Una nueva familia
Capitulo 12
-Milo Antaresu. -La voz en la entrada del salón, hizo que el susodicho observara la puerta.-Perdone, profesor, pero necesito retirar al alumno unos minutos.
-Alumno, puede retirarse. -Milo observo a su compañero de escritorio y luego siguió a la secretaria.
Oficina del director.
Apenas ingreso, lo primero que sus ojos notaron fue al docente a cargo de educación física, pero no al que dictaba las clases. El hombre que estaba ahí, era el que estaba a cargo de los equipos de la institución. Era el que estaba a cargo de que el compitiera en las carreras.
-¿Hice algo malo?
-Oh, no todo lo contrario Milo. -El director, que días atrás estaba dispuesto a no dejarle entrar, sonrió con aire paternal que casi hace vomitar al mas joven. -El entrenador, me menciono tu excelente rendimiento en deportes y queríamos hablar contigo por ello. -Delante del hombre había una hoja que el chico reconocía muy bien, era un permiso para competir. Sintió un nudo en el estomago, debido a que el docente se había ido con el equipo de vóley no había podido decirle a director que estaban a nada de perder a un pentacampeón de atletismo.
-Veras, Milo, debido a tu situación personal. -Comenzó el docente- queríamos informarte la intención de la escuela de ofrecerte una beca completa. -Milo no supo como mantuvo quietos sus músculos faciales.
¿Querían sobornarlo para que siguiera compitiendo?
-Y a cambió debo...
-Tienes que mantener tus calificaciones y seguir compitiendo, son los únicos requisitos. -Informo el director, de nuevo esa sonrisa que alentaba a su estómago a hacer desastres. Sentía las nauseas rondando su garganta.
-No pienso competir. -La sonrisa se esfumó en el rostro de ambos.
-¿Perdón? -La cara del profesor fue un poema para Milo, dado que parte de sus malestares venían cortesía de él. Quien alentaba a su madre a ser más exigente y controladora de su vida.
-Mi padres murieron, hace una semana... Y ustedes me están proponiendo, que siga compitiendo, cuando aun no logro digerir lo que esta pasando -Controlo su voz, la tía tenia razón. Tal vez necesitaban alguien con quien hablar- no pienso competir de nuevo. -Apretó los dientes- quiero retirarme, tengo clases. -El director iba a decir algo, pero el docente le hizo gesto de que no interviniera y Milo al fin se retiro.
Casa de tía Lena.
Kardia vio la pantalla del teléfono encenderse.
MiloQuiero ver a un psicólogo.
-Tía... Tienes un mensaje. -Pico con pocas ganas la ensalada, a pesar de que estaba sabrosa al igual que la pechuga de pollo. Su tía, había dicho que era mala cocinando, así que entendía el por que su tío le había dejado el almuerzo listo.
¿Que había pasado para que Milo saliera con ese pedido?
Un nuevo mensaje llego, mientras su tía seguía ocupada calentando su comida.
Milo.Ya no quiero competir mas.
Por favor.
No me obliguen a correr de nuevo.
Kardia tomo el celular y observó los mensajes.
Me portare bien.
No me escaparé.
Hare caso en todo.
Pero ya no quiero correr.
No me obliguen.
Por favor.
Ya no quiero.
-¿Que haces? -Kardia le tendió el celular y la mujer leyó los mensajes. -Termina tu almuerzo. -La mujer salió de la cocina, Kardia le vio ponerse el celular en la oreja tras cruzar el umbral de la puerta.
Habitación de tía Lena.
-Ya estas ¿Mejor? -La mujer estaba sentada en la cama de espaldas a la puerta casi cerrada. -Voy a ir a buscarte, no te preocupes yo lo arreglo Milo... Shh...-Silencio en un tono maternal y relajante- Tranquilo nadie va a obligarte a nada... voy a buscarte a la escuela. Tu te vas a calmar, te vas a lavar la carita y luego vuelves al salón de clases. Te mandaré un mensaje cuando esté ahí. -escucha lo que dicen al otro lado- De nada, Milo. -Corta la llamada- Kardia, te quedas solo un rato. Si te empiezas a sentir mal llama a tu tío. -la mujer tomó una bocanada de aire.
Colegio San Nicolás, tres horas después.
Kardia:
Aun estoy vivo.
Encontré tus chocolates.
Milena dejo salir un suspiro al ver la foto adjunta de los chocolates. Kardia cada media hora mandaba un mensaje, el anterior había sido un puerquito en traje de baño en dos piezas y el anterior a ese una foto de las mascotas dormidas.
Milo miraba maravillado el enorme establecimiento, solo tuvo que ver el escudo en la puerta para reconocerlo como el mismo en la chaqueta de Ecarlet. Tras cruzar un gran paredón y unas puertas de hierro labrado con los escudos de la escuela en el centro, se sintió que entraba a un mundo nuevo.
El camino al edificio principal era de piedras partidas de color blanco, supuso que seria de algún tipo de graba. Todo tenia un aire a esas escuelas antiguas que hacían de escenografía de alguna película orientada a principio de siglo XX. No demoro en descubrir que había un cartel que decía: "En este bello jardín, consagrado al señor, el mundo de las artes supo encontrar cobijo. Cuidemos los espacios verdes".
Una bonita forma de decirles que no hagan desastres.
Levanto la vista y observo a los arboles, estos juntaban sus ramas formando una bóveda y una rica fragancia a bosque quedaba atrapada en el camino.
Era realmente otro ambiente.
-¿Te gusta? -Milo observo a la mujer, quería decir que sí. Pero la lengua estaba paralizada, entendía que significaba esa visita. Su tía le estaba preguntando si quería que lo transfiriera a la misma escuela que Ecarlet. Había estado en su actual escuela desde el primer grado, pero era cierto que ya no quería ir a esa institución. Hacia tiempo que quería escapar de la escuela y de su casa. Iba a la escuela, por que no se atrevía escaparse y por que Zhapiri lo mataría si lo veía intentando escabullirse. Kardia muy probablemente le sugeriría que lugares eran buenos para pasar el rato.
-Es un lindo lugar... Pero...
-Buenas tardes, hermana. -Soltó la mujer de golpe, Milo observo a la mujer que tenia un aire de abuela de cuento.-disculpe venir de visita sin aviso previo. -Cuando la mujer hablo lo hizo con un tono que realmente le pareció a Milo una abuela de cuento.
-¿Te gusto el recorrido?-Milo asintió, realmente había disfrutado el paseo por todo el predio de la institución con 184 años dedicando sus servicios a la educación.
La mujer le comento que con el paso de los años, y mas aun desde qué ella se volvió directora, el colegio aceptaba a todos en el rebaño de dios. Por lo tanto, entendía que las ovejas mas jóvenes a veces se negaran a ir a misa y demostrarán su fe de otras maneras. Pero la misa del día consagrado a San Nicolás era obligatoria. Esa no era negociable.
Llegaron a la oficina, donde una mujer ya aguardaba al trio.
-Buenas tardes, Milo. -La mujer le tendió la mano- Soy Sasha Minervis, me gustaría hablar contigo en privado ¿Te parece? -Milo miro dudoso a su tutora y esta asintió.
Esa misma noche.
Kardia y Zhapiri en cualquier otro momento, si la situación fuera otra, hubieran gritado "CIERRA EL PICO YA MILO". Pero su hermano hacia tiempo que no se veía tan animado y eso era desde mucho antes de la muerte de sus padres.
Estaba encantado con la idea de ir al Colegio San Nicolás, pero no iría de pupilo. Su tía y la psicóloga institucional lo consideraban un cambio muy brusco para él.
-Suenas como un crío que tiene su primer amor, cállate ya. -Kardia le arrojo el almohadón que tenia a mano. -¿Entonces cuando inicias? -Por mucho que quisiera a su hermano, ya no lo soportaba.
-La semana que viene, si los de la escuela le dan los papeles a la tía esta semana.
Cocina.
Shura dejo salir un profundo suspiro, tras escuchar el relato de su esposa y leer los mensajes que Milo había enviado poco después del medio día desde el baño de la escuela.
-Se que, debí consultarte antes de tomar la decisión -Lena le observó, sabía que a su manera le debería estar molestando toda la situación.
-Yo casi no estoy en casa -Le miro con ligera culpa- eso es lo que me molesta, el que siempre caiga todo sobre tus hombros. Si no hubiera estado ocupado, de nuevo, podría haber ido contigo y Milo a ver el colegio... -Sintió como le quitaban el cabello de la frente.
-Ya se que te preocupa, pero aquí estamos lo dos... Puedes acompañarme a llevarlo en su primer día de clases.
-No voy a estar...-Mi vuelo sale pasado mañana, agrega para sus adentros- De nuevo... No estoy, cuando las cosas pasan. -Milena le abrazo por la cintura- nunca estoy cuando me necesitas.
-Tengo la sospecha que hoy si vas a estar.-Le beso la nuca.
-Puedes tomártelo en serio...
-Hablo muy en serio. -Le desabrocho el cinturón.- procura mantener caliente mi cena...-dijo mientras desliza su mano.
-Pórtate bien que alguno nos va a ver... -Le reprendió, era cierto que no habían estado muy íntimos desde antes de su viaje y que los últimos días no habían tenido tiempo para ellos. Se volvió a colocar el cinturón y se dio vuelta para mirarle. La cara de cachorrito regañado le saco una tosca risa.- mas tarde.
