Capítulo 12. Una gran revelación.
"Haruka, lo lamento", este tipo de noticias siempre eran difíciles para Ami.
"Doctora Mizuno, por favor haga algo", la rubia aún no perdía las esperanzas.
"No hay nada más que pueda hacer", la peli-azul entendía la frustración de Haruka, pero debía ser objetiva.
Las manos de Tenoh comenzaron a temblar, "tiene que haber algo más que se pueda hacer".
Ami no podía darle una respuesta a la corredora, por lo que se quedó mirando fijamente la historia clínica que llevaba entre sus manos.
"Por favor", suplicó con total desesperación la rubia.
"En verdad lo lamento, Haruka", la doctora notó que los ojos esmeraldas empezaban a tornarse vidriosos.
"¡No!", Tenoh lloraba desconsoladamente.
Mizuno llevó a Haruka hacia su oficina, ya que su frenético llanto estaba llamando la atención de las personas que se encontraban en la sala de espera, "necesito que te tranquilices".
La rubia tomó a la doctora de la bata, "usted es una negligente, no hizo nada para salvar a mi hijo".
Ami se asustó por la conducta violenta e impulsiva de la corredora, "Haruka, por favor cálmate, no quiero que cometas una locura", le hizo señas con las manos para que se detuviera.
Tenoh soltó a la chica, "por favor perdóneme doctora Mizuno, no sé qué me sucedió", llevó una de sus manos a su frente.
La peli-azul se acomodó la bata, "no te preocupes Haruka, yo entiendo".
Se ajustó los lentes, "necesito que te tranquilices, respira profundamente en repetidas ocasiones, eso te ayudará".
Echo un pequeño vistazo a los documentos que llevaba consigo, "Debo ir con un paciente, regreso en un momento", salió de la oficina.
La rubia se sentó en un pequeño sillón del lugar y permaneció con la mirada en el suelo, tratando de entender qué había sucedido, "¿por qué?".
Apretaba los puños con fuerza, "no pude hacer nada".
"Por favor perdóname, hijo", continuaba lamentándose.
Recordó que debía llamar a sus suegros, ya que eran personas importantes en la vida de su sirena.
Extrajo su móvil del bolsillo de su chaqueta y buscó el número de la casa de los señores Kaio. Respiró por unos segundos, "bien, tienes que ser fuerte Haruka, ellos no deben conocer esta parte tuya".
Suspiró y presionó el botón de llamar, "habla Tenoh".
"Hola Haruka", respondió Masaru.
La corredora sintió un alivio al escuchar la voz del padre de Michiru, ya que el hombre había mostrado más aceptación en su relación, "señor Kaio, necesito que vengan al hospital".
"¿Qué ocurrió?", el padre de la aguamarina comenzó a preocuparse.
"Es Michiru", la rubia fue concreta.
Esas palabras sólo inquietaron más al hombre, "¿Qué tiene mi hija?".
"Es sobre el bebé", Tenoh no era capaz de dar la noticia.
"Por favor vengan lo antes posible", fue lo último que pudo pronunciar, ya que estaba sintiendo un enorme nudo en la garganta.
"De acuerdo", Masaru se quedó muy intranquilo.
Haruka cortó la llamada y limpió unas lágrimas de su rostro, "esto será más difícil de lo que pensé".
La puerta de la oficina se abrió, dejando ver a la doctora, "Haruka, ¿estás más tranquilo?".
"Si", la rubia asintió con la cabeza. Si bien era cierto que no se encontraba del todo bien, al menos había logrado contener su comportamiento violento.
"En ese caso, necesito que me acompañes", la peli-azul hizo la petición con algo de timidez, esperando que la corredora no reaccionara de mala manera.
"¿A dónde iremos?", Tenoh cuestionó.
"Tengo que darle la noticia a Michiru", dijo Ami con total honestidad.
La rubia empezó a sentir su corazón latir con gran velocidad, "¿Aún no lo sabe?".
"No", reafirmó Mizuno. Caminó hasta quedar frente a la corredora, "Haruka, necesito que estés junto a Michiru en el momento en que reciba la noticia, ¿podrías hacerme ese favor?".
"Si", Tenoh respondió de inmediato, ya que no podía abandonar a su sirena.
"Gracias", Ami hizo una pequeña reverencia. Siempre se le dificultaba tratar el estado de salud de sus amigos, ya que sus sentimientos chocaban con su objetividad.
Puso una mano sobre el hombro de la corredora, "tienes que ser fuerte".
"Claro", Haruka llenó sus pulmones de oxígeno y siguió a la doctora.
La violinista comenzaba a recobrar la conciencia, "¿en dónde estoy?".
Miró a su alrededor y vio que se trataba de una habitación de hospital. Todo era muy confuso en su mente.
Se quedó mirando el techo fijamente por unos minutos, intentado recordar lo que había sucedido.
Una luz que provenía de la entrada llamó su atención, "Ami".
"Michiru, me alegra que despertaras", la peli-azul sintió un alivio al ver consciente a su amiga.
"¿Qué fue lo que me pasó?", la violinista estaba muy confundida.
"Michiru", la rubia entró detrás de la doctora.
"¡Haruka!", Kaio se sorprendió al ver a su viento.
"Hola preciosa", Tenoh sonrió y se acercó a un costado de la cama en donde permanecía su sirena.
"¿Cómo te sientes?", tomó una mano de la aguamarina y la colocó entre sus manos.
"Estoy bien, cariño", en el rostro de la violinista se dibujó una sonrisa débil.
Mizuno acomodó sus lentes, "Michiru".
Kaio tenía el presentimiento de algo malo, "Ami, ¿qué sucede?".
Haruka entrelazó su mano con la de su prometida.
La aguamarina empezó a sentir mucha angustia, "¿cómo está mi bebé?".
Era el momento de revelar la verdad, "Michiru…sufriste un aborto espontáneo", dijo Ami con total tristeza.
Kaio se levantó sobre sus codos, "¡¿perdí a mi bebé?!".
"En verdad lo siento", estaba siendo un momento muy complicado para la peli-azul.
"¡Haruka!, ¡mi bebé!", la violinista miró con súplica a su pareja.
Tenoh le brindó cobijo entre sus brazos, "perdóname mi amor, no hice lo suficiente para cuidar a nuestro bebé".
"Haruka, tú no tienes la culpa, la mayoría de los abortos espontáneos ocurren debido a alguna anomalía cromosómica en el desarrollo del feto", Ami era una doctora con especialidad en ginecología, por lo que dejó en claro el motivo real.
"Pero…", la rubia no podía dejar de sentirse responsable.
"No existen peros. Sufrir un aborto espontáneo es más común de lo que piensas, sólo que éste ocurre en las primeras semanas de gestación, cuando en ocasiones ni siquiera se tiene conocimiento del embarazo y se puede llegar a confundir con el ciclo menstrual", terminó de explicar Mizuno.
"Chicos…ustedes siempre fueron responsables con los cuidados del embarazo… así que por favor no se sientan culpables por algo que no deben", sacó su lado más humano.
Michiru no podía parar de llorar, "mi bebé".
Haruka estaba haciendo todo lo posible para consolarla, "a mí también me duele la pérdida de nuestro hijo".
"Regreso en un momento", la doctora les daría un poco de privacidad.
Al cruzar por la sala de espera se encontró con los padres de la aguamarina.
"Doctora Mizuno", Umiko se acercó de inmediato a Ami.
"Señores Kaio", a la peli- azul le extrañó ver a los padres de su amiga.
"Haruka nos pidió que viniéramos, ¿cómo está mi hija?", habló Masaru.
-Creí que no se llevaban bien-, esa aclaración sorprendió aún más a la doctora. "Michiru se encuentra bien", dijo con total serenidad.
"¿Y mi nieto?", no tardó en preguntar la señora Kaio.
"Lamento informarles que Michiru perdió al bebé", Mizuno dio la triste noticia.
"¡No!, esto no puede ser verdad", Umiko comenzó a perder la cordura.
Masaru también se encontraba en shock, pero trato de mantenerse lo más tranquilo posible, "¿qué pasó?".
"Michiru sufrió un aborto espontáneo", informó Ami.
"¡No!, ¡mi pequeño nieto!", la señora Kaio seguía inconsolable.
El hombre abrazó a su esposa, "tranquila, sé que es una terrible noticia, pero nuestra hija nos necesita".
Umiko se aferró a su Masaru, "lo sé, es sólo que me duele mucho, era nuestro nieto".
Limpió sus lágrimas, "¿podemos pasar a ver a nuestra hija?".
"Mujer, primero debes tranquilizarte", el señor Kaio sabía que sólo se complicarían las cosas.
"Está bien", suspiró la mujer.
….
A la mañana del día siguiente.
Michiru se había quedado dormida luego de estar llorando por un largo rato. Haruka, por su porte, no había logrado conciliar el sueño.
La rubia no podía dejar de pensar que todo era su culpa, aunque médicamente se le hubiera explicado que no era así.
"Buenos días chicos", Ami ingresó a la habitación.
Se sorprendió al ver a la rubia con un rostro completamente pálido, "Haruka, ¿no dormiste?".
"No pude, traté, pero fue en vano", respondió sin ánimos.
La aguamarina comenzaba a despertar, visualizando la silueta de dos personas.
"Michiru", la doctora se dirigió a su amiga. "Los estudios no muestran ningún parámetro fuera de lo normal, te encuentras estable, por lo que en unas horas serás dada de alta", informó.
"Es una buena noticia, no quiero estar más tiempo aquí", la violinista quería ir a descansar a su casa.
"Lo sé", Mizuno sabía que todo esto podía llegar a ser muy traumático para Kaio.
"Iré a preparar lo necesario para autorizar tu alta del hospital", se retiró de la habitación.
"Haruka", la aguamarina vio que su viento se encontraba mal.
"¿Qué pasa preciosa?", la rubia no dejaría de cuidar a su prometida.
"Te amo", Kaio no perdería la oportunidad de confesar sus sentimientos.
"Yo también te amo", Tenoh dejó ver una tenue sonrisa.
…
Horas más tarde.
Haruka y Michiru arribaban a su hogar.
En todo el camino reinó un completo silencio, no había palabras que pudiesen describir lo que sentían.
La rubia abrió la puerta principal y le permitió el acceso a su sirena, posteriormente ingresó ella.
"¿De verdad querías tanto a ese bebé?", era una duda que no dejaba de atormentar la mente de la aguamarina.
"Si", respondió la corredora en un suspiro.
El ruido del portero electrónico captó su atención.
"Yo abro", la corredora echó un vistazo a través del panel de vigilancia.
Suspiró, "Minako". Permitió el acceso al ver de quién se trataba. Posteriormente abrió la puerta principal de la casa.
"Hola Haruka", por primera vez en su vida, Aino estaba completamente seria.
"Adelante", Tenoh le indicó que pasara al recibidor.
Llegaron hasta el living, en donde Michiru permanecía en total silencio.
"¡Michiru!", la ojiazul corrió a abrazar a su amiga.
"Cuánto lo siento", se lamentaba por la mala noticia.
Kaio rompió en llanto, "mi bebé".
Minako continuó consolando a la violinista, "sé que lo amabas".
Trató de hacer un comentario que disminuyera la tensión en el ambiente, "pueden seguir practicando para tener otro bebé".
Tenoh frunció el ceño, "¡¿cómo te atreves a decir?!". "¡Mi hijo no es objeto, no es algo que se pueda reemplazar!", golpeó la pared.
"¡Haruka!, por favor tranquilízate", la violinista no quería que su viento perdiera la cordura.
La rubia sintió mucha frustración, "¿cómo quieres que me calme después de lo que dijo?".
"Lo siento, mi intención no era ofenderlos", Minako apresuró a disculparse.
"Creo que lo mejor es que me vaya", decidió marcharse al ver que la Tenoh continuaba muy molesta.
"Minako", Michiru no quería que su amiga se retirara.
"Llámame si necesitas algo", Aino abrazó a su amiga.
Trató de abrazar a la corredora, pero ésta se hizo a un lado.
"No me toques", Haruka estaba furiosa.
"En verdad lo lamento", la ojiazul hizo una pequeña reverencia como disculpa por su comentario.
"Te acompaño a la salida", Kaio escoltó a su amiga a la entrada principal.
Tenoh tomó asiento en un sofá del living, "estúpida Minako".
Unos momentos más tarde la aguamarina volvió en compañía de sus padres.
-Lo que me faltaba-, la rubia notó la presencia de sus suegros.
"Haruka, lo lamento", Masaru se acercó a la corredora y le dio un pequeño abrazo.
"Lo aprecio señor Kaio", la rubia pudo sentir que el hombre lo decía con sinceridad.
"Hija, lo lamento mucho", Umiko abrazaba a la violinista.
Puso fin al abrazo para reclamarle a la rubia, "Haruka, debiste cuidar mejor a mi nieto".
"Mamá, por favor", la aguamarina trató de frenar el imprudente comportamiento de su progenitora.
"Michiru, tu madre tiene razón", la respuesta de Tenoh sorprendió a todos.
"No, cariño", la violinista se acercó a su pareja.
"Es la verdad, yo no cuidé lo suficiente a mi familia, todo es mi culpa", una lágrima recorrió la mejilla derecha de Tenoh.
"¡Todas las malditas desgracias que suceden a mi alrededor son mi culpa!", salió corriendo hacia las escaleras.
"¡Haruka!", la aguamarina no pudo parar a su viento.
"Hija, debemos irnos, pero sabes que cuentas con tus padres", Masaru consideró que era prudente retirarse.
"Lo lamento hija", Umiko se arrepintió al ver lo que había ocasionado.
"Mujer, vámonos", el señor Kaio tomó la mano de su esposa y salieron de la residencia.
Michiru subió las escaleras en busca de la rubia, "¡Cariño!".
La encontró sentada en medio del pasillo, "cariño, no es tu culpa".
"Si lo es", Tenoh continuaba lamentándose.
"Recuerda lo que dijo Ami", Kaio quería hacer entrar en razón a su viento.
"Eso lo dijo porque es tu amiga, pero yo sé que fue mi culpa", Haruka no cambiaría de parecer.
-Tiene que haber una razón para que piense de esa manera-, la violinista pensó unos segundos, posteriormente hizo una acusación muy cruel. "Quizás sólo no lo querías por ser hijo de Seiya y eso te hace sentir culpa".
Tenoh se puso de pie y apretó los puños, "¡yo amaba a ese bebé!, ¡era mi hijo!, ¡MI HIJO!".
Michiru se dio cuenta de las terribles palabras que había dicho, "perdóname cariño".
La rubia habló entre sollozos, "quiero estar a solas".
Kaio trató de acercarse a Haruka, "por favor, perdóname".
"Déjame en paz", la corredora retrocedió unos pasos.
"Cariño", suplicó la aguamarina.
Tenoh fue rápidamente a la habitación del bebé y cerró la puerta con seguro.
Michiru quedó frente a la puerta, "cariño". Intentó girar el picaporte pero se dio cuenta que era en vano.
"¡Vete!", gritó entre lágrimas la rubia.
"Haruka, por favor", la aguamarina continuó insistiendo.
"¡Déjame en paz!", Tenoh quería un tiempo a solas.
"¡Haruka!, abre la puerta", Kaio golpeó en repetidas ocasiones la puerta.
"¡LARGO!", la corredora tenía el corazón hecho pedazos.
Michiru suspiró y sus pisadas se escuchaban cada vez más lejos, indicando que se había rendido.
Haruka sintió una enorme tristeza al ver el cuarto, todas sus ilusiones se habían ido a la basura.
Se detuvo frente a la cuna, "¿por qué la vida siempre me arrebata todo lo que amo?".
Tomó un pequeño peluche entre sus brazos, "yo sólo quería hacer feliz a ese bebé".
Se dirigió a un rincón del cuarto y se sentó sobre el suelo, "yo jamás quise separarlo de su verdadero padre".
Abrazó al peluche con gran fuerza, "sé que fui egoísta, pero era mi consuelo al no poder tener un hijo con Michiru".
Dejó el peluche y abrazó sus rodillas, "mi egoísmo mató a ese pequeño".
Su llanto no cesaba, "yo tuve la culpa".
"Perdóname hijo", fue una súplica que lanzó al aire.
….
Un mes después.
Minako y Michiru caminaban por los pasillos del instituto de artes de Japón.
"¿Cómo está Haruka?", preguntó la ojiazul.
La aguamarina se veía muy cansada y con el ánimo decaído, "mal, conforme pasan los días sólo empeora".
Luego de la pérdida del bebé, Haruka había entrado en una profunda depresión.
"¿No has pensado en llevarlo con un psicólogo?", propuso Aino.
"Si, pero necesito encontrar uno de confianza, no quiero perjudicar su carrera", todo estaba siendo muy complicado para la aguamarina.
Sobó su cuello, "ha sido un mes muy complicado".
"Me imagino", Minako asintió levemente con la cabeza.
Sonrió como si tuviera la solución al problema, "te voy a pasar el número de una buena amiga, su nombre es Koemi Nishimura, ella es psicóloga y es de mi total confianza".
"¿Estás segura que es de confianza?", Kaio tenía sus dudas.
Aino giró los ojos, "Michiru, ¿cuándo te he mentido?, recuerda que soy tu mejor amiga".
"Es verdad", la violinista confiaría en su amiga.
"Llámala y dile que eres mi amiga, ten por seguro que te ayudará", Minako quiso darse unos pequeños aires de grandeza.
"Pero Haruka no quiere salir de casa", Michiru tenía un nuevo problema.
"No es necesario, ella puede ir a tu casa", parecía que Aino tenía la solución perfecta.
…
Horas más tarde.
"Cariño, ya llegué", la aguamarina dejó sus llaves sobre una mesita que se encontraba en el recibidor. Suspiró al no recibir respuesta de su viento.
Subió las escaleras y caminó por el pasillo hasta llegar a la habitación que sería la del bebé, "hola cariño".
La rubia estaba sentada sobre el suelo. Alzó la mirada, levantó una tableta electrónica y escribió en ella, Hola.
"Cariño", Michiru estaba triste. "Quiero oír tu voz, por favor", suplicó.
Haruka comenzó a buscar algo en su dispositivo, unos segundos más tarde empezó a escucharse una entrevista que le habían realizado hace unos años.
"No, dime que me amas", Kaio se puso de cuclillas frente a su viento.
Te amo, nuevamente hizo uso de su dispositivo electrónico.
La aguamarina le quitó la tableta de las manos, "No, dilo con tu voz".
Tenoh sólo se quedó mirando a su sirena.
"Mi amor, tienes que olvidarlo", la violinista acarició el rostro de Tenoh.
"Mírate, este no es el Haruka que todos conocen, del que me enamoré", le dolía ver a la rubia destruida.
"No es sano para ti, incluso pareciera que te está creciendo algo de vello en el rostro", creyó que estaba delirando.
Haruka tenía la mirada una mirada, vacía y apagada.
Alguien llamó a la puerta de su hogar.
"Regreso en un momento", la aguamarina se puso de pie y fue a abrir.
Miró por las cáramas de seguridad, "debe ser ella".
"Buenas tardes, soy la psicóloga Nishimura, busco a la señorita Kaio", explicó el motivo de su visita.
"Soy yo, adelante por favor", la violinista le permitió el acceso.
Caminaron hasta el living de la casa, "por favor tome asiento", ofreció la aguamarina.
"Bueno, demos inicio", Koemi sacó una libreta y un bolígrafo de su bolso.
"No, yo no la llamé para que hablara conmigo", la aguamarina se dio cuenta de que había un malentendido.
"¿Entonces?", la psicóloga estaba confundida.
"Mi prometido es quien necesita ayuda", Kaio quería ayudar a la rubia.
"De acuerdo, ¿cuál es el nombre de su prometido?", la mujer apuntaría algunos datos para crear un expediente.
"Haruka Tenoh", la aguamarina era consciente de que el nombre de su viento era muy conocido.
"Ya veo", Koemi reconoció rápidamente de quien se trataba.
"¿En qué puedo ayudarle al joven Tenoh?", Nishimura necesita conocer el problema.
Michiru comenzó a describir la situación, "hace un mes, Haruka y yo esperábamos nuestro primer hijo, desafortunadamente yo sufrí un aborto espontáneo y perdí al bebé. Haruka está convencido de que es su culpa y partir de ese día comenzó a actuar de manera muy extraña".
Un nudo se formó en su garganta, "dejó de preocuparse por su apariencia, hace dos semanas que no se baña ni se cambia de ropa; no quiere hablar, conseguí que lo haga escribiendo en una tableta electrónica y difícilmente logro que coma un poco. No quiere salir, únicamente pasa todo su tiempo en la habitación que sería para el bebé".
Koemi reflexionó por unos minutos, "generalmente la mujer es quien sufre algún tipo de desequilibrio emocional, o en casos más graves, depresión. Es muy raro que el padre sea quien experimente este tipo de duelos, más de forma tan extrema como lo está viviendo Haruka".
"¿Habían tenido problemas para concebir?", buscaría alguna causa.
Michiru recordó que Haruka no era el padre y que era imposible que pudiera serlo. "Si, fue complicado", intentó justificar de algún modo.
"Quizás esa pueda ser la causa de su estado de ánimo", concluyó la psicóloga.
"¿Puedo pasar a verlo?, necesito hablar con él", hizo una petición para poder realizar su trabajo.
"Claro", la violinista accedió sin problema y llevó a Nishimura con la rubia.
Michiru abrió la puerta de la habitación en donde se encontraba su pareja, "cariño".
Haruka dirigió su mirada hacia las dos mujeres.
"Joven Tenoh", Nishimura hizo una pequeña reverencia ante la rubia.
¿Quién es usted?, la corredora preguntó ante la presencia de la desconocida.
"Soy la psicóloga Koemi Nishimura", estaba sorprendida por el aspecto descuidado de Haruka.
Tenoh frunció el ceño, yo no estoy loco.
Koemi sonrió con cordialidad, "sé que no estás loco".
Entonces, ¿por qué está aquí?, Haruka continuó a la defensiva.
"Un psicólogo estudia y analiza la conducta y los procesos mentales del ser humano", explicó Nishimura. "Estoy aquí para ayudarte", volvió a sonreír.
Haruka miró con fastidio, no necesito ayuda de nadie, yo estoy bien.
La psicóloga se acercó a la rubia, "¿Qué te parece si no usamos dispositivos electrónicos?".
Tenoh ignoró a la mujer.
Koemi le quitó la tableta electrónica a la corredora, "así está mejor. Quiero escuchar tu voz".
Haruka frunció el ceño y miró de forma penetrante a la psicóloga.
"¿Cómo te sientes hoy?", Nishimura trató de establecer un diálogo.
La rubia sólo observaba a la mujer con detenimiento.
"¿No piensas responderme?", la psicóloga quería una respuesta hablada.
Haruka negó con la cabeza.
Koemi giró su rostro hacia la aguamarina, "necesitaré un tiempo a solas con él".
"De acuerdo", Michiru salió de la habitación y cerró la puerta.
Luego de un rato bajó la psicóloga, "señorita Kaio".
La violinista respondió de inmediato, "¿Cómo se encuentra Haruka?".
Nishimura aclaró su garganta, "el caso del joven Tenoh es un tanto complicado, la pérdida del bebé le generó un trauma muy grande".
"¿Cómo podemos ayudarlo?", Michiru estaba desesperada.
Koemi suspiró, "señorita Kaio, le seré muy sincera, no creo poder hacer mucho por el joven Tenoh, mi recomendación es que visiten un psiquiatra que pueda ayudarles".
"Lo entiendo", esas palabras rompieron el corazón de la aguamarina.
Acompañó a Nishimura a la salida, "le agradezco su tiempo".
"Para servirle señorita Kaio", la psicóloga abandonó la casa.
Michiru volvió al living, se sentó en un sofá y rompió en llanto, "Haruka, quiero verte sonreír de nuevo".
…
Al día siguiente.
Kaio y su mejor amiga desayunaban en su cafetería favorita.
"Michiru, ¿qué sucede?", Minako notó un comportamiento poco usual en su amiga.
"Nada", la aguamarina quiso disimular.
"Entonces, ¿por qué no has probado tu almuerzo?", Aino señaló unos panqueques que se encontraban sobre la mesa.
"No tengo hambre", Kaio continuó evadiendo.
"Dime la verdad", Minako no quería más vueltas.
Michiru suspiró, "es por Haruka".
"¿Pudiste hablar con Koemi?", Aino recordó el contacto que le había proporcionado.
"Si", respondió la aguamarina totalmente derrotada.
"¿Y?", la ojiazul quería los detalles.
"Me dijo que no puede hacer nada, que debo llevar a Haruka con un psiquiatra", la violinista trató de contener las lágrimas.
Minako no supo que decir, pero su cara mostraba una clara preocupación.
Una chica se acercó a su mesa, "hola chicas".
"Makoto", la ojiazul reconoció la identidad de la presente.
"Disculpen, ¿interrumpo algo?", la castaña no quería incomodar.
"No", se apresuró a decir la aguamarina.
"Michiru", parecía que algo inquietaba a Kino.
"¿SI?", pese a la situación, la violinista no se portaría grosera con la ex novia de su viento.
"Haruka no responde mis llamadas ni mis mensajes y necesito hablar con él", Makoto creía que la rubia la estaba evadiendo.
Kaio apretó con fuerza un pañuelo que tenía en su mano izquierda, "Haruka no ha respondido su celular por un mes".
"¿Él está bien?", la castaña se preocupó de inmediato.
La aguamarina suspiró, "en realidad no, desde la pérdida del bebé, Haruka ha estado muy deprimido".
"No lo sabía, en verdad lo siento Michiru", Kino se sintió terrible por haber pensado mal.
"He tratado de que casi nadie lo sepa, ya sabes, por la prensa", la violinista protegería a su viento.
"No te preocupes, yo no diré nada", Makoto daba su palabra, ya que ella tampoco quería perjudicar la carrera de la rubia.
"Gracias", Michiru sonrió. "¿Puedo ayudarte en algo?", sabía que las llamadas tenían un motivo.
Kino miró a su alrededor, -no creo que sea el lugar adecuado, hay muchas personas, además de que está Minako-, "no te preocupes, lo importante ahora es que se recupere Haruka".
Guardaba un secreto, -Haruka, tienes que mejorar, sólo así podrás saber lo que he callado-.
"Cualquier cosa que necesites no dudes en llamarme", Kaio le brindaría su apoyo a la castaña.
"Claro, gracias Michiru", Makoto le sonrió a la aguamarina.
"Por cierto, Misaki quiere verte hoy en el orfanato Mugen", recordó.
"De acuerdo, ahí estaré", Kaio tonó nota.
"Espero que Haruka mejore", la castaña abandonó la mesa.
Minako acarició su barbilla, "que raro, juraría que oculta algo".
"¿Por qué?", la aguamarina no había notado nada.
"Makoto no buscaría a Haruka por cualquier cosa, debe tratarse de algo que lo involucre directamente", Aino continuó especulando.
La teoría de su amiga hizo en eco en la cabeza de Kaio, "no lo sé". "Quizás tenga que ver con algo del orfanato", recordó su cita de hoy.
"Podría ser, pero para mí hay algo más", la ojiazul se encogió de hombros.
"Por ahora sólo quiero que Haruka vuelva a ser el mismo de antes", Michiru no podía dejar de pensar en su viento.
…...
Por la tarde.
Michiru se estacionó frente al orfanato Mugen para su encuentro con la directora del lugar, "espero que no sea nada malo", ya tenía suficientes problemas.
Colgó su bolsa en uno de sus hombros y bajó del vehículo, "aquí vamos".
Caminó hasta la oficina en donde tendría lugar su cita y tocó levemente la puerta.
"Adelante", dijo una voz del otro lado.
La aguamarina giró el picaporte e ingresó a la oficina, "buenas tardes".
"Michiru, que bueno que viniste", Misaki se alegró por la presencia de la violinista.
"Makoto me dijo que quería verme", dijo Kaio tímidamente.
"Así es", la mujer parecía estar feliz, significando algo bueno.
"¿Cómo sigue Haruka?", antes de dar a conocer la noticia, preguntó por la rubia.
"Quisiera decir que ha mejorado, sin embargo es todo lo contrario. A pesar de ello, no me rendiré", la aguamarina tuvo que ser honesta, ya que Misaki tenía conocimiento sobre la situación que enfrentaba Tenoh.
La directora sintió una enorme desilusión al escuchar eso, tenía la esperanza de que la información fuera otra más alentadora, "lo lamento mucho, Michiru". "Todo el orfanato espera que pronto se recupere y vuelva a visitarnos, se le extraña", la rubia se había ganado su cariño.
"Aprecio su apoyo, Misaki", la violinista agradecía la comprensión de la mujer ante la situación.
"Pero no todo son malas noticias", la mujer sonrió. "Estoy segura de que lo que tengo que decirte te va a alegrar el día", se veía emocionada.
"Hace tiempo no recibo una buena noticia", Michiru sonrió un tanto derrotada.
"Pues hoy será la excepción", Misaki continuó con el buen ánimo.
"El trámite de adopción finalizó de forma satisfactoria", relevó.
"Eso significa que...", la aguamarina no estaba preparada para esa noticia.
"Así es, Haruka legalmente es el padre adoptivo de Hotaru, ya es oficial", era un momento muy emotivo para la directora.
Kaio comenzó a llorar de felicidad, "era algo que Haruka anhelaba con el corazón".
"Lo sé y espero que la presencia de la pequeña Hotaru ayude a que mejore", Misaki quería ser optimista.
"Mi corazón me dice que será una luz que iluminará nuestro hogar", Michiru tenía un buen presentimiento.
La mujer se levantó de su asiento, "¿estás lista para darle la noticia a Hotaru?".
"¿Cómo?, ¿yo?", la violinista fue tomada por sorpresa.
"Si, me parece lógico que sea su madre quien se lo diga", la directora era consciente de que la aguamarina era una buena mujer.
"Vamos", fue a abrir la puerta de su oficina.
…
Michiru abrió el acceso principal de la residencia de la rubia, "bienvenida a tu nuevo hogar, Hotaru".
Los ojos púrpura se abrieron para observar a detalle aquél lugar. Volteó a ver a la aguamarina, "mamá".
"¿Qué pasa cariño?", la violinista alzó a la pequeña entre sus brazos.
"papá", la peli-negra quería ver a Haruka.
Kaio sintió un enorme nudo en la garganta, ¿cómo le explicaría a una niña de dos años lo que estaba sucediendo?, "papá no se siente bien".
"¿Por qué?", Hotaru era una niña muy curiosa.
"Porque está triste", fue lo único que se le ocurrió a la violinista.
"¿Por qué?", al parecer, la pequeña no pararía de preguntar.
"Hotaru, eres una niña muy curiosa", Michiru sujetó delicadamente una de las mejillas de la peli-negra. "¿Quieres un poco de helado?", cambió de tema.
"¡Si!, ¡helado!", la pequeña saltó de la emoción.
"Muy bien, te serviré un poco", sentó a Tomoe en uno de los sillones.
Se dirigió a la cocina en busca de lo prometido, unos segundos después regresó y le entregó un pequeño plato a su hija, "aquí tienes pequeña".
Hotaru sujetó el recipiente y le regaló una enorme sonrisa a su madre.
Michiru acarició la negra cabellera, "cariño, regreso en un momento, por favor no te muevas de aquí".
"Si", Tomoe asintió con la cabeza mientras devoraba una cucharada de helado.
Kaio fue a ver cómo se encontraba su viento, "Haruka".
La rubia permanecía sentada sobre el suelo de la habitación que sería para el bebé.
"Cariño", la aguamarina ingresó al cuarto y dio unos cuantos pasos.
Tenoh alzó la mirada y procedió a escribir, ¿qué?
"Quiero oír tu voz", suplicó la violinista.
La corredora se quedó mirando hacia la nada.
"Amor, por favor, tienes que dejar de aferrarte al pasado", Michiru ya no sabía cómo recuperar a su viento.
Jamás podré olvidar a mi hijo, Haruka frunció el ceño.
"Cariño, no te pido que lo olvides, pero tienes que entender que él ya no está aquí", como ocurría cada día, Michiru estaba tratando de hacer entrar en razón a la rubia.
No lo entiendes, la corredora continuaba inmersa en su mundo.
Kaio derramó algunas lágrimas al sentir mucha frustración, "quiero ayudarte".
Déjame solo, Haruka fue muy hostil.
"Hay mucha gente que te quiere y le importas", Michiru quería hacerle ver que no estaba sola.
"El mundo no se termina, tienes una nueva oportunidad…", estaba por darle la nueva noticia cuando fue interrumpida.
"¿Papá?", alguien habló desde la entrada de la habitación.
Haruka de inmediato reconoció la voz y abrió los ojos, indicando una enorme sorpresa.
La peli-negra corrió hacia donde se encontraba Tenoh y se abalanzó en un gran abrazo, "¡papá!".
La rubia dejó caer la tableta electrónica y correspondió el abrazo de su hija.
"Papá", la pequeña estaba muy feliz de volver a ver a su figura paterna.
Michiru pudo ver que los ojos esmeraldas comenzaron a enrojecerse.
"Ho…Hotaru", Tenoh pronunció débilmente.
La aguamarina quedó perpleja por lo que estaba ocurriendo, "Haruka".
En ese largo mes, Haruka se había olvidado por completo de la existencia de la pequeña Hotaru, por lo que al verla, se sintió sumamente culpable.
-¿Cómo pude olvidarla?-, se aferró con mayor fuerza al pequeño cuerpo de su hija, "perdóname Hotaru".
"Te quiero", la peli-negra sintió mucha paz al estar en los brazos de su padre.
"Yo también te quiero Hime-chan", lágrimas corrían por las mejillas de la rubia.
"Haruka", la aguamarina seguía sin creerlo. "Tienes una nueva oportunidad con Hotaru", recalcó.
La rubia se puso de pie con Hotaru sobre sus brazos, "Michiru". Cruzó su mirada con la de su sirena, "perdóname".
Kaio acarició las mejillas de su pareja, "está bien cariño". Su corazón se llenó de melancolía, "no sabes lo mucho que extrañaba oír tu voz".
"Mich, perdóname", la corredora estaba muy arrepentida. "Es sólo que tenía tanta ilusión, ese bebé era como el hijo que jamás podré darte", la afligía una inmensa impotencia.
"Cariño, pero si ya lo hiciste", la aguamarina acarició la negra cabellera de la pequeña.
"¿Qué?", Tenoh estaba confundida.
"Haruka, aprobaron la adopción de Hotaru, legalmente eres su padre", Michiru sonrió con gran felicidad.
"¿No es una broma?", la rubia no podía creerlo.
"No, Hotaru es tu hija", la violinista agradeció que Hotaru fuera esa pequeña luz en sus vidas. "Así que si me diste una hermosa hija".
"Es cierto", la corredora caía en cuenta.
"Deja de lamentarte por algo que no fue tu culpa", Kaio quería estar segura de que no habría otra recaída.
Tomó a la pequeña entre sus brazos, "además, siempre habrá otras oportunidades".
Haruka asintió y su sonrisa volvió a brillar, "si".
"Hotaru, lamento haberte fallado en este tiempo, pero desde hoy prometo ser un buen padre. No quiero que sufras lo que yo viví", la rubia no quería que su hija tuviera una infancia difícil como la suya y todo gracias a su padre.
Abrazó a su sirena por la cintura, "Michiru, prometo cuidar de las dos. Debí estar a tu lado, ya que tu sufriste la pérdida directa del bebé, sin embargo fui muy egoísta, perdóname".
"Cariño, eso ya quedó en el pasado. Me alegra que hayas vuelto", la violinista sólo quería recuperar su vida normal.
"Hime-chan, ¿quieres ver tu habitación?", Tenoh haría que su hija se sintiera cómoda en su nuevo hogar.
"¡Sí!", Hotaru aplaudió con las manos.
Michiru bajó a la peli-negra, "ve con papá".
Haruka sujetó la diminuta mano de su hija y caminaron hacia su nueva habitación, "vamos".
Hotaru se emocionó al llegar y ver todo lo que se encontraba en el cuarto. "Papá", le enseñó a la rubia un peluche en forma de oso.
"Si princesa, son tus nuevos juguetes", Tenoh sintió tanta ternura al ver a su hija tan feliz.
La aguamarina observaba recargada en el marco de la puerta, -Hotaru, gracias por devolverle la sonrisa a Haruka-.
…..
Unas horas más tarde.
Tenoh terminaba de tomar una ducha, cubriendo su cuerpo con una bata de baño.
"Que sexy", la aguamarina halagó a la rubia al verla llegar a su habitación.
Haruka se sonrojó, "sólo tomé un baño".
"Pues ese baño ayudó bastante, ya no tienes esa suciedad en la cara", Kaio rió levemente.
La corredora soltó una carcajada, "jajaja, tampoco era un vagabundo".
"No me importaría que lo fueras, yo te daría asilo sin problemas", la violinista bajó un tirante de su sostén.
"Michiru", la rubia cerró la puerta de su habitación al recordar que al frente se encontraba la de Hotaru.
"No sabes cuánto te deseo", había pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvieron juntas y la aguamarina quería recuperar el tiempo perdido.
"Yo…", Haruka tenía algo de nerviosismo.
"Shh, no hables", Kaio puso un dedo sobre los labios de su pareja.
"Es que…", el cuerpo de la rubia se llenó de adrenalina.
"Hazme tuya, necesito sentirte", la aguamarina pasó sus brazos alrededor del cuello de su viento y lo jaló contra la cama, haciendo que quedara encima suyo.
…
A la mañana siguiente.
La feliz familia se encontraba tomando el desayuno en el comedor de su hogar.
"Mich", la rubia terminaba sus alimentos.
"¿Qué pasa cariño?", Kaio le prestó total atención a su viento.
"¿En dónde está mi móvil?, debo llamar al señor Williams", Haruka se había desconectado por completo del mundo digital.
"Ya vuelvo", la aguamarina dejó una servilleta sobre la mesa, se puso de pie y subió hacia su habitación.
Regreso luego de unos pocos minutos con el Smartphone de su viento, "aquí tienes cariño".
"Gracias preciosa", Tenoh le dio un tierno beso a su sirena.
La corredora encendió su celular, llevándose una gran sorpresa al ver la pantalla llena de notificaciones, "que curioso, al parecer si hay personas a las que le importo".
"Haruka, aunque no lo creas, muchas personas se preocupan por ti", recalcó la violinista.
"Soy muy afortunado", por primera vez la rubia lo aceptaba.
"Así es, cariño", Michiru acarició una mejilla de su pareja.
"Llamaré a Williams", Tenoh se levantó de la mesa y fue en dirección al living.
Presionó el botón de llamada y esperó a que respondieran del otro lado de la línea, "habla Tenoh".
"¡Muchacho!, ¡Qué sorpresa!", el hombre jamás se imaginó que recibiría una llamada de la rubia. "Supongo que has estado muy ocupado, no había sabido nada de ti desde hace un mes.
"Si, algunos pendientes en el orfanato", Haruka mintió.
"Espero que pronto puedas venir", Williams extendió una invitación.
"Sabes que tu mujer y tu hija también sin bienvenidas", deseaba conocer a detalle a la familia de la corredora.
"Por supuesto señor Williams, le prometo que muy pronto nos estaremos viendo", Haruka fijó un compromiso.
"Me parece perfecto", el hombre sintió una gran emoción.
"Cuídate muchacho y cuida de tu familia", expresó sus mejores deseos.
"Lo haré, usted también cuídese", dijo Tenoh antes de finalizar la llamada.
"¿Todo bien, cariño?", Michiru llegaba al living en compañía de Hotaru.
"Si, preciosa", la rubia se acercó a besar a su prometida.
"Papá", la peli-negra estiró los brazos en señal de que deseaba ser cargada.
"Hime-chan", la corredora alzó a la pequeña.
"Te quiero", Tomoe recostó su cabeza sobre el pecho de su padre.
"Yo también te quiero hija", la rubia besó la negra cabellera.
"Mich", pasó una de sus manos alrededor de la cintura de su sirena.
"Prometo que seré fuerte en todo momento y las cuidaré con mi vida. No volveré a fallarles", se comprometería por completo con su familia.
"Haruka", la aguamarina se acercó a una de las orejas de su viento. "Me excita cuanto te pones así", susurró.
A Tenoh se le subieron los colores a la cabeza, "¡Michiru!".
"Si no fuera por Hotaru, te comería a besos en este preciso momento", se alejó lentamente.
La rubia sintió un escalofrío que le estremeció todo el cuerpo, "te has vuelto muy atrevida".
"Es lo que tú me provocas", Kaio le guiñó un ojo.
Haruka sentó a su hija en uno de los sillones, "debo ir al orfanato".
"Esperaré con ansias tu regreso", la aguamarina no dejó su toque seductor.
"Prometo volver pronto, las amo", besó la frente a cada una, agarró su chaqueta y salió hacia el garaje.
Michiru sentó a Hotaru en su regazo, "cariño, ¿quieres ver algo en el televisor?".
"¡Sí!", la pequeña abrazó a su madre.
La aguamarina pasaría el tiempo con la peli-negra.
…..
Orfanato Mugen.
La directora escuchó que llamaron a su puerta, "adelante".
"Hola Misaki", se trataba de la rubia.
"¡Haruka!", la mujer quedó impactada.
"¿Puedo pasar?", solicitó Tenoh con timidez.
"Claro", la directora le indicó que ingresara. "Por favor toma asiento".
"Gracias", la corredora se sentó en una silla que se encontraba frente al escritorio de la mujer.
"Misaki", procedería a hablar. "Le ofrezco una disculpa por mi ausencia en este mes", pidió perdón.
"Haruka, no es necesario", la mujer estaba informada sobre la situación, por lo que no haría un juicio negativo acerca de la rubia.
"Michiru me comentó la situación que estabas atravesando. Lamento lo de su bebé", se mostró solidaria con la pareja.
"Gracias", Haruka jamás se imaginó que la directora conociera lo que estaba ocurriendo.
"No tienes porqué agradecer. Admito que me hubiera gustado que formaras una familia con Makoto, pero Michiru no es una mala mujer", reconoció Misaki.
"Además de que un bebé siempre es una bendición", aunque desconocía el origen de esa concepción, algo en su interior le hacía pensar que Haruka le había sido infiel a Makoto.
La rubia asintió con la cabeza, "si".
"Hablando de Makoto", la directora cambió de tema. "Al parecer ella cree que abandonaste tu compromiso con el orfanato, debido a tu ausencia. Michiru me pidió extrema discreción, por lo que no pude contárselo", había notado un comportamiento muy extraño en la castaña.
"Deberías llamarla", sugirió.
"Le prometo que lo haré", Tenoh aclararía las cosas con su ex novia.
"Por favor sé honesto con ella, debe creer que la estuviste evadiendo en todo este tiempo", Misaki quería que todo se solucionara.
"Claro", Haruka estaba lista para contarle la verdad a Kino.
"¿Cómo se ha comportado Hotaru?", la directora preguntó por la peli-negra.
"Muy bien, se ha adaptado a su nuevo hogar sin problemas", la corredora sonrió de manera inconsciente.
"Haruka, aprovecha la oportunidad de ser padre que se te ha dado con Hotaru", aconsejó la mujer.
"Ya lo estoy haciendo, quiero ser un padre ejemplar para mi hija, apoyarla y alentarla a cumplir sus sueños", Tenoh no tenía dudas sobre su rol.
"Estoy orgullosa de ti", Misaki sabía que había tomado la decisión correcta al permitir la adopción.
"Muchas gracias Misaki", Haruka hizo una pequeña reverencia.
"Si me lo permite, iré a dar una vuelta por todo el orfanato, he estado desconectado del mundo y necesito observar el avance que se ha tenido en este mes. También revisaré los informes y el proyecto, sólo así podré saber en cuál etapa nos encontramos", la rubia volvería a involucrarse en el orfanato.
"Adelante", la directora admiraba el compromiso de la corredora.
"La veré luego", Tenoh salió de la oficina.
"Me es difícil pensar que estuvo muy mal, se ve tan renovado, tal parece que la llegada de Hotaru le ayudó, se ve que la ama con el alma", la mujer comentó para sí misma.
…
Había pasado algún tiempo y Michiru veía que su viento no regresa, por lo que decidió indagar en las cosas que anteriormente se encontraban en el cuarto del bebé, ya que tenía una corazonada de que ahí obtendría respuestas.
La pequeña Hotaru dormía una siesta, por lo que pudo revisar los objetos con total detenimiento.
Le llevó unos cuanto minutos localizar el cuarto de invitados en donde permanecían los objetos que conformaban el pasado de la rubia.
Apenas abrió la puerta, se encontró con un motín que terminó por despertar su curiosidad. Vitrinas que en su interior tenían trajes exclusivos de su escudería. También había un considerable número de cajas en el suelo, dentro de ellas se encontraban medallas, trofeos, revisas, reconocimientos, incluso notas de periódicos; pero lo más sorprendente, documentos personales de Haruka.
Echó un pequeño vistazo en la caja de revistas. Notó que en cada una de ellas se encontraban artículos en los que hablaban sobre la rubia, tanto de manera profesional como de su vida privada. Le llamó la atención una portada en la que Tenoh posaba sin camisa, la revista era de hace algunos años, "Se mira con tanta seguridad". Apartó la publicación del resto y continuó buscando.
Decidió continuar su investigación en la caja que contenía las notas de periódico. Nuevamente se trataban de artículos referentes a la corredora. Una imagen captó su atención, en ella aparecía la rubia en compañía de sus padres, "Haruka luce muy joven, seguramente la fotografía fue tomada cuando iniciaba en el mundo de las carreras de autos". Un párrafo de la nota le pareció interesante, en éste se leía:
Haruka mostró interés por los autos desde que era un niño. A los 5 años le compré un auto eléctrico para niños y comenzó su fascinación por manejar. Jamás me imaginé que terminaría siendo un corredor de autos profesional.
Eran palabras dichas por el padre de la rubia.
"Esto es muy extraño, al parecer sus padres ocultan algo", con cada descubrimiento todo se tornaba más confuso para Michiru.
Su búsqueda culminaría en la caja más importante, la que contenía la documentación personal de su viento. Con lo que encontró sólo obtuvo más preguntas que respuestas.
"Haruka me dijo la verdad", confirmó al ver una vieja acta de nacimiento en donde el sexo especificado era femenino.
Todo cambió al ver un certificado de nacimiento más reciente, "¿Cómo?, ¿por qué tiene sexo masculino?". Observó la fecha de expedición, por lo que pudo deducir que Haruka aún era menor de edad.
Encontró una antigua licencia de conducir, "también dice sexo masculino".
Un último hallazgo sería la razón para comenzar con lo que sería una ardua búsqueda de la verdadera identidad de Haruka, "¿qué es esto?". Miró más a detalle, "un documento certificado por un psicólogo. También está firmado por sus padres".
Estaba decidida, "debo buscar a los padres de Haruka".
…..
Por la noche.
La rubia regresaba luego de un exhaustivo día en el orfanato, debido a que quería recuperar el tiempo perdido.
Giró el picaporte de la puerta principal e ingresó a su hogar, "por fin en casa", suspiró.
Dejó caer su cuerpo sobre un sofá del living y recostó su cabeza hacia atrás, "fue un largo día, pero valió la pena".
Sintió unos brazos que rodearon su cuello, "te extrañé cariño".
"Hola preciosa", la rubia se mantenía con los ojos cerrados.
"Amor, ¿te puedo preguntar algo?", Michiru empezaría a buscar las respuestas que necesitaba.
"Claro preciosa", la rubia mostró una total disposición.
"Encontré un certificado de nacimiento tuyo en donde aparece sexo masculino, ¿por qué?", Kaio deseaba escuchar la respuesta de su viento.
"Mis padres hicieron el cambio, dijeron que de acuerdo a mi comportamiento y el medio de las carreras de autos, tendría más oportunidades y mi carrera profesional podría crecer", explicó Haruka. "Al parecer no estaban tan equivocados", se encogió de hombros.
"Ya veo", la aguamarina se quedó pensando.
"¿Y Hotaru?", la corredora no le dio importancia a la pregunta de hace unos momentos.
"Durmiendo en su habitación", Michiru se sintió aliviada al no levantar sospechas.
"Es una niña muy tierna", Haruka amaba a la pequeña.
La violinista acarició el pecho de su pareja, "¿qué te parece si retomamos lo de la tarde?".
Tenoh se puso de pie, "Mich, estoy cansado". Cargó a su sirena entre sus brazos, "pero te prometo que mañana te recompensaré".
…
9 a.m.
"Te veremos a la tarde", Tenoh aparcó su vehículo frente al instituto.
"Los voy a extrañar", Michiru miró a Hotaru través del retrovisor.
"Y nosotros a ti", la corredora acarició las mejillas de su sirena.
"Te amo, preciosa", le dio un beso en la boca.
"Yo también te amo, cariño", la violinista sintió la calidez en sus labios.
Descendió del auto y caminó hacia la entrada del colegio.
Haruka sacó su móvil del bolsillo de su chaqueta y comenzó a revisar las notificaciones, al ver los cientos de mensajes y llamadas realizadas por su ex novia, recordó algo muy importante, "¡es verdad!".
"Tengo que hablar con ella", debía de darle la cara luego de un mes de ausencia.
"Pero, ¿cómo le explico que soy una mujer? Si sólo voy y se lo digo, no me va a creer. Tengo que buscar una manera en que pueda confesárselo y ella me crea", se encontraba en un dilema.
Chasqueó los dedos, "lo tengo". "Iré con la doctora Mizuno y le pediré que me realicé un examen médico completo. SI le presento evidencia médica, no podrá pensar que estoy mintiendo", tenía el plan perfecto.
Una duda surgió, "lo preocupante es, si realmente está embarazada, ¿quién es el padre?".
"Ya habrá tiempo para eso, por ahora tengo que ir con la doctora Mizuno", disipó sus pensamientos y condujo hacia su destino, el hospital.
….
Michiru no lograba concentrarse y estaba presentando problemas para impartir sus clases, -no debo presionarme, pronto tendré las respuestas sobre el pasado de Haruka-.
"Señorita Kaio, ¿se encuentra bien?", un estudiante pudo darse cuenta de su extraño comportamiento.
"Si, no tienen de que preocuparse", talló sus ojos y continuó con su cátedra.
Su impaciencia era cada vez mayor, ya que pondría en marcha un plan para dar con el paradero de sus suegros y descubrir la verdad, -los minutos se sienten como una eternidad-.
…..
Hospital general de Tokio.
"Doctora Mizuno", Tenoh no tardó en acercarse a la peli-azul al verla llegar a la recepción.
"Haruka, no esperaba verte por aquí, ¿está todo bien?", al pertenecer al área de la salud, las visitas no podían significar buenas noticias.
"Si, nada grave, pero necesito un favor", la rubia disiparía toda preocupación con sus palabras.
"Claro", Mizuno ayudaría a la corredora.
"Es algo privado, ¿podemos ir a tu oficina?", Haruka no podía revelar su secreto ante el público.
"Adelante", la peli-azul indicó el camino.
Cerró la puerta, "toma asiento por favor".
"Gracias", Tenoh se sentó y puso a la pequeña Hotaru sobre su regazo.
"Es tu hija, ¿cierto?", Ami se quedó mirando los enormes ojos púrpura.
"Así es, se llama Hotaru", Haruka presentó a su hija con total orgullo.
"Es un niña muy linda", la pequeña siempre daba una buena impresión y con Mizuno no fue la excepción.
La corredora acarició la negra cabellera, "¿verdad que si?, es una princesa".
La doctora acomodó sus lentes, "Haruka, ¿en qué puedo ayudarte?".
"Es cierto", la rubia recordó el motivo de su visita.
Aclaró su garganta, "doctora Mizuno, tengo que hacerle una confesión".
"¿A mí?", la peli-azul no comprendía.
"Si", Tenoh afirmó. "Es sobre mi identidad, quien soy realmente", reveló un poco más de detalles.
"Haruka, me estás asustando", Ami sintió temor.
La rubia tragó saliva, "soy mujer".
Era una confesión totalmente inesperada para Ami, pero eso no la hizo perder la compostura, "¿en qué sentido?".
"¿Cómo que en qué sentido?", ahora Haruka era la confundida.
"¿Te percibes como mujer?", Mizuno trataría de dispersar cualquier ambigüedad.
"No, yo me refiero biológicamente", aclaró la corredora.
La doctora era mujer muy lista, "entonces el bebé que Michiru esperaba…".
"Era de Seiya, pero Michiru y yo acordamos que diríamos que yo era el padre, finalmente nadie iba a sospechar", Haruka reveló el secreto.
"Ya veo", Ami acarició barbilla.
"Y… ¿por qué me estás contando todo esto?", necesitaba conocer la razón.
Era el momento de hacer frente al verdadero motivo, "El día que Michiru perdió al bebé, Makoto me dijo que tenía un retraso de un mes, dando a entender que estaba embarazada de mí".
"Ahora entiendo todo", un rompecabezas se unió en la mente de la doctora.
"¿A qué se refiere?", la rubia no comprendió esas palabras al aire.
"Hace unos días Makoto vino conmigo", Mizuno se había reunido con la castaña.
"¿Para qué?", Tenoh preguntó de inmediato.
Ami negó con la cabeza, "Haruka, no puedo proporcionar información confidencial sobre mis otros pacientes, eso es ilegal".
-Es verdad, ella tiene una ética profesional inquebrantable-, recordó la corredora, "entiendo".
"Por eso necesito un historial clínico que indique que evidentemente yo no pude embarazarla", terminó de explicar.
La peli-azul se quedó mirando a Tenoh como si analizara algo, luego procedió a decir, "bien".
Se puso de pie, "por favor desnúdate, realizaré una inspección rápida".
La corredora se puso colorada, "¿cómo?".
"Tengo que hacer una exploración física", era parte del protocolo médico de Ami.
"Está bien", la rubia dejó a la pequeña Hotaru sentada sobre la silla y comenzó a desvestirse.
Mizuno observó el cuerpo desnudo de Tenoh, "Haruka, ¿por qué estás tan convencido de que eres una mujer?".
"Mis padres me criaron como tal desde que nací", explicó la rubia.
"¿Y qué pasó después?", algo no encajaba para Ami.
Haruka se sentía algo incómoda al encontrarse completamente desnuda frente a la doctora, "pues…siempre tuve una apariencia masculina, así que mis padres decidieron que lo más sencillo era que yo comenzara en las carreras de autos como un chico".
La peli-azul continuó analizando, "los estudios médicos que realicemos nos darán un diagnóstico".
"¿Qué significa eso?", Tenoh cada vez comprendía menos.
Ami ignoró la pregunta, "necesito realizar una exploración genital rápida".
"¿Cómo?", en todo este tiempo, Haruka había mantenido sus partes íntimas cubiertas con sus manos.
Mizuno le retiró las manos y notó algo que llamó su atención, "interesante".
La rubia sintió vergüenza al sentir las manos de la doctora sobre sus genitales, "¿hay algo mal?".
"Hay que realizar una serie de pruebas médicas para poder darte un diagnóstico correcto, no quiero apresurarme a los hechos", al parecer, Ami había descubierto algo.
"Entiendo", Haruka tenía el presentimiento de que descubriría algo que le cambiaría la vida.
…
"Sigo sin creer que Haruka haya vuelto a ser el mismo de antes", Minako estaba sorprendida.
"Lo sé, es casi un milagro", MIchiru estaba agradecida con la vida.
"Hotaru llegó a cambiar nuestras vidas de una forma maravillosa", adoraba a la pequeña.
"Minako, ¿puedo pedirte un favor?", la aguamarina tenía algo en mente.
"OBVIO", recuerda que somos mejores amigas", respondió Aino con pose arrogante.
"Quiero organizarle una sorpresa a Haruka, pero no puede enterarse por obvias razones", explicó la violinista.
Aino interrumpió haciendo algunos ademanes, "no te preocupes, dile que fuimos a comer juntas, yo te cubro".
"Muchas gracias Minako, eres la mejor amiga", Kaio le agradeció con un abrazo.
"Lo sé", a la ojiazul le encantaba ayudar a su amiga.
Michiru sacó su móvil y le envió un mensaje a Haruka, en el cual le informaba que iría a comer con Minako, por lo que le pedía que no fuera al término de su jornada laboral.
Tiempo después se encontraba reunida en un restaurante con un extraño.
"Señor Kimura, gracias por venir", la aguamarina se dirigió al sujeto.
"Un placer señorita Kaio", sonrió el hombre. "Dígame, ¿en qué puedo ayudarle?".
"Necesito encontrar a los padres de mi prometido", explicó Kaio a grandes rasgos.
"¿Cuál es el nombre de su prometido?", era un dato fundamental para el hombre.
"Haruka Tenoh", respondió la violinista con seriedad.
El rostro de Kimura cambió al escuchar ese nombre, ¿el famoso corredor de autos?".
"Él mismo", reiteró Michiru.
"Desconozco el paradero de sus padres y él no quiere decírmelo. Por eso recurro a usted. Necesito medios de contacto para poder comunicarme con ellos", dejó en claro la aguamarina.
"De acuerdo", el hombre asintió con la cabeza. "Vino con la persona correcta, puedo conseguir la información que necesita a cambio de cierta suma de dinero", representaba un reto.
"Eso no es problema", Kaio se mostró segura. "Le haré una transferencia con un anticipo del 50%, cuando tenga la información de daré el resto", negoció.
"Me parece bien", Kimura estrechó la mano de la violinista. "La veré en una semana", salió del restaurante.
La aguamarina suspiró, "lo siento Haruka, es la única manera en que podré descubrir tu verdadero yo". Estaba arrepentida de haber contratado a un detective, pero era su única salida para conocer el pasado de su viento.
…..
Una semana después.
Michiru esperaba impacientemente en la mesa de un restaurante. Observaba cada persona que ingresaba en el establecimiento y con el pasar de los minutos su paciencia se iba agotando.
La espera finalizó al ver a su cita de ese encuentro, "detective Kimura".
"Señorita Kaio, lamento la demora", se disculpó el hombre.
"¿Consiguió la información?", era lo único que la aguamarina necesitaba.
El sujeto sonrió, "obviamente, recuerde que está hablando con el mejor en esto".
Sacó una carpeta de un portafolio y la puso sobre la mesa, "aquí está".
Michiru estaba a punto de agarrarla, cuando el sujeto la retiró, "no, no, no. Antes de que le dé esto, primero necesito la segunda parte del trato".
La aguamarina alzó un maletín con dinero y se lo entregó al individuo, "aquí tiene".
Kimura entreabrió el bolso y echó un pequeño vistazo, "perfecto". Posteriormente le entregó el expediente a la violinista, "aquí tiene".
"Gracias", Michiru tomó la carpeta entre sus manos e instintivamente comenzó a revisar los documentos que se encontraban dentro de ésta.
"Pensé que me entregaría la información en un dispositivo USB", era más práctico para la aguamarina.
El hombre negó con la cabeza, "un experto no haría eso, el papel no es rastreable".
Se colocó su sombrero, agarró el maletín y se puso de pie, "bueno, mi trabajo aquí está hecho. Suerte con su búsqueda, señorita Kaio".
"Hasta pronto, detective Kimura", la violinista vio partir al hombre.
Su corazón latía con gran fuerza, finalmente tenía entre sus manos la información que le permitiría contactar a los padres de su viento y pondría fin a las dudas que rondaban en su cabeza desde hace ya varios días.
Leyó con detenimiento hasta encontrar un número de teléfono, "¿celular?, no, es muy atrevido y no quiero espantarlos".
Pasó unas cuantas hojas más, "¡aquí está!, teléfono de la residencia Tenoh".
Ingresó el número en la pantalla de marcado de su móvil. "Vamos, tú puedes", se dio ánimos a ella misma.
Presionó el botón de llamar y con cada tono de espera incrementaba la adrenalina que estaba sintiendo.
"Está hablando a la residencia de la familia Tenoh, ¿en qué puedo ayudarle?", una voz femenina respondió su llamada.
La aguamarina se quedó sin habla por unos segundos, "habla Michiru Kaio".
"¿En qué puedo ayudarla señorita Kaio?", volvió a preguntar la mujer.
"Necesito hablar con el señor Tenoh", solicitó la violinista.
"Señorita Kaio, el señor Tenoh no responde llamadas de desconocidos", la mujer comenzó a molestarse.
"Soy la prometida de su hijo, Haruka Tenoh", dijo Michiru desesperadamente.
Se escuchó un silencio del otro lado de la línea, "¿cómo sé que no está mintiendo?".
"Le puedo probar al señor Tenoh que no estoy mintiendo, pero debo hablar con él, por favor", la violinista no perdería su única oportunidad.
"De acuerdo", escuchó un tono.
"Habla Masato Tenoh", era la voz de un hombre.
"Señor Tenoh, soy Michiru Kaio, la prometida de Haruka Tenoh", Michiru tenía que mostrarse segura.
"Oh, así que la prometida de mi hijo, ya veo", el hombre parecía no estar sorprendido.
"¿Cómo sé que no eres una oportunista?", se escuchaba algo fastidiado.
-Definitivamente es el padre de Haruka-, concluyó al ver que tenía el mismo humor que su viento. "Puedo probar que no estoy mintiendo".
"Hazlo", ordenó Masato.
"Conozco al entrenador Yamato; también a Setsuna Meio, una buena amiga de su hijo; así como al señor Williams, un viejo amigo de la familia Tenoh", Michiru dio algunos detalles.
"Eso pudiste leerlo en algún lugar", el señor Tenoh no le creyó.
"Sé que Haruka es una mujer", era un secreto que sólo Kaio conocía.
Masato quedó en shock, "¿Cómo sabes eso?".
"Haruka me lo confesó", la violinista dijo la verdad.
"Señorita Kaio, creo que deberíamos vernos", el hombre quería tener una conversación en persona.
"Por supuesto", Michiru aceptó encantada.
"¿Le parece si fijamos la cita en algún restaurante?", propuso Masato.
"Preferiría que fuera en la siguiente dirección…", la aguamarina proporcionó el domicilio de la casa de la rubia.
El señor Tenoh confirmó que no se trataba de una mentira al escuchar que estaba siendo citado en la casa de su hija, "me parece una excelente idea".
"La veré en unas horas, hasta luego", cortó la llamada. Parecía que Masato estaba impaciente por conocer a la aguamarina.
Michiru no pudo apelar y se vio limitada a seguir la orden del hombre, "debo darme prisa".
…
Horas más tarde.
"Preciosa, volveré en un rato", la rubia se acercó a su prometida.
"Cariño", la aguamarina también necesitaba preguntarle algo a su pareja.
"¿Si?", la corredora se puso su chaqueta.
"Nada", Kaio prefirió callar.
Haruka abrazó la cintura de su sirena, "anda, dime qué sucede".
"¿Me estás engañando?", finalmente externó la aguamarina.
La rubia besó la frente de la chica, "preciosa, yo te amo, no podría hacerte eso".
"¿A dónde irás?", Michiru no sabía porque su viento le estaba ocultando el motivo de su salida.
Tenoh continuó con su semblante tranquilo, "preciosa, debo ir con Ami, me dará los resultados de unos estudios médicos que me realizó hace una semana".
"¿Te sientes mal?", Kaio se preocupó de inmediato.
La corredora sonrió, "no, sólo fueron unos análisis que decidí hacerme para conocer mi estado de salud luego de la recaída que tuve", mintió.
"Me da gusto que te cuides", la aguamarina abrazó a su viento.
"Tengo que estar sano para poder cuidar de mis princesas", la rubia observó a la pequeña Hotaru.
"Prometo no tardar", se despidió de su sirena y salió de su hogar.
Michiru observó un reloj del living, "el señor Tenoh debe estar por llegar". Suspiró con alivio, "menos mal que Haruka tuvo que salir, así no tuve que utilizar la excusa de que llevara a Hotaru al parque. Aunque no quería que ella estuviera aquí, es muy pronto para que la conozcan".
…..
Más tarde.
La aguamarina caminaba de un lado a otro, con cada minuto que pasaba su paciencia se agotaba más y más.
El sonido del portero electrónico fue la señal que estaba esperando.
"Señorita Kaio, habla Masato Tenoh", se escuchó por medio del dispositivo.
La respuesta de la violinista fue permitirle el acceso.
Una vez en la puerta principal, Michiru se llevó una gran sorpresa, frente a ella se encontraban ambos padres de su viento, -creí que sólo vendría el padre de Haruka-.
Su sorpresa fue mayor al ver que la corredora era una copia casi exacta de su padre, quien era un hombre alto, caucásico, con una cabellera rubia, ojos azules, su quijada era un poco más cuadrada y contaba con una sutil barba de candado. Vestía de manera muy formal con un elegante traje en color negro.
La madre de la rubia era una mujer de tez blanca, con una larga cabellera negra, ojos miel y sus facciones eran muy finas. Ella portaba un vestido casual con un ligero suéter.
"Señores Tenoh, un placer conocerlos, por favor pasen", hizo una reverencia.
"Un placer conocerla señorita Kaio", la mujer abrazó a la aguamarina.
A Michiru le sorprendió esa muestra de afecto siendo unas completas desconocidas.
Masato, por su parte, saludó con una pequeña reverencia. "¿En dónde está Haruka?", preguntó de inmediato.
"Haruka tuvo que salir", informó la aguamarina.
"Por favor tomen asiento", quería brindarles una buena bienvenida a los señores Tenoh.
"Dígame señorita Kaio, ¿cómo logró encontrarnos?", Masato era un hombre hábil.
Michiru pensó en una respuesta rápida, "recuerde que soy la prometida de Haruka".
Una pequeña niña apareció, "mamá".
"¿Qué sucede cariño?", Kaio acomodó a Tomoe en su regazo.
"¿Tienen una hija?", era algo que no se esperaba el señor Tenoh.
"Si, bueno, en realidad es hija de Haruka", Michiru sería honesta, esperando recibir la misma respuesta por parte de sus suegros.
"¿Hija de Haruka?", los ojos de Hanako se iluminaron.
"Hija adoptiva, pero a Haruka no le gusta utilizar ese término", la aguamarina terminó por revelar.
"Oh", la señora Tenoh creyó otra cosa.
"Me alegra que Haruka finalmente esté madurando y planeé formar una familia", a Masato pareció no disgustarle la idea.
"Señorita Kaio, cuénteme sobre usted", tenía interés en la vida de la aguamarina.
Michiru trató de ocultar sus nervios, "trabajo en el instituto de artes de Japón, soy profesora de pintura y violín".
"¿Cómo conociste a Haruka?", se estaba volviendo un interrogatorio.
"Una amiga me invitó a una carrera de autos y ahí nos conocimos", Kaio no quería entrar en detalles.
Masato acarició su barba, "¿para qué quería hablar conmigo?".
La violinista comenzó a mover sus manos, "necesito saber algunas cosas sobre el pasado de Haruka".
El hombre sonrió con ironía, "pero si el pasado no importa".
Hanako intervino, "¿qué desea saber?".
"Hay algo muy extraño con su hija, algo que no encaja", Michiru no sabía cómo comenzar.
"¿Puede ser más clara?", la señora Tenoh mostró interés.
"¿Por qué Haruka está tan segura de que es una mujer?", la aguamarina fue directa.
Masato soltó una carcajada, "¿por qué será?, porque lo es".
Kaio sacó unos papeles de un portafolio, "encontré un primer certificado de nacimiento en donde el sexo marcado es femenino, pero en uno más reciente tiene sexo masculino, ¿cómo es eso posible?".
"No es nuestro problema lo que Haruka haya hecho por su cuenta", el señor Tenoh se encogió de hombros.
-Miente-, concluyó Michiru al recordar que la rubia le había dicho otra cosa.
"¿Han visto el cuerpo de Haruka?", no se rendiría hasta obtener la respuesta que necesitaba.
El hombre se cruzó de brazos, "¿eso qué tiene que ver?".
La aguamarina les mostró la portada de revista en donde la corredora salía con el torso desnudo, "¿no les parece raro?".
Masato frunció el ceño, "pudo operarse. Además, ya le dije que lo que Haruka haga no es nuestro asunto".
Hanako se veía totalmente contraria a la postura de su esposo, se notaba algo inquieta, como si supiera algo.
La violinista puso una evidencia más sobre la mesa, "y… ¿por qué en esta nota usted se refiere a Haruka como su hijo?".
La señora Tenoh habló, "Haruka siempre tuvo un comportamiento distinto al resto, jamás se comportó como una niña. Nosotros sabíamos que eso podía pasar….".
Fue interrumpida por su esposo, "¡basta!, Haruka es una mujer y punto".
Se puso de pie, "es hora de irnos".
Hanako siguió a su marido, "lo lamento".
"Algo ocultan", para Michiru fue muy obvio que sus declaraciones no coincidían con la evidencia.
…
Hospital general de Tokio.
"¿Y bien?", Haruka esperaba impacientemente.
Ami tomó asiento, colocó el expediente médico sobre el escritorio y comenzó a revisarlo sin decir palabra.
"¿Entonces?", la rubia se desesperó rápidamente.
"Haruka", la doctora miró fijamente los ojos esmeraldas.
"¿Si?", el corazón de la corredora latía con gran velocidad.
"El diagnóstico médico es muy claro, pero es totalmente distinto a lo que te hicieron creer tus padres", Mizuno había descubierto la verdad.
"¿A qué se refiere?", el miedo se apoderó de Tenoh.
"Lamento informarte que tus padres te mintieron", la peli-azul sintió lástima por el engaño cometido hacia Haruka.
"¿Eso quiere decir?", la corredora necesitaba escuchar la verdad, por más dolorosa que éstac fuese.
"Tú no eres una mujer, eres una persona intersexual, específicamente tu caso se conoce como intersexualidad 46, XY", Mizuno dio a conocer el diagnóstico.
La cara de Haruka indicaba desconocimiento sobre el tema, "¿eso es?".
Ami trataría de ser lo más clara posible, "lo más probable es que al nacer tus genitales hayan sido ambiguos y el doctor concluyó que eras una niña. Supongo que en la adolescencia comenzaste a notar cambios físicos totalmente distintos a los de las demás chicas. Lo que me llama la atención es que nunca te lo cuestionaras".
"No le tomé importancia, yo sólo quería correr autos", Tenoh se encogió de hombros.
"Estos cambios sucedieron debido a la hormona masculina que se produce en los testículos. Ahí tus genitales dejaron de ser un tanto ambiguos", continuó explicando la doctora.
"Pero yo no tengo eso", la rubia continuaba sin comprender.
"Haruka, tus testículos son intraabdominales, no descendieron correctamente, pero su histología es normal", Mizuno fue un tanto técnica.
"Eso significa que…", Tenoh ahora comprendía todo.
"Haruka, eres un hombre que fue mal asignado al nacer y que, además, su identidad de género también corresponde con la de un varón", Ami terminó por confirmar.
La rubia sintió una enorme frustración, "¿cómo pudieron hacerme esto?".
"Entiendo que debe ser difícil para ti enterarte de todo esto", para Mizuno tampoco había sido fácil dar la noticia.
….
Alguien llamó a la puerta de la residencia, "¿Quién podrá ser?".
Michiru observó por las cámaras de vigilancia, "¿Makoto?".
Le pareció muy raro que la castaña acudiera a su domicilio, por lo que permitió que pasara.
"Makoto, ¿Qué te trae por aquí?", la aguamarina la invitó a pasar a su casa.
"Michiru, sé que Haruka se encuentra mal, pero es algo que no puede esperar", Kino se notaba muy seria.
"De acuerdo, por favor siéntate", fueron hacia el living.
"¿En dónde está Hotaru?", la castaña notó la ausencia de la pequeña.
"Está tomando una siesta", respondió la aguamarina.
"Makoto, ¿qué es lo que sucede?", retomó el tema central.
"Antes de la depresión de Haruka, yo hablé con él sobre un tema que me tenía algo inquieta", Kino aún no sabía que la rubia ya se encontraba bien.
"Sé que no es el mejor momento, pero es algo muy importante", mantenía el misterio.
"Makoto, Haruka logró salir adelante, me sorprende que no te lo haya dicho. Incluso fue al orfanato", todo estaba siendo muy extraño para Kaio.
"Michiru, creo que Haruka me ha estado evadiendo por esa misma razón", la castaña iba uniendo las piezas del rompecabezas.
"¿Cuál razón?", la aguamarina no quería más vueltas.
"En ese momento le comenté a Haruka que tenía un retraso de un mes y me dijo que me vería mañana, cosa que jamás sucedió. El tiempo pasó y al no ver interés de su parte, decidí realizarme una prueba de embarazo…", finalmente Makoto había decidido contar los hechos.
La violinista interrumpió, "eso no puede ser posible". Se vio envuelta en un dilema, "Haruka es una mujer", terminó por confesar.
Kino hizo una cara de molestia, como si dudaran de su inteligencia, "Michiru, por favor, tú y yo hemos visto a Haruka desnudo y no se parece en nada a nosotras".
La aguamarina sacó un papel del portafolio, "aquí tienes un certificado de nacimiento de Haruka, en el cual se indica el sexo femenino".
Makoto visualizó a detalle, "debe tratarse de un error".
"Haruka me lo confesó cuando comenzamos a salir", confesó la violinista.
"Michiru, te juro que no he estado con nadie más", se podía apreciar que la castaña decía la verdad.
"Incluso traigo una prueba de embarazo de laboratorio", le entregó el documento a la aguamarina.
Kaio leyó cada palabra y sintió un escalofrío al leer el nombre del doctor que había realizado la prueba, -no puede ser, fue Ami-.
"Michiru, lamento decírtelo, pero estoy embarazada de Haruka", Kino no quiso dejar lugar a dudas.
….
Todo estaba siendo muy difícil para Tenoh, quien estaba intentando procesar la noticia.
"Haruka, sé que no debo, pero hay algo que quiero decirte", Ami se acercó.
"La escucho", el rubio era consciente que las intenciones de la doctora eran buenas.
"El día que Makoto vino al hospital, fue para realizarse una prueba de embarazo", era la primera vez que Mizuno iba en contra de su ética profesional.
"Ese día ella me comentó que con la única persona que mantuvo relaciones sexuales, fue contigo", continuó.
"De acuerdo al diagnóstico médico que te presenté, concluyo que hubo penetración, ¿correcto?", quería llegar a algo.
Tenoh se ruborizó, "sí. A ella jamás le confesé lo que terminó siendo una mentira".
Ami puso una mano sobre la espalda del chico, "Haruka, Makoto está esperando un hijo tuyo".
El rubio empalideció, "¡¿Qué?!".
"Debes hablar con Michiru", la peli-azul recordó a su amiga.
Haruka tragó saliva, "eso haré".
….
"Pero… ¿cómo?", Michiru estaba segura que los padres de Haruka ocultaban algo, pero desconocía lo que era.
"Porque Haruka es un chico", Makoto no tenía dudas.
"Aunque me mintió al decir que se había cuidado", reprochó.
"¿Cuándo ocurrió?", era una duda que la aguamarina sabía que la perseguiría por el resto de su vida.
"Fue en nuestro último encuentro en la cafetería", Kino lo tenía muy claro.
"¿Amas a ese bebé?", la violinista continuó preguntando.
"Es mi hijo, ¿cómo podría no amarlo?", a la castaña le parecía una pregunta sin sentido.
La tensión entre las chicas se rompió con la llegada de una persona.
"Preciosa, ya regresé", era la voz de Tenoh.
"¡Haruka!", pronunciaron ambas mujeres al unísono.
El rubio se hizo presente en el lugar de los hechos, ¿Makoto?".
"Haruka, yo…", la castaña estaba por explicar.
"Lo sé todo. Yo soy el padre del bebé que estás esperando", el corredor fue conciso.
"No puede ser", Michiru cubrió su boca con sus manos, su mundo se vino abajo al escuchar al amor de su vida decir esas palabras.
CONTINUARÁ...
NOTAS:
A que no se esperaban ese gran secreto sobre Haruka :0 jajaja, pronto veremos como influye el que conozca su verdadera identidad.
Lamento haberme demorado en actualizar, estuve algo ocupado. No sé cuando actualizaré de nuevo, debido a que se terminaron mis vacaciones laborales, pero espero que sea lo más pronto posible.
Espero que hayan tenido un grandioso inicio de año nuevo, les mando mis mejores deseos y, primodialmente, que sea un año lleno de salud.
Saludos para todos :).
