—Chicos, solo serán un par de horas, su tía Luna está a cargo —dejó en claro mientras tomaba su bolso.

—Antes de las diez su hermana ya debe estar llegando —tomaba las llaves de su furgoneta.

Lacy estaba grabando todo lo que pasaba en esos momentos.

Lori y Lincoln iban a salir a cenar. Saben que cuando terminen sus vacaciones será más difícil tener tiempo para ellos, para sus hijos había de sobra, pero para mantener la llama de la pasión era necesario un tiempo sin interrupciones.

—Gracias por acceder, Luna —se notaba muy alegre.

—Descuida, yo los cuido y ellos me cuidan —se escuchaba algo fastidiada.

—No saquen de quicio a su tía —miró a Lupa y a Leia—, en especial ustedes dos.

—Niños, cuídense, no hagan nada malo, conozco esta casa de pies a cabeza, me daré cuenta si rompen algo, nos vemos —dicho eso, Lincoln cerró la puerta.

Luna estaba acostada en todo el sofá, tenía puesta unas gafas oscuras y con una taza de café que desde hace media hora que no acababa. La resaca aún se mantenía.

En medio de su fastidio, su sobrina más pequeña se sentó a su lado y le dio un abrazo.

—¿Y eso? —preguntó conmovida.

—Eres de mis tías que veo poco —no dejaba de abrazar a su tía.

—Gracias, baby —le dio un beso en su frente.

Sus demás sobrinas se le acercaron, parecían algo aburridas en esos momentos.

—Y bueno… ¿qué quieren saber? Si es que quieren saber —sentía ganas de charlar.

—¿Por qué siempre hablas con un acento británico? —preguntó Lizy.

—Es porque adoro su cultura y, en especial, su música —se levantó de golpe con energías.

—¿Y es genial tu vida? —Lupa se sentó donde estaba su tía.

—Eso no se debe preguntar porque es muy obvio —miró con curiosidad a Lacy que la grababa—. Pensé que eso de grabar solo sería de un momento.

—Papá y mamá dicen que quieren documentar todo lo que pudieran —respondió la castaña mientras seguía a su tía.

—¿Y qué cosas ya han guardado en su cápsula? —abrió el frigorífico para buscar alguna soda.

—Pues aún nada, tía Lana traerá la cápsula porque papá no tenía algo donde guardar las grabaciones —le respondió Liena que estaba allí para calentar la cena.

—Bueno… tu padre no es que sea alguien con unos planes "muy brillantes" —hacía el gesto con sus dedos—, pero lo bueno es que siempre termina resolviéndolos.

—Sí, papi es el mejor —recalcó Leia que seguía a la tía Luna.

Luna bebió la lata con gusto, se sentía refrescada a pesar del frío que todavía había en ese instante.

—En una cápsula del tiempo no solo hay vídeos, para comenzar debe haber pruebas visuales o escritas —dirigió a Lemy que entraba a la cocina—. Hey, ¿no van a dejar alguna foto o carta? —esperaba una respuesta.

—No, ni siquiera lo pensamos —le respondió sin darle importancia.

—Bueno podríamos escoger algunas de sus álbumes de fotos —estaba pensando— o podemos dejar alguna nota con un suceso… ¡como un diario! —tronó los dedos.

En ese instante subió con dirección a la habitación de Lemy, su sobrino y sus sobrinas fueron tras ella, a Lacy casi se le cae la cámara.

Luna sacó de la mochila de Lemy un bolígrafo y arrancó algunas hojas de un cuaderno que vio.

—¡Tía! ¡La habitación de alguien es un lugar sagrado! Es un lugar al que no se debe profanar la privacidad —se notaba molesto.

—¡Oh, chico! —le sonrió de manera burlona— En esta casa lo que menos hay es privacidad, ¿me equivoco? —todos allí sabían la respuesta—. Desde papá hasta Lily conocemos al revés y al derecho la casa, sabemos que lugares pueden ser privados y que no, si te soy sincera hay pocos aquí.

—¿Y cómo los descubriste? —preguntó Liz.

—Creo que quien me dio ayuda de eso fueron tus padres… en verdad sabían donde encontrar "privacidad" —todos captaron el doble sentido—. Muy bien, vamos abajo.

Todos la siguieron para saber qué escribiría su tía en esas hojas de papel.

Se sentó en la cabecera de mesa, todos estaban expectantes por lo que diría porque los miraba.

—Recuerdo que en la secundaria sacaron una cápsula que cumplió setenta años, dentro había pruebas, fotos, grabaciones y alguna que otra carta que relataba a las personas del futuro sus vivencias en la escuela —miró a Liby—. ¿Tienes alguna anécdota que sea interesante?

—Bueno… en la mañana Liena me quitó el empleo de quitar nieve —la miró con enojo a la rubia.

—No, el señor se dirigió a mí —le respondió molesta.

Se iniciaba otra pelea entre ellas, desde que llegaron no dejaron de pelear, sus padres tuvieron que separarlas. Luna tuvo que hacer un alto a ello.

—Chicas, mejor yo escribo la anécdota, pero escribiré algo que tenga que ver con sus padres... —comenzó a escribir.

En la hoja escribía cuando tuvo que cuidar a Lori toda una temporada.

Fue en el tiempo del quinto embarazo de su hermana mayor. Previamente había ayudado a Lori unos seis meses antes de que tuviera a Lyra y tiempo posterior al parto.

Era pura casualidad que ella fuera a visitar a su hermana después de que se sometiera a un tratamiento para poder llevar su embarazo, cortesía de Lisa.

Cuando dio a luz al pequeño Lemy fue lo mismo para ella. Nuevamente tuvo que buscar un reemplazo en su banda, ella no dudaba en ayudar a sus hermanos.

Luan y Lily daban la ayuda que podían a sus hermanos cuidando a sus sobrinos, pero el peliblanco debía trabajar y darse un momento para ir donde Lori. Fue más tedioso en el tiempo de los nacimientos de Liena y Liby porque allí nadie se quedaba todo el día con Lori.

Su hermana mayor le dijo que no se debía preocupar porque ella estaba allí para que no hubiera preocupaciones. También tuvo que calmar a Leni que no dudaba en dejar todo donde estaba por ir con su hermana y mejor amiga.

Cinco meses donde la convivencia con su hermana Lori fue de lo más agradable. Luna le contaba las cosas de su gira y le hacía ver los vídeos. Lori los veía y escuchaba con su hijo en brazos.

Los fines de semana por la tarde, Lincoln iba con sus hijas acompañado por Luan o Lily o sus padres a darle visita a su amada. Él iba solo por la noche los días de semana.

El lugar quedaba en un lugar alejado de la ciudad, quedaba cerca al bosque, era como una casa de reposo para los pacientes del hospital donde trabajaba Lisa.

La castaña a veces era la que tenía que cambiar a su sobrino porque su hermana a veces se notaba fatigada y algo desvalida. Lisa le había dicho que definitivamente serían las consecuencias de someterse al tratamiento.

El bebé se notaba curioso cuando su tía le cantaba o tocaba algún instrumento de los que había llevado. Luna se dio cuenta que el bebé mostraba interés en la música, no dudó en regalarle un pañuelo con el emblema de su banda.

Cuando Lori fue dada de alta, Luna le dijo que le mandaría un pañuelo cada año al pequeño Lemy. Se había encariñado con su sobrino y se estaba acostumbrando a pasar tiempo con su hermana, pero ella le dijo que tenía que regresar a hacer lo que más amaba, la música.

—… Y me reintegré a mi banda en pocas semanas —terminaba de escribir.

—Ahora entiendo porque todos los años me mandas una —nunca se había preguntado el motivo.

—Tú interés por querer saberlo me hace recordar al de Lucy por mi música —lo dijo en son de broma.

Con una hoja que sobraba, hizo un sobre e introdujo lo que escribió allí.

—Bueno —se la entregó a Liby—, guárdala y cuando Lana traiga la cápsula la guardas junto a las que ustedes deben escribir, también las fotos —se notaba con muchas energías.

Liena con ayuda de su tía sirvió la cena, Lacy pausó la grabación para cenar y la reanudó cuando terminaron.

La tía Luna les contaba muchas cosas como cuando conoció a Mick Swagger y a la banda Smooch. También sobre sus giras y algunas anécdotas que sus hermanos no sabían; en otras palabras, cuando se metió en graves problemas por destrozos en alguno que otro hotel.

ya eran cerca de las diez y entró Lyra con un rostro de agobio. Su tía fue la primera en saludarla.

—¿Y esa cara? —se lo dijo de forma burlona.

—¡Dios mío! No pensé que los chicos tuvieran una y mil maneras de fastidiar a los meseros, ese Arcade es el infierno —se sentó cansada en el sofá.

—Así se sienten los empleos de atención, girl —se sentaba al lado de ella.

—Si no fuera por mi compañera, no hubiese soportado tanto fastidio —recordó a su compañera—. Parece tonta, pero es lista y me enseñará trucos para lidiar con las personas allí.

—¿Y cómo se llama tu amiga? —preguntó Lemy con mucha curiosidad.

—Lara… no, esa era una de sus hermanas, se llama Gloom, es agradable —suspiró de agotamiento.

—Lávate las manos, te sientas en la mesa para servirte tu cena y que me cuentes sobre los proyectos de tu banda, espero que no se dediquen al rock cristiano, allí solo dan discos de mirra —se notaba que quería fastidiarla, pero era la confianza que tenía con su sobrina. Miró a Lacy—. Ya no es necesario grabar más, debes estar cansada, así que bye bye —dijo a la cámara y su sobrina terminó la grabación de ese día.

Una grabación terminaba y otra comenzaba en un campo de minigolf con una pareja que desde hace años que no iba allí…