Adora se encontraba sentada a la orilla del sillón-cama, mientras observaba por la ventana el cielo. Un cielo tan familiar y lleno de estrellas que al verlo la hacía relajarse por los colores tan vividos que poseía. Melog se encontraba acostado en sus piernas, a lo que la joven le acariciaba con la mano su cabeza haciéndole mimos, a la vez que tarareaba una ajena melodía. Estaba tan absorta que ni siquiera se percató de que su pareja había entrado a la habitación.

—¿Qué canción es esa? Nunca te había escuchado ni siquiera tararear algo en tu vida —dijo Catra con cierta diversión, acercándose a la rubia quien parecía haber salido de alguna especie de trance y desvió la mirada a la felina.

—¿Cómo? —preguntó Adora confundida, no había logrado prestar atención a lo dicho por su novia. La de rasgos felinos frunció el entrecejo.

—Esta bien, es suficiente —dijo Catra con seriedad. Melog levantó su cabeza enseguida y dió un salto para después dirigirse a la puerta, por la cual salió dejando al par a solas. La castaña tomó asiento frente a su pareja —¿Qué es lo que está ocurriendo, Adora? —preguntó de manera directa.

—No pasa nada —respondió Adora desviando la mirada hacia la ventana y haciéndose la desatendida.

—Adora, sé qué ocurre algo, has estado muy extraña desde hace bastante tiempo —Catra suspiró, doblando su pierna sobre el colchón y descansando su brazo sobre su rodilla —¿Hay algo que te ha estado molestando?

—En serio estoy bien, nada de lo que debas preocuparte —insistió la de cabellos rubios, tamborileando sus dedos contra su pierna, sintiendo nervios por la preocupación de su pareja.

—Adora, yo no te insistiré si no quieres hablar de eso, pero al menos no me mientas respecto a cómo te sientes —espetó Catra algo irritada, levantándose de su lugar, todo con la intención de irse de la habitación. Por una parte entendía bien que su pareja estaba lidiando con algo y que probablemente lo estaba haciendo sola para no preocupar a los demás, después de todo, era algo normal de ella. Adora tenía la mala costumbre de guardarse las cosas para si misma y aunque entendía bien que para ella no era fácil expresar lo que deseaba con facilidad, no podía evitar sentir esa pizca de irritación en su pecho.

—¡Espera, Catra! —le llamó Adora con preocupación, levantándose enseguida de su lugar y acercándose a la aludida, quien había detenido sus pasos justo en la puerta mientras tomaba el pomo de ésta —. Escucha, lo siento —se disculpo atropelladamente. Entendía bien la preocupación de su novia, tenía meses lidiando con pesadillas, cosas, hundiéndose en sus pensamientos, que era tonto decir que la castaña no se había percatado de eso cuando siempre le ha prestado atención y la conoce más de lo que se conoce a si misma —, no es mi intención ocultarte cosas o mentirte, es lo último que quisiera hacer —la castaña se giró hacia ella, mirándole con aquella mirada bicolor que reflejaba una pizca de tristeza —. Pero he estado lidiando con algo que no entiendo y quería intentar entenderlo por mi cuenta... Pero ya veo que no puedo hacer eso —susurró lo último con algo de tristeza y frustración. Ahora, aquella melodía no podía sacarla de su cabeza y la necesidad de averiguar de qué se trataba había incrementado considerablemente.

Catra suspiró, pronto sus manos tomaron las de la rubia brindándoles aquella calidez con la que solía sentirse segura en los momentos difíciles.

—Aun a pesar de que ha sido un año largo, tú has estado apoyándome todo el tiempo con las sesiones de Perfuma, a darme el aliento para ser mejor y sé que estás dispuesta a ayudarme con lo que sea —dijo Catra acariciando con sus pulgares el dorso de las manos de la rubia —. Así que, debes entender que si necesitas algo yo también puedo apoyarte, yo también puedo ayudarte y puedes contar conmigo. Recuerda, yo junto a ti y tu junto a mi, lado a lado —susurró con dulzura. Los ojos de Adora se cristalizaron y un leve sollozo fue emitido de sus labios. Estaba algo agotada por lidiar con esos sueños y no encontrarles sentido, así que quizás... Si podía hablar de ello y encontrar una perspectiva diferente.

—¿Podemos hablar de ello con Glimmer y Bow? Quiero contarles a los tres lo que he soñado los últimos meses —dijo Adora intentando ocultar el hilo tembloroso de voz que anudaba su garganta.

—Brillitos estaba en la sala de reuniones junto a Flechitas, iré a por ellos y les diré que vengan para que puedas contarnos —comentó Catra con una media sonrisa, soltando con lentitud las manos de su pareja para dirigirse a la puerta, pero Adora le detuvo antes de eso y le abrazó. La castaña correspondió el gesto sin decir más, esperaba que la situación se tranquilizara un poco y que Adora pudiera liberarse de ello un poco.

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Adora tomó una bocanada de aire, sintiendo un poco del peso de sus hombros retirarse y dejándole descansar. Sus amigos y pareja habían escuchado atentamente toda su explicación sin interrumpirla mientras el brillo de las luciérnagas se reflejaban en la ventana señalando que ya era de noche.

—Entonces, esa clase de sueños los has tenido casi por un año, ¿no? —intentó Bow cersiorarse de la información, pensando detenidamente en los fragmentos de sueños que podía la rubia recordar mientras miraba al techo de la habitación recargando un poco su cuerpo en sus brazos que se recargaban en el colchón de la cama de la pareja. Adora asintió en silencio para dar la confirmación de que así era.

—Y el último sueño trato de una canción de cuna y una mujer cargando a un bebé... —susurró Glimmer con los brazos cruzados sosteniendo parte de su cuerpo al estar acostada bocabajo en la cama de sus amigas mientras balanceaba sus piernas.

—¿Y soñar a Shadow Weaver preguntándote sobre unos dibujos? Eso es extraño —murmuró Catra sentada cruzada de piernas al lado de Adora mientras ésta miraba a los tres procesar la información.

—¿No serán memorias tuyas? —preguntó Bow dirigiendo su mirada a Adora, quien le miró con confusión —. Lo de Sahdow Weaver pudiera ser una memoria de cuando eras niña, algo que pasó, ¿y si los sueños que tienes también son memorias, pero de más tiempo atrás?

—¿Te refieres a que sean memorias que alguien le dejo, una vida pasada o de cuando era bebé? —le cuestionó Catra con una ceja alzada, podría ser una posibilidad, pero... ¿cuáles eran las probabilidades de que alguien pueda tener memorias de mucho tiempo atrás?

—Pudiera ser posible —argumentó Glimmer entendiendo la razón del tono de Catra al realizar aquella pregunta —. Es decir, Adora es She-ra, libero la magia de Etheria y ha estado en contacto con diversos tipos de magia en nuestro viaje, ¿y si eso de algún modo ha estado desbloqueando alguna especie de recuerdos a los que aún no puede llegar del todo? —lanzó Glimmer aquella pregunta mirando a Adora.

—Si es así, podría buscar respuestas mirando en sus memorias —comentó Catra cruzándose de brazos y dirigiendo la mirada a su novia.

—Entonces, ¿la propuesta sería indagar en mis memorias o algo así para ver esas visiones? —cuestionó Adora alzando una ceja, intentando cersiorarse de que entendió lo que estaban diciendo sus amigos. Algo loco, pero podría darle respuestas.

—Podríamos hacerlo con un hechizo, con ayuda de mi papá, claro —comentó Glimmer sentándose por fin en el colchón —. Solo que, tendría que explicarle un poco el motivo por el que queremos hacer el hechizo, ¿te molestaría? —le preguntó a su amiga, más que nada queriendo respetar su privacidad y la confianza que les había dado al contarles sobre lo que le sucedía.

—Claro, está bien —le respondió Adora con una sonrisa, segura de que Glimmer solo le diría lo necesario a Micah y que el hombre por igual, no la cuestionaría y respetaría su espacio personal.

—Podemos hacerlo mañana, antes de la reunión que tendremos para un recuento de actividades realizadas con las demás princesas —propuso Bow, levantándose de la cama y dando un estiramiento de sus brazos.

—Me parece bien —aprobó Adora con una sonrisa —. Muchas gracias, chicos —les agradeció obteniendo una sonrisa por parte de ellos.

—Bueno, nosotros nos iremos, ya es tarde y debo terminar el pedido que me hizo Entrapta —comentó Bow girándose a la cama y extendiendo su mano a Glimmer, quien sonrió ladinamente y la tomó, siendo sacada de la cama de un impulso.

—Iré a hablar con mi padre, ustedes ya deberían descansar que seguro el pobre Melog quiere dormir también y ustedes no le dejan —dijo la pelirrosa con diversión. Notando cómo el felino había entrado a la habitación cuando Adora estuvo a la mitad de su explicación y se quedó acostado en su almohadón con sus ojos cerrados, probablemente ya dormido.

—Como diga, su majestad —dijeron Catra y Adora conjuntamente con diversión, provocando que la reina soltara la mano de su novio y tomara una almohada de la cama solo para lanzarselas. Acto seguido corrió hasta el moreno y lo tomó del brazo, transportandolos fuera de la habitación.

—¡Cobarde! —exclamó Catra provocando las risas de Adora, contagiando de inmediato a la castaña y tirándose ambas a la cama riendo aún.

Pronto, Catra deslizó su brazo por la cintura de Adora, ambas quedando frente a frente mientras el silencio inundaba la habitación y solo las ligeras respiraciones de Melog que se escuchaban cuando dormía eran escuchadas por ambas. La castaña pronto se acurrucó un poco más en su pareja, dejando que su novia colocará su mentón en la coronilla de su cabeza, dejándose llevar por la tranquilidad del momento...

[...]

N/A: Solo quiero decir que... Suerte con los próximos capítulos, los amo :D -huye-