Capitulo final! espero que sea de su agrado.

Los personajes no son míos, yo solo hago que se amen y tengan hijos.


El primer intento pareció no funcionar, pero después cada fin de semana siguieron buscando la manera de ampliar su familia, lo que no se esperó fue que un mes su amado Eren se desmayara en plena pasarela, asustando a todos los allí presentes.

Él lo tomó rápidamente, lo subió a su carro de inmediato fue a su casa, lo desvistió y lo colocó en la piscina, juraba que había ocurrido porque el castaño ya casi no entraba al mar por su constante trabajo, estudios y por querer pasar tiempo a su lado.

Espero casi una hora a que saliera y al no hacerlo, fue en busca del padre, él podría ayudarle, así que envió un mensaje a Mikasa explicándole la situación ella dijo que iría de inmediato en la busca del mayor, pero cuando iba a salir, su madre llegó.

—¿Mi niño está bien? – ahí quería morir, no sabía que decirle – vi todo por las noticias y vine a ver como estaba.

—Está bien, solo es cansancio – mierda, que alguien llegara y lo salvara.

Esa respuesta no fue suficiente, porque hizo mala cara, empezó a buscar por todas partes, su rostro empezaba a mostrar la preocupación de no encontrarlo.

—¿Qué le hiciste? – le reprochó estando frente a la piscina.

—Oye no sería capaz de hacerle algo malo al único ser que he amado – se cruzó de brazos indignado por esas palabras.

—Buenas noches – la voz de Grisha los sacó de su pelea de miradas – ¿tienes su cuarzo rosa?

—Siempre lo lleva con él – respondió y señalo de inmediato.

El mayor sin esperar se fue desvistiendo e ingreso a la piscina, su madre quedo con la boca tan grande como la del genio de Aldino al ver como su cuerpo se transformaba en un ser que supuestamente ya no existía.

La sentó en una de las sillas, por su parte esperaba desesperado a que el hombre saliera de ahí le dijera que su amado estaba bien, pero los minutos se prolongaron haciéndolo perder la paciencia.

—¡¿Dónde está mi caramelito?! – cuando estuvo cerca, de inmediato la golpeó – lo siento, solo vine a ayudar.

—Cállate – le dijo sacando con ella esa frustración – ni él ni Grisha salen.

—¿Intentaste ayudarlo? – la mujer preguntó, mientras se sobaba las costillas – puede que solo este sufriendo de fatiga.

—Pensé igual – pero ahora pensaba que podría ser diferente – pero se han demorado demasiado.

Escucharon el movimiento del agua, por lo que se acercaron, él le entregó una toalla, la sonrisa en el hombre le daba algo de tranquilidad.

—Bueno, no es nada grave – soltó un gran suspiro de alivio – pero creo que debe ser él quien les cuente así que deja de hacerte el difícil y sal Eren.

Esas lindas manos se sujetaron del borde, lentamente fue saliendo hasta quedar sentado y sus ojos casi se le salen, su vientre estaba abultado, sus mejillas mostraban la vergüenza que estaba sintiendo en ese momento.

—No lo sabía, lo juro – se excusó, pero él solo se acercó y lo abrazó – perdona.

—De ahora en adelante él no deberá salir de aquí – ante esas palabras solo afirmó junto con su amado entraron a la piscina.

—¿Cuántos serán? – pregunto, mientras acariciaba el vientre.

—No lo podría afirmar – el hombre se sentó cerca de su madre – Carla en el primer embarazo dio a tres, luego otros tres y de ultimas fue Eren, pero lo mejor es que un tritón solo tenga un solo embarazo, podría debilitar su vida rápidamente.

—Bien – lo abrazó, sintió como esas manos lentamente lo soltaban – descansa, estaré siempre aquí.

Lo dejo caer cuando lo vio recostado se atrevió a salir, las mujeres lloraban de la felicidad su madre seguía asombrada, por su parte quería gritar de la emoción, por lo que solo pudo agradecer a su suegro.

—Me quedaré aquí con él para estar pendiente – le informó él solo pudo estar de acuerdo, él no podría ayudarlo – iré a comentarle a la familia y regresaré.

—Claro que sí esta es su casa también – el hombre empezó a vestirse.

—Grisha disculpa una pregunta – Mikasa habló mientras se sentaba a su lado, el hombre solo afirmo – ¿Qué paso con Erwin?

—Erwin simplemente murió – afirmó terminando de colocarse los zapatos, luego los miro detenidamente – él pidió una vida eterna, juventud y riqueza, con el poder de nuestra gente, pero un cuerpo humano jamás podrá resistir tanto sin ayuda sobrenatural, el deseo de Eren de proteger a su ser más amado, no fue solamente hacia Levi, sino todos nosotros.

—¿Es decir que se volvió polvo? – pregunto Hanji, con una expresión de sorpresa.

—Así es – él solo levantó los hombros como restándole importancia - del polvo eres y al polvo regresas, todos tenemos que volver a nuestras raíces.

—¿Qué hay de tu esposa? – esa duda siempre le rondo la cabeza.

—Murió pocos meses después de darle la vida a Eren – su mirada se llenó de nostalgia y amor profundo – cuando nuestro pequeño abrió sus ojos supimos que era muy especial, nacer con heterocromía era símbolo de poder y fortaleza en nuestra gente, pero todo eso es energía que se toma de la madre, hice lo que estaba a mi alcance, pero al final Carla dijo, que me detuviera que ella protegería a Eren y nuestra familia siempre, ahora lo creo.

Él se despidió después de esas palabras salió de su casa; hacerle entender a su madre la situación fue un poco más difícil de lo que se habían imaginado, ella seguía sin poder comprender la situación, casi enloquece cuando llegaron a la parte en que él casi muere, lloraba desconsolada, lo abrazaba y acariciaba como si estuviera pasando en ese momento, después se calmó agradeció por los futuros nietos, se levantó y fue a dormir.

Desde ese momento su casa era habitada por seis personas, porque ni su madre y mucho menos Mikasa, junto con Hanji los dejaron, estaban atentas a lo que Grisha llegara a necesitar y por supuesto él estaba al lado de su mocoso.

Esos días fueron emocionantes porque podía sentir a sus bebés moverse en ese lindo vientre, Eren sonreía cada vez que él se acostaba sobre ellos y descansaban plácidamente, quería estar todo el tiempo a su lado, pero sabía que era imposible, solo debía ser paciente y esperar la llegada.

—Eren – el castaño salió lo beso fugazmente – debo salir a entregar el manuscrito y un cuadro, así que estaré ausente por un par de horas, si algo pasa llámame de inmediato.

—¿Volverás verdad? – desde su embarazo, se había vuelto ansioso y nervioso de verlo irse – quiero que estés cuando nazcan nuestros bebés.

—Volveré antes del medio día – lo acarició después lo beso – solo es entregar, que me den el dinero y estaré aquí para lo que necesites.

—Te amo – esas palabras eran tan comunes en su relación, pero a la vez tan necesarias – y mucho, igual que nuestros bebés.

—Y yo a ustedes – dejó otro beso, empezó a salir.

Cada maldito kilometro que hacía, le hacía sentir inquieto, le fastidiaba estar lejos de su pareja, pero ese día era peor, cuando entregó el manuscrito estaba a punto de vomitar se sentía muy mal, ni se diga de dejar ese estúpido cuadro, empezó a sudar frio, sus manos temblaban, le dolía la cabeza y ahí su celular sonó.

—¡Leviciento, regresa ahora! – la voz de Hanji lo hizo sentir peor – es Eren según Grisha ya es hora.

—Solo han pasado dos putas semanas – dijo, tratando de encender el auto.

—Parece que la gestación es diferente solo apúrate – después de eso colgó.

Joder, ahora sí que le llegaran todas la multas de tránsito que quisieran las pagaría con gusto, en ese momento su corazón estaba desbocado, latía tan fuerte por la alegría que creía que moriría en ese momento, el carro por primera vez quedo mal parqueado, la puerta quedo abierta y él solo corrió a ese lugar.

Eren estaba sujetándose fuertemente del borde de la piscina, su gritos estaban siendo reprimidos por una cobija, él solo saltó se acomodó en la espalda de su castaño y lo abrazó con fuerza en un solo brazo, esas lindas manos se aferraron a él, las lágrimas corrían, se sentía impotente.

—¡Duele! – dijo cuando la cobija salió de su boca – me duele mucho Levi.

—Tranquilo amor – dejaba besos en esas mejillas – solo respira estamos contigo.

—Vamos caramelito tú puedes – Hanji, acariciaba esas hebras castañas – eres fuerte.

Después de un par de horas, ese hermoso cuerpo perdió toda fuerza, sus manos dejaron de sujetarlo y la cabeza quedo colgada al frente, empezó a preocuparse, pero antes de poder decir algo, su suegro salió, en sus brazos tres lindos bebes.

—Felicidades – les dijo su sonrisa era tan amplia que los estaba cegando – son dos lindos varones y una niña, déjalo caer estará bien.

Eso hizo, lo vio caer se veía sereno como esa vez en la esfera, era tan hermoso, lo amaba demasiado, pero su atención se desvió a sus bebes, por lo que nado rápidamente al otro extremo de la piscina, se sentó en las escaleras y tomo a los pequeños en sus brazos.

Eran tan lindos, que por primera vez en su vida se permitió llorar, la niña se parecía a su madre cabellos negros, ojos azules, piel blanca, los niños tenían una apariencia combinada, la piel de Eren, pero con cabellos azabaches, sus lindos ojos eran dorados y del otro esmeraldas.

—Son muy lindos Levi – dijo Mikasa, mientras se sentaba a su lado y los acariciaba – ella es como la tía.

—Lo es – afirmó se acercó, dejó un beso en cada uno.

—Son perfectos – afirmo Hanji su madre lo abrazaba desde la espalda – pensemos en lindos nombres.

—Carla – dijo y vio a Grisha sonreírle en agradecimiento – mi pequeña se llamará Carla.

—Es muy conveniente – su madre lo aprobó de inmediato – Toru* podría ser para el de ojos esmeralda.

—Entonces Shun* seria lindo también – dijo Mikasa y todos aceptaron – serán un lindo trio.

Todos tenían una linda colita color esmeralda con toques azules, se veían tan frágiles, escuchaba a todos hablar, pero su concentración estaba en los bebés, todo ese tiempo esos ojos estaban fijos en él, sonriéndole y su mano estaba siendo secuestrada por manitas, pero de un momento a otro lo soltaron y desaparecieron.

Supo que su esposo había despertado ellos habían ido a ver a su mamá, agradecía que estuvieran en verano, porque podía pasar mucho tiempo ahí metido y no quería salir, esperaría a que su amado saliera.

Después de media hora solo estaba él esperando pacientemente, con una copa de whisky, el resto de la familia se había ido a comprar comida o algo así le dijeron, su cuerpo estaba cansado, pero no podía rendirse necesitaba ver a Eren, su vista estaba pegada al cielo.

—Si sigues aquí, vas a quedar como un ancianito – esa linda voz lo sacó de sus pensamientos – siéntate en un silla.

—Quería verte – extendió sus brazos él se recostó sobre su cuerpo – saber que estabas bien decirte que gracias por nuestros bebés.

—Son lindos ¿verdad? – él asintió con la cabeza mientras besaba ese rostro – papá me dijo que ya escogieron los nombres y todos me gustan.

—Me alegra – el beso que recibió fue en los labios, lento lleno de amor - ¿están durmiendo?

—Así es, les di de comer y quedaron profundos – sonrió de solo imaginarlos, ahí acostados – me siento cansado también.

—Ve a dormir con ellos – le entregó el celular – cuando puedas tómense fotos.

—Lo haré si me prometes que también vas a descansar – sus lindos ojos lo miraban insistentemente, haciendo también un lindo puchero – y no vas a comer bien.

—Lo haré – después de eso dicho él lo beso, se alejó de su cuerpo – descansa mocoso.

Salió, fue a tomar una ducha caliente a cumplir su promesa comió, acomodo cobijas y almohadas en una de las sillas y se permitió dormir.


Ya habían pasado cinco años desde que sus bebés habían nacido, tenían la misma habilidad de caminar como las personas, pero siempre dormían en la piscina, él estaba dichoso, porque eran niños muy inteligentes, amaban tanto el mar, como ese suelo que los recibía con felicidad.

Levi era un excelente padre, les enseñaba con dedicación y amor, había disminuido también el uso de malas palabras afirmando que no quería que ellos lo imitaran, pero las decía cuando estaban lejos.

—¿Mamá hoy también haremos noche de películas? – él estaba peinando el lindo cabello de su hija – queremos ver como entrenar a tu dragón.

—Pero debemos empezar sin papá – todos pusieron una mirada triste, ellos amaban a su padre – él está esperando a que su abuelita llegue de Italia.

—Esperaremos – dijeron sus lindos barones al unísono.

Se colocaron sus pijamas de dinosaurio, ayudaron a arreglar la sala, a preparar los platillos que comerían en su noche de películas y cuando escucharon la alarma del carro, corrieron en su encuentro, Levi los alzo a los tres dándoles besos en sus mejillas.

Kuchel se arrodillo cuando estaban en el suelo, los beso, los abrazó tomó sus lindas manos, por su parte lo recibió con un beso en sus finos labios.

—Volvimos amor – esa suave sonrisa que solo era para ellos, apareció - ¿es otra noche de películas?

—Así es – les dio paso – bienvenida madre.

—Mi lindo Eren – ella lo abrazó, dejó varios besos – los he extrañado demasiado.

—También te extrañe madre – se había acostumbrado a llamarla así y le gustaba – sigue por favor.

Y así pasaron otra noche de películas, Mikasa y Hanji llegaron pocas horas después, cenaron los deliciosos platillos de las azabaches, se acomodaron junto a sus hijos, él se acomodó en el gran sofá sobre su esposo.

—¿Te arrepientes? – escucho la voz de Levi mientras acariciaba su espalda.

—De nada – un beso en su cabeza era una respuesta en agradecimiento – porque con mis errores pude conocerte, tener una familia hermosa, unos hijos encantadores, una madre única y mi familia está aquí también, siempre te amaré.

—Y yo a ti – se estiró para besarlo – mi mocoso hermoso.

Lo besó tratando de trasmitirle todos esos sentimientos que ha tenido durante años, que jamás olvidara que él era su ser más amado, el único hombre que siempre soñó, ese príncipe mal hablado, de mirada filoso y corazón hermoso, que lo rescató de un profundo dolor, llenándolo de amor y respeto.

—Siempre estaré a tu lado mi hermoso sirenito – le susurró sobre sus labios, él solo pudo sonreír.

—Y yo al lado de mi príncipe de ojos hermosos.

Se dejó caer de nuevo sobre ese fuerte pecho, sus hijos llegaron gateando se acomodaron sobre su padre, Levi había aprendido a tenerlos siempre sobre él sin quejarse, al contrario, se sentía satisfecho, quedando dormidos.

Qué vida más perfecta, junto a su amado, a sus hijos, un hogar que lo llenaba cada día trabajaba cuando quería, amaba todo el tiempo desenfrenadamente y podía elegir siempre sonreír, no sentía dolor, solo confianza, su esposo le abrió las puertas de ese hermoso mundo, que lo recibió y él apoyaría siempre a ese hombre que luchaba por ellos.

Lo amaba y lo amaría siempre, sin importar los siglos él siempre lo encontraría y le entregaría su corazón.

FIN


*Toru: Colorido

*Shun: excelencia

Gracias por su compañía en este viaje de Mi hermoso sirenito, por sus comentarios, votos y sobre todo por leer, por ustedes es que sigo escribiendo y me hace feliz saber que mis historias son de su agrado.

Espero que este final les gustara, si es así háganmelo saber.

Sin más, Ame las ama.