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Capítulo 15

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La luz natural del sol entra con fuerza a través del vidrio dando directo al rostro de una joven mujer, frunce el ceño por la molestia, se mueve incomoda o al menos lo intenta, porque una fuerza aplastante no la deja moverse ni un centímetro, en su inconsciencia sabe porque no puede moverse, pero eso le da igual, la luz la sigue molestando, se retuerce con mayor ahínco y al final abre los ojos, suspira al ver la luz cegadora, los brazos que la mantiene quieta ni se inmutan.

-Darien, por favor. -Intenta llamarlo, pero el hombre que la abraza sigue profundamente dormido.- Vamos cariño, déjame moverme un poco.

-Uhu. -Murmura entre sus sueños, afloja el agarre sobre ella, y la rubia aprovecha para voltearse y ponerse mirándolo directamente a él. Al cabo de unos segundos observa como la respiración de su hombre vuelve a ser acompasada, suave y calma. Ha vuelto a dormirse, ella suspira observandolo.

Cierra sus ojos para volver a dormirse, se queda quieta unos minutos hasta que no puede más y vuelve abrirlos, frunce el ceño ligeramente enfurruñada, él continúa dormido ya ella parece que se le ha espantado el sueño, lo mira así, se relaja observando su hermoso rostro, bronceado varonil, fuerte y confiable; su mano instintivamente se va hasta su mejilla y la deja allí, el calor que desprende su cuerpo siempre la ha sorprendido, el invierno había sido cálido entre sus brazos, ni una sola noche había pasado frío.

Sonríe sin poder evitarlo, su mano comienza a bajar, sus dedos delineando su nariz, sus labios, su cuello; bajando aún más, admirando su clavícula, su musculoso pecho, duro, suave y caliente, su mano comienza a perderse mientras va bajando, su dedos comienzan a delinear sus abdominales, se detiene allí juguetea en esa zona, sonríe al notar que su miembro ha comenzó a despertarse, puede sentirlo poniéndose duro, pero ella no estaba esperando eso realmente, solo quería tocarlo un poco. Solo quería admirar su dulce y lozanía, solo eso.

Busca su rostro, y decide no parar al ver que el moreno continúa durmiendo profundamente; sus toques no parecen haberlo despertado, continúa así hasta al final sentir como el sueño va volviendo, pega un poco más su cuerpo al suyo acurrucarse, y puede sentir con claridad cómo su miembro está firme y listo, pero ella solo quiere, así que se acomoda de tal forma que no le moleste y cierra sus ojos suspirando. El sueño al final ha vuelto, al cabo de unos segundos su respiración uniforme se parece a la del hombre junto a ella, así envuelta en los brazos del otro volver a descansar tranquilos, ignorando al mundo fuera de ellos.

Esta vez no es el sol lo que la despierta, es otra sensación, la conoce de maravillas, puede sentir claramente un empuje sin tapujos contra ella, ese vigor sin medida arremetiendo contra ella, o más bien con una parte muy sensible suya, un jadeo sonoro se escapa de su boca, su cuerpo se retuerce, el duro placer la obliga abrir los ojos, solo para ver lo que ya sabía, o más bien sent, el moreno no dejaba de acometer dentro de ella con su miembro,

duro como el acero, otro jadeo salió pero esta vez de la boca del moreno, su vigor no tiene límites, continua embistiendo contra ella, buscando su placer, la dulce liberación del orgasmo. A ella desde luego no le quedaba mucho, podía sentirlo, sus paredes comenzaban a apretar con más fuerza, aprisionandolo en su interior, sintiendo como su espalda se ponía completamente recta, un grito ahogado y la sensación de estrujamiento es la prueba de que se ha corrido, su invasor está siendo completamente apretado sin piedad dentro de ella, hasta el punto de que continuar con el vaivén se vuelve casi imposible, en medio de eso, el moreno se corre con fuerza en su matriz, puede sentir su semen caliente being depositado dentro de ella.

Cae sobre ella, intentando recuperar la respiración, hunde su rostro entre su cuello y clavícula, se queda allí, recobrando el aliento y las fuerzas, la rubia lleva su mano a su espalda y comienza a acariciar su wide back, debajo de él, ella desaparece completamente, si no fuera por sus piernas que envuelven sus caderas y su mano tocando con amor su cuerpo, ella apenas si se notaría.

-Creía que estarías cansado esta mañana, con lo que hicimos anoche. -Susurra la joven, como si no quisiera que nadie escuchase sus palabras, más que su interlocutor.

-Yo también, pero me he despertado y estaba muy duro, la polla me estaba palpitando, y te sentías tan suave, comencé a tocarte, creía que te despertarias cuando comence a morderte, pero continuabas durmiendo. Simplemente no pude esperar más y decidí entrar, no quería despertarte, así que intente ser dulce, pero te sientes tan jodidamente bien, que comencé a bombear. -Se ríe un poco.- Aún así no te despertabas, estuve jodiendote un buen rato, hasta que abriste los ojos.

-Puede que yo sea un poco culpable de tu situación, antes me he despertado y no conseguía dormir, así que te toque un poquito, pero prometo que no te estaba tocando lascivamente. -Le mira, intentando parecer honesta.- Solo quería tocar.

-¿Creías que eso iba a terminar bien?

-No te despertaste y yo volví a tener sueño, pensé que no llegaría a más. -La sonora carcajada del moreno la hace gemir, él aún continúa dentro de ella, y lo cierto es que la ha dejado muy sensible, por lo que cierra sus ojos gimiendo.

-¿Duele? -Pregunta mirándola sufriendo debajo de él, retira su miembro poco a poco, tampoco es que sea difícil dado el nivel de lubricación que hay entre ellos, pero verla gimiendo al salir, le indica que su interior está muy sensible por todo lo que han hecho . La verdad sea dicha, él esperaba descansar durante el día para poder tomarla por la noche.

¿Crees que puedes caminar hasta el baño?

-No estoy segura. -Murmura, el moreno se pone en pie, y luego la ayuda, sonríe con un orgullo masculino al ver que sus piernas tiemblan, es evidente que su mujer apenas si se aguanta en pie.- Espérame aquí. -La sienta en la cama y entra al baño, por suerte para ellos, cuentan con una bañera, abre el grifo y deja que el agua caliente comience a llenar

poco a poco la tina, cuando cree que hay agua caliente más que suficiente, reajusta la temperatura y termina de llenarla con agua tibia. Busca en el neceser de su mujer y sonríe al ver una bomba de sal, la tira y cuando comienza a burbujear, la va ha buscar, ella sentada está esperando con paciencia a que él vuelve, cuando regresa desnudo, mostrando sin pudor alguno su cuerpo y aún más, cuando la coge en brazos sin temblar, ella se ríe un poco, juguetona, su corazón se estremece al ver que le había preparado el baño. Poco a poco la va introduciendo en el agua, cuando ella está acomodada, él se mete y se acomoda detrás de ella.

-¿Mejor así? -Masajea sus hombros, ayudándole a relajarse.

-Esto es perfecto Darien, muchas gracias. -Murmura con placer, sintiendo sus dedos moviéndose con maestría sobre sus tensos hombros.

-¿A qué hora llegan tus amigos?

-Anoche les escribí para decirles que habíamos venido antes y que nos estábamos quedando en una casa por nuestra cuenta, me dijeron que saldrían sobre las ocho, y que si todo iba bien estarían llegando sobre las diez y media, una cosa así.

-Vale, no se que hora es. Pero supongo que nos da tiempo para desayunar.

-Creo que sí.

Se quedaron así unos diez minutos más, relajados y disfrutando de la cercanía del otro, pero deciden salir cuanto antes, saben que si podrían estar allí metidos todo el día. La rubia es la primera en salir, coge un albornoz y se envuelve en él, le pasa el otro al moreno, se cepillan los dientes y cuando terminan Darien sale primero, ella aún tiene que secarse el cabello con el secador, ponerse sus cremas y aplica un poco de maquillaje, el moreno sabe que ella aún tiene por lo menos unos quince a veinte minutos más para terminar.

El se seca rápidamente y se viste con unos jeans azul marino, y una camisa manga larga blanca con botones, se restriega la toalla en el cabello secandolo al máximo, utiliza sus dedos para cepillarse el cabello, echándolo hacia atrás, se calza y sale de la habitación, va directo a la cocina, y allí abre la nevera, la comida que se ha comprado para la barbacoa está en los envases que su mujer que había dispuesto unos días atrás. Gruñe un poco, con las prisas no hay traído nada de para ellos, suspira y se va a sentar en el sofá de la sala, a esperarla, they will be a buy food, para esos dos. Al cabo de un rato se levanta y busca la bolsa de la comida de Brownie y le pone un poco en los cuencos que han dejado en el suelo la noche anterior, el perro al escuchar como comenzaba a llenarse llega corriendo,

Cuando comienza a notar que los ojos se le están cerrando su mujer aparece, lleva un pantalón del mismo color que él, pero este le llega hasta la cintura, una blusa manga larga

de cuadros blancos y azul cielo con un escote en la parte superior mostrando sus hombros está dentro del pantalón, y unas bambas negras, luce dulce y linda, se ha recogido el cabello en una coleta alta, ha dejado suelto unos cuantos cabellos que le caen alrededor de su rostro, el maquillaje apenas si se nota, ha optado por colores rosas muy suaves.

-Estas preciosa. -Le dice, se pone en pie.- Vamos a desayunar.

-Claro. -Busca la correa de su perro y lo llama.- ¿Le has dado de comer?

-Sí, ya comió. -La mira poniendole la correa.- ¿Deberíamos de llevar sus platos y el pienso?

-Supongo que sí, no sabemos cuándo volveremos.

-Había pensado en ir a desayunar y luego pasar por algún supermercado y comprar algo de comida para estos días.

-¿Crees que es necesario? .- Lo mira dudando.- Nos vamos a ir mañana por la tarde, hoy y mañana comeremos con los chicos, y te aseguro que comeremos un montón. No tendremos ganas de cenar, si quieres podemos pillar agua. Creo que lo mejor es desayunar fuera y luego estar con los chicos.

-Si crees que no es necesario, no compremos nada. -Se encoge de hombros.

-Mira, comemos con los chicos y si después de comer, aún crees que puedes tener ganas de cenar nos escapamos un rato y compramos algo.

-Perfecto. -Le sonríe mientras recoge las cosas del labrador. Ella lleva a su pequeño bebé, el moreno desbloquea las puertas, la rubia lo coloca en la parte trasera y asegura la correa para que no se pueda mover tanto. Ella se sienta en su sitio, mientras ve como Darien guarda la comida en el maletero, lejos de Brownie, ella se ríe, él enseguida sube y se sienta, se coloca la correa y arranca; el coche comienza a moverse suavemente, hasta abandonar el sendero de las casas, una vez está cerca de la carretera comienza a acelerar un poco más.

-¿A dónde vamos? .-Le pregunta su mujer mientras pone una canción de Super Junior "YAO2YAO".

-Cuando veníamos ví que había un pueblo muy cerca de aquí, estamos a unos diez. Vamos allí, desayunamos en alguna cafetería y buscamos alrededor para poder comprar agua, y supongo que luego esperaremos a que nos digan por donde ir.

-Genial. -Le sonríe moviendo la cabeza al ritmo de la canción. De vez en cuando el moreno escuchaba con asombro cómo su mujer podía cantar la letra, luego en otras partes ella simplemente parecía que se estaba inventado un nuevo idioma, y eso lo hacía reír, era evidente que ella iba mejorando de a poco, lo único que le importaba a él, es que ella era feliz. Tres canciones después Darien está buscando alguna cafetería, a la distancia

ve una, y se acerca todo lo que puede; por suerte para ellos encuentran un estacionamiento, ambos se bajan, la rubia saca al perro y agarra carbonatada la correa.

-¿Qué quieres comer? .-Le pregunta a medida que se van acercando.

-Me apetece un colacao con un croissant.

-Vale, no creo que nos dejen entrar con Brownie, menos mal que hace buen tiempo, esperame en la terraza en lo que pido nuestro desayuno.

-Valle. -Al llegar se sienta en una mesa de cuatro, su perro se acomoda en sus pies y se recuesta allí, descansando.

El moreno entra y se va directo al mostrador, donde ordena un bocata, el croissant, un café con leche y el colacao; el señor detrás del mostrador, prepara todo rápidamente, de tanto en tanto el moreno vigila que su mujer continúe en su sitio, aunque estén allí de mini vacaciones, no es como si ese bastardo hubiera desaparecido, paga con la tarjeta y coge la bandeja, la lleva fuera y la coloca en la mesa. Su mujer sonríe al ver su comida.

-Estoy hambrienta. -Le dice mientras le da un mordisco al croissant.

-¿No quieres un bocata? .-Le pregunta al ver que en dos mordiscos queda menos de la mitad.

-No gracias, así está bien, además quiero tener hambre cuando podamos comer con los chicos la calçotada.

-Hablas como si comieran hasta reventar. -Le da un sorbo a su café.

-Y así es, la comida esta buenisima Lita hace una salsa que esta… -Se queda callada de pronto mirando la nada.- Lo había olvidado.

-¿Estas bien amor? .-Sus ojos azules se tiñen de preocupación al ver como su semblante ha cambiado.

-Es solo que, a veces es tan irreal que haya desaparecido de mi vida. -Le mira triste.- Creía que íbamos a ser amigas para siempre, creía que ella estaría en el día de mi boda, que vería a sus hijos crecer, que ella vería a los míos, que sus hijos me llamarían tía.

-Oh cariño, lo siento mucho. -Agarra su mano y le da un apretón.- Se que no puedo darte el consuelo que necesitas, pero espero al menos ser suficiente para ti.

-Oh Darien, no seas tonto, por supuesto que lo eres.- Lo mira, coge aire.- No quiero seguir hablando de esto, no merece la pena. Ella no merece la pena, fue ella quien decidió odiarme, quien decidió que nuestra amistad no valía nada. Por mi parte yo la quise todo lo que pude, le di tanto como podía dar y de eso no me arrepiento, espero que ella encuentre lo que necesite, aquella felicidad que estaba buscando.

-Claro que sí mi amor. -Le sonríe suavemente, sus labios solo se estiran. Continúan comiendo sin prisas, la rubia mira la hora en su móvil, abre sus ojos al ver que apenas son las diez de la mañana.

-Vamos muy bien de tiempo. Si quieres podemos ir ahora por el agua, podríamos ir caminando, parece que es un pueblo pequeño.

-Espera que le pregunte al señor de dentro donde podemos ir.

-Genial. -Ve cómo su hombre entra a preguntar la dirección, ella acaricia a su perro y este alza su cabeza mirándola a los ojos. Venta al cabo de unos minutos Darien.

-Dice que si bajamos todo recto, en el primer semáforo que encontremos a mano derecha encontraremos un super.

-Lo estoy viendo desde aquí. -Señala a lo lejos el semáforo.- No creo que merezca la pena mover el coche.

-No, así vamos caminando y podemos ver un poco.

Se ponen en marcha el moreno le pide la correa para llevar a cabo un brownie, así ella no tiene que hacer fuerza, caminan con calma, ya que no se sienten prisa en llegar; el clima ayuda mucho en el estado de ánimo de ambos, hace el sol justo para no sentir frío, y el viento que les recuerda que aún están en primavera, van cogidos de la mano, el pueblo es pintoresco, con tiendas llena de turistas, escuchan el ruido de la gente, de la vida. Cuando llegan al super, el moreno decide entrar ya que Serena no quiere dejar solo a su perro, ella está allí mirando al cielo, a los transeúntes, el pasar de los coches, está absorta en sus pensamientos cuando el móvil comienza a sonar, sonríe sin poder evitarlo al escuchar la hermosa melodía.

-Hola chicos. ¿Por donde vais? -Pregunta nada más descolgar.

-Hola Serena, estamos llegando, acabamos de entrar al pueblo. ¿Dónde estás tú?

-Estamos caminando por el pueblo, hemos bajado a desayunar al pueblo que está aquí a lado.

-¿En serio? A lo mejor es el mismo, mandame tu ubicación que vamos.

-Vale, pero espera un poco que vamos de camino al coche. -Le hace señas a su novio que acaba de salir, para ir hacia el auto.- Estamos a tres minutos, este pueblo es muy pequeño.

-Lo es, en cuanto estés mandame el sitio.

-Valle. -Cuelga y avanzan, cuando ya están por cruzar la calle donde está el coche estacionado, le envía la ubicación, guardan el agua en el maletero y esperan fuera. Darien

está jugando con su cabello, mientras esperan pacientemente, la rubia está abrazada a él, dejándose mimar.

-¿Ey, qué estáis haciendo? .-Grita Mina desde el coche de Anthony.

-Minako, callate, me avergüenzas. -Le grita Serena de vuelta riendo.

-Los chicos vienen justo detrás en el coche de Richard, vamos llendo.

-Bien.- El moreno la ayuda acomodando a Brownie detrás mientras ella se sienta en su sitio, el moreno la sigue después y saluda con la mano a Anthony ya la rubia.

-Vamos detrás de Richard. -Nada más decir eso, el coche negro pasa y el moreno se coloca justo detrás, al poco rato están otra vez en la carretera, cuando llegan a la zona urbanizada, en vez de coger el camino hacia la derecha que los lleva hasta donde ellos se están quedando, el auto que le precede sigue recto, por suerte para ellos son solo unos cinco más, no había mucha distancia entre una casa y otra. Comienzan a entrar en un pequeño parquin privado que puede ocupar hasta cuatro coches, los tres coches se colocan uno al lado del otro, para no molestar a ninguno por si quisieran salir antes.

-¿Amor, ese amiguito tuyo está en alguno de los coches? .-Le pregunta con sutileza, no queriendo enfadarla, dado su buen estado de ánimo.

-No lo se, no creo. -Le dice por única respuesta.- Es cierto que llamó a preguntarme por si venías, pero tampoco me dijo que vendría, y tampoco se si los chicos lo han invitado. En realidad, él no forma parte de nuestro grupo Darien, así que es posible que nadie lo haya invitado.

-Yo tampoco forma parte de tu grupo, y aquí estoy.- Sonríe nervioso.

-Es distinto Darien, no compares, tú eres mi novio. Eres mi pareja.

-¿Tus amigos saben eso? .- Alza una ceja incrédulo, se ríe sin molestarse al ver que se ha sonrojado.

-Puede que aún no les haya dicho nada, no es que no haya querido, es solo que no he tenido la oportunidad. De verdad, es por eso, no he quedado con ellos en un tiempo, ya sabes porque.

-Lo sé amor, me encanta molestarte.

-Lo se, se que disfrutas placenteramente en hacerme enfadar, pero me he propuesto que este fin de semana no me molestaré, quiero pasarlo bien, con mis amigos y contigo.

-Está bien, trataré de portarme bien.

-Tonto. -Se ríe y se dan besos antes de bajar del coche. Una vez fuera de la rubia corre a sacar a su perro al escucharlo ladrar desesperado por salir, el moreno saca la hielera con la comida y va detrás de su mujer.- Vamos.

-Hola, ¿Qué tal el viaje? Me sorprendí mucho cuando Serena nos dijo que habías llegado ayer.

-Hola.- Saludó el moreno estrechando la mano del castaño.- Creí que sería lo mejor, teniendo a Brownie, puede llegar a ser un poco desastre a veces.

-Ey, no calumnies a mi bebe.- Lo regaña y hace un puchero. Los chicos se ríen y comienzan a avanzar para poder entrar, todos llevan algo, desde unas mochilas con ropa, hasta contenedores con comida para pasar el fin de semana, el moreno es guiado por su novia hasta la cocina para guardar la carne. Después de dejar todas las cosas en su sitio, la rubia lo guia hasta el patio trasero que conecta directo con el bosque, el paisaje es increíble, su perro como siempre desaparece de su visión corriendo directo hacia los árboles, Serena lo llama a gritos y aparece enseguida al escuchar la desesperación en la voz de su dueña, por lo que se queda dando vueltas cerca de ellos, donde está a fácil vista para ellos.

-¿Te gusta más este estilo o la casa de mis padres? .-Pregunta mirando sus hermosos ojos azules.

-No se, ambos están bien supongo. ¿Por qué me preguntas? ¿Vas a comprar una casa?

.-Pregunta en broma, pero al ver su cara serie, retrocede un paso sorprendida.- ¿En serio?

-Bueno, no sería extraño tener una casa de campo para ir los fines de semana, o para vacaciones más largas.

-¿No sería extraño? .-Le mira impactada.- Yo siempre aspire a tener una casa, no dos y mucho menos, una solo para vacacionar. Pero claro, hemos crecido de forma distinta supongo.

-No quería hacerte sentir mal cariño, lo siento si te he ofendido. -La preocupación tiñe su hermoso rostro.

-No me has ofendido ni mucho menos, solo estoy desconcertada. Sobre todo porque no se que decirte Darien, no se si de aquí a un año aun seguiremos juntos y me estas preguntando que casa quiero. -Traga saliva al ver cómo sus ojos azules se oscurecen hasta casi ponerse negros como el carbón, sabe que es por el disgusto al escuchar sus palabras.

-Entiendo.- Es su única réplica, mira hacia el bosque intentando mitigar el cabreo que está burbujeando dentro de él. La rubia abre la boca intentando buscar en su cabeza las palabras adecuadas para contentarlo otra vez, justo cuando van a salir las palabras de sus labios, escuchan como los llaman.

-Hey, Nicholas y Rei están preparando bebidas, ¿queréis algo? .-La dulce voz de Amy se escucha alta y clara.

-¿Qué tienen? .-La rubia abre los ojos sorprendida al escucharlo preguntar eso, iban en coche, por lo que no era bueno que el moreno bebiese nada con alcohol, pero dado que está molesto se queda callada. Él se acerca hasta su amiga y ella sigue justo detrás, escucha como la peliazul comienza a nombrar algunas de las bebidas que han traído, y abre los ojos al escuchar lo que pide el moreno, la siguen hasta el interior de la casa.

Allí el moreno comienza a hablar con sus amigos, todos parecen estar de muy buen humor, e incluso si ella no conociera bien a Darien, creería que él está muy animado, pero sabe que detrás de esa sonrisa superficial, su irritación debe de estar aumentando . Cierra los ojos un momento, no quería enfadarse, no quería estar malhumorada por nada, ni mucho discutir con el moreno, solo quería un fin de semana tranquilo, sin agobios, sin tormentos, sin ningún tipo de problema ni disgusto. Y ve como eso se va al demonio cuando su novio da un primer trago a su cubata.

Debió de detenerlo, pero no pudo, los chicas la arrastraron para, hacía tanto que no podía reunirse que estaban muy emocionadas por poder ponerse al día, los chicos comenzaron a preparar todo fuera, Richard encendió el fuego para poder poner a asar la carne, los chicos estaban fuera hablando animadamente mientras bebían, Darien se integrado había rápidamente, por lo que charlaba con ellos, los amigos de su mujer eran muy simpáticos y preguntaban incluso por su experiencia de la vida. Aunque una parte de él le molestaba un poco eso, los doce años de diferencia eran en momentos así muy evidentes.

No era como si su enojo había disminuido, sino más bien podía sentir como su sangre se iba calentando más mientras pasaba el tiempo, pero el hablar con estos niños lo estaba manteniendo lo suficientemente entretenido para estar lejos de su mujer, el alcohol entraba fácilmente a su cuerpo, apenas si podía sentirlo, era como si estuviese bebiendo agua, el ligero ardor que sintió en su garganta era como un dulce comparado con el que sintió en su corazón por las palabras que había dicho la mujer que ama.

Habían estado separados un buen rato, cuando volvieron a verse la mirada turbia del moreno era muy evidente para ella, a pesar de que su voz y sus movimientos eran muy gráciles como siempre a diferencia de sus amigos, ella sabía que él había bebido más de la cuenta, las botellas vacías eran la evidencia que no quería ver. Al ver que la carne y los vegetales ya estaban casi listos, las chicas comienzan a limpiar la mesa del patio, una de ella va dentro por platos y cubiertos, Nicholas se acerca para ayudarlas un poco, lo disponen todo de tal modo que todos estén sentados junto con sus parejas.

Los ladridos del perro pidiendo un poco de comida hace reir a los chicos, que le ponen un poco a parte para que él también pueda comer, se sientan en la mesa y comienzan a degustar de la tierna ternera. La rubia de tanto en tanto mira a su novio, este apenas si la mira, está ocupado o al menos está fingiendo estar completamente absorto en lo que los chicos le están diciendo, sus amigas tampoco la dejan pensar mucho en el asunto, ya que

no paran de hacer planes para un viaje después de la graduación, ella asiente aceptando lo que ellas quieran hacer.

Las horas van avanzando sin darse ni cuenta, con la misma rapidez que las botellas de alcohol, incluso sus amigas continúan bebiendo después de la comida, ella no tiene ánimos para beber tanto, por lo que sólo bebe una copa de vino durante la comida, cuando el crepúsculo les hace dar cuenta de lo tarde, deciden trasladar la fiesta al interior de la casa, dentro juegan al Uno en la sala alrededor de la mesa central, las bebidas continúan sin agotarse, la rubia se siente cada vez más nerviosa al ver que no se terminan. Cuando el reloj de la pared dio las diez y algunas ya abandonaron la sala para ir a descansar a sus habitaciones, el moreno de pronto se puso de pie anunciando que él también se iba a marchar. Los chicos lo despiden con una mano, la rubia se levanta asustada al verlo poniendole la correa a Brownie,

-Darien, creo que es mejor que nos quedemos aquí. No creo que estés en condiciones de conducir. -Está asustada, su corazón está golpeando con fuerza contra su pecho mientras ve como mete al perro en la parte trasera.- Vamos, podemos utilizar una de las habitaciones y quedarnos aquí.

-Estoy bien.- Es lo único que dice, ve paralizada como se sienta detrás del volante, baja la ventanilla y le pregunta.- ¿Vienes o te quedas aquí?

-Darien por favor, quedémonos aquí. -Sus ojos comienzan a humedecerse, pequeños destellos en forma de recuerdos vienen a su mente. Da un pequeño brinco cuando escucha como el motor entra en funcionamiento, obligándose a sí misma abre la puerta del coche y entra, se sienta y coge la correa, sus manos están tan frías y temblorosas que se le dificulta ponerlo en su sitio. Mantiene sus manos en el cinturón mientras el coche avanza, al ver que comienza a coger más y más velocidad, puede sentir como la adrenalina está fluyendo en sus terminaciones; sus pensamientos dan vueltas alrededor de los dos estrellándose contra otro coche o saliéndose la ruta y matándose.

Darien mantiene la mirada al frente y maneja el coche sin mucha dificultad, van avanzando sin problemas aparentes, y de pronto ocurre, debido al embotamiento de sus sentidos no percibe a tiempo que hay una curva demasiado cerrada, por lo que la velocidad que lleva no le permite reducir la marcha a tiempo y hace que pierda el control del vehículo, por lo que el coche derrapa, el grito que pega la rubia lo hace mantener fuertemente agarrado el volante mientras avanza y se salen de la carretera. Para el coche con las manos blancas como el papel de la fuerza que está ejerciendo, los sollozos que escucha junto a él lo hacen verla, su pequeña niña está temblando violentamente en el asiento, y tiene una mano sobre su boca para acallar sus gritos de pánico, gruesas lágrimas caen de sus ojos.

Está demasiado ebrio para decir algo, o para siquiera entender el peligro que acaban de pasar, vuelve la mirada hacia delante y vuelve arrancar el motor, el resto del camino no pasa ningún percance más, para alivio de la rubia, cuando llegan a casa, él se baja del

coche y se va directo dentro de la casa, la rubia baja temblando de pies a cabeza, saca a su perro y lo lleva dentro; ve como el moreno está tendido en la cama, durmiendo.

Busca en el armario una manta y se va a la sala, se sienta en el sofá pensando en lo que había pasado, sus manos aún seguían temblando por el miedo que había pasado, al cabo de unos minutos se levanta y entra con cuidado en la habitación con miedo de despertarlo, se encierra en el baño donde se cepilla los dientes, se quita el maquillaje y se cambia la ropa por el pijama, vuelve a la sala, apaga las luces y se acuesta en el sofá, se hace un ovillo y comienzan a caer algunas lágrimas.

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Nota de Autora:

Hola, como dije la última vez las cosas se están complicando cada vez más, espero de todo corazón que estéis bien. Sean precavidos.

Nos leemos y hasta la próxima