Disclaimer: Yu-Gi-Oh! no me pertenece. Sólo está historia llena de clichés y el OC.


NOTA IMPORTANTE

Voy a reestructurar la historia para facilitar un poco más su lectura, reacomodando los capítulos. El contenido no cambia en lo absoluto, sólo la forma en la que se presenta la historia. En todo caso, todo lo que estaba publicado hasta el 12 de octubre de 2020 se considera el Libro I, más el primer interludio (los cuales separan cada libro).

Todo esto aprovechando que el sitio al parecer está en drogas en esta fecha (3 de noviembre de 2020) y no está mostrando los caps recién publicados. Así que, si estaban leyendo la historia y llegaron al Interludio A, esta continua en el Libro II (Capítulo 12: Unidad Reflectante de Ataques) cuya publicación debió comenzar a partir del día 5 de noviembre de 2020 (si es que para entonces el sitio ya fue reparado).


Libro I

Capítulo 11


Carta 12

Conexión de Cristal

[Carta Mágica]

Añade a tu mano 1 monstruo "Bestia de Cristal" en tu Deck, y pon boca arriba en tu Zona de Magia y Trampas 1 monstruo "Bestia de Cristal" con un nombre diferente en tu Deck, como si fuera una Mágica Continua. Sólo puedes activar 1 "Conexión de Cristal" por turno.


La cena resultó ser una mezcla entre comida japonesa (había sushi, verduras encurtidas, arroz blanco y pescado frito) con un platillo que Johan dijo eran típico de Noruega: Kjøttkaker (albóndigas de ternera fritas acompañadas de puré de guisantes y papas cocidas). Todo acompañado de vino o sake para los adultos, y refresco de naranja o jugo de uva para los niños.

—Me alegra que todos estén aquí hoy —dijo Yugi—. Quería hacer esta cena con la familia para dar la bienvenida a Johan, quien estará viviendo bajo la tutela de la familia Muto por al menos el próximo año. Aunque, sinceramente, espero que puedan ser muchos más.

Miré a Johan con sorpresa, mientras el niño reía nerviosamente. De reojo vi la sonrisa radiante de Judai.

Yugi miró a Pegasus y asintió. El hombre se puso de pie detrás de Johan y colocó sus manos en sus hombros. El hombre parecía radiante.

—Johan es el primer participante de un proyecto muy especial de la Fundación Cyndia-Crawford. El objetivo es ayudar a huérfanos y niños pobres de todo el mundo con un futuro prometedor en el duelo o áreas relacionadas con éste, al becarlos o colocarlos bajo la tutela de familias que puedan ayudarlos a desarrollar esos talentos.

—La razón por la que quería que estuvieran, y por la que insistí en que trajeran también a Judai es para que pudieran darle la bienvenida a Johan —aclaró Yugi a mis padres—. Durante la fiesta de Halloween en el Reino de los Duelistas, Kenichi, Judai y Johan se volvieron inseparables. Me pareció que lo mejor que podía hacer por Johan era asegurarme de que sus nuevos amigos estuvieran aquí hoy.

—¡Bienvenido! —gritó Judai muy emocionado.

—Sí, bienvenido —agregué yo con voz más tranquila.

El abuelo, la tía Megumi, e incluso mis padres dieron la bienvenida a Johan. Pude notar que al niño le costaba mucho contener las lágrimas de felicidad.

—Bienvenido, Johan —agregó Yugi—. Desafortunadamente, por mis estudios no podré estar mucho por aquí, mi abuelo se encargará de enseñarte todo lo que necesitas. Yo no sería ni la mitad del duelista que soy hoy de no ser por él.

—¿Sólo la mitad? —preguntó el abuelo con tono divertido.

Yugi se limitó a devolverle la sonrisa al abuelo.

—Muchas gracias a todos por recibirme —dijo Johan entre lágrimas—. Prometo darlo todo para corresponder a sus esfuerzos.

—Nos alegra tenerte aquí, Johan —dijo el abuelo.

Johan asintió, tratando de limpiarse las lágrimas.

Durante todo el intercambio, Edo permaneció en silencio. Pegasus finalmente volvió a ocupar su lugar junto a él. Puso su mano en su hombro y le sonrió levente. Pude ver que Edo le devolvía una sonrisa débil.

Luego de ese momento emotivo, finalmente llegó la hora de cenar. Agradecimos por los alimentos y nos sumergimos en una charla amena.

Pegasus comentó algunas cosas más sobre el proyecto de su fundación con los otros adultos.

Mientras, Judai le hablaba a Johan de todas las cosas y lugares a los que podían ir en la ciudad. En especial a Kaibalandia para ganar cartas en las máquinas de puzles y en terminales de duelo. Y por supuesto, vivir aventuras en el Mundo Virtual. También hablaba con entusiasmo sobre los torneos en la tienda del abuelo, el resto de nuestros amigos y como nadie había logrado vencer al abuelo y su deck Exodia. Johan estaba impaciente por él mismo probar su suerte contra él.

Mientras mi madre hablaba con la tía Megumi, Yugi, el abuelo y Pegasus comentaron algunas cosas sobre los proyectos de arqueología que Ilusiones Industriales mantenía alrededor del mundo, siempre en busca de más vestigios de los antiguos rituales de los Juegos de lo Oscuro para crear nuevas cartas —dejando de lado la parte más mística, la cual sólo podía ser captada si sabías escuchar entre líneas con el contexto completo—. Mi padre preció muy interesado por ese hecho, ya que esos eran detalles sobre el duelo que raramente salían a la luz pública. Al parecer papá estaba enterado de un proyecto al respecto que también competía a su departamento en Corporación Kaiba. Por lo que comentó Pegasus, se trataba de la creación de un Editor Virtual de Cartas —lo cual me dio un flash de aquel capitulo en donde Pegasus usó un aparato similar para crear la carta del "Dragón Arco Iris" sólo unas horas después de encontrar su losa—, algo que papá confirmó.

—Oh, será maravilloso —dijo Pegasus—. Facilitará mucho la creación de nuevas cartas y la conservación de los yacimientos. Las excavaciones serán menos intrusivas cuando podamos obtener detalles de las losas y los grabados mediante la tecnología de Holo -captura en Tiempo Real.

"Por supuesto, también permitirá grandes avances en el estudio de la historia. Las capturas holográficas de alta calidad facilitaran a los arqueólogos de todo el mundo el acceso a los sitios de excavación sin necesidad de ir allí en persona.

—Aun así, nada se compara a la emoción de revelar un antiguo asentamiento que estuvo perdido para la humanidad durante siglos o incluso miles de años.

Pegasus asintió de acuerdo con el abuelo.

—¡Kenichi! —la voz de Judai me hizo dar un respingo—. Llevo un rato llamándote.

Parpadeé un par de veces y me giré hacia él. Había estado tan pendiente de la charla de los adultos que no noté que Judai me estaba llamando, asumiendo que él seguía en su charla infantil con Johan.

—Perdón, la conversación me atrapó.

—¿Te interesan estas cosas, pequeño Kenichi? —preguntó Pegasus.

—Sí, bueno, todo lo de las civilizaciones antiguas es muy interesante. Es decir, no es una historia cualquiera, ¿verdad? Es nuestra historia.

—Muy cierto —dijo Yugi—. Muchas personas no se interesan por apreciar la historia de nuestros antepasados, lo cual es un error. Todo lo que somos como especie lo debemos a quienes nos precedieron.

—Si olvidas tu historia estás condenado a repetirla —dije.

—Exactamente —estuvo de acuerdo el abuelo.

De pronto la voz suave de Edo interrumpió:

—Sí esa nueva tecnología funciona, ¿ya no será necesario que haya gente que dibuje más cartas?

Pegasus negó con la cabeza.

—Oh, no, desde luego que siempre será necesario tener diseñadores. Hay muchas cartas cuya inspiración no viene de la mitología. Sin ir más lejos, las cartas Héroe nacieron gracias a la imaginación propia de aquellos artistas talentosos que gastan su tiempo y esfuerzo en crear esas maravillosas cartas que hacen sonreír a los niños.

"Por supuesto, las losas de piedra de las civilizaciones antiguas nos dan inspiración para crear magnificas cartas de monstruos. Pero las cartas mágicas y de trampa deben ser creadas también. No puedes tener un mazo con sólo monstruos.

Edo asintió, al parecer conforme con esa respuesta.

—Bueno, en realidad, se podría jugar sólo con monstruos. Pero claro, eso solamente si encuentras la combinación que funcioné —dije.

Pude notar las miradas de todos los duelistas en la mesa sobre mí. E incluso mamá, papá y la tía Megumi que no eran duelistas parecían tener interés.

—¿Cómo funcionaría un mazo con sólo monstruos? —preguntó Edo—. No podrías contrarrestar al oponente sólo con fuerza bruta.

—No sería fuerza bruta si encuentras la combinación correcta de monstruos de efecto. Es decir, puedes tener monstruos que según ciertas condiciones se comporten como cartas mágicas, como las Bestias de Cristal de Johan. Y no olvides las hand traps, ya sabes, monstruos que se activan desde la mano en respuesta a una acción del oponente, como "Kuriboh" para protegerte de un ataque. Igualmente, monstruos que se activen en cementerio, como "Mezuki" que puede ser desterrado desde allí para revivir a monstruos de tipo zombi. También puedes usar monstruos de efecto rápido para protegerte, como "Horus el Dragón de la Llama Negra LV8" que puede negar cartas mágicas incluso en el turno del oponente y varias veces por cadena.

—Suena muy complicado —resopló Edo.

Asentí de acuerdo.

—No es imposible, aunque con las cartas que he visto en los catálogos no sería suficiente para una receta con la contundencia necesaria. La forma más fácil sería con un arquetipo de monstruos de efecto que no necesiten de cartas mágicas ni de trampa para poder jugarse —agregué pensando en el mazo de Samurái Superpesado de Gongenzaka en Arc-V.

—Una idea maravillosa —dijo Pegasus—. Siempre es refrescante escuchar nuevas ideas, especialmente si no son convencionales. Un arquetipo que se pueda jugar sin el uso de cartas mágicas o de trampa no es algo que, hasta donde recuerde, alguien haya pensado.

—No me imagino jugar sin cartas mágicas —dijo Judai.

—Juegas un mazo de Héroes, sí o sí necesitas cartas mágicas —le recordó Johan—. Sólo empezando por "Polimerización".

—Sí, eso mismo.

—¿Cómo construirías un arquetipo qué se juegue sólo con monstruos? —insistió Edo. Su voz era dura, casi como si quisiera probar que yo estaba equivocado.

—Eh, sólo era una idea —me defendí. En realidad, no esperaba que la discusión llegara a tanto. Ingenuo de mi parte, rodeado de duelistas y del creador mismo del juego—. Pero supongo que principalmente sería eso: hand traps para suplir las trampas convencionales, y en general monstruos cuya activación sea desde la mano y con efectos rápidos para poder usarlos en el turno oponente, además de encadenarlos a otros efectos. También monstruos que se reciclen en cementerio. Oh, por supuesto, todo el arquetipo llevaría condiciones como: "Sólo puede activarse/invocarse cuando no haya cartas mágicas o de trampa en tu campo/cementerio"; y "Sí no controlas cartas en tu zona de cartas mágicas y de trampa puedes…" Eso funcionaría, creo.

Pegasus pareció meditar un poco sobre las posibilidades y quizá la viabilidad de las hand traps y las cartas auto-reciclables. Para mí realmente no era tan extraño. Durante años el meta del otro mundo había estado dominado por hand traps y cartas que se reciclaban en cementerio. Cuando morí no parecía que esa tendencia fuera a desaparecer.

Mis padres parecían orgullosos, supongo que por tener un hijo capaz de hacer pensar al mismo creador del juego. Sí supieran que básicamente lo que hice fue describir un mazo Samurái Superpesado.

—¿No es un poco injusto? —preguntó Johan—. ¿Cómo luchas contra efectos que se activan en la mano o en el cementerio?

—Siempre puedes negar sus efectos con "Ira Divina" o similares —respondí—. O buscar cartas para desterrarlas de tal forma que no lleguen al cementerio, y si ya están allí, retirarlas antes de que puedan usar sus efectos.

Era lo más obvio, pero tampoco había tantas cartas que pudieran hacer eso en el juego actual de este mundo.

—Definitivamente, ideas muy interesantes. Dime, pequeño Kenichi, ¿has entrado al concurso de diseño?

Negué con la cabeza, pero fue Judai quien respondió por mí:

—Llevo meses tratando de convencerlo de participar —dijo con tono frustrado.

—¿Concurso de diseño? —preguntó Johan.

De inmediato, un muy emocionado Judai comenzó a hablarle sobre la convocatoria de la Corporación Kaiba. Johan de inmediato se contagió de su emoción, e incluso Edo prestó mucha atención, aunque pretendiendo ser sutil, lo cual a los siete años no le era precisamente fácil. Pegasus sonrió alegre al verlo comportarse así, como el niño que era.

—¡Suena muy divertido! —dijo Johan—. Pero, ¿es sólo para Japón?

Pegasus se apresuró a responder:

—Sí y no. En realidad, cualquier niño entre seis y catorce años puede entrar al concurso, mientras resida en el país al momento de cerrarse la convocatoria. Lo cual será exactamente en dos meses.

—Bueno, Johan —dijo la tía Megumi sonriendo—, ya que legalmente eres residente de Japón al menos durante el próximo año, tienes tiempo suficiente para participar.

Johan sonrió incluso más al enterarse de eso.

—Yo digo que también deberías intentarlo —me dijo—. Será más divertido si todos entramos juntos. —Se giró hacia Edo—. ¿Qué dices, Edo? ¿Verdad que será divertido?

—No puedo. No vivo en Japón.

Oh, cierto. Si Pegasus adoptó a Edo, eso significaba que su residencia actual estaba en California.

—Oh, bueno —el entusiasmo de Johan se apagó un poco.

—No importa —dijo Edo—. No sería justo si entrara.

Pegasus volvió a apretar el hombro de Edo en un gesto reconfortante.

—Tal vez en una próxima ocasión. Si las cosas van bien, podríamos repetir el concurso en otras regiones.

Edo asintió levemente.

—Deberías participar —me dijo Edo antes de volver a sumergirse en lo que fuera que estaba pensando.

—Estoy de acuerdo —se unió mi madre—. Parece una actividad divertida. En especial si todos tus amigos están en eso.

—¡Sí! —dijo Judai—. Sho, Asuka, Fubuki, e incluso Ryo están participando, aunque Ryo sólo porque perdió una apuesta con Fubuki.

Era como estar entre la espada y la pared.

—Lo dije: es una de esas pocas oportunidades que da la vida —el abuelo repitió lo que ya me había dicho meses atrás.

Jugué un poco con la comida en mi plato.

—La verdad, no se me ocurre que podría hacer para un concurso así.

—¿Estás de broma? —para mi sorpresa fue Edo quien casi gritó—. Acabas de idear como jugar un mazo sin cartas mágicas y de trampa.

Me encogí de hombros. Lo único que podía pensar para el concurso era usarlo para obtener a los Fantastrucos, pero a la vez eso se sentía demasiado como hacer trampa. No, de hecho, era hacer trama y peor: robar el trabajo de otras personas por más que tal vez no existieran en este mundo. En mi vida anterior no era precisamente de los que creaban sus propias cartas y las subían a Duelingbook, alguna cuenta de DeviantArt o al Card Maker.

—No necesitas crear algo perfecto, pequeño Kenichi —dijo Pegasus—. Sólo piensa en algo que podría divertirte. Muchas veces, las mejores cartas son aquellas que se crean pensando en lo que más disfrutamos y amamos.

Asentí. Tal vez podría haber algo…

Pegasus pareció evaluarme un poco más. Sonrió y luego se giró hacia mis padres:

—Díganme, ¿han pensado en inscribir al pequeño Kenichi en una escuela de duelo? La escuela privada de duelos Joran tiene el mejor currículo de Japón y está en esta misma ciudad.

Al escuchar aquello, instintivamente mi mirada se dirigió hacia Judai. Este año Sho no estaría más en nuestra clase. Sus padres vieron su gran avance en los duelos desde que comenzó a entrenar bajo la supervisión del abuelo, y lo matricularon en la escuela Joran, la misma a la que asistían Ryo, Fubuki y Asuka. Si mis padres me cambiaban de escuela, sólo quedaría él. Cierto, ya no era el paria del colegio; pero de todas formas había una brecha muy tangible entre él y los niños "normales" de la clase.

—Oh, yo empezaré clases allí en dos semanas —agregó Johan.

—¿De verdad? —preguntó Judai—. Vaya, parece que todos mis amigos van asistir a esa escuela. ¡Suena muy divertido!

Allí estaba de nuevo: tratando de ocultar su tristeza mediante falsa felicidad. Y pensar que creí que ya habíamos superado eso. En fin, no es el tipo de cosas que se resuelvan de la noche a la mañana.

—No es mala idea en realidad —dijo mi padre. Por su tono podía decir que realmente lo estaba considerando.

—Creo que mi escuela actual está bien —dije en voz baja.

—Kenichi es el mejor de la clase —agregó Judai—. No sé cómo lo hace, siempre termina los deberes en tiempo record.

—No son tan difíciles —murmuré. Judai tardaba porque se distraía muy fácilmente. Aunque, como descubrí, si querías que aprendiera, por ejemplo, matemáticas sin aburrirse sólo debías cambiar las peras y las manzanas por puntos de vida y calcular el ataque y la defensa de un monstruo.

—Pues, en ese caso tal vez necesites un poco más de reto —dijo mi madre.

La miré con horror apenas velado. Lo supe en ese instante: lo había jodido. Olvide que estaba en Japón, una sociedad en donde trabajar más siempre es mejor. Y yo valoraba mi tiempo libre (qué de por sí ya era poco con el entrenamiento que Haou me hacía pasar) para relajarme antes de que la guerra abierta contra la Luz comenzara.

—En todo caso, estaba pensando que tal vez te caerían bien algunas clases extra —agregó pensativa—. No es tan mala idea matricularte en Joran. Con tus notas no dudo que te acepten de inmediato.

Mis padres sentían mucho orgullo por tener un hijo superior al promedio. (Sí sólo supieran. Suspiro.) En Japón eso era muy importante: algo así como el sueño hecho realidad de todos los padres. En mi vida anterior llegué a ver un documental[1] al respecto. Pensar que alguna vez estaría en una situación como las que se mostraban allí, en retrospectiva, es de lo más extraño, tomando en cuenta que vi el documental muchos años después de haber salido de la escuela. Bueno, al menos no pasé por esas tediosas entrevistas para intentar obtener una matrícula en las escuelas del "camino Keio".

—¡Tal vez estemos en la misma clase! —dijo Johan entusiasmado.

—Bueno, estoy en la misma clase que Judai —dije.

—¿De verdad? —preguntó Johan. Tras un momento se dio cuenta de lo que quería decir—. Oh, en tu escuela actual.

—¿Qué hay de ti, pequeño Judai? ¿Tus padres no han pensado en enviarte a una escuela de Duelo?

Judai se encogió de hombros.

—No lo sé. Creo que a papá y mamá sólo les interesa que apruebe y ya. No hablo de la escuela con ellos.

Pegasus frunció el ceño, seguramente intuyendo que había algo más por la forma en como Judai lo dijo, dejando en claro que era un hecho cotidiano el que sus padres no se enteraran siquiera de las cosas más elementales respecto a su vida.

Tenía razón. Judai no hablaba con ellos de prácticamente nada. Su trabajo muchas veces los llevaba al extranjero, y en ocasiones sólo se paraban por su casa para recoger o dejar ropa antes de volver a irse. De no ser por Osamu, los gemelos estarían completamente por su cuenta. De hecho, Judai no era un desastre en sus clases y otros deberes porque Yubel se encargaba de recordarle sus obligaciones.

Haou era distinto. Habiendo sido un rey en su vida pasada, se comportaba como la sociedad esperaba de él. Al menos por ahora. No hablaba abiertamente de sus planes, pero era más que obvio que su intención no era permanecer por siempre en el mundo humano. Tarde o temprano iría (iríamos, en realidad) a las Doce Dimensiones a reconquistar su reino.

Parecía que el único momento de conexión familiar de la familia Yuki era esa semana de vacaciones durante el verano. Aunque, considerando que Judai jamás hablaba sobre esos días, como si no tuviera historias divertidas o interesantes sobre las vacaciones familiares, me pregunto si realmente eran distintas a los días usuales. No es que quiera pensar mal de los señores Yuki, las pocas veces que los traté en persona fueron amables; sin embargo, eso no evita que piense en la posibilidad de que durante las vacaciones se dedicaran a lo suyo y dejaran solos a los gemelos.

La tía Megumi decidió que era buen momento para servir el postre, que resultó ser pastel de flan y chocolate. En parte fue obvio que trató de desviar la atención del momento incomodo en que cayó la conversación.

La charla ociosa volvió con el pastel. Los adultos volvieron a discutir sus asuntos, mientras que Judai y Johan regresaron a lo suyo. Edo jugó un rato con su pastel, antes de comerlo lentamente.

Por mi parte, me contenté con observar toda la interacción en silencio, pensando si habría una forma de convencer a mis padres de dejarme en mi escuela actual. No pensé que tuviera que preocuparme por mezclar los duelos con lo académico hasta que fuera hora de ir a la Academia de Duelos (para lo que faltaban todavía siete años).

Ahora, si fuera un poco paranoico, podría pensar que Pegasus y Yugi planearon las cosas de esa forma. Dirigir la conversación sutilmente a un punto en el que pudieran plantar en mis padres la idea de darme más herramientas para ser un duelista de alto nivel parecía el tipo de manipulación a la que un hombre como Pegasus estaba inclinado.

Yugi… No quería creer que él podía hacer este tipo de cosas. Pero, considerando que era alguien que había sobrevivido una guerra en el futuro y ahora estaba haciendo todo lo posible por cambiar las cosas… Eso sin contar que ya estuvo de acuerdo en arrastrar un alma desde otro mundo sólo para tener una oportunidad de cambiar su propio futuro.

No hay blanco y negro, me recordé, sólo muchos tonos de gris que incluso se mezclan con muchos otros colores.

La reunión terminó alrededor de las once de la noche. Los cuatro niños estábamos ya cabeceando de cansancio (mi cuerpo infantil no me daba para permanecer despierto mucho tiempo por más que lo intentara), así que los adultos decidieron que era momento de despedirse.

~Yu-Gi-Oh! GX~

Convencer a mis padres de desistir de enviarme a una escuela privada se convirtió en una misión imposible. En especial cuando el tío Kouji se puso de su parte. De hecho, me confesó que él mismo ya estaba pensando en discutir con mis padres la posibilidad de enviarme a una escuela de duelos. Tal vez no en primaria, pero sí para la secundaria.

—Es el mejor camino para llegar a ser un duelista profesional —dijo.

El ingreso a la Academia de Duelos no era precisamente sencillo. De las matriculas nuevas que se otorgaban cada año, únicamente el veinte por ciento quedaban abiertas para los alumnos que no pasaban por el riguroso camino de las escuelas de duelo —y al parecer todos esos alumnos quedaban en Osiris—. Durante los últimos tres años, la Asociación de Academias y Escuelas de Duelo se había encargado de construir esa red que tenía por objetivo la formación de duelistas de elite.

Lo cual me llevó a concluir algo: aunque el profesor Chronos se ensañara con los Osiris, el hecho de lograr su acceso únicamente mediante el examen, incluso cuando sus notas escritas fueran de las más bajas, indicaba que no eran duelistas promedio. En todo caso, era el sistema de la Academia el que estaba diseñado para quebrar y desechar a los que no estuvieran preparados para lo que de verdad significaba ser un duelista. El camino de las escuelas era el mejor, porque los alumnos que lo pasaban llegaban más preparados soportar la Academia y su rígido sistema de ascenso.

Por supuesto, el tío Kouji no me dijo todo eso directamente. Pero sus palabras fueron suficientes para que yo adivinara como eran las cosas en realidad.

—Si de verdad quieres ser profesional, es el mejor camino —insistió.

Las cosas ya no eran como un par de años atrás, cuando podías abrirte camino en el mundo de los duelos simplemente inscribiéndote en los torneos oficiales y pasando por una serie de clasificaciones. La aparición de las ligas profesionales y las academias hizo que ese camino quedara por completo bloqueado. (Esto me despertó la duda de sí la carrera de Edo en el canon estuvo influenciada por la Luz, lo cual era muy posible con DD como su tutor y Saio como su representante, ambos siendo marionetas de la Luz) Tal era así, que incluso ese sería el último año que Ilusiones Industriales usaría el viejo sistema de clasificaciones mediante torneos abiertos al público general. A partir del próximo año sólo duelistas profesionales con el apoyo de patrocinadores podrían entrar en los campeonatos importantes. Y en próximos años sería necesario un título de una de las Academias para poder inscribirse a cualquier torneo que no fuera amateur.

La excepción eran las ligas infantiles. En especial porque el nivel de estas, salvo en muy contadas ocasiones, nunca era en realidad tan alto.

Finalmente fue el propio Yugi quien me confesó la verdad de porque era el mejor camino que podría seguir. Especialmente ya que estaba involucrado en la guerra que venía.

El motivo fundamental de todo esto, según me dijo, en realidad estaba más relacionado con la Energía de Duelo —lo cual también era la razón para que existieran las Academias— y el hecho fundamental de que, por más que se siguiera vendiendo de esa forma, el Duelo de Monstruos no era realmente un juego. Era un ritual antiguo que mezclaba la magia y el propio espíritu de las personas.

Aprender las reglas no significaba nada si no aprendías realmente como canalizar la energía en un duelo para hacerlo funcionar. De allí las katas que vi practicar a los alumnos en el patio de la escuela Joran, e incluso cosas tan extrañas como el tener un "canto" específico para realizar una invocación de un monstruo por métodos especiales (ritual, fusión, sincronía, etcétera). Además de la necesidad de aprender la forma correcta de realizar esas invocaciones. En una mesa simplemente podías declarar una fusión, enviar tus materiales al cementerio, poner al monstruo de fusión en el campo y seguir jugando como si nada pasara. Intenta eso en un disco de duelo y probablemente fallaras (allí la verdadera razón por la que los niños no podían usar discos de duelo).

Todos esos eran detalles que Pegasus, Seto Kaiba y otros expertos en el área, tanto científicos como alquimistas y otros usuarios de la "magia", poco a poco fueron aprendiendo y estudiando. Al comienzo el duelo no era distinto a jugar al póker. Pero conforme más y más cartas fueron creadas, y más se avanzó en el desarrollo de los sistemas de Visión Solida, más y más espíritus comenzaron a llegar al mundo de los humanos. La energía de duelo se acumuló en el mundo humano, y las puertas que por miles de años estuvieron abiertas sólo para unos pocos, ahora estaban virtualmente abiertas para todo aquel que tomara un disco de duelo e insertara un mazo en él.

Si no se tomaban las medidas necesarias para restringir quienes, y bajo qué circunstancias, podían acceder ese poder el resultado sería devastador. El incidente de la Reversa Cero era el ejemplo más conocido de lo que podía pasar. En pocas palabras, el mundo moderno se desarrolló gracias a que se olvidaron los antiguos rituales. Ahora que estaban de regreso, la humanidad debía volver a aprender a convivir con ellos. Y la mejor forma era educar una generación de duelistas que pudiera lidiar con todo eso.

Ya no había nada que hacer. Pegasus abrió la caja de Pandora —y si no hubiera sido él habría sido otro, como los intentos de arreglar las cosas demostraron en el pasado—, no había forma de volver a encerrar en ella lo que salió. Sólo se podía seguir adelante y esperar que esta vez las cosas salieran bien. Al menos con Pegasus y Kaiba controlando el juego, había más posibilidades de evitar que las personas equivocadas tuvieran acceso total al verdadero poder del Duelo de Monstruos.

También fue esa la razón por la que durante esa semana el mismo Yugi buscó contactar a los señores Yuki para discutir la posibilidad de enviar a los gemelos a la escuela de duelo. Por supuesto, dejando de lado la parte en la que el destino del mundo estaba sobre la mesa.

La mañana del sábado después de su reunión con ellos, un muy emocionado Judai se presentó en mi casa antes de que siquiera pudiera cambiarme el pijama.

—¡Lo hizo! —dijo—. Yugi lo logró: convenció a papá y mamá. El lunes harán la transferencia. ¡Haou y yo iremos a la escuela Joran!

No quería romper su entusiasmo, pero habiendo pasado ya por lo mismo sabía que se venía un examen muy difícil para él. En serio, cuando lo presente dos días atrás llegué a preguntarme si no querían adelantarme un par de grados (cosa imposible, porque en Japón no se pueden adelantar grados, de allí que Kaiba estuviera atrapado en la preparatoria a pesar de tener como tres títulos en universidades extranjeras).

—¿Qué hay del examen?

Judai parpadeó.

—¿Hay un examen?

Suspire resignado. Judai jamás cambiaría.

—Por eso mis padres y el tío Kouji me hicieron estudiar como loco por una semana entera.

Judai adoptó una actitud pensativa.

—No sé sobre eso, pero papá dijo que, sí de verdad era lo que queríamos, entonces entraríamos a Joran. Luego hizo algunas llamadas.

No sé si Judai se dio cuenta de lo que eso significaba. Su padre básicamente iba a usar sus conexiones, y el dinero, para asegurar que entraran sí o sí a la escuela que querían. Era un obvio intento por compensar el no estar allí para las cosas importantes. Eso me hizo preguntarme porque en el canon no pagaron su ascenso a Obelisco o algo así. Lo que quizás se debió a que querían mantener a Judai lejos del duelo luego de todo lo que pasó con Yubel.

—¿Dices que irán a inscribirte el lunes?

Judai asintió.

—Papá dijo que todo estaba arreglado. Que simplemente nos enviaría a Joran el lunes con su asistente. Creo que sólo tenemos que llevar nuestros mazos, tener un duelo y estamos dentro.

¿Un examen práctico? Parecía algo lógico. O quizá sólo querían ver en qué nivel de duelo se encontraban. Creo que los examinadores se llevarían una sorpresa.

—¿Qué piensa el Maestro Haou de todo esto?

Judai hizo una mueca ante mi insistencia a llamar a Haou "Maestro", incluso cuando él no estaba presente. Era complicado hacerle entender el hecho de que simplemente la palabra "Maestro" salía de mi boca lo quisiera o no, a menos que hubiera otras personas aparte de nosotros en la habitación.

—No parece importarle mucho, mientras haya mejores duelistas que en la escuela pública.

Si Haou tenía una queja sobre tener que ir a clases, a parte de la obvia pérdida de tiempo que representaba para él, sin duda era referente al poco nivel de duelistas que encontraba por allí. En parte por eso Judai conseguía convencerlo de ir a los torneos del abuelo cada pocos fines de semana.

—Bueno, en Joran están Ryo y Fubuki —dije—. Además del abuelo, son los únicos que han logrado mantenerse a su nivel.

Eso era un gran logro, si no contabas el hecho de que Haou era especialista en llevar a Ryo al límite. Era como si quisiera que Hell Káiser surgiera antes de tiempo. ¿Por qué? No lo sabía. Como dije, el Maestro jamás compartía sus motivos para hacer algo a menos que fuera estrictamente necesario.

—Y ahora también estará Johan —agregó Judai.

Oh, cierto. Haou y Johan se verían las caras por primera vez. No sabía porque, ese hecho me tenía algo intranquilo. No había un motivo real para esto, simplemente una especie de presentimiento.

—Me pregunto si todavía iremos en el mismo grupo —comentó Judai apenas pudiendo ocultar su temor.

—Joran es una escuela privada —dije—, su matrícula es costosa y su nivel muy alto. No hay muchos que puedan pagarla, así que no debería haber tantos niños. Por lo que me dijeron, yo fui el alumno número veinte del curso. Contigo y el Maestro Haou, sólo somos veintidós chicos en tercer grado. No creo que dividan la clase.

—Ojalá sea así. ¿Lo imaginas? ¡Estaremos todos juntos!

—A excepción de Ryo y Fubuki.

—Sí —reconoció con el ánimo un poco más apagado, sólo para volver a sonreír un segundo después—. Al menos estaremos todos en la misma escuela.

Debo reconocer que todo esto fue un giro que no esperaba: sería como estar en la Academia antes de tiempo. Al menos no habría que lidiar con asesinos, lavados de cerebro, espíritus dementes o el vacío mismo de la nihilidad… o eso esperaba.

De nuevo, si fuera más paranoico, podría pensar que alguien —Pegasus o Kaiba— estaba manipulando las cosas. Kaiba mismo ya había manipulado mi llegada a Domino. Pero había detalles que no creía él pudiera controlar, como la presencia de Sho en la misma clase de Judai.

Luego de eso, Judai se marchó a desayunar y yo fui a prepararme para el día. Era fin de semana, lo que significaba torneo en casa del abuelo. Me había perdido el anterior para prepararme para mi examen, no tenía intención de perderme el último antes de volver a la escuela. Especialmente porque los próximos años prometían estar más cargados de trabajo. Al menos esperaba ya no aburrirme tanto en clases.

~Yu-Gi-Oh! GX~

La última semana antes de volver a clases fue un ir y venir constante. Judai quería mostrarle toda la ciudad a Johan, y Fubuki se apuntó a su esfuerzo en cuanto se enteró. Según él, también era para celebrar que ahora todos iríamos a la misma escuela.

Al menos así tendría tiempo para hablar con él de algunas cosas.

—¿No te preocupa que la línea del tiempo cambié demasiado? —pregunté a Fubuki en cierto momento, mientras todos los demás estaban distraídos con una exhibición de fuegos artificiales en Kaibalandia y nosotros nos quedamos un poco atrás. Curiosamente, era Ryo quien siempre tomaba el puesto del hermano mayor de todo el grupo y estaba más cerca para evitar que Judai, Johan y Sho (este por la influencia de los otros dos) fueran a hacer alguna tontería.

—La línea del tiempo anterior terminaba en la muerte de todos —dijo con una mueca.

Asentí de acuerdo. No había razón más poderosa que esa.

—El señor Pegasus dijo que sabías algo sobre eso, pero nunca fue muy específico.

—Algo es poco —confirmé—. Cuando conocí a Judai temí que haría algo que lo jodería todo. Es decir, hasta donde sabía, las cosas terminaron bien. Todavía estoy tratando de entender en que momento todo fue tan mal como para que ustedes se arriesgaran a hacer… Bueno, todo lo que han hecho.

Fubuki carecía por completo de su usual actitud relajada y divertida.

—Ojalá hubiera sido sólo un punto en la historia —dijo finalmente—. Eso sólo pasa en las películas. Eran tantas cosas, dispersas a lo largo de tanto tiempo, que la única forma de hacer algo era cambiar todo lo más posible. Forzar una línea del tiempo completamente nueva en la que podríamos ser más fuertes.

—Por eso Johan está aquí —dije.

—Sí, es un increíble duelista por derecho propio, y logró eso prácticamente sin la ayuda de nadie. Sólo imagina lo que logrará con el abuelo y Yugi guiándolo. Sin contar con la motivación de tener que estar siempre a la altura de Judai y Haou.

No había sorpresa allí. Aunque seguía sintiéndome mal. Era como si estuvieran usando a Johan.

Noté la mirada de Fubuki directamente sobre mí.

—La verdad, se puede decir que esto fue tu idea.

Parpadeé confundido.

—¿Mi idea?

Fubuki asintió.

—Tuviste una buena idea al colocar a Sho bajo la tutela del abuelo para darle la confianza que necesita. Simplemente tomamos nota de ello.

Supongo que no podía quejarme de ese hecho. La verdad, mi principal motivación para sugerir al abuelo tomar a Sho bajo su tutela fue esa. Podía intentar convencerme de que fue para dar más confianza a Sho para convertirse en el poderoso duelista que conocí al final de GX; pero eso era mentir. Todo fue porque sabía el poderoso aliado que sería.

—También, esto es para la protección de Johan y las Bestias de Cristal. Johan las obtuvo mucho antes de tiempo. El enemigo vendría por él si lo dejábamos en el orfanato.

Vi a Johan, Judai, Sho y Asuka señalar con entusiasmo las figuras de diversos monstruos famosos que se formaban en las explosiones de los fuegos artificiales.

—¿La Luz intentó algo?

—Es el precio de ser duelistas elegidos por el destino —dijo Fubuki con un suspiro—. No hay coincidencias, eso fue algo que tuvimos que aceptar. Cada uno de nosotros tuvo un papel que jugar en la línea del tiempo anterior. Lo aprendimos de la forma difícil al tratar de cambiar la historia. Es por eso que un factor externo era nuestra mejor esperanza, aunque eso no significa que estemos libres de ese destino.

Medité las palabras de Fubuki. El destino parecía ser una constante en Yu-Gi-Oh!; pero todavía no comprendía del todo sus implicaciones reales. Es decir, muchos personajes supuestamente habían conseguido engañarlo, y aun así parece que en ese futuro destrozado sus intentos siempre acababan mal hasta que decidieron cambiarlo todo. Además, ¿qué significaba ser un duelista elegido por el destino? Judai había usado ese término para referirse a sí mismo y a Yusei en "Vínculos que Trascienden al Tiempo", por lo que siempre lo interprete como algo relacionado con ser uno de los "Protagonistas Yu". Ahora Fubuki lo estaba usando para referirse no sólo a ellos, sino al parecer a Johan, y tal vez a todos los que de una forma u otra estaban conectado a Judai a través de sus experiencias en la Academia.

Eso me recordó una cosa de la que siempre tuve dudas:

—¿Sabes? Hay algo que siempre llamó la atención del fandom. Cuando Johan conoció a Judai, ambos sintieron que ya se conocían, incluso cuando nunca se habían visto antes de ese punto. Y, de hecho, Judai mencionó algo sobre eso en el Reino de los Duelistas. No es algo que se haya explicado alguna vez, así que se hicieron toda clase de teorías al respecto.

Fubuki permaneció en silencio un momento. Los cuatro niños estaban riendo a carcajadas a causa de una payasada de Judai. Seguro incluso Ryo sonreía, aunque lo más probable es que estuviera tratando de ocultar que de hecho se estaba divirtiendo.

—¿De verdad quieres saber sobre eso? —preguntó Fubuki con tono suspicaz.

Me encogí de hombros.

—Sólo me resulta curioso.

—Bueno, sólo te diré esto: Haou no es el único que puede reencarnar. Aunque no todas las reencarnaciones recuerdan sus vidas pasadas.

Fruncí el ceño. La reencarnación era un tema muy común en Yu-Gi-Oh!, casi tan recurrente como tener un protagonista con "Yu" en el nombre, o las estadísticas similares de los monstruos As de los protagonistas y sus rivales; pero, además de Judai, no había muchas señales de eso en GX. Por otro lado, la mitad del elenco de Duel Monsters era reencarnación de alguien en el antiguo Egipto. Si cuentas los videojuegos como Forbidden Memories, ni siquiera Jonouchi o Anzu se salvan de ese detalle.

—Ya te darás cuenta —dijo Fubuki entre risas y me dejó para ir a molestar a Ryo.

Miré el cielo justo en el momento que un fuego artificial estallaba formando un "Dragón Negro de Ojos Rojos". Eso me hizo sonreír. Era uno de mis monstruos favoritos. Si no jugara zombis, tal vez optaría por los Ojos-Rojos.

Me recargué en el muro viendo el resto de los fuegos artificiales.

—¡Hey, Kenichi! —Judai me llamó cuando terminó el espectáculo—. No te quedes allí.

—Sí, vamos por unas hamburguesas —agregó Johan.

Sonreí y fui a unirme a ellos. Tal vez pronto no habría tiempo para divertirnos así, había que aprovechar.


[1] Se puede encontrar ese documental en Youtube (Niños sin niñez: Japón, prohibido fracasar). Es muy interesante, aunque para la actualidad ya está muy desactualizado (es de 1999). De cualquier forma, muestra perfectamente cómo era la mentalidad japonesa respecto al estudio en la época donde está ambientada esta parte de la historia. La parte del acoso es especialmente dura. Da una perspectiva real de lo que Judai pasó en la escuela antes de que la historia empezara, y que de hecho pudo ser peor si Yubel no hubiera actuado como lo hizo.