Bueno, aquí estoy ya con el capítulo 12 de esta historia, muchas gracias a todos aquellos que habéis estado leyendo esta historia desde el principio y aún seguís aquí.

No he podido ponerme antes con este capítulo porque he estado demasiado liada con varias cosas, pero por fin he encontrado un hueco para poder continuar escribiendo todo esto.

Como ya sabéis, ni Boku no Hero Academia ni la saga Gone (Olvidados en España) me pertenecen, son propiedad de sus respectivos autores.


Capítulo 12

Brianna miraba enfadada al chico que estaba delante de ella. Odiaba que ese idiota de Drake aprovechase cualquier ocasión que tenía para ir a burlarse de ella.

-No sabía que entre tus aficiones estuviera burlarte de gente más joven que tú-le soltó desafiante la pelirroja. Aunque esos desgraciados le hubieran puesto cemento en los pies para que no pudiera usar su poder, la adolescente no estaba dispuesta a darles el placer de verla derrotada. Brianna era demasiado orgullosa para eso.

Drake se agachó un poco y con la mano agarró a la más joven del pelo y dio un brusco tirón. Sonrió burlón al ver la expresión de dolor en el rostro de la chica de trece años.

-Se te va el aire por la boca, niñata-dicho esto la soltó y le propinó una patada en el estómago. Si había algo que Drake disfrutaba especialmente era causar dolor a otras personas, nada le excitaba más que ver como se retorcían de dolor.

-¡Déjala en paz!

Sorprendido ante esa intervención el chico se giró y vio que en el umbral de la puerta estaba Jack. Sonrió aún más al ver que pese a su intento de aparentar valentía Jack estaba temblando visiblemente.

-¿Y qué vas a hacer al respecto, friki?- la burla era patente en su voz. A fin de intimidarle aún más se acercó a él. No pudo estar más complacido cuando vio que surtía el efecto esperado y que el más bajo retrocedía varios pasos.

-Alguien como tú, que vive gracias a que Caine se apiadó de tu existencia, debería aprender su lugar-amenazó el chico del cabello negro-Como vuelvas a meterte en medio y estropearme la diversión pienso destrozarte esa cara de cobarde asquerosa que tienes.

Jack asintió y salió corriendo.

-Tu caballerito se ha largado con el rabo entre las piernas-dijo de forma burlona Drake girándose para mirar a Brianna.

-No necesito un caballero-respondió ella con esfuerzo, el golpe en el estómago la había dejado sin aliento y aún no se había recuperado al completo-Sé cuidarme yo sola perfectamente.

-Lo que tú digas, princesita.

Brianna se relajó algo cuando el otro se fue. Miró con frustración sus piernas, si tan solo pudiera liberarse de alguna forma del cemento…

Sabía que no estaba en condiciones ni mucho de hacer frente a Caine o de ser capaz de huir de ahí, tampoco podía esperar recibir ayuda de los que se habían librado del castigo por oponerse al chico en un primer momento, todos esos, a ojos de Brianna eran unos cobardes, en especial Jack.


Drake entró y cerró la puerta tras de sí. Se aseguró de ponerle el seguro, no quería visitas inesperadas en ese momento. Se sentó sobre la cama serio. Desde que Caine había bajado a la ciudad él se había quedado a cargo de los chicos que todavía quedaban en Coates.

La sensación de estar al mando había sido fabulosa al principio y había disfrutado cada oportunidad que se le presentaba para humillar o imponerse al resto. Pero no había tardado demasiado en cansarse. Con la única que más o menos lograba divertirse al hacerlo era con Brianna. La única que se había atrevido a plantarle cara.

Decidido se levantó de la cama y abrió el armario. Cogió del fondo de este la caja de herramientas que se había asegurado de tomar prestada a escondidas. La abrió y rebuscó entre las distintas herramientas que vio hasta que pudo encontrar el martillo.

Como esa noche le tocaba a él encargarse de que los prisioneros recibieran su ración de comida pertinente no le costaría demasiado acercarse a Brianna y liberarla. Era consciente de que una vez lo hiciera, era cuestión de tiempo que la chica contase lo que sucedía ahí, pero eso a Drake le traía sin cuidado.


Penny miraba preocupada a Dekka, la chica de tez morena había vuelto a vomitar hacía un rato y la asiática no sabía qué hacer, aunque Caine la había dejado a cargo de los suministros médicos, ella había optado por encargarse también personalmente de la salud de todos.

Apartó con delicadeza el pelo de la frente de Dekka y con un paño le limpió las gotas de sudor que perlaban la frente de la otra chica.

-¡Dios mío! ¡Estás ardiendo!-comprobó la chica de ojos rasgados al poner la mano en la frente de su paciente improvisada. Se levantó deprisa y agarró la cubeta en la que estaba el vómito.

-¡Mark!- gritó aliviada al ver pasar a un chico pelirrojo y con pecas.

-Ah...h-hola Penny…- dijo vacilante y desviando la mirada con miedo evidente. Agarró con torpeza la cubeta y reprimió una arcada al ver su contenido.

-Ve a limpiarlo al patio y lo vuelves a traer enseguida-ordenó Penny-¡Vamos! Que tengo que coger unas cosas y no puedo hacerlo yo todo.

Mark no necesitó que se lo dijeran dos veces e inmediatamente echó a andar deprisa en esa dirección. Penny suspiró y se marchó hacia la enfermería. Cogería el termómetro y vería si les quedaba algún medicamento para combatir la fiebre.

Por el camino se cruzó con varios chicos que nada más verla se apartaban de su camino, como si ella tuviera la peste o algo peor. Le tenían miedo, la chica era muy consciente de ello, pero en ese momento no era lo que más le preocupaba. Dekka llevaba enferma y con vómitos desde la noche pasada y ahora tenía fiebre además. La cosa no pintaba nada bien para ella y Penny comenzaba a preocuparse de verdad.

Cuando llegó a la puerta de la enfermería, rebuscó en su bolsillo y sacó la llave de la sala. Abrió, entró y se aseguró de candar para no ser interrumpida por nadie.

La enfermería era una sala blanca amplia, con 4 camas para acostarse, las típicas cortinas entre medias y los altos armarios blancos repletos de suministros médicos. Cuando Caine le entregó la llave del lugar Penny había pasado horas familiarizándose con el contenido de cada uno de los 3 armarios a fin de saber dónde buscar según la necesidad de cada momento.

Se dirigió al armario del medio y abrió el quinto cajón, dónde sabía que aparte de gasas y tiritas, había varios termómetros electrónicos y de mercurio. Cogió uno de estos últimos y cerró el cajón, según había escuchado varias veces a la enfermera que trabajó ahí hasta la desaparición de los adultos, los termómetros de mercurio eran más precisos y fiables que los otros.

Salió de la enfermería, asegurándose de haber cerrado con llave la puerta.


Para su horror, nada más volver a dónde estaban Dekka y los demás, vio que al lado de la enferma había vómito. La ropa de la chica también estaba sucia y apestaba.

De Mark y de la cubeta no había rastro alguno.

-Joder, maldito hijo de puta-dijo Penny entre dientes mientras que, con una servilleta, limpiaba el resto de vómito de la comisura de los labios de Dekka.

-¿Penny?-murmuró algo atontada la otra chica.

-Shhh, tranquila-Penny, con mucho cuidado la ayudó a incorporarse, el cemento de las manos de Dekka dificultaba en demasía todo eso.

Con cuidado de no hacerla sentir peor, ambas chicas emprendieron el lento pero necesario recorrido hacia el cuarto de baño, Dekka necesitaba darse un baño cuanto antes mejor.

Debido a la ausencia de agua corriente utilizaban agua del lago cercano a modo de sustituto, no era la mejor alternativa, pero sí la única que tenían en ese momento. Cada poco tiempo, iban hacía allí en coche y volvían con, al menos, 10 garrafas de 6 litros llenas.

Una vez que hubo llegado al baño con Dekka se detuvo, como buenamente pudo ayudó a la otra chica a meterse en la bañera.

-No tardo, voy a buscar agua-dijo incorporándose y saliendo deprisa. Fue corriendo hacia el comedor, que para suerte de ella, no quedaba demasiado lejos de ahí.

Entró y se dirigió a la despensa, dónde guardaban todos los suministros que tenían en ese momento. En un rincón había unas 30 garrafas de agua llenas completamente. En cada una de ellas había puesta una etiqueta en la que aparecía el uso al que estaba destinada. La mitad estaban marcadas para ser usadas en la cocina y la otra mitad para el aseo personal. A la hora de hidratarse hacían uso de agua embotellada, pero era una opción de la que pronto no podrían hacer uso.

Levantó una de las garrafas y se tambaleó un poco por el peso, Penny nunca se había caracterizado precisamente por su fuerza física y cargar cosas nunca se le había dado bien.

Para cuando quiso volver al baño, tenía ambas manos rojas de haber estado cargando con el agua, le dolían ligeramente, pero hizo caso omiso del dolor, tenía cosas más importantes en las que pensar en esos momentos.

Con cuidado empezó a desnudar a Dekka , le retiró los pantalones y la ropa interior. Observó irritada el cemento que cubría las manos de la enferma y gruñó un poco, ese maldito de Caine era un verdadero salvaje.

Cogió unas tijeras y comenzó a cortar la camiseta de la chica por la zona de la espalda, dejando por completo a la vista la espalda morena de Dekka. Después procedió a recortar las mangas de la camiseta.

Una vez hubo hecho todos esos recortes a la ropa de la chica procedió a terminar de desnudarla. Dekka tiritaba ligeramente y los dientes le castañeaban. Producto todo de la fiebre se dijo Penny mientras que llenaba la bañera con el agua de la garrafa.

Cogió una esponja y la mojó. Comenzó a pasarla con suavidad por el cuerpo de la otra chica, asegurándose de que no dejaba piel seca. Quería que Dekka se fuera relajando poco a poco.

-¿Está bien el agua?-preguntó Penny mientras volvía a empapar de agua la esponja.

Dekka asintió, demasiado cansada como para articular palabras y se limitó a cerrar los ojos y a disfrutar del baño.

La chica asiática repitió varias veces ese proceso, teniendo especial cuidado en no ser brusca, no quería aumentar el malestar de la otra.

Una vez juzgó que había sido suficiente echó jabón en la esponja y comenzó a limpiar a Dekka.

Cuando hubo enjabonado todo el cuerpo de la chica, dejó la esponja a un lado y le fue retirando el jabón con las manos y algo de agua. Fue despacio, estando atenta de no dejarse nada de jabón por quitar.

Cogió una toalla y cuando sacó a Dekka de la bañera la fue secando poco a poco.

-Gracias

-No hay de qué-respondió Penny sonriendo y envolviendo a la otra con la toalla-¿Te sientes mejor?

-Algo, todavía tengo el estómago revuelto.

-Estás menos pálida ya-comprobó aliviada la asiática-Ven, vamos a tu dormitorio, a ver, que te puedes poner de ropa.

Fue una caminata lenta, pero a Penny no le importó en absoluto, si Dekka seguía encontrándose algo mal lo más prudente era ir despacio y evitar movimientos bruscos.

Cuando estuvieron en la habitación, ayudó a la otra chica a sentarse en la cama y abrió el primer cajón de la mesilla. Sacó un par de bragas y se las puso a Dekka.

Después abrió el armario y seleccionó unos pantalones vaqueros que creía le sentarían bien. Se los colocó con cuidado y le retiró por completo la toalla que la cubría. Le puso el sujetador con facilidad y se mordió el labio, ahora venía la parte complicada pensó y era ver qué camiseta podía ponerle.

-¿Tienes algún prendedor?-preguntó. Se le acababa de ocurrir una idea.

Rebuscó en el lugar dónde Dekka le indicó y cogió dos, después agarró una de las camisetas de la muchacha, y, como previamente había hecho con la anterior camiseta, recortó las mangas al completo y realizó un corte en la zona de la espalda, de forma que esta quedase al descubierto. Cubrió a la chica con la camiseta modificada y sujetó la zona del cuello con uno de los prendedores y con el otro unió la zona de la cintura.

Observó satisfecha el resultado, no era quien dice una obra de arte, pero se trataba de lo más funcional y cómodo dado el estado actual de las manos de Dekka.

Sonrió un poco, podía utilizar como excusa el hecho de que la chica estaba enferma para conseguir que pudiera dormir en una cama. La ayudó a tumbarse y la tapó con las sábanas, no sin antes asegurarse de quitarle los prendedores, no siendo que fueran a desprenderse y Dekka terminase por clavárselos. Los dejó en la mesilla.

-Descansa un poco. Voy a hacer unas cosas y enseguida vuelvo.

Cerró la puerta al salir y volvió al baño, cogió la garrafa, la tapó y la llevó a la despensa en la cocina.

Después de eso, llevando consigo varios trapos y lejía, se puso a limpiar los restos de vómito de Dekka que quedaban en la habitación que compartía con los otros niños prisioneros de Caine.

-¿Dónde está Dekka?-preguntó uno de ellos al verla entrar sola.

Penny se giró a mirarle, era Blaise, un chico delgaducho, de pelo color castaño, según sabía rondaría los 11 o 12 años.

-Está descansando un poco en los dormitorios. Se encuentra algo mejor- respondió sonriendo.

Oír eso pareció calmar la ansiedad que había en el ambiente y Penny se felicitó internamente por ello.

-Se acerca la hora de la cena-comentó-¿Queréis que le diga a Drake que yo me encargo de traeros todo hoy?

-¡Sí, sí por favor!-pidieron al momento los niños más pequeños.

-Está bien, está bien- el buen humor era patente en el tono de voz de la chica-Voy a echar un vistazo a Dekka y os traigo la cena, ¿entendido?

-¡Vale!

Penny salió de ahí y regresó al dormitorio de Dekka, sonrió al ver a la chica durmiendo tranquilamente. Se acercó y le puso la mano en la frente, ya no estaba tan caliente como antes comprobó satisfecha. Sacó de su bolsillo el termómetro y lo dejó en la mesilla. Cuando Dekka despertase le tomaría la temperatura, a ver cómo seguía.


-No-dijo Drake tajante ni bien hubo escuchado la propuesta de Penny-Sabes bien que hoy me tocaba a mí, Penny.

Normalmente no le habría importado dejarle el marrón a ella, pero precisamente esa noche no le convenía en absoluto para sus intenciones.

-¿Por qué no?-preguntó irritada la chica poniendo los brazos en jarra-Siempre te estás quejando cuando te toca hacerte cargo y hoy, por ciencia infusa, ¿quieres ocuparte de eso?

-No tengo porqué darte explicaciones-respondió a la defensiva el chico.

-¿Qué es lo que tramas?-preguntó desconfiada Penny.

-Nada. Y aunque tramase algo, no tengo porqué darte explicaciones. Tú no eres Caine. No estás al mando, así que cállate y déjame en paz de una puta vez, pesada de los cojones.

La chica hizo una mueca al oír eso, pero entonces se fijó en lo que había detrás de Drake. Un martillo. Para desgracia suya, el chico se dio cuenta al momento de que ella lo había visto y evitó que pudiera cogerlo.

-¿De dónde has sacado eso?-preguntó preocupada la adolescente-¿Qué vas a hacer con ese martillo, Drake?

-No te incumbe, pesada-volvió a decir el más alto.

-¡Dímelo!

-Cállate. Se me está agotando la paciencia-advirtió el chico serio. Odiaba a las personas como ella. Le levantaban dolor de cabeza. Todo el día gritando con esa voces tan chillonas. Ughh, no las aguantaba en absoluto.

-¡Que me lo digas de una puta vez o…!

-¿O qué? ¿Acaso me estás amenazando, zorra estúpida?

Esa fue la gota que colmó el vaso para Penny, quién ni corta ni perezosa activó sus poderes.

Drake miró la mano con la que sostenía el martillo al notar que en vez de madera, sus dedos sujetaban algo viscoso. Lo que vio le dejó horrorizado. Lo que había en su mano ya no era una herramienta, se trataba de vísceras. Su horror aumentó cuando vio que de uno de los trozos de carne se abría paso una mosca. Inmediatamente lo tiró al suelo, completamente asqueado, observó sus manos y vio que estaban manchadas completamente de sangre.

Era consciente de que se trataba de una ilusión provocada por los poderes de Penny, pero parecía tan real…

De pronto, casi como si nunca hubieran estado ahí, las vísceras se esfumaron y en su lugar apareció nuevamente el martillo, el cual fue recogido con parsimonia por la chica.

-Drake, dime qué pretendías hacer con esto-murmuró con suavidad Penny, casi apiadandose de él por el estado en el que se encontraba en esos momentos.

-Brianna…-alcanzó el chico a decir reprimiendo con gran esfuerzo sus arcadas-V-voy a sacarla de este maldito lugar.

La chica asiática le observó en silencio durante unos segundos, intentando discernir si Drake estaba siendo sincero en ese momento. Finalmente suspiró y asintió-Te ayudaré.

-¿Perdona?

-Que te voy a ayudar a sacarla de aquí, cabeza de chorlito, pero necesito que confíes en mí.

-Vale-murmuró Drake, sin ganas de discutir con ella al respecto.


Tyler estaba tumbado en la cama, ojeando con tranquilidad una revista porno. Era su tipo de "lectura" favorito, esa la había encontrado en uno de los cajones cerrados con llave del director de la academia Coates y no había tardado demasiado en apropiarse de ella.

En ocasiones normales hubiera preferido espiar a alguna de las chicas, en especial a Diana, era realmente divertido para él. Con su poder de camuflaje era capaz de que su piel adquiriera el color y la textura de lo que tenía detrás suya. No era algo infalible, por supuesto, pero sus víctimas siempre tardaban en darse cuenta de que él estaba observándolas.

Había sido de hecho su poder de camuflaje lo que le había permitido ganarse la clemencia de Caine, podía hacer lo que se le antojase siempre y cuando estuviera dispuesto a ejercer como espía personal a su servicio.

En ese momento alguien tocó a su puerta, Tyler, por acto reflejo, se apresuró a esconder la revista bajo el colchón antes de dar permiso a su visitante de entrar en la habitación.

Para su sorpresa, se trataba de Penny, quién entró cargando una bandeja de comida, al chico se le hizo enseguida la boca agua.

-Toma, hoy me tocaba a mí repartir las raciones-dijo la chica tendiendo la bandeja hacia él.

Tyler la agarró en silencio y observó con cierto desinterés a Penny, no iba a negar que se trataba de una chica guapa, tenía los labios carnosos y una nariz bonita, por no decir que sus ojos eran de un azul que le recordaba al cielo despejado. Tenía el pelo negro y lacio a la altura de los omoplatos.

No era fea, pero palidecía ante la exótica belleza de Diana.

Sin prestarle más atención, empezó a comer. A los pocos bocados se vio obligado a reprimir un bostezo, de golpe le empezaban a pesar mucho los ojos y cada vez le costaba más permanecer despierto.


Penny sonrió al ver que Tyler caía completamente dormido, le retiró la bandeja del regazo y se la llevó, pensaba deshacerse de esa comida cuanto antes. No iba a dejar pruebas de que había echado somníferos ahí.

Al pasar por delante de la puerta del cuarto de Drake tocó con firmeza dos veces y se retiró deprisa. Esa era la señal que había acordado previamente.

Tiró la comida y se aseguró de eliminar todo rastro de esta, dejó el plato en el fregadero y se metió en la despensa.

Abrió la mochila que llevaba consigo y comenzó a elegir entre las latas de conserva mientras poco a poco iba llenando la mochila de provisiones. Metió también cuatro botellas de agua de medio litro. No podía pasarse a la hora de meter cosas o atraería atención innecesaria.

Cuando juzgó que era suficiente, cerró la cremallera y abandonó la despensa todo lo deprisa que pudo.

Anduvo nerviosa por los pasillos mientras se encaminaba a la puerta trasera, el punto de encuentro que habían acordado Drake y ella previamente.

No le sorprendió gran cosa ver que era la primera en llegar, se apoyó contra la pared y miró al cielo nocturno. No había ni una sola nube a esas horas y la luna llena se veía con total claridad. Era preciosa pensó la chica ensimismada hasta que el ruido de dos pares de pisadas la devolvió de forma brusca a la realidad. Contuvo nerviosa el aliento y no se relajó hasta que no vio que se trataba de Brianna y Drake.

Se acercó deprisa a ellos y le tendió la mochila al chico enseguida.

-Os he metido provisiones para una semana como mínimo, también tenéis dentro vendas, tiritas y algo de Betadine para tratar las heridas-explicó rápidamente-Además encontraréis dentro una linterna y varios paquetes de pilas.

Drake asintió y se colocó la mochila en la espalda sin mediar palabra.

-Gracias-dijo Brianna, en cambio, agradecida por la ayuda que estaba recibiendo por su parte.

-De nada. Marchaos. Deprisa-pidió Penny nerviosa.


Sé que ha pasado tiempo desde la última vez que subí capítulo, pero espero a partir de ahora no volver a tardar tanto tiempo en subir capítulos de este fanfic. Espero que os guste mucho.

¡Nos vemos en el siguiente!