FIC

Regresa a Mi

Por Mayra Exitosa

Johnson le contaba todo cuanto sabía y como ahora todos lo pensaban en New York, pero estaban al tanto de su pérdida de memoria y de que la señorita Candy estaba con él. Posterior le contaba sobre lo que sabía de Mc Carson y que legalmente ahora era el padre adoptivo de Candy, sin embargo, era posiblemente también su abuelo y había un caso extremo en esa historia. Albert tomaba una copa de whisky, mientras le entregaba una a George, como siempre lo hacían, amigos en privado, sin la distancia que era ante todos, ahí ellos se consideraban más unidos, notándose como el pelinegro no sabía cómo decirle todo lo que había sucedido y que desconocía donde se encontraba Candy por el momento ocultándolo a él, después de ponerlo al día, nervioso mostraba cómo fue que los miembros del Clan le quitaron la documentación a Elroy por el abuso sobre la joven y como la había dejado sola viajando hasta Francia, para que solo fuera parte del servicio. Albert notaba que se habían brincado los protocolos que él autorizaba y eso a Johnson lo tenía nervioso, pues siempre lo esperaban para ver el asunto con su propia familia, sobre todo al tratarse de su tía abuela Elroy, que fue orillada a devolver la documentación de Candy Andrew sin consentimiento ni firmas o autorizaciones que él debía dar.

Al final Albert le confirmaba que en efecto lo que tenía de información era correcta y agradecía que lo hubiera ocultado a la familia, por lo que sabía estaban viviendo como esposos y Candy había cuidado de él recordándolo como Albert Andreas, el amigo de William, al que después de muchos esfuerzos, la misma Candy fue mencionando sus delirantes palabras y como se fue enterando de su vida real. Al final estaba avergonzado como se había manchado la reputación de Candy por salvaguardarlo y como ella había dado todo cuanto tenía, negándose a volver hasta encontrar su recuperación.

- Señor, si alguien más lo hubiera encontrado y… ¡Solo Dios! donde estaría ahora. ¿Y sabe usted que podría haber perdido la vida? - Cierto, George, estoy muy confundido aun, mis sobrinos amaban a Candy y yo… terminé en su cama, en sus brazos y en su casa. ¡Oh por Dios!

El rostro de George era de sorpresa, pues al decir su cama daba por hecho la relación marital entre el patriarca y la joven posible Mc Carson, tomando fuerza tomaba de su copa y respondía - ¡Señor! Esto es muy comprometedor. El rubio lo sabía y se apenaba estar en una situación en la que hubiese manchado o permitido la duda siquiera de la joven que se suponía deseaba proteger, encontrar y poner a salvo, mirando a los ventanales respondía lentamente, - No puedo permitir que se manche la reputación de Candy, no lo permitiré, no sabes todo lo que ha hecho para protegerme y…

- Lo comprendo perfectamente señor, la que jamás lo entenderá será madame Elroy, eso usted lo sabe muy bien, pero debe hablar con Mc Carson, si es de la familia de él, debe investigar. Él pagó para ocultar la información de su hija, pero… fue violada y mataron al mayor de los Campbell y se cree que es hija de una posible violación. Pero el nacimiento y la fecha no coincide - ¡Santo Dios! Ni lo menciones, Candy es divina y jamás sería justo que se tratara de esa forma su identidad. - Lo sé, el señor Mc Carson ocultó las cosas a Anthony, pero sabe que investigué, aun así, no lo dije y ahora que usted regresó.

- Tenemos que cuidar a Candy de todo esto. Ella se encuentra en una casa fuera de la ciudad, no sabes todo cuanto hace para trabajar en dos lugares y… ¡George! ¡Ella es increíble! y… - ¿La ama? - Como no amarla, si es una joven intachable, decente y toda una mujer yo… no permitiré que se diga o hable mal de ella, yo - Hable con Mc Carson, se lo ruego, tome, aquí están los papeles, solo quite los de la policía y… - ¡Quémalos! - Como usted ordene.

Candy estaba muy angustiada, Albert no regresaba, ella lo buscaba por todos lados, lloraba de solo imaginar que alguien le hubiera hecho daño y seguía a esas horas buscándolo, aunque el clima húmedo, la estaba empapando fría y lentamente, cuando ya no podía más regresaba agotada, desesperada porque no lo había encontrado y al ver un automóvil frente a la casa, se alarmaba preocupada pensando lo peor, que alguien venía a darle malas noticias y corría desesperada por tratar de no imaginar ni adelantarse. Gritaba asustada, - ¡Albert! ¡No!

Pensándolo herido lloraba, corriendo hasta ingresar y verlo ahí, sentado en la mesa, con la cena lista y ella asustada lo abrazaba con sus ojos colmados de lágrimas por la angustia de no encontrarlo. - ¡Albert! - No llores, Candy, me lleve más tiempo, mira, en mi nuevo trabajo me dieron un auto y quería darte la sorpresa. - ¡Albert! No sabes lo preocupada que estaba, pensé que te había pasado algo y…

Ella se desmayaba, de inmediato la elevaba en sus brazos, estaba muy cansada, se notaba en su afligido rostro y en su agotado cuerpo, la colocaba en su cama, esperaba a que despertara, le limpiaba el rostro y daba besos en su frente y ella abría los ojos y sonreía, por verlo ahí.

Candy no fue a trabajar, Albert no la dejaba, ahora él tenía empleo y no quería que hiciera nada, sobre todo por ese agotamiento que tenía, debía descansar un tiempo. Ella aceptaba, siempre y cuando no se desapareciera. Ni la volviera a preocupar sobre manera.

- No te preocupes, todo estará bien, además necesitas realmente un descanso, me habías dicho que solo estabas en el hospital, y sé que también ayudabas al doctor Martin y eso es muy agotador. Candy apenada bajaba su rostro, y comentaba lo que ya no podía ocultar, - Albert perdí el empleo del hospital, ya solo estaba con el doctor Martin, ya no iba a completar la renta del siguiente mes y sabes bien que él doctor no puede pagarnos mucho, así que… - Ya no necesitas hacer más, cuidaré de nosotros desde ahora. - Gracias Albert. Me quedaré en casa hoy, ayer camine demasiado, aun me duelen mucho los pies. Albert con su mano le masajeaba suavemente uno de sus pies, notándose lo pequeño que era para con su mano, y ella se sentía relajada al ver que el dolor se iba con la suavidad del masaje, este sonreía al ver que ella lo dejaba tocarla como si realmente fueran esposos, al ver a que suavemente le sonreía, - Lo sé, perdóname, no volverá a ocurrir, buscaré arreglar esto, lo prometo. - Maneja con cuidado, y no llegues tarde. - Así lo haré. Le daba un suave beso y ella le devolvía otro confiando en él, que no la haría esperar ni preocupar de nuevo. Esa sensación lo hacía sentir una unión muy privada e íntima con ella.

William tenía cita con Mc Carson y ambos hombres en la residencia del fortachón miembro del clan, pasaban al estudio, ahí William esperaba su sinceridad y ambos hablaban con ella.

- Si, Investigaron sus antecedentes, pero nunca se imaginaron que podía estar relacionada, supongo que ya conoció a la señorita Britter. - Así es, está ahora pasando el verano en la mansión de Lakewood, de tu propiedad y fui a decirle a su tía Elroy que yo era el padre adoptivo de Candy Analy. - ¿Analy? ¿Cómo su hija?

- Si, sabes, William, creo que el destino la puso frente a mí, creo que ya conozco a la señorita Candy, no me la han traído, porque regresara hasta el invierno, me mostro su carta la señorita Elroy y el interés que tienen tus sobrinos por ella, estoy tan orgulloso. De pronto bajaba el rostro y sus ojos se enrojecían y lamentaba comentando,

-Mi enfermera, aquí en Chicago, la señorita Candy White, me regañaba la muy insolente y deseaba que me quedara internado en el hospital, que no quería una recaída y que debía cuidarme, no le hice caso, me moleste y… creo que por mi culpa la despidieron, luego tuve un susto en las oficinas principales, precisamente cuando me daban los datos de la posibilidad de que una señorita llamada Candy fuera mi nieta y yo… la relacioné, sentí que mi hija Analy desde el cielo me la traía, todo coincidía tan curiosamente, recordé cuando encontré a mi hija estaba muy enferma y en sus delirios me dijo que existía la posibilidad de que no fuera de Michael Campbell, se habían casado en una capilla, ese hombre la amaba y los hombres lo mataron defendiéndola, pero luego la violaron, ella deliraba angustiada porque amaba a su hijita, realmente no quería separarse de ella y al investigar datos y fechas, después atando cabos, los meses en los que nació mi nieta, y cuando fueron atacados, ella nació siete meses después, en el hospital dijeron que fue parto natural y la niña, si es mi enfermera… ella tiene la mirada de Campbell, tiene los ojos verdes como ese hombre, como la señora Campbell…

Ya sabes que al nacer los niños tienen sus ojos grisáceos, ella describía a su bebe, como un angelito que no tenía la culpa, que tomaba su leche y berreaba recordándole lo necio y fuerte que soy, imagina que comparaba a esa bebita fuerte como yo, me decía que sería tan fuerte como los Mc Carson, pero luego ella se sentía sucia, ultrajada y enferma, no deseaba que su pequeña muriera en el frío. Estaba tan preocupada por su bebita, que ¡me juraba que era como yo!, ¡que era como yo! - La familia Campbell ¿es la que ambos conocemos? - Si, William, ese joven era un buen pretendiente, pero sabes que ya estaba destinada a casarse con el hijo de Mc Bain y le negué el permiso. - Puedo hablar con la familia de los Campbell y que la reconozcan, siendo hija adoptiva tuya, se limarían las asperezas, sabes bien que después de ese asesinato, ellos quedaron devastados. - Lo sé, y ¿conoces a esa niña? - Me dijo Johnson que te había puesto al tanto de que ella me salvó la vida y que estuvo conmigo.

Mc Carson asentía tomando su copa y mirándolo a los ojos, luego William continuaba, - En el accidente que sufrí en Francia, fui llevado a varios hospitales, cuando me trajeron aquí, pensaron que era un espía y me mandaron a una habitación obscura y sola, luego llegó ella, era enfermera, nadie en la familia Andrew sabe que estudiaba enfermería, ella se hizo sola los pagos y me cubrió como si fuera de su familia, me protegió y me mantuvo con ella, ignorando todo el tiempo quien era realmente, para que no le prohibieran estar conmigo, fingió ser mi esposa. Mc Carson se asustaba abriendo los ojos en extremo, - ¡William! - Si, Mc Carson, debo casarme con ella, no permitiré que manche su reputación ni su buen nombre. - Gracias. Entonces, ¿es la misma mujer que me cuidó en el hospital? - Si, nadie sabe que es enfermera, ella no quería ser ama de llaves, quería valerse por sí misma y cuidar de su familia, si llegaban a enfermarse, saber que hacer y atenderlos. - ¡Es un ángel! Por mi culpa la despidieron, me puse mal y tenía la reunión con los miembros del clan y ella, ella solo, quería cuidarme, William. - Lo sé, se cómo es ella, recuerda que llevo meses viviendo bajo su protección y sus cuidados, pero ahora tenemos que cuidarla, protegerla y que me ayudes a contraer matrimonio con ella. - ¡Lo haré! ¡Por supuesto que lo haré!

- Citaremos a Campbell, buscaremos saber si puede darnos una cita, buscaré una forma en que no puedan negarse y que sea lo más pronto posible… solo espero contar contigo y que no la alejen de mí. - No lo permitas, está en ti darles oportunidad de que te la quiten o comprometer las cosas a que, sea la única opción que haya. - ¡Mc Carson! Candy es una dama, no permitiré que… - ¡Que te la quiten! Eso es lo que no les permitirás, les estamos dando en charola de plata a mi nieta, y nos informaras a ambos, yo como uno de los afectados pediré que te cases con ella para reparar… su reputación. William, le dije a tu sobrino y a Johnson que mi nieta se la habían robado a mi hija de sus brazos, ¿comprendes?

William ahora lo entendía, ahora sabía que Mc Carson lo apoyaría aun más de lo esperado y los dos serían avisados al mismo tiempo. La niña era descendiente de los Campbell, no de una violación, pero su hija temía que lo fuera, por eso dudaba, y ahora que había visto a Candy y hasta se sentía responsable por lo que había hecho que la despidieran, era suficiente para estar tan preocupado como lo veía, su hija le había traído a su nieta y era hija de Michael Campbell, actualmente era una familia muy importante de Escocia, tenían tiempo de pertenecer al clan Andrew con ciertas reservas por la pérdida de su hijo mayor, tenían una mansión ahí en Chicago, se habían distanciado de Mc Carson por la muerte de su hijo, pero la relación con el clan y con los Andrew estaba impecable, no había ningún dolo porque nadie se había puesto del lado de ninguna de las familias, Robert también adoraría saber si Candy es su nieta, la única descendiente de su hijo mayor, eso sería algo que solo la familia de ellos podía confirmarles.

Continuará...


Esperando continúen leyendo esta historia, gracias por comentar,

Seguiremos completando fics en el grupo de Historias de Albert y Candy

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa