Capítulo 14: Menos Tú
Eres así
Perfecto así
Con esa cara tan formal
Esa que pones para escuchar
Con esos ojos verde mar
Donde me veo tan especial
Con esa calma para hablar
Mientras despeinas mi soledad
Eres perfecto así tal cual
Me gusta todo, todo de ti
Me encanta tu modo de pasar de mí
Cuando hay tormenta en mi país
Tocas el libro de mi vida junto a ti
Me gusta todo, todo de ti
Me gusta todo, menos tú
(LTOV "Menos Tú")
Harry no podía dejar de besar a esa hermosa pelirroja que lo tenía francamente embrutecido. Era como haber roto una dieta de abstinencia que ahora había desembocado en una tremenda adicción.
Estaban en el Ministerio de Magia, en el privado de Harry, él besaba a Ginny con devoción mientras que la tenía recargada en el escritorio. La tenía firmemente abrazada por la cintura con una mano y con la otra jugueteaba con el cabello pelirrojo, revolviéndose a gusto. Ella no se quedaba atrás, le echaba los brazos al cuello y le revolvía el cabello negro azabache ya de por sí desordenado. Gimió en su boca.
- Si sabes que… - le murmuró él al oído, pasando sus besos a su cuello y su cachete – En algún momento tenemos que… parar…¿verdad? – le dijo entre besos antes de dejar de besarla. Le mordió el lóbulo de la oreja con suavidad, y ella gimió azorada antes de volver a besarlo.
- No puedes culparme…- le replicó ella después de un jadeo. – Es como haberme puesto en una dieta de abstinencia de chocolate, y luego finalmente dejarme una caja de barras a mi entera disposición. - El soltó una carcajada y se separó de ella, aún tomándola de las manos.
- ¿Me estás comparando con tu adicción al chocolate, Ginevra? – le preguntó inquisitivamente. – Entonces debo dejar de besarte porque te vas a empachar… - le dijo antes de darle otro corto beso en los labios. – Eres una empalagosa… - le dijo él con una sonrisa. Ella se mordió el labio inferior.
- No sé si ofenderme porque me acabas de acusar de ser una novia empalagosa. – le reprochó ella. Él le sonrió con dulzura.
- Siempre fuiste una novia empalagosa… - le replicó él con sorna. – Pero me encanta sobre manera, sobre todo ahora que podemos hacer cosas que no podíamos hace nueve años.
Ella rio sonrojada y volvió a besarlo. Ninguno de los dos se percató de que Ron había abierto la puerta, hasta que él habló.
- Claro que esto iba a terminar pasando. – sentenció el pelirrojo con los brazos cruzados. Harry se separó de Ginny de golpe y ella se arregló la blusa, y tomó la mano de Harry. Se hizo un silencio incómodo en el aire. - ¿Y bien? ¿Quién de los dos me va a explicar esto? – demandó el pelirrojo.
Ginny enrolló la mirada.
- ¿Eso es todo lo que tienes que decir después de que casi me secuestran anoche? – demandó la pelirroja con una inocente sonrisa en los labios. Ron la miró con incredulidad.
- Yo te veo bastante repuesta... - le acusó él con reproche. – Desde que hablamos por la mañana te escuché como nueva… y ahora entiendo por qué.
Ron miró a su amigo exigiendo una explicación.
– "¿Estamos haciendo el desayuno?" – le preguntó con sarcasmo e indignación. - ¿En serio?
El sonrojo de Harry se le notó en la nuca y fue incapaz de sostenerle la mirada a Ron. Miró a Ginny y debatió, aún tomándola de la mano.
- ¿Gin por qué no vas a que te tomen declaración? Ya son las tres… - dijo observando el reloj que estaba en la pared. Ella miró a su hermano un poco insegura, pero Harry le sonrió y le guiñó el ojo para infundirle confianza. Ella suspiró.
- ¿No vienes conmigo? – le preguntó ella, jalándolo de la mano.
- A Harry déjamelo aquí porque vamos a tener una pequeña conversación, él y yo. – le dijo su hermano. Ginny lo miró mal y enrolló la mirada, y soltó a Harry de la mano. – No te preocupes que no voy a hacerle nada, te lo dejo enterito. Solo quiero hablar con él.
Ginny se sonrojó y le dio un golpe en el brazo a Ron, abriéndose camino para salir del privado.
- Ginny…- le dijo Ron sacando una bolsa del interior de su capa, ella reconoció su varita de inmediato. – Creo que esto es tuyo, la encontraron tirada en el jardín. – La pelirroja tomó la varita y le sonrió.
- Gracias, que alivio no tener que conseguir otra… esta es perfecta para mi. – dijo feliz. - ¿Alguna noticia de mis zapatos? – le preguntó. Ron la miró con incredulidad y negó con la cabeza.
- No me veas así… son mis favoritos y son de diseñador, no quiero tener que comprar otros, y espero que no hayan quedado arruinados por el maldito jardín. – se defendió ella. Harry soltó una carcajada y Ron se talló el rostro con frustración.
- Son evidencia, pero los vas a recuperar. – le dijo el pelirrojo malhumorada. Ella sonrió y salió del privado.
Cuando se quedaron solos, Ron miró cansadamente a su mejor amigo, que veía a cualquier otro lugar que no fuera a los ojos azul profundo del pelirrojo.
- ¿Qué pasó con el plan que teníamos? Continuar protegiéndola… a costa de esta situación. – le preguntó el pelirrojo. – Porque por lo que veo decidiste abortar esa misión.
Harry suspiró y debatió internamente respecto a cómo abordar esa conversación.
- Estamos juntos ahora. – resolvió él.
- ¿Juntos vamos a mantenerlo en secreto para mantener la charada del programa de protección? ¿o juntos vamos a gritarlo al mundo entero? ¿Cuál de las dos? – demandó el pelirrojo.
- La segunda. Hacerlo de otra forma sería injusto para tu hermana, y francamente, yo estoy exhausto de fingir. – resolvió Harry. – Siento muchísimo lo de la llamada de hace rato… yo… - le dijo completamente apenado bajando la mirada.
- No digas ni media palabra más, Harry, que todavía estoy pensando en pedirle a Hermione que me haga un obliviate. – le dijo Ron completamente rojo. – Lo que quiero es entender por qué este cambio de planes y, sobre todo, qué va a pasar ahora. Luego necesitamos discutir lo que pasó anoche…
- Bien, ¿por qué el cambio de planes? Porque anoche cometí un error… un error que casi resulta en que se la llevaran… Yo había cumplido con mi palabra, ella y yo no teníamos nada…pero aún así, fui tan imbécil como para no darme cuenta de que alguien estaba haciéndose pasar por Dean Thomas. – le dijo Harry. – El hombre que tu y yo conocemos desde hace años, que luchó junto a nosotros, y con quien he estado conviviendo durante las últimas semanas. Y… cuando llegó a separarme de tu hermana, no noté ni la voz, ni lo raro de su comportamiento conmigo… tuve esta sensación en el pecho de que algo raro estaba pasando. ¿Y sabes qué hice? Lo ignoré, lo ignoré olímpicamente porque otra parte de mi me dijo que solo estaba celoso… que simplemente no me gustaba verlo cerca de ella. – le dijo él con frustración.
Ron se cruzó de brazos pensativo. – Pudo haberle pasado a cualquiera, Harry. – descartó Ron. – Estabas en la pista, el lugar estaba repleto de gente, y había mucho ruido… y el plan para llevársela fue impecable, hay que admitirlo. Nadie puede culparte porque no detectaste el cambio en la voz del supuesto Dean… sería ridículo.
- ¿No me estás escuchando? Mi instinto me dijo que algo estaba mal, pero se vio nublado por lo que siento por Ginny. Fue un error. – atajó Harry, y negó con la cabeza. – Yo la amo y ya no puedo seguir viviendo sin ella, francamente me estoy volviendo loco. Ella me quiere también y queremos estar juntos.
- ¿Y esta decisión? ¿cuándo se tomó? – le preguntó Ron, aún con brazos cruzados y sin suavizar la mirada.
- Anoche, después de lo que pasó… ya tenía claro que necesitaba hacer algo al respecto desde hace días, pero supongo que la decisión la tomamos anoche. – le dijo Harry antes de soltar un suspiro de resignación. – Escucha, yo quería hablar contigo hoy, de verdad estoy muy apenado por lo de hace rato… pero tu hermana…
- Ya Harry…por piedad, cállate y no digas nada más acerca de ese penoso incidente. – le dijo Ron colorado y Harry sonrió negando con la cabeza.
- ¿Entonces estamos bien? – le preguntó Harry. - ¿Tu y yo?
Ron suspiró con resignación.
- ¿Pues qué te puedo decir? Por lo que he visto, sé que la quieres… así que no vamos a pelear por esto. Por otro lado, no soñaría con interponerme en algo que Ginny quiere, ni por asomo. Estamos bien, pero por favor habla con Kingsley de esto… que sea él quien tome la decisión respecto a lo que pasará después con su protección.
Harry miró incómodamente al suelo y decidió decirle los planes que tenían. – Aún y cuando Kingsley decida que ya no debo protegerla, tengo intenciones de seguir viviendo con ella…
Ron abrió la boca para protestar, pero Harry lo interrumpió.
- Ron…tu hermana tiene veinticuatro años, no te estamos pidiendo permiso. – se le adelantó él. – Es mi novia, y te aseguro que la pienso tratar como tal…
- Harry, no has tenido una sola novia formal en los últimos años. ¿Estás seguro de que te acuerdas de cómo funciona? – le preguntó su amigo no muy convencido.
- Con ella es diferente, te lo juro… te dije cuando hablamos en casa de tu hermana, que si esto empezaba para mi iba en serio…- le recordó él. – Ojalá y se lo hubieras complicado al hijo de puta de su exnovio tanto como me lo estás complicando a mi.
Ron negó con la cabeza, y eso fue suficiente para hacerlo sentir culpable.
- Bien. – le dijo él secamente. – Si es lo que ella quiere, está bien.
- ¿Interrogaste al tipo que atrapé anoche? – le preguntó Harry directamente cambiando el tema.
- Sí, claro, en cuanto llegamos aquí, y luego lo trasladaron a Azkabán. – le informó el pelirrojo. – Su versión es que planeaba secuestrarla por dinero… a cambio de una jugosa recompensa, ya sabes aprovechando que es toda una estrella en este momento.
Harry negó con la cabeza y bufó.
- ¿Y a quién planeaba cobrársela? ¿a ti? ¿a mi? No creo que ni tu ni yo juntos pudiéramos pagar algo así… Ella tiene dinero, pero la mayoría lo controla el imbécil de su exnovio…y está invertido. La copa está apenas por iniciar así que no creo que por ahora la situación de Ginny sea lo suficientemente líquida para pagar una jugosa recompensa. Es un pésimo cuento… por lo menos debió haberse esforzado más en una mejor versión oficial. – le replicó Harry. – ¿Qué métodos usaste para interrogarlo?
- ¿Cómo que qué métodos usé? Pues los legales… ¿cuáles tendría que haber usado?
Harry negó con la cabeza.
– Eso no es ni por asomo suficiente… te aseguro que el imbécil de Ian no iba a dejar esto al azar y no se iba a arriesgar contratando a un matón que pudiera soltar la lengua. También te aseguro que no tarda en llegar la solicitud de extradición para que lo envíen a Dublín… - adivinó Harry.
- Llegó hoy en la mañana… - le confirmó Ron. Harry negó con la cabeza y se talló el rostro con frustración.
- Hermione y su equipo ya la están analizando, pero la situación no promete mucho… aparentemente tenemos un tratado que favorece la extradición con Irlanda. – le dijo Ron. Harry enrolló la mirada. – Pero están haciendo todo lo posible…
- Bueno, de todas maneras, voy a esperar un par de días, y luego voy a dar un paseo por Azkabán. – le dijo Harry pensativo.
- ¿Y qué vas a hacer? – le preguntó Ron con una discreta sonrisa, adivinando exactamente los planes de su mejor amigo.
- ¿Tu qué crees? A romper un par de reglas básicas de métodos de interrogatorio…. – le confirmó él. – Si nos vemos forzados a extraditarlo, al menos voy a intentar que cante antes.
- Te acaban de reinstalar, Harry… - le advirtió Ron.
- No me importa, esto es más importante. – zanjó Harry.
- Ya empezaba a extrañar ese lado oscuro tuyo, desde que mi hermana regresó eres todo amor y heroísmo…- se burló el pelirrojo. Harry lo miró mal.
- Es mejor que vaya a hablar con Kingsley.
Kingsley escuchó a alguien llamar a la puerta de su privado y autorizó la entrada. Harry Potter le sonrió cordialmente, y estrechó su mano.
- ¿Cómo estás, Harry? Noche difícil por lo que escuché. – le preguntó el moreno, mientras que Harry se sentaba frente a él.
- Algo hay de eso, fue un descuido de parte mía… - comenzó a excusarse Harry pero Kingsley negó con la cabeza.
- No…ya me contó Ron como estuvo la situación, estoy seguro de que la declaración de Ginny coincidirá. Lo importante es que no permitiste que nada le pasara, y ella sigue sana y salva. – le aseguró Kingsley, Harry bajó la cabeza y Kingsley negó. – Siempre has sido demasiado duro contigo mismo, supongo que eso es lo que te hace ser tan bueno en lo que haces.
- Escucha… Kingsley, hay algo importante que tengo que decirte. – le dijo Harry. El hombre lo miró con atención. – Hace unas semanas, la última vez que nos vimos me pediste que te dijera si las cosas cambiaban y…las cosas han cambiado. – le explicó él. – Ginny y yo….
El viejo auror lo miró cansadamente con una conocedora sonrisa en el rostro.
- No me digas… - le dijo con sarcasmo. – No lo veía venir… Menos con esa habilidad tuya de siempre estar rompiendo las reglas. - le dijo soltando una carcajada, con los brazos cruzados. Harry enrolló la mirada. - ¿Desde cuándo?
- Ayer. – le replicó Harry con firmeza. – No quise romper esta regla, pero sinceramente, a pesar de lo que te haya dicho Ron y de lo que leas en la declaración de Ginny… creo que mis sentimientos por ella llevan tiempo interponiéndose de cualquier forma, y lo que pasó ayer… creo que yo debí haber notado que el supuesto Dean Thomas era un impostor, y creo que sino lo hice es porque mis sentimientos por ella me nublaron el juicio….
Kingsley lo miró inseguro y suspiró pesadamente.
– Harry… sé que detestas escuchar esto, pero no eres infalible, a pesar de lo que te guste creer. Si ya decidiste que vas a estar con ella, creo que entonces hay una decisión importante que tomar. ¿Qué vas a hacer? ¿La quieres seguir protegiendo? ¿Crees que puedes seguir haciéndolo?
Harry debatió internamente. – Esperaba que tú me dijeras qué es lo que tengo que hacer…
Kingsley le sonrió gentilmente. - ¿El camino fácil no? ¿Y qué si dejo que seas tu quien tome esta decisión?
- Tu eres el jefe aquí… - le replicó Harry con acidez.
- Sí, y ser jefe implica tomar algunas decisiones difíciles, y lidiar con las consecuencias, buenas o malas. – meditó el moreno. – A diferencia de antes, ahora sí tienes una pieza del rompecabezas de la cual partir…atrapaste a uno de sus agresores.
- No ha dicho nada relevante, y tal vez lo extraditen.
- Lo sé… estoy enterado. – le replicó Kingsley. – Y te conozco tan bien, que sé que antes de que lo extraditen vas a hacer todo lo posible para sacarle información… y no te esfuerces en negarlo, muchacho. Sé cómo operas.
Harry se inquietó y bajó la mirada. – Solo porque sé que hay gato encerrado…y porque esa dichosa versión oficial no tiene nada de credibilidad.
- ¿Cuáles son tus planes personales? ¿Piensas regresar a Grimmauld Place?
Harry negó. – No, voy a quedarme con ella, con independencia de lo que tu decidas hacer.
Kingsley se talló el rostro con frustración, detestaba tomar ese tipo de decisiones en las que no estaba seguro de las implicaciones. Suspiró otra vez.
- ¿Sabes qué Harry? – le cuestionó el hombre cansadamente. – Me estoy haciendo viejo para esto… tu y yo sabemos que tendré que retirarme en pocos años, y que si hay alguien favorito para tomar este puesto cuando llegue ese momento, ese eres tu.
- ¿Aún considerando las múltiples infracciones a lo largo de toda mi carrera? – le preguntó Harry con una sonrisa. - ¿Las suspensiones? ¿Mi insubordinación? ¿Los riesgos innecesarios que no paras de repetir que siempre estoy tomando?
- Aún considerando todo eso… ¿qué te puedo decir? No es solo que hayas terminado con Voldemort, es… todo tu trabajo después. Sí, rompes las reglas, no tienes ningún respeto por la jerarquía…pero tus instintos…no suelen fallar, y al final, haces lo que sea necesario para conseguir el resultado. No te estoy diciendo que eso esté bien, creo que tienes que trabajar en mejorar eso…pero no hay nadie más aquí a quien yo le dejaría este puesto. – le confesó él. – Creo que la relación con Ginny te hará bien, creo que madurarás… y dejarás de ponerte en riesgo de manera innecesaria ahora que tienes algo por lo cual vivir, y cuando eso pase… creo que tendrás todo lo necesario para tomar este puesto. – le dijo el hombre con una sonrisa.
Harry lo analizó y se cruzó de brazos. – Y me estás diciendo todo esto…porque…
- Porque voy a dejar que seas tú quien tome esta decisión, de esta manera te preparas para las decisiones "complicadas" que tendrás que tomar en el futuro. Además, tu la quieres, y no tengo duda de que harás lo mejor para mantenerla a salvo. Tienes tres opciones, opción uno: la sigues protegiendo tal y como lo has hecho hasta ahora, opción dos: le delegas su protección a alguien más mientras que tu te metes al fondo de este tema, tal vez sería bueno que viajes a Irlanda, a averiguar más de ese tipo, y la delegación puede ser total o parcial, según se vayan dando las cosas…u opción tres: le delegas su protección a alguien más, y te involucramos en algún otro asunto. ¿Qué vas a hacer? – le inquirió el hombre. – Eres tu quien tendrá que lidiar con las consecuencias de esta decisión, así que…parece correcto que seas tú quien la tome.
Harry debatió internamente, la realidad era que no quería ser justamente él quien tuviera que tomar esa decisión.
- ¿Te soy sincero? No tengo ni la más remota idea. – le confesó Harry.
- Que suerte que tienes tiempo de pensarlo. – le dijo Kingsley con una sonrisa.
Salió para encontrarse a Ginny en brazos de Ron, aparentemente acaba de salir del interrogatorio. En cuanto ella notó la presencia de Harry, se limpió las lágrimas con rapidez, y le sonrió a su hermano.
- ¿Estás bien? – le preguntó Harry directamente. Ella le sonrió y asintió.
- Sí, perfecta. ¿Qué te dijo Kingsley? – le preguntó ella, echándole los brazos alrededor del cuello. Harry juntó su frente con la de ella y le sonrió, abrazándola por la cintura.
- Creo que no quiere tomar una decisión y prefiere que yo…la tome por él. – se aventuró Harry. Ron frunció el entrecejo con incredulidad.
- ¿Y por qué tu? No deberías de ser tu quien defina esto. Es demasiada responsabilidad…- le dijo Ron.
- ¿Crees que no lo sé? Coincido contigo…pero dice que yo tengo los elementos para tomarla, y que así me voy entrenando a tomar decisiones difíciles. – le murmuró Harry con sorna.
- Increíble…- masculló Ron – Bueno, ¿y qué vas a hacer?
Harry lo miró hastiado del tema. - ¿Te soy sincero? Francamente no lo sé, tengo que pensarlo. – le dijo antes de tomar a Ginny de la mano. – No tenemos compromisos para hoy, ¿verdad?- le preguntó, haciéndole una caricia en la mejilla.
Ginny negó con la cabeza.
– No, esperaba que pudiéramos ir al hospital a ver cómo sigue Dean…- se aventuró ella. Ron la miró con gracia.
- ¿El pobre está en el hospital por causa tuya, y piensas ir a darle la noticia hoy? ¿Qué no tienes corazón?- le preguntó Ron divertido. Ginny lo miró mal.
- Es un ultimátum que me puso tu amigo… - se defendió la pelirroja, mirando mal a Harry que solo le sonrió. – Solo quiero ver cómo está antes…antes de decirle cualquier cosa. – le advirtió.
Antes de que Harry pudiera replicarle cualquier cosa, el móvil de Ron sonó y él tomó la llamada con el entrecejo fruncido.
-¿Papá? ¿Está todo bien? – preguntó Ron dio un par de vueltas en el pasillo. – De acuerdo, sí… no, no le avises a Ginny, ella está aquí conmigo. Yo le digo, sí adiós.
- ¿Pasa algo con mamá? – preguntó Ginny preocupada.
- No, no con mamá, y de hecho no es malo… a Audrey ya se le adelantó el parto, y ya va a tener al bebé. – le dijo él. – Papá no va a ir porque no quiere que mamá salga, y tampoco quiere dejarla sola.
- ¿Y mamá está de acuerdo con eso? – le preguntó Ginny sorprendida.
- Claro que no, ya sabes como es… pero papá no le está dejando mucha alternativa. – dijo el pelirrojo con una sonrisa. – En fin, quieren que todos estemos ahí para acompañar a Percy… Ya que vas a ir a romperle el corazón a Dean, tal vez puedas pasarte por maternidad después… - le sugirió el pelirrojo. Ginny suspiró cansadamente.
- Seguro, nos vemos en un rato. – le dijo Ginny a Ron, mientras que el pelirrojo salió con premura. Ella se volvió hacia Harry y volvió a besarlo, antes de relajarse en sus brazos.
- ¿Estás segura de que estás bien? Lloras con Ron, pero no te gusta llorar conmigo. – le reprochó él, ella le sonrió de vuelta.
- Intento evitarlo, me gusta que me veas como tu igual. – le dijo ella sonriéndole. – Pero a veces eres tan dulce que no lo puedo evitar. ¿La conversación con Ron fue bien? ¿Está de acuerdo?
Harry debatió pensativo. – Más que estar de acuerdo yo diría que está resignado. No es mucho más de lo que obtuve la primera vez, así que… - le dijo antes de volver a besarla, ella suspiró. – Ya sabe que vamos a seguir viviendo juntos. No le gustó en lo más mínimo.
- ¿Qué esperabas? – le preguntó ella divertida. – Lo bueno es que no necesitamos su permiso ni el de nadie más. Además, ves, tanto alboroto por lo de la protección, y resulta que podrás seguir haciéndolo… ¿por esto me tuviste casi dos meses esperando para poder estar juntos? Nos hubieras ahorrado semanas de drama… – le reprochó ella.
- La regla existe, Ginny, yo que iba a saber que Kingsley iba a enloquecer. – se defendió él, entrando a su privado detrás de ella.
- Bueno, por lo menos ahora podrás seguir cuidándome como hasta ahora. – le insinuó ella con una sonrisita. Harry negó con la cabeza.
- No estoy seguro, déjame pensarlo… tal vez sea mejor idea que alguien más se encargue de custodiarte a ratos, mientras yo intento investigar qué es lo que está pasando. – le replicó él haciéndole una dulce caricia en la mejilla.
Ginny volvió a besarlo de manera provocativa, él la atajó por la cintura y volvió a arrinconarla sobre el escritorio. – Me vas a matar, Ginevra… - le murmuró al oído. – No vi venir este embate…- le dijo separándose de ella. Ella rio, y le dio otro corto beso en los labios, mirándolo coquetamente. – No…quítate esa loca idea de la cabeza, ya sé lo que estás pensando….
- ¿Qué cosa? – le preguntó ella inocentemente.
- No te hagas la inocente, no voy a hacerte el amor en mi oficina…. son las cinco de la tarde… - le dijo él escandalizado, antes de acaricirle los labios con las yemas de los dedos, ella lo miró seductoramente e introdujo el pulgar de Harry en su boca. Él se derritió de inmediato, y la besó antes de volver a arrinconarla contra la puerta, gimió en su boca al frotar su cuerpo contra el suyo.
- Muffiliato…- Ginny lo escucho murmurar por lo bajo, y volvió a besarlo. – Colloportus… - volvió él a murmurar por lo bajo, y Ginny gimió al sentir su mano escabulléndose por debajo de su blusa escotada color verde esmeralda, acariciando su piel, hasta llegar a sus pechos y hacer que sus pezones se pusieran duros.
- Harry… - gimió ella contra su boca, deshaciéndole el cinturón del pantalón con premura.
- Vas a terminar conmigo, mi amor… - le murmuró él al oído antes de morderle el lóbulo de la oreja con suavidad. – Necesitamos hacer esto rápido ¿si? Y no puedes ser tan ruidosa como acostumbras… – le dijo entre jadeos con una sonrisa, desabrochando el pantalón negro pegadito de Ginny, y escabullendo su mano para acariciarla.
- Okey…- jadeó ella débilmente, y se estremeció cuando lo sintió acariciar su intimidad, cerró los ojos al sentirlo desnudarla de la cintura para abajo y sentarla sobre su escritorio.
Veinte minutos después, ella se estaba terminando de acomodar y alisarse la blusa manga tres cuartos, color verde que traía puesta, y sacó un cepillo de cabello de su bolsa para arreglarse el cabello. Harry la miró con reproche y ella le sonrió con dulzura.
- Estás loca…- le murmuró el oído antes de darle un besito en los labios. – Ya deberíamos de estar en el hospital. - Ella lo abrazó con fuerza.
- No te escuché quejarte mucho recién… - le dijo ella con una sonrisa. - ¿o qué? ¿me vas a decir que es la primera vez que te follas a una amiguita en tu privado? Porque no te creo…
- Tu no eres una amiguita, eres mi novia…y el amor de mi vida.- le aclaró él antes de darle otro beso que la derritió. – Y aunque sea un shock para ti, es la primera vez que lo hago… creo que ya perdí la habilidad de pensar por mí mismo…
Ella le sonrió con dulzura. – Te amo… no estés molesto por eso, voy a portarme bien en lo sucesivo. – le dijo rozando su nariz con la de él. – Me haces tan feliz, Harry… Lo digo en serio…
- Y tu me haces feliz a mi, no sé cómo pude vivir tanto tiempo lejos de ti… - le replicó él con sinceridad, delineándole las facciones. – Debí haberte traído a rastras de Irlanda cuando fui a buscarte…
Ella se dio cuenta de como se le apagó el brillo en la mirada.
- ¿Cuántas veces tengo que repetirte que lo que ha pasado no fue culpa tuya? Yo fui demasiado tonta… - le confesó ella. – Ya no pienses en eso. ¿Si? Vamos al hospital, tengo que intentar hablar con Dean… y luego tenemos que ver a Audrey… ¿a poco no quieres ver qué pasa cuando Percy se entere de que son gemelos? Porque yo llevo meses saboreándome ese momento. – le dijo ella sonriente.
- El resto de tus hermanos van a estar ahí…- se quejó Harry enrollando la mirada.
- ¿Qué te pasa, Salvador? ¿Te dan miedo mis adorables hermanitos? – se burló ella. Él negó con la cabeza y suspiró con resignación.
- ¿Por qué tienes que tener tantos? – se quejó él.
- Te estás quejando mucho, los dos sabemos que George no es un problema, solo se hace el payaso, Percy estará más preocupado por sus bebés que por cuidarme a mi, con Ron ya aclaraste todo y…. Bill y Charlie… bueno… - dijo ella sonriendo con tristeza. – Solo cuéntalos a ellos. Pero yo lo valgo ¿no?
- Tu lo vales todo, hermosa.
Ginny debatía mirando la puerta de la habitación de Dean en San Mungo, intentando tomar valor para entrar. Miró a Harry que le sonrió, guiñándole el ojo.
- Que miedosa te me has vuelto…- le dijo él divertido, y ella lo miró mal. - ¿Quieres que entre contigo?
Ella negó tajantemente con la cabeza. – No, ¿cómo crees? Esto tengo que hacerlo yo sola… yo sola me metí en esto y yo sola tengo que salir, además ya es demasiado humillante para él que lo termine, como para que además estés tú adentro.
Él le acarició la mejilla con suavidad. – Está bien…salúdamelo, y te ruego que intentes que mi amistad no salga mal parada. Por favor…- le suplicó. Los enormes ojos cafés de ella lo miraron embelesada, y asintió.
- Haré lo mejor que pueda…- suspiró ella. – Te amo…
- Tanto trabajo que me costó sacártelo y ahora no paras de decírmelo…me encanta…- le dijo antes de darle otro corto beso en los labios. Ella le sonrió con dulzura, miró la puerta otra vez y respiró hondo.
- Aquí voy…- le dijo separándose de él y entrando a la habitación del hospital.
Llamó a la puerta y escuchó la voz de Dean, alentándola para que entrara. Se adentró a la habitación cerrando la puerta detrás de ella. Cuando Dean la miró le lanzó esa dulce sonrisa que siempre le dedicaba.
- Ginny…que sorpresa, con todo lo que pasó ayer no pensé que te vería tan pronto por aquí. – le dijo él, y ella acercó una silla para sentarse a su lado. Al ver que el morocho estaba bien, sintió una gran calma invadirle el cuerpo, como si un gran peso se le quitara de la espalda.
- Me hubiera gustado venir más temprano, pero tuve que ir al Ministerio y todo eso…- le dijo ella un poco incómoda.
- Sí, ya estuvieron por aquí hoy más temprano para tomar mi declaración. Siento mucho haberte plantado en la escalera, pero también escuché que Harry te salvó de la humillación pública… - le dijo intuitivamente sin que la sonrisa le vacilara. Ella lo tomó de la mano.
- No seas tonto… eso no importa ahora, no después de todo lo que pasó. No tienes idea de lo mal que me siento, cuando escuché que habían encontrado tu cuerpo me asusté mucho, pensé que… - las palabras se le cortaron y él le dio un firme apretón a su mano.
- Soy un hueso más duro de roer de lo que crees…- le dijo él con un guiño en el ojo. – Me alegra que estés bien, me enteré de que intentaron secuestrarte otra vez…sinceramente, no sé muy bien qué fue lo que pasó…un momento estaba en la planta baja esperando a que iniciara todo ese show, y luego creo que me pusieron un imperio, me obligaron a caminar hacia el jardín, me lanzaron una maldición y luego de eso ya no recuerdo nada más… me comentaron que alguien se hizo pasar por mi, con poción multijugos…- le dijo él con seriedad, aún tomándola de la mano.
Ella asintió con tristeza, y volvió a tragar duro. – Pero al menos los dos salimos bien librados de todo esto…- le animó ella. - ¿Te han dicho cuándo te darán el alta?
- Perdí algo de sangre, así que estaré aquí un par de días más, pero no te preocupes que estaré en pie para el primer partido y luego para hacerte polvo cuando nos encontremos en el campo…- le dijo él risueño.
- Eso quisieras…- le replicó ella con una sonrisa. Se hizo un silencio incómodo en la habitación por un par de minutos, ella se mordió el labio nerviosamente. Él la observó con cuidado y suspiró con resignación.
- ¿En dónde está Harry? – le preguntó Dean, levantando una ceja inquisitivamente.
- Afuera…te manda un abrazo y desea que te recuperes pronto…- le dijo ella tragando duro.
- Agradécele de mi parte… tiene mucha suerte…- comenzó él, Ginny lo miró confusa a los ojos. – Mira, Ginny, obviamente con todo esto que pasó, no es así como tenía pensado hablar contigo, pero ya estamos aquí y creo que no hay momento más oportuno para hacer esto. Creo que los dos sabemos que somos muy buenos amigos, yo te quiero mucho, pero creo que tenemos que admitir que no hay nada más… - le dijo él con suavidad, aún tomándola de la mano. El corazón de Ginny comenzó a latir con fuerza, "¿él me está terminando a mi?" pensó ella incrédulamente.
- Tu y Harry tienen esta especie de… campo de fuerza alrededor de ustedes, y ambos sabemos que no es solo tu guardaespaldas, él te quiere y creo que tu también lo quieres a él… - le dijo con una sonrisa soltando un suspiro. – Y yo no soñaría con interponerme entre ustedes, son años de historia y francamente no puedo ni tengo intenciones de competir… pero estas semanas saliendo contigo fueron realmente increíbles, eres una mujer maravillosa.
- ¿Estás terminando conmigo? – le preguntó ella tragando el nudo que se le había formado en la garganta, él le dio otro apretón a la mano de ella.
- Técnicamente nunca fuiste mi novia, pero sí… sino lo hago yo, creo que lo harás tu en cualquier momento, y esta vez tenía que adelantarme…No iba a permitir que me ganaras en esto otra vez…ya estamos a mano. - le dijo él con una sonrisa, pero luego se puso un poco más serio.
– No sé qué es lo que está pasando, ni qué es lo que esa gente quiere contigo, pero tienes que tener mucho cuidado…porque no están jugando. Sé que Harry va a protegerte de la mejor manera que pueda, pero tu tienes que ayudarlo…no debiste haber ido a ese baile en primer lugar.
- Ya lo sé…- le replicó ella pensativa, bajando la mirada. – Siento mucho que hayas sido daño colateral…y no tienes que inmiscuir a Harry en todo esto, el solo hecho de que hayas salido herido anoche es suficiente motivo para querer terminar conmigo.
- Si pensara que tu y yo tenemos una oportunidad, el haber sido un daño colateral no se interpondría en mi camino, pero… no quiero que perdamos el tiempo, ni tu ni yo. Deberías de estar con él… ustedes merecen estar juntos, es mi amigo y es un gran tipo… creo que está a tu altura. – le dijo él haciéndole una caricia en la mejilla. – Sobre todo mereces ser feliz, y por lo que he visto creo que ese es el camino correcto…
Le dijo con dulzura. Ella le sonrió y lo abrazó con fuerza.
- Ouch…- gimió él de dolor, Ginny se separó de él con una sonrisa de disculpa.
- Perdón…- le dijo ella alarmada. – Te quiero mucho, Dean… ha sido increíble volver a verte, y salir contigo…es una pena que no hayas aprovechado esas clasecitas de baile que te di. – le dijo risueña.
- Ni me digas… - le dijo él con una sonrisa. – Estaba francamente hecho un manojo de nervios, creo que no me crees, pero de verdad pienso que lo hubiéramos hecho terrible. – le dijo él antes de soltar una carcajada.
Ella lo miró con dulzura y agradecimiento, el que él hubiera tenido el valor de terminarlo primero le había facilitado el momento de manera importante. En el fondo, sabía que él lo hacía justamente para evitárselo a ella, y lo quiso mucho por eso.
- Creo que debo irme…y dejarte descansar- le dijo ella mirando al suelo. Él asintió y la soltó de la mano. – Voy a estar pendiente de cuándo salgas de aquí, y por favor avísame si llegas a necesitar algo.
Ginny le dio un suave beso en la mejilla y se levantó de la silla, caminando rumbo a la puerta.
-Ginny…- escuchó la voz de Dean, ella se volvió hacia él desde la puerta, sus ojos verde olivo se conectaron con los de ella momentáneamente. – Por favor, cuídate mucho, lo que te dije es en serio…esta gente no está jugando.
- Lo haré. – le dijo ella con firmeza tratando de evitar que temblara la voz.
La advertencia la puso nerviosa y bajo la mirada, asintió y se giró para salir de la habitación.
Al salir, vio a Harry jugueteando con el móvil, recargado sobre la pared. La escena la derritió. Se preguntó si se estaba convirtiendo en una especie de ninfómana por no sentir que tenía suficiente de él. Cuando él notó su presencia se volvió a mirarla.
- ¿Y bien? – le cuestionó atrayéndola hacia él por la cintura. Ella le sonrió.
- ¿Y bien qué? – le preguntó ella coqueta. Harry la miró con indignación.
- ¿Terminaste con eso? – le cuestionó con una ceja levantada. Ella suspiró, bajó la mirada y mordió el labio inferior de la boca.
- En realidad, no tuve que hacerlo…- murmuró ella, y Harry la miró confundido. – Él terminó conmigo, y en realidad creo que llevaba algunos días pensando hacerlo.
- ¿Por qué? – le preguntó con curiosidad.
- Porque no es tonto y sabe perfectamente que tu y yo tenemos algo, dijo que me quiere mucho pero que no tiene ninguna intención de interponerse entre nosotros. Creo que somos más transparentes de lo que creíamos. – le dijo ella bajando la mirada. – Lo describió de forma dramática…algo así como un campo de fuerza…- le dijo ella sonriendo antes de volver a mirarlo a los ojos.
Él la miró con ternura. – Y la atracción es más fuerte que nunca…- completó él antes de volver a besarla, ella le devolvió el beso con ansias, y se separó de él pasados algunos segundos cuando sintió una mirada sobre ella. Volvió el rostro y frunció el entrecejo.
- ¿Kat? – murmuró ella por lo bajo, Harry giró el rostro hacia el final del pasillo. El abrigo color morado de Kat era inconfundible. La pelinegra intentó darse la vuelta para esconderse en el otro pasillo. Ginny sonrió y se cruzó de brazos.
- Ya te vimos, Katherine…- le dijo Ginny más alto risueña. Kat salió de su escondite enrollando la mirada, y se acercó a ellos con resignación.
- ¿Por qué no me has devuelto las llamadas de esta mañana? – le reprochó su amiga intentando desviar la conversación. – Estaba preocupada por ti….Hola, Harry….
Ginny se ruborizó y le sonrió.
– Hemos estado un poco ocupados…- le dijo la pelirroja. Kat la miró con una sonrisa.
- Eso es lo que veo…- se le escapó decir. - ¿Estás bien? ¿Más tranquila?
- Sí, estoy perfectamente bien. Fui al Ministerio, rendí declaración y todo ese tema horrible…- se quejó ella. – Pero lo que más bien me gustaría saber, es qué haces tu aquí.
Kat abrió la boca para contestar un poco insegura, pero la cerró con rapidez, y luego volvió a abrirla. Harry y Ginny la miraron divertidos.
- Er…yo…- balbuceó un poco incómoda. – Creo que…lo mismo que tu…
- Venías a ver a Dean… - concretó Ginny con una divertida sonrisa. Fue el turno de su amiga de ruborizarse.
- Sí…es que…anoche que hablé con él…yo…ay… sí, Ginny, vine a ver a Dean. – se exasperó ella, y Ginny y Harry soltaron una carcajada. – Planeabas terminar con él, y considerando esto que estoy viendo…- dijo ella señalándolos a ambos – espero que no te importe si lo invito a salir.
Ginny le sonrió y negó con la cabeza. – Él terminó conmigo, de hecho…- le aclaró la pelirroja, Kat hizo su mejor esfuerzo para mostrarse sorprendida. – Y por esa cara que me estás haciendo creo que también sabías que él tenía planeado hacerlo…
Kat se ruborizó. – Tal vez, mencionó algo anoche…vagamente.
- Me alegra, es un gran tipo…pero sinceramente no sé cómo piensas manejar la rivalidad entre ambos equipos, ambas sabemos que te la tomas muy en serio. – le dijo Ginny divertida.
Kat suspiró pensativa, y suspiró con resignación. – Ya lo sé…tal vez lo puedo convencer de que se retire o de que se cambie a un equipo menos detestable. – negó con la cabeza. - ¿Entonces no tienes problema? ¿Segura?
- No, de hecho…- dijo Ginny mordiéndose el labio inferior otra vez, mirando a Harry embelesada – Nosotros…
Kat sonrió y la abrazó emocionada, y Harry rio de buena gana.
- Bendito Merlín, creí que esto nunca pasaría…- le dijo emocionada. – Ahora entiendo por qué te veo tan tranquila después de lo de anoche. Me da mucho gusto, en serio…por los dos. – dijo mirándolos a ambos.
Luego entrecerró los ojos sospechosamente y miró a Harry con ligera desconfianza.
– Lo que no me encanta es tu fama de mujeriego, Potter, así que ándate con cuidado con mi amiga… - le amenazó ella.
- Es mi novia con todas sus letras, así que despreocúpate. – le aseguró él con una sonrisa. – Si le hubieras contado a Ginny tus planes con Dean antes, tal vez se hubiera sentido menos culpable de venir hoy…
- No tenía planes… ¿okey? Solo…fue una breve plática ayer, antes de que lo atacaran. Es todo. – aclaró ella. Harry y Ginny la miraron divertidos y ella volvió a ruborizarse. – Ya déjenme en paz…los dos…- dijo ella irritada.
- Te dejamos para que sigas adelante con tus planes, vamos al piso de maternidad, voy a ser tía otra vez. -le dijo la pelirroja entusiasta.
- ¿Cuál es el hermano afortunado? – le preguntó Kat, Ginny le había hablado tanto de su familia, que aún y cuando nunca se los había presentado, ya sentía como si los conociera.
- Percy…
- ¿El pomposo, no? El que tiene un cargo súper alto en el Ministerio…. – replicó la pelinegra haciendo memoria. Ginny asintió.
- Deberías de conocerlos pronto, tu también eres como de mi familia…- le dijo Ginny cariñosamente.
- Un paso a la vez, primero creo que tienes que dejarles saber de esa adición a la familia…- le dijo Kat mirando a Harry, que puso cara de preocupación – y por la cara que puso creo que no le encanta la idea.
Ginny lo miró y le dio un beso en el cachete. - ¿Es adorable, no? No le tuvo miedo a Voldemort, pero le tiene miedo a mis hermanos mayores. – dijo ella divertida.
- Tus hermanos hacen que Tom Riddle parezca un juego de niños. – le replicó Harry malhumorado.
Ian se bebió su vaso de whisky en las rocas mientras que su padre terminaba una llamada telefónica. El tener que recurrir a su padre por ayuda y haber tenido que ir a su mansión, era la peor humillación posible. Las cosas habían salido terriblemente mal para él, y Ginevra se le había escurrido otra vez, todo por culpa del maldito Salvador. Durante breves segundos de su intercambio por él, había logrado meterse brevemente en su cabeza y lo que había visto lo había dejado atónito…el inmenso odio que vio lo había descolocado. Era claro que Ginevra ya había soltado la lengua, y Potter parecía tan enamorado de ella como empeñado en protegerla. La primavera ya había iniciado, y estaba solo a un par de semanas de su primer partido de Qudditch, Ginny cumpliría veinticinco años en agosto y sabía que el tiempo comenzaba a agotársele, cosa que su padre no se cansaba de recordarle.
El hombre sexagenario colgó el teléfono y suspiró pesadamente.
- Nuestro abogado cree que puede lograr la extradición de Reynolds, pero tardará por lo menos un par de semanas, eso asumiendo que el Ministerio inglés coopere, él envió la solicitud desde hoy en la mañana. – le informó su padre, mientras que le daba una fumada a su puro.
– Por tu propio bien, Ian, espero que Reynolds no hable porque no tengo que decirte qué es lo que va a pasar con nosotros si lo hace.
- No hablará, él sabe que tarde o temprano regresará a Dublín y aquí saldrá libre, además de que lo recompensaré bien por su lealtad. – le aseguró Ian. – No te preocupes, padre, sé bien lo que está en juego.
- No lo veo claro considerando que te has dedicado a equivocarte a cada paso del camino. ¿Otro intento de secuestro? ¿en serio? ¿Por qué demonios no la reconquistas y acabamos con esto? – demandó el hombre furioso.
Ian enrolló la mirada y negó con la cabeza.
– No sé qué parte de que no me puedo acercar a ella no te queda lo suficientemente clara… el maldito Salvador no para de entrometerse, y me odia, en mayúsculas… claramente Ginny ya le contó todo acerca de nuestra relación, así que dudo mucho que ahora vaya a atreverse a dejarla fuera de su vista.
- ¿Qué parte de tu relación? ¿La parte en la que no te cansaste de golpearla, humillarla y violarla durante años? No sé por qué no me sorprende que Harry Potter no quiera dejarla un solo minuto a solas contigo. – le replicó su padre sarcásticamente.
Ian lo miró con hastío.
- ¿Te ha pasado por la cabeza que yo no la quiero, que nunca la quise? – demandó el joven, poniéndose de pie exasperado. – ¿Que fue otra imposición de tu parte?
- Hubiera sido una estupidez enamorarte de ella sabiendo que tendrías que matarla al final. ¿No crees? – demandó el hombre con furia. – Pero el no quererla no significaba tener que tratarla como una maldita bestia…
- Ya…lo hecho, hecho está. Ginevra no va a volver voluntariamente conmigo, creo que es momento de que lo afrontes. Secuestrarla tampoco está funcionando, la copa de quidditch está por iniciar, y por lo que vi en la cabeza de Potter, dudo mucho que vaya a bajar sus defensas justo ahora… - le dijo Ian con desgana. – Está igual o más enamorado de ella, de lo que ella está de él. – le dijo con asco.
- ¿Y entonces qué mierda piensas hacer? Porque ya es marzo…esa niña cumple veinticinco en agosto, así que tienes que apurarte.
- Si no puedo reconquistarla y tampoco puedo secuestrarla, ya solo me queda una última carta… Ginny va a volver a mi por su propio pie, de manera voluntaria. – le replicó Ian con sencillez. – El envenenamiento de su madre con la Poción de Las Moiras, va bastante bien, ya va muy avanzado, y creo que en un par de meses más, para cuando la copa termine, podremos ponerla en coma, y su vida dependerá de que nosotros cortemos o no el hilo… según lo que decida Ginny…. – le dijo calculadoramente.
- ¿Y realmente crees que Ginevra va a sacrificarse para salvarla? – le cuestionó el hombre.
- Estoy seguro, la conozco como la palma de mi mano. El amor que ella siente por su madre es enorme, y estoy seguro de que, si la empujo un poco más amenazando la vida de su adorado Salvador, la voy terminando quebrando. Si logro que regrese en mayo, todavía tenemos tres meses para planear una gran boda a celebrarse el primer sábado de agosto, una semana antes de que cumpla sus dorados veinticinco años. – dijo con sarcasmo, antes de sonreír y darle un trago a su bebida.- La tendré una semana como mi esposa, antes de que sufra un accidente fatal.
- Todavía tengo mis dudas de que esto vaya a funcionar…- le dijo el hombre malhumorado.
- ¿Por qué? La conozco bien, estuve con ella la suficiente cantidad de años para saber que a la primera que sea vea presionada, no va a resistir la tentación de hacerse la heroína y salvar a su madre. – le aseguró él despreocupado. – Te lo garantizo.
- ¿Y Potter la va a dejar? – le preguntó su padre inquiriendo con la ceja levantado.
- El truco para que esto funcione es que ella se convierta en la destrucción del mismísimo Salvador, y por lo que vi en su cabeza, está tan enamorado de ella que no creo que le cueste mucho trabajo. El talón de Aquiles de Harry Potter, se llama Ginevra Weasley. – le dijo él con sencillez. – Así que no te preocupes, porque ya voy a ir pensando en comprar un anillo de compromiso Harry Winston de tres quilates, que la va a dejar anonadada. Y cuando llegue el momento, ella y Potter, no sabrán qué fue lo que los golpeó.
Harry y Ginny llegaron al piso de maternidad de San Mungo, tomados de la mano. En la sala de estar que estaba tras la puerta corrediza de cristal, Ginny pudo distinguir varias cabezas pelirrojas. Miró a Harry con una sonrisa. Él la miró apesumbrado.
- Ya, mi amor…no será tan malo. – le aseguró ella jalándolo. – Te estás comportando como cuando tenías dieciséis, Harry.
- Esta vez es peor, por lo menos estoy seguro de que Bill y Charlie no me lo van a hacer sencillo. – le dijo él, acariciándole la mejilla. – No después de lo que pasó… - se lamentó él por milésima vez.
- Yo te protejo, no te preocupes. Así quedamos a mano. – le dijo ella con una sonrisa y le dio un breve beso en los labios. – Puede que no sea tan fuerte como para protegerme a mi misma de Ian, pero tengo la fuerza suficiente para protegerte de Bill y de Charlie. Créeme… he hecho lo que he querido con ellos desde que tengo uso de razón.
Él la miró debatiendo y luego miró a la sala de estar. – Por más que esa oferta suene tentadora, perdóname si tengo mis reservas. – le dijo resignadamente, jalándola hacia la sala de estar. La puerta corrediza se abrió, y sus ojos verdes recorrieron a los presentes.
Percy, completamente pálido y echo un absoluto manojo de nervios. Ron y Hermione sentados a su lado charlando amenamente a murmullos. George parecía aburrido y leía una revista de quidditch, mientras que Bill y Charlie charlaban a susurros al fondo de la sala. "Mierda, estoy muerto…" pensó él, sintió la mano de Ginny aferrada a la suya. Percy vio a su hermana y se levantó con premura.
- Ginny…viniste…- le dijo antes de abrazarla con fuerza. Ella lo abrazó de vuelta.
- Claro que vine, no iba a perderme la llegada al mundo del siguiente Weasley…- dijo ella mordiéndose la lengua para evitar hablar en plural. – Percy, estás terriblemente pálido. ¿Te sientes bien?
- No, claro que no me siento bien. Si no me he desmayado es simplemente para intentar mantener mi dignidad intacta. – le dijo él despeinándose el cabello pelirrojo. Su móvil sonó y él desvió la llamada con hastío. – Para colmo no dejan de llamarme del Ministerio, una y otra vez…
- Me alegra ver que por primera vez estés dándole a las cosas la prioridad que tienen, Percival. – le dijo Ginny socarronamente.
Harry le dio una palmada en el hombro, y Percy lo saludó gentilmente antes de suspirar, y negó con la cabeza.
- No voy a darte un sermón ahora, Potter… tendrás que esperar a que esto pase. – le advirtió Percy. Harry sonrió con nerviosismo, claramente Ron ya se le había adelantado con las noticias.
- ¿Y ya sabemos cuánto falta para que pase? Digo…solo para estar preparado. – le preguntó Harry con la sonrisa congelada en el rostro.
- No… lleva horas ahí dentro. No sé qué tanto está haciendo…- dijo él indignado. - ¿Y por qué no puede ser más rápido?
Ginny bufó con indignación. -Está pariendo a tu hijo, por lo menos podrías ser un poco más empático…- le regañó ella dándole un golpecito en el brazo.
- Me enteré de lo que pasó anoche. ¿Cómo estás? – le preguntó directamente a su hermana. – Menos mal que no pasó a mayores.
Ginny sonrió con tristeza. – No te preocupes por eso ahora, estoy bien. No tienes que preocuparte por cuidarme, tienes otras preocupaciones más importantes, hermanito.
- No, tu ya tienes quien te cuide…En lugar de coquetear con mi hermana, deberías de estar solucionando esto Harry. – le dijo Percy. – Buena suerte con Bill y Charlie…- le dijo señalándolos con la cabeza.
- ¿Qué pasó con eso de esperar a que naciera tu hijo para darme un sermón? – le preguntó Harry con hastío.
Hermione se levantó y abrazó a su mejor amigo con fuerza, con una gran sonrisa en el rostro.
- Por fin una aliada…- le dijo Harry aliviado abrazándola de vuelta.
- Que lástima que solo sea una. – le dijo Ron divertido con la situación. Harry y Ginny lo miraron mal.
- Eres un chismoso, Ron. ¿Tenías que contárselo a todos? – demandó la pelirroja enrollando la mirada. – No me sorprendería que ya lo supiera hasta la tía Muriel…- le dijo ella con acidez.
- No he tenido tiempo de enviar correspondencia todavía. – le replicó él con una sonrisa.
- Y puedes contar con dos aliados, Harry…- le dijo George poniéndose de pie y saludándolo con la mano. – Yo estoy contigo hasta el final, socio. Personalmente creo que te viste lento, la resistencia de la enana dejaba mucho que desear.
Ginny le dio un golpe juguetón en el brazo antes de abrazarlo con fuerza. George la miró cariñosamente.
- ¿Estás bien? – le preguntó él con una sonrisa un poco más serio. – Ginny, cuando tengas exnovios psicópatas por favor avísame, tengo una larga lista de bromas que me encantaría experimentar en ellos.
- Lo tendré en cuenta para la próxima… - le dijo Ginny con una sonrisa.
- ¿Cómo que para la próxima? – le preguntó Harry con fingida indignación. Ella le sonrió y le dio un breve en los labios.
- Y puedes contar con tres aliados, Harry…- lo interrumpió Hermione. – Ron ya cambió de bando. – le dijo a Ron mirándolo persuasivamente.
- ¿Cuándo? Eso no es cierto…
- ¿Ah no? Cambiaste de bando porque yo digo que cambiaste de bando. – le replicó ella tomándolo de la mano. – Es tu mejor amigo…
Ron enrolló la mirada con hastío. – Y ella es mi hermana, es cuestión de principios, Hermione… a lo sumo soy Suiza… me declaro neutral en esto, y digan que les fue bien. – Hermione enrolló la mirada y suspiró con resignación, miró a Ginny emocionada.
- Tu y yo…tenemos que hablar…- le dijo apartándola de Harry y de sus hermanos. Harry tomó a Ginny de la mano.
- No, Hermione, no ahora… - le dijo él con súplica mirando a Bill y a Charlie que se acercaban hacia ellos. – Después…ahora déjala aquí.
- Harry, no seas exagerado, venciste a Voldemort, creo que sobrevivirás a los embates de tus futuros cuñados. – le dijo Hermione jalando a Ginny con más insistencia, que miró a Harry con ternura.
- Ella tiene un punto. ¿Sabes? – le dijo la pelirroja antes de darle otro corto beso en los labios.
- ¿Qué pasó con todo eso de "yo te protejo"? – demandó él con sarcasmo. – Tu protección deja mucho que desear, mi amor.
- Vamos a la maquinita de café, y te la devuelvo…- insistió Hermione. Ginny se soltó de él y siguió a su cuñada por un café. Harry maldijo por lo bajo, y suspiró resignado mirando a Ron en busca de apoyo, al ver que Bill y Charlie se aproximaban hacia él. Ron miró a sus hermanos y negó con la cabeza.
- A mi no me mires, yo soy Suiza, Harry…- reafirmó Ron, sentándose otra vez junto a George. Harry maldijo por lo bajo.
Charlie y Bill lo rodearon y Harry empezó a juguetear con la varita inquietamente. Charlie y Bill se miraron con complicidad.
- Así que, Harry… - le preguntó Bill. – ¿En dónde está Ginny?
- En la máquina de café con Hermione…- le dijo Harry señalando la dirección con la cabeza. Bill miró a hacia allá, viendo como su hermana degustaba su café platicando con Hermione, y asintió.
- Que bueno, porque hay un par de cosas que queríamos aclarar contigo. – le replicó Bill con una sonrisa que a Harry le pareció sumamente falsa. Charlie soltó una carcajada.
- Y guarda esa varita, Salvador… - le dijo Charlie divertido. – Estamos en San Mungo. ¿Qué crees que vamos a hacerte?
- No lo sé, pero soy auror y normalmente intento ser precavido. – le replicó Harry con acidez. Bill se cruzó de brazos y enrolló la mirada soltando un largo suspiro.
- Pensé que habíamos sido más o menos claros respecto a que este supuesto protocolo de protección tenía que mantenerse estrictamente profesional, pero por lo que vemos te falló la memoria. – le dijo Bill directamente, Harry negó con la cabeza.
- Ha sido estrictamente profesional…ayer intentaron llevársela. ¿Quién crees que se los impidió? – se defendió Harry.
- ¿Ha sido estrictamente profesional hasta anoche no? – le cuestionó Charlie con sarcasmo detrás de él.
Harry respiró hondo y enrolló la mirada. – Las cosas cambiaron, amo a tu hermana y quiero estar con ella. ¿Qué hay de malo en eso? – se defendió él, y ambos pelirrojos lo encararon.
- Lo que está mal, es que esto ya es un deja vú, ya lo vivimos y no salió bien. – le replicó Charlie.
- Yo tenía diecinueve años cuando me fui, derroté al mago más oscuro de todos los tiempos, y perdí a muchos amigos y familia, incluyendo a Fred, así que discúlpenme si cometí un error y quise salir de aquí. Maduré…y ella también maduró. Todos cometemos errores… - le sostuvo Harry. – La amo, quiero estar con ella y es mi novia.
- Harry, no has vuelto a tener una sola novia en seis años, la fama de mujeriego que cargas en la espalda habla por si sola… si has dormido con todo Nueva York y Londres mágico, es poco. – le acusó Bill. - ¿Cómo quieres convencernos de que Ginny no es una amiguita más?
- Porque la amo, y porque le estoy dando su lugar, uno que no le he dado a ninguna otra mujer. – le replicó Harry con acidez. - ¿Qué tengo que hacer? ¿Ir a Gringotts por el anillo de compromiso de mi madre? A lo mejor así me creen…
Bill y Charlie se miraron recíprocamente.
- No… - le replicó Bill. – Vamos a darle tiempo al tiempo antes de decidir si siquiera mereces casarte con ella, y sobra decir que si vuelve a llorar por culpa tuya lo que tendremos nosotros tres no será una charla civilizada. – le dijo sencillamente, Harry tragó duro.
- Nosotros cuatro…porque yo dejaré de ser Suiza… - dijo Ron levantando brevemente la mirada, estaba escuchando la conversación mientras que ojeaba una revista despreocupado. Harry enrolló la mirada hastiado.
- Por mi está bien, no tengo pensado hacerle nada malo a tu hermana, te lo garantizo. – rebatió Harry.
- ¿Qué va a pasar con el dichoso protocolo de protección? ¿Quién la va a cuidar ahora? – le preguntó Charlie.
- Todavía lo estoy pensando, Kingsley me dejó la decisión a mi. – le replicó Harry con acidez, cruzándose de brazos, no le gustó nada el rumbo que estaba tomando la conversación.
- ¿Y cuándo te mudas de regreso a Grimmauld Place? No estarás siquiera considerando en seguir viviendo con ella… - le cuestionó Charlie. Harry maldijo por lo bajo.
- No, no lo estamos considerando, es una decisión tomada, y ella está de acuerdo. – le replicó el ojiverde, el corazón le latió con fuerza al ver como el sonrojo se le subió al rostro a Bill, y por impulso Harry se echó hacia atrás chocando su espalda con la pared, Charlie lo miró con incredulidad.
- No estamos de acuerdo, si las cosas ya no se están manteniendo estrictamente profesionales, no vemos razón para que te quedes con ella. Está mal. – le replicó Bill, y Charlie lo secundó.
Harry agradeció internamente cuando vio que George se puso de pie.
- Ustedes dos…por si no lo han notado, Ginny ya es adulta, estuvo seis años lejos de nosotros, les cuadriplica la fortuna, y de la fama ni hablar…dejen ya a Harry en paz. Ellos sabrán lo que hacen y no tenemos porque estar opinando. – les dijo George a sus hermanos, Harry sintió una profunda gratitud.
- George, si tu estás de acuerdo en esta locura, está bien, pero Bill y yo no lo estamos y solo queremos dejar claro el punto. – atajó Charlie.
Harry se sorprendió cuando Ginny se puso entre él y sus hermanos, el aroma de su perfume floral lo inundó "ese fue el café más largo de la historia", pensó él irritado.
- ¿Bill? ¿Charlie? ¿Qué creen que están haciendo? – les preguntó cruzada de brazos, mirando de uno al otro. Harry sonrió burlonamente cuando el efecto fue automático y ambos pelirrojos dieron un par de pasos hacia atrás. - ¿Y bien? Estoy esperando.
- Solo le dejábamos un par de puntos claros a tu nuevo, no tan nuevo novio, Ginny. – le dijo Bill bajando la mirada. Ginny sonrió al comprobar que todavía tenía ese efecto en ellos. – Ya sabes, para evitar tropezar con viejas piedras.
- Ya veo… - les dijo ella. – Desde allá, no me pareció ver que esta pequeña charla se estuviera manteniendo del todo civilizada.
- Solo no estamos de acuerdo en que siga viviendo contigo, lo queremos devuelta en Grimmauld Place, a la brevedad. – le aclaró Charlie. Los colores se le subieron al rostro a Ginny y los miró con incredulidad, Harry la tomó de la mano y ella lo miró y él negó con la cabeza, y ella regresó a la vista a sus hermanos.
- Ustedes dos son increíbles… verdaderamente. Ojalá hubieran ido a Dublín hace cinco años, y para traerme de vuelta a rastras… así hubieran evitado que cometiera el peor error de mi vida involucrándome con un hombre que ahora no para de acosarme y de ser la pesadilla de mi existencia. – les dijo ella furiosa. - ¿En dónde estaban entonces? ¿Bill? ¿Charlie?
El argumento los silenció.
- Touché… - masculló George divertido, siempre era muy entretenido ver a su hermanita perder los estribos sobre todo cuando los blancos eran sus propios hermanos.
- No estaban… ninguno de los dos fue a buscarme, solo recibí cartas y más cartas, que nunca respondí y ustedes nunca se preocuparon por mi. ¿A qué viene entonces este ataque en contra del hombre que yo amo, y que desde que volví no ha parado de protegerme de un psicópata? Sin contar con que ha salvado las vidas de todos nosotros más veces de las que puedo contar…deberían de avergonzarse… - les regañó ella. Harry en este punto, ya estaba asombrado del control y manipulación que Ginny ejercía en sus hermanos, hasta estaba empezando a divertirse.
- Doble touché…- dijo George divertido.
- No lo tomes así, Ginny, si no queremos que vivas con él es simplemente porque creemos que van muy rápido y no queremos que se repita la historia…y que vuelvas a alejarte de nosotros. Claro que nos arrepentimos de no haberte ido a buscar y matar a ese hijo de puta… – se defendió Bill, pero Harry pudo ver como no podía sostenerle la mirada a Ginny. – Pero tu nuevo no tan nuevo novio no es precisamente una blanca palomita tampoco.
Ginny enrolló la mirada otra vez, y el sonrojo en el rostro no se le había bajado. Dejó salir un suspiro.
- Déjame ponerte esto en claro, Bill. Me importa una mierda en donde tu o Charlie quieran a Harry, él se va a quedar en donde yo quiera que se quede, y por el momento lo quiero conmigo. – le dijo ella tajantemente. Harry cerró los ojos y la declaración lo descolocó, era mejor que sosegara a Ginny antes de que cometiera alguna imprudencia que solo terminara por enterrarlo más.
Bill y Charlie la miraron con incredulidad antes de mirarse recíprocamente.
- Gin…ya… - escuchó a Harry murmurarlo al oído. – Tranquilízate y déjalo estar. No necesitamos permiso de nadie, esta discusión no tiene importancia. - Ella asintió y tragó duro.
- Bueno, si ya no tienen nada más que decir respecto a Harry o a mi relación con él, les sugiero que regresen a sus asientos. – dijo ella señalándolos. Bill bajó la mirada, y Charlie miró a cualquier otro lado.
- ¿Cómo te sientes? ¿Después del ataque de anoche? – le preguntó Bill mucho más mansito.
- Vaya…pensé que nunca preguntarías…- le dijo la pelirroja con sarcasmo. – Estoy bien, gracias a Harry, estoy bien…- le dijo ella con reproche.
- ¿Gracias al rescate o a lo que hizo después? – le preguntó Charlie directamente, todavía con los colores subidos al rostro. Harry cerró los ojos, "mierda" definitivamente la charla se estaba saliendo de control, apenas alcanzó a atajar a Ginny por la cintura, que se disponía a echársele a Charlie encima.
- Ginny, ya tranquilízate…Merlín…- se quejó Harry volviéndola hacia él, estaba tan furiosa que pudo notar que retenía lágrimas de furia. – Ya mi amor, ya…- la sosegó él acariciándole la mejilla, ella bufó indignada. Él se volvió lentamente hacia Bill y a Charlie y los miró atentamente.
- Escuchen, yo… no pretendo ser una blanca paloma en todo esto. Es cierto que hace seis años cometí un error y que he y sigo pagándolo con creces, porque no tienen idea del esfuerzo y tiempo que me tomó sacarle un miserable "te amo" a su hermana. Somos adultos, los dos maduramos y estamos en un buen momento. No puedo hacer nada para cambiar lo que hice o no hice hace seis años, solo puedo pedirles perdón…si es que no lo he hecho ya mil veces… y garantizarles que no volverá a pasar. Más allá de eso, lo que Ginny y yo hagamos o no hagamos, temo que no les concierne, a ninguno de los dos. – le dijo en tono conciliador.
- Sigo pensando que deberías confiarle su protección a alguien más. -le dijo Charlie pensativo. – Hay una razón por las que estas reglas existen…
- Ya lo sé, y creo que tienes razón, solo dame un poco de tiempo para tomar una decisión. Mientras tanto la seguiré manteniendo a salvo, como hasta ahora. También creo que debería delegar su protección a alguien más, sobre todo porque así podré indagar más a fondo acerca de lo que está pasando. – le dijo Harry. Charlie asintió y regresó con Bill a sentarse en el rincón en el que estaban inicialmente.
Harry se viró hacia Ginny y vio que George la estaba reconfortando.
- No sabes cuanto te extrañé, Ginny, contigo las reuniones familiares ya no son aburridas. – le dijo él intentando hacerla sonreír. Ginny sonrió levemente. George miró a Harry, le sonrió y se viró para sentarse junto a Ron, continuando la espera.
La tomó de las manos y le sonrió.
- ¿Todo bien? – le cuestionó al notar que ella seguía reteniendo lágrimas de furia. Ella enrolló la mirada y asintió. Él la abrazó y le dio un besito en la frente. - ¿Quién acabó con quien? ¿Tus hermanos con nosotros o nosotros con ellos?
- Sinceramente, creo que fue un empate. – le dijo ella con una triste sonrisa. Él le dio otro breve beso en los labios. – Perdón por eso…
- No seas tonta, no tiene importancia, mi amor. Ya tranquilízate. – le aseguró él.
La atmósfera de incomodidad que reinaba en la sala se disipó cuando las puertas corredizas se abrieron dejando ver a un sanador que se quitó el tapabocas. Era muy alto y de ojos azules.
Percy que se había mantenido ajeno al embate se levantó ansioso por noticias. El rubio le sonrió.
- Felicidades Percy, eres padre de dos hermosas niñas…- le anunció él luciendo su blanca sonrisa. Ginny se viró y sonrió al notar que su hermano ya había perdido el escaso color que le quedaba en el rostro.
- ¿Cómo que dos? – balbuceó Percy como no sabiendo qué fue lo que lo golpeó.
- Son gemelas… ¿no te había dicho Audrey? – le preguntó el rubio ampliando su sonrisa. Percy lo miró como con ganas de volver el estómago de la impresión. George sonrió burlón, el karma pega y pega duro.
- No…estoy bastante seguro de que siempre habló en singular. – le dijo el pelirrojo balbuceando torpemente. - ¿Audrey está bien? ¿Cuándo podré verlas?
- Audrey está muy bien, y tus hijas también. Las tres están muy sanas. – le aseguró el sanador. Percy sonrió. – Tus bebés ya están en el cunero y podrás verlas desde ya. Por lo que respecta a Audrey, tendrás que esperar una hora más o menos, mientras la mueven a su cuarto y se le pasa el efecto de las pociones anestésicas, por el momento está dormida.
Ginny se separó de Harry y caminó a zancadas para abrazar a su hermano.
- Felicidades, hermanito. – le dijo ella, y se llenó de ternura al notar que los ojos de su hermano estaban llenos de lágrimas.
- Gracias, Ginny. – le replicó él con una sonrisa intentando limpiarse las lágrimas sin mucho éxito.
Bill, Ron y Charlie se acercaron hacia él para abrazarlo, y ella se echó hacia atrás, hasta que sintió que Harry la abrazó por la cintura y le dio un beso en la mejilla, ella se relajó en automático.
- Las vas a pagar todas juntas… - le dijo Charlie soltando una carcajada. – Tenías que ser precisamente tu quien se sacara la lotería de los gemelos.- Percy enrolló la mirada y sonrió, tenían razón.
Percy, Hermione, Ron, Charlie y George salieron rumbo al cunero para conocer a las bebés. Ginny enrolló la mirada cuando notó que Bill se quedó detrás, y ya estaba esperando otro embate, pero en lugar de eso lo vio llamar al sanador que estaba por salir de la sala.
- Alfred… - le llamó por su nombre de pila. El rubio se tensó y se giró hacia el pelirrojo.
- Bill, ¿cómo estás? – lo saludó dándole un apretón de mano. La mirada de Bill se dirigió a su hermana.
- Mira te presento a Ginny, ella es mi hermana, y bueno… su nuevo novio que creo que no necesita presentación. – le dijo señalándolos con la mirada.
Harry se sintió incómodo con la mirada que el Sanador les dirigió, y no es que se la estuviera dirigiendo precisamente a él, sino que fue la manera en la que miró a Ginny lo que no le gustó en lo más mínimo, e inconscientemente apretó su agarre sobre ella.
Ginny también se sintió un poco incómoda porque el hombre mantuvo contacto visual con ella por un tiempo prolongado, le recordó a Irlanda, era una costumbre rara de los irlandeses con el tiempo se había acostumbrado pero esa mirada tan penetrante incluso de desconocidos, pero siempre le pareció escalofriante, negó con la cabeza y se obligó a forzar una sonrisa y asintió.
- Encantada…- le dijo ella forzando una sonrisa, miró a Harry que parecía pensativo, y luego volvió a ver a su interlocutor. – Encantados… - corrigió ella, dándole un suave codazo a Harry, quien asintió.
- El placer es todo mío. – le replicó el rubio luciendo su blanca sonrisa, una que a Harry por alguna razón no le inspiró confianza en lo absoluto. El rubio se giró hacia Bill, mirándolo con atención.
- Ginny, él es Alfred Williams, es el amigo de Audrey de toda la vida… él es quien está ateniendo a mamá. – le dijo Bill a su hermana. Ginny miró al sujeto con curiosidad.
- Quería hablar contigo acerca del estado de salud de mi mamá…- comenzó el pelirrojo. El rubio frunció el entrecejo.
- ¿Ha tenido alguna otra recaída? Cuando la di de alta estaba estable, pero si ha vuelto a recaer es importante que la traigan. – le replicó el sanador.
- No, todo parece indicar que está bien. Es solo que nos gustaría entender un poco más acerca de qué es lo que tiene, han pasado varios meses y no vemos mejoría.
- Ah, claro que hay mejoría, Bill, los últimos análisis que le hicimos mostraron mejorías sustanciales en su presión arterial. Lo único que tiene que hacer es continuar con las pociones, y si se vuelve a sentir mal entonces traerla lo más rápido posible…es la edad, necesita reposo, es todo.- balbuceó el sanador, y se aclaró la garganta.
- ¿Eres irlandés? – le preguntó Ginny mirándolo con curiosidad, el rubio palideció ligeramente y negó con la cabeza.
- No, completamente inglés, fui a Hogwarts con tu cuñada… - le dijo él con una sonrisa. - ¿Por qué la pregunta?
- Perdóname, fue mi error, me pareció percibir el acento en una parte de esa frase… - comentó ella despreocupada.
- Estoy un poco mal de la garganta últimamente. – le replicó el rubio, mirándola fríamente. – Bueno, los dejo para que vayan a conocer a sus sobrinas…
El rubio salió de la sala de estar y la puerta corrediza se cerró detrás de él. Bill miró a su hermana con una discreta sonrisa de disculpa, y ella enrolló la mirada.
- No empieces, Bill… - le dijo ella sin mirarlo.
- Perdónenme si me extralimité, los dos… es solo que esto fue un poco…sorpresivo, y simplemente no quiero volver a verte llorar por Harry, enana, eso es todo. – le replicó con sinceridad. Ella sonrió.
- Bueno, si me vuelve a hacer llorar, lo matan y ya…tienen mi permiso. – le replicó ella con una sonrisa e hizo reír a Bill.
- Ginny…- escuchó la réplica de Harry, ella se giró y le dio un breve beso en los labios. Bill negó con la cabeza y suspiró con resignación.
- Y a Charlie también perdónalo, a veces se nos olvida que ya eres una adulta. – le replicó Bill con resignación. – Se le va a pasar, solo dale un poco de tiempo.
- Que venga él a pedirnos perdón, y luego hablamos. – le dijo la pelirroja orgullosamente. – Ahora, yo quiero ir a ver a esas bebés, así que sugiero que vayamos a los cuneros.
Ginny se puso la pijama, y se dejó caer en la cama sobre el edredón, completamente exhausta, había sido un día demasiado complicado y lleno de emociones. Se preguntó cómo tendría energías para levantarse al día siguiente e ir a su entrenamiento. Faltaba una semana para el primer partido de la copa, y sentía que su concentración era completamente nula.
- ¿Te sientes mejor? – escuchó a Harry preguntarle desde la puerta, ella abrió los ojos y lo miró, "mierda", se estaba convirtiendo en una auténtica ninfómana, no tenía duda, era la única explicación que encontraba para que con solo mirarlo, deseara que la hiciera suya. La sola idea de dormir abrazada a él la hizo sonreír.
- Mejor, ¿pero sabes qué haría que me sintiera completamente bien? – le preguntó ella. Él la miró confuso. – Que si no vas a hacerme el amor, entonces te pongas una maldita camisa para dormir.
Harry soltó una carcajada y se echó a lado de ella, encima del edredón, la abrazó por detrás y le dio besitos en el cuello. Ella suspiró.
- Tenemos que hablar de estos antojos tuyos, Ginevra. Soy joven, pero a este paso vas a acabar conmigo. – miró el reloj en la pared – Llevamos veinticuatro horas juntos, y tu ya quieres ir por el cuarto round… - le reprochó él. Ella le sonrió y le dio un besito en el cuello, que a él lo desconcentró. – Además tu también tienes que dormir ya, mañana tienes entrenamiento.
- ¿Desde cuando te preocupas por mis entrenamientos? – le preguntó ella con una sonrisa.
- Desde que la copa empieza en una semana. – le dijo antes de darle un besito en los labios, antes de acariciarle las piernas. – No sabes cómo me encantas… - le murmuró por lo bajo.
- No puedo creer toda esa patética escena en San Mungo. – bufó ella enojada. – Lo siento, de verdad… no entiendo por qué no estás ni la mitad de indignado de lo que estoy yo.
- Son tu familia, Ginny, no puedes enojarte con ellos por cosas irrelevantes como estas… - descartó él.
- ¿Irrelevantes?
- Son irrelevantes porque no necesitamos su permiso, no es como que por la opinión de Bill o de Charlie, vaya a decidir mudarme a Grimmauld Place. Lo que opinen o dejen de opinar no es importante. Además, mira, por una parte, los entiendo…
- Harry…yo no los entiendo, nos hicieron una escena espantosa en el hospital, y lo que les dije es cierto, ojalá y hubieran ido a buscarme a Dublín… ojalá y me hubieran traído de vuelta… pero no lo hicieron, y ahora vienen con esa doble moral que francamente me fastidia, a complicarnos la vida a nosotros…
- Son tus hermanos, te aseguro que se sienten culpables por esa omisión…y eso que no conocen la historia completa. – le murmuró él por lo bajo y negó con la cabeza. Ella se dio cuenta de que ante la mención, la expresión se le ensombreció, se giró y lo besó para despejarlo de la idea.
- Te amo…- le repitió ella, y él le sonrió, y volvió a besarla, sus manos recorrieron sus piernas, jugueteando con la tela de esa pequeña pijama, que lo había atormentado durante semanas. Se separó de ella jadeando y hundió su rostro en el cuello de ella, aspirando su aroma. Ella lo miró con esa sonrisita coqueta, pero él negó, levantó el edredón del lado de la cama de ella, y ella enrolló la mirada y se metió bajo las cobijas, acostándose de lado. Él la tapó y la abrazó de cerca.
- Que aburrido eres… - murmuró ella con una sonrisa, y él comenzó a besarle el cuello de esa manera que a ella la hacía suspirar. - …Potter…como eres molesto, no quieres pero no te quedas quieto… - el comentario lo hizo reír, le dio un besito en el cachete y cerró los ojos intentando dormir.
- ¿Harry? – lo molestó ella.
- ¿Mmm?
- No quiero que me asignes a otro auror….- refunfuñó ella. – No lo necesito si te tengo a ti…
Harry abrió los ojos y maldijo por lo bajo. – No vamos a tener esta conversación ahora, todavía lo estoy pensando. Ya duérmete, Gin.
N/A: Bueno, estos capítulos van a ser súper cursis, no digan que no se los advertí. El drama viene después, creo que con la conversación de Ian con su padre ya dejé más o menos clara por donde va la cosa. ¿O no? ¿Por dónde creen? Dejen reviews porque esta parte de la historia me va a costar más trabajo...he estado escribiendo como loca, y creo que ya llegó el bloqueo. Me encantan los personajes de mi creación, tanto como Kat como Ian, así que pensé en decirles cómo que actriz y actor me los imagino...me ayuda... Particularmente Kat creo que es un super personaje, también me han encantado los tintes que le he dado a Dean, y también tengo un actor muy en particular en mente para efectos de este fic.
Espero que les esté gustando y ahora sí me voy a tener que tomar un descanso... no esperen updates tan pronto. He estado escribiendo mucho y estoy exhausta.
Kat...Ashley Greene pero como Alice Cullen en Twilight. .
Ian...Orlando Bloom como lo vemos actualmente, aùn con esos años... . /espectaculos/personajes/el-mal-momento-orlando-bloom-pocos-dias-nid2402216
Dean...Jesee Williams. ¿Alguien ha visto al guapo Jackson Avery en Grey's Anatomy? . /pin/204843483038299070/?nic_v2=1aaGEmW19
Con Harry y Ginny no pierdo el tiempo, cada quien los imagina como quiere pero...mi opinión muy personal que Daniel se quedó MUY corto...y Bonnie es linda pero nunca fui fan...
XoXo
