Sasuke se apareció en la luna poco después de que Hinata y Toneri se marcharan a la Tierra. Kakashi le había avisado y él sabía que era una oportunidad que no podía desaprovechar. Necesitaba conocer los planes de Toneri e investigar todo lo que pudiera sobre los Ootsutsuki. Los planes de Toneri eran su prioridad, sabía que quería destruir la Tierra, Kakashi se lo había dicho y Kakashi lo había escuchado de parte de Hinata quien obtuvo esa información de Toneri, también sabía que usaría el Tensaigan, pero eso era lo único que sabía de esa arma.
Una marioneta lo sacó de sus pensamientos. Había reaccionado a tiempo por lo que no tendría que preocuparse de que su misión hubiera sido comprometida, pero también sabía que no podía arriesgarse a que algo así pasara de nuevo.
Camino con mucho cuidado, asegurándose de que todos sus pasos fueran silenciosos y de no tropezar con ninguna marioneta. Sabía que podía controlarlas con facilidad, pero también que destruirlas llamaría la atención y eso era algo que no podía permitirse. Tenía órdenes muy específicas que cumplir y ninguna de ellas involucraba un enfrentamiento directo.
Estuvo buscando durante horas y durante ese tiempo no encontró nada que pudiera ser relevante. El que los pasillos fueran tan parecidos no ayudaba en nada. Todo el lugar carecía de decoración y eso le hizo sospechar que el byakugan debía ser de gran utilidad para sus habitantes y es que orientarse en un lugar como ese parecía prácticamente imposible.
Comenzó a dibujar un mapa. Tomó los materiales de la biblioteca y le avisó a Hinata para que preparara una coartada en caso de que Toneri sospechara. Encontrar los planos del castillo le sirvió de mucho. No sabía qué utilidad podría tener para un Ootsutsuki, pero sí estaba seguro, por el estado del papel, de que eran antiguos y que no habían sido usados en un largo tiempo.
Descubrir qué era el Tenseigan hizo que descartara lo del byakugan. Descubrió que todos los Ootsutsuki que habitaban en la luna estaban ciegos y que sus ojos eran la materia prima para la creación del Tenseigan, una arma de destrucción masiva que podría acabar con toda la vida en la Tierra.
La idea de destruir la luna pasó por su cabeza. Sin el Tenseigan dudaba que Toneri pudiera hacer algo en contra de la Tierra. Se dijo que ni siquiera era necesario asesinarlo ya que no se encontraba en la Luna y él podía irse antes del momento. Incluso se lo hizo saber a Kakashi, pero la idea fue descartada. Ninguno creía que fuera buena idea provocar a un Ootsutsuki o destruir algo tan importante como la luna por lo que decidieron convertirla en la alternativa a seguir en caso de que todo estuviera perdido.
El raikage había dicho que desarrollaría un arma con el poder necesario para destruir la luna con el mínimo impacto a la Tierra, Sasuke no le creyó. El joven Uchiha estaba convencido de que A ya contaba con el arma que había sugerido. Decidió guardarse sus sospechas, lo último que quería crear conflictos dentro de la Alianza Shinobi, no por él, sino por Naruto, sabía lo mucho que le importaba.
Hinata sabía que debía distraer a Toneri en lo que Sasuke buscaba el Tenseigan e información en la luna. También sabía que debía transmitirle un poco del amor que ella sentía por la Tierra, eso nunca lo había olvidado, pero ver a Naruto hizo que ciertos sentimientos surgieran en ella.
Hinata no lo amaba, o al menos eso quería creer. Se había prometido a sí misma que lo olvidaría antes de dejar la Tierra e incluso se había resignado al que amara a alguien más. Sin embargo verlo en compañía de Hanabi y notar el amor en los ojos de su hermana hacía que se sintiera traicionada.
—¿Te pasa algo? —le preguntó Toneri y su rostro denotaba auténtica preocupación —. ¿Es por Naruto?
—No lo sé —respondió con sinceridad —, yo creí que lo había olvidado.
Toneri acarició su mejilla. Hinata no se sobresaltó, pese a lo inusual que era esa clase de gesto. Toneri había demostrado ser un caballero y alguien arraigado a las tradiciones por lo que no temía que la lastimara.
—Déjame borrarlo de tu corazón.
—Hace mucho fui yo quien cortó toda posibilidad de una relación entre los dos.
La mirada de Hinata se encontraba sobre Naruto y Hanabi. Ambos hablaban tranquilamente por lo que se dijo que existía la posibilidad de que se encontraran en una cita o cumpliendo con una misión. Esto último le parecía menos probable, Naruto seguía siendo un genin y faltaba un integrante.
—¿Qué te parece si vamos a ver una película? Dicen que el cine es muy impresionante.
Hinata sabía que Sasuke seguía en la luna, pero ese no era el único motivo de su propuesta. El cine le provocaba curiosidad y deseaba pasar tiempo con Toneri. Después de pasar tanto tiempo juntos comenzaba a creer que el encariñarse con él no era algo imposible.
Los entrenamientos con Hanabi hicieron que se acercaran más. Sus lazos crecieron, la confianza aumentó y un sentimiento nuevo nació. Naruto estaba enamorado de Hanabi pero no lo notó hasta que habló con Iruka. No era un niño pero en ocasiones seguía comportándose como uno.
Cuando Iruka lo invitó a Ichiraku aceptó ir. No estaba de ánimos pero confiaba en que su comida favorita lo cambiaría. Hanabi se encontraba en una misión y él la extrañaba.
—Hanabi es fuerte, pronto regresará y podrán entrenar como de costumbre—le dijo Iruka y Naruto le dedicó una mirada confundida pues no le había contaba el motivo de su estado. No tuvo la oportunidad de responderle pues Iruka continuó hablando —. Últimamente se les ha visto pasar mucho tiempo juntos y hay rumores de que estás saliendo.
—Quizás la extrañe —comentó Naruto pensativo —. Creo que me gusta.
—¿Te gusta como el ramen o la amas? —preguntó Iruka de forma amable.
—No sé ¿importa la diferencia?
—Mucho —respondió Iruka dedicándole una mirada seria.
Por un largo tiempo Naruto no pudo dejar de pensar en las palabras de Iruka. Durante un tiempo creyó estar enamorado de Sakura, pero lo que sentía en esa ocasión era diferente, algo más fuerte.
Cuando Hanabi regresó quedó en el olvido, estaba demasiado feliz de verla que sus sentimientos fueron relegados. Mas no fue algo en lo que pudiera dejar de pensar. La semilla de la duda estaba germinando en su interior.
Naruto encontró la respuesta a esa pregunta durante los juegos artificiales.
