tan raro viniendo del chico antipático que amenazaba a las personas.

— Tranquilo —Su tono parecía incómodo, probablemente él lo estaba tanto como el propio Kiba— No le pasará nada —Añadió intentando, notoriamente, reconfortarle, y aunque sabía que era una mentira Kiba le agradecía el intento de animarle— Y supongo que lo lamento, no soy bueno en esto, intento seguir el concejo de Kagami de ser más amigable ¿Funcionó? —Se disculpó ante la clara inexperiencia en aquello.

— Gracias —Pese a que sabía que esa promesa de que nada le pasaría a su amigo era una mentira le reconfortaba tanto que alguien le diera un poco de apoyo que no pudo evitar agradecerlo.

— Bien —Aunque cualquiera notaría la incomodidad del pelirrojo este se quedó abrazándole intentando reconfortarle, Kagami a la distancia le mostraba dos pulgares arriba y una gran sonrisa felicitando a su medio hermano por sus avances— Parece que el siguiente encuentro será interesante —Anunció y Kiba dirigió su mirada al tablero, ahí se podía leer con total claridad "Nagisa Kurama vs Omoi Kaminari"

Y en ese momento la sonrisa de Kagami se esfumó, convirtiendo su rostro en una fría seriedad absoluta, tan quieto como una estatua y con su mirada casi perdida, al mismo tiempo, Omoi, quien ya estaba recuperado del supuesto mareo que le había dado en el baño tenía ahora una expresión mezclada de ira y diversión, como si estuviese relativamente feliz de poder combatir, y causar dolor, a otra persona.


Listo, capítulo acabado, me costó mucho volver a retomarlo tras el error que les mencione al principio, y hago mención que de las partes de los exámenes chunin las eliminatorias son mi parte favorita junto al torneo, y siendo honesto, creo que a este arco le queda un capítulo más y tantito del siguiente a ese, en cuanto al asunto de Shikaku, Shikamaru y Kiba todo tendrá utilidad en el futuro, ¿Debería responder los reviews al final o los dejo al principio?, como sea, ahora la pregunta random ¿Cuál es su fetiche más salido, en su propia opinión? Y ¿A quién le gustaría que entrara en el harem? Ya tengo la lista más o menos idea y concluyente, pero me gustaría escuchar también a quienes me leen.