CAP 32. BAJO CERO

POV HIPO

-Hiiipoo... Hiiipoo- escuchaba entre mis sueños una suave voz, mientras sentía el dulce tacto de mi compañera de dormitorio –Hipo... despierta dormilón- insistía moviéndome con más empeño, yo para ser honesto aún me negaba a abrir los ojos, hasta que sentí cierto peso sobre mi abdomen y de repente noté como mi rostro se llenaba de agua fría a lo que instantáneamente levanté la cara y abrí los ojos, entonces me encontré con una rubia sentada sobre mí con un vaso vacío en su mano riendo.

-Astrid... ¿pero qué te pasa?... - bufé a lo que esta se atrevió a reír aún mas

-¿El guapo vikingo se despertó de malas?- se burló fingiendo voz de puchero

-¿El agua era necesaria?- le pregunté quitando el vaso de su mano y colocándolo en la mesa de noche

-No te despertabas... lo intenté por las buenas y nada, bueno tuve que tomar medidas desesperadas- dijo sin poder contener la risa.

-Un premio a la perse...- unos dulces labios me interrumpieron mis quejas. Envolví su cintura cuando la sentí inclinarse sobre mi pecho y tomé su nuca tratando de profundizar aquel beso. No puedo decir en qué momento ni por qué abandoné sus labios y sin dejar de besar su piel me posé en su cuello. Después de unos minutos admito que ya ni mis labios ni mis manos estaban molestos por el agua.

Estaba muy razonable a parar hasta que la sentí resbalarse por mi cuerpo hacia el otro lado de la cama llevándome con ella también. Cuando a su voluntad acorralé entre la cama y yo, me vi brutalmente atacado por un par de besos en el lóbulo izquierdo y mi mandíbula, en respuesta colé la mano con la que no me estaba sosteniendo bajo su blusa.

-Hipo- me murmuró después de estremecerse un segundo, llevó su mano a mi rostro casi como acariciando mis labios, se detuvo dudosa, como si estuviera debatiéndose en que decirme a continuación –en unos 20 minutos comenzara a salir el sol... tienes que irte, definitivamente bañarte y alistarte- dijo para después darme un suave beso aunque corto para mi gusto, hacerme separar de ella y levantarse de la cama recargándose en el marco de la puerta –¡Ya!- me regañó

-Si mamá- me quejé haciendo un puchero para levantarme y salir no sin antes sostener su cintura y darle un último beso –recuérdame enseñarte mejores maneras de despertar a alguien-

POV NARRADOR

-Gallina quedas a cargo ¿comprendes?- dijo Brutacio a su extraña mascota quien cacareaba casi respondiéndole –Jovencita te quedas sola, no me quiero enterar que anduviste paseándote con ese gallo... ¿entendido?- sentenció el chico, Astrid solo puso los ojos en blanco.

-Bien chicos... ¿llevan todo?, provisiones, refugio, ropa más abrigada, ¿todo?- preguntó Hipo mientras se subía en su Furia Nocturna

-Si jefe... lo único que no llevamos es ya sabes... ¡UN MALDITO PLAN!- dijo el histérico primo de Hipo mientras montaba a Colmillo

-Tenemos varias horas para pensarlo...- le respondió despreocupado -ahora ¿Qué te parece un viaje en silencio?- Como respuesta solo vio a Patán y los gemelos emprender vuelo. Seguido de ellos Astrid e Hipo hicieron lo mismo, el ojiverde vio rezagados a los otros dos.

-Dales un momento- le murmuró Astrid al adivinar las intenciones de Hipo, el asintió con la cabeza, ya tenía ciertos antecedentes de esa relación, podía comprenderlo.

-Vamos- dijo Heather mientras era detenida por un robusto y tímido joven

-Heather solo quería decir... bueno, no sabemos a qué vamos exactamente ni a que nos exponemos, no quiero morir sin saber que... que... que somos...- las palabras del chico en realidad sorprendieron a Heather, cuando notó el silencio él continuo tratando de exponer su punto –bueno, es que... he visto a Hipo y Astrid, a pesar de todo, puedo apostarte que ni ellos saben que son en este momento, no quiero lo mismo para nosotros-

Ella sonrió y le dio un pequeño y tímido beso en los labios. Aunque parecían ir más a prisa en cuanto a etiquetas y estándares de una relación que la otra pareja, aun les quedaba mucho para superar la vergüenza y el pudor que los otros ya ni siquiera tenían –yo pensé que ya éramos novios- dijo bromeando la pelinegra, lo que hizo que Patapez se pusiera rojo completamente y después le regalara una sonrisa. Heather sonrió igual de tímida antes de subir a su dragona.

Unas horas después del vuelo la isla comenzaba a divisarse.

-¿Entonces el plan es...?- preguntó Patán levantando una ceja

-Entrar, observar al dragón, y revisar la isla en busca de algo parecido a la chapa, tomarlo e irnos- le explicaba Hipo -todo esto procurando no salir heridos-

-Ay ¿eso es todo?- preguntó sarcástica Brutilda

-Eso parece algo así como el plan extremadamente absurdo que se me ocurriría a mí y no... No lo digo como cumplido- contestó el hermano

-Si alguno tiene uno mejor... estoy abierto a las opciones- refutó el líder con los ojos en blanco.

-¡Si, yo!- dijo Patán alzando la mano –reconsiderar el asunto de usarla como decoración, ponle unas flores y quítate de problemas-

-Llegamos- suspiró Astrid mientras notaba como su temperatura corporal disminuía considerablemente. A diferencia de todos ellos, no era una Berkiana pura, y su complexión misma no le permitía guardar el calor como el resto de los chicos, fue la primera en sentirlo, así que se puso su capa. Una hermosa capa blanco puro que podría perderse en la misma nieve, subió la capucha y se concentró en volar.

Hipo volteo a ver a la rubia cuando notó sus movimientos, ese color blanco la hacía resaltar aún más sus hermosos ojos celestes, su cabello rubio, sus rosadas mejillas y sus labios carmesí. Hipo por un segundo se perdió en su belleza, aún en ese momento seguía sin comprender como él era el afortunado que podía estrechar entre sus brazos a semejante belleza.

Cuando aterrizaron se dieron cuenta que sus ropas abrigadas poco mitigaban el frío, Berk en sus peores tiempos nunca había tenido un clima tan frío y retador.

-¿Esto es la Isla Glaciar?... ya veo por qué no hay turismo- se quejó Brutilda tiritando

-¿Cuál será su lema? Si el espectro de nieve no te mata, el clima lo hará- completó el gemelo colocándose una chaqueta más

-¿Podemos hacer algo mi boca comienza a congelarse?- se quejó Patán

-No nos des esperanza- replicó la rubia a la cual el frío ya había hecho que la punta de su nariz tomara un matiz rosado lo cual le pareció bastante tierno a aquel que no podía dejar de mirarla, aunque el tono morado que estaban comenzado a tomar sus labios comenzaba a preocuparle, tendrían que apurarse si no quería que estuviera en riesgo.

-Bien chicos... necesitamos revisar la isla, recuerden buscar cualquier cosa que tenga la forma del dibujo- decía Hipo sacando el dibujo un tanto arrugado, lo que generó un par de miradas risueñas entre los culpables –sean cuidadosos-

Todos los chicos comenzaron a caminar un buen tiempo sin resultados, Astrid iba pegada a Colmillo quien se había prendido en llamas para ayudar a la chica a conservar un poco de calor.

Los hermanos por su parte iban colgados de Patapez en forma de sándwich, tiritando de frío.

Llevaban un rato caminando cuando una tormenta comenzó a aparecer de la nada y sin permitir a ninguno comprender lo que estaba pasando una ráfaga de viento derrumbó a todos dejándolos en el suelo atónitos.

-¿Pero qué demonios fue eso?- preguntó Heather aún en el suelo.

- Lo que haya sido. . . ¡Quiero uno!- gritó emocionado Brutacio

Antes de que alguien pudiera contestar una ventisca más se encargó de atacar a todos, dejando hasta a los mismos dragones en el suelo.

-Bien, ya venimos, ya vimos... ¿YA NOS PODEMOS IR?- gritó Patán sacudiéndose el hielo antes de correr a Colmillo para subirse

-No hemos encontrado lo que buscamos- grito Hipo poniéndose de pie

-Hipo...Hipo...Hipo- decía Patán mientras se rascaba la frente –NISIQUIERA SABEMOS QUE ESTAMOS BUSCANDO- gritó antes de ser atacado de nuevo por esa ráfaga

-Aunque lo odie, estoy de acuerdo con Patán- intervino Patapez –ni siquiera sabemos que estamos haciendo-

Hipo forzando sus ojos para ver a través de la tormenta pudo ver una silueta volando a su alrededor, era casi el doble del tamaño de cualquiera de sus dragones, sus ojos azules intenso resaltaban peligrosamente, su color hacía todo lo posible por camuflarse en el lugar, y la velocidad con la que volaba era impresionante.

-El Espectro- murmuró anonadado por lo que estaba viendo –el dragón genera la tormenta- gritó corriendo a Chimuelo –ataque múltiple amigo, solo atúrdelo- le ordenó, Chimuelo obedeció, se emparejo con el dragón y comenzó a atacar, el ataque golpeó al espectro el cual sin más desapareció.

-Eso fue increíblemente aterrador- dijo Brutilda embelesada con lo que acababa de pasar

-Astrid- la llamó Hipo tomando su mano y llevándola a una distancia considerable del equipo –Dime que hago- interrogó esperando encontrar respuestas en su joven pareja – ¿volvemos o seguimos?-

-Hipo, si creyeras que volver es lo correcto lo habrías preguntado al grupo, pero sabias que la cobardía de Patán y la sensatez de Patapez y Heather al final te convencerían de irnos- le murmuró mientras le daba una pequeña sonrisa –me preguntas a mí porque sabes que no me voy a retirar- Hipo sonrió al sentirse descubierto –así que- murmuró enlazando sus manos al cuello del chico llamando su atención -concéntrate, utiliza esa cabeza que tienes, idea un plan, encuentra la llave y sácanos de aquí con vida ... ¿es mucho pedir?- lo retó Astrid

-No para nada, en dos minutos está resuelto- respondió sarcástico el castaño – ¿estás bien?- le preguntó el sobreprotector chico repasando con su dedo los morados y agrietados labios de la chica

-Todo perfecto- respondió sonriendo tratando de calmar a su nervioso compañero

-Ey soldaditos del amor... no es como que aquí no nos estemos muriendo de frío- se quejó Patán. Hipo y Astrid solo compartieron una sonrisa de complicidad y caminaron hacia ellos.

-Bien, no podemos seguir al descubierto, no hasta que entendamos a ese dragón, busquemos alguna cueva para refugiarnos- ordenó el líder.

Durante unos momentos caminaron hasta que encontraron una cadena de cuevas que para su mala suerte parecían ser igual de frías que el exterior.

-No hagan ruido- ordenó Astrid –no sabemos lo que puede haber aquí adentro-

-Haz lo tuyo amigo- le susurró el castaño a Chimuelo. Este rápidamente lanzó una onda sonora para detectar cualquier peligro –sigamos, es seguro- confirmó el jinete traduciendo a su dragón.

-Emm chicos- dijo Brutacio –chicos- dijo más alto

-Shhh- le ordenó Heather callándolo

-Bueno- susurró el chico y levantó los hombros para seguir adelante como si nada.

Durante otro kilometro seguían caminando en el más íntimo silencio tratando de observar todo lo posible.

-Chicos- insistió Brutacio

-¿Qué?- preguntó en voz baja Patán

-¡Oigan vean esto!- gritó Brutilda haciendo que todos desviaran la atención hacia ella. Todos se acercaron y pudieron ver el mismo símbolo del dibujo.

-Es lo que llevo horas diciéndoles- se quejó frustrado Brutacio

-Jah jah- se mofó su hermana él se limitó a sacarle la lengua

-Sigámoslos- susurró el líder mientras alumbraba la pared.

Un poco de distancia más se encontraron con el herido, pero no de gravedad, dragón dormido. Despacio caminaron pegados a la pared intentando en todo momento pasar desapercibidos.

Una mano detuvo el caminar de Hipo, cuando este volvió la cara vio a Astrid señalándole un punto con el dedo, había un cofre, el asintió, ahí es a donde iban. Librados de ese dragón comenzó a explicar el plan a modo de susurro.

-Escuchen, tenemos que tomar ese cofre y enseguida salir de aquí- ordenó sin dejar de caminar

-Elijo pensar en positivo... podemos hacer esto- venía susurrándole a su hermana Brutacio

-Claro, además ya lo vencimos hace rato... algo así- le contestó despreocupada

-Y no tiene una tormenta para esconderse- se consoló a si mismo Patapez

-Además somos 7 contra 1- respondió Heather, mientras llegaba al grupo que estaba en silencio con los ojos abiertos

-No estaría tan segura de eso- murmuró Astrid mientras veían que rodeando el cofre habían otros tres Espectros

-Bueno al menos están dormidos- dijo Brutacio igual de impactado que el resto, al terminar esas palabras uno de los espectros comenzó a despertarse

-Eres el peor pensador positivo de todos- le susurró su hermana

-Es una forma muy positiva de decirlo... Si no nos movemos tal vez no nos notarán- continuó el chico tratando de mantener su mentalidad, pero nuevamente al terminar de decirlo el espectro se levantó por completo

-talvez si no te mueves y tienes la boca cerrada- le susurró Patapez tapándole la boca

-Felicidades Hipo... lograste matarnos- dijo un resignado Patán cruzando los brazos.