Capítulo 14: Desasosiego

—¿Pasa algo? —preguntó Hinata extrañada. Ya hace varios minutos que Sasuke se encontraban leyendo una y otra vez aquel mensaje, pero no parecía reaccionar.

—¿Perdón? —preguntó, apartando el aparato para que ella no sea capaz de leer el mensaje que lo dejó literalmente sin qué pensar.

Hinata sabía muy bien que debió de ser algo muy inesperado para dejarle en aquel estado y, como la curiosidad nació en ella, se acercó aún más, intentando poder ver al menos quién era. Pero por cada acercamiento de ella, Sasuke lo alejaba un poco más.

—¿Quieres realmente estar mañana en la boda? —preguntó de repente, cortando con aquel silencioso intento de esconder/alcanzar el móvil.

Hinata cortó con todo intento de acercársele más y se detuvo a verle a los ojos.

—Me gustaría verlo en el paso que le dará a una de sus etapas más felices —admitió ella.

Sasuke solo opto por suspirar y pasarse la mano por el cabello, como si en ese momento estuviese tomando una gran decisión. Por unos instantes se concentró en el televisor que estaba apagado frente suyo, aquello lo tenía meditando seriamente.

—¿Qué pasa? —ahora sí Hinata no tenía duda que el mensaje era algo relacionado a su primo y, en especial, a la boda que se realizaría mañana.

No le contestó, solamente le tendió su celular para que vea lo que hace momentos intentaba evitarlo.

Ella no dudo en tomarlo y leerlo más de una vez. Las palabras eran claras y concisas, pero… ¿quién lo mandaba?

Neji quiere verlos mañana. No es de mi incumbencia meterme en su vida, pero por el bien de la boda de ellos dos, es necesario que estén. Si están dispuestos a hacerle frente a todas las miradas por un tiempo, solo preséntense minutos antes de que comience la ceremonia y… el resto me encargo yo.

—¿Quién lo…? —dado a que Sasuke no tiene registrado el número, claramente no podía ser la familia de él, ya que no tendría mucho sentido también. Por la parte de su familia… era demasiado soñar. Entonces, ¿quién?

—¿Estás dispuesta a caminar bajo las miradas y apoyarte en Sakura? —preguntó Sasuke, analizándola. Le tomó más de un minuto analizar lo que él le había dicho, porque bajo ninguna circunstancia esperó escuchar aquella propuesta.

—¿Cómo sabes que es de ella? —fue lo primero que le salió de los labios. No tenía nombre al final del mensaje o alguna otra indicación que delatase a la peli-rosa.

—Digamos que no hay muchas personas que encajarían con el perfil de la persona que envió el mensaje. Sabe que no tenemos planeado ir, también que la situación con el resto del clan Hyuga es seria… y, con el fin de que la boda se realice de la mejor manera para ellos dos, está dispuesta a hacer muchas cosas —tuvo que reconocer el peli-negro. Lo pensó mucho y la única persona que se le vino en mente era ella, más luego de la salida de la noche anterior.

Flashback

¿Disculpa? —luego que haya interrumpido su paso tres veces, evitando que saliera del sector donde se encontraban los baños del segundo piso, Sakura no podía imaginarse la intención que tenía al hacer aquello.

Había tomado un descanso de tanto bailar, sea sola, con su hermano, su amiga o con un desconocido que simplemente quería lo mismo que ella, bailar y disfrutar de la música, nada más. Por esa misma razón se dirigió al baño sola, pero al salir no esperó toparse con Sasuke. Puso todo en ella para ignorarlo y seguir de largo, pero aquel sujeto no parecía tener los mismos planes, ya que se le interpuso en su andar, ganado finalmente su atención.

Pero el hombre no dijo nada, al ver que tenía su atención se dispuso a sacar un sobre del bolsillo de su pantalón y tendérselo, esperando para que lo tomase. No obstante, la peli-rosa no se mostró interesada en tomar aquel sobre, a pesar que sí tenía curiosidad en saber qué contenía el mismo y qué intentaba hacer él al dárselo.

Aquella batalla de miradas iba en aumento de terquedad. Ni ella estaba dispuesta a tomar aquello o pedir explicaciones, ni él estaba dispuesto a hablar hasta que ella misma viera lo que tenía el sobre. Pero alguien tenía que ceder y, con un largo suspiro, el pelinegro terminó siendo el que habló.

Es como agradecimiento por salvar a Noha.

Aquellas palabras fueron un tanto confusas para Sakura ¿un papel, porque aquel sobre no podía contener otra cosa más que un papel, era en señal de agradecimiento?

La confusión estaba reflejada en su rostro hasta que comprendió qué podía llegar a ser aquello y, poniéndose a la defensiva, preguntó.

Espero que eso no sea nada parecido a dinero —no era una pregunta, sino una rotunda advertencia. No se demostraba feliz por pensar que aquellas personas querían pagar su gratitud con dinero. Por el silencio prolongado luego de sus palabras tuvo la certeza de que, efectivamente, se trataba de dinero— Vuelve a guardar eso, ¿por qué se les ocurriría que a mí me interesaría tomar ese dinero?

Saliste herida por meterte —aquello parecía más una acusación que un sentir de culpa— Mencionaste algo de perder contratos de grandes sumas de dinero.

Sakura, recordando lo que dijo aquella vez en la estación de policía, solo pudo hacer una cosa y era reír. Sí, olvidando por un momento aquel sentimiento de indignación que le provocaba aquel acto del Uchiha, ella solo se dispuso a reír con ganas al recordar porqué había dicho esas palabras.

Claramente, para él, el que de pronto se pusiera en ese estado, era algo que no esperaba, menos si hasta hace instantes parecía que quería lanzárselo en la cara el mismo sobre y su ceja arqueada demostraba el desconocimiento de la risa tan repentina de ella.

Aquello fue solamente para tomar más coraje y descargarme con esos sujetos por todo lo que habían hecho —le explicó ella, todavía con una sonrisa natural y con ganas a causa del ataque de risa que le dio— Y, aunque haya sido así, no me metí porque esperaba alguna especie de reconocimiento por alguien —calmándose y recordando dónde y con quién estaba, se tranquilizó y se serenó en cuestión de segundos— Ver a Noha en esa situación era algo que no iba a tolerar… sea él o cualquier niño. Soy una madre también, no lo olvides.

Fin del Flashback

Hinata estaba confusa. No sabía qué hacer, no tenía idea. Realmente quería verlo a su primo casarse, quería ver de lejos, al menos, a su familia, pero ni siquiera pudo pararse frente a ellos para poder hablar, en todo ese tiempo, de hacerles saber de su propia boca que había regresado con su hijo.

—Hinata —le llamó Sasuke, quitándole el aparato y tomándole las manos, para que sienta que no estaba sola en esos momentos y que contaba con su apoyo, como siempre— No tienes por qué sentirte que estás escondida tras las personas si no hiciste nada malo. Que ellos te vean con ganas de echarte, no tienes por qué aceptarlo. ¿Por qué te avergonzarías? Decidiste tener al niño, fuese cual fuese la situación, pero actuaste como ser humano. ¿Tener vergüenza? Tú no tienes motivos para hacerlo. Decepcionante sería haber tratado de ocultar ese hecho mediante un aborto —si bien no hubo "momento" para hablar de dicho tema, ya que ella priorizó a su pareja y la vida del nuevo ser antes que siquiera escuchar semejante imposición. No estaba segura si habrían llegado hasta ese punto, pero tampoco quería averiguar si eran capaces de haberlo hecho. Quería considerarlos como personas con consciencia.

Con esas palabras ella se quedó a solas, todavía en la oscuridad en compañía de sus pensamientos. Repetía aquel mensaje en su mente junto a las palabras de Neji de esa mañana y las de Sasuke, antes de que se vaya a su recamara.

Tenía que admitir que, al irse a dormir, la duda se quedó intacta en ella. Pero, al despertar, fue un cambio profundo de cómo se sentía.

—Iremos… —luego de haber desayunado sin dar menciones de nada, ella le comunicó a Sasuke la decisión tomada. Ciertamente, en la mente del hombre quería saber cómo terminó con aquella encrucijada, pero era mejor dejar las cosas así.

—De acuerdo —le comunicó con una suave sonrisa, dándole el apoyo que necesita para darle su confianza.

Las horas pasaron, los minutos que parecían tener más de 60 segundos al principio pasaron a tener menos a medida que se acercaba la hora. Pero, al final, ahí estaban. Ella vestida con un vestido violeta pálido de tiras y sin ningún adorno, sino simplemente sencillo de satén, él con un traje todo negro con una corbata que combinaba con el vestido de Hinata y el pequeño con un adorable traje gris oscuro y un tierno moño que también combinaba con el color del vestido de ella. Tal vez esperaron mucho para aparecerse, estaban a arriesgados últimos minutos para que la ceremonia comenzase, pero confiaron en aquel mensaje.

No sabían a ciencia cierta con quién se iban a encontrar, aunque tenían unas sospechas casi verdaderas de que la peli-rosa era le remitente del mensaje. Tampoco sabían a que se refería con "el resto me encargo me encargo yo". Tal vez confiaban muy ciegamente o, por lo menos, él pensaba eso. Una parte "racional" dentro de sí le decía que, analizando todo lo que ellos dos vivieron y cómo se encontraban ahora, debía alejarse y no involucrarse con la peli-rosa. La otra parte, no tan "racional" y que era más un sentir le decía que podía confiar.

—Buenos días —aquello era real y ahí estaban.

—Venimos a la boda de Hyuga y Ama —entregó la tarjeta el Uchiha.

—Por supuesto. Sus nombres, por favor —pidió el recepcionista que había sacado una lista de invitados y había visto la invitación anteriormente.

—¿Noha? —al escuchar que, efectivamente, la peli-rosa llamó al menor les dio la última verificación que el mensaje era de ella. Se veía algo aliviada o eso le apreció a Sasuke, su sonrisa la delataba, al menos la que iba dirigía para el menor— Ellos son invitados especiales, ya se lo había comentado —informó Sakura a la persona a cargo de revisar la lista y que la reconocía gracias a que había ayudado a Ten-ten en todo ese tramo.

—Claro, pasen —les facilitó la entrada el sujeto.

—Gracias —agradeció la peli-rosa con una sonrisa. Cuando se dirigió hacia ellos se mantuvo de la misma manera— Por aquí, la boda comienza en menos de 2 minutos —les informó— No hay tiempo para pensarlo… solo procuren de no bajar la mirada —les dijo en voz baja y casi con una mirada desafiante. En esos ojos no había rastros de pena, no. Parecía indicarles que ahora entrarían a una guerra fría— El tío Neji esperaba ansioso por ti ¿vamos? —le tendió la mano al pequeño. Noha no estaba enterado de nada y gustoso tomó el agarre de aquella mujer— Es hora —Sakura y Noha lideraron el camino.

Hinata quería impedir que su hijo se alejará de ella, pero recordó el mensaje. Tomando más coraje, dejó que se adelantasen. Si Noha entraba con ella iba a tener una mirada de desagrado instantánea. Pero, si entraba con Sakura, iban a estar más confundidos que otra cosa.

—Vamos —le dio la mano Sasuke. Ella sólo asintió y la tomó. Ambos caminaron para ir cerca de la peli-rosa.

—Está todo listo, cuando me veas ocupar mi lugar que empiece a sonar la música —le indicó a la mujer encargada de organizar la boda, que parecía tener más alivio que la misma peli-rosa cuando los había visto a ellos.

—Perfecto. Traeremos a la novia —dijo la mujer mientras les habría la puerta de un costado para cerrar la principal, indicando que la ceremonia estaba a punto de comenzar.

—Gracias —Sakura antes de avanzar, se agacho hacia Noha para decirle unas palabras— Tú tío estaba muy ansioso de verte en su boda… entraremos y le saludaras con una gran sonrisa. Te quedarás en la mesa asignada con tus padres, pero no te preocupes, hay personas muy buenas allí y yo también estaré luego que la ceremonia termine —lo segundo era más dirigido para los adultos, aunque lo disfrazó muy bien para que ellos lo entendieran. Ahora sí, al ver asentir al niño, no dudaron más y entraron.

El silencio estaba siendo cada vez más presente e, inevitablemente, su presencia no pasó desapercibida. Los más cercanos, que eran algunos familiares de Ten-ten, la vieron sin mucho que pensar, estaban terminando de acomodar algunas cosas, tal vez. Pero la familia Hyuga si tenía que decir y, para cerrarla, la mayoría eran personas del clan.

Como esperó, las miradas decían lo que muchas bocas se abstenían de decir. ¿Qué hacía ella con un niño, entrando de la nada? Pero, lo que provocó que sí empezaran a hablar y, hasta lanzar algunas expresiones de asombro, por no decir otra cosa, es la aparición de Hinata junto a Sasuke.

Los podía sentir algo alejado de ellos, por ese mismo motivo bajó el ritmo del paso para que estuvieran más juntos.

Cuando escuchó un bufido de indignación pura miró hacia aquella persona y no se sorprendió al ver a una de las tías de Neji, que parecía haber visto a su peor enemiga. ¿Estaba indignada? Pues le daría más de su propia medicina.

Cuando sus miradas se cruzaron, Sakura sonrió inocentemente y luego miró a la pareja que también eran conscientes de las miradas y murmullos. Iba a decir algo completamente diferente a lo que le salió y de cómo le salió.

—La boda comenzara, apresurémonos —al recibir la mirada de ambos y notar, por primera vez, que ellos dos se veían bien juntos la dejo casi sin palabras. La seguridad con la que se había mostrado ante algunas miradas se tambaleo.

Al girar nuevamente no pudo evitar mirar hacia donde se encontraba la mesa donde convivirían los padres de los novios, el abuelo y tíos del esposo, y los padres de Shikamaru, ya que eran como sus padres para la novia. La mirada de los Nara era entendible. No entendían que hacía ella con aquel sujeto. Pero la mirada del padre de Hinata la descolocó más, parecía, casi parecía tener aquel mismo sentimiento que los padres de Shikamaru, como si supiera su pasado.

Por suerte llegaron rápidamente y les indicó que tomarán asiento. El niño, como prometió, le sonrió gratamente a su tío y parecía que en ningún momento se sintió en la mirada de casi todo el salón.

—Cuida de Maki por mí —aquella petición hacia Shikamaru era más una advertencia. Que se concentre en ella y la ceremonia y nada más. Tenía que agradecer que nadie lo observase a él, ya que si no hubiera levantado sospechas. Los recientes fueron gratamente recibidos por ese grupo, o, al menos, de casi todos.

Sakura apresuró pasó y se mostró más seria. ¿Qué le pasaba? Ah, cierto, ella y sus grandísimas ideas, eso pasaba.

Tuvo que dar toda la vuelta para quedar en el costado que le correspondía y menos no podía importarle las miradas hacia ella y algún que otro murmullo agrede para que alcanzara a escuchar. A la altura de la mesa donde se encontraban la familia más cercana de los novios se dio cuenta de su estado y volvió a sonreír. Sin mediar palabra, dejó su celular a Hanabi, que le indicó que lo tenía en mano. Por tanto revuelo interno, no se sorprendió tanto de su acto. Sin demorarse más, se posicionó al costado de dónde estaría la novia.

Neji solo sonrió por última vez a su prima y sobrino para luego fijarse en ella y decirle un gracias silencioso. La música empezó a sonar, por lo que todos miraron hacia la entrada. Aquella música casi era señal de alivio para ella, le hacía poner la cabeza en la tierra.

Las puertas se abrieron y dejaron ver a una perfecta novia en compañía de su padre, caminando casi sin apuro.

—Amigo, ¿te doy un pañuelo para la baba? —aquel comentario fue muy por lo bajo, lo suficiente para que los únicos capaces de escucharle fuesen ellos tres y el que dirigirá la boda, por esa misma razón eran los únicos que se atrevieron a reír levemente.

Tal y como lo desearon, al fin eran marido y mujer. Los aplausos no se hicieron esperar, al igual que el llanto por las mujeres que ocupaban el lugar de madres de aquellos novios, del mismo padre de Ten-ten y de algunas soñadoras jovencitas que encontraron mágico el momento.

El momento de las fotos llegaron y ambos novios se quedaron en el lugar y se tomaron varias fotos con los dos amigos más allegados y también dama/caballero de honor.

—Ten… —trataba de ser fuerte, pero ver a su amiga al borde de las lágrimas después de haberse casado, provocó que en ella también entrara aquel sentimiento mientras la abrazaba fuertemente— Te casaste…

—Lo sé… creo que hasta yo no logró de terminar de asimilarlo —la castaña ya no se aguantó y si largó una lagrima traicionera— Por favor, has que pare porque si mi padre me ve llorar empezará a llorar aún más —pidió ella, bromeando mientras se abanicaba.

—Hey, esas lagrimas son de felicidad y puedes hacerlo —dijo Sakura, mientras le ayudaba a eliminar el rastro de la lágrima e inspeccionaba que su maquillaje este bien— Pero tienes razón, será un mar de lágrimas si eso pasa.

—¿Ya estamos hablando del marido en las espaldas y no me invitan? —bromeó Sai, queriendo felicitar a la novia con un abrazo.

—Prometo que, cuando sea, te llamó —bromeó Sakura para luego saludar a Neji también, que quería fingir enfado inútilmente. Su cara de felicidad era plena.

—Eres su esposo ahora y si no la haces feliz, como juraste, prometo que seré tu peor pesadilla —al escuchar aquello, Neji solo rio. Entendía su preocupación y aquella amenaza fue bien tomada— Tienen los dos que luchar por su felicidad… Eres el padre de Maki y alguien importante para mí desde ese día, también puedes contar con esta amiga si necesitas apoyo —terminó de decir para romper el abrazo y darle una sonrisa sincera.

Ahora era el turno del resto de invitados le dieran los buenos deseos a la pareja recién casada y Sai junto a Sakura se encargaron de realizar todo de manera organizada.

Las últimas fotos que se tomaron de aquella forma fueron con Maki a solas. Él era el padre y comprendía a la perfección que quiera algunas con ella y su esposa.

—Veo a muchas personas que están mirando y susurrando —admitió Sai al hacer un reconocimiento rápido del estado de las personas que estaban en sus mesas, ya siendo atendidas por los meseros con bebidas.

—Apuesto que algunas de esas personas esperaban que detuviera la boda… —dijo graciosa Sakura, mientras veía únicamente a Maki, que estaba siendo levantada por Neji y hacían escenas dignas de fotografías.

—Yo creo que esperan que rompas a llorar al ver a Neji y Ten-ten casado y con tu hija en brazos —dijo Sai, gracioso por imaginarse también aquello.

—¿Quedaría muy mal si me empiezo reír en este momento? —preguntó, aguantando la risa por imaginarse aquella escena. Típica de drama. Ambos negaron con la cabeza y rieron levemente.

Luego de terminar con aquello, todos dispusieron de regresar a sus lugares y los novios a tomar el lugar central del salón, para dar como empezada la recepción.

—Los vi muy graciosos ahí adelante, ¿pueden iluminarme y así también poder reír? —preguntó Ino al ver a Sai junto a Sakura, que cargaba a la menor.

—Pensamos que debimos tener cerca un balde para la baba del novio —se sentó Sakura con su hija, ayudada por Shikamaru, mientras cortaba con cualquier explicación de más que no tiene que ser mencionada por el lugar y por la gente cercana.

—Así como también para algunos invitados, pero por las lágrimas —le dijo su esposo, habiendo visto perfectamente que su hormonal mujer lloró como si de una novela se tratase.

—Para tu información esas fueron las hormonas —dijo Ino indignada, causando gracia en los presentes, que obviamente no le creyeron.

La recepción se desarrolló más gratamente de lo esperado por los novios. Neji esperaba alguna clase de odio o un comportamiento inapropiado para con Hinata, pero parecían haber decidido ignorarla y era un resultado medianamente tranquilizador.

El momento de unos videos especiales, hechos por las familias y amigos de los novios salió en una gran proyección que quedó en memoria de todos, más si se trataban de fotos de bebés de ambos y en situaciones bochornosas. Los del clan Hyuga no son exactamente el alma de la fiesta, pero ante aquellos viejos momentos y por las reacciones del matrimonio se dejaron llevar por la risa. Por suerte, la familia de Ten-ten era la más divertida y se reían y expresaban más libremente y, por esa misma razón, la pobre castaña quería, por primera vez, salir de ahí.

La fiesta propiamente comenzó cuando los novios hicieron su primer baile a solas. Luego, inmediatamente, la música cambió radicalmente por una de ritmo latino que causó casi cara de espanto en él y una de diversión pura en ella.

—Oh, esto no me lo pierdo por nada del mundo —dijo feliz, Ino, arrastrando al pobre de su esposo, que sólo tenía la opción de obedecer a buena gana. Naruto y Sara gustosos siguieron a los casados.

—Por favor, no —pidió Shikamaru casi con espanto. Si fuera por él se quedaría ahí sentado en compañía de la peli-rosa o ir a estar con sus padres, pero la insistencia de Miina y el empujón de Sakura lo dirigieron hacia la pista de baile que se había vuelto más animada con más personas disfrutando de aquel ritmo tan peculiar y adictivo a sus oídos. Incluso la juventud del clan Hyuga lideraron la pista.

Los únicos que se quedaron en la mesa fue Sakura con su hija junto a Hinata y Sasuke. Noha se encontraba en un sector donde había juegos con niños de su edad, parientes de Ten-ten. Los tres estaban cómodos con el silencio, disfrutando de la paz y la vista que tenían

—Vaya, pensé que estarías en el centro de la pista, Sakura —apareciendo casi de la nada, rompiendo con aquel ambiente llevadero, apareció una mujer que conocía bastante por un motivo en particular. Estaba interesada en Naruto. Era rubia oscura, con un vestido rojo demasiado llamativo e insinuante que, junto a sus ojos albinos, le daban un gran toque de ser una mujer que no pasaba desapercibida por ningún motivo.

—Lo estaré, no te preocupes por mí. Pero ahora deseo estar con mi hija —le sonrió de una manera peculiar. Aquella mujer de ojos albinos era muy insistente, por no decir intensa— Lana, pensé que dijiste que vendrías con alguien —muy bien, tal vez la estaba tocando en la llaga con aquella pregunta, que claramente lo hizo a agrede porque se atrevió a decirle que iba a seducir a su hermano en su cara y con palabras menos decentes.

La cara de que entendió su intención se reflejó a la vista de esas tres personas, pero en vez de molestarse, sonrió de una manera algo altanera luego de tomar un largo trago de su bebida.

—Solo cambio de planes, no te preocupes. ¿Te puedo pedir una opinión…? —preguntó sentándose junto a ella, como si tuviera un gran chisme para contarle— A una conocida le robaron a su hombre, imagino que se debe de sentir destrozada… ¿cómo piensas que debo tocar el tema con ella? —aquel comentario hizo que los otros tres se tensarán. ¿Acaso estaba insinuando algo? Desde que llegó no le dirigió la mirada a Hinata, pero se giró levemente y la miró con un toque de altanería— ¿Y tú qué crees, primita?

Sakura al ver que la atención estaba en la peli-azul, decidió callar. Una pizca, en el fondo, muy en el fondo de ella, quería también escuchar lo que diría.

—Tal vez no sonar como si disfrutarás saber de lo que le pasa —le respondió Hinata, seria y sin bajar la mirada. Cuando su mirada se posó en la de la peli-rosa, la misma comprendió que Lana tenía que desaparecer si no quería armar un escándalo.

—Ese es un buen primer paso —le dijo Sakura, como si estuviera meditando la situación— Pero, lo que más pensaría es que aquel tipo no debe merecer a tu amiga si la cambió por otra… y, la tipa que "robó" a ese sujeto, debió ser una intensa y arrastrada que busca algo que no es suyo. No todos tienen una relación sólida, como los recién casados… o, Naruto y Sara, por ejemplo —ante este último sobreactúo con la felicidad— Después de este día no me sorprendería que sean los próximos en casarse —mencionó como una hermana toda emocionada por la boda de su hermano—Me alegra saber que ya has pasado de Naruto, él realmente se enamoró de Sara y es un sentimiento mutuo —aquel último comentario borró todo rastro de altanería y diversión.

Sakura, en cambio, se mostraba con un aire de inocencia, pero en el fondo estaba feliz de haberla dejado sin habla. Claro que todas aquellas palabras fueron disfrazadas para dirigirse hacia ella, tal como sintió que su duda hacia ellos tres fue demasiada coincidencia para ser cierta.

—Hermanita, te busca nuestra madre —apareciendo de la nada, vino su hermano gemelo de aquella mujer. Tenían rasgos idénticos, sin lugar a duda, si se habla de lo físico, pero en personalidad él se mostraba muy diferente a ella como al resto del clan y no era exagerar.

—Que disfruten del resto del día —y como si fuera una niña que no le quisieron dar su muñeca, se retiró a grandes pasos, dejando el lugar vacío para que se sentase el recién llegado.

—Veo que mi querida gemela vino con una intención de "saludar" poco amena, por sus rostros —mencionó el de cabello rubio, idéntico al de la mujer que acababa de irse— Me sorprendes realmente… casi terminó creyendo que no vendrías —se dirigió a Hinata, que no supo muy bien como tomar aquello.

—Tanto tiempo, Usui —saludo ella. Si bien no podía decir que en el pasado era muy apegada a sus primos, por culpa de todo eso de las ramas, pero de los gemelos, a él lo recordaba con mejores momentos.

—Te ves bien… es bueno ver que no eres la única —y con aquel comentario miró rápidamente hacia donde se encontraba el área de juegos, donde estaría Noha— Se ve un niño sano y bien parecido, digno de la familia Hyuga. Felicidades —le felicitó sinceramente con una sonrisa.

—Solo esperó que no haya salido con el pensamiento de casanova como cierto tío… —mencionó Sakura, notando que estaba poniendo la pose de "conquista".

—No me quemes apenas veo a mi prima después de tantos años —se quejó el rubio negando con la cabeza— No la escuches, puede que parezca que cambié y es verdad, lo hice, pero no es tan así como menciona la rosadita. Tú fuiste un gran ejemplo a seguir cuando decidí revelarme contra las ordenes de mis padres, por eso tienes mi apoyo y considérame como alguien de la familia que le da gusto verte —le hizo saber su sentir con una sonrisa y siendo sincero con sus palabras.

—Oh, espero que no le eches la culpa ahora a ella sobre tú situación —mencionó Sakura, acusadoramente.

—¿Qué situación? —por primera vez, Sasuke intervino al ver que ambos parecían conocerse muy bien y que Hinata le conmovió aquellas palabras.

—Me habían arreglado un matrimonio con una chica, el cual me rechace antes de conocerla y… digamos que ahora…

—Ahora, resulta que se enamoró de ella luego de insinuar que estaba interesado en otra persona… y, resulta ser, que aquella victima soy yo —terminó por decir Sakura, un tanto indignada y graciosa por la dramática situación de aquel joven que le agradaba, ya que fue unas de las personas que le miró con buenos ojos desde que se enfrentó con la familia.

—Aclaremos algo, la de la idea fuiste tú —le señaló Usui, queriendo recomponerse de su lamentable situación, ya que a la vista de su prima y su pareja seguramente todo aquello sonaba más que lamentable e idiota de su parte.

—Te dije que, si no querías dañarla, aquella era buena opción. Nunca dije que me incluyeras en tu plan. ¡Ah! Y, antes que nada, te sugerí que la conocieras, pero vas y te lanzas sin ver si hay agua en la piscina —aclaró Sakura— Por eso te digo que luego pueda que te atribuya parte de esa "metida de pata" a ti —ante eso último se dirigió a Hinata, que encontró gracioso cómo se llevaban aquellos dos y más relajada por saber que no todos la odian y a su hijo.

—No fue tan así… —quería defenderse, de verdad quería, pero las palabras no salían.

—Claro. Y por esa razón tu madre cada que me ve me dice amablemente con la mirada que, me pierda, de ser posible, para siempre—ante el tono utilizado por ella, se entendió que aquello era suavizar mucho el sentir que percibía de aquella mujer.

—Mi madre es una mujer difícil de por sí, pero sólo ha acrecentado su rechazo hacia ti por ser la "mente maestra" de mi plan. De por sí no le gustó nada que hayas enfrentado a los tíos y, además, a todo lo que significa el apellido Hyuga. Después de Hinata, tú también eres mi gran ejemplo.

—Gracias, lástima que no todos piensan eso… pero, no puede importarme menos. Sin ofender —dijo Sakura, sin querer poner debajo de un tapete a la estima de los Hyuga. Claro que sentía sus tratos y sentimientos hacia ella, pero tuvo que ser fuerte para sobrellevarlos— Lo importante aquí es que te apresures con esa pobre chica. Por favor, dale uno o dos consejos a tu primo desesperado y desesperante —pidió a Hinata para que la charla fluyera entre ellos.

Con seguridad de que, al menos, no habría problema si dejaba a aquellos tres juntos, salió con Maki en brazos en la búsqueda del biberón de la menor al auto de Naruto. A pesar del calor que sintió al salir de aquel lugar acondicionado, se sintió relaja de no estar metida en una situación que llevaba un leve esfuerzo de su parte. Para su suerte, pudo caminar algo, ya que el vehículo se encontraba a la vuelta de la entrada principal de aquel lugar.

El hermoso domingo era presente también en las calles, había personas que paseaban cerca de allí ya que un parque se encontraba justo en la cuadra conjunta del salón. Cafeterías, bares, lugares para degustar una buena comida estaban en la fila de la cuadra de en frente.

Pero, dejándola levemente estática ya cerrando la puerta del vehículo, sintió un escalofrío nada agradable. Miró por todos lados, sin buscar nada específico, sino por acto reflejo, pero no había nada raro. Personas paseando, tomando una bebida en los bares, algunos autos pasando cada tanto… nada que amerite aquella extraña sensación.

Terminó por olvidarse de aquello y regresar con pasos más firmes de nuevo a la fiesta para poder hacer dormir a su hija, ya que el sueño la estaba poniendo de mal humor. Si conseguía que tomase su fórmula, dormiría tranquilamente, sin inmutarse por la música y ruidos externos.

Una vez de regreso, Usui se retiró de nuevo con su madre prometiendo volver dentro de poco para fastidiar un poco el humor y orgullo de los que no estaban precisamente feliz por la llegada de Hinata, sin tener motivos de no hacerlo realmente.

—¿Podrá dormir con este ruido? —le preguntó Hinata, algo incómoda por aquel silencio después de haber compartido palabras amenas.

—Completamente. Estaba inquieta porque se despertó muy temprano y no consiguió su siesta. No terminará ni la mitad cuando caerá rendida, tendrá unas horas de sueño profundo hasta que despertará para terminar con su ración normal de alimento —le comunicó Sakura, viendo que, efectivamente, ya había caído dormida de cansancio. Con mucho cuidado la deposito en el carrito que le permitía a ella descansar los brazos y no mimarla por tenerla todo el tiempo con ella.

—Sakura —tomando desprevenidamente a todos, Hanabi se dirigió hacia ella algo seria. Ni siquiera miró a Hinata, cosa rara, ya que sabía que la hermana menor ansiaba verla a ella y a su sobrino— ten, lo tenía desde hace horas —le tendió su celular, aun con aquel semblante.

—Oh, gracias. No había notado que me faltaba —agradeció al tomarlo y encenderlo, para ver que tenía un mensaje.

—Te llegó un mensaje hace 3 minutos, aproximadamente… —le indicó a que abriese y así lo hizo, pero ya al ver las fotos la dejó helada. Era ella… sin dudas, era ella y, en brazos, tenía a Maki. Fue… fue cuando salieron afuera por el biberón de su hija.

Mi hermosa Sakura, me sorprendiste tanto con el cambio de atuendo… me dejaste sin palabras y con tu belleza grabada en mi mente. Estaré esperando 5 minutos después enviado este mensaje. Sé que querrás verme, tanto como yo a ti ansío. Si llegas a tiempo, es porque es el momento, sino… esperaremos un poco más. Atentamente, tú siempre admirador fiel.

—Quédate con Maki y por nada salgas de este salón con ella —le ordenó. Sí, no pidió, sino dictaminó para luego salir a paso apresurado con su teléfono en mano y tomándolo con más fuerza de la necesaria.

—Sakura, esper —no fue capaz de terminar ya que se fue sin mirar hacia atrás. Hanabi tomó el lugar de la peli-rosa y ahora sí no oculto su preocupación. Miró rápidamente a la niña que dormía tranquilamente y luego a Hinata con Sasuke.

—Por favor… ve tras ella —le pidió a Sasuke, que observó todo analizando en silencio las reacciones de ambas.

—¿Qué ocurre, Hanabi? —preguntó Hinata. Conocía a su hermana y no se mostraba preocupada fácilmente— ¿Qué pasa con Sakura?

—No lo sé, pero… ve tras ella, ahora —volvió a pedir, mientras miraba hacia a su alrededor, en búsqueda de los amigos cercanos de ella— No me gustó nada el mensaje que recibió, por favor. No encuentro a Naruto o Shikamaru.

Hinata miró a Sasuke que, sin mediar más palabra, se levantó y dirigió a grandes y acelerados pasos por donde desapareció la peli-rosa, tratando de no llamar la atención.

—¿En dónde están…? —preguntó, ahora con un toque de depuración en el tono utilizado, al no encontrar a aquellas dos caras.

—Iré por algunos de ellos, tranquila —se levantó Hinata en un momento para desaparecer entre la gente que bailaba amenamente.

Por otro lado, Sakura se encontraba en el lugar donde le había fotografiado y miraba por todos lados ahora buscando algo que le hiciese dudar. Si ese… si ese sujeto se encontraba tan cerca de ellas hace instantes no pudo irse tan rápido. Sí, pasaron los 5 minutos, pero no hace más que segundos. Tomó de nuevo las fotos que le había tomado y trato de analizar de a dónde lo había hecho. Después de observarlo mejor, notó que todas eran de un mismo ángulo, uno que provenía de una cafetería que se encontraba a metros de allí.

Sin dudarlo se dirigió hacia allí. No importaba si la miraban por aquel vestido llamativo en relación a cómo iban vestidos el resto, se adentró al lugar y fue directamente hacia arriba, ya que las fotos claramente fueron tomadas de un lugar con altura.

Al llegar a la parte donde estaban las terrazas y de donde se suponía que debía haberse tomado aquella foto, se encontró con que estaba vacío aquellas mesas. No había muchas personas allí, pero las que estaban eran un grupo de jóvenes, una pareja y una familia, todos en sus mundos. Ningún hombre solo o que pareciese sospechoso. Miró con detenimiento la vista que tenía y sacó su celular para comparar con el recorte de la foto. Efectivamente coincidían.

—¿Qué ocurre? —sorprendiéndola, Sasuke la tomó por sorpresa del brazo, dejando en su campo de visión aquella foto donde salía ella.

—Suéltame —usando la fuerza se deshizo del agarre y volvió a bajar a planta baja en la búsqueda de algún personal del lugar. Sasuke solo se limitó a seguirla, no entendía lo que ocurría, pero claramente no era nada grato— Disculpa, ¿había alguien en las mesas que daban a la vista de la calle en la parte superior? —preguntó a un mesero, que la miró confundida.

—No, en todo el día estuvieron desocupadas por el calor —respondió el mesero, sintiéndose algo intimidado ante la mirada seria del Uchiha, que estaba detrás de la peli-rosa.

—¿Hubo una persona que se retiró en los últimos minutos? —volvió a insistir.

—N-no, señorita. Ningún cliente se retiró hace poco —ahora se sintió intimidado por ella, ante la repentina necesidad que demostró al saber algo más.

—¿Está seguro…? Tal vez, no sé, alguien entró y se fue sin ser visto.

—Lo lamento, pero nada de eso pasó —ratificó por tercera vez, recibiendo un casto gracias de la peli-rosa.

Sakura y Sasuke salieron del lugar sin dejar de observar a la gente que se encontraba en aquel lugar. Ninguno parecía sospechoso de algo que el peli-negro no entendía, pero también sintió la necesidad de buscar ese algo o, más bien, alguien. Pero en la planta baja sólo había parejas, grupos de amigos y en las mesas de afuera sólo una pareja de ancianos y un tipo que miraba el futbol desde su celular.

Volvieron al lugar donde se encontraban madre e hija al momento de la foto.

—¿A quién buscas? —preguntó Sasuke, ya que se sentía bastante perdido e ignorado por ella… y de cierta forma lo frustraba.

—No lo sé… —admitió Sakura, sin dejar de analizar todo a su alrededor. Pero se quedó quieta por un segundo, como si hubiera recordado algo y actuó sin pensar en nada. Se lanzó a los brazos del pelinegro, dejándolo así sin palabras.

¿Qué estaba pasando? ¿Por qué ella, precisamente ella, después de su reencuentro lo abrazaría? Solo fue capaz de sostenerla sin mucho agarre por puro reflejo, ya que se acercó precipitadamente, causando que retrocedieran a tal punto de chocar con el auto.

—¿Qu —

—Solo… solo unos segundos, quédate quieto —le interrumpió ella con desesperación. No podía verla al rostro, pero no se escuchaba como si estuviera llorando o algo parecido. No, sino más bien parecía estar calculando su actuar.

Por unos instantes se quedaron en silencio y en esa posición hasta que el celular de ella empezó a sonar. Era una llamada y de un número desconocido. No tardó en responder, estando todavía muy cerca del Uchiha para que su plan funcione, que parecía hacerlo.

¿Solo porque no fuiste capaz de verme me hieres abrazando a otro sujeto…? —gracias a la cercanía, Sasuke también escuchaba a aquel sujeto.

Tanto Sakura como Sasuke se alejaron levemente del otro para buscar a un sospechoso. Pero nada parecía fuera de lo común, hasta que…

Verte con esa expresión me rompe el corazón… prometo que el día vendrá antes de que te lo imagines.

En ese momento, ambos volvieron a ver a las personas que tenían en su campo de visión, el sujeto le estaba dando pistas.

Por menos de un segundo, ella cruzó miradas con aquel sujeto de barbijo y gorra que estaba sentado en aquella cafetería donde estaba segura que le habían tomado la foto.

—Tú… —habló muy fuerte, señalando a aquel sujeto que era muy sospechoso— ¡Tú! —gritó a la vez que se lanzó a correr hacia donde se encontraba él, dado a que se tensó cuando la miro porque le había llamado. Pero, cuando se dirigió hacia él, el mismo tomó su celular y echó a correr hacia donde se encontraba más lejano de ellos.

—¿Qué pasa? —Sasuke fue tras Sakura, tomándola por el brazo.

—¡Detenlo! —solo indicó mientras se liberaba del agarre y de igual manera iba tras él. El peli-negro hizo lo que le dijo y dejó atrás a la peli-rosa gracias a que el vestido y zapatos le hacían ir lenta.

—¡Sakura! —Shikamaru, apareciendo a su lado, miró lo desesperada que estaba.

—¡Ve tras él, de gorra y barbijo negro! —indicó por donde había doblado el Uchiha.

Shikamaru se apresuró ir por donde le indicó Sakura, ya que detrás de él habían salido Naruto, Sai y su padre, siendo los únicos que se quedaron con la peli-rosa su hermano y amigo peli-negro.

Por otro lado, Sasuke detuvo su persecución cuando vio que aquel sujeto se había montado un auto gris sin matricula.

Cuando Shikamaru apareció a su lado y observo todo a su alrededor, sin poder identificar al sujeto descripto.

—Se subió en el Corsa que está doblando. Es de color gris el auto… —estaba un tanto agitado, por lo que hizo una pausa— no llevaba matrícula. El sujeto era más bajo que tú, iba vestido de negro, incluido su gorra y barbijo —Sasuke empezó a dar los datos que sabía, por lo que Shikamaru sacó su celular para hacer una llamada. Seguramente, para pedir pedido de búsqueda por la zona sobre aquel vehículo.

—¿Qué pasó? —cuando el Nara mayor apareció y se encontró con ambos peli-negros escuchando aquella afirmación de parte de la estación de policía. Los ojos de ambos Nara se centraron en el Uchiha.

—Ella salió corriendo, como si estuviera buscando a alguien. Recibió una extraña llamada, gritó a aquel sujeto que se encontraba en la cafetería cercana que reaccionó huyendo cuando lo identifico —explicó Sasuke con lo poco que sabía— ¿Quién era? —preguntó al ver la reacción de padre e hijo. Aquellos dos se maldijeron por haber dejado sola a la peli-rosa. Aquello era desconcertante para el Uchiha, principalmente, porque parecía haber algo más grande que no sabía y aquello le estaba empezando a fastidiar a grandes rasgos.

—Ve con Sakura —le dijo Shikamaru a su padre— Estará más tranquila si estás tú con ella —le indicó para que se les adelantase. Una vez que perdieron de vista al Nara mayor, Shikamaru suspiró y empezó a caminar, para seguir a su padre, pero se detuvo para encarar al Uchiha— Te agradezco que hayas salido detrás de ella en esta ocasión… pero no te confundas, sabes que no tienes el derecho de estar cerca de su presencia.

—¿Quién era el sujeto que la llamó? —ignorando aquel desprecio que no dudo en demostrarle el Nara menor, volvió a insistir el de ojos negros. Aquello era algo que lo estaba impacientando cada vez más.

—No es de tu incumbencia Uchiha… —luego de mirarle como si quisiera decirle más que esas simples palabras, se giró y empezó a caminar.

Sasuke miró por última vez por donde había huido aquel vehículo y suspiró con desgana, para dirigirse de nuevo hacia donde había dejado por última vez a la peli-rosa. Cuando llegó cerca de ellos pudo observar cómo un teléfono era estrellado en el suelo por la misma Sakura. El rubio se alejó de ella para darle lugar al Nara mayor, ya que él consiguió abrazarla para calmar sus movimientos bruscos. Naruto tomó el celular estrellado y dispuso a guardarlo, para luego alejarse unos pasos junto a Sai, acercándose hacia él.

—¿Qué pasó? —le preguntó el rubio serio, sin dejar de mirar a su hermana que parecía más tranquila con el padre de Shikamaru. Ni siquiera él pudo calmarla cuando perdió la calma al impedirle que siguiera a aquel sujeto.

—Recibió un mensaje, no sé exactamente el contenido, pero tenía una foto de ella tomada de un ángulo que coincidía con la parte superior del café. En todo momento parecía buscar a alguien… pero no lo encontró. Luego recibió una llamada extraña que le dijo pocas palabras, pero le dio una pista y terminó descubriendo a aquel sujeto que huyó y se encontraba sentado en ese lugar, pero en la parte baja —explicó él, omitiendo algo que no necesitaba ser contado.

—Maldición, otra vez consiguió su número —se quejó Naruto mientras daba una patada al árbol que se encontraba cercano, con una gran rabia contenida.

—Con el teléfono hecho añicos dudo que sirva para rastrear la llamada, aunque de nuevo eliminará el chip —aceptó Sai mientras cruzaba de brazos y analizaba todo lo que había dicho el Uchiha— ¿El sujeto que huyó… era persona es quien había llamado a Sakura?

Estaba a punto de contestarle que era imposible saberlo, pero no lo era. Cuando se fijó en él, instante antes de que ella saliera a correr tras él, el sujeto no tenía su celular en la oreja y mucho menos auriculares. Tampoco en el fondo de la llamada se escuchó el ruido de la calle.

—No. No era él el de la llamada.

Naruto y Sai se miraron pensando que aquello pudo haber sido una trampa. Si aquel sujeto se encontraba demasiado bien vestido para ocultar su identidad y cerca suyo se encontraba un vehículo que le facilitara su escape, puede que las intenciones pudieran ser otras que solo hostigar a Sakura.

—¿Por qué le pasa esto? —preguntó al ver a ambos hombres callados. Parecían, ahora, pensar si debían o no hablar, pero era más que claro que necesitaba alguna clase de explicación, más siendo él quien protegió a la peli-rosada por aquellos momentos donde se lanzó sola por aquel acosador.

Naruto solo fue capaz de asentir con la cabeza, indicándole a Sai para que pudiese hablar. Si lo hacía él, sentía que ahora podrías ser él quien perdiera la calma.

—Sakura desde hace un tiempo está recibiendo mensajes y regalos pocos agradables de una persona desconocida para ella o cualquiera de nosotros. Lo cierto es que comenzó cuando ella empezó a trabajar como modelo, ocultando su verdadera identidad y aspecto. Luego de que tomara bastante reconocimiento, aquel primer mensaje llegó casi en tono inofensivo, como de muchos otros admiradores. Pero, cuando el segundo mensaje vino con una foto de ella, como es realmente, supimos que no era algo que iba a pasar simplemente.

—Básicamente… la están acosando —aquello le causó una gran oleada de cosquilleo al Uchiha, como si en sí esas palabras consiguieron "activar" algo desconocido para él.

—Así es. Esa persona parece estar demasiado obsesionado con ella y se aprovecha para sembrar más la desesperación porque sabe la identidad de Sakura, la actriz y modelo, y la que lleva una vida ordinaria con su hija —terminó de explicar Sai mientras se dirigía a acompañar a Shikamaru, también tenía curiosidad sobre algunas cosas.

Aquellos dos se quedaron a solas, en silencio y con cosas en su mente, casi sin darse cuenta que el otro estaba allí, hasta que uno rompió el silencio.

—Gracias —cuando del rubio salió aquella palabra, Sasuke tardó en reaccionar— Ella actúa de una manera precipitada, como si todo pudiera hacerlo sola y, ahora, pasó lo mismo. Si no fuera porque saliste detrás de ella… pudo pasar cualquier otra cosa —con una sonrisa de amargura, se imaginó el peor escenario donde su hermana era secuestrada.

Sasuke solo pudo asentir, ahorrándose la afirmación de aquella descripción de Sakura. Lo sabía bastante bien eso, pero él no parecía saberlo.

—¿Hace cuánto, exactamente, esa persona la está acosando? —preguntó moderando el tono de su voz, para que sonase lo más neutral posible.

—Hace ya 4 meses. Shikamaru y su padre están llevando el caso, pero aquel sujeto debe ser un maldito psicópata calculador que siempre logra dar con su número, entregarle regalos o mensajes sin dejar rastros —parecía no importarle comunicarle aquello a él o era de hablar sin pensar, creyó Sasuke al ver que le estaba respondiendo sus dudas— De nuevo, gracias por cuidarla —por primera vez, se enfocó en él y le sonrió verdaderamente agradecido.

—No tiene importancia —respondió Sasuke, sin saber que más decir.

—Naruto —llamó Shikaku— será mejor regresar, podría llamar la atención que todos hayamos desaparecido y es mejor pasar por desapercibido —con la vista indicó a la peli-rosa, que estaba más calmada a simple vista, pero no era así. Esta tensa, muy tensa. Su rigidez en el cuello lo demostraba y Sasuke lo sabía.

Cuando ojos verdes y negros se encontraron, por un pequeño instante, fue una sensación extraña para él, ya que por primera vez sintió un gran vacío que no comprendía.

—Claro —sonrió Naruto para indicarle que él debía darle la paz que le faltaba a ella.

—Ve por Shikamaru y Sai, llevaré a Sakura a nuestra mesa por el momento —posando sus brazos sobre los hombros de ella, le impulsó suavemente para que caminase. Naruto y Sasuke observaron en silencio hasta que aquellos dos doblaron la esquina.

—Puedes adelantarte, iré por Shikamaru. Dudo que quiera ir fácilmente —le indicó Naruto más amigable, para luego irse por los otros peli-negros.

Sasuke solo suspiró y empezó a caminar hacia la entrada del lugar, no estaba para soportar el humor del Nara y tenía también que volver con Hinata. Acababa de darse cuenta que actuó sin pensar bien las cosas. Había salido tras la peli-rosa, dejándolos a ellos dos solos en merced de su familia. Solo esperaba que nada hubiera pasado.


Buenas gente hermosa, bella, fantástica.

Me haber llegado, luego de que pasara la fecha estipulada, pero estoy viva, es lo que importa. (/*-*)/

Ya, y dije lo anterior porque esta mitad de año es frustrante de gran manera, especialmente por la universidad. O sea, pueden cambiar la correlatividades así desde ya 3er año te dan la materias que son de gran contenido teórico y enfocada a tu materia, no todo de una metida para los últimos dos años. Pero ya que... ._.

Espero que estén muy bien y que, bueno, si podemos estar estresados (a mi generalmente cuando el pico es demasiado me suele causar problemas de salud y actualmente lo estoy ya pasando, nada de gravedad, gracias a Dios). Otro punto en contra mío es que mi computadora, sí de nuevo la misma que me dejo tirada en mitad de este año lo hizo de nuevo, pero nada, en una semana como mucho la tengo arreglada o, en su defecto, una nueva. Solo quiero agradecer a Dios que me avive en guardar ahora sí todos los archivos y los capítulos casi terminados completamente también, pero no los subi cuando se los prometí por falta de tiempo. Sí, time and me somos una relación tóxica... el tóxico es él.

Ahora solo me atreveré a decir que la siguiente actualización será en noviembre, en algún momento del mes, porque en estas semana tengo los parciales (virtuales) y necesitaré varios días de recupero de sueño luego de ponerme al día con las materias y haber pasado la primera instancia evaluativa.

Lamento no responder los comentarios, pero la fatiga me gana.

Y, también, perdón por cada falta de ortografía/gramática, entiendanme más que nunca, plisss!

No obstante, quiero que sepan cuan feliz me hace por leer, seguir, poner su favs o comentario en esta historia que, al fin me estoy metiendo en otro terreno que, reformulando mi idea en la cabeza, va a ser más concisa sin tantas vueltas. Al drama directo... (más porque hay otras ideas que me emocionan desarrollar n.n)

Muchas gracias por toda su muestra de apoyo y nos leemos en la próxima!

Abrazos virtuales, que son los que están permitidos!

n.n/


Actualización 02/10/2020