Capítulo 12: Sumisión (Parte V).
Abriendo mis ojos lentamente, mis nauseas no desaparecían. Tratando de entender dónde me encontraba, limpiaba mis ojos para aclarar mi vista. Mis anteojos habían sido removidos, dificultando mi visión de los objetos lejanos, pudiendo observar con claridad únicamente la manta en la que me encontraba.
- ¿Dónde…? -, preguntaba confundida con una voz ronca.
-Qué bueno que despiertas -, mencionaba una voz desconocida al ingresar en lo que parecía un granero abandonado.
Haciendo un gesto a lo lejos y que no pude ver, ese hombre se acercaba a pasos agigantados hasta donde me encontraba.
- ¿Quién eres? -, preguntaba desconfiada, tratando de calmarme para no sonar nerviosa al saber que se aproximaba.
-Ah, es cierto… -, respondía entre susurros al sacar algo de su chaqueta al estar lo suficientemente cerca como para verlo con mayor claridad -. Toma… -, continuaba diciendo en voz baja al acercarse un poco más hasta llegar donde me encontraba. Poniéndose en cuclillas para estar al mismo nivel, ese hombre de cabellera rubia me entregaba mis anteojos -. No fue buena estrategia esa de escapar con esos mellizos…
-Porko y Marcel, ¿¡dónde se encuentran!? -, preguntaba al mismo tiempo que tomaba mis anteojos bruscamente.
-Amarrados -, decía en un tono tranquilo -. Pero, no sé dónde se encuentra Levi ¿Podrías darme el paradero de mi linda mascota? -, preguntaba. Acercando su rostro hacia el mío, ese hombre con barba del mismo color de su cabellera, observaba con detenimiento mis ojos -. Verás, sin Levi, las cosas no son divertidas…
-Todos quieren algo de ese violador… -, decía de mala gana al alejarme del rostro de ese hombre para ponerme mis anteojos - ¿Qué es lo interesante de ese idiota? -, preguntaba fastidiada.
-Pues es apuesto, es rico y su tamaño lo hace ver… ¿divertido? -, decía entre risas al colocar sus dedos sobre su barbilla como si estuviese analizando cada palabra expresada -. Pero, lo más importante es, que es el rey de Paraíso.
- ¿Disculpa?
-Bueno, técnicamente lo es… -, aclaraba en voz baja. Poniéndose en pie para caminar en dirección hacia la única ventana del lugar, ese hombre quien vestía unas ropas sencillas y utilizaba anteojos al igual que yo, continuaba ese discurso extraño - ¿Nadie te dijo nada? Vaya, creí que Erwin iba a decirle a su amada pupilo toda la verdad.
-Erwin no es mi maestro. Él, es sólo…
- ¿Tu amigo? -, interrumpía al sacar medio cuerpo por esa ventana - ¡Oye, trae algo de comer! -, gritaba al agitar las manos hacia alguien en las afueras - ¡Trae dos porciones que la chica finalmente ha despertado!
Alejándose de la ventana para caminar de un lado a otro por ese lugar, ese rubio no dejaba de verme.
- ¿Cuál es tu nombre? -, preguntaba ante el deseo de saber al menos lo básico.
-Zeke. Mi nombre es Zeke Fritz. Soy de Marley, y soy el príncipe de allá. O algo así…
-Ah, con que este es el rostro del príncipe de Marley… Eso quiere decir qué eres primo de Levi. Asumiendo que tus palabras son ciertas…
-Sí, así es -, aclaraba entre risas -. Somos primos, amigos y… Bueno, muy amigos…
- Dijiste que Levi era el verdadero heredero al trono. Creo que no enseñan historia del reino de Paraíso en tu querida Marley, príncipe.
-Sí lo hacen. Y son clases aburridas, de hecho -, indicaba al detener sus pasos -. Dije que es el verdadero rey, porque es el hijo del rey… o algo así…
-Rod Fritz heredará el trono -, aclaraba.
-No. No lo hará. Ya está decidido. Será Uri, quién herede el trono. Pero, está enfermo…
-Por ello, Frieda será…
- ¿Acaso eres sorda? -, preguntaba al acercarse nuevamente -. Levi es el primer hijo de Rod. Claro, fuera de matrimonio, pero hijo, igualmente. Frieda no es la primogénita cómo el reino cree, y su abuelito no desea a Frieda como reina. Es… inestable, por decirlo de una manera -, decía en un tono serio, manteniendo una corta distancia de su rostro con el mío.
-Eso, ¿qué tiene que ver conmigo? -, preguntaba al acercar más mi rostro al no querer mostrarme débil ante ese rubio -. La monarquía y yo, no tenemos nada qué ver -, gruñía.
- ¿Es así? -, preguntaba confundido al rascarse la cabeza -. Ah, ya veo… No sabes nada…
- ¡Entonces dilo ya y déjate de babosadas! -, grité al tomarlo por el cuello al estar agotada, mareada y muy hambrienta.
Siendo interrumpidos por un humano de apariencia andrógina, Zeke giraba su rostro para recibir la comida. Tomando mis manos para soltarse, caminaba hacia donde esa persona se encontraba. Mirando fijamente la bandeja con la comida, prefería volver a hablar:
-Ah, con que estos son los platillos de este lugar. Asquerosos, por cierto… -, expresaba en voz baja.
-Papa con salchichas, un guisado y un pedazo de pan, señor. También, un poco de té. Al parecer, a pesar de tener relaciones comerciales con nosotros, no son muy amantes del café -, explicaba decepcionada -. No hay mucha comida en este lugar. Las personas son muy pobres y viven de la ganadería. Patéticos…
-Qué mal… -, respondía decepcionado al tomar la bandeja -. Bueno, a comer. Nos espera un largo viaje hasta el castillo. Por cierto, ¿nada de Levi? -, le preguntaba a esa persona rubia - ¿Nada de nuestro bello Ackerman?
-No, señor. Nada acerca de él. Se dice que huyó cuando pudo hacerlo. Al parecer, es muy escurridizo -, indicaba -. Creo que debe de estar buscando a Mikasa.
-No, no lo hace. Sabe que Erwin la cuida. Por eso es que hizo el trato de rescatar a esa mujer cuatro ojos, ¿recuerdas que les expliqué eso durante el viaje? -, le preguntaba al sostener la cuchara haciendo un gesto de asco - ¿Pudo violarla o no?
-No, no lo hizo.
-Vaya. Le dije a Rod y a Willy qué no lo haría, y aún así… -, mencionaba en voz baja al meter la cuchara dentro del plato con el guisado -. Supongo que debemos buscarlo. O quizá podamos usar a Kenny -, expresaba preocupado. Dándole un bocado a la comida, Zeke esperaba por la respuesta de su subordinado.
-Kenny se encuentra con el señor Uri. Están velando al rey, señor -, continuaba explicando, sosteniendo esa bandeja -. Puedo hacer que venga.
-No… -, respondía después de tragar -. En realidad, quiero a Levi. Además, sólo puedo controlarlo a él, no puedo hacerlo con Kenny. Quién controla al viejo ese, es mi bello tío Uri. Además, no creo que deba explicarte que, ante las circunstancias, ese arrugado de Kenny ahora es intocable ¿Fui claro?
-Entonces los rumores son reales… -, decía en voz baja al acercar su rostro hacia donde estaba ese rubio -. Ellos…
-Sí, eso mismo -, interrumpía -. Bueno, supongo que debemos comer y luego irnos ¿Te parece bien? -, me preguntaba al girar su cuerpo en mi dirección -. No puedes funcionar con la panza vacía, Hanji -, indicaba divertido.
Tomando la bandeja de las manos de esa cosa, Zeke se acercaba. Sirviéndome el plato de guiso y el resto de la comida, el rubio pasaba luego el vaso de madera con un poco de té.
-Técnicamente, se usa tazas para beber té, mas no encontramos muchas cosas de las casas de los granjeros a los que robamos. Después de todo, estamos en una misión secreta -, explicaba con una sonrisa -. Puedes irte, Yelena -, ordenaba en un tono seco. Poniendo su cuchara dentro de su boca, el varón terminaba de servir. Tomándola nuevamente con su mano izquierda, ese rubio miraba a una mujer quién aún permanecía dentro de ese lugar - ¿Pasa algo?
-No confío que permanezca dentro de este lugar a solas con esa mujer.
- ¿Celosa? -, preguntaba divertido -. No deberías, no es de mi gusto. Soy más de gustos específicos. Y las castañas me producen asco -, aclaraba.
Probando esa comida al estar más que hambrienta, pude ver cómo esa mujer igualmente rubia, salía de este lugar semejante a un establo.
-Dime algo, ¿qué te pareció Levi? -, preguntaba en un tono relajado al sentarse para comer con mayor comodidad -. Dime la percepción que tuviste al conocerlo.
-Asqueroso… -, respondía de inmediato.
-Ya veo. Supongo que, esa imagen de malo se debe a que estaba apunto de meterte su pene dentro de tu vagina sin permiso -, decía para después meterse un bocado de guiso dentro de esa boca -. Yo pensaría igual si estuviese en tu lugar, Hanji -, continuaba diciendo con la boca llena.
- ¿Qué es lo que desean? Es decir, ¿por qué desean un hijo de una persona que no tiene sangre noble? Dices que, Levi es el primer hijo de Rod Fritz, y que debido a la salud del señor Uri, ustedes esperan que, sea el mismo Levi quien tome el trono muy pronto.
-Sí, ¿y?
- ¿¡Qué tengo que ver en esta historia!? -, preguntaba al juguetear violentamente con mi guisado.
-Ah, eso… -, susurraba -. Es simple -, decía en un tono más alto al fijar su mirada con la mía -. Porque Levi te hizo poderosa hace un tiempo.
- ¿Levi? -, preguntaba al detener mi jugueteo -. No lo conozco hasta…
-Tus padres eran sirvientes de los Ackerman, y cuando eras bebé, te mandaron a matar al ser una simple sirvienta. Esa orden no la dio un Ackerman, claro. Ellos valoran a sus empleados. Fue el mismo Rod, al estar de visita en la casa. La razón, es simple: eras pobre y ya.
-No tiene sentido… -, dije en voz baja al analizar ese relato.
-Exacto. Bueno, como decía… Levi se dio cuenta y te salvó siendo un preadolescente, técnicamente, al ser mayor como unos once años que tú. Se dice que, el día en el que naciste hacía una tormenta horrible y, que el joven salió con una carreta. Pero, las cosas no salieron bien y tuvo que caminar, al parecer una llanta o algo le pasó al caballo, no sé. La leyenda dice, que el joven Ackerman vio un árbol y pensó en ponerte a salvo para que no murieras por culpa de algún rayo.
-Eso es peligroso… -, intervine.
-Exacto. Al parecer, nuestro Ackerman no es muy inteligente… Aunque…
- ¿Aunque? -, pregunté tras interrumpirlo al escucharlo bajar el tono cuando pronunciaba esa última palabra.
-Hay muchas historias, Hanji. Unos dicen que sí te dejó dentro de ese árbol. Otros dicen que, el suelo se abrió tras un rayo y ambos cayeron dentro y ahí surgió la magia. Y otro dicen que, en realidad, el joven sabía muy bien hacia dónde se dirigía y quiso distraer a quienes lo perseguían al abandonar su transporte. Al parecer, Levi te llevó a la casa de los Jaeger.
- ¿Los…? -, preguntaba entre susurros -. Espera, eso no...
- ¿No es cierto? ¿No tiene sentido? ¿No es posible? -, preguntaba sin parar -. Las personas dicen que Grisha vino hace unos diez años desde Marley, ¿verdad? -, preguntaba nuevamente con una sonrisa.
-Los registros indican eso. Serían imposible, los números no calzan.
Soltando la cuchara al no entender nada de lo dicho por ese rubio, quería volver a preguntar para confirmar si mis oídos me habían traicionado.
-Además, los registros indican cómo única esposa del doctor Jaeger a la señora Karla. Sin embargo…
-Los registros mienten -, interrumpía. Tomando el tenedor, Zeke pinchaba una de las salchichas antes de retomar esa conversación. Mirando fijamente la comida, como si por un momento, ese tema no fuese nada agradable, su voz en un tono bajo volvía a escucharse -. Mi padre y mi madre, estaban casados cuando Marley decidía enviarlo a Paraíso. No sólo lo obligaron a casarse nuevamente, sino que, le dijeron muy claramente, cómo debía de tener otro hijo en esta asquerosa nación. Allá en Marley, lo creen muerto y aquí, creen que la coincidencia de nombres es simplemente eso, una coincidencia, pero aquí no conocen el rostro de mi padre cómo lo haría un marleano.
-Eren – dije -. El nombre de tu hermano menor es muy conocido en la muralla siguiente…
- ¿Cómo es que sabes tanto? -, preguntaba en un tono apagado, manteniendo su mirada hacia esa salchicha -. Ese rubio debió de comentarte, ¿verdad? Apuesto que te sabes todos los chismes de Paraíso, sin embargo, irónicamente no conoces nada de tu propia historia.
- ¿Acaso eso importa? -, preguntaba al acercarse hacia donde estaba el rostro de Zeke -. Para mí, mis padres son aquellas dos personas asesinadas -, aclaraba -. Además, si tanto odias a tu nación, ¿¡por qué la ayudas!? Deberías de estar cooperando con Erwin.
-No te confundas, Hanji -, indicaba sonriente al acercar la salchicha hacia mi rostro. Girando sus ojos azules hacia donde colocaba ese embutido, Zeke ampliaba su sonrisa -. A quien odio, es a Paraíso y a sus ratas escurridizas. Comenzando por la casa real… Marley es otro asunto.
-Si me entregas a la monarquía, ¡todo se acabaría! -, gritaba desesperada al tomarlo por el cuello, soltando lo que había en mi mano - ¡Déjame ir!
- ¿Acaso eres sorda? -, preguntaba al colocar la salchicha sobre mi mejilla -. Levi me pertenece, y él lo sabe. La monarquía lo sabe, todos lo saben y por ello, están desesperados por matarme. De hecho, lo han intentado desde que tengo memoria. Pero, no contaban conmigo y mi venganza… Creen que soy simplemente un amante al sexo y ya. No importa, es mejor que piensen acerca de mi de esa manera. Eso hará que se confíen. Si me ven paseando por Paraíso, creerán que vengo por el delicioso de Levi.
-Los registros no te dan por muerto, mas indican que, eres muy amigo de los Fritz de Paraíso. Ya veo, les engañas… -, decía en voz baja más para mí que para ese rubio -. Eres astuto…
-Come, luego iremos por Levi y después, haremos el gran reseteo… -, decía al quitar la salchicha -. Si no deseas comer esta basura a la que llamas comida, lo comprendo. Pero, te necesito con energías, cariño. Lo de la violación, eso lo podemos dejar para después.
- ¿Reseteo? -, preguntaba confundida - ¿Qué planeas, Zeke?
-Si lo digo, no tendría chiste, Hanji. Pero, déjame preguntarte algo, ¿no te gustaría poder cambiar el mundo en el que vives si pudieras hacerlo? ¿No te gustaría crear uno nuevo? Uno, dónde Levi no tenga que violarte, uno dónde tus padres vivan y uno, dónde todas las injusticias que has vivido, no existan.
-Un mundo nuevo… -, dije entre susurros al comprender esa visión.
-Exacto, un mundo nuevo. Uno donde no tengas que ser sumisa a la voz y voto de esta monarquía. Uno donde puedas decidir tu destino.
Las palabras de Zeke eran confusas. El hijo primogénito del científico más famoso de la humanidad hablaba de asuntos extraños y casi imposibles para mí. Sin embargo, su visión comenzaba a llamar mi atención.
-Un mundo donde mis padres vivan… -, mencionaba en voz alta al desear volver a verlos.
Continuará…
