Disclaimer: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, la historia sin embargo es de mi creación.

N/A: Hola! ¿Sorprendidos? Bueno uno de mis propósitos para este 2021 fue cerrar todas mis historias y con mucho esfuerzo lo estoy logrando, incluso hasta comencé un nuevo fic... si gustan pasarse por mis historias son bienvenidas les envio un fuerte abrazo y les deseo muchísima salud mis lectores fieles.

"La concubina del Inuyoukai"

Se encontraba caminando por un largo pasillo completamente oscuro, el eco de sus pasos resonaban de manera exagerada, su corazón latía desbocado de manera incesante, la angustia no la abandonaba ni por un solo momento ¿dónde estaba? ¿estaba soñando? caminaba más deprisa, no no era suficiente... ¡tenía que correr! o llegaría tarde ¿pero tarde para qué?... ¡corre Kagome! ¡corre!

—¡Ahhhh!—de su garganta salió un grito ensordecedor, su respiración era acelerada y su cuerpo estaba bañado en sudor, trato de enfocar la vista en medio de la oscuridad de su habitación —Sólo fue una pesadilla más... —habló en soliloquio escondiendo su rostro entre sus manos.


Desde que se había despertado no había podido conciliar el sueño, sentía que bajo sus ojos había unas pesadas ojeras que le daban un aspecto apagado.

Había pasado el día entero en un estado de quietud absoluta, repasando de manera obsesiva cada detalle de aquel aterrador sueño. Una y otra vez repasando cada sonido, cada pobre detalle del oscuro y escalofriante pasillo, cada sensación de desesperación y creciente terror cuando parecía llegar casi al final del mismo.

Lo peor fue que aquella "pesadilla" o para ser más exacta aquella "visión" se había vuelto una constante durante las siguientes tres noches venideras, cada una fue peor que la anterior, más vivida, más real, y cada vez estaba más cerca de llegar al final.

A la mañana del cuarto día no pudo beber ni comer nada en el desayuno, los nervios la estaban matando, sentada en el balcón, miraba con pánico hacia el cielo temiendo cada segundo que transcurría que la noche llegara y por fin terminara el tortuoso y asfixiante recorrido; ni siquiera se daba por enterada de que el Lord del oeste no la había visitado desde hacía una semana, sus pensamientos estaban enfocados en la desesperante angustia que no le permitía ni un solo momento de tranquilidad.


ø

Sobrevolando por las tierras altas del norte, descendio sobre un acantilado de formaciones rocosas donde el agitado mar azotaba sus olas, el imponente Lord del oeste.

—Por fin llegas, supongo que tu también has estado ocupado.

—Totosai, ¿encontraste su guarida? —preguntó estoicamente.

—No, pero he averiguado algo aún más interesante ¿ Sabías que Naraku estaba aliado con el hermano mayor de la princesa Higurashi Sota?

—Eso no me extraña ambos se encontraban en el mismo lugar, no dudo que el híbrido sea quien lo aniquiló —sopeso sus palabras mirando hacia el norte.

—Lo que averigue es muy interesante, tal parece que Naraku lo eliminó porque se ha enamorado de la princesa y su hermano era un obstaculo, aparentemente Higurashi Souta también estaba enamorado de su hermana.

—Ella lo vio morir.

—Entonces eso explicaría porque perdió la memoria, el trauma debió haber sido demasiado para ella.

—Los humanos y los híbridos son patéticamente frágiles —remarcó con una risa sarcástica. —Amor...

—Hay que tomar a ese híbrido en serio, tal como pensaste se trata de un viejo enemigo, y tenía buen conocimiento del castillo debido a ello. Desde hace más de 118 años que odia a tu padre. —aseveró con firmeza.

—¿118 años, eh? —a su mente vino la imagen de aquella humana desterrada que cautivó el corazón de su padre.

—Así es, tengo la certeza de que el tenía alguna conexión con Izayoi-sama.

—Averigua lo que puedas, y no vuelvas sin saber su escondite—se alejó volando sin decir más, aunque el viejo demonio de fuego sabía que su destino era el Oeste.


Su respiración se hacía más irregular, su mirada estaba fija en el anaranjado cielo, a pesar de que no era un día extremadamente caluroso, estaba transpirando copiosamente, la ansiedad y el temor estaban reflejados en sus orbes chocolates. Se encontraba en un estado de febril excitación y terror que ni siquiera se inmuto por la llegada de su señor, quien, aunque por fuera permanecía tan estoico como usualmente lucía, por dentro no ocurría lo mismo "temor" podía olerlo a la distancia, era un aroma bastante placentero para el en otras circunstancias sin embargo olerlo en la humana le causaba cierto nivel de insatisfacción. Camino hacia ella que no parecía inmutarse de su llegada—Mujer—demandó con un tono de voz autoritario.

Al escuchar su voz, el trance parecio romperse de manera instántanea, y la pétrea postura que había mantenido religiosamente desde el amanecer se deshizo permitiendo que la tensión abandonase de a poco su cuerpo, lagrimas se asomaron a sus ojos pero las mantuvo sin derramarse —Mi señor Sesshoumaru...

—¿Qué ha ocurrido?—cuestionó dominante.

Antes de poder responder su atención se desvio nuevamente al cielo que se veía cubierto por los tintes nocturnos, una oleada de terror la cubrió —¡Por favor mi señor! ¿Podría pasar esta noche conmigo?

El inuyokai observó como su demanda fue ignorada lo cual le extraño ya que la azabache solía ser complaciente de manera inmediata; decidió pasarlo por alto y se encamino a la habitación donde al entrar los brazos de la mujer lo rodearon expresamente buscando refugio.

—Este Sesshoumaru no se repetira, responderas a mis preguntas cuando te lo ordene Kagome —su tono de voz fue suave pero tajante lo que hizo que la ojimarrón observara a su interlocutor directamente a sus orbes dorados. —¿Ha entrado alguien a este lugar en mi ausencia?

—Solo la persona que trae el agua para mi aseo y la comida, aunque nunca soy capaz de ver a nadie, las cosas aparecen en el momento indicado —respondió más calmada al verse distraída de la llegada de la noche.

—Emanas temor. —No preguntó, simplemente afirmó, afianzando su agarre al sentir que la joven mujer titubeo antes contestar, tratando de infundirle inconscientemente valor.

—He estado, teniendo esta clase de terribles sueños, cada noche—el oji dorado le miró profundamente instándola con su silencio a que prosiguiera con su narración—Me encuentro caminando por un oscuro corredor, este es tan oscuro y aterrador ,sin embargo me resulta terriblemente familiar, cada noche avanzo más y más—mientras relataba podía notar como la ansiedad y la angustia hacian eco en su voz—pero cada paso que me acerco a la salida, el terror y el pánico me acechan como sino quisiera llegar verdaderamente al final del pasillo.

—Mirame—ordenó haciendo que la azabache evitara caer en trance nuevamente —tus pesadillas sólo podrán alcanzarte si te vuelves débil y tu humana has sido muchas cosas entre ellas estúpida pero nunca débil—asevero tajantemente.

A pesar de que la había llamado estúpida no se sintió como un insulto sino como un ¿halago? ¿sería ella verdaderamente fuerte?


Lejos de allí la albina y fiel sirviente vigilaba diligentemente en su espejo a la princesa humana por ordenes de su señor Naraku. Había esperado a que el Lord la dejara por un largo periodo, para poder atormentarla sin que se diera cuenta de su hechizo. Y en palabras exactas de su señor debía de devolverle sus recuerdos en el momento preciso.

Y entonces al ver al Lord tomar a la princesa de su rostro y besar sus labios, supo que ese era el momento indicado, puesto que el miedo, la angustia y la expresión de tortura se desvanecían de su rostro.


Se sentía fuerte, amada y protegida junto a él, pero algo palpito dentro de sí; beso fervientemente al demonio de ojos dorados tratando de detener aquel punzante dolor que la atacaba sin piedad. Sus sienes le dolieron y entonces la imagen del oscuro pasillo se presento en su mente una vez más, siendo esta vez más corto que las veces anteriores, se aferro al Inuyoukai de sus ropas en un intento desesperado por sentirse nuevamente como hacía unos instantes.

Y de pronto los recuerdos fluyeron como agua en su mente y todo se volvio claro, al salir corriendo del pasillo, la luz de la luna ilumino el justo instante al joven hombre de cabellera corta "Souta" siendo partido cruelmente por la mitad por un latigo venenoso mientras soltaba aterradores alaridos; ella había corrido a sostenerle al verle caer pero su cuerpo literalmente se había separado en dos partes bañandola con su sangre, grito de terror y de pronto vio su rostro.

—¡Tú! —gritó descolocadamente con las pupilas desorbitadas—¡Fuiste tú! —gritó alejándose lo más que le fuese posible sintiendo como el dolor le martillaba la cabeza. —¡Yo iba a volver! ¡No tenías porque hacerlo!

El Lord se mantuvo en completa quietud observandola escuchandola con suma atención, mientras ella se encontraba frenética gritando lo que parecían ser sólo un montón de incoherencias.

—¡¿Porqué?! —gritaba desgarrando su garganta.—¡¿Porqué acabaste con él de esa manera tan cruel?!

—Este Sesshoumaru no tiene porque darte explicación alguna —dio por simple respuesta —¿Acaso debo recordarte cuál es tu lugar? —contestó sin mostrar la exasperación que le causaba la falta de respeto con la cual le hablaba, además de la locura que rozaba cada palabra que ella vociferaba, esa no parecía su humana.

De pronto se silenció de golpe y cayó derrotada al suelo —No —susurró con voz cansada—Ahora lo recuerdo perfectamente, no soy una enamorada viviendo un amor secreto y correspondido, no soy única —hizo un enfásis descarado en el último calificativo—Soy la insignificante humana que se sacrificó a cambio de la vida de su padre, pero que en lugar de morir fui traída para ser humillada una y otra vez sin contemplación, lavando así el crimen cometido hacia tu padre el Gran General Perro, soy la estúpida humana que dejo que su corazón fuera cautivado por un demonio sanguinario que no conoce la piedad—escupió con sorna.

—Más te vale que cuides tus palabras— la retó sujetandola peligrosamente de su cuello.—Aún eres de propiedad—siseo con furia el ambarino, la azabache estaba pisando terreno peligroso.

—Sí, pero no lo seré del mismo modo en que lo fui—tragó con dificultad—mi cuerpo sigue siendo de tu propiedad, tal vez lo sea por siempre, puede que incluso llegues a trastornar mi mente ¡pero jamás volveré a entregarte mi corazón!

El ambarino solto lentamente su cuello permitiendole recuperar el aire —Desnudate—demandó de manera similar a la primera vez que la poseyó.

La azabache no lo dudo ni por un segundo se despojó de sus ropas por completo dejando al descubierto cada recoveco de su nívea piel. Mientras el peliplata se desanudo lentamente la armadura, mirando estoicamente a la mujer, se desato las finas prendas para sentarse en la cama esplendorosamente desnudo, e imponente.

—Sube —inquirió secamente.

La mujer obedeció sin miramientos, soltó un gemido al montarse y sentir aquella intrusión, más no sintio ese abrasador deseo sino una feroz furia que la dejaba helada.

Él pudo notar en sus ojos la ausencia de aquello que siempre la gobernaba durante sus fortuitos encuentros, podía sentir su piel fría y tensa, carentes de la cálidez y anhelo que la embriagaban al tocarla, la penetró, una dos, tres, cuatro veces más nada cambio, soltó un gruñido de fastidio y sin sabaer bien la razón decidio marcharse de ahi sin terminar el acto.

—¿Eso es todo mi señor? —preguntó con frialdad, más no recibió respuesta, el simplemente se vistio y se marchó, permitiendole así largarse a llorar amargamente por la recién sentida pérdida de su querido hermano y su corazón roto.

N/A: Espero les guste!!! Espero leer sus reviews, sus opiniones y su apoyo son todo para mí, en estos tiempos díficiles. Si dejan varios les subo el próximo capítulo el miércoles jijiji.

Cariños y besos.

Moon Skin