SOSPECHAS
SAKURA
Me apreté con fuerza al la chaqueta de Syaoran, dejando que en lugar del frió aire del jardín entrara hasta mis sentidos el tibio aroma de Syaoran Li. Le brindé una sonrisa corta a Takeru Chien cuando vi que se acercaba a mi –supongo que querrá acompañarme –le dije esperando no haber sido demasiado ruda diciendo eso, se supone que yo debería entretenerlo.
Él me sonrió de una manera extraña, yo me enterré en el abrigo hasta las narices, cuando dije que me quedaba gigante era cierto –Dígame señora Li, ¿Qué hace dando un paseo si él clima es tan helado? Veo que no es el adecuado para sus cotidianas salidas. –Rió de manera extraña y antes de que yo pudiera contestarle habló de nuevo –quizás esa no era la pregunta adecuada, mejor dígame ¿Qué ha hecho para que su esposo la haya dejado salir?
-Le contestaré ambas para satisfacer su curiosidad –le dije sacando mi cabeza del abrigo –me gusta salir a pasear con el clima así, encuentro la posibilidad de abrigarse bastante entretenida y el encierro demasiado aburrido. Y en segunda, solo le he dicho que vendría a pasear.
-Ya veo –dijo mirándome de reojo con un brillo extraño en los ojos, no sabía que era exactamente, pero había algo extraño en el ambiente. Me sentía insegura… lo cual era raro porque él nunca me había hecho sentir así, las conversaciones con Takeru siempre habían sido tranquilas. Tal vez estar con Syaoran me estaba afectando demasiado, me apreté de nuevo en la chaqueta mientras lo observaba hablar –le diré algo Señora Li, espero no me mal interprete, estoy siendo sincero. Pero en cierta forma me ha disgustado su matrimonio con el señor Li –lo vi extrañada, la verdad no me esperaba eso. Takeru sonrió de lado y llevándose las manos a la espalda con casualidad dijo –seré específico, supongo que no comprende ¿verdad? –Asentí como respuesta –cuando vine aquí era para pedir su mano en matrimonio, ya verá porqué mi padre está tan molesto con su matrimonio y demás –se detuvo y yo lo vi dudosa, solo para que él me dijera con un tono bromista –Syaoran Li nos ha dejado a muchos sin esperanzas.
-Lo siento mucho –atiné a decirle, estaba haciendo una nota personal en mi interior que decía: tener de nuevo una conversación con Takeru Chien puede ser demasiado incómodo.
Takeru negó con las manos –no lo haga, a menos de que consideré dejar a su esposo por mi –rió como si todo aquello se tratara de un chiste. –espero no haber sido demasiado irrespetuoso.
-Yo…no olvídelo –le aseguré en un momento de duda, no podía solo disculparme e irme del lugar. ¡Dioses a que lío me había metido! Reuní fuerza, esperando que la búsqueda terminara pronto y que alguien me sacara de esa incómoda conversación –lo entiendo en cierto punto, mi matrimonio fue una sorpresa para todos. -A lo lejos pude distinguir a Kero volando, bajé un poco la vista solo para encontrarme con Syaoran, recostado sobre una pared, su mirada seria sobre nosotros. Mi señal para irme de allí, -espero no parecer descortés –le dije mirando de nuevo a Takeru –pero creo que el frió ya me ha afectado lo suficiente. Con su permiso –recibí una leve reverencia de parte de Takeru y comencé a caminar en dirección hacia donde creí haber visto a Syaoran.
-Sakura… -La mención de mi nombre me hizo voltearme, Takeru nunca me había llamado así, aunque no consideré el momento adecuado para hacérselo notar, entendí que de su voz mi nombre sonaba extraño. Él se acercó hacia mí, con una sonrisa extraña en el rostro que casi me hace retroceder, extendió su mano y me entregó mi supuesto anillo de matrimonio. Bajo la chaqueta sentí el espacio vació que tenía mi dedo anular en mi mano derecha, tomé mi anillo y me lo coloqué sin saber que decir – tenga cuidado, podría perderlo –y diciendo eso se marchó.
Di la vuelta y cuando entré en el castillo me encontré con un pasillo vació, solo que algo me decía que Syaoran me seguía de cerca. No le presté atención a ese pequeño detalle, sino que miré a mis pies y me di cuenta de que estaba empapada, necesitaba cambiarme con urgencia. Así que caminé directo hacia mi habitación, hasta que entré y me senté en la cama, mirando mis manos fijamente. Es que ese anillo quedaba en mi dedo de manera perfecta, no había forma de que simplemente se aflojara de mi dedo y cayera al suelo. ¿Además en qué momento fue que Takeru lo vio? Ya no parecía ser la misma persona con la que solía hablar antes.
Como autómata vi los zapatos de Syaoran que se detenían delante de mí, pero no elevé la mirada, estaba todavía demasiado perdida en todas las cosas que estaba sintiendo de repente. El sentimiento más profundo que lograba percibir era miedo, porque eso de mi anillo se me había figurado como una advertencia; fui yo quien todo este tiempo estuvo creyendo que había algo bueno en Takeru Chien, porque eso es lo que me había mostrado, y ahora no podía dejar de sentir un miedo extraño, sentirme vulnerable a su lado. Después de eso lo segundo que pude pensar es en la arrogante cara que pondría Syaoran cuando le dijera esto, porque vendría algo como "se lo he dicho" y no me gusta para nada dejar que él gane, eso era parte de nuestras pequeñas peleas, y sucediera lo que sucediera entre nosotros eso ya se había vuelto costumbre. Y finalmente estaba comprobando lo primero cuando recordaba lo extraña que había sido la conversación con Takeru. Todavía no se en que más problemas me puede meter cuando Syaoran se entere de esto, porque lamentablemente no encuentro razón para no contárselo.
Di un suspiro de cansancio, ¿Cómo es que una sola persona puede llegar a sentir tanto en tan solo unos segundos? Levanté levemente la mirada de Syaoran, tan fría y de disgusto total, es que supe que de nada había servido esa búsqueda. Cuando se resumía a cosas que tenían que ver entre Takeru y Syaoran, solo ese semblante podía encontrarle –No encontraron nada ¿verdad? –le dije sin poder evitar la media sonrisa que aparición en mis labios. Sentí que un escalofrió recorría mi cuerpo, recordando porque había vendió hasta la habitación, estaba empapada. Me levanté para buscar algo seco y caliente.
-Nada, ¿Qué ahora es adivina? –preguntó Syaoran y aunque estaba de espaldas a él podía imaginar cómo cruzaba los brazos sobre su pecho, fastidiado con todo el asunto.
Sonreí levemente, porque no tenía muchas ganas de reír en ese momento, saqué la cabeza por el vestidor para contestarle –no sea tonto Syaoran, eso no venía con las cartas. Es solo…intuición –le aseguré antes de regresar para terminar de cambiarme.
Lo escuché dar un bufido al otro lado, y luego murmurar algunas cosas que la verdad no entendí. Si había alguien que podía enojar mas a Syaoran que Eriol y yo juntos era Takeru Chien, y ni siquiera tenía que estar en la habitación para hacerlo enojar. Salí del vestidor para verlo a él tal como me lo imaginé, de brazos cruzados sobre su pecho, excepto que alzó una ceja cuando me observó detenidamente. Me acerqué hasta él y le di la chaqueta que me había dado, yo ya me había colocado un vestido azul oscuro sencillo, de mangas largas y encima de este un abrigo fino. No lo vi directamente a los ojos, porque sabía que él me preguntaría y estaba decidiendo en ese momento por cuál de las tantas cosas que podía decirle comenzar –yo creo que él sabía que tarde o temprano ustedes harían algo como eso –le dije al fin buscando sus ojos ambarinos.
-Eso también lo dice por intuición o…
-Syaoran –protesté ante su sarcasmo, no sentía que era ni la hora ni el momento para ello.
-Está bien princesa le molestaría darme una explicación –me dijo tomando mi mentón y acariciando mi mejilla con su pulgar.
-Porque fue como si te estuviera retando, como una amenaza –le dije tomando la mano que sostenía mi rostro y llevándola a mi cintura para hacerme un lugar en su pecho, porque yo ya había descubierto que Syaoran podía ser totalmente cariñoso solo cuando él y yo estábamos solos, lo demás era la simple actuación que llevábamos a cabo. Corrí mi mano por el brazo de Syaoran, justo al subir el codo encontré un corte en la camisa que llamó mi atención, y no solo la camisa estaba cortada sino también su piel, pues había ciertos rastros de sangre. Lo miré interrogante, pero él movió la cabeza antes de decir algo, y ya que no era una herida fuerte no quise darle problemas. Así que al final, solo me acerqué a él, apoyando mi cabeza en su hombro -, como si supiera que yo te contaría, lo que es lógico, aunque creo que no está seguro de las cosas. Pero ya te dije que es pura intuición.
-¿Y exactamente como puede ser intuición todo eso? –preguntó Syaoran con un dejo de burla en su voz.
-Porque mi anillo no se cae por si solo de mi dedo –le contesté y al ver que no comprendía bien lo sucedido tuve que relatarle todo lo anterior. Y pude ver como su amargura aumentaba de momento cuando le contaba las cosas que me había dicho, lo cual logró ablandar mi humor en un tanto. Al final yo solo me quedé en silencio, esperando ver su reacción, aunque aun me aferraba a su mano, era extraño como todo ese miedo se esfumaba cuando él estaba cerca.
-Sería posible, que si hay alguna prueba no esté exactamente en la habitación del Chien que buscamos –dijo Syaoran poniéndose su chaqueta, lo vi recuperar su ánimo y borrar esa cara de pocos amigos –después de todo según Keroshi la espada está en la habitación de Tao Chien. –me vio con una sonrisa que se podría llamar maléfica, ya veo porque le tienen tanto miedo si anda por allí hablando de sus planes y sonriendo así. Le abroché la chaqueta y le sonreí de regreso –me gusta su instinto mi cerezo–me dijo inclinándose hasta besar mis labios, enrollé mis brazos en su cuello y sentí como el típico rubor en mis mejillas aparecía.
-¡Dioses es tarde! –reclamé cuando de reojo vi que la luz en la habitación se estaba disminuyendo.
-Tarde…. ¿para? –preguntó Syaroan entre divertido, él estaba bien enterado de lo despistada que puedo ser.
-Le prometí a tú madre que hablaría con ella –contesté librándome de su abrazo, tal vez no de buena gana y dirigirme hacia la puerta de la habitación.
-Esto no puede ser bueno –se quejó Syaoran viendo partir a Sakura a toda prisa de la habitación.
Tao Chien vio a su hijo que miraba fijamente a un fuego que se consumía frente a él, jugueteaba con algo en su mano pero se le podía ver muy pensativo. El mayor de los Chien se acercó hasta estar un poco más al alcance de la voz de su hijo –has estado un poco desentendido de esto –le reclamó el padre.
Takeru Chien ni siquiera se giró a verlo, sus labios se movieron solo para dar la respuesta que su padre deseaba –estaba esperando el día que ellos se animaran a venir a revisar la habitación. No puedo culpar a nadie de un casi asesinato si no están seguros que yo no he sido el que lo ha cometido.
-Entonces no has averiguado nada sobre…
-Lo están haciendo muy bien últimamente incluso la puse a prueba a ella esta tarde – interrumpió Takeru antes de que su padre pudiera reclamarle cualquier situación –si están o no casados es muy difícil confirmarlo –se puso de pie, extendió su mano frente a él donde había un pedazo de tela blanca manchado de varios puntos rojos, sus ojos brillaron fascinados cuando su cabeza se movió levemente para ver a los ojos de su progenitor, una risita maquiavélica apareció en sus labios justo cuando arrojaba la tela al fuego –lo único que me molesta es que sea ella la que tenga que sufrir por él, pero es el punto más débil que tiene Syaoran Li.
SYAORAN
-Leí en un libro por allí que las personas se hacen viejas más rápido debido al exceso de preocupación y el exceso de ira –dijo al voz de Eriol a mi lado mientras caminábamos hacia el comedor del castillo para la cena de esa noche. Vi la sonrisa idiota que tenía Eriol en los labios al momento en que se colocaba en mejor posición los anteojos y continuaba diciendo –Syaoran deberías considerar gruñir menos y distraerte un poco. No espera…para eso buscas a Sakura ¿verdad Li?
En ocasiones hablar con Eriol se vuelve tan estresante, es como una pelea interna en la que no decides si abofetearlo o tener piedad de tanta incoherencia que sale de su boca –Hiraguizawa ¿no tienes cosas que hacer?
-Es en serio Syaoran vive un poco –me dijo Eriol dándome una palmada en la espalda, yo le respondí con un gruñido que estoy seguro que al él no le importó –mira que allí va Sakura.
Levanté la mirada para ver a la castaña ser arrastrada de la mano entre rizas por Keroshi, mi sobrina iba al frente apurando a Sakura por algo y Sakura a penas y podía mantenerle el paso porque Kee la jalaba hacia abajo con su mano. Llegaron hasta la entrada del comedor, donde Kee se detuvo, Sakura le susurró algo al oído y ambas rieron al mismo tiempo, Keroshi asintió y se despidió de Sakura. Vi a mi sobrina acercarse a Kerveros, abrazarlo y comenzar a platicar con él. Sakura, por otro lado, había logrado que su despistada personalidad saliera a flote, pues nada mas dejó a Kee caminó dos pasos y chocó con su propio hermano. Que la detuvo en brazos y comenzó una pelea, mientras todos estábamos entrando en el comedor. Cuando supe que todos estaban adentro y que pronto servirían la comida no me dio más remedio que esperar de pie hasta que Sakura se sentara primero, por la simple educación.
-Monstruo ya tienes esposo, no deberías de comer tanto o Li te puede dejar por otra – escuché que dijo Touya mientras ambos observábamos como Sakura se acomodaba la falda del vestido por casi haber caído al suelo.
Vi las mejillas de Sakura que pronto tomaron color. Lo cual no es raro en Sakura porque suele sonrojarse por todo –Hermano, pero ni siquiera han servido la comida para que digas esas cosas –gruño Sakura mirando a su hermano mayor con recelo.
-Touya –vino la voz del rey Fujitaka a la cabeza de la mesa, que más que un regaño sonreía, pero decía en su rostro que era tiempo de que ambos se detuvieran.
Touya le revolvió el cabello a Sakura con una mano, haciendo que ella lo observara con furia solo por unos minutos, porque al estar cerca de ambos pude notar que ella se llevaba las manos al pecho y que rápidamente su piel palidecía al instante. Me acerqué a ella y la tomé de la espalda, su hermano se acercó también, como todos alrededor pusieron total atención en la princesa. Un olor extraño nos llegó a ambos, solo que parecía que a Sakura le afectaba más que a mí, pues ella solo parecía apretarse más y gemir de dolor.
-Es la herida que… -escuché que alguien quiso preguntar.
-Sus bolsillo joven Kinomoto –dijo al voz tranquila de el ángel de Sakura que se había acercado a nosotros, extendió una mano y miró a Touya –entregue lo que tiene. El mayor de los Kinomoto lo observó extrañado, pero de todas formas hizo lo que se le pidió. Mientras detenía en brazos a Sakura pude ver un poco la sorpresa cuando le entregó al ángel un pequeño saco morado. Yue se giró hacia nosotros, era obvio que el olor provenía de esa bolsa, y sentí como Sakura ahogaba un gemido y enterraba las uñas en mis brazos cuando el olor se hizo más fuerte a nuestro alrededor. Yue cerró el saco y se lo arrojó a Eriol al otro extremo de la mesa.
-Es el veneno –aseguró Eriol anudando con fuerza el saco.
Sakura parecía mejorara de momento, porque el olor se estaba disipando, se giró en mis brazos y me miró con ojos llorosos, temblaba, pero sabía que era lo que quería decirme. Que su hermano lo conocía por psicópata pero que no sería capaz de hacer todo aquello, quizás si de lastimarme a mí, pero no de volver a hacerlo si en el proceso estaría dañando a la hermana que tanto quiere proteger.
El silencio era inminente alrededor, hasta que fue mi madre, que tomó la palabra, poniéndose de pie se dirigió a mi –ella probablemente necesite descansar, estoy segura que nadie se opondrá a que la lleves a su recámara, alguien puede llevarle su comida si es que llega a tener hambre después de esto.
-Discutiremos esto en privado, llegaremos a un acuerdo de este malentendido –dijo el rey Fujitaka mirando a su hijo, luego a mí.
Tomé a Sakura en brazos sin mayor esfuerzo y salí del comedor, caminé con rapidez hasta que pude llegar a las habitaciones y la dejé a ella en la cama. Iba a ponerme de pie pero sus manos frías y temblorosas me lo impidieron, sus ojos esmeralda brillantes por las lágrimas que querían dejar salir me vieron asustados. Me senté en la cama apoyando mi espalda contra la pared, ella cayó en mi pecho en instantes, entre sollozando.
-No fue él Sakura –le dije, pero era lo único que podía decirle en ese momento.
-Esto ha ido demasiado lejos –aseguró Ielan Li a Fujitaka que estaba frente a ella.
El rey asintió –necesita irse, por unos días, hasta que pueda deshacerme de los Chien y encontremos quien realmente fue el culpable.
-Estoy segura que Eriol puede quedarse, él conoce mucho en este asunto, le será muy útil –continuó la reina.
-Confió en que la llevaran a un lugar más seguro y su hijo la ha mantenido a salvo, no me equivoco con eso.
