Ava estaba nerviosa. Era el cumpleaños de su padre y ella le había comprado un regalo, uno que los incluía a ambos.
Las cosas entre ellos todavía seguían tensas, no habían mejorado. Randy seguía ignorando y evitando tanto a ella como a Ashley. Pero Ava quería aprovechar esta oportunidad para hacer un nuevo intento.
Compró dos entradas para un partido de básquet, ya que era el deporte favorito de su padre. Él la había llevado a muchos partidos cuando ella era una niña. Él le había pasado su fanatismo por el equipo "Las estrellas de Starling". La idea era que fueran juntos, que puedan compartir ese momento para empezar a recomponer su relación.
Ava golpeó la puerta de la oficina que su padre tenía en su casa y esperó que le de permiso para entrar.
— Ava. — Dijo Randy sorprendido. — ¿Qué haces aquí? — Pidió saber.
— Feliz cumpleaños papá. — Dijo ella y le entregó un sobre donde estaban las entradas.
Randy abrió el sobre y observó las entradas en silencio por un largo minuto. Ese minuto se hizo interminable para Ava. Le daba ansiedad pensar la posibilidad de que su padre pudiera rechazar el regalo.
— Esto es… yo no puedo. — Negó él y le devolvió el sobre con las entradas.
— Pero, es tu equipo favorito, podemos ir juntos. — Justificó ella.
— No estoy listo para hacer esto con vos. — Explicó él.
— Bueno, quédate las entradas igual, ve con otra persona. — Sugirió ella una alternativa.
— No, gracias, pero no las quiero. — Rechazó él.
Ava se fue de la oficina de su padre sintiéndose totalmente decepcionada. Su idea no había servido. Su padre seguía sin aceptarla y eso dolía.
— ¿Cómo te fue? — Le preguntó Ashley, cuando se unió con ella a la cocina para desayunar.
— Mal. — Respondió ella y soltó un largo suspiro. — Pero ya fue, voy a ir al partido igual y no pienso quedarme para la cena. — Le dejó saber su decisión.
— Yo tampoco voy a estar en la cena. — Coincidió Ashley.
— Amy no va a estar contenta con nosotras. — Comentó ella pensativamente.
— No, pero bueno... Cuando sea más grande podrá hacer lo mismo. — Dijo Ashley.
A Ava le hacía sentir un poco mal el hecho de dejar a Amy sola. Pero tenía que hacer lo mejor que era para ella, y en ese momento lo mejor era no estar cerca de su padre. La cena iba a estar llena de sus amigos políticos, por lo cual seguramente él iba a estar más contento de que Ashley y ella no estuvieran.
Pensó en el partido de básquet. Lo mejor era ir y aprovechar las entradas ya que las había comprado, además le encantaba el básquet. El único de sus amigos a quien también le gustaba ese deporte era a Konane, así que le escribió por whatsapp para ver si quería ir con ella.
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Ava:
Tengo entradas para el partido de las estrellas de starling
Te interesa?
Konane:
No ibas a ir con tu padre?
Ava:
Si
Pero él no quiere ir conmigo
Konane:
Él se lo pierde
Yo si quiero ir con vos
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Ava:
Genial :)
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Konane:
Te paso a buscar una hora antes del partido?
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Ava:
Me parece bien
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Konane pasó a buscarla por su casa a las siete de la tarde. Fueron al partido y la pasaron muy bien juntos. Se divirtieron y disfrutaron de ver al equipo que ambos admiraban. Cantaron canciones y festejaron cada gol. Se fueron felices ya que habían ganado el partido.
Fueron a cenar a Mcdonalds y luego decidieron ir a una fiesta. Mona les mandó un mensaje con la información.
En la fiesta se encontraron con sus amigos y con algunas de las Leyendas.
Ava bailó mucho y también bebió mucho alcohol. Ella no era de tomar mucho alcohol, pero esa noche quería soltarse y relajarse, quería olvidarse de los problemas con su padre. Así que se olvidó de ser responsable por un rato, y se permitió divertirse.
Después de la fiesta, Ava fue con sus amigas a ver el amanecer al parque más cercano. Hablaron y se rieron un largo rato. Una vez que estuvieron satisfechas, Nora y Kuasa se fueron a sus casas a dormir, mientras que Astra, Mona y ella se fueron a desayunar a Danver's Dinner.
— ¿Algo más Ava? — Le preguntó Kelly, una de las camareras.
— ¿Cómo sabes mi nombre? — Preguntó ella con curiosidad.
— Porque sos amiga de Sara. — Respondió Kelly.
— Si, lo soy. — Asintió ella. — ¿No está trabajando ella hoy? — Pidió saber.
— Está afuera, durmiendo en uno de los bancos. No paro un segundo desde el viernes. — Informó Kelly.
— Si podes hacer que se vaya a su casa a descansar te regalo un postre que quieras. — Propuso Eliza.
A Ava le sorprendió que la jefa de Sara le propusiera eso, pero aceptó. Le pareció que estaba bien que quieran cuidarla, Sara merecía tener más personas en su vida que quieran cuidarla.
Ava salió del restobar y encontró a Sara donde Kelly le había dicho. Sara estaba durmiendo en un banco, tapada con una campera, que si estaba en lo correcto era de Jax. Ava se sentó a su lado y la sacudió suavemente para despertarla.
— Sara. — Mencionó ella un par de veces su nombre para despertarla.
— ¿Ava? ¿Qué haces aquí? — Preguntó Sara sorprendida, mientras se despertaba.
— Vine a desayunar y tu jefa me ofreció regalarme un postre si lograba hacer que te fueras a tu casa. — Respondió ella con sinceridad.
— Si, ella cree que trabaje mucho este fin de semana. — Dijo Sara y se levantó para poder sentarse bien.
— Vamos entonces, te llevo a tu casa y compartimos el postre que Eliza me regale. — Propuso ella.
— Yo no quiero ir a casa, mamá y yo no estamos en un buen momento. — Le dejó saber Sara, evitando mirarla porque se sentía algo avergonzada.
— Bien, puedes venir a la mía entonces. — Sugirió ella.
— ¿Segura? — Preguntó Sara sorprendida, porque no esperaba este tipo de sugerencia.
— Si. — Asintió ella. — Dale, vamos, podemos comer el postre y dormir hasta el mediodía. — Aseguró y le ofreció su mano.
A Ava no le sorprendió escuchar que Sara no quería ir a su casa, porque al parecer estaba pasando un mal momento con su madre. Por lo poco que había conocido a esa mujer era esperable que ellas tuvieran muchas peleas porque eran muy distintas.
Sara aceptó su mano y Ava la ayudó a levantarse del banco. Eliza les regaló un postre como había prometido, Ava eligió el de brownies.
Caminaron juntas hasta la casa de Ava. En el camino hablaron de la pelea que Sara había tenido con su madre. Ava sintió que había cosas de la pelea que no le estaba contando, pero apreció que le cuente aunque fuera algo, que se sintiera lo suficientemente cómoda con ella para por lo menos poder expresar algo de todo lo que tenía acumulado.
— Tengo algo para ofrecerte, pero no quiero que te lo tomes a mal. — Dijo ella, decidiendo que finalmente era momento de hablar del tema de la terapia.
— ¿Qué? — Preguntó Sara, algo sorprendida y algo confundida.
— Mi mamá da terapia grupal a personas que han vivido alguna situación de tortura. — Informó ella y le dio una tarjeta con los datos de su madre. — No es para que te sientas obligada de ir, ni nada. Pero si alguna vez sientes que quieres hablar de lo que te sucedió, esta puede ser una opción. — Explicó sus intenciones.
— Pero, ¿No es para veteranos del ejército? — Pidió saber Sara, ya que en la tarjeta decía que el grupo era en el Hospital Militar de Starling.
— Básicamente sí, pero también aceptan personas que han sido torturadas por otros motivos. — Respondió ella.
— No he ido a terapia desde que vivo en Starling. — Le dejó saber Sara. — Pero gracias, lo voy a tener en cuenta. — Aceptó y guardó la tarjeta en su campera.
Durante el resto del camino Ava le contó sobre la situación con su padre. Sara la escuchó pacientemente, y en vez de decirle que todo iba a estar bien, que tenía que darle tiempo o que su padre algún día se iba a arrepentir; le dijo que estaba bien que se sienta decepcionada y triste. Ava sintió que por fin alguien la entendía y eso la hizo relajarse.
Llegaron a su casa y Ava la guió hacia su habitación. Se acostaron, y como ella le había prometido durmieron hasta el mediodía. Amy las despertó para almorzar. Por suerte Randy no estaba, así que el almuerzo fue solo de mujeres.
Mientras comían el postre que Eliza les había regalado, Ava recibió un whatsapp de Nora.
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Nora:
Decidí que le voy a contar todo a Sara
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Ava:
Ok
Estás segura?
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Nora:
Si
No quiero guardarme más esta verdad
Me hace mal
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Ava:
Lo que sea mejor para vos amiga
Sabes que te banco en todas
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Nora:
Me va a odiar
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Ava:
No te va a odiar
Vos no sos tu padre
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Nora:
Igual…
Me pasas su número?
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Ava lo pensó por un momento y se preguntó si estaría bien decirle a Nora que fuera a su casa. Ya que Sara estaba en su casa, tal vez en esta podrían tener una conversación más tranquila que en un lugar público.
— ¿Te molesta si viene Nora? — Le preguntó ella a Sara.
— ¿Por qué habría de molestarme? — Retrucó Sara. — Además esta es tu casa, podes invitar a quien quieras. — Le recordó.
— Es que quiere hablar con vos. — Argumentó ella.
— ¿Conmigo? ¿De qué? — Cuestionó Sara con curiosidad.
— Ya te lo dirá ella cuando llegue. — Dijo ella.
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Ava:
Sara está en casa
Podes venir a hablar con ella acá si queres
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Nora:
Ok
Gracias
En 5 salgo para allá
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Mientras esperaban a Nora, Amy le pidió a Sara que le ayudará a dibujar la tapa de uno de sus cuadernos del colegio. Con marcadores de varios colores se dedicaron a dibujar distintas caricaturas que a Amy le gustaban. A Ava le gusto verlas así, a Amy siempre le había gustado dibujar pero nunca se había sentido segura haciéndolo. Sara la hizo sentir bien y le dio confianza. Ava se sintió sumamente agradecida con Sara por eso.
Cuando Nora llegó, Ava les prestó su habitación para que pudieran hablar tranquilas.
Una media hora Sara apareció avanzando a toda velocidad, buscando la salida de la casa.
— ¿Sara? ¿Qué sucede? — Preguntó Ava, al notar su estado de ansiedad.
— Tengo que irme. — Respondió Sara rápidamente y se dirigió a la puerta.
— ¿Estás bien? — Pidió saber ella, siguiéndola.
— Si, pero tengo que irme. Lo siento. — Dijo Sara, y se fue.
Ava la miró desde la puerta de entrada, hasta que desapareció de su campo visual. Evidentemente la conversación no debió resultar muy buena para que ella se marchara así. Suspiró, descargando la frustración que sentía. Ava no quería que ninguna de sus amigas sufra.
— ¿Se fue? — Preguntó Nora, apareciendo a su lado.
— Si. — Afirmó ella. — ¿Cómo les fue? — Preguntó.
— Mejor de lo que esperaba. — Respondió Nora con sinceridad. — Ella no me culpó, ni me trató mal, ni me odia. Me dijo que nadie elige los padres que le toca. — Relató, sintiéndose algo aliviada.
— Tiene razón. — Concordó ella.
— Pero me dijo que necesitaba tiempo para procesarlo, para que estar cerca mío no le haga pensar en él y le genere un ataque de pánico. — Explicó Nora la partida de la otra.
— Eso es entendible. — Asintió ella, luego de procesar aquella información.
— Si, aunque me gustaría poder hacer más por ella. — Dijo Nora pensativamente, algo de culpa todavía presente en ella.
— Haces lo mejor que podes, y eso es lo que cuenta. — Aseguró ella.
Ava abrazó a su amiga para contenerla y darle todo su apoyo. Luego volvieron a entrar a su casa y fueron a preparar unos licuados. Los hicieron de frutilla y banana, ya que ese era el gusto favorito de Nora.
Pensó en lo fuertes y valientes que eran sus amigas y se sintió orgullosa de ellas. De Nora por enfrentar las verdades de su padre y querer pedir disculpas aunque no fuera su responsabilidad hacerlo. Y de Sara por escuchar a la otra y no culparla, poder separar su propio dolor de la situación y no soltar su bronca sobre la persona equivocada.
