Altar del Invocador - Primera Ronda de Invocación
Kiran y la Orden de los Héroes al fin lograron llegar al Altar del Invocador; pero, aun no sabían cómo lograr traer refuerzos de otros mundos para ayudarlos en su causa de salvar a Askr y a todos los mundos. Mientras Kiran investigaba en el diario algo con respecto al ritual de invocación y a los orbes, los demás se dedicaron a investigar un poco más sobre las ruinas del Altar y poder ayudar a su compañero.
-Este lugar es enorme. ¿Estás seguro de que podremos encontrar algo, hermano?- preguntó Sharena
-Estoy seguro de que si- respondió Alfonse. -Después de todo, Kiran se esfuerza por ayudarnos a todos. Lo mejor que podemos hacer es devolverle el favor.
-Tienes razón, hermano- dijo Sharena felizmente. -Debemos dar nuestro 100% en ayudar a Kiran.
-Ese es el espíritu. Bueno, vamos a explorar- dijo Alfonse con mirada determinada y con una gran sonrisa. Alfonse se dirigió a Kiran. -Kiran; mi hermana y yo, iremos a explorar las ruinas para ayudarte a encontrar el modo de traer aliados para que nos ayuden.
-¿Están seguros?- preguntó Kiran algo preocupado. -No conocemos mucho de estas ruinas. Podría haber trampas por todo el lugar- dijo Kiran con cierta inseguridad en sus amigos.
-Descuida. Yo iré con ellos. Después de todo, mi deber como comandante es cuidar de los príncipes por el futuro de Askr- dijo Anna determinado colocándose al lado de Sharena y Alfonse.
-Muy bien.- dijo Kiran soltando un ligero suspiro. -Solo prométeme que cuidaras de ellos, Anna.
-Lo prometo.- dijo Anna colocando su mano en el pecho y asumiendo la responsabilidad de esa promesa.
-De acuerdo. Esto es lo que haremos.- dijo Kiran captando la atención de todos. -Mientras sigo revisando el diario, ustedes se dividirán en 3 grupos y exploran todos los rincones de las ruinas. Debemos averiguar todo lo que se pueda sobre el ritual de invocación.- dijo Kiran dando instrucciones sobre el objetivo en mente. -Alfonse, Anna, Sharena; ustedes exploran hacia el oeste de la ruinas. Takumi; tú iras con Minerva y María, y exploraran el lado sur de las ruinas. Y las Alas Blancas, exploraran el este.- terminó de explicar Kiran. -Recuerden, no sabemos nada de este lugar; así que, tengan cuidado.
-Lo haremos- respondieron todos
Con sus misiones asignadas, la Orden de los Héroes se dispuso a poner en marcha el plan de invocar aliados al reino de Askr.
-Espero que estén bien- dijo Kiran para sí mismo.
-Muy bien, veamos que puedo encontrar.- dijo Kiran mientras empezaba a continuar leyendo el diario. -Mmm, historias de los héroes, habilidades especiales, armas legendarias, objetos antiguos,... Ajá, aquí está. "Ritual de Invocación".- dijo Kiran cuando por fin encontró lo que buscaba. -Bien, de acuerdo con esto, el ritual de invocación solo puede ser realizado por el héroe que puede utilizar el arma divina: Breidablik; cuya habilidad permite tener el control total de los mundos y, abrir y cerrarlos a voluntad. Para que el ritual tenga existo, el héroe debe ofrecer los orbes divinos; otorgados por el dragón divino, al altar, el cual permitirá al héroe de la leyenda invocar héroes con diferentes habilidades y poderes basados en cuatro colores: rojo, azul, verde, gris.- terminó de leer Kiran las instrucciones que necesitan las invocaciones.
-Bien. Esperaré a los demás y les explicaré lo que encontré.- Mientras Kiran esperaba el regreso de sus amigos, él decidió tomar un pequeño descanso después de haber encontrado una valiosa información con respecto al Altar y a las Invocaciones.
...1 hora después...
La Orden de los Héroes llegó junto a Kiran para informarle de que no tuvieron existo en encontrar algo de información relacionado al Altar. Kiran, al ver la desilusión en el rostro de sus amigos, les dijo que no se preocuparan ya que él ya pudo resolver el misterioso enigma del portal y comenzó a explicarles el procedimiento del ritual. Luego de 10 minutos, toda la Orden estuvo muy feliz de que por fin se podrá realizar la invocación para traer héroes de diferentes mundos y ayudarles en su causa.
-Bien. Yo haré el ritual ya que solo yo puedo lograrlo; sin embargo, si algo sucede, no duden en intervenir de ser necesario- dijo Kiran a sus amigos.
-Descuida. Estaremos apoyándote- dijo Anna con una sonrisa.
-Gracias.- respondió Kiran -Muy bien. Lo primero será colocar los orbes en el lugar correcto- dijo Kiran mientras se preparaba. Empezó a sacar los orbes del saco y fue colocándolos alrededor del portal. Desafortunadamente, solo podía colocar la mitad de los orbes; por lo que guardo los otros 20 orbes para después.
-Listo. Ahora solo queda recitar conjuro mágico.- dijo mientras buscaba en el diario el conjuro que necesitaba. Una vez que lo encontró, empezó a recitar el conjuro.
-"Poderoso dios dragón, protector de Askr,
te suplico que escuches mi plegaria.
Por favor, transfiere tus divinos poderes a estos orbes sagrados,
transfórmalos en un rayo de luz y danos la fuerza para detener esta lucha.
Te lo imploro, ilumina nuestra esperanza!"
Y con eso, el ritual de empezó. El poder de la luz divina fusionaba los orbes en sí mismos creando los Orbes de los Héroes. Los únicos orbes capaces de transmitir un llamado de auxilio a los héroes elegidos que ofrecerán su poder para salvar todo Askr.
-Muy Bien. Están listos.- dijo Kiran cuando recibió los orbes. Kiran recibió 5 orbes de diferentes colores: 2 verdes, 1 rojo, 1 azul, 1 gris. Ahora ya podía convocar a los héroes que podrán ayudarlos finalmente.
-Es la hora, muchachos. El momento ha llegado.- dijo Kiran a toda la Orden la cual estuvo observando con detenimiento todo lo que ocurría.
-¿Finalmente, va a ocurrir?!- dijo Sharena muy entusiasmada.
-Así es, Sharena.- respondió Kiran igual de emocionado. -Muy bien. Todos retrocedan. Esto puede ser un poco más difícil.- dijo Kiran a sus amigos. Toda la Orden obedeció a Kiran mientras él empezaba el Ritual de Invocación. Tomó uno de los orbes y lo colocó en el pedestal. Después retrocedió y empezó a recitar el hechizo mágico del ritual.
-Gran héroe de la leyenda, por favor escucha mi llamado,
transfórmate en una fuente de luz y otórganos tu fuerza en esta pelea.
Envuelve con tu heroico espíritu los cielos y libera tu valor sobre nuestro oponente.
Desata tus poderes desde las profundidades de tu ser para que juntos podamos vencer.
¡Aparece ante nuestros cuando te Invoque, oh héroe legendario!"
Y de ese modo, Kiran desató una energía mágica increíble desde Breidablik; la cual, impactó en el pedestal del Altar y lo activó, empezando a brillar con una luz tan brillante que empezó a cubrir casi todo el lugar. La Orden veían, expectantes, como Kiran estaba logrando lo imposible. Después de unos 20 minutos, el brillo comenzaba a desvanecerse y de este, empezaba a aparecer la figura de individuo. Finalmente, la luz se disipó por completo y finalmente pudieron ver quien era ese misterioso individuo
-¿Dónde estoy? ¿Qué clase de lugar es este?- preguntó la joven señorita de cabello purpura y traje rojo y morado, con trenzas doradas de su traje.
-"Lo logré. No puedo creer que lo logré"- se dijo a si mismo Kiran mentalmente. Sin embargo, al ver el rostro de confusión de la joven, decidió que lo mejor era presentarse formalmente y explicar lo mejor que pueda la situación.
-Disculpe. Tal vez yo pueda ayudarle.- dijo Kiran dirigiéndose a la dama. Ella volteó al origen de la voz y se sorprendió al ver a un joven con un arma de forma extraña y que nunca haya visto en su vida.
-¿Quién eres? ¿Eres algún soldado de Daein?- preguntó la señorita algo insegura.
-Descuide. No soy un enemigo.- respondió Kiran.
-¿Como sé que no quieres dañarme? ¿Sabes siquiera con quien hablas?- dijo la joven monarca al desafiante.
-Lo sé. Lo sé muy bien. Usted es Lady Sanaki. Emperatriz de Begnion, también conocida como La Apóstol y considerada como la voz de la diosa.- explicó Kiran.
-¿Como es que me conoces?- preguntó Sanaki pero aun manteniendo su distancia con Kiran.
-Conozco todo sobre usted, majestad. Permítame presentarme. Mi nombre es Kiran. Estratega e invocador del reino de Askr.- dijo Kiran haciendo una reverencia. -Lady Sanaki, la razón de que esté confundida en estos momentos es debido a que yo la traje desde su mundo.- dijo Kiran tratando explicar lo mejor que podía sobre la situación.
-¿A qué te refieres?- preguntó Sanaki.
-Verá, en estos momentos se encuentra en el reino de Askr. Realicé un ritual de invocación el cual me da la habilidad de invocar héroes legendarios de diversos mundos para ayudarnos a detener una guerra que azota el reino en estos momentos. Es por eso por lo que usted está aquí, Alteza. El ritual la ha reconocido a usted como una heroína legendaria capaz de ayudarnos a detener esta guerra que no solo podría acabar con el reino de Askr; sino, con el suyo también.- finalizó Kiran con su explicación.
Sanaki no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Como podía ser posible que ella sea reconocida como una heroína? -Espera. ¿Dices que soy reconocida como una heroína?- preguntó Sanaki después de haber logrado articular palabra
-Así es. De hecho, hay varias crónicas de diferentes líneas de tiempo que explican todos sus logros que ha logrado con gran determinación.
-Entonces, ¿todo por lo que he estado luchando, finalmente se cumplió?- preguntó ella con lágrimas de felicidad y una sonrisa en el rostro.
-Tienes mi palabra, lady Sanaki. Todo lo que digo es verdad.- dijo Kiran con gran emoción. Sanaki aun no podía dejar de llorar de la felicidad. Después de todo este tiempo, tanto esfuerzo; sus objetivos que ha ansiado cambiar y lograr, finalmente los haya concluido en su futuro.
-¿Lady Sanaki, está bien?- preguntó Kiran algo preocupado, después de ver a Sanaki llorar.
-Si. Estoy bien. Es solo que, lo que he estado tratando de lograr, finalmente lo logré- dijo Sanaki esbozando una sonrisa.
-Así es majestad. Entonces, ¿podemos contar con su apoyo para salvar a Askr?- preguntó Kiran.
Sanaki, después de saber que todo por lo que ha estado luchando, lo ha conseguido; como podría reusarse a ayudar a un nuevo aliado. -Por supuesto. Será un honor poder ayudarlos.
-Muchas gracias majestad. Quisiera presentarla a todos los demás, pero debo de invocar más aliados para que nos ayuden.
Después de una larga conversación, Kiran se dispuso a continuar con las invocaciones. Esta vez, utilizó el orbe azul; del cual, surgió otra aliada: Ishtar, conocida como la "Diosa del Trueno". Luego de una buena explicación, Ishtar aceptó unirse a la Orden de los Héroes.
-Muchas gracias por ofrecernos su ayuda, lady Ishtar.- dijo Kiran haciendo una reverencia.
-No se preocupe. Después de todo, es importante dar la mano a quien lo necesite.- dijo Ishtar con una sonrisa.
-Es muy cierto.- dijo Sanaki estando de acuerdo con Ishtar.
-Bien. Continuaré con el ritual para traer nuevos compañeros para que nos ayuden.- dijo Kiran mientras se preparaba para realizar otra invocación. Esta vez, usó el orbe gris; y de ese orbe, surgió el espía de Ositia: Matthew. Kiran explicó el motivo de su llegada y la situación en la que se encontraba el reino de Askr. Matthew entendió muy bien el dilema y se ofreció a ayudarlos.
-Ya veo. Entonces, con mucho gusto me ofrezco a ayudarlos.- dijo Matthew. -Después de todo, proteger a mi señor, es mi trabajo. Y, al escuchar el terrible predicamento que amenaza no solo a este mundo sino al nuestro también, no puedo decir que no a un reino que esté en peligro.
-Gracias por darnos una mano, Matthew.- dijo Kiran con respeto a su nuevo compañero. -Espero que podamos llevarnos muy bien
-El placer es mío.- respondió Matthew extendiendo su mano la cual Kiran estrechó con mucha confianza.
Luego de presentar a Matthew a Sanaki y a Ishtar, Kiran continuó con las invocaciones usando los últimos dos orbes. Kiran tomó uno de los orbes verdes y realizó el ritual. Finalmente, de entre el resplandor del Altar, surgió la estratega del reino del Ylisse: Robin. Kiran, se sorprendió cuando invocó a uno de los mejores estrategas del mundo de Fire Emblem; después de todo, él era un gran fanático a esos juegos. Luego de una breve explicación del motivo del porque ella estaba ahí, Robin entendió la gravedad de la situación y también se ofreció a brindar sus conocimientos de estratega para poder salvar al reino de Askr y a todos los mundos posibles.
-Contamos con su gran ayuda, señorita Robin.- dijo Kiran haciendo una pequeña reverencia a su nueva aliada.
-Descuida. No debes ser tan formal conmigo.- dijo Robin algo nerviosa. -Basta con llamarme Robin. Pero, aun sigo sin creer que yo haya sido escogida para salvar no solo mi hogar, sino otros mundos también. Sigo pensando, que ser conocida como una heroína es una exageración.- dijo Robin aun confundida y algo sonrojada.
-¿Pero cómo puede decir eso?- dijo Kiran sorprendido por lo que dijo Robin. -Si usted ha logrado grandes hazañas junto con los Custodios; por ejemplo: Evitó un conflicto masivo entre los reinos Ylisse y Plegia. Detuvo la invasión del continente de Valm y logró vencer a su líder, ayudando al príncipe Chrom. E incluso, fue usted la que logró vencer, junto a Chrom y al resto de los Custodios, al dragón caído Grima y evitó la destrucción de la humanidad. ¿Con hazañas como esas, como puede decir que usted no es una gran heroína?- explicó Kiran terminando de contar todo lo que hizo Robin.
Para estos momentos, Robin no podía estar más roja que un tomate. Escuchó cada palabra que Kiran le decía, pero jamás pensó que Kiran estuviera tan informado sobre lo que ella ha hecho; o lo que ella haría en el futuro, ya que ella solo había ayudado a evitar la guerra contra Plegia. Y desde entonces, no ha habido disturbios en Ylisse durante 10 años; no desde que ella se casó con Chrom y fue coronada como Reina del Reino de Ylisse. ¿Entonces, como es que ese chico, sabe tanto sobre ella? -Disculpa.- preguntó Robin aun con la cara roja. -Pero ¿cómo es que sabes tanto sobre mí, y sobre lo que hice; o lo que haré?
-"¿Mmm?. Oh! Ya entiendo. Esta Robin que invoqué, debe ser de cuando Plegia fue derrotado y Chrom tomó su lugar como Nuevo Venerable."- pensó Kiran después de analizar la pregunta.
-Verás Robin. En este reino, existen crónicas de libros que narran las historias de todos los héroes de cada mundo. La razón de que yo se tanto sobre ti, es porque he leído todos los libros referidos a ti en diferentes líneas de tiempo, que explican todo lo que has hecho por salvar Ylisse y al mundo entero- explicó Kiran a Robin.
-¿Entonces, tú sabes también sobre "eso"?- preguntó Robin nerviosa.
-¿"Eso"? ¿A qué se refiere?- preguntó Kiran algo confundido.
-Pues...sobre lo de Chrom...y...Yo- dijo Robin aun nerviosa. Kiran empezó a analizar lo que Robin le decía hasta que la idea le cayó de repente.
-Espere un momento. Entonces, ¿usted es la esposa de Chrom y Reina de Ylisse?!- dijo Kiran aun sorprendido por lo que acaba de escuchar; aunque, él ya sabía que eso podía pasar pero no pensó que sería en la primera invocación.
-S-Si. Así e-es- dijo Robin cubriendo su sonrojado rostro para que nadie la viera.
-Vaya. Pues, felicidades.- dijo Kiran. -Pero no se preocupe. Eso no es algo para avergonzarse. De hecho, todas las historias de usted dicen que siempre ha tenido sentimientos por Chrom; al igual, que él de usted. Así que no debe apenarse.- dijo Kiran tratando de ayudar a su nueva amiga.
-¿Estás seguro de que no habrá ningún problema?- preguntó Robin.
-Completamente seguro.- respondió Kiran con una sonrisa.
-Gracias por animarme.- dijo Robin con una sonrisa.
-Es un placer ayudar.- dijo Kiran.
-Bien, solo queda una invocación más. Es la última.- dijo Kiran mientras se preparaba para realizar su última invocación del día. Colocó el ultimo orbe en el orbe y recitó el conjuro. Al cabo de unos minutos, el Altar reveló al último miembro del equipo: Una pequeña niña de cabello purpura, ojos rojos, grandes alas de dragón amarillas y una piedra encantada en sus manos abrazada a su pecho. Era la pequeña Myrrh, del bosque oscuro de Magvel. La pequeña estuvo mirando a su alrededor, preguntándose como llegó a ese lugar, cuando vio a Kiran y a los otros héroes invocados. Myrrh empezó a asustarse y temblar de miedo al ver a personas que nunca había visto. Kiran vio como la pequeña Myrrh empezaba a tener miedo de la presencia de todos; así que, se acercó a ella y le dijo con una suave voz de que no hay nada que temer.
-Tranquila, pequeña. No tengas miedo. No vamos a lastimarte.- dijo Kiran hablando con suavidad y acercándose lentamente a Myrrh para que no se espantara.
-¿Q-Qu-Quien eres tú?- preguntó tímidamente Myrrh.
-Descuida. Soy un amigo. Mi nombre es Kiran. Mucho gusto- dijo Kiran presentándose a la pequeña.
-¿Eres amigo de Ephraim?- preguntó Myrrh aun sin quitar su miedo.
-No exactamente. Conozco todo sobre él pero no lo he visto en persona, aún.- dijo Kiran con algo de decepción en la última parte. -Myrrh, sé que te preguntas porque estas aquí.
-¿Como sabes mi nombre?!- preguntó Myrrh completamente asustada.
-Es muy simple. Estas en el reino de Askr. Un reino que no conocen en donde tu vives.- explicaba Kiran. -La razón de que estés aquí es porque realicé un ritual antiguo de este reino que me permite invocar héroes legendarios de otros mundos y épocas para que nos ayuden a detener una guerra que azota este reino de una vez por todas; por eso estás aquí. El Altar que está detrás de ti, te ha seleccionado como uno de los héroes más valientes que pueden ayudarnos. Esa es la razón de que estés con nosotros aquí.- terminó de explicar Kiran.
-¿Entonces, soy una heroína?- preguntó Myrrh.
-Así es. Y una de las más fuertes y valientes.- dijo Kiran con una sonrisa.
-Pero yo no soy tan fuerte- dijo Myrrh algo triste.
-Eso no es cierto. De hecho, he leído en los crónicas de tu mundo lo fuerte y valiente que eres. Incluso has ayudado al príncipe Ephraim a salir del apuro muchas veces. Eso es ser una heroína, ya que peleas por proteger a tus seres queridos.
-¿Dices que puedo ayudar a Ephraim, después de todo?- preguntó la pequeña con un brillo en sus ojos.
-Así es.- dijo Kiran.
-Entonces, los ayudaré y así poder ayudar a Ephraim- dijo Myrrh con una sonrisa y una gran emoción.
-Se que lo harás muy bien.- dijo Kiran mientras acariciaba la cabeza de Myrrh y ella reí por el gesto. -Bueno. Lo mejor será que nos reunamos con los demás para que los conozcas.
Dicho y hecho, Kiran llevó a sus nuevos aliados para que conocieran al resto de la Orden de los Héroes. Luego de varias presentaciones, la Orden decidió dar por concluido el día y tomaron el rumbo de regreso al castillo. Después de tan largo viaje, todos se merecían un pequeño descanso.
