13


—¿Qué opinas?
Sabo estiró el cuello y lo movió hacia ambos lados.
—El cuello está ajustado.
La mujer que había estado dando vueltas alrededor de Sabo, como una especie de polilla, se apresuró a revisar el cuello.
Nerine era una de las mejores diseñadoras de vestuario con las que Sabo había trabajado. Sus creaciones le valieron una serie de premios que la hacían ser una de las diseñadoras más solicitadas en el mundo del cine.
Y también una de las diseñadoras más costosas y caprichosas de todo el mundo.
La reputación de Nerine era tan grande que incluso se daba el lujo de rechazar proyectos que no le agradarán. Para contratarla no solo se requería una gran suma de dinero, sino también un proyecto que ella considerará digno de su interés.
Hasta la fecha, Nerine jamás había rechazado una oferta de Monkey D. Dragon y Sabo tenía que admitir que estaba agradecido por ello, ya que no solo sus diseños eran sus favoritos sino que el haber participado en tantos proyectos con Nerine como la encargada del vestuario hacía que su reputación fuera aún mayor.
—¿Qué tal ahora?
Sabo movió el cuello y asintió.
—Mucho mejor.
A diferencia de muchos actores, la prueba de vestuario siempre había sido importante para Sabo. Una de las primeras lecciones que había aprendido era que si el vestuario no le quedaba bien, su actuación podría verse comprometida. Especialmente cuanto el vestuario era tan complicado como el que requería esta película. Pero Sabo admitía que Nerine había hecho un trabajo fabuloso. La camisa que llevaba era negra y tenía una hermosa caída que le daba un aspecto natural y despreocupado, como si esa ropa siempre le hubiera pertenecido a Sabo, como si él mismo la hubiera elegido. Sabo tocó la tela, admirando lo suave que resultaba al tacto y fue en ese momento que el recuerdo de otra camisa con el mismo tacto volvió a su mente.
«Te ves fabuloso, Sabo» Luffy había aplaudido emocionado cuando Sabo termino de probarse el vestuario principal que Robin había diseñado para Keima. Incluso ahora, Sabo recordaba que él mismo había sonreído al verse en el espejo. La ropa que Robin había diseñado le había hecho sentir como si realmente fuera otra persona. Ahora que lo pensaba, Sabo jamás había sentido algo así de nuevo, ni siquiera con la ropa de Nerine. «Y ahora ese tal Ace usará esa ropa». Sabo seguía sin entender como era que Luffy había podido darle el papel de Keima a un remedo de actor como el tal Ace. Era cierto que Sabo jamás lo había visto actuar, pero cuando le preguntará a Law la risa de esté había dejado en claro que no era bueno. De alguna forma se sentía ofendido por la elección, aunque sabía que no debería pues había sido el propio Sabo quien dejó el papel y abandonó a Luffy, así que el menor era libre de elegir a quien quisiera para interpretar a Keima. Pero no por eso tenía que elegir a un perdedor. Luffy le había dicho que creó a Keima pensando en él, que era un papel que solo Sabo podía interpretar, ¿y ahora resultaba que había encontrado a alguien más para interpretarlo? Y ese alguien era un actor porno, ¿en que estaba pensando al reemplazarlo con alguien así?
—¿Algún otro ajuste?
Nerine estaba a su lado con la vista fija en el reflejo de Sabo. Nerine parecía estar admirando como lucía su diseño en el cuerpo de Sabo. Aquello hizo sonreír al rubio y negó con la cabeza diciendo que todo estaba perfecto y dándole las gracias por su excelente trabajo. Nerine se ruborizo y asintió para después ayudarle a quitarse la ropa, prometiendo realizar todos los ajustes lo más rápido que pudiera.
La actitud de Nerine no le sorprendía. Sabo estaba acostumbrado a esa clase de atenciones, a que la gente se encandilara con su sonrisa y se apresurará a complacer hasta el más mínimo de sus caprichosos. Y aunque Sabo se había prometido que jamás sería como su familia, la cual disfrutaba enormemente ser el centro de atención a donde quiera que fuera, no podía negar que disfrutaba de todas esas atenciones.

Mientras Sabo terminaba de probarse el vestuario, Koala comprobó la agenda que había cargado en su celular el día anterior y revisando si no tenía algún mensaje de su jefe.
Había pasado una terrible noche, aunque no era una novedad. Desde que aquel molesto pecoso petulante había entrado en su agenda no había logrado dormir una sola noche con tranquilidad. ¿Qué necesitaba hacer para que ese sujeto desapareciera de su agenda, su mente y su vida?
La idea de que un mediocre como aquel pudiera afectarla tanto, molestaba a Koala.
Ni siquiera los actores más reconocidos y engreídos con los que había tratado antes le habían causado tantas molestias como este tal Ace. ¡Un actor que ni siquiera valía la pena!
«Di mi palabra de que actuaría en esa película». Koala frunció el entrecejo, tenía serias dudas de que el pecoso estuviera rechazando su oferta por algo como eso. ¿Quién le daba más importancia a una estúpida promesa que a una fuerte cantidad de dinero? Koala no lo haría y ninguno de los grandes actores que conocía. Todos ellos se movían a quien ofrecía mayor ganancia.
—¿Estás bien?
La pregunta de Sabo sacó a Koala de sus pensamientos.
—Disculpa estaba pensando en algo más. ¿Ya terminó la prueba? —Sabo asintió, por lo que Koala se apresuró a comprobar la agenda nuevamente para verificar que más tareas tenían programadas—. De acuerdo, lo que sigue ahora es… la prueba de maquillaje con Belladora —Koala se apresuró a salir de la sala de vestuario sin detenerse a ver si Sabo la seguía o no.
La sala de prueba de maquillaje estaba en otro piso, por lo que tenían que tomar el ascensor aunque por el tamaño del edificio a veces tenía que esperar un par de minutos.
—Sabo, ¿puedo hacerte una pregunta? —Koala había hablado tan bajo que a Sabo le tomó unos momentos darse cuenta de que había sido ella y sobretodo de que le estaba hablando.
—Claro.
Koala observó con detenimiento las puertas del elevador mientras pensaba en como formular aquella pregunta.
—Imagina que has firmado un contrato con alguien que no te agrada —o al menos esa era la impresión que le daba a Koala cada vez que hablaba con Ace sobre Luffy, es más ni siquiera recordaba que hubiera pronunciado correctamente el nombre del menor—, entonces alguien te ofrece mucho dinero —mucho dinero en realidad, pensó Koala—. Dime, ¿Qué harías? ¿Insistirías en continuar con el contrato con ese alguien a quien no toleras, únicamente porque distes tu palabra?
—No, aceptaría el dinero y me iría sin mirar atrás.
La rápida respuesta de Sabo hizo que Koala lo mirara sorprendido.
Sabo notó la mirada de sorpresa en el rostro de la castaña y esbozó una sonrisa que hizo sonrojar a Koala, quien apartó la mirada incomoda, seguía sin comprender como era que las sonrisas de aquel chico la hacían avergonzarse.
—¿Te sorprende?
Koala apartó el rostro justo al mismo tiempo que las puertas del ascensor se abrían y avanzó a paso rápido.
Sabo sonrió aún más al darse cuenta que la chica quería huir, pero el ascensor solo la aprisionaría con él al menos unos minutos más.
—¿Pensaste que diría que mi palabra pesaría más?
—Solo pensé que te tomaría un tiempo decidirte, es todo.
—¿Tú qué harías si alguien llegará y te ofreciera más dinero y una oportunidad para mejorar tu carrera? ¿Te quedarías con Dragon? ¿Pesaría más tú lealtad a él que la oportunidad de una mejor vida? Responde sinceramente y no lo que crees que debes decir —se apresuró a decir al ver como la castaña abría la boca dispuesta a responder.
Koala cerró la boca y se quedó mirando al rubio unos momentos antes de bajar la vista y comenzar a juguetear con su teléfono. La funda rosa pálido que lo envolvía presentaba marcas de uñas, tenía la costumbre de rasguñarlo cuanto estaba nerviosa, como ahora.
—Yo... —quería responder que se quedaría con Dragon sin dudarlo. Era lo que se esperaba. Que uno tuviera un poco de lealtad por la persona que cuando no era nadie le había dado la oportunidad de demostrar lo que valía, con la persona que le había enseñado todo lo necesario para moverse en aquel mundo, pero también estaba esa parte egoísta que le decía que ella no le debía nada a nadie. Si bien agradecía la oportunidad brindada, le había pagado con creces a Dragon dicha oportunidad y que él debía entender que todos buscaban mejorar, justo como él mismo lo había hecho—. Aceptaría la oferta —dijo al final, sintiéndose mal por sus palabras pero lo que decía era la verdad.
—No tienes por qué avergonzarte. Todos tenemos sueños y metas que queremos alcanzar y las decisiones que tomamos son un paso para ello, nadie te juzgaría por toma la decisión de mejorar. Aún y cuando al entrar prometieras quedarte, llegado el momento uno debe tomar la decisión que mejor nos convenga.
—¿Pero y si hay alguien que de verdad anteponga su palabra al dinero? —Koala vio como Sabo sonreía y se encogía de hombros.
—Esa persona no estaría anteponiendo su palabra a nada. Simplemente no estaría siendo sincera con ella misma. No estaría aceptando que quiere hacer eso que dice odiar —dijo de forma simple dirigiéndole una sonrisa a la castaña antes de salir del ascensor, Koala ni siquiera había registrado que este ya había llegado a su destino, por lo que cuando reaccionó se apresuró a seguirlo.

Koala continuó reflexionando mientras Sabo y ella se encaminaban a la sala de maquillaje.
¿Sería verdad? ¿Ace se negaba a aceptar su oferta porque realmente quería actuar en esa película? Le costaba un poco creer algo así. Todas las veces que había hablado con él podía sentir que el pecoso se sentía atrapado y frustrado con todo aquello, justo como ella se sentía Koala de estarlo persiguiendo a él. Aunque es un actor, pensó. ¿Quién podía asegurarle que realmente el tal Ace no estuviera fingiendo? Sus ojos, se dijo Koala. Ace tenía unos ojos demasiado expresivos, y por mucho que le desagradará el pecoso tenía que admitir que sus ojos reflejaban con claridad sus palabras. Pero… ¿y si Sabo tenía razón? ¿Qué si el mismo Ace no era consciente de que, en el fondo, deseaba hacer aquella película? Dragon jamás llegaría al extremo de ofrecerle un papel en una de sus producciones, tampoco lo recomendaría en ninguna otra productora, así que si en realidad ese era el caso, si Ace realmente quería actuar en una película, entonces nunca lograría sacarlo de la película de Luffy.
—¿Koala?
Una mano sujetó su brazo sacándola de sus pensamientos. Confundida miró a Sabo, quien a su vez la miraba a ella, mientras estaba de pie frente a la puerta de la sala de pruebas de maquillaje y ella había estado a punto de pasarla.
—Aquí es la sala de maquillaje, ¿de verdad te encuentras bien? Pareces demasiado distraída —Koala se sonrojó violentamente y asintió. Tenía que dejar de pensar en aquel molestoso pecoso o no podría concentrarse en hacer bien su trabajo.
—Sí, disculpa es solo que he tenido mucho trabajo —el tema de Ace era un tema que Dragon le había indicado era algo personal y secreto, así que no podía contarle nada a Sabo, por mucho que quisiera hablar con alguien sobre ello—. Y ahora que el señor Dragon se va de viaje, tengo que estar al pendiente de muchas cosas.
—¿Dragon se va de viaje? —apenas soltó la pregunta, Sabo deseo poder recuperarla. Había olvidado llamar a Dragon "señor", preocupado miró a Koala pero la castaña parecía seguir perdida en sus propios pensamientos porque tan solo asintió sin siquiera notar su desliz.
—Esta mañana me lo informó —y nuevamente le había pedido que se hiciera cargo de deshacerse del pecoso para su regreso—. Estará fuera dos semanas y me dejo algunos pendientes de los que debo hacerme cargo para cuando él regrese.
No me dijo nada, pensó Sabo mientras tomaba asiento frente a los tres enormes espejos sin siquiera contemplar su reflejo y dejando que Belladora comenzará a trabajar en su rostro.
Dragon se había convertido en un verdadero misterio para él. ¿Cuándo habían comenzado aquellos viajes? Sabo no podría estar seguro, después de todo Dragon solía viajar con frecuencia desde que lo conociera, pero también era cierto que de un tiempo para acá el hombre había estado realizando viajes con más frecuencia sin decirle a nadie a donde iba y en algunas ocasiones, como esta, de forma imprevista. Cuando Sabo comenzó a notar en realidad aquel patrón, trató de preguntarle pero Dragon solo lo miró con sus oscuros ojos haciéndole sentir como si estuviera evaluándolo para saber si era digno de que le dijera o no.
Y obviamente no creyó que fuera digno de saber, pensó con molestia al recordar como el hombre se había acercado a él para besarlo y llevarlo a la cama, ignorando por completo su pregunta. La única razón por la que Sabo no volvió a preguntar fue por orgullo. No quería que supiera lo mucho que le había molestado su actitud.
—Creo que deberías considerar en pedir un aumento, Koala —comentó Sabo tratando de ocultar la profunda molestia que estaba sintiendo, en su lugar se concentró en la crema que Belladora le estaba aplicando en el rostro. Se sentía fresca y ligera. Era agradable trabajar con Belladora, siempre era cuidadosa con todo y solo usaba los mejores productos, Sabo había tenido que trabajar en algunas ocasiones con gente que usaba productos básicos que terminaban causando que su piel reaccionará y se le formarán manchas rojas o salpullido—. Últimamente el jefe parece delegarte demasiadas responsabilidades. Llevas todo el año así, ¿no?
—Al principio cuando empezó con estos viajes no pensé mucho en ellos, después de todo no es raro que el jefe se marche y regrese después con un gran proyecto —al principio Sabo pensó que de eso se trataba, pero ya había pasado casi un año haciendo eso y sin decir nada a nadie—. Pero sus viajes se han vuelto más frecuentes y cada vez más largos —Koala cruzó las piernas y apoyo un codo sobre su rodilla para descansar su rostro sobre la palma de la mano, el celular permanecía precariamente sujeto por su otra mano—. Y en realidad nadie sabe qué hace en ellos, es como si estuviera haciendo algo que no quiere que nadie sepa.
Koala recordaba claramente el día en que le preguntó sobre esos viajes, pero Dragon se había limitado a decirle que era algo importante que tenía que hacer él mismo y que aunque confiaba en ella, en esta ocasión tendría que mantenerla en la oscuridad por un poco más de tiempo. «Cuando todo esté listo, serás la primera en saberlo, te lo prometo» dijo dirigiéndole una extraña sonrisa antes de marcharse y dejándola completamente confundida. ¿Qué sería eso tan importante que estaba haciendo y qué solo podía hacer él? Koala sabía bien a qué lugares había viajado, no por nada ella misma llevaba el control de sus gastos y era la encargada de hacer los pagos correspondientes, pero en realidad nunca se había atrevido a indagar sobre ello, tan solo se limitaba a liquidar cuentas y listo, pero tenía que admitir que en algunas ocasiones se había sentido tentada a averiguar sobre lo que hacía su jefe. «Podría llamar a uno de esos hoteles y…» asustada negó con la cabeza, no podía traicionar de esa forma la confianza de su jefe, él había prometido decirle después lo que estaba haciendo así que solo debía esperar y hacer su trabajo lo mejor posible.
«¿Si alguien te ofreciera mucho dinero, lo rechazarías por quedarte con Dragon?». Hace tan solo unos momentos sabía que no rechazaría esa oferta, pero ahora ya no estaba tan segura. Estaba demasiado confundida, era fácil decir que lo haría, que se cambiaría por un mejor trabajo pero ¿y si no era así? ¿Si llegado el momento, no era capaz de hacerlo? ¿La convertiría eso en una persona conformista? ¿Una de esas personas que por sentirse demasiado a gusto en su trabajo ya no estaban dispuestas a arriesgarse y ver qué más cosas había en la vida? No quiero ser una conformista, toda su vida se había jurado que no lo sería, no sería cómo sus padres que se habían dedicado a trabajar día tras día para pagar cuentas y cuentas, sin darse el lujo de nada más. No, ella tenía demasiados sueños y proyectos, no iba a ser como ellos, si se le presentaba una mejor oportunidad la tomaría sin dudar, después de todo como decía Sabo, ella no le debía nada a nadie. Ella pagaba con su trabajo lo que le daban, así era como las cosas funcionaban.
—… comer? —Koala parpadeó y miró a Sabo, o mejor dicho al reflejo de este que la miraba fijamente, un escalofrío le recorrió la espalda al verse contemplaba por aquellos ojos hasta que cayó en cuenta que solo eran el reflejo de su amigo quien la miraba con su usual sonrisa, de nueva cuenta la castaña no pudo evitar sonrojarse, una por la dulce expresión del rubio, ¿cómo es que podía resultar tan sensual una expresión casual como aquella?, y otra porque no sabía que le había dicho, Sabo debió notar su frustración porque sonrió aún más ampliamente y le preguntó si le gustaría ir a comer una vez terminarán allí, Koala asintió y decidió que debía olvidarse de sus dudas y centrarse en lo que pasaba a su alrededor, después de todo preocuparse por esas cosas no le harían ningún favor ahora mismo.


Disculpen la tardanza, espero que el capítulo sea de su agrado.
Siempre me queda la sensación que los capítulos de Sabo son demasiado cortos. Además revisando esta historia he notado que he cometido muchos errores que me gustaría corregir.
Quiero darles las gracias a todas las personas que siguen esta historia, pese a que su autora no es constante con sus actualizaciones.
Muchas gracias por leer.