Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía
Eres azúcar amargo, delirio y pecado.
Un cofre de sorpresas, llegas me besas y
eres azúcar amargo, un ángel un diablo,
maldito embustero cómo duele saber que te pierdo... -Azúcar amargo, Fey.
Al día siguiente Vegeta se despertó muy temprano y se fue a entrenar a la cámara de gravedad.
Tenía una serie de sentimientos encontrados que jamás había experimentado antes, y lo hacían sentir seriamente enfadado y miserable.
Se había estado cuestionando desde que despertó si lo que estaba haciendo al yacer con esa hembra era lo correcto, al rendirse a sentir cosas impropias para alguien de una raza superior como la suya por alguien de tan bajo nivel.
Lo peor es que todavía no entendía cómo de todos los saiyajines que existían, precisamente él como príncipe de la raza había decidido caer tan bajo como para aceptar tener un crío que sería una mezcla deshonrosa de razas, que no debería existir.
Adicional por algún extraño motivo esa condenada mujer vulgar y escandalosa lo hacía sentir altamente vulnerable. Se sentía mal de haber perdido los estribos con ella y de haberla lastimado y era bastante consciente de que algo le estaba pasando para que su fuerte autocontrol se hubiera ido al carajo.
Le enfurecía los sentimientos de protección que ella le despertaba, lo hacían sentir débil. Odiaba el sentimiento de pérdida que se había instalado en él, si la científica le faltara. Le carcomía el alma ese sentimiento que jamás antes ni cuando murió a manos de Frezzer conoció: El miedo.
Entendió alarmado que lo que sea que le estuviera sucediendo no podía ser bueno. Sentía su esencia de saiyajin languidecer y necesitaba tomar cartas en el asunto rápidamente. Comenzó un soliloquio interno del camino a seguir:
-Maldita hembra, no significa nada para mí- se repetía a sí mismo como un mantra, mientras entrenaba como poseso -Que patético y débil me he convertido por culpa de esa estúpida mujer. Creo que le he dado demasiada importancia, al final de cuentas yo sólo la necesito a mi lado por dos cosas: Para que me de tecnología y admitámoslo ha sido una buena adición para que caliente mi cama.
Tenía que arruinarlo todo saliendo embarazada y ahora por su estupidez en confiar es sus torpes métodos anticonceptivos está gestando a ese híbrido que pone en ridículo mi estirpe. ¡Argh, Maldita sea! mi padre se estará revolcando en su tumba si se enterara de esto- Gritaba en una fúrica diatriba, mientras esquivaba por poco los robots creados por la científica.
Había despertado en la mañana con la amarga sensación de que estaba cometiendo una gran equivocación en despertar al lado de esa débil mujer y ese crío, que era una completa vergüenza para el cómo príncipe de su raza y a pesar de todo no se atrevía a pensar en liquidarlo pues por algún motivo se sentía incapaz de hacerlo, lo cuál lo ponía de peor humor.
Que blandengue se estaba volviendo definitivamente y para no herir más su ya mermado orgullo y asi evitar aceptar que otro sentimiento que no fuera la vergüenza era lo que no le permitía arremeter contra ellos, prefirió engañarse así mismo, reforzando la idea de que todo era puro interés de su parte.
– Al menos con el crío definitivamente podré controlarla Jajajaja tonta, me ha dado sin querer todo el poder y dominio sobre ella. Con ese híbrido creciendo en ella, tengo una control absoluto sobre su entera voluntad. Oficialmente es mi esclava ahora- Se autoconvencía a sí mismo, con una sonrisa maliciosa mientras destruía algunos robots.
-Pensándolo bien no es tan mala idea que el imbécil de Kakaroto sepa del crío, así podré irme tranquilo a supervisar lo que sucede con esos otros dos idiotas y volver en poco tiempo, calculo no más de dos meses de ausencia, pero debo hacerlo pronto, ahora que la criatura aún es pequeña en ella y los riesgos son mínimos. Así si por algún motivo algo se complica en mi ausencia, esa sabandija de Kakaroto puede auxiliar a la humana solo en caso de necesidad extrema- A pesar de la letanía que se seguía contando de que la científica no significaba nada para él, le era muy desagradable tan siquiera pensar que su rival podría poner sus manos sobre el cuerpo de la mujer que consideraba suya, aunque solo fuera para que le pasara energía a su vástago.
Un sentimiento de incomodidad y rechazo se instaló en su estómago, no le agradaba nadita la idea, pero podría ser una medida extrema en lo que él volvía. Se justificaba pensando que solamente quería asegurar que la hembra sobreviviría en su ausencia porque sus habilidades tecnológicas le servirían para hacer más fácil su plan de conquista del universo.
Se autoengañaba que era por eso su preocupación y no porque existiera algún otro sentimiento mayor hacia la terrícola. Tenía que hablar con la mujer y pedirle que le preparara una nave para que saliera de inmediato a ver a los otros dos idiotas.
Claro antes de irse, tendría que pasar a ver al insecto de Kakaroto y aparte de darle una paliza para dejar en claro que no podía tocar solo porque sí lo que no era suyo.
Preferiría dejar que le cortaran su preciada cola a aceptar que eran celos los que sentía, justificándose en su orgullo para decirse así mismo que la golpiza que quería darle a la sabandija esa era porque nadie ponía un dedo sobre sus juguetes sin pagar por su osadía.
Le exigiría que, llegado el momento y solo si era necesario diera soporte a la mujer vulgar. Que a cambio el Príncipe podría considerar el día de su pelea ser magnánimo con él y en lugar de matarlo, tal vez y solo tal vez perdonarle la vida. Si, definitivamente ese era un excelente trato y muy justo.
Era aún temprano en la mañana y decidió tomar una pausa e ir a buscarla; encontró a la científica en su laboratorio, se había quedado dormida sobre unos planos. Últimamente el sueño la vencía por todos lados.
La miró dormir e incluso así con una bata de laboratorio sobre su ropa se veía hermosa. Quería cargarla y llevarla a su cuarto para que estuviera más cómoda. Pero en cuanto sintió ese impulso de protección hacía ella, movió su cabeza y expulsó ese sentimiento insulso y repulsivo de su ser, en cambio dijo – Pero que holgazana eres mujer- Mientras se recargaba en una pared con los brazos cruzados, su voz que rompió de forma intempestiva el silencio armónico del laboratorio, la hizo saltar del susto y casi se cae del asiento.
-Pero que carajos, no me espantes así mono estúpido- dijo ella enojada, yo no tengo la culpa de que necesite descansar tanto porque el bebé toma mucha energía de mí y encima de todo en lugar de tener una pareja comprensiva vienes y me despiertas de esas formas. ¡Ush! Vegeta- Dijo más que enojada la científica.
Le encantaba molestarla, pero sabía en su estado actual no era bueno y menos por el tema que hablaría. -Ya, ya deja de enojarte por todo mujer, venía a buscarte porque tengo algo importante que decirte- El rostro de Bulma cambio, ahora que recordara él no era de interrumpir sus entrenamientos para hablar con ella, así que esto debía ser importante.
-Soy toda oídos, dime- Fue todo lo que ella dijo -Hace poco recibí información de Nappa, necesitan que vaya a donde están ellos, solo iré a ver el avance, pero es importante mi presencia allá y regresaré pronto. Necesito que alistes una nave para que pueda salir mañana mismo – dijo escuetamente el Saiyajin.
- ¿Te irás? - Preguntó ella angustiada, pudo percibir el miedo en su voz. Algo cálido que no supo definir se esparció en su pecho al darse cuenta de que a ella realmente le importaba él.
-Será rápido mujer, si te apuras y me voy mañana mismo, estaré de regreso máximo en dos meses, por lo que aún no cumplirás ni los 6 meses. Debo de ir es un hecho y es mejor que vaya ahora y regrese para estar presente en los últimos meses; los cuales serán los más difíciles de sobrevivir para ti- Dijo sin dejo de emoción.
- Vegeta por favor- le dijo ella tratando de no sonar tan desesperada- Quédate, puedes ir tan pronto nazca el bebé- él la miró y a pesar de querer mostrarse desapegado, algo en él se conmovía en contra de su propia voluntad- No seas terca humana vulgar- Le dijo y se acercó a ella acariciando en forma inconsciente su mejilla – Es algo sumamente importante y debo ir, mejor hacerlo ahora que hay menos riesgo, además ya que decidiste abrir tu bocota con el insecto de Kakaroto, hablaré con él en caso de una emergencia mientras esté ausente pueda auxiliarte. No creo que sea necesario y solamente serán dos meses- terminó de decir con una voz suave el Saiyan.
Ella lo miró, sentía angustia; pero de alguna forma sabía que él no la abandonaría, entendía que él prefería salir ahora para que estuviera presente en los meses más difíciles.
De pronto el saiyan vio que esa mirada de cielo azul turquesa recobró la seguridad de siempre, le sonrió y le dijo -Muy bien Príncipe alistaré tu nave para que salgas mañana- Al verla tan decidida y que confiaba en él, sintió sin siquiera quererlo que el orgullo crecía en su pecho, esa mujer lo sorprendía siempre. Hubiera esperado llanto y recriminación de su parte y allí estaba ella apoyándolo. Regresó a su cámara de gravedad a seguir entrenando, todo iba muy bien de acuerdo con sus planes.
Decidió interrumpir pronto su entrenamiento por la tarde y se fue rumbo a la casa de su mayor enemigo en la montaña Paoz. Son Gokú percibió su ki antes de que llegara, se hallaba entrenando junto con su hijo en las montañas, no tan lejos de casa. Era de las pocas veces que Milk estando de buenas por las excelentes calificaciones de su retoño, les había permitido que Gohan acompañara a su padre a entrenar y no iban a desperdiciar tan magnífica oportunidad.
Ambos sintieron casi al mismo tiempo el ki del príncipe de los Saiyajines acercarse y decidieron esperarlo -Hola Vegeta- saludaba un alegre e inocente Gokú, sin conocer los sentimientos enconados de su rival, que ahora más que nunca quería liquidarlo por atreverse a siquiera tocar a esa mujer que era suya.
-Kakaroto- Dijo escuetamente el guerrero antes de lanzarle un golpe a la cabeza al pobre e inocente Gokú - ¿Hay Vegeta porque hiciste eso? - Se sobaba la cabeza el inocente Saiyan por el tremendo golpe que le había lanzado el gruñón de su contrincante.
– Eso es por haberte atrevido a abrazar a la mujer vulgar, ni se te ocurra volver a hacerlo- lanzó como advertencia. Un confundido Gokú solo le dijo -Pero si yo no le hice nada a Bulma- decía el amable saiyan que no entendía que era lo que había hecho mal. El príncipe molesto solo le dijo – Ya cállate sabandija. Tengo que hablar contigo a solas, maldito imbécil- siseó entre dientes, el príncipe odiaba sentir que debía pedir algún tipo de favor, se sentía altamente incómodo.
Se repetía a si mismo una y otra vez que esa preocupación por la terrícola, era meramente por su valor en las futuras campañas bélicas que haría, para garantizar las tecnologías de su futuro imperio.
El amable Saiyan volteó a ver a su hijo quien acto seguido se fue a un lugar lo suficientemente apartado de él. Para el pequeño era raro puesto que, en menor medida muy tenue casi imperceptible también se hallaba el rastro de Bulma sobre el príncipe Saiyajin. Aún se le hacía al pequeño demasiado inverosímil dicha pareja, pero él solo era un niño y no tenía demasiada experiencia de la vida así que solo trataba de entender lo que sucedía alrededor.
Cuando Vegeta vio que Gohan estaba lo suficientemente lejos para no escuchar le dijo a su rival -Tendré que salir mañana de la tierra y estaré dos meses aproximadamente fuera, es un viaje que no puedo posponer. Regresaré antes de que comience el sexto mes de embarazo de la mujer y francamente no creo que pase nada, sé que ella ya te lo explicó, los saiyajin en gestación no pueden controlar la energía de su ki, si por algún motivo el crío sintiera que está en peligro podría expulsar una cantidad de energía que dañaría el frágil cuerpo de la terrícola, en caso de que algo así ocurriera y yo no esté aquí deberás darle soporte vital. Transmitiéndole ráfagas de ki que lo tranquilicen y que le den a su vez suficiente energía a ella para que pueda soportarlo. ¿Tienes semillas del ermitaño? - Preguntó el príncipe
- ¿Ah? Sí, si tengo- respondió el amable saiyan
– Ten una a la mano en caso de que ella la llegue a necesitar- dijo escuetamente Vegeta. Aún con la inocencia propia del Saiyan criado en la tierra, veía lo difícil que estaba siendo para su rival tener que pedirle un favor de ese tipo.
Entendía que debía ser muy importante el viaje que tenía que hacer de lo contrario apostaría que su rival no se movería de ese lugar hasta que el pequeño naciera. Sabía que esta situación lo incomodaba en demasía, pero también se daba cuenta de a pesar de todo intento del otro Saiyan por ocultarlo, tenía una preocupación genuina por su amiga -Claro Vegeta estaré al pendiente de Bulma- decía alegre.
El príncipe ahora que su rival había indicado que iba a estar pendiente de la científica, llegado el momento sonrió maliciosamente, ya que el golpe inicial que le había dado a su rival solo era el preámbulo que tenía para la golpiza que planeaba meterle por haber tocado a la terrícola que consideraba suya y porque tendría tal vez que hacerlo una vez más en el futuro. Y aunque sabía que sería solo en caso de ser necesario, la incomodidad de pensarlo no se iba, así que tendría que pagar por adelantado esa posible osadía.
– Ni creas que he acabado aún contigo insecto, no se me olvida que te atreviste a abrazarla- Decía Vegeta con una sonrisa malvada en su rostro, algo le dijo a Son Gokú que su rival no jugaba y que pensaba quererle cobrar tan inocente gesto -Espera Vegeta no es como piensas- Fue lo único que alcanzó a decir el pobre e inocente saiyan antes de que su rival se lanzara a atacarlo con furia y comenzaran a pelear.
Un divertido Gohan veía desde lejos la interacción de su padre y Vegeta, aunque no había escuchado toda la conversación solo el inicio y el final entendía de que iba la visita del príncipe de los saiyajines a su padre y se daba cuenta que muy a su pesar y de que él como muchos hubiera pensado que solo era un tipo gruñón y bastante psicópata, empezaba a ver en él otra faceta que talvez, es la que su padre hubiera intuido desde antes.
Su concepto del orgulloso príncipe comenzaba a cambiar. Aunque no lo dijera ni lo demostrara, el simple hecho de preocuparse de la salud de Bulma, decía muchas más cosas a su favor de lo que al príncipe le hubiera gustado. Los dos Saiyans siguieron peleando en cierta forma entrenando hasta que el sol cayó.
Cuando Vegeta retornó a la CC la noche había caído. Fue al comedor a cenar y vio que Bulma ya se encontraba ahí. Por algún motivo que no se terminaba de explicar, lo tranquilizaba saber que su día cerraba bien teniéndola a su lado para que cenaran juntos, un malestar se apoderaba de él al sentirse tan vulnerable y sentir esa necesidad por la compañía de alguien más, en específico de ella.
- ¿Ya está listo lo que te pedí? – dijo en forma seca – Ajá- fue todo lo que la científica contestó, mientras servía la cena. De cierto modo intuía la incomodidad de su pareja por lo que había pasado la noche anterior. Así que solo lo dejó ser con sus habituales desplantes.
Después de cenar fueron al jardín y ella le mostró la nave que ya tenía lista, como se manejaba, y las comodidades que había incluido para él. También le había agregado una versión más pequeña de la cámara de gravedad que tenían en la casa. No tenía el mismo poder de potencia ni la cantidad tan aplastante de gravedad aumentada, pero para ser una instalada con tan poca antelación de tiempo en una nave, definitivamente era bastante poderosa. Además de los robots de entrenamiento que había incluido.
Aprovechando que él no estaría, le haría varias actualizaciones y mejoras a su amada cámara de gravedad, pero por mientras la que llevaba en la nave era una excelente adición para el entrenamiento del saiyajin mientras estuviera fuera.
El saiyan francamente no esperaba tal rapidez en la mujer, ni que tuviera una nave de esa envergadura y calidad lista en tan poco tiempo. Definitivamente la terrícola tenía una capacidad impresionante y su orgullo crecía al saber que tenía a tal mujer a su entera disposición.
A pesar de lo impresionado y orgulloso que se sentía, no pensaba demostrárselo. Volteó a ver todo lo que incluía la nave, no hizo más que una leve mueca que era lo más parecido a un intento leve de sonrisa y solo dijo -Nada mal para un planeta de quinta como este- Ella entendió que esa era la mayor muestra de reconocimiento a su inteligencia que recibiría y solo le sonrío y guiñó el ojo.
- ¿A qué hora saldrás mañana? - Fue la única pregunta que ella hizo, quería decir mil cosas más, pero sabía de sobremanera que si la veía demasiado emocional era capaz de irse en ese instante o de no avisarle y ella quería evitar eso a toda costa.
-Me iré temprano, apenas comience a salir el sol- fue lo único que él dijo antes de dar la vuelta y comenzar a regresar a la casa. Ella pensaba convencerlo a su forma de que le permitiera verlo partir, pensaba usar todo el armamento para lograr convencerlo si era necesario...
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Bueno... Qué piensan ustedes?
Ese viaje me preocupa... a ustedes no?
Del capítulo anterior si! Celos en su máxima expresión, perdónenlo que al saiyajin nadie le dio una inducción de cómo comportarse en pareja jajaja.
Quiero agradecerles a todos los que siguen esta historia y comentan. Mil gracias, sus comentarios dejan ver a su servidora como se percibe la historia.
