—No podíamos simplemente decirles la verdad y que los íbamos a dejar solos para que pudieran "despedirse"—enfatizó Ezreal dibujando un par de comillas aéreas con sus manos mientras caminaba a lado de Kara y el profesor en dirección al mercado.
—Aphelios-dono estaba muy apenado por lo de la otra vez, así que ni hablar— soltó Kara.
—Vamos Ezreal, sé amable, además no fuiste tú el que terminó pagando el tratamiento de Aphelios — soltó el profesor con una risita.
—¡Profesor! ¡Sssssh! ¡Prometió que no diría nada!— se quejó el rubio y Kara lo miró sorprendida.
—Este chico odia hablar con su tío pero le vendió la mitad de los objetos que recuperó en la mansión para pagar el antídoto para ese chico. A mi me parece que entre los presentes, Ezreal es quien más quiere a Sett y Aphelios— comentó el profesor divertido.
—Eso no es cierto y … ¡Ustedes dos no saben guardar un secreto!—gritó el aludido y se adelantó dando un par de zancadas delante de ellos.
Kara le dirigió una cándida mirada al pequeño chico rubio, pensó en todos los sacrificios que había hecho aquel muchacho por su jefe y su novio. Había usado el poder de su esposo, el espíritu, para localizarlos y ahora incluso había vendido los objetos por los cuales casi lo matan; sin duda Ezreal era un chico peculiar pero sobre todo de buen corazón.
—Ese muchacho siempre ha estado solo. Sus padres siempre me lo dejaban para que lo educará en historia y otras ciencias. Jamás le conocí ningún amigo, incluso cuando viaja lo hace solo pero desde que conoció a Sett y Aphelios algo ha cambiado en él. Estoy agradecido con ellos y también contigo muchacha, sin tu ayuda esos tres muchachos no hubieran regresado a salvo—el profesor Rubrick le dirigió una mirada de agradecimiento a la joniana que desvió su rostro apenada.
—No soy tan buena persona como cree, solo protegía a mi Jefe— soltó ella restándole importancia al asunto.
—¡Oigan, apresúrense! ¡Quiero comer carne! ¡Mucha carneeeeeee!— gritó Ezreal a lo lejos.
En casa del profesor, Sett había terminado de empacar sus cosas cuando recordó la carta que Kara le había entregado. Se sentó en la cómoda de su cama y abrió el sobre donde extrajo varias hojas con la caligrafía de su madre. Bajó una ceja intrigado por el contenido de la larga carta y comenzó a leer.
A mi querido, Settright:
No sé cuando esta carta llegué a tus manos pero rezó porque te encuentres a salvo, a lado de tu persona amada. No hay alegría más grande para una madre que su único hijo viva una buena y feliz vida a lado de la persona que escogió como pareja. Por ello, no te preocupes por mí porque así como tuve la libertad de elegir mi camino, yo deseo que escojas el tuyo.
Settright, querido. Lo diré claramente, tu futuro no está en esa arena y sí, se acerca de ella pero de eso hablaremos después cuando estemos cara a cara.
Sett tragó saliva al leer esas palabras, sabía lo mucho que su madre odiaba la arena por lo que había representado para su padre.
No te juzgo por el camino que tuviste que elegir, fue duro para ambos pero mucho más para ti. No puedo ser desagradecida por todo lo que soportaste y lo que me has cuidado pero es hora de que busques una nueva victoria ¿No lo crees?Para mí, siempre serás el campeón en mi corazón. Quiero que decidas tu futuro sin remordimientos y si tienes que decidir entre volver e irte, quiero que elijas lo que más te haga feliz. Donde quiera que vayas, yo siempre seré tu madre y estaré esperando por ti.
Con lo que me has dado podré vivir bien hasta que muera, incluso planeó abrir una casa de té con mis ahorros. Me gustaría mucho que Kara me ayudará en este proyecto, le preguntaré cuando vuelva; es una buena chica. No debería estar en un negocio tan peligroso como una arena.
Lamento no haberte dicho todo esto antes de que te fueras pero viendo pasar los días, pensé que esto podría estar creando conflicto en tu corazón. Ahora que has comenzado a avanzar por tu cuenta no me queda más que apoyarte. Siempre serás mi Settright dónde quiera que vayas por eso no temas y sigue tu corazón.
Pensando que un día así llegaría, he guardado un poco del dinero que me diste en un banco de Piltover, le he pedido de favor Kara que se haga cargo de dartelo. Haz uso de él, espero que te sea de ayuda para que inicies tu nueva vida y por favor, aléjate de las peleas. No preocupes a tu pareja.
También te he escrito algunos hechizos de nuestra tribu en las siguientes hojas de esta carta, nunca mostraste interés en aprenderlos pero supongo que quizás ahora te resulten útiles. Puede que tengas problemas al ejecutarlos pero eres mi hijo después de todo, estoy segura que lo lograrás.
Hay algo de lo que nunca hablamos y debí mencionarlo hace mucho…
Ya sea mujer u hombre, vastaya o humano, debes conocer cómo se reproduce nuestra especie, debes tener especial cuidado cuando tu celo… .porque cuando un vastaya hace un pacto de sangre… entonces la magia salvaje… en la noche de luna llena...
Sett paró de leer y se cubrió el rostro abochornado.
—Mamá… podrías haberte ahorrado esta parte...— musitó Sett y se dio cuenta que Aphelios lo miraba entretenido desde el marco de la puerta.
—Phel...—lo llamó Sett y se apresuró a ocultar la carta de su madre en su saco de viaje. —¿Qué haces aquí?
—Todos se fueron sin decir nada—le informó Aphelios con un ademán de manos.
Sett sonrió pícaramente y acorraló al chico contra la pared.
—Entonces eso quiere decir que estamos solos—le susurró Sett al oído.
Aphelios lo empujó suavemente y le indicó que esperará. Sett paró al ver lo serio que se había puesto.
—Hay algo que debo preguntarte ...— Aphelios fijó sus ojos en él decidido a decirle lo que quería pero luego como si dudará bajo su mirada.
—Hey—dijo Sett tomando su mentón para levantar su rostro. —Sabes que puedes decirme lo que sea que te esté molestando.
Aphelios tomó con ambas manos la mano de Sett y como si hubiera encontrado valor en sus palabras se animó a revelarle lo que sentía.
—No quiero que nos separemos, siento que si nos volvemos alejar jamás podré ser capaz de volver a verte...—explicó moviendo rápidamente sus manos. —La noche en que casi mueres, Alune dijo que estaba liberado de mi tarea pero yo...—
Sett tomó sus manos entre las suyas y negó con la cabeza.
—Perdón pero no puedo dejarte hacer eso. Aphelios, sé lo importante que son los Lunari para ti, jamás te pediría que escogieras entre ellos y yo, por eso… —Sett pasó una mano por su nuca al mismo que sopló uno de sus mechones rojos que le caían por la cara.. —Quería que fuera una sorpresa pero… supongo que no tiene más caso ocultarlo. Me voy contigo, iré a Targon contigo—
Aphelios no podía creer lo que estaba escuchando, sentía que su corazón se saldría de su pecho por la felicidad que sentía pero recordó lo que Sett le había dicho anteriormente acerca de que había alguien que dependía de él.
—¿Qué hay de la persona que te espera en Jonia? ¿Es la vastaya de la fotografía que había entre tus cosas?—le preguntó preocupado.
—¿Ah? ¿Viste la foto de mi Ma?— le preguntó Sett confundido, ya que no recordaba haberle mostrado la fotografía de su madre.
—¿Ella es tu madre? — le preguntó Aphelios sorprendido. —Es hermosa...
—Sí ¿Quién más creeías que era?— preguntó Sett y luego le dirigió una mirada burlona a Aphelios. —¿Te pusiste celoso de mi Ma?—
Aphelios le propinó un codazo como respuesta.
—No es eso, solo recordé que mencionaste una vez que no estarías jamás con "alguien que no fuera tan hermoso como tu madre". Yo… no soy "tan hermoso como tu madre"—
—Yo pienso que ambos son hermosos pero si no te convencen mis palabras por qué no venimos los tres el próximo año a visitar a mi madre para preguntarle. Creo que ella querrá conocer a mi "Lazo de sangre"—soltó Sett de manera despreocupada.
— ¿Los tres?— preguntó Aphelios y bajó una ceja confundido.
—Le hice una promesa a tu hermana y pienso cumplirla. La traeremos de regreso e iremos los tres a visitar a mi madre el próximo año ¿Qué te parece?—
Aphelios no podía creer lo que oía, sintió que un torrente de emociones se apoderaban de él y que las piernas comenzaron a fallarle. Se dejó caer lentamente, deslizando su espalda contra la pared y cubrió su rostro con ambas manos.
—¡¿Phel, estás bien?!—le preguntó Sett hincándose frente a él.
Aphelios alzó lentamente su rostro y a continuación, se lanzó sobre él para abrazarlo .
—Te… amo….— dijo el Lunari con un hilo de voz cerca de sus orejas y a Sett se le erizó el pelaje al escucharlo. Su voz estaba ahí, haciéndose presente de vez en cuando.
Al tenerlo tan cerca el mitad vastaya volvió a percibir el dulce aroma a flores que desprendía el cuerpo de su pareja y se sintió embriagado de él. Se relamió los labios sintiendo la garganta seca y buscó el rostro de Aphelios para depositar un pequeño y tierno beso sobre sus labios. El lunari le sonrió enternecido mientras Sett lo observaba hipnotizado. Éste pasó su mano entre sus cabellos y empujó suavemente detrás de su nuca para volver a unir sus labios. Los devoró una y otra vez, mientras con su lengua recorría cada rincón de la boca de Aphelios; el Lunari que no podía seguir el ímpetu de su pareja por breves momentos se le escapaba pequeños quejidos de placer y enterraba sus dedos en los fuertes hombros del mitad vastaya, quien suavemente lo recostó en el frío piso de la habitación.
Sett se separó de él un momento mientras un fino hilo de saliva los unía, se quitó el ensamble de piel que solía usar y luego se ocupó en abrir la camisa de Aphelios para dejar su piel al descubierto. El rostro del pelirrojo estaba tan colorado como su cabello, sus ojos se entrecerraban por el placer que le producía observar el blanquecino pecho de su amante que respiraba pausadamente mientras lo observaba extasiado. Sett se inclinó hacia él para lamer uno de sus pezones, lo mordió suavemente y lo succionó entre sus labios. Jugueteó con el otro hundiendo su pulgar en él y masajeandolo. Aphelios se revolvió en el piso debajo de él intentando acallar sus gemidos mordiendo su pulgar.
Sett continuó proporcionándole esas deliciosas caricias y Aphelios decidido a no quedarse atrás tomó entre sus manos sus orejas, le encantaba el suave pelaje que las cubría y comenzó a masajearlas entre sus dedos. Sabía lo mucho que le gustaba a Sett que hiciera eso y lo escuchó en ratos, despegar su boca de su pecho para soltar pequeño suspiros de placer.
—Si sigues haciendo eso… no voy a parar hasta haber consumido todo de… ti—le susurró al oído y le dio una rápida lamida en el interior de este como si lo estuviera saboreando y finalizó el ataque a sus orejas mordisqueando su lóbulo.
Sett con cuidado deslizó los pantalones de Aphelios junto con su ropa interior y notó la erección del chico. Tomó entre sus manos su virilidad y comenzó a estimularla en un suave vaivén mientras con su lengua acariciaba su punta y recogía el líquido preseminal que salía de él . La respiración del azabache se volvió entrecortada y ladeo su cabeza soltando gemidos cada tanto. Estiró sus brazos hacia sus costados y arañó el piso. Sett sonrió de verlo tan excitado, quería satisfacerlo en todos los sentidos, así que aumentó la velocidad de sus movimientos hasta que el chico se corrió y su semen quedó desperdigado en su pecho.
Aphelios lo miró apenado pero Sett disfrutó mucho aquello, pasó sus dedos índice y medio por el líquido y lo llevó hasta sus labios para chuparlo.
—Delicioso— dijo relamiéndose los labios.
Aphelios bajó la mirada apenado cuando sintió un líquido frío deslizarse por su entrada. Sett había sacado debajo de su cama un pequeño tarro con un líquido transparente que ahora estaba vertiendo por su orificio y con ayuda de sus dedos lo esparció.
—¿Qué… es eso…?— preguntó Aphelios con sus manos sintiendo como Sett introducía primero un dedo dentro de él y luego un segundo que le hizo arquearse y volver a caer sobre el piso.
—Lo compré especialmente para nosotros— contestó Sett con una pícara sonrisa mientras se ubicó entre sus piernas abiertas. Posó ambas manos en cada lado de su cadera y lo alzó para penetrarlo, deslizó su miembro suavemente en su interior y cuando estuvo adentro Aphelios soltó un largo y suave quejido.
Desde donde estaba Sett podía ver las lagrimillas que se escapaban de los ojos del chico iluminadas por el notable sonrojo de sus mejillas. Aphelios le dirigió una mirada furtiva. A pesar de haber hecho un montón de cosas juntos, él aún se apenaba y eso le pareció adorable.
—Voy a comenzar a moverme... ¿De acuerdo? Relájate...— dijo empezando a tirar y empujar suavemente de él.
—Ammmm...—soltó Aphelios apretando sus labios mientras sentía a Sett moviéndose en su interior.
—Phel hoy me estás apretando… mucho ¿Lo estás disfrutando?— preguntó Sett aumentando la intensidad de sus movimientos.
Aphelios asintió suavemente con su cabeza sintiendo como Sett se abría paso dentro de él con cada estocada, luego salió un momento para ponerlo de costado, le alzó una pierna con su mano y continuó penetrándolo con fuerza. Sett estaba siendo más enérgico de lo usual pero no le molesto, al contrario, se sintió amado y cuando él culminó en su interior, se dejó caer a un lado. Lo envolvió entre sus brazos mientras ambos recuperaban el aliento.
—Te amo Phel, tú eres mi primer y único amor... — le susurró Sett detrás de su nuca.
Aphelios se giró hacia él y volvió a besar sus labios, se quedaron ahí un rato acostados cuando escucharon la puerta principal abrirse y se apresuraron a colocarse sus ropas. En su prisa, a Aphelios le fallaron sus piernas al intentar levantarse y cayó de golpe contra el piso. Sett que intentó no reírse de lo sucedido, se apresuró a ayudarlo a ponerse de pie.
Los recién llegados que escucharon el fuerte golpe bajaron una ceja confundidos y luego se miraron con actitud cómplice.
—¡Sett-dono! ¡Aphelios-dono! Regresamos. Si no están vestidos pueden hacerlo en lo que preparamos la cena— gritó Kara al pie de la escalera y tanto Sett como Aphelios sintieron como si les hubieran tirado un balde de agua fría encima.
—"Nos dejaron solos a propósito"— pensaron al mismo tiempo los aludidos.
—Jejeje iré a molestarlos— dijo Ezreal dirigiéndose hacia a las escaleras cuando Kara lo detuvo sujetándolo por detrás del cuello de su camisa.
— Nada de eso, ayúdame a preparar la comida, vamos—dijo la Joniana arrastrando al rubio hacia la cocina.
—Espera, Karaaaaa… Suéltameeeee—
Luego de una hora la comida estuvo hecha. Todos comieron y bebieron en abundancia. En especial, Ezreal, quien se le notaba decaído.
—Lo extraño… No pensé que lo extrañaría pero lo extraño. Quiero verlo...— soltó el rubio con voz aguardentosa.
—Pero aún no nos vamos Ezreal, vendremos el próximo año a visitarte a ti y al profesor—le dijo Sett para animarlo pero Kara sabía a quién se estaba refiriendo.
—Creo que no habla de ustedes, Sett-dono— dijo la Joniana soltando una risita.
—¿A quién entonces?—preguntó Aphelios con sus manos.
—¿Por qué no regresan para el próximo festival de flor espiritual y lo averiguan?— sugirió la Joniana ante la mirada confundida de su jefe y su pareja.
—Thresh...— murmuró en voz baja Ezreal antes de quedarse dormido sobre la mesa.
—Creo que pronto vendrá el carruaje a recogerlos ¿Me preguntó si Ezreal podrá viajar en ese estado?— preguntó el profesor preocupado.
—Yo me encargo de él, no se preocupe— dijo Kara viendo al rubio dormir apaciblemente.
—Por cierto— dijo el profesor mirando a Aphelios. — Si no te molesta Phel me gustaría hacerte mis tres preguntas ahora, antes de que te vayas—.
—No hay problema, adelante, pregunté. Solo recuerde lo que le advertí— dijo Aphelios recordando el acuerdo al que habían llegado.
—De acuerdo— dijo Sett levantándose de la mesa. —Kara y yo los dejaremos solos, nosotros también necesitamos hablar antes de que partamos.
Kara y Sett se retiraron de la mesa y se dirigieron hacia la cocina dejando a Aphelios con el profesor en el comedor.
—¿Qué es lo que desea saber?— preguntó Aphelios.
El profesor Rubrick antes de hablar revisó que Sett y Kara se hubieran alejado lo suficiente y luego le dirigió una mirada seria a Aphelios.
—Bien, comencemos...—
Kara había seguido a Sett hasta lel marco de la cocina. La chica evitó mirarlo, no era como si hubiera olvidado sus sentimientos por él y luego de enterarse que se iría con su amante a Targón, quería olvidar lo más pronto posible lo mucho que amaba a su Jefe mestizo.
—Kara creo que no hemos tenido la oportunidad de hablar claramente desde que llegaste a Piltover...— comenzó a decir Sett cuando ella puso su dedo índice sobre sus labios.
—Por favor no siga— dijo la chica cabizbaja. —Puedo aceptar lo suyo con Aphelios-dono pero no me haga hablar de mis sentimientos. Por favor, solo hábleme lo que debo decirle a mi padre acerca del negocio.—pidió de manera solemne.
—Si es es lo que quieres, está bien —suspiró Sett y procedió a explicarle sus deseos.
—Barlok sabe que en caso de que me pase algo, el negocio se transferirá a él; lo único que pido es que mi madre reciba su parte proporcional— pidió de manera solemne.
—Eso no tiene ni que decirlo, mi padre y yo jamás la dejaremos sola. Nos encargaremos de la arena y de cuidar de su madre en su ausencia, puede estar tranquilo. Eso me recuerda que el dinero que le envió ya se encuentra junto con sus demás pertenencias. Por favor, si necesita algo más envíe un mensaje con un halcón e iré yo misma a prestarle servicio. —
—Kara...—la llamó Sett colocando una mano en su mejilla. —Gracias por estar a mi lado.
Kara lo miró con ojos llorosos y lo envolvió en un abrazo.
—Sett-dono, por favor sea feliz al lado del targoniano. Viva una buena y larga vida, estaré rezando por usted desde Jonia—le dijo la chica sin soltarlo.
—Yo también deseo que tu seas feliz, Kara— le dijo Sett correspondiendo a su abrazo.
Estaban ambos despidiéndose cuando se escuchó un fuerte golpe proveniente del comedor. Sett y Kara intercambiaron miradas confusas y se apresuraron a regresar al lugar donde hasta hace poco habían estado degustando y platicando.
Ezreal que se había despertado por la conmoción, miró confundido la escena. Aphelios lucía alterado, sostenía al profesor del cuello de su camisa y amenazaba su cuello con uno de los cuchillos que habían ocupado para cortar sus alimentos.
—¡¿Phel qué sucede?!— preguntó Sett al llegar a la escena.
—¿Phel?— preguntó Ezreal adormilado.
—Aphelios-dono suelte al profesor— le pidió Kara pero Aphelios parecía fuera de sí.
—Trai…dor… —soltó Aphelios con esfuerzo.
Sett supo que algo no andaba bien y se aproximó a ellos.
—Hablé o si no él que lo matará soy yo— le ordenó Sett seriamente.
El profesor Rubrick vio a todos los presentes y suspiró.
—Vendí el libro con los grabados de las cuevas de los Lunari— explicó el anciano. —Aphelios me pidió destruirlos pero casi no hay libros sobre su cultura y es un hecho histórico bastante importante para que desaparezca con ellos. Sé que le prometí quemar mi investigación pero no puedo, pasé varios años estudiando a su cultura para abandonarla, lo lamento—
—¿A quién le vendió el libro?— preguntó Sett molesto.
—Al doctor que hizo el antídoto de la Noctum va a ser mi colaborador. Escribiremos sobre los Lunari y el uso de la Noctum….—
— Es un...—Sett alzó su puño furioso tratando de contenerse cuando Ezreal finalmente lo detuvo.
—¿Ez? ¡¿Por qué lo defiendes?!— preguntó Sett fuera de sus cabales.
—Porque yo tengo su libro aquí— dijo Ezreal mostrando en su mano el diario de viaje. —Es mi maestro y lo conozco, sabía qué haría eso.
—¡Ezreal! ¡¿Cómo pudiste?!— dijo el profesor sin poder creer lo que pasaba.
—De historiador a historiador, sé lo importante que es este registro pero también sé valorar una amistad. —dijo Ezreal poniendo una mano sobre el hombro de Aphelios que fue suavizando su agarre hasta que liberó al profesor.
—Me quedaré con esto hasta el día en que los Lunari puedan salir a la luz ¿Les parece bien a ambos?— dijo Ezreal dirigiéndose a Aphelios como al profesor. —Por supuesto, yo también seré colaborador.
—¿Entonces qué fue lo que le entregué al doctor?— preguntó el profesor preocupado.
—Ah sobre eso… Coloqué unas cartas de amor que me ha hecho llegar una chica de cabellos de colores bastante molesta— dijo Ezreal apenado y soltó un largo suspiro.
Todos miraron con sospecha al chico y soltaron una risotada por lo que había dicho.
—¿Tú estás recibiendo cartas de amor?— preguntó Sett burlándose, olvidando completamente la molestia que hasta hace poco había sentido en contra del profesor.
—Ezreal, te agradezco haber escondido mi diario de viaje pero no tienes que inventar excusas así— rió el profesor.
—¿Qué clase de chica te escribiría cartas?— soltó Kara tratando de no reír, incluso Aphelios estaba riendo con esa noticia.
—¡Oigan por qué todos se ponen de acuerdo para molestarme! ¡ Y yo qué me preocupo por ustedes!— gritó el rubio molesto.
—Lo lamento es que es algo difícil de creer—explicó Kara el sentir general.
El momento fue roto por alguien que tocó en la puerta de entrada, se trataba del cochero que los llevaría al puerto. Los jóvenes se apresuraron a subir su equipaje y antes de retirarse le agradecieron al profesor sus atenciones, que si bien había obrado mal, al final la investigación de los Lunari no sería revelada aún.
—Lo lamento Aphelios, no era mi intención traicionar tu confianza, solo que al igual que tú yo no deseo que tu cultura desaparezca entre las sombras— confesó el hombre apenado.
Aphelios creyó entender su punto, miró a Sett que estaba parado a su lado y puso una mano sobre el hombro del profesor. Ambos hombres se miraron sin una pizca de resentimiento y supo que entre ellos todo había quedado arreglado, así partieron los cuatro mientras el profesor los despedía en la puerta de su casa.
Durante el trayecto se mantuvieron en silencio hasta llegar al puerto y cuando tuvieron que separarse se limitaron a abrazarse. Habían pasado por mucho durante ese tiempo y sabían que los lazos que habían creado durarían para siempre.
Kara y Ezreal se dirigieron a Jonia y Sett y Aphelios hacia Shurima para viajar desde ahí hasta Targón.
— ¿Qué crees que nos depare el futuro Phel?— le preguntó Sett a Aphelios mientras observaban desde el barco la noche estrellada que se alzaba sobre ellos.
—No lo sé pero mientras estemos juntos, estoy seguro de que cualquier cosa que suceda podremos afrontarlo— dijo recargando su cabeza en el hombro del vastaya.
Sett restregó su frente con la de Aphelios y se alegró de estar a su lado en ese momento.
"El tiempo se ha detenido
Nuestro amor
Brilla verdadero y resplandeciente. Siempre lo hará.
Mi estrella de los deseos, ha guiado todo lo que haces.
Tú llenaste mi corazón vacío
Nos seguiremos sintiendo jóvenes por siempre
Mirando atrás, somos exactamente iguales
A como éramos cuando empezamos.
Este amor seguirá protegiéndonos. Alcánzame y tomaré tu mano.
Cuando estemos separados, solo cierra tus ojos y me verás esperando ahí
Siempre podrás contar conmigo. Siempre me importarás.
Mi especial amigo, dentro de mi corazón te quedarás.
Estarás conmigo hasta que el sol brille en la noche
Nunca lo hará."
FRAGMENTO DE FOREVER YOUNG by Carol Parks
