Capítulo 13

Introspección

Para cuando llegaron las vacaciones de Pascua, Hermione y Severus tenían una rutina establecida. Habían tenido poco más de una semana de indulto mientras Hermione estaba menstruando, pero aparte de eso, era un hecho que se despertaban abrazados cada mañana. La mayoría de las veces se encontraban en las mazmorras de Snape, pero Hermione cerraba y protegía su puerta todas las noches por si acaso, no quería que alguien entrara y descubriera su situación, después de todo, ya había sucedido con Ginny. Todavía no habían descubierto ningún tipo de patrón o desencadenante que determinara donde pasaban la noche, era completamente aleatorio. Incluso hubo una hermosa mañana en la que Snape se encontró en la habitación de Hermione, dentro de las cámaras de Minerva. Despertar con la severa profesora parada a los pies de la cama con los brazos cruzados y los labios fruncidos no era una forma agradable de comenzar el día.

Al despertar, se saludaban cortésmente y el que fuera el "invitado" se levantaba y se ponía la bata, sin prestar atención a su estado de desnudes, pero sin querer que su compañero se sintiera incómodo al prolongar la tarea. Una conversación rápida sobre sus planes para el día, una pregunta o dos sobre algo del día anterior y un comentario sobre el progreso de la búsqueda continua de respuestas relacionadas con su vínculo y el "invitado" se va a hacer sus cosas. No compartían nada demasiado personal, pero ambos sentían que podían leer un poco mejor el estado de ánimo del otro y adaptar la conversación de la mañana de manera apropiada.

Snape acordó acompañar a Hermione y a Minerva en sus vacaciones a Cornualles. Aunque les dijo que la primer noche tenía planeado desde hace tiempo visitar a un viejo conocido para comparar notas sobre una nueva poción que estaba desarrollando. También se preguntaba que efecto tendría la distancia en el efecto secundario de su enlace, y después de todo no había mejor momento para probarlo. Para estar seguro, le hizo saber a Minerva el nombre de la posada en la que se alojaba en caso de que tuviera que contactarlo con prisa. También estaba ansioso por pasar algún tiempo en la biblioteca del distrito mágico que estaban visitando. Los tres se iban a alojar en la casa de vacaciones del hermano de Minerva y estarían muy cerca del distrito comercial y de servicios públicos mágicos de la zona.

Hermione tomó el Expreso de Hogwarts a Kings Cross con el resto de los estudiantes el primer día de vacaciones, donde fue recibida por Minerva y los dos pasaron la tarde en el callejón Diagon comprando y mirando antes de aparecerse en la cabaña ya por la tarde. Después de un recorrido rápido, Hermione eligió una de las habitaciones para ella. Mientras guardaba lo último de su ropa, se dio cuenta de que tendría que asegurarse de que Snape le diera una bata para guardarla en la habitación. De repente se le ocurrió una idea que la sorprendió. Tentativamente, regresó del dormitorio a la sala de estar, donde Minerva estaba recostada en un sillón leyendo un libro.

-Acabo de poner la cena - le dijo Minerva a Hermione - pensé que un buen guiso con pan fresco y mucha mantequilla sería lo ideal.

-Suena encantador - coincidió Hermione. Se sentó en el borde del sofá. - Mamá, ¿crees que soy demasiado atrevida si propongo algo?

Minerva miró a Hermione con sorpresa, "mamá" no era un término que solía usar, por lo general significaba que tenía algo que pesaba mucho en su mente - ¿qué tal si lo sugieres y luego vemos? - le propuso.

-Tenemos que enfrentar los hechos. No sabemos que va a pasar esta noche, pero ciertamente a partir de mañana por la noche, él y yo terminaremos en la misma cama. Tal vez deberíamos irnos a dormir en la misma cama y evitarnos los paseos nocturnos - dijo Hermione nerviosamente.

Minerva frunció los labios - ciertamente hay mérito en esa sugerencia - concedió. -Sé que no he sido tu madre por mucho tiempo, sólo un poco más de dos años, pero en este tiempo he llegado a considerarte y a amarte como si fueras mía. No estoy segura de estar lista para dejarte ir todavía. Hermione, ¿es que quizá empiezas a tener algún sentimiento por Severus? - le preguntó.

-Yo… yo… - Hermione tropezó.

-Piénsalo, tómate tu tiempo - le dijo Minerva gentilmente - No pensará diferente de ti sin importar tu respuesta - le aseguró con una pequeña sonrisa. Se sentó, preparada para esperar pacientemente a que su hija respondiera.

-¿Qué pienso de él? - Se preguntó Hermione. Ella también se reclinó en su silla. - Me gusta su apariencia, eso ya lo tenía claro. Pero, ¿qué hay de él como hombre? Ciertamente es inteligente, y necesito eso del hombre con el que voy a pasar mi vida. También lee mucho, eso es importante - Hermione sabía que nunca podría aguantar estar con un hombre que no entendiera su necesidad de devorar libros. En realidad, durante su búsqueda del escurridizo libro, a menudo lo había sorprendido leyendo con avidez un texto que había descubierto durante la cacería. Ella sabía que también era culpable de hacer lo mismo.

-Su personalidad ciertamente tiene algunas asperezas, tengo la sensación de que ha sido herido antes, aunque no sé cuantas vece, definitivamente ha construido muros para protegerse. ¿Qué tan romántico sería que pudiera entrar a su corazón? - Hermione soñó por un momento con una gran declaración en la que Snape le atribuía el mérito de restaurar su fe en el amor y el romance. Ella negó con la cabeza para despejarse. -¡Enfocate en la realidad Hermione! De acuerdo, por lo que sé, puede ser mezquino, vengativo y rencoroso. Harry sabe algo por Sirius, pero nunca me contó nada. Pero, él también es leal, honorable y con un gran sentido del deber. Aunque no tiene mucho sentido del humor, hay momentos en los que lo he visto divertirse, además él y Remus parecen disfrutar de provocarse el uno al otro, así que hay potencial. No sé cómo es con sus amigos… -¿Mamá? - preguntó en voz alta - ¿consideras que ustedes son amigos?

-Sí, lo somos - dijo Minerva sin dudarlo - puede que no sea la definición típica de "amigo", pero es uno de los míos. No se avergüenza de decirme lo que piensa, bueno o malo, y está presente cuando lo necesito. Desde que nos convertimos en colegas, me ha preparado pociones, me ha ayudado con mi investigación privada y me ha permitido estar con él en momentos en los que estoy segura deseaba estar solo. Especialmente el año en el que Ya-sabes-quien regresó, él regresaba de sus reuniones con él y necesitaba a alguien que… lo cuidara, mientras se ahogaba en una botella de lo que estuviera disponible. Son las únicas veces en que lo he visto beber - reflexionó pensativa - Sin falta llegaba a i habitación o me llamaba para que fuera a la suya, no hablábamos, pero tuve el honor de ser en quien él confiaba para verlo vulnerable.

-Realmente ganamos gracias a él, ¿no? - preguntó Hermione.

-Fue un esfuerzo colectivo - dijo Minerva con firmeza, repitiendo las palabras que Dumbledore solía pronunciar - pero ciertamente, nadie arriesgó más que él, y nadie habría sido capaz de hacer lo que él hizo.

Hermione asintió -¿Alguna vez ha estado enamorado antes? - le preguntó.

-Ah, eso es algo que tendrás que discutir con él. Los asuntos del corazón son privados y no tiene nada que ver con ninguna relación que ustedes dos puedan llegar a tener.

-¿Qué pensarías si acabáramos aceptando el vínculo y tratando de que funcione? - preguntó Hermione.

-Creo que sería difícil encontrar un hombre tan honorable y fiel - respondió Minerva. -Hermione, ¿puedo ser honesta contigo sobre lo que esperaba? - Hermione asintió. - Es dificil para mi, porque no tengo derecho a planificar tu vida, pero mentiría si dijera que simplemente quiero para ti lo que te haga feliz, ciertamente es eso, pero también soy culpable de imaginar qué te podría hacer feliz.

-Idealmente, terminarías tu educación este año, con las calificaciones más altas que Hogwarts haya visto. Luego te embarcarías en un Gran Tour, probablemente con Harry y Ronald, antes de regresar a Hogwarts para estudiar conmigo. Durante tus años de aprendizaje estudiarías muy duro, probablemente con dos o tres aventuras amorosas antes de finalmente poner tu mirada en un hombre que sería tu igual en todos los sentidos. En mis sueños, ese hombre es Severus.

El rostro de Hermione cambió a una expresión de sorpresa. -Pero… pero… has estado en contra de todo esto - dijo sorprendida. Minerva había estado indefectiblemente del lado de Hermione desde que se creó el vínculo. Ella había ayudado a erigir protecciones, por muy ineficientes que fueran, y se aseguró que ambos tomaran precauciones regularmente contra un posible embarazo. También había apoyado abiertamente a Hermione en momentos en que la lengua mordaz de Snape hacía acto de presencia. Descubrir ahora que su madre siempre esperó que algún día terminara con el hombre era bastante inesperado.

-Quería que lo descubrieras por ti misma - explicó Minerva - es muy diferente entrar a una relación desde un interés mutuo, a estar estancados el uno con el otro y tratar de aprovecharlo al máximo. Y estoy segura que lo lograrán, aunque no era como esperaba que sucediera.

Hermione se quedó en silencio por un momento mientras contemplaba las palabras de Minerva. Cuando volvió a hablar lo hizo en voz baja - mis padres querían algo similar para mi. Obviamente no él específicamente, porque no lo conocían, pero mamá siempre que yo era como ella y que necesitaría un hombre mayor con quien igualar mi ingenio y quisiera impresionar. Sé que ya lo dije antes, pero estoy muy agradecida de tenerte ahora, no sé cómo habría hecho frente a todo esto si hubiera estado sola, o sólo tuviera a Harry para respaldarme. Te amo. Tienes todo el derecho de expresar tu opinión en las cosas que hago, siempre escucharé tus consejos y los tomaré en cuenta. También es útil saber que él es el hombre con el que esperabas que eventualmente terminara.

-Yo también te amo, Hermione. No podría amarte más si hubieras nacido de mi y de mi matrimonio - dijo Minerva. Se inclinó hacia adelante y tomó la mano de Hermione brevemente antes de sentarse - Otra cosa que debes revisar es esta incapacidad que tienes de referirte a Severus como cualquier otra cosa que no sea "él" - dijo intencionadamente.

Hermione miró hacia su regazo - No me ha dado permiso para llamarlo por su primer nombre, y llamarlo "señor" o "profesor" ahora, dada la situación, me parece incorrecto. - respondió Hermione.

-Como muestra de respeto, tal vez sr. Snape sea suficiente por ahora - sugirió Minerva.

Hermione asintió. Ya vería.

Cuatro horas después, Hermione y Minerva estaban cómodamente instaladas en el sofá, con los restos de su cena sobre la mesa del comedor contiguo. Compartían una botella de vino de elfo y hablaban de lo que implicaría estudiar transfiguración para Hermione.

En medio de la discusión de la transformación animaga como posible enfoque de estudio, Hermione de repente dejó de hablar y entró en una estado parecido a un trance. Ajena a las frenéticas llamadas de Minerva, Hermione se levantó del sillón y simplemente se disolvió en un despliegue de luces. A pesar de su preocupación, Minerva se vio paralizada por como su hija desaparecía, respondiendo así a la pregunta sobre cómo la distancia afectaría al vínculo. Sacudiéndose el estupor, Minerva corrió hacia su habitación donde tenía la nota con el nombre de la posada de Severus. Al regresar a la sala de estar, arrojó un puñado de polvo flu al fuego y gritó -¡Cadwalader Inn!

-Buenas noches, señora, ¿en qué puedo ayudarla? - preguntó una voz presumida al otra lado de la red flu.

-La habitación de Severus Snape, por favor. - dijo Minerva con urgencia.

-Lo siento señora - dijo la voz - el profesor Snape ha pedido expresamente que no lo molesten esta noche. Nos tomamos muy en serio las solicitudes de nuestro clientes.

-¡Es una emergencia, debo hablar con él!

-Le dejaré un mensaje. Gracias por llamar al Cadwalader Inn, buenas noches. - El empleado desconectó la red flu sin tomar ninguno de los datos de Minerva. Intentó una vez más ponerse en contacto con la posada, pero no funcionó. Esperaba que Hermione hubiera llegado sin problemas, Minerva lanzó su patronus, pidiéndole que la contactara lo antes posible. Sabía que era poco probable que eso fuera antes de la mañana siguiente, dado a como el vínculo los hacía actuar los últimos meses. Una vez más le agradeció a Merlín que si Hermione estaba vinculada, era al menos a un hombre en quien podía confiar.

Manteniéndose ocupada, recogió los platos de la cena y los puso a lavar, secar y a guardarse solos. Se dedicó a todo tipo de trabajo inútil y ajetreado, pero llegó el momento en que se hundió preocupada en el sillón y bebió un trago fortificante de vino. Sabiendo que realmente no había nada más que pudiera hacer esa noche, se dirigió a su habitación, con la esperanza de al menos poder dormir un poco.