Yuri no era de meterse en los asuntos de los demás, pero Otabek era su amigo y por eso había insistido aquella vez en una confirmación, que le dijera que realmente estaba enamorado de Jean. Beka era su primer mejor amigo, si bien a Minami lo conocía desde antes, este siempre fue su rival, así que eran cosas distintas. Al rubio le molestaba que Jean fuera tan idiota como para no darse cuenta de los sentimientos de Otabek, por lo que sabía, ellos eran amigos desde muy pequeños ¿Cómo no había podido ver alguna señal? Aunque también podía deberse a que Altin era un experto en mantener un rostro serio y no demostrar abiertamente sus sentimientos.

El amor es una molestia —dijo en voz alta luego de haberse puesto ropa más cómoda y tirarse en su cama.

Puede ser, pero es lindo también —contestó Minami quien venía entrando a la habitación con unos refrescos y sándwiches que el abuelo había preparado para ellos. El del mechón rojo para ese momento ya era parte de la casa, podía incluso abrir el refrigerador sin sentir pena por ello.

¿Lindo? ¿Qué tiene de lindo ir tras alguien que no te presta atención? —refunfuñó mientras se sentaba para recibir la bandeja y acomodarla en la cama, así podrían comer tranquilos.

El profesor Katsuki sí nos prestaba atención —comentó Minami y Yuri frunció el ceño.

Era su trabajo.

No lo era fuera del horario, creo que nos amaba, aunque no como hubiésemos querido, Yuri —contestó de inmediato tomando un bocadillo y comenzando a comer. No le gustaba que hablaran mal de Yuuri, él había sido un gran profesor que los soportó incluso después del preescolar— hace mucho que no vamos, tal vez deberíamos llevarle un obsequio.

Yuri no respondió, también se puso a comer mientras pensaba en sí a Minami aun le gustaría Katsuki, ni siquiera sabía porque salía a la luz su nombre nuevamente. Ya había pasado tiempo y él lo había olvidado.

Sí eso quieres, hazlo —respondió secamente, no entendía porque estaban todos tan interesados en ese tipo de cosas como el amor, era molesto. Él solo quería estar tranquilo, soportar a Kenjiro y pasar tiempo con sus amigos de vez en cuando— pero no esperes que haga lo mismo, esa etapa se terminó para mí.

Se me olvidaba que eres un malagradecido —respondió el del mechón rojo algo molesto, quería que fueran ambos ya que eran recuerdos que compartían.

Tsk. No soy un malagradecido, estúpido —respondió tirando del mechón rojo solo para hacerle doler un poco— bien, bien. Iré, eres tan molesto.

Minami sonrió satisfecho, primero debían ir por un regalo. Lo mejor era que no había tenido que insistirle mucho a Yuri, este había accedido rápido, aunque lo notaba un poco más molesto de lo normal.

¿A dónde van? —preguntó Jean a la salida de la escuela, después del quinto día de clases. Yuri y Kenjiro parecían tener prisa por irse— con Beka pensábamos ir al árcade un rato, ¿no quieren venir? —les ofreció, había notado que Otabek estaba un poco más callado de lo normal cuando se trataba de hablar con él, a diferencia de cuando interactuaba con los rubios y eso lo tenía algo preocupado, tal vez lo estaba dejando un poco de lado esa semana.

¿A ti que te importa dónde vamos? —preguntó Yuri con su habitual apatía hacia Leroy.

Gracias por la invitación, pero tenemos que ir a comprar algo —respondió Minami más tranquilo— ustedes podrían ir al árcade de todos modos y pasar un rato juntos —dijo sin pensar en sus palabras, para luego ponerse nervioso al recordar que a Otabek le gustaba Jean— como amigos —aclaró— o tal vez no… vean ustedes, nosotros nos vamos. Bye —se despidió con rapidez y por primera vez fue él quien tomó a Yuri por la muñeca y lo arrastró rápidamente del lugar.

Sí que eres bueno para disimular —se burló el rubio comenzando a caminar al paso del otro para no sentir que lo tironeaban, soltándose del agarre una vez que alcanzó el andar de su amigo— ¿Qué le compraremos? —no tenía la menor idea de que le podían regalar a su maestro del preescolar que no veían hace tanto tiempo.

No lo sé ¿Una bufanda? —era lo más simple que se le ocurría, no sabía cuáles eran los gustos del profesor Katsuki.

Mmm… vayamos a comer algo, luego vemos que hay por ahí, ¿está bien? —Minami asintió, no era raro que Yuri le preguntara su opinión sobre algo cuando estaban solos, usualmente cuando eran los cuatro, Plisetsky tomaba las decisiones por ambos, pero solos era un ambiente completamente distinto.

Comieron en el primer lugar que encontraron, papas fritas y una hamburguesa era la deliciosa y "saludable" alimentación que tendrían ese día— tiene lechuga y tomate, es saludable —había dicho Yuri cuando Minami le dijo que el abuelo Nikolai los regañaría por comer chatarra.

Terminaron de comer mientras conversaban, era viernes por lo que no estaban apurados en llegar a casa, cualquier deber escolar podía esperar al fin de semana, más específicamente a las ultimas horas de la noche del domingo cuando recordaban que había colegio al día siguiente y por ende, deberes que entregar o materiales que llevar.

¿Qué tal una agenda? —preguntó Kenjiro mientras caminaban entre las tiendas en la búsqueda de algo lindo para Katsuki— recuerdo que tenía una cuando éramos pequeños, en ella seguramente hacía las planificaciones y estamos empezando el año —explicó a Yuri cuando este lo observó con cara de no entender.

Tienes razón, recuerdo también que su teléfono tenía un protector azul de caniche —pensó en voz alta el ruso, intentando recordar detalles que había memorizado en ese entonces y que ahora yacían en las profundidades de su mente. Un Minami todo sucio por una pelea entre ellos apareció en su mente, demasiado tierno al estar enojado y lleno de lodo— podríamos comprar una agenda azul o con un estampado similar —le ofreció sin mirar a la cara a su amigo, el recuerdo tan tierno lo hizo sonrojar levemente al pensar que Kenjiro seguía con un rostro dulce y amable, tan lindo.

¡Tienes razón! —exclamó animado como siempre, recibiendo un golpe en el brazo por parte de Yuri al haber gritado en la calle— lo siento, lo siento —se disculpo divertido el del mechón rojo mientras sobaba el lugar afectado.

Fueron a distintas tiendas y solo pudieron encontrar una agenda parecida a lo que tenían en mente, no era azul, pero tenía motivos de caniches dibujados y muy tiernos, al abrirla incluso traía stickers de estos— perfecto, ahora paguemos y vámonos —habló Yuri ya cansado por tener que caminar tanto solo por un regalo para un maestro por el cual sus sentimientos ya estaban olvidados. No entendía porque Minami no podía mantenerlos así también, olvidados, en cierto modo le molestaba que le prestara tanta atención a Katsuki.

Se despidieron al bajar del autobús, ya era tarde y seguramente el padre de Kenjiro ya estaba en casa, así que debía volver. Se llevó el regalo consigo y le agradeció a Yuri por haber aceptado que fueran juntos— el lunes, después de clases vamos a verlo, ¿sí? —preguntó emocionado, recibiendo como respuesta una simple afirmación con la cabeza por parte de Yuri.

Ya vete, es tarde y no estaré ahí sí alguien quiere asaltarte —molestó al chico, sabía que Minami no era violento por lo que a veces le preocupaba que anduviese solo por la calle a deshoras.

Sí, adiós. Nos vemos… ¿Mañana? —preguntó esperanzado, había veces que compartían juntos los fines de semana y otros que no, por eso le preguntaba. Tenía la necesidad de estar con Yuri todo el tiempo que le fuera permitido, era parte del sentimiento de "gustar" que tunía hacia él.

Más te vale venir mañana y compensarme por hacerme caminar tanto —le respondió dándole un golpe leve en el brazo al contrario mientras le sonreía y lo miraba a los ojos.

Ok, nos vemos entonces —se despidió el chico para luego dar media vuelta con la intención de retirarse por su propio camino.

Kenjiro —lo llamó el de ojos verdes y el chico se volteó enseguida— no has cambiado nada desde el preescolar —le comentó recordando al pequeño Minami.

¿Y eso está mal? —preguntó intrigado, no sabía por qué el otro salía con este tipo de cosas ahora.

No, me gusta. Sigue así —le respondió Yuri mientras se volteaba y se despedía con su mano, caminando en su propia dirección.

Kenjiro se quedó unos minutos más ahí de pie, su cuerpo no se movía y su rostro estaba por completo rojo. Yuri le había dicho que le gustaba, bueno, no él, pero sí el hecho de que no hubiese cambiado con los años y eso provocaba que su corazón latiera con fuerza. Al llegar a casa su padre se dio cuenta de que el chico estaba un poco metido en sus pensamientos, además de que el rojo en sus mejillas permanecía ahí.

¿Por qué tardaste tanto? —lo cuestionó a modo de reprimenda, pero al ver su rostro supuso la razón— ¿Tuviste una cita? —preguntó a su hijo directamente y al ver que el sonrojo se acrecentó solo pudo asumir que sí— ¡Eso es genial, campeón! ¿Cuándo me presentaras a la afortunada? Deberías invitarla a cenar un día.

Las palabras de su padre y el abrazo a modo de felicitación que recibió, lo descolocaron un poco. No había sido una cita, tampoco había sido con una chica, pero sí era la persona que le gustaba aunque no pudiera decírselo a su padre. De algún modo no quería arruinar sus ilusiones, así que pensó en una respuesta que no desanimara al hombre que lo crió solo.

Sí, pero aun no somos nada —respondió con una sonrisa tímida— cuando realmente tengamos una relación, te la presentare, ¿está bien? —respondió y su padre se sintió satisfecho con la respuesta.

Minami esa noche pensó en que pasaría sí un día era correspondido, aunque no creía que aquello pudiese pasar, no pudo evitar pensar ¿Qué diría su padre? ¿Cómo se comportaría? ¿Se decepcionaría de él?... ¿Qué pensaría su madre de él sí aun estuviera viva? Las preguntas lo invadían una tras otra, impidiendo que el sueño llegara a él, no dejando que pudiera cerrar los ojos sin imaginar el rostro enojado de su padre y las facciones decepcionadas y un poco borrosas de su madre al no recordarla por completo.

¿Qué estoy haciendo? —se preguntó mientras estaba acostado en la cama y cubría sus ojos con el antebrazo, a veces deseaba tener el carácter de Yuri, ese donde le importaba una mierda cualquier cosa que otros pensaran.

Continuará…