(¡Yo mate a la bruja que casi me mato!) Notas de Autora (osea yo)
(Que alguien lo mate)
Personaje
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Arco de la Piedra Filosofal
—Bien hecho Ron, excelente—dije mientras palmeaba su cabeza. Blaise fue seleccionado para Slytherin. La profesora Mcgonagall enrolló el pergamino y se llevó al sombrero.
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Pov Percy
El director de puso de pie. Nos miraba con expresión radiante, con los brazos muy abiertos, como si nada pudiera gustarle más que vernos allí. Aunque me miraba de reojo. Lo siento pasita, pero no me gustan los viejitos.
—¡Bienvenidos!—dijo—. ¡Bienvenidos a un año nuevo en Hogwarts! Antes de comenzar nuestro banquete, quiero decir unas pocas palabras. Y aquí están, ¡Papanatas!¡Llorones!¡Baratijas!¡Pellizco!... ¡Muchas gracias!
Se volvió a sentar. Todos aplaudieron y victorearon. Yo aplaudí a regañadientes.
—Está... Un poquito loco, ¿no?—me pregunto Harry algo inseguro.
—Si está un poco loco,—le respondí—pero es buena gente supongo. ¿Papas, Harry?
Mientras Harry se servía un poco de todo, yo me servía mientras pensaba en como sacaríamos el horrocrux dentro de el. Quizás cuándo tengamos con nosotros a Sirius pueda acceder a la biblioteca Black, y otra cosa que deberé de ver a futuro es el obtener el título de Prewett.
—Yo preferiría que me llamaran Sir Nicholas de Mimsy... —escuche que comenzó a decir el fantasma con severidad, pero lo interrumpió Seamus.
No lo digan, no lo digan.
—¿Casi Decapitado? ¿Cómo se puede estar casi decapitado?
Lo dijo, le hice una seña a Lou, y este, junto conmigo, se paró y se colocó en medio de Neville y Hermione y giro sus cabezas para que no vean al fantasma. Yo hice lo mismo con Harry y Ron.
—¿Eh?—fue lo que dijeron los 4 al unísono.
—Así —dijo enfadado. Se agarró la oreja izquierda y tiró. Toda su cabeza se separó de su cuello y cayó sobre su hombro, como si tuviera una bisagra.
Alguien había tratado de decapitarlo, pero que no lo había hecho bien. Pareció complacido ante las caras de asombro y volvió a ponerse la cabeza en su sitio, tosió y dijo: ¡Así que nuevos Gryffindors! Espero que este año nos ayudéis a ganar el campeonato para la casa. Gryffindor nunca ha estado tanto tiempo sin ganar. ¡Slytherin ha ganado la copa seis veces seguidas! El Barón Sanguinario se ha vuelto insoportable... Él es el fantasma de Slytherin.
Dejamos que los niños de volvieran a acomodar como estaban y seguimos con lo nuestro.
—¿Cómo es que está todo lleno de sangre—preguntó Seamus con gran interés.
—Nunca se lo he preguntado —dijo con delicadeza Nick Casi Decapitado.
Cuando comimos todo lo que quisimos, los restos de comida desaparecieron de los platos, dejándolos tan limpios como antes. Un momento más tarde aparecieron los postres. Trozos de helados de todos los gustos que uno se pudiera imaginar; pasteles de manzana, tartas de melaza, relámpagos de chocolate, rosquillas de mermelada, bizcochos borrachos, fresas, jalea, arroz con leche...
Relámpagos de chocolate, una delicia. Creo que pase demasiado tiempo con el profesor Lupín. Mientras Harry se servía una tarta de melaza, la conversación se centró en las familias.
—Yo soy mitad y mitad —dijo Seamus—. Mi padre es muggle. Mamá no le dijo que era una bruja hasta que se casaron. Fue una sorpresa algo desagradable para él. Casi todos rieron, excepto Harry.
—¿Y tú, Neville? —dijo Ron.
—Bueno, mi abuela me crió y ella es una bruja —dijo Neville—, pero la familia creyó que yo era todo un muggle, durante años. Mi tío abuelo Algie trataba de sorprenderme descuidado y forzarme a que saliera algo de magia de mí. Una vez casi me ahoga, cuando quiso tirarme al agua en el puerto de Blackpool, pero no pasó nada hasta que cumplí ocho años. El tío abuelo Algie había ido a tomar el té y me tenía cogido de los tobillos y colgando de una ventana del piso de arriba, cuando mi tía abuela Enid le ofreció un merengue y él, accidentalmente, me soltó. Pero yo reboté, todo el camino, en el jardín y la calle. Todos se pusieron muy contentos. Mi abuela estaba tan feliz que lloraba. Y tendríais que haber visto sus caras cuando vine aquí. Creían que no sería tan
mágico como para venir. El tío abuelo Algie estaba tan contento que me compró mi sapo.
Casi Todos se rieron, excepto Harry.
A Hermione le ganó la curiosidad porque empezó a preguntar cosas.
—¿Será muy difícil encantamientos?
—Mientras comprendas la teoría, no—Le contesto Lou.
—¡Ay! —Harry se llevó una mano a la cabeza.
—¿Qué ha pasado? —pregunte, aunque estoy seguro de que se trata de Quirrell.
—N-nada.
—¿Quién es el que está hablando con el profesor Quirrell?— me preguntó.
—Oh, ¿ya conocías a Quirrell, entonces?. El que está hablando con el es el profesor Snape. Su materia es Pociones, mientras no vueles un caldero no le caerás mal.
Harry vigiló a Snape durante un rato, pero el profesor no volteó a verlo. Por último, también desaparecieron los postres, y el Director Dumbledore se puso nuevamente de pie. Todo el salón permaneció en silencio.
—Ejem... sólo unas pocas palabras más, ahora que todos hemos comido y bebido. Tengo unos pocos anuncios que haceros para el comienzo del año.
»Los de primer año debéis tener en cuenta que los bosques del área del castillo están prohibidos para todos los alumnos. Y unos pocos de nuestros antiguos alumnos también deberán recordarlo.
Los ojos de la pasita apuntaron en dirección los gemelos. ¿Por qué no me extraña?
—El señor Filch, el celador, me ha pedido que os recuerde que no debéis hacer magia en los recreos ni en los pasillos.
Como si hiciéramos caso.
»Las pruebas de quidditch tendrán lugar en la segunda semana del curso.
Los que estén interesados en jugar para los equipos de sus casas, deben ponerse en contacto con la señora Hooch.
»Y por último, quiero deciros que este año el pasillo del tercer piso, del lado derecho, está fuera de los límites permitidos para todos los que no deseen una muerte muy dolorosa.
Harry rió levemente, pero fue uno de los pocos que lo hizo.
—¿Lo decía en serio? —me murmuró.
—Eso creo —dije mirando fríamente a Dumbledore—. Es raro, porque habitualmente nos dice el motivo por el que no podemos ir a algún lugar. Por ejemplo, el bosque está lleno de animales peligrosos, todos lo saben.
—¡Y ahora, antes de que vayamos a acostarnos, cantemos la canción del colegio! —exclamó el director. Las sonrisas de los profesores se habían vuelto algo forzadas. No los culpó si soy honesto. Dumbledore agitó su varita, como si tratara de atrapar una mosca, y una larga tira dorada apareció, se elevó sobre las mesas, se agitó como una serpiente y se transformó en palabras.
—¡Que cada uno elija su melodía favorita—dijo Dumbledore—. ¡Y allá vamos!
Y casi todo el colegio vociferó:
Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts,
enséñanos algo, por favor.
Aun que seamos viejos y calvos
o jóvenes con rodillas sucias,
nuestras mentes pueden ser llenadas
con algunas materias interesantes.
Porque ahora están vacías y llenas de aire,
pulgas muertas y un poco de pelusa.
Así que enséñanos cosas que valga la pena saber, haz que recordemos lo que olvidamos, hazlo lo mejor que puedas,
nosotros haremos el resto,
y aprenderemos hasta que nuestros cerebros se consuman.
Cada uno de nosotros terminamos la canción en tiempos diferentes. Al final, sólo los gemelos seguían cantando, con la melodía de una lenta marcha, los mire divertido. Dumbledore los dirigió hasta las últimas palabras, con su varita y, cuando terminaron, fue uno de los que aplaudió con más entusiasmo.
—¡Ah, la música! —dijo, enjugándose los ojos—. ¡Una magia más allá de todo lo que hacemos aquí! Y ahora, es hora de ir a la cama. ¡Salid al trote!
Guíe a los de primer año a través de grupos bulliciosos, salimos del Gran Comedor y subimos por la escalera de mármol. En dos oportunidades los hice pasar por puertas ocultas detrás de paneles corredizos y tapices que colgaban de las paredes. Subimos más escaleras, hasta que nos detuvimos súbitamente. Unos bastones flotaban en el aire, por encima de nosotros, y cuando me acercó comenzaron a caer contra mi.
—Peeves —susurre a los de primer año—. Es un duende, lo que en las películas llaman poltergeist. —Levante la voz—: Peeves, aparece.
La respuesta fue un ruido fuerte y grosero, como si se desinflara un globo.
—¿Quieres que tú cabeza termine en un retrete?
Se produjo un chasquido y apareció Peevees flotando en el aire con las piernas cruzadas y empuñando los bastones.
—¡Oooooh! —dijo, con un maligno cacareo—. ¡Los horribles novatos! ¡Qué divertido!
De pronto se abalanzó sobre nosotros. Todos se agacharon.
—Vete, Peeves, yo lo advertí, primeros retrocedan, ¡Funem ignis! —grite molesto.
(Funem ignis=Cuerda de Fuego)
Peeves quedo atrapado en la cuerda y grito:
—¡Ya entendí!—lo liberé y desapareció dejando caer los bastones y antes de que estos cayeran sobre la cabeza de Neville, Harry hizo algo increíble. Lanzó un Wingardium Leviosa con magia no verbal y sin varita. Los bastones cayeron lejos de su cabeza. Todos miramos a Harry.
—Eso fue Increíble Harry, Magia No verbal y magia sin varita—Comente con orgullo.
—Gracias Harry—agradeció Neville.
Mi niño solo nego.—No fue nada Nev, Gracias Percy.
Le sonreí antes de indicarles a todos que sigamos avanzando.
—Tenéis que tener cuidado con Peeves —dije, mientras seguíamos avanzando—. El Barón Sanguinario es el único que puede controlarlo, ni siquiera escucha a los profesores. Ya llegamos.
Al final del pasillo colgaba el retrato de la dama gorda.
—¿Santo y seña? —preguntó.
—Caput draconis —dije, y el retrato se balanceó hacia delante y dejó ver un agujero redondo en la pared. Todos se amontonaron para pasar (Neville necesitó ayuda, Harry, Ron y Hermione lo ayudaron) y finalmente nos encontramos en la sala común de Gryffindor; una habitación redonda y acogedora, llena de cómodos sillones.
Conduje a las niñas a través de una puerta, hacia sus dormitorios, y a los niños por otra puerta. Al final de una escalera de caracol encontraron, por fin, sus camas, cinco camas con cuatro postes cada una y cortinas de terciopelo rojo oscuro. Sus baúles ya estaban allí. Me quedé unos momentos con ellos.
—Mañana recibirán sus horarios, traten de levantarse temprano los primeros días hasta que conozcan mejor el castillo. No vaya a ser que se pierdan si llegan tarde, eso déjenlo para después.—Aconseje, Ron me miró algo sorprendido antes de seguir con lo suyo.—Los dejo.
Me di la vuelta y me encamine a los dormitorios de prefectos. Mañana será un largo día.
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Hola!
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¿Teorías?
¿Sugerencias?
Espero que les haya gustado.
¡Adiós Cachorros!
