Nos leemos abajo.

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Rating - T

Genero - Aventura, Romance

Categoría - Crossover (Naruto/Bleach)

Personaje principal - Sakura Haruno. 17 años.

Advertencias - Posibles palabras fuertes.

Disclaimer/Declaimer - Naruto y Bleach son propiedad de Masashi Kishimoto y Tite Kudo respectivamente.

La historia comienza unos meses después de la guerra por parte de Naruto, por parte de Bleach la historia da lugar a partir del episodio 11.


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Sakura No Tabi

° Los sentimientos de una Zanpaku-tō °

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Llegaron con Shunsui Kyōraku y Ukitake Jūshirō rápidamente, la capitana Unohana Yachiru se encontraba con ellos esperándolos.

― Sakura-san ― Ukitake se levantó de su silla en cuanto la vio entrar a la habitación, seguida de Hitsugaya e Ichigo ― Me alegra que estés bien, nos tenías muy preocupados.

― Eso es cierto, aunque Ukitake se lleva la bandera por mucho ― dijo Kyōraku con una sonrisa ladina ― Sakura-chan, tienes un gran poder sobre los capitanes del Gotei.

La capitana soltó una suave risa y le dio la razón al hombre de haori rosado.

― ¿Yo? ― Sakura se apuntó a sí misma ― No entiendo Kyōraku -san, Unohana-sama ¿A qué se refiere?

― Puede que pronto lo sepas Haruno-san ― contestó la mujer ― Aunque no solo los capitanes están en tal estado, el poder atrae el poder.

Ichigo notó que lo decían por él también, aunque estaba igual que la Kunoichi, no sabía de qué hablaban.

Tōshirō no indagó más, no entendía a qué se referían los adultos pero algo le decía que no le convenía entrar a la conversación.

Jūshirō le cedió su asiento a la joven y se quedó detrás de ella.

Dieron paso al tema que les competía a todos.

Ichigo fue el primero en hablar, les explicó sobre lo que había investigado al enfrentarse a Muramasa.

― Entonces ¿Nuestras Zanpaku-tō están siendo controladas por el tal Muramasa? ― preguntó la capitana con tranquilidad.

― No es tan simple como eso, parece ser que su poder amplifica su frustración y eso hace que se pongan de su lado, los induce a volverse contra sus shinigamis... Para recuperar su Zanpaku-tō necesitan enfrentarse a ellas y forzarlas a seguir su voluntad.

Todos se quedaron pensativos ante la explicación de Ichigo.

― Sin embargo ― continuó hablando Kurosaki ― Sakura y su Zanpaku-tō han logrado oponerse al control de Muramasa.

Inmediatamente todos miraron a la Kunoichi.

― ¿Eso es cierto Haruno? ― cuestionó Hitsugaya

― Si... ― afirmó nerviosamente.

― ¿Eso quiere decir que tu Zanpaku-tō no se materializó?

― Te equivocas Tōshirō, lo hizo pero resistió el control mental de Muramasa... Atai, sé que estás ahí, entra.

Por una ventana apareció un joven rosado muy apuesto.

― Lamento entrar de esta manera pero mi amor me ha descubierto antes de lo previsto.

Todos los hombres alzaron una ceja al oír el "mi amor"... Unos más serios que otros, realmente solo Kyōraku lo tomó con bastante diversión.

― ¿Es tu Zanpaku-tō, Haruno? Se parece bastante a ti ― Observó Hitsugaya con bastante curiosidad.

― Si se refiere a lo atractivos que somos ambos, se lo agradezco Tōshirō-taicho ― exclamó con una elegante y corta reverencia para finalmente dar una encantadora sonrisa.

El capitán de la décima división sintió su cara enrojecer, si se parecían más lo que pensó.

― Es verdaderamente cautivadora tu Zanpaku-tō, Haruno-san ― expuso la capitana con una sonrisa amable.

― Es un cumplido que aceptaré especialmente viniendo de usted Unohana-sama. ― agradeció el chico rosado.

― ¿Puedo preguntar cómo es que detuviste el control de Muramasa? ― hizo la pregunta Jūshirō, retomando el tema.

― No es tan complicado en realidad ― respondió Atai ― Sakura siempre ha tenido una gran fuerza mental, no es fácil engañarla y menos aún tomar posesión de su mente... Naturalmente es una habilidad que tengo, Muramasa me hizo salir pero no lo deje acceder más allá.

De nuevo todos miraron a la joven para pedir más detalles.

― En mi aldea hay un clan, los Yamanaka, son especialistas en control mental, son realmente buenos en lo que hacen, en una ocasión tuve que pelear con uno de ellos y pude resistir su control, solo es un poco más de resistencia, no es mucho realmente.

Todos sonrieron ante las palabras de la joven.

Alguien tocó la puerta y por ella entró Renji junto a una mujer y un niño.

― Con permiso, ¿Necesitaban hablar conmigo?

Sakura vio al chico y se lanzó a abrazarlo, no había sabido nada del pelirrojo.

― Que bueno que estás bien.

Abarai se sorprendió un poco pero revolvió el cabello de la chica.

― Lo mismo digo Sakura, no sabía que ya estabas de vuelta.

― Hemos oído que recuperaste tu Zanpaku-tō, por eso te pedí que vinieras, tal vez recuerden algo ― dijo Ukitake con una sonrisa viendo al teniente.

― Ya veo, pero parece que ellos no recuerdan nada.

― Eso es cierto ― confirmó la mujer de vestimenta verde detrás de Renji.

― ¡Vamos, tengo hambre! ― Chilló el pequeño pelirrojo que venía con la mujer.

Sakura se separó del teniente y observó al niño, le sonrió y le tendió unos dulces que traía consigo.

― Ten, están deliciosos, si quieres podemos ir por más en cuanto terminemos...

Hebi, el niño, la miró con fascinación y se abalanzó a ella, abrazándola.

― Ella me gusta Renji, es más bonita que la vaca gorda.

― ¿Qué dijiste idiota? ― formuló furiosa Mono.

― Lo que oíste... ― Hebi le enseñó la lengua sin soltar a la joven.

― Si me preguntan, creo que tienes un color de cabello hermoso ― intervino Atai llegando hasta Mono.

Si bien era cierto que la Zanpaku-tō de Renji tenía el cabello rosa oscuro y no tan brilloso y sedoso como el de la Kunoichi, a Atai le seguía pareciendo bonito.

La mujer lo miró y sus mejillas se colorearon de rojo.

― A pesar de tu gran trasero, a alguien le gusta algo de ti ― siguió molestando el niño.

La Kunoichi posó su mano en Hebi.

― Sé un buen niño, no la molestes más o no iremos por más dulces.

Hebi asintió repetidamente.

Atai por su parte hizo lo mismo, puso su mano en la coronilla de la mujer y le dio unas palmaditas suavemente.

― Puedo asegurar que no lo dice en serio, no te preocupes ― dijo Atai con una sonrisa tranquila.

Mono no dijo nada, solo se dejó ser por aquel apuesto joven.

― Oye, Kurosaki ― llamó Tōshirō mirando la escena ― ¿Sabes si todos en el mundo de Haruno son como ellos? ¿No tendrán también poderes mentales?

― No lo sé, pero creo que solo es cosa de ellos ― contestó Ichigo de igual forma.

― Demonios... ― exclamó Renji de la misma manera ― Los controlan mejor que yo.

Los adultos veían todo con diversión, cuando la joven estaba presente nunca se aburrían.

Terminaron de dar toda la información necesaria, incluso informaron sobre el estado de salud de Rukia.

También acordaron buscar al desaparecido Kuchiki Byakuya, Sakura no sabía de tal suceso pero hablaría con Rukia, sabía que la shinigami estaría preocupada por el capitán.

Después de la reunión, la kunoichi llevó a Hebi por los prometidos dulces, el suceso fue tranquilo, siempre y cuando omitiera las constantes advertencias de Renji para que se comportara y dejara de avergonzarlo, exigió que dejara de abrazarla, el niño parecía koala...

Sakura habló con Rukia.

La shinigami deseaba salir a buscar a su hermano político, tuvo que convencerla de descansar por el momento.

Por su parte, Ichigo y Tōshirō la forzaron a descansar al menos un par de horas, ellos harían un recorrido.

Sakura no tuvo más opción que aceptar pero antes necesitaba revisar un asunto.

― Deberías dormir un poco.

― Primero me gustaría ir a ver a Ukitake-san, el medicamento especial que le di ya se terminó, debo seguir con sus sesiones.

― Muy bien, te dejaré tranquila mientras lo curas, llámame si necesitas algo, cariño ― Atai se fue en un shunpu, daría un ronda de vigilancia.

Sakura llegó a donde aún se encontraban Kyōraku y Ukitake.

― Sakura-chan ¿Qué sucede?

― He venido por Ukitake-san, me gustaría que me acompañara a una habitación...

Ambos hombres abrieron ligeramente la boca por lo sorprendidos que estaban, incluso el sombrero del capitán de haori rosa se cayó.

― S-Sakura-san...

― No he podido revisarlo como es debido y si mis cálculos no son incorrectos, la medicina que le dejé ya se terminó, una revisión médica sería lo ideal en estos momentos pero sería más cómodo si me sigue a una habitación y descansa de ser necesario.

Kyōraku soltó una carcajada, como pocas veces lo hacía el capitán.

― Eres grandiosa Sakura-chan, creo que soy tu admirador... Venga, Shiro-chan, no dejes esperar a tan linda damita.

Ukitake lo miró se mala manera y salió seguido de una confundida Kunoichi.

Llegaron a una habitación vacía y Sakura comenzó a revisarlo, vio grandes avances.

― Ha mejorado considerablemente Ukitake-san.

― Todo ha sido gracias a ti, no podría estar en mejores manos.

Por primera vez estaban solos y el capitán se percató de ello. Por alguna razón eso lo puso nervioso. Las insinuaciones de su amigo no lo ayudaban y menos haber comenzado a ver a la joven de manera distinta.

Jamás tuvo en mente tener una relación, al principio por falta de interés en alguien, después llegó su enfermedad, no tenía muchas esperanzas de sobrevivir a ella y lo sabía, así que dejó el asunto totalmente olvidado a pesar de tener un profundo deseo por tener una familia propia...

Pero ahora tenía esperanza, tal vez tenía la posibilidad de formar una.

Solo tenía un problema…

A pesar de sus años, era nuevo en el asunto del romance y el amor.

No sabía qué hacer.

― Ukitake-san ¿Sabe qué apariencia tiene su Zanpaku-tō? Deben ser sumamente fuertes e imponentes si lograron sellar a Yamamoto-ojii-sama ― interrumpió sus pensamientos su acompañante sin dejar de revisarlo con su chakra.

¿Su Zanpaku-tō?

Si, sabía qué apariencia tenía.

Soltó una risita nerviosa.

― No te arruinaré la sorpresa, estoy seguro que las verás pronto.

― Entonces esperaré, las Zanpaku-tō son un reflejo del alma del Shinigami, todas son sorprendentes y estoy segura que la suya lo será igualmente.

― Tan encantador como es Atai, no me sorprende que sea tu Zanpaku-tō, Sakura-san... Atraen todas las miradas por donde pasan.

Sakura entendió perfectamente las palabras del hombre y se sonrojó.

― Muchas gracias Ukitake-san. Atai es bastante atrevido pero muy inteligente y fuerte.

El hombre no dijo más, pero las palabras de su amigo Shunsui Kyōraku llegaron a él.

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―… no eres el único que ha descubierto a nuestra Sakura-chan.

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Si bien no aceptaba sentir algo como amor por la joven, si podía decir que le atraía, y bastante, no solo era hermosa, tenía un corazón bondadoso.

Y sabia que probablemente él no era el único en darse cuenta.

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―…Sakura-chan, tienes un gran poder sobre los capitanes del Gotei

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Eran capitanes, no sabía exactamente quienes pero solo pudo pensar en sus maestros, Kuchiki Byakuya e Hitsugaya Tōshirō.

Sakura era bastante cercana al capitán Hitsugaya, incluso lo llamaba por su nombre de pila.

Fue en ese momento que se dio cuenta, ella lo seguía llamando por su apellido.

Quiso ser más cercano a ella, aunque fuera un poco.

― Sakura-san ― llamó, consiguiendo la atención de la chica ― Shinachiku-kun debe de extrañarte…

Sí, bueno, no mentía cuando decía que era principiante y no sabía qué decir…

― También lo extraño y me gustaría verlo pero no quiero ponerlo en peligro, no sé como agradecerle por cuidarlo Ukitake-san.

― Llamándome por mi nombre sería un buen comienzo ― dijo tranquilamente con las misma palabras que ella usó.

Sakura sonrió por las palabras del capitán.

― Me parece bien, Jūshirō-san.

Tal vez seguía siendo un poco formal pero se sintió complacido al escucharla decir su nombre, era suficiente para él… por el momento.

― Cuando todo termine, comamos algunos dulces junto a Shinachiku-kun, Sakura-san.

― Hagámoslo, Jūshirō-san.

Ambos sonrieron.

― He terminado, solo necesita descansar un poco, lo dejare para que lo haga ― dijo Sakura suavemente, dormiría un par de horas antes de volver a salir del cuarto escuadrón.

La joven salió de la habitación.

― Eres rápido Shiro-chan ― habló Kyōraku desde la ventana de la habitación ― No solo conseguiste que te llamara por tu nombre, has conseguido una cita con Sakura-chan… Estoy celoso, tal vez deba invitarla también.

― Deberías dejar de espiar cada que estoy con ella.

― No puedo privarme de tan cautivadores encuentros, solo vigilo que lo hagas bien Shiro-chan.

La noche se hizo presente en el Seireitei.

Mientras la kunoichi dormía, varios encuentros sucedieron, Ikkaku Madarame encontró en compañía de Ichigo a su Zanpaku-tō, Hōzukimaru.

La batalla no duró mucho al llegar Kyōraku, Ukitake y la capitana Soi Fong, con un equipo de las Fuerzas especiales, Hōzukimaru escapó dejando atrás a Gegetsuburi, la Zanpaku-tō de Marechiyo Ōmaeda, el teniente de Soi Fong.

Ichigo fue tras la Zanpaku-tō de Ikkaku, por fortuna consiguió un rastro de Byakuya y no dudó en seguirlo, en el camino se encontró con Haineko y Tobiume, las Zanpaku-tō de las tenientes Matsumoto Rangiku y Momo Hinamori.

Para fortuna del shinigami sustituto, dichas tenientes llegaron y lo dejaron pasar haciéndose cargo ellas mismas de sus Zanpaku-tō.

Incluso se topó con Hyōrinmaru, quien buscaba a su dueño, Hitsugaya Tōshirō no tardó en llegar y pelear con él, haciéndolo entrar en razón a pesar de salir herido.

Ichigo siguió su camino para encontrar al capitán de la sexta división, Matsumoto Rangiku y Momo Hinamori lo alcanzaron, sin esperarlo, Muramasa se presentó ante ellos…

― Nos volvemos a encontrar, Muramasa ― exclamó Ichigo mirándolo atentamente.

― Es inevitable que nos encontremos, después de todo tú me ayudaras a cumplir con mis cometidos… El destino nos ata.

― Lo único que sé es que te derrotare, eso es lo único que nos une.

Ichigo empuñó su espada.

― Veo que esa mujer no está contigo esta vez… Es una lástima, su Zanpaku-tō aún se aferra a ella.

― Déjala a un lado, tu objetivo soy yo.

― Eres el principal, es cierto pero esa mujer debe desaparecer si quiero liberar a todas las Zanpaku-tō de las ataduras de los shinigamis.

― Mientras yo esté aquí no la tocaras ― afirmó duramente Ichigo.

― Que tonto…

Muramasa alzó su mano.

El chico se tensó, no dejaría que volviera a quitarle a Zangetsu.

― No te preocupes ― dijo Zangetsu en la mente de Ichigo ― La voz de Muramasa nos inclina a seguirlo, ahora sé qué puede hacer su voz ¡Ya no puede influenciarme!

Kurosaki sonrió confiado.

― Así que ya no me temes, pero has olvidado algo.

De la mano del castaño comenzaron a salir ondas de aire.

― ¿Q-Qué está pasando? ― preguntó Matsumoto, no podía moverse.

Ichigo y Hinamori tampoco podían.

― ¡Maldición! ― El chico intentó liberarse.

― Es inútil…

Una espada cortó el aire y los tres shinigamis presos pudieron moverse.

― Estaba esperándolos, Atai… Mujer.

Sakura y Atai arribaron al lugar.

― Te ves horrible, Muramasa ― expresó el joven rosado con una sonrisa ladina.

Y era cierto, la Zanpaku-tō se veía débil y demacrada, incluso unos hilos de sangre recorrían sus mejillas.

La kunoichi se acercó a las tenientes para ver si estaban heridas.

― Creí haberte dicho que te quedaras descansando, Sakura ― reclamó Ichigo.

La joven arqueó una ceja con molestia.

― ¿Desde cuando sigo tus ordenes, Ichigo? Concéntrate en tu enemigo, no en mis acciones.

El shinigami sustituto hizo una mueca de sorpresa, no era su intención hablarle de ese modo pero Muramasa tenía sus ojos en ella y su Zanpaku-tō.

Se centró en el hombre castaño y lo atacó, sin embargo una espada le impidió llevar a su objetivo.

Un hombre de larga cabellera atada y armadura de samurái apareció.

Una Zanpaku-tō.

― ¿Quién eres? ¿A quién perteneces? ― cuestionó Kurosaki.

― Largo tiempo sin verte Senbonzakura ― habló la kunoichi reconociendo al recién llegado.

Atai desenvainó su katana, tenían tiempo queriendo enfrentarse a Senbonzakura, viejas deudas que quería saldar.

― Haruno Sakura, debería sorprenderme que me reconocieras pero no, solo alguien como tú podría hacerlo. No deseo luchar contigo así que si no quieres que te asesine, no te interpongas… Kurosaki Ichigo, no puedo permitir que toques a Muramasa. ― La Zanpaku-tō apuntó su espada al shinigami sustituto.

Con una seña de Sakura, Atai retrocedió, no intervendrían por el momento.

― Patético ― susurró Muramasa al ver al joven rosado detenerse.

Ichigo comenzó a pelear con Senbonzakura, una batalla bastante pareja, el shinigami sustituto logró romper la máscara de la Zanpaku-tō.

― Pagarás por esta humillación, Kurosaki Ichigo.

La Zanpaku-tō tomó una espada y se dispuso a atacar pero alguien lo paró.

― Kuchiki-taicho ― exclamó Momo reconociendo al capitán.

Senbonzakura bajó la espada con solo una mirada de Byakuya.

― Lo siento Byakuya, pero tuve que darle una paliza a tu Zanpaku-tō. ― dijo Ichigo con una sonrisa.

― Retrocede Kurosaki...

― ¿Piensas pelear con él?

― No es esa mi intención.

― Entonces que...

Byakuya alzó su mano.

Forma de destrucción número 33... ¡Fuego azul, Explota!

Una bola de energía salió disparada directamente a Ichigo pero otra igual contraatacó.

― Haruno...

― Kuchiki-san.

Por un momento, Byakuya dudó al ver a la joven frente a él.

― ¿Qué demonios haces, Byakuya? ― exigió saber Kurosaki enojado.

― No puedo permitir que ataquen a este hombre.

― ¿Por qué? ¿Acaso tú Zanpakutō te sometió y te obliga a ayudarlo? ― siguió cuestionando el chico, quería encontrar una razón al comportamiento del capitán.

Sakura no intervendría, necesitaba saber que pasaba... Alguien como Kuchiki Byakuya no hacía las cosas sin un buen motivo y esperaba que todos lo comprendieran.

― ¿Someter? Ninguna Zanpaku-tō podría vencerme. Estoy haciendo esto por voluntad propia. Las Zanpaku-tō quieren ser libres, yo solo sigo la idea. Solo estoy obedeciendo a mis deseos internos.

― ¿Cuáles son sus deseos internos, Kuchiki-san? ― preguntó Sakura mirándolo a los ojos.

― Proteger mi orgullo... Nada más.

Sakura esbozó una pequeña sonrisa, ya tenía todo lo que quería saber.

El capitán lo supo al verla, ella lo había leído tan bien que se sorprendió un poco, solo esa joven podía ver en él lo que nadie más podía... Era demasiado atrayente para él.

― Que shinigami tan interesante ― mención Muramasa con sumo interés.

― Así que Kurosaki, mantente alejado de Muramasa si no quieres morir ― dijo Byakuya directamente a Ichigo.

Fue la amenaza del capitán antes de irse junto a Senbonzakura y Muramasa.

― No puede ser cierto, Kuchiki-taicho nos ha... ― Hinamori no quería ni decirlo.

― Nos ha traicionado ― terminó diciendo Matsumoto.

Ichigo no solo estaba pasmado, una furia crecía dentro de él.

Sakura, Atai, Ichigo y las tenientes llegaron al cuarto escuadrón a informar lo sucedido horas antes.

La kunoichi se dirigió directamente a ver a Tōshirō a petición de Matsumoto, dejaría que peli-naranja narrara los hechos. No sería ella quien dijera lo que el cabeza del clan les hacía creer, no le correspondía.

Al llegar a la habitación de Hitsugaya la dejaron sola para que curara al pequeño capitán, incluso Atai se retiró.

Tōshirō no tardó en despertar.

― Haruno.

― Hola Tōshirō-taicho.

― Deja de burlarte de mi.

Sakura rió bastante, tal vez el capitán no lo notaba pero siempre hacía pucheros al reclamarle.

― ¿Cómo te sientes?

― Bastante bien, es la primera vez que me sanas.

― No lo hagamos una rutina, trata de no salir herido Tōshirō…

― Ha sido por causa mía… Me disculpo por ello. ― Hyōrinmaru apareció en la habitación e intervino en la conversación.

― Tōshirō ¿Él es tu Zanpaku-tō? ― preguntó la joven con entusiasmo ― Es bastante apuesto, seguro que Hinamori-san también lo piensa.

Hyōrinmaru observó a la joven y entendió varias cosas.

― Muchas gracias por el cumplido pero mi maestro no está tan interesado en la opinión de la teniente Momo Hinamori como en la suya, mi maestro tiene un interés particular en usted, es claramente un interés romántico. ― Hyōrinmaru lo dijo con su estoico porte, tranquilo y serio.

Congelada, así estaba la habitación entera.

A Hitsugaya se le habían ido los colores de la cara.

― ¿D-De qué habla? ― Sakura no era tonta, lo había entendido perfectamente pero le era difícil procesar las palabras.

― Lo que mi maestro quiere saber es si está interesada en mantener una relación romántica con él…

El cerebro del capitán le instaba a decir algo pero las palabras se negaban a salir.

Sakura miró a Hitsugaya y parecía que se le había ido el alma al pobre chico.

La joven se acercó más a Hyōrinmaru y le habló en el oído.

― ¿Es en serio?

― No miento cuando se trata de algo tan importante, soy su Zanpaku-tō y sé lo que siente, aunque lo disimule, se pone nervioso con solo verla, le gusta estar con usted y no puede evitar preocuparse cada que no está con él. Incluso yo guardo algunos de esos sentimientos al ser parte de su alma. Sé de lo que hablo.

― Sakura ¿Cómo está el Taicho~?

Matsumoto ingresó a la habitación y vio a su capitán tan blanco como el papel.

― ¡Taicho! ¿¡Qué le pasa!?

La mujer lo zarandeó con fuerza.

Tōshirō solo deseaba que Muramasa se llevara a Hyōrinmaru de nuevo.

Atai se encontraba solo y en un tejado de algún edificio de la cuarta división.

Escucha mi voz…

Se tapó los oídos con fuerza, podía oír la voz de Muramasa.

Por esa razón siempre dejaba a Sakura por algunos lapsos de tiempo, no quería que ella lo supiera.

Obedece a tus instintos…

― No, sal de mi cabeza.

Libera tu alma y has realidad tu deseo.

― ¿Qué sabes tú de mi deseo? Sal de mi maldita cabeza.

― ¿Qué te sucede Atai?

No la había sentido llegar, rápidamente puso su mejor sonrisa.

― Nada de lo que tengas de qué preocuparte, cariño.

Sakura le dio un leve golpe en la cabeza.

― Como si no supiera lo que pasa, el control de Muramasa no es cualquier cosa, lo sigues escuchando, después de todo respondiste a su llamado no importa si lo bloqueaste.

Atai no dijo nada, solo bajó su cabeza.

― No nos dejará tranquilos, tiene cierta afición hacia nosotros por alguna razón, tal vez sea porque no caímos en su poder… No estará satisfecho hasta tenerte.

― ¿Me traerás de vuelta aunque tengas que romperme todos los huesos? ― dijo el apuesto chico con una sonrisa ― Todo esto es bastante problemático.

La kunoichi recordó al genio Nara… A Konoha… Amaba a su Zanpaku-tō, él representaba todo lo que ella era y conocía.

― Siempre juntos… ― prometió Sakura como la primera vez.

― Hasta el final… Cerezo-chan.

Un pétalo rosa se deslizó frente a ellos.

Ambos asintieron y corrieron lejos del cuarto escuadrón, dentro de la zona boscosa.

Se detuvieron cerca de un pequeño río.

Atai se sentó en una roca, probablemente tardaría todo aquello.

Detrás de ellos apareció Byakuya.

― No creí verlo tan pronto después del numero que le mostró a Ichigo.

― Lo sabes ¿Cómo?

― He visto traiciones por poder, por venganza, incluso por amor pero traicionar por orgullo es algo nuevo, hacer lo que está haciendo seguramente es una de las cosas más difíciles para alguien como usted, un noble con décadas de historia y responsabilidad tras él…

― ¿Qué sabes?

― Nada realmente, ha sido tan claro en sus palabras que es asombroso que nadie se haya puesto a analizarlas.

― Incluso Senbonzakura ha sido demasiado obvio, con una sola mirada sucumbió ― dijo Atai desde donde se encontraba ― Y sé que me escuchas Senbonzakura.

Atai podía sentir el reiatsu de la Zanpaku-tō del capitán alrededor de ellos.

― No sé qué es lo que quiere lograr pero nunca será un traidor… Confió en lo que hace Kuchiki-san.

Inconscientemente Byakuya apretó su puño.

― Elimine a Sode no Shirayuki, la Zanpaku-tō de Rukia.

― Muramasa no confiaría tan fácilmente en un shinigami. ― afirmó la kunoichi.

― Debo llevarte ante Muramasa.

Si el capitán pensaba que la asustaría con ello se equivocaba, gracias a Sasuke estaba libre de sustos.

― No se esfuerce ― habló de nuevo Atai con una sonrisa ― Es un novato a comparación del Uchiha.

Estaba decidido.

― Vamos Atai… tenemos una cita con Muramasa-kun.

Todo alrededor de aquellos peli-rosados gritaba peligro y Byakuya lo sintió.

Sin poder evitarlo una pequeña sonrisa se plasmó en su cara… Lo había decidido.

Comenzaría a cortejar a la joven una vez que todo terminara.

Muramasa sonrió al ver llevar a Byakuya y Senbonzakura con Sakura y Atai siendo sujetados por una cuerda de Bakudō.

― Bien hecho…

El hombre se acercó a Sakura.

― Mujer, al fin liberaré a tu Zanpaku-tō de tu poder ― dijo el castaño tomándola del mentón y acercando su rostro.

― ¿Por qué estás tan seguro Muramasa? ― cuestionó el peli-rosado.

― He descubierto tu deseo…

Atai frunció el ceño.

El castaño extendió su mano a Atai sin dejar de sostener el rostro de Sakura.

Varias ondas de aire salieron directo al joven rosado.

― Sigues sin dejarme entrar a tu alma… No esperaba menos. Puedes irte Kuchiki Byakuya, aun tienes algo que hacer.

Byakuya estuvo tentado a quedarse y dejar todo atrás, no concebía la idea de dejar a la kunoichi y su Zanpaku-tō a merced de Muramasa.

― Ya oíste a Muramasa, shinigami ― mencionó Senbonzakura.

El capitán se dio media vuelta y se dirigió al sexto escuadrón llevando consigo a una rota Sode no Shirayuki.

Senbonzakura lo siguió de cerca.

― No me dejas alternativa Atai ― expresó Muramasa al ver la resistencia del chico, haría algo que jamás había hecho, soltó a Sakura y puso sus dos manos adelante.

Veinte minutos después, una sonrisa satisfactoria llenó por completo la cara de Muramasa.

Había sido difícil pero…

Lo había logrado.

Había pasado la barrera que tenía, era cuestión de empujar un poco y Atai se rompería.

― Maldito… ― El peli-rosado se encontraba de rodillas y jadeante.

El castaño rompió las ataduras de ambos.

― Mujer ¿Sabes cuál es su deseo?

― No te atrevas…

― Su mayor deseo es estar contigo, no es inusual considerando la naturaleza de las Zanpaku-tō… Pero tu querida Zanpaku-tō esconde algo más.

― Te matare si lo dices, Muramasa.

― Mujer… Tu Zanpaku-tō está enamorado de ti, él no nació contigo, fue creado de manera distinta y desde el momento es que supo todo de ti, su amor se transformó.

― ¿Qué?

Sakura tenía una expresión de absoluto desconcierto.

― ¿Qué tan lejos es su deseo de estar contigo? Deberías preguntárselo, mujer.

― Atai…

― Te lo dije, Muramasa, te matare ― aseveró el Atai con furia.

El castaño volvió a tomar a la kunoichi, acercándose lo más posible a ella.

Sakura no se podía moverse ni hablar.

― Que tan horrible debe ser para un shinigami que su propia Zanpaku-tō tenga esos sentimientos.

― ¡Suéltala!

Atai desenvaino su katana.

― Solo mira el asco en sus ojos ― habló lentamente Muramasa

Los ojos verdes de Atai estaban perdiendo poco a poco su brillo.

― Ven a mi… Haz realidad tu deseo…

― Mi deseo…

― Obedece mi voz y lograras lo que deseas…

Ya no había voluntad ni sentimiento alguno en los ojos de Atai.

Muramasa lanzó a Sakura lejos de él.

El castaño se acercó al peli-rosado.

― Mátala… ― susurró en su oído ― Si no es tuya, no será de nadie más.

Atai caminó hasta quedar cerca de Sakura.

Avanza…

Todo alrededor comenzó a ser cubierto con cristal rojizo.

La kunoichi sacó su simple espada, Atai no le prestaría sus poderes mientras estuviera en ese estado.

― ¿Tuviste que recurrir a un control absoluto solo para hacerte de él? ¿Cuál es realmente tu objetivo? Muramasa ― preguntó Sakura sin dejar de ver a su Zanpaku-tō.

― Kōga ― dijo simplemente el castaño ― él es mi objetivo… Mi dueño.

La joven comenzó a atar cabos rápidamente.

― Está prisionero… ¿No es cierto?

― Yamamoto Genryūsai junto a Ginrei Kuchiki lo sellaron… y solo ellos saben dónde está aunque solo quede vivo el capitán de la primera división.

― No fuiste tú quien capturó al Comandante General ¿No es así?

Ahora entendía todo, Yamamoto Genryūsai había tomado sus propias precauciones al iniciar todo… E Ichigo sería el medio por el cual podría acceder al anciano.

Sakura tuvo que saltar, una gran columna de cristal se formó donde estaba parada hace unos segundos.

― Eres más lista que todos los shinigamis… Pero no te servirá de nada saber lo que sabes, morirás aquí, traicionada por la persona que más te ama. ― declaró Muramasa viendo como era atacada constantemente por Atai.

La kunoichi evadía y destrozaba los múltiples cristales que aparecían con los puños, y detenía las estocadas con su katana.

Gracias a las lecciones de Hitsugaya era más diestra con la espada.

Estaría bien mientras Atai no usara su Bankai porque ni ella sabía que podría suceder si lo hacía.

Solo tenía clara una cosa, sería poderoso, muy poderoso.

Varias batallas se desataron alrededor de las instalaciones del sexto escuadrón, varias Zanpaku-tō se habían hecho presentes y no dudaron al lanzarse contra sus respectivos amos.

En algún punto de todo aquel caos, el capitán de la Undécima división llegó y separó a todos con una explosión de reiatsu, siendo su objetivo pelear con el capitán del sexto escuadrón.

― Deja de pelear conmigo, no me contendré la próxima vez, terminaré con tu vida si tengo que hacerlo ― aseguró Byakuya al ver el cansancio de Kenpachi.

Zaraki rió con diversión.

― ¿Terminar con mi vida? ¡Inténtalo si quieres! Siempre quise pelear contigo por nuestras vidas.

Al cabeza del clan Kuchiki comenzaba a molestarle todo este asunto, quería llegar lo más pronto que pudiera dónde se encontraba la joven Kunoichi.

No tenía tiempo que perder en combates sin sentido.

Ashisogi Jizō, la Zanpaku-tō del Capitán Mayuri en su forma de Bankai atravesó el lugar y soltó su gas venenoso, dándole la oportunidad de escapar a Byakuya.

Incluso Senbonzakura se retiró del lugar.

Mayuri Kurotsuchi arribó al lugar y destruyó a su Zanpaku-tō, una vez que volvió a su pequeña forma.

Unohana junto algunos miembros de su escuadrón, Ukitake y Kyōraku se presentaron de igual forma... ayudaron a todos los heridos y afectados por el veneno de Ashisogi Jizō.

Ichigo, Rukia y Renji habían sido alcanzados por aquel gas.

De pronto, un gran estallido de reiatsu y un gran domo de cristal rojizo se alzaron a la distancia.

Todos conocían ese reiatsu.

Tōshirō y Hyōrinmaru no tardaron en llegar a donde estaban todos.

Unohana, Ukitake, Kyōraku, Zaraki, Yachiru, Tōshirō y Hyōrinmaru fueron rápidamente al lugar de lo que parecía ser una batalla.

Ichigo a pesar de apenas poder estar de pie los siguió.

Afuera del domo pudieron ver que Sakura peleaba con Atai, llevaban tiempo luchando, sus desgarradas ropas se los confirmaban.

Quisieron intervenir pero no conseguían romper la cúpula rojiza.

― Esto no solo es cristal, es diamante, es más duro que mi hielo ― informó Hitsugaya sin apartar la vista de la pelea entre los dos rosados.

― Es una pelea necesaria si Haruno-san desea recuperar a su Zanpaku-tō ― mencionó Unohana de igual manera.

― Algo está mal... Atai se ve diferente ― dijo Kyōraku.

Dentro del domo, Sakura detuvo una estocada de su Zanpaku-tō.

Ninguno de los dos daba señales de terminar.

Ambos tenían bastantes cortes por todo el cuerpo.

La Kunoichi logró acercarse lo suficiente y asestar una patada a Atai lanzándolo con bastante fuerza al suelo, rompiendo toda la superficie.

No sé estaba conteniendo, si quería recuperar a Atai, necesitaba luchar con todas sus fuerzas.

El chico salió con dificultad de los escombros, tenía varios huesos rotos y algún órgano dañado... marcas negras cubrieron su cuerpo. Activó el Byakugō.

― Demonios, esto se está alargando más de lo necesario ― se dijo Sakura con preocupación, no lograba que el dominio de Muramasa desapareciera o al menos se debilitara.

Varios diamantes afilados rodearon a Atai y con una mano los lanzó hacia la joven.

Todos los espectadores veían con la batalla con deleite, algunos nunca habían visto pelear a la chica de otra dimensión, sus movimientos eran muy diferentes a los suyos.

En el interior del domo, Sakura esquivaba todo con maestría, no era fácil, después de todo estaba peleando con sus propias habilidades.

― ¡Atai! ¡Sé que estás ahí! ¡Puedes vencer el control de Muramasa!

Nada, el chico no respondía.

― ¡Recuerda! ¡Juntos hasta el final!

Un pequeño brillo se asomo en los ojos verdes.

― ¡Juntos contra todo!

Un grito general se escuchó en el lugar.

Sakura miró a Muramasa y bajó su mirada poco a poco... Un gran diamante afilado sostenido por el castaño atravesaba su estómago.

Se había descuidado.

Muramasa hundió más el cristal y clavó su espada en su hombro derecho.

Sacó la espada y de un golpe la arrojó varios metros.

Llegó hasta ella y la alzó por el cuello.

Sakura estaba casi inconsciente.

― La única forma de traerlo es viéndote morir...

Atai observó atentamente lo ocurrido.

La imagen que tenía frente a él se grabó con fuego en su mente, se tambaleó tomando su cabeza.

No, no podía ser verdadera.

Aquella escena debía ser otra manipulación de Muramasa.

― Sakura... Maldito seas Muramasa ¿Que has hecho?

― Lo has hecho tú, Atai.

― No, es mentira, ¡Suéltala! ¡Entrégamela!

Muramasa abrió una abertura a Hueco Mundo y echó a Sakura dentro.

Antes de que se cerrara la grieta, todos vieron a varios Hollow acercarse al cuerpo de la Kunoichi.

― ¿Puedes sentirlo? ― Cuestionó Muramasa.

Atai no se movía de su lugar, estaba en shock.

― La conexión se vuelva cada vez más débil... Y la soledad se hace presente

El peli-rosado reaccionó un poco ante las palabras del castaño.

― Tú eres igual a mi ― continuó hablando Muramasa ― los amamos tanto que no podemos soportar estar sin ellos, solo tú me podrías comprender... ¿Aún puedes sentirla?

No, no podía sentir a su querido cerezo.

Una enorme presión espiritual saturó el lugar.

― Compartiré mi dolor contigo, Muramasa, si ella muere, yo también y tú vendrás conmigo.

Atai lo dijo con gran calma, el dolor que sentía no tenía comparación... Era tal que no sabía cómo expresarlo.

El dolor y la soledad plagaron su corazón.

Borra todo... Elimina sin piedad... Ban-Kai ― susurró el rosado sin emoción alguna en su voz

Todo a su alrededor, plantas, árboles incluso rocas se cubrieron de rojo, fue hermoso por un segundo pero desaparecieron sin dejar rastro alguno.

Muramasa no retrocedió, alguien lo comprendía y por primera vez no se sintió solo.

Atai llegó a él a una velocidad vertiginosa...

El castaño lo esquivó a duras penas...

El domo se rompió y todo alrededor comenzó a desaparecer.

Todos los capitanes e Ichigo no tuvieron más alternativa que retroceder.

Atai volvió a atacar pero un montón de pétalos rosas lo detuvieron... No tardaron en desaparecer.

― ¿Pero qué...?

Senbonzakura se alejó junto a Muramasa.

Por cada ataque de Atai, los pétalos se desintegraban.

Senbonzakura se vio obligado a retirarse llevándose al castaño consigo.

Un grito desgarrador salió de Atai en un radio aún mayor todo desapareció.

No duró demasiado, la Zanpaku-tō de Sakura de desplomó en el suelo, perdiéndose en la inconsciencia.

Un día completo pasó, Tōshirō y Hyōrinmaru se encontraban recargados en la pared de la habitación del joven rosado, Atai no había despertado y su reiatsu no era estable.

Ni Unohana pudo hacer mucho para ayudar al chico.

― Maestro… Quizá debió haber ido con ellos

Yoruichi llegó al cuarto escuadrón con la ubicación de Comandante General, después de ser informada sobre lo sucedido tardó en recomponerse pero daba fe en que la kunoichi estaba bien… Sabía de lo que era capaz.

Ukitake, Kyōraku, Ichigo, Zaraki y su pequeña teniente habían seguido a la mujer gato sin pensar.

Hitsugaya estaba seguro que lo hacían para dejar de pensar en Sakura.

Incluso él no podía sacarse de la mente aquella imagen tan desoladora de la joven.

Su único consuelo era el chico que yacía inconsciente en la cama.

― No, hasta que despierte. Tiene que hacerlo y decirme como llegar a ella.

― Tal vez necesite golpe de poder para despertar, liberó demasiado reiatsu ― sugirió Hyōrinmaru tocando el pecho el chico, una fuerte descarga de poder espiritual recorrió el cuerpo del rosado.

Esperaron unos segundos y unos ojos verdes se mostraron.

Atai estaba desorientado y los recuerdos comenzaron a llegar rápidamente

― Cálmate, estás a salvo…

― Tōshirō, Hyōrinmaru ¿Dónde estoy? Sakura…

― Estás en la cuarta división, y espero que tú me digas cómo encontrarla.

― ¿Qué pasó realmente? ¿Por qué la atacabas de esa manera? ― indagó Hyōrinmarau.

― Yo… ― le era difícil hablar, suspiró ― Muramasa logró pasar mi barrera mental y ejerció un control absoluto en mi pero no lo hizo sin antes descubrirse él mismo, ligó de alguna manera su alma a la mía, vi toda su vida y él vio la mía.

― ¿Por qué Haruno y tú?

― Porque se veía a sí mismo y su dueño en nosotros, el lazo que comparto con Sakura le recordaba tanto al que él alguna vez tuvo… No quería estar solo en su agonía… ― reveló Atai tocando su pecho ― Todo lo que ha hecho es por Kōga Kuchiki, piensa liberarlo y el único que sabe su ubicación es el Comandante General… deben dejar de buscarlo.

Hitsugaya frunció el ceño.

Ya era tarde.

― ¿Dónde está Haruno? Ella no puede estar…

― No lo está ― Aseguró Atai haciendo puños sus manos ― Pude ver que activó el Byakugō en el último momento pero en el estado en el que me encontraba no pude controlarme y pensar con claridad… Solo Muramasa puede llevarme a donde está…

― Atai ― llamó Hyōrinmarau ― Debes saber que un equipo de rescate salió hace horas a la ubicación del Comandante General.

El chico chasqueo la lengua en evidente molestia, Muramasa escaparía a donde fuera que estuviera Kōga Kuchiki y sería más difícil llegar a Sakura.

― ¿Que paso después de la batalla entre Sakura y yo?

― Todos enloquecimos ― reconoció Tōshirō cerrando los ojos ― Nadie quiso creer lo que había sucedido, Kuchiki Rukia y Abarai Renji entraron en negación, como todos nosotros… Tuvieron que darles un sedante… Kurosaki no estaba mejor que ellos.

― Debemos alcanzarlos y evitar que liberen al viejo Yamamoto… De Muramasa me encargo yo, he sentido el dolor y la soledad que ha cargado por cientos de años, tratare de ayudarlo.

― ¿Incluso después de lo que hizo?

― Él y yo somos iguales, no puedo abandonarlo… los que rompen las reglas son escoria pero los que abandonan a sus amigos son peor que la escoria… En Konoha no nos rendimos tan fácilmente cuando encontramos a un amigo, intentar matarnos es un requisito indispensable... Y Muramasa ya lo llenó.

Muramasa había logrado con total éxito su plan, gracias al Getsuga Tensho de Ichigo rompió la barrera que le impedía llegar a Yamamoto Genryūsai, entró al mundo interior del anciano y consiguió lo que buscaba, la localización y el modo de dejar en libertar a su amo.

Ryūjin Jakka los encerró, las llamas no los dejaría pasar tan fácilmente.

Ukitake, Kyōraku e Ichigo fueron lo que quedaron finalmente.

Yoruichi y Zaraki peleaban bajo tierra.

Yamamoto les informó toda la verdad acerca de Muramasa y era prioritario llegar hasta la ciudad de Karakura para evitar que el sello que mantenía prisionero a Kōga Kuchiki se rompiera.

Ichigo intentó salir volando sobre las llamas de Ryūjin Jakka pero la Zanpaku-tō lo rodeo.

― ¡Gobierna sobre los cielos helados, Hyōrinmaru!

Atai, Tōshirō y Hyōrinmaru arribaron al lugar y ayudaron al shinigami sustituto.

― Ustedes… ― dijo Ichigo sorprendido al ver a los recién llegados, en especial al apuesto chico rosado.

De nuevo, estaban encerrados en aquella cúpula de fuego.

― Atai ― llamó Ukitake preocupado ― ¿Estás mejor?

El chico afirmó con un cabeceo.

― Eres la Zanpaku-tō de esa niña ― Dedujo el anciano. ― ¿Dónde está ella?

Un silencio general se hizo presente.

Yamamoto entrecerró los ojos…

En un instante, una grieta se formó dentro del domo de fuego.

El cuerpo de un Hollow salió disparado de la fisura.

Sakura salió arrastrando a otro Hollow más grande.

Todos la miraban impactados.

La joven estaba llena de sangre y en su mirada se vislumbraba furia total.

― Estas cosas son como cucarachas, entre más mataba, más salían… ― dijo la chica secamente, limpiando su boca con el dorso de la mano.

Lanzó al Hollow que traía y le enterró su katana haciéndolo desaparecer.

Atai corrió a ella y la abrazó.

― Aún no te rompo todos los huesos, idiota…

Sakura y Atai unieron sus manos y recargaron sus frentes en la del otro.

El lazo estaba ahí, fuerte y poderoso.

En tan solo un segundo compartieron todos sus sentimientos y memorias.

― Luego hablaremos pero mientras tanto debemos ir por tu nuevo amigo ― sentencio Sakura con los ojos ardiendo en determinación.

Ninguno de los presentes podían apartar la vista de la Kunoichi, varios de ellos quisieron correr hacia ella pero no era el momento.

― Tōshirō, Hyōrinmaru, abramos el camino ― habló con una sonrisa arrogante.

Ichigo, Ukitake e Hitsugaya sintieron latir con fuerza su corazón.

La kunoichi se paró a lado de Tōshirō y Hyōrinmaru, el capitán congeló las llamas por unos instantes y Sakura reforzó el hielo con diamante.

― Me voy Yamamoto-ojii-sama, Jūshirō-san, Kyōraku-san ― anunció Sakura volteando a verlos por primera vez ― Andando Ichigo, Atai… Karakura nos espera.

Solo ellos tres salieron antes de que las llamas rompieran el hielo y el cristal.

Tōshirō y Hyōrinmaru se quedaron, los alcanzarían después.

Ryūjin Jakka era un gran problema.

― Esa niña debe de quedarse en la Sociedad de Almas ― dijo Yamamoto con una pequeña sonrisa y miró a Ukitake y Tōshirō.

Kyōraku sonrió al entender la indirecta.

― Yama-jii ha hablado…

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Hola de nuevo, me reporto con este capítulo ¿Que les ha parecido?

Resumir los capítulos de anime es más complicado de lo que pensé, espero que se hayan entendido mis resúmenes.

¿Cómo ven los momentos que tenido Sakura con algunos de los capitanes? Nos ha faltado Ichigo pero ya lo tendrá en un futuro.

No tengo fecha para la siguiente actualización pero tratare de no tardarme demasiado, las ideas llegan a mi cabeza y es mejor agarrarlas frescas.

¿Algunas vez han leído una historia con Soundtracks de Naruto? Yo lo hago seguido y le dan un sazón único, se los recomiendo.

Por cierto, solo quería volver a invitarlos a leer esta historia en Wattpad, amo FanFiction pero no puedo ponerle algunas imagenes que representan totalmente al capítulo, es lo único que me entristece... T-T

El enlace está en el capítulo uno de la historia por si gustan.

Actualizare en ambos lados así que no se preocupen.

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NeKo19-94 – Muchas gracias por comentar y me alegra que te guste la historia. En cuanto a las parejas, es un Saku-harem… Hay un mundo de posibilidades. En cuanto a la historia de Hinata y Ukitake no prometo nada, no escribo historias de Hinata y no me veo en un futuro haciéndolo. Lo siento T-T.

Sameht – Espero te haya gustado el capitulo.

ConstanzaReyesG – Gracias por apoyar la historia, saber que les gusta es muy inspirador, y no eres la única, a mí también me encanta Muramasa, tiene un pasado muy triste y su final mucho más. Espero que te haya gustado el capítulo.

Emilibastar22 – Como viste en el capitulo, hay un lazo muy fuerte entre Atai y Sakura, puede que pasen algunas cosas juntos pero nada está decidido ;D Y me veras actualizando un poco más seguido esta historia no será abandonada a menos que avise, no te preocupes.

Zephyr14 – Tu comentario me hizo el día cuando lo leí, creí que la escena no había sido demasiado impactante como lo imaginaba, muchas gracias por comentar, Ukitake e Ichigo tienen mucho apoyo.

UchihaMisha – Si, Atai será un rompecorazones, no te preocupes, no se quedara con Sasuke, de un tiempo para acá (desde Boruto, el cual no veo) no soy muy fanática del Sasusaku y mira que antes era súper fan de ellos… Muchas cosas pasaran en lo que falta de historia ;D

Sakuskull – Yo tampoco he visto historias de ellos dos, de hecho no hay tantos Crossover de Naruto y Bleach como me gustaría, hay muchos ships sin ser explorados.

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Gracias por leer y comentar, me ayudan mucho a seguir.

Nos vemos el siguiente capítulo.