Hola de nuevo hermosuras, espero que se encuentren muy bien.

Una enorme por la súper, mega demora, en compensación hice un capítulo muchísimo más largo que los anteriores (al menos eso espero).

Y pues con la novedad de que he retomado mi canal de YouTube, por sí gustan ir a visitarlo, también el blog.

Por fin termine mi carrera de Licenciatura en Derecho, también inicie mi propio negocio con ayuda de Oriflame, por sí necesitan algún trabajo, las puedo ayudar con esto, alcanzo todo México y otros países.

Y pues, tengo el reto de terminar pronto esta historia ahora sí, la pandemia me está dando mucho tiempo para escribir, espero que se encuentren bien y que esta enfermedad no las haya alcanzado.

No las entretengo más y las dejo leer, mil perdones por la larga espera, muchas gracias por leer y comentar.

Nos seguimos leyendo, las quiero mucho, éxito en todo hermosuras, nos vemos.


Capítulo XII: Doble moral

Un par de pequeñas manos restriegan unos parpados que esconden dos joyas verdes, estos se abren después de ese brusco masaje, las dos ventanas del alma se acostumbran a la poca luz del sol que entra por la ventana, se incorpora en la cama, se estira y procede en ir a bañarse.

Hoy tendrá que hacer de escolta, espía, y todo lo que se requiera, solo espera que las cosas no salgan mal, sí eso pasa, tendrá que huir de nuevo, buscar otro buen lugar y otra señora Tsubaki que la ayude y le resuelva la vida, así que no puede permitir que eso pase.

Trata de no llamar mucho la atención, más de lo que lo has hecho ya —le recrimina la voz de Kaguya.

Eso intentaré —le hace una media promesa.

En menos de diez minutos ya se encuentra lista, en esta ocasión decide usar su vestimenta anterior, su falda-short y su blusa roja sin mangas, se siente más cómoda con ella, tal parece que tendrá que comprarse un poco de ropa nueva, sobretodo una que le permita llevar la katana, iba a dejar el protector de su frente, pero al final decide llevarlo con ella, se lo pone como diadema, como siempre ha hecho.

Lleva la espada ahora a su espalda, se le hace un poco más difícil y molesto llevarla así, pero se le hace una mejor opción esta vez.

Ya lista por completo decide bajar y comer algo, será un muy largo día, incluso puede que sean días, acaba de caer en la cuenta de que sus acompañantes no son ninjas, por tanto no tienen la resistencia ni pueden correr como uno, resopla y deja salir un gemido doliente, sí que serán unos largos días.

Baja a la cocina, en donde encuentra a Tsubaki haciendo el desayuno, seguramente para todos, pero algo le dice que sobre todo para ella, lo más probable que es su forma de agradecerle por lo que va a hacer.

Buenos días Tsubaki-oba-san —la saluda la joven.

Buenos días Sakura-sama —le contesta ella a su vez, en esta ocasión no se sobresalta, está comenzando a acostumbrarse al silencio de la ninja—. Le estoy preparando provisiones para su viaje —le comenta la mayor con alegría.

Muchas gracias —le agradece con sinceridad y le corresponde la sonrisa—. ¿A cuántos días esta la mansión del señor feudal o líder de la aldea? —debe quitarse esa molesta duda de encima.

Tres días, caminando a buen trote, me imagino que usted tardaría menos —la mira fijamente, la joven capta la muda pregunta y procede a quitarle sus dudas.

Sí, en un día o menos, probablemente —le quita importancia al asunto.

Debe tener mucha resistencia y ser muy rápida —su tonó no puede esconder la sorpresa de tal información, la complexión de la joven no es para menos, no sé ve muy fuerte, pero tal parece que es todo lo contrario.

Bueno, todo ninja debe ser así si quiere sobrevivir en nuestro mundo —prefiere zanjar el asunto por completo, es verdad que es resistente y rápida, pero muchos otros ninjas son mucho mejores que ella, y lo eran aún más cuando ella era una niña tonta y enamorada de doce años.

Ninguna de las dos agrega nada más, para la paz interna de la pelirosa.

La de ojos jade se sienta y observa la labor que hace su anfitriona, termina de arreglar todo para ella; ya todo está bien empacado en una no tan pequeña ni tan grande mochila de viaje. Se disponen a desayunar amenamente los tres integrantes de esa extraña unión entre protectores y protegida y viceversa.

La joven y la anciana se dirigen a la recepción para esperar a los acompañantes de la pelirosa, no deben de tardar en llegar, y así es; cuatro hombres fornidos hacen acto de presencia en la posada, en esta ocasión son dos adultos que rondan los treinta y tantos años, dos más jóvenes los cuales deben tener unos veinte a lo mucho.

La pelirosa y sus anfitriones intercambian un hasta pronto, y buenos deseos, después de esto las cinco personas abandonan la estancia. El pequeño o largo viaje acaba de comenzar, la joven ninja se guarda un gran suspiro, espera que sea pequeño, no sabe cuánto tiempo podrá soportar en compañía de esas personas, no las juzga, pero no termina de aceptar sus fechorías, aunque aparente ser por una buena causa.

Pasan los minutos y el tedio de la joven crece conforme va avanzando cada segundo, pronto será el medio día y ellos no llevan ni la mitad del camino, ahora más que antes; no sabe cuánto tiempo más pueda aguantar así, es posible que llegue a su límite pronto.

Se paciente, si hacemos esto lo más probable es que ganemos tiempo en este lugar, y es lo que más necesitamos en estos momentos —opina la voz de la realeza.

Creí que no te gustaba la idea de esto —le menciona ella con duda.

Y no me gusta, pero es una estrategia necesaria —la chica hace una mueca y no agrega nada más, decide seguir caminando sin prestar atención a nada en particular, aunque debería de estar más alerta por cualquier emboscada o posible amenaza, sin embargo no se pone en ese estado, sus instintos y reflejos de ninja son buenos, además confía en las nuevas aptitudes que adquirió gracias a la irritante princesa.

La chica, por el rabillo del ojo puede apreciar como los dos jóvenes del grupo se van acercando más a ella disimuladamente, seguramente para entablar conversación o coquetear, la verdad ya se habían tardado, sabe bien que no es la octava maravilla del mundo ni la mujer más hermosa de la tierra, pero sabe bien que un ninja siempre destaca y llama la atención de los civiles, y está de más decir que no es fea, tal vez a veces algo irritante, pero fea definitivamente no.

Finalmente los dos hombres flanquean su persona, uno a la izquierda y el otro a la derecha, debe admitir que eso la molesta de cierta manera, inevitablemente su ex amor de la infancia viene a su mente, ahora entiende un poco por lo que él tenía que pasar gracias a todas sus fans, incluyendo a su amiga Ino y a ella misma.

¿Y qué hace una linda ninja de…? —le pregunta con interés el chico de la derecha, pero no termina de formular su pregunta debido a qué no sabe el nombre de su villa, la chica alza su ceja derecha con incredulidad.

Konoha —dice ella y se encoje de hombros restándole importancia, era de esperar que no supiera, solamente los ninjas reciben instrucción para poder identificar las villas y aldeas.

Disculpa la ignorancia de mi compañero —le dice el otro muchacho, un pelirojo de ojos miel, alto, musculoso y bien parecido.

Sí soy tan ignorante, ¿por qué no respondiste tú Sett? —le discute el primero, un pelinegro de ojos oscuros, un poco más bajo que su camarada, pero más alto que la chica, igual de corpulento, y sólo un poco menos agraciado.

Eso es obvio Haru, para escuchar la melodiosa voz de nuestra linda compañía —le responde a su compañero y galantea con la dama presente.

Ambos guardan silencio y le prestan atención a la única mujer del grupo, se sienten ignorados completamente por ella, ya no saben bien qué decir o qué hacer, por lo regular las mujeres les prestan su total atención, aunque estas no son ninjas, tal vez sea por eso que no obtienen indicios de interés por su parte, pero deciden no rendirse, a final de cuentas ambos son atractivos y fuertes. Además de que les atrae mucho la atención lo dicho por sus compañeros, al parecer esa frágil y pequeña muñequita pudo ella sola con cuatro de los mejores de su grupo, que si bien no son ninjas, si ellos quieren podrían serlo, al igual que ellos mismos, es por eso que quieren comprobar qué tan cierto es ese rumor.

¿Cuánto tiempo tienes siendo ninja? —vuelve a intentar el chico de nombre Haru.

La chica guarda silencio un momento, entre pensando sí contestarle al muchacho y procesando la pregunta, la cuestión no es tan mala, debe darle algo de crédito al pelinegro por formularla. Cuando ambos jóvenes se iban a rendir con ella, la señorita se hace escuchar.

Pues, desde niños debemos ingresar a la academia ninja, entramos a la edad de cuatro o cinco años, una vez ahí tenemos que estudiar y practicar arduamente las diferentes técnicas y estilos del ninja; van desde las armas, el ninjutsu, genjutsu, taijutsu, infiltración, manejo del chakra, entre otras enseñanzas. Finalmente, cuando ya pasamos por todo eso, presentamos un examen, si aprobamos; nos graduamos como ninjas y pasamos a ser Genin. La edad para graduarnos varia, ha habido prodigios que se gradúan desde los seis o nueve años. Yo me gradué a los doce años, y a los catorce me hice chunin. Actualmente tengo diecisiete, así que tengo cinco años como ninja —finaliza la joven como si de una clase completa se tratara.

Vaya, entonces debe ser difícil convertirse en ninja —agrega entre sorprendido y abrumado por toda la información que recibió el de ojos negros, su compañero de ojos miel sigue mareado debido a todos los conceptos que no entiende.

Pues más que ser difícil debes ser constante y proponerte el lograrlo, hay muchos casos en mi aldea en que realmente no se necesita talento, sino dedicación y pasión, yo soy uno de esos casos —confiesa la joven.

Después de ese diálogo decide guardar silencio por unos momentos; a su mente viene su hermano Naruto, su amigo Lee y la tímida Hinata, ellos también son ejemplos vivientes como ella que para ser un buen ninja se necesita algo más que solo talento innato.

Sí, existen muchos casos como el mío —termina de agregar la de cabellos rosas con una muy pequeña sonrisa en sus labios.

Y así prosiguieron con su viaje, ellos haciéndole preguntas a la fémina y ella respondiendo a todo entre aburrida y de repente interesada en la plática, al menos su tedio se redujo significativamente, ella no es de estar mucho en silencio, incluso en ocasiones puede llegar a ser algo parlanchina, pero en esta ocasión no logra ser muy comunicativa.

Pasado un gran rato la chica de ojos verde se percata de que pronto comenzara a anochecer, está segura que aún no han recorrido mucho, pero al menos su compañía no se ha quejado por el trote y no han parado demasiado, solamente para ingerir alimento y una que otra necesidad fisiológica. Seguramente el entrenamiento de ese grupo es para eso y no solo para pelear o saquear, después de todo se nota que tienen condición física, no por nada se ven fornidos y macizos, incluso los dos hombres de más edad.

Yo puedo seguir toda la noche, pero estoy segura que ustedes no, así que queda de ustedes cuánto más quieren seguir —les comunica y espera la opinión de los varones.

Exactamente, somos resistentes, pero no tanto como usted —dice muy a su pesar el líder del grupo de los masculinos, un hombre de treinta y ocho años, alto, fornido, de cabello y ojos cafés—. Así que será mejor que aprovechemos la poca luz que nos queda para conseguir más provisiones y montar un pequeño campamento —sus compañeros asienten, dándole la razón a su líder—. Bien, entonces hay que comenzar con la fogata, Sett y Haru; busquen ramas secas para eso, Ken y yo armaremos las tiendas de acampar —los demás acatan sus órdenes y proceden a buscar lo que les pidieron.

Yo buscaré algo que cazar —le informa la chica a los presentes y desaparece en un puff sin esperar respuesta, está huyendo.

La joven aparece en un amplio claro, lo que parece ser una pradera, es probable que encuentre conejos o algún ciervo por ahí. Sus oídos la alertan de unos sonidos procedentes de unos arbustos cercanos a ella, no lo piensa ni dos segundos; lanza con maestría y fuerza tres de sus kunai, escucha con atención unos tristes y dolorosos chillidos de animal, se acerca a ver, ante sus ojos aparecen tres conejos, dos heridos, agonizando de dolor y uno muerto.

La sangre mancha de carmín el suelo tapizado del frondoso pasto verde, ante eso, la princesa Biju aprovecha para inundar de sentimientos oscuros y siniestros tanto la mente como el corazón de la chica, entre más lo haga, más pronto podrá hacerse del cuerpo de esa joven, de esa forma podrá llevar a cabo su objetivo, pero para eso debe hacer que la joven de ojos verdes cometa todas las atrocidades posibles, tales como el asesinato, la tortura, el maltrato, la humillación hacía los demás, lo peor de lo peor… la forma más fácil de hacer que la chica se pierda por completo y obtenga todo el poder sobre ella; es logrando que ella misma asesine con sus propias manos a la persona que más ama, esta es la razón por la que contamina el amor que le tiene a cierto azabache, entre más grande sea el amor; más grande será el odio que se obtendrá de ese inútil sentimiento.

Lo mejor de todo es que la muchacha no tiene idea alguna de que el odio que está experimentando hacía su amado es propiciado por ella y no por la mismísima ninja médico, sólo espera seguir así, no sabe bien qué es lo que pueda pasar, se aseguro de sellar la otra parte de la fémina, pero no sabe qué tan fuerte sea de mente, jugar con fuego termina quemándote, es posible que la joven llegue a dominarla, por eso debe cumplir su cometido cuanto antes, la chica al parecer no es tonta.

La Chunin decide terminar con el sufrimiento de esas pobres criaturas, no es partidaria de que los animales agonicen de dolor, es mejor terminar con su sufrimiento, no entiende cómo puede haber personas que gozan con el sufrimiento ajeno, sobre todo aquel que se les ocasiona a criaturas que no se pueden defender; como los niños, ancianos y animales, espera no perder algún día su humanidad… aunque existen algunas personas que sí merecen agonizar y sufrir todo lo que se pueda, entre ellos se encuentra su ex amor, sigue sin entender cómo es que se dejo pisotear por él, cómo se permitió sufrir tanto por él, no le cabe en la cabeza cómo es que pudo dejar que eso pasara, es increíble el poco amor y respeto que se tenía a ella misma, es por eso que ahora quiere venganza, debe seguir adelante y eso no puede ser si él sigue con vida, no pueden coexistir ambos, debe cumplir la meta que se propuso.

Una vez inertes y completamente sin vida, toma a los tres conejos entre sus manos y camina por la dirección por la que vino.

Llega al improvisado campamento, el cual aún no cuenta con una fogata, apenas están instalando una pequeña casa de acampar los dos hombres mayores, no se ven por ninguna parte los dos jóvenes que faltan, suspira con pesar, al menos hay algunas ramas que al parecer recolectaron, de igual forma trajeron agua fresca.

Se guarda con gran esfuerzo un suspiro molesto, deja los tres conejos a un lado y comienza a recolectar las ramas, usa algunas piedras como soporte para la fogata que planea hacer, pone las ramas en medio y usa un jutsu de fuego; una pequeña bola para encender la que será su fuente de calor y luz, en otras circunstancias una fogata es peligrosa, pero las personas del pueblo le informaron que los villanos son solamente chunin, es posible que la cascada este atravesando por un golpe de estado o insubordinación por algunos cuantos, e incluso puede ser que el feudal o líder de la aldea ni siquiera este enterado de lo que está pasando en sus tierras, aunque no sería la primera vez, recuerda una misión que tuvo que hacer con su antiguo equipo, le solicitaron ayuda a Konoha por una simple misión de escolta para el líder de la aldea, sino mal recuerda; Shibuki era el nombre del heredero del antiguo líder, la misión termino siendo todo un acto heroico por parte de Naruto, debido a que la tarea en cuestión termino siendo más difícil y diferente de lo previsto, y más porque se quedaron solos, su sensei fue convocado por el Hokage.

Sale de sus recuerdos cuando vislumbra que la técnica es un éxito, ahora tienen una buena fogata en el claro que seleccionaron, los masculinos más jóvenes regresan en el momento justo para alagarla.

Increíble Sakura-san, hizo una fogata en un santiamén —menciona el pelinegro emocionado por la acción de la pelirosa.

Bueno, se supone que es una técnica de ataque, pero bueno, supongo que sirve como fosforo —le resta importancia la chica, de nuevo esta aburrida, estar rodeada de esos cuatro hombres la está llenando de fastidio, pero no está segura del por qué, ella no es intolerante.

Ohh, también trajo conejos, en un momento le hago algo de comer —se ofrece Sett con gran ceremonia, la joven alza una ceja en su fuero interno, eso le hace cuestionarse si existen mujeres jóvenes en el pueblo o no, ¿o será acaso que las extranjeras los vuelven locos?

La chica solo le asiente a modo de agradecimiento, se levanta de su lugar y camina en busca de un buen árbol para hacer guardia, lo encuentra justo en sus narices, en frente de ella se encuentra un gran árbol majestuoso, sus brazos no son suficientes para lograr abrazar su grueso tronco, seguramente se necesitarían cinco o más personas para lograr rodearlo por completo.

Salta hacia sus firmes ramas, el árbol es tan grande que logran ocultarla por completo, tiene un gran punto de vigilancia para evitar una emboscada, desde donde se encuentra puede ver todo el pequeño campamento con lujo de detalle, tal vez si sube más logre ver mucho mejor, y así lo hace, sigue subiendo por el enorme ser viviente, casi llega al final, cuando por fin lo logra observa el paisaje que tiene a sus espaldas —tiene que activar los ojos de gato debido a la oscuridad, tan absorta estaba en su tarea y pensamientos que no se dio cuenta de cuando anocheció—; las estrellas adornan el cielo, la luna se alza con gracia y majestuosidad, muchos árboles los rodean, son igual de grandes o más aún, pero no logra ver la cascada ni el incomparable árbol que caracterizan a la nación, recuerda bien esos dos detalles, necesitaran caminar mucho más para que ella pueda divisar esos dos elementos.

Decide quedarse ahí, ya no quiere seguir conviviendo con los que se encuentran debajo de ella, para ser sincera preferiría estar durmiendo en su mullida cama, en su aldea natal y seguir conviviendo con su ex equipo, inevitablemente la tristeza la embarga, no puede evitar sentirse herida y traicionada, no por sus compañeros ninja, sino por las personas de Konoha, ahora puede comprender perfectamente a Naruto, ya sabe lo que él sentía cuando la aldea lo rechazaba, cuando ella misma lo rechazaba.

No deja de ser injusta su situación, tan pronto se les olvido a los aldeanos todo lo que ella hizo por ellos, cuando los atendió cuando estaban enfermos y heridos, incluso hubo varios a los cuales alentó y animo en sus peores momentos, siempre estuvo ahí para ellos.

¡Sakura-sama! —la llama Sett, al parecer le cambio el sufijo por uno más importante.

Baja con agilidad del árbol y se posiciona en frente de él, dándole a entender que lo escucha.

Ya está la cena Sakura-sama —le informa con una sonrisa nerviosa.

Gracias —le dice ella con cara inmutable y camina hacía la fogata, el pelirojo la sigue.

Ambos se sientan junto al fuego, todos comienzan a degustar la comida que prepararon los jóvenes, al menos agradece eso, por lo regular la mujer es la que cocina, algo machista a su parecer, por ende tanto Sett como Haru ganaron varios puntos por su acción.

Cuando terminan de comer, la chica se levanta de su lugar y está dispuesta a trepar el árbol de nuevo y alejarse de ellos, pero decide ser un poco cordial con sus acompañantes.

Sí quieren hacer guardia pueden hacerlo, por mi parte, aunque este dormida estoy muy alerta, así que estaré vigilando en todo momento —les dice y camina en dirección a su escondite.

Pero, ¿en dónde va a dormir Sakura-sama? —le pregunta Haru, que también adopto el sufijo de su amigo.

En el árbol, he dormido en lugares peores —contesta, voltea ligeramente, les regala una sonrisa y desaparece de la vista de ellos de un salto.

Es lo mejor para ella, prefiere estar lejos de todo el mundo, últimamente siente una gran necesidad de estar sola, no quiere tener contacto con nadie, no quiere que la vuelvan a lastimar y traicionar, es mejor estar solo y no depender de nadie. Echa una mirada abajo y sonríe con suficiencia, sabía que ellos harían guardia de todas formas, mejor para ella, así duerme más, es lo que procede a hacer.

Despierta en intervalos de tiempo, logra ver el cambio de guardia, vuelve a dormir, se vuelve a despertar cuando escucha algo extraño, comprueba que no sea nada y se vuelve a dormir… abre sus ojos de nuevo, finalmente el alba se acerca, puede ver claramente como el sol comienza a asomarse lentamente, mira hacia abajo, menos mal, no tendrá que despertar a los masculinos, ellos lo están haciendo sin su ayuda, al parecer ya se encuentran recogiendo las cosas, ahora se disponen a preparar algo para comer, quedo un poco de conejo ayer, pueden comer eso acompañado de otra cosa.

Al parecer todo marcha bien, pero un pequeño sonido la altera, transforma sus ojos verdes en rosas para ver mejor, la adrenalina corre por sus venas, un ninja esta por atacar al grupo, a la vista de él no son más que aldeanos debiluchos, un chunin puede cometer fácilmente una pequeña masacre en esos momentos.

Él ninja está a punto atacar a Haru, la pelirosa lanza una kunai y un shuriken en diferentes direcciones, el chunin de la cascada esquiva un arma con maestría y el otro le pasa rosando la mejilla derecha, haciéndole un corte, pero al menos ahora sabe la posición de su atacante, procede a ir hasta ahí, pero sin previo aviso recibe una patada cargada de chakra que lo lanza varios metros lejos del grupo, pero a la vista de todos, el joven ninja trata de levantarse, pero le es imposible, siente como su cuerpo se rinde ante el dolor, el desgaste y el cansancio que le provocaron ese ataque, en cualquier momento perderá el conocimiento.

Miren, acabo de conseguir un premio —dice la chica con esos ojos rosas amenazantes, el chunin no sabe por qué pero siente miedo—. Dime, ¿estás solo? Umm, probablemente no, dame una buena excusa para no matarte en estos momentos —el ninja de la cascada tiembla y se desvanece, ya no pudo resistir más los daños—. Buena esa, te la acepto —lo felicita la chica y lo toma de sus ropas, lo arrastra como si este no pesara nada, los ojos rosas desaparecen.

Lo lleva hasta la vista de los hombres, lo arroja a sus pies sin cuidado alguno, los cuatro masculinos la miran asombrados, al parecer los rumores son ciertos, derribo a ese hombre de una sola patada, el otro no pudo hacer absolutamente nada para defenderse, y no solo eso, sino que es un ninja, un chunin, ellos cuatro no hubieran podido hacer nada contra ese ninja, la chica los ha salvado.

Lo más seguro es que no esté solo —les dice, ya con sus ojos verdes de nuevo, no lograron ver los rosas, solamente los vio el chunin.

¿Qué haremos entonces? —pregunta el líder del grupo.

Bueno, podemos llevarlo con nosotros, sería una prueba de lo que está pasando, o sí lo prefieren, puedo matarlo —le da dos opciones a los presentes, los cuales no pueden evitar un escalofrío ante la mención de la muerte, es verdad que ellos han hecho sus fechorías, pero no han matado a nadie, ni siquiera han tentado contra la vida de alguien más.

Creo que lo mejor será llevarlo con nosotros, hay que atarlo bien —dice él de cabellos cafés.

Sus subordinados lo incapacitan de movimiento, amarran bien sus brazos y manos, emprenden su viaje nuevamente; el más robusto de ellos, que es Sett, lo lleva cargando como costal. Los hombres se preocupan al ver que el ninja no despierta, pero deciden no decir nada.

La noche de nuevo a llegado y la misma historia se repite, arman el campamento, cenan y duermen. Es de día nuevamente, es el segundo día, el chunin por fin despierta, le dan algo sencillo para comer.

¿Puedes caminar? —le pregunta la chica demandante, el chunin se sorprende y avergüenza un poco por haber sido vencido por una mujer tan pequeña.

Sí, con dificultad —le dice él, volteando hacia otro lado.

Bien —es lo único que dice la de ojos verdes, se pone a su altura y procede a curarlo levemente, solo lo suficiente para que pueda caminar por sí mismo y les evite problemas.

Así que eres ninja de Konoha, ¿qué haces tan lejos jovencita? —le pregunta el ninja de veintiocho años.

Eso no es de su incumbencia —le contesta ella con una sonrisa socarrona y termina con su trabajo—. Ya podemos irnos.

Dicho eso retoman su recorrido, ya debe faltarles solamente un día de camino, tal vez un día y medio. Continúan su andar sin demora alguna, la chica apresura el paso, cosa que incomoda al chunin, no está totalmente recuperado, la joven debe contar con un excelente control de chakra y tener buenos conocimientos para poder curarlo de la manera en que lo hizo, ya no siente dolor por la patada, sin embargo le cuesta caminar y sobre todo poder luchar, debe admitir que la mirada de la chica le dio miedo, además lo engaño con sus armas, luego se le apareció de la nada y lo noqueó. La observa con detenimiento, también porta una katana, no sabe bien qué tan peligrosa puede ser la chica, pero debe tener mucho cuidado con ella, todavía no entiende cómo es qué no la detecto antes, hizo un buen escaneo y no dio con ella.

Por otro lado, ¿qué es lo que hace esa ninja de Konoha en la cascada? ¿Acaso los aldeanos la contrataron? Y más importante aún, ¿hacia dónde se dirigen? Sí van con el líder de la cascada es más que seguro que lo destituyan, adiós a ser ninja, sino es que algo peor, comienza a sudar frío, ya sabía él que era mala idea cometer insubordinación, pero tal vez pueda salvarse, no fue su idea después de todo.

El ninja hace preguntas pero nadie le responde, sin obtener resultado alguno decide darse por vencido. El manto oscuro los ha alcanzado una vez más, los resguarda para que puedan dormir cómodamente, y así lo hacen, un día más ha llegado a su fin.

En esta ocasión todos se levantan más temprano de lo habitual, la razón es que sí se dan prisa, pueden llegar esa misma noche, y todos quieren eso, exceptuando al chunin. Comen bien y emprenden su camino una vez más, deciden saltarse la comida, apresurar el paso y aguantar todo lo que puedan, tienen que llegar hoy mismo, es algo que se han propuesto los cuatro hombres.

El esfuerzo ha dado sus frutos, deben ser las nueve o diez de la noche y ellos han logrado llegar, se encuentran frente al enorme árbol y cascada, pueden escuchar claramente su fuerte resonar de agua, caminan el resto del camino hasta que llegan a la mansión del líder de la aldea, Sakura puede notar que esta ha prosperado bastante; ahora hay más casas, y puede apreciar por el camino incluso una escuela ninja, es probable que la cascada prospere aún más.

El líder la misión iba a llamar a la puerta del recinto, pero una voz lo detuvo en su lugar, un guardia le exige explicaciones y saber quién es.

Soy Ren, somos aldeanos de la cascada, venimos del pueblo que está ubicado al final de donde llega el agua de la cascada, de Kawa, queremos informar al líder de la aldea de los disturbios que están provocando algunos de sus ninjas —le rinde sus explicaciones sin vacilar.

¿Y tú? —le pregunta a la joven de cabellos rosas.

Soy su guardaespaldas —le contesta ella retadora.

Bien, bien, pasen —no le queda de otra al guardia, después de todo son aldeanos con derechos.

Los guían hasta una sala de estar, ahí les dicen que esperen, el salón es amplio y con una sola salida que es por la que entraron, todos se sientan en las sillas que están dispuestas junto a una mesa, se encuentran muy cansados, excluyendo a la ninja médico, ella sigue alerta; no sabe sí el líder sigue siendo quien cree que es, si lo es todo estará resuelto, de lo contrario es posible que no haya valido la pena ir hasta allí.

Las puertas que se encuentran frente a ellos se abren y ellos pueden observar a un joven de veintidós años, de ojos café oscuro y largo cabello hasta los hombros del mismo color, amarrado en una cola de caballo baja, se ve más maduro que antes. Él joven entra en la sala y se sienta también en una de las sillas, a la cabeza, observa a los cuatro hombres cansados y a uno de sus chunin recién graduados; el cual se encuentra bien atado y al parecer herido, le causa curiosidad saber quien lo puso en esa situación y estado, no cree posible que sea obra de los cuatro hombres.

Después de escanear a los masculinos, centra toda su atención en una linda chica de ojos verdes, la observa detenidamente, se le hace muy conocida, solamente a conocido a una pelirosa en toda su vida, por lo tanto debe de ser ella, ya no le queda duda, debido a que la que conoció también tenía ojos verdes y llevaba atado su protector de la frente como si se tratara de una diadema, igual que hace la presente ahora.

¿Sakura, cierto? —sabe que es ella cuando le regresa la mirada, le asiente en respuesta y todo rastro de duda se disipa—. Vaya, que grata sorpresa —y no es mentira, a su parecer la chica está de buen ver, además de que no se llevaban mal cuando se conocieron.

No puedo decir lo mismo Shibuki, dadas las circunstancias —le menciona ella con el ceño fruncido. Todos los presentes los observan con sorpresa, no esperaban que ese par ya se conociera.

Ya veo, ¿y cuáles serían esas? —le pregunta con precaución, es posible que la respuesta tenga que ver con su subordinado.

Mejor que ellos te lo digan —les concede la palabra a los hombres que la acompañan.

Señor —comienza a decir Ren, el líder—. Venimos a informarle que varios de sus chunin nos están extorsionando por protección, nos quitan lo poco que tenemos y se abastecen de nuestros cultivos, comida y ganado, además de agredir a varias de nuestras mujeres y golpear a nuestros hombres y jóvenes. Estamos viviendo tiempos muy difíciles por culpa de ellos, ya estamos cansados de estos delitos —expresa su frustración, apretando sus puños.

Ahora entiendo porque no llegan las cosechas y ganados hasta nosotros —la mención de esto hace enojar a los hombres, bien pudo decir cualquier otra cosa—. Bien, revisaré esto cuanto antes, he de suponer que él es uno de los agresores, ¿cierto? —pregunta en dirección a Sakura.

Así es, señor —le contesta molesto Sett, levantándose y poniéndose en frente de la pelirosa para que este no la vea, esto le causa gracia tanto al líder de la cascada como a la de ojos verdes.

Shibuki manda a llamar a uno de sus sirvientes, le dice que preparen cinco habitaciones y una buena cena para los invitados, él se levanta de su lugar y se dirige hacia los presentes solemnemente.

Lamento los inconvenientes causados por mis hombres, pero de inmediato me ocuparé de esto, por el momento por favor siéntanse cómodos para tomar un baño en sus respectivas habitaciones y después cenar algo reparador —los invita el líder con ceremonia, todos proceden a seguir al sirviente guía—. ¿Puedo hablar contigo un momento Sakura? —la detiene, una pequeña sonrisa aparece en sus labios.

La chica, que quedo de espaldas a él, voltea a verlo, se queda de pie en su lugar, observa como todos salen por la puerta, los cuatro hombres le regresan la mirada, cuando ambos se quedan solos se voltea completamente hacía él, se cruza de brazos y espera a que continúe.

Recuerdo que antes hablabas más —le menciona él, ella se encoge de hombros—. Bueno… tengo un trabajo para ti, por si te interesa.

Te escucho —sólo espera que la paga sea buena y no salga con una de sus necesidades de hombre.

Necesito que te encargues de mis ninjas insubordinados, lo haría yo mismo, pero luego se hablaría mal de mí y mis métodos, es mejor que ellos se quejen de ti y me pidan ayuda para frenarte, pero eso no pasará, y por supuesto que tú paga será buena, después de todo, es de asesinato del que estamos hablando, eso en ninguna parte es barato, así que comprendo bien ese punto, no te preocupes —le expone el con una sonrisa socarrona, el chunin de la cascada abre sus ojos asustado, esas no son buenas noticias para él.

Por la mente de la chica pasa ese mismo joven líder, pero varios años atrás, y pensar lo diferente que era antes, se mantiene inmutable, pero se sorprende por dentro, jamás imagino que le pediría algo como eso, pero está bien, debe aprovechar, sí las cosas no se arreglaban iba a hacer ese trabajo gratis, por los aldeanos.

Me parece bien, ¿cuándo quieres que comience? —acepta la chica con una sonrisa llena de suficiencia.

Ahora mismo, con él —su respuesta no la sorprende, ambos llevan su mirada hacía el ex ninja—. No te preocupes por la suciedad, alguien vendrá a limpiar después —dice Shibuki sin interés en el asunto.

La pelirosa comienza a caminar hacía su víctima, decidida a desatarlo para combatir contra él, pero la Biju de su interior aprovecha para hacerse del control, se apropia de sus sentimientos y la hace cambiar de decisión, es mejor que lo asesine a sangre fría, sin contemplaciones; será una forma de hacerlo pagar por romper las reglas y cometer delitos por gusto.

Desenvaina su katana, la porta amenazadora, el chunin se levanta como puede de la silla en la que lo pusieron antes, el miedo lo ha inundado, no puede pensar en nada más que en huir de ahí, no quiere morir, corre con desesperación hacía la puerta, está por llegar hasta ella, pero la chica aparece frente a él, asustándole aún más, casi cae de espaldas, pero antes de poder hacerlo; la ninja médico le atraviesa el pecho con su arma, el joven ahora moribundo alcanza a ver de nuevo esos ojos rosas que causan terror, siente como su sangre brota de su boca y desciende por sus labios.

P-po-po-por favor —le pide suplicante, aunque lo más probable es que ya no tenga salvación.

Eso debiste pensarlo antes —le recrimina la de cabellos rosas.

Saca su espada del pecho del hombre con fuerza, desgarrándole aún más, el joven cae de rodillas y la gravedad hace lo demás; lo precipita hacía el frente, cayendo boca abajo en un sonido sordo. La joven mujer acaba de cometer su primer homicidio fuera de las jurisdicciones de su villa, y está segura de que no será la única que llevará a cabo.

Kaguya puede sentir como esa terrible acción la hace sentir más poderosa, lo está logrando, está logrando su cometido, debe continuar así, le agradece enormemente al de ojos café por contratar a la de ojos verdes. Sakura se siente embargada por nuevas fuerzas que no había experimentado antes, es poder cruel y puro, maldad y oscuridad lo acompañan, su corazón y mente son afectados de gravedad, algo se ha roto dentro de ellos, sus ideales se van desvaneciendo con lentitud, lo que le enseñaron sus maestros está siendo ignorado, una nueva Sakura Haruno ha nacido, logra escuchar a lo lejos un espejo romperse, visualiza dos caras, una de su antigua yo y una nueva.

Que lleven mi cena a mi habitación —le ordena la joven al líder de la aldea, Shibuki se sorprende ante eso, su tonó de voz es muy diferente al de antes, es como sí ahora careciera de sentimientos, es imponente.

Claro —decide no quejarse—. También haré que te lleven tú primer pago, incluirá futuros trabajos y este que acabas de hacer.

Bien —le contesta de la misma forma y se retira.

El líder ninja ve su espalda con admiración y algo de miedo, se está comenzando a preguntar si fue buena idea contratar a la chica. La joven camina con toda la calma del mundo, fuera de la habitación la está esperando un sirviente, la guía a su habitación, el joven que la llevo hasta ahí le comunica que en unos momentos le suben su comida y se retira.

La joven deja la mochila que le preparo su protectora sobre la cama, de ella saca ropa limpia para cambiarse, fue precavida y empaco ropa para dormir, lleva sus cosas al baño, ahí encuentra artículos de higiene, no tendrá que usar los que ella trajo, decide no regresar a la habitación, cierra para que nadie entre hasta ahí, se desviste e ingresa a la tina ya preparada con agua tibia. Se toma su tiempo, no se encuentra cansada, pero disfruta de la relajante sensación y la quiere disfrutar todo lo que pueda, no había podido bañarse debido a que está acompañada de hombres que no se pueden defender, no puede escaparse a bañar, sí lo hace es posible que cuando regrese se tope con todos muertos.

Pasado un buen rato por fin decide salir, el hambre se hizo presente y le reclama una buena comida, se seca lo mejor que puede su cuerpo y cabello, se viste con un sencillo camisón como pijama, sale del baño relajada y limpia, en su habitación la recibe una buena cena, mucha comida y de buena calidad, no pierde el tiempo y comienza a comer, sabe bien, pero el sazón de la señora Tsubaki es mejor, creyó que era mucha comida pero pudo comérselo bien todo.

Deja todo en orden, se cepilla los dientes y procede a acostarse junto a su katana, es mejor que se encuentre junto a ella, por cualquier atentado que pudiera haber. Sakura no sabe en qué momento la vence el sueño, no puede dormir a sus anchas, pero al menos sí lo hará cómoda. La noche transcurre muy rápido, un nuevo día ha llegado, se levanta temprano, antes de que salga el sol, decide darse una ducha rápida, no sabe cuándo podrá volver a sentir el agua sobre su cabeza y cuerpo, puede ser en tres días o incluso más.

Se viste con su reciente y más nuevo atuendo, su ropa negra de combate, al menos le queda un recuerdo de su maestra, es lo último que ella le dio, sin poder hacer nada se va llenando de nostalgia, no puede mentirse a sí misma, extraña a sus amigos, a su villa, a su hogar. Mueve su cabeza con frustración, no importa cuánto extrañe su antigua vida, esta ya no volverá por más que luche para que así sea, debe olvidarse de eso.

Cepilla su cabello con esmero, siempre le ha gustado a pesar de su peculiar color, cuando termina procede a guardar todo, pone su katana de nuevo a su espalda, ya está comenzando a ser más diestra con ella, no sabe bien sí es por su merito u obra de la Biju.

Sale de su habitación de una noche, cerrando al salir por completo, camina sin rumbo, el lugar es grande y no sabe sí los cuatro hombres que la acompañan ya se levantaron o no, sigue caminando hasta que siente a alguien acercarse, voltea antes de que se acerque más de lo debido, toma por sorpresa al que la estaba siguiendo, ella lo mira amenazante, él joven de al parecer quince años le muestra sus manos en signo de no buscar pelea, viene en son de paz.

Buenos días señorita, Shibuki-sama me envió por usted para que desayune algo antes de irse, sus compañeros ya han sido notificados de esto, si fuera tan amable de seguirme —la chica le asiente y el procede a caminar en dirección contraria, no creyó que su anfitrión fuera madrugador.

Llegan pasados pocos minutos, el mozo le abre la puerta, ella entra y escucha como la cierra a sus espaldas. Lleva su mirada al frente, ahí se encuentra con Shibuki en una yukata entre abierta, mostrando su trabajado pecho, suspira y rueda los ojos en su fuero interno. El líder de la aldea se encuentra sentado frente a una mesa pequeña, para sólo dos personas, al parecer llego hasta ahí a base de engaños, sí hubiera sabido que estarían solos no habría asistido a la convocatoria.

Se acerca lentamente hasta él, este la invita a sentarse y ella accede de mala gana, esto no pasa desapercibido para el masculino, pero no dice nada, dos sirvientes le sirven el desayuno a la joven chunin, ella se enoja al ver sus platos bien proporcionados de comida, en las afueras de su aldea las personas pasan hambre y precariedades, pero a él no parece importarle ni un poco, no cabe duda de que ha cambiado, y no para bien, al menos antes solamente era un cobarde y débil, ahora es un corrupto inhumano que no merece el puesto que le heredaron.

¿No crees que es mucha comida para una sola persona? Hay muchas individuos en tú aldea que están muriendo de hambre, ¿lo sabías o es acaso que no te importa? —no puede evitar el cuestionar a al ser repugnante que tiene frente a ella, a su total alcance para golpearlo.

Lo sé, pero estamos en un mal momento, y los ninjas son nuestra fuerza militar; es más importante alimentarlos a ellos, pero tú mejor que nadie debes de entender este tipo de cosas, eres alumna de tú Hokage, ¿no? —le debate, también quiere asegurase de que ese rumor que escucho sobre la pelirosa sea cierto, tener un alumno de Hokage en sus tierras sería maravilloso, le puede abrir algunas puertas.

Pero tus ninjas son unos ineptos y deben ganarse esa comida antes, ¿no crees? rebate ella. Y sí, soy alumna de la quinta Hokage —decide mentirle, no es necesario que el sepa que ya no es alumna de esa poderosa mujer.

Ya veo, ese es un gran logro, no cualquiera se convierte en alumno de un Hokage —la alaga para ganar puntos, pero la chica ni siquiera se lo agradece—. Bueno, por favor disfruta tú comida y no pienses en los demás.

La joven se indigna más ante eso, pero de tal líder; tales ninjas, será mejor que ya no se sorprenda más por la situación. Indecisa comienza a comer, no deja de ser humana, tiene mucha hambre, las provisiones que le dio Tsubaki las ha estado racionado, aún le faltan otros tres o cuatro días para el regreso, ha tenido que comer poco para lograrlo, eso y cazar más, pero a veces no encuentran nada, por ende se ha estado alimentando mal, más inconvenientes para su recuperación.

Aprovechando nuestro ameno desayuno, tengo algo que mostrarte —le dice el joven y llama a una sirvienta.

La mucama se va y después de un rato regresa acompañada de más mujeres, todas traen entre sus manos prendas preciosas, varias vestimentas son sensuales, algunos vestidos cortos, blusas ajustadas y con escote, pantalones entallados y calzado fino, todo es de buena calidad, ese vestuario no es para nada el de una kunoichi que se hace respetar.

¿En serio eres así de anticuada y puritana? Con eso puedes hacerle frente a cualquier hombre, te aseguro que ni tiempo les darás a defenderse, ¿qué clase de cosas les enseñan ahora a las kunoichis en Konoha? —la joven de cabellos rosas prefiere no responder, solo siente como le suben los colores a la cara, pero se recompone, no puede mostrarle ningún tipo de reacción a su anfitrión—. ¿Acaso aún eres virgen? —más silencio ante esa pregunta privada—. ¡Oh vaya, sí lo eres! ¿Estás esperando a alguien especial? —la chica decide ignorarla por completo, pero no sabe que le acaba de dar una gran arma a su prisionera, tiene algo más que corromper, el sexo pudre el alma, todo lo contrario a hacer el amor, hay una delgada línea entre uno y otro, pero es muy fácil corromperse con el sexo, sobre todo para un hombre, sin embargo una mujer no es la excepción, ambos se pueden corromper si no tienen cuidado con ese gran placer carnal, exquisito para muchos.

La Haruno observa con detenimiento todo lo que se encuentra a su vista, un vestido no tan revelador, unas botas y una cajita pequeña es lo que más llama su atención, pero decide no decir ni hacer nada, sólo se limita a mirar como si se encontrara en alguna tienda lujosa o un museo lleno de reliquias que no se pueden tocar.

¿Y qué te parece? ¿Te gustan? —la pregunta del joven hombre la hace llevar su mirada hasta él.

Son cosas muy bonitas y al parecer finas, ¿por qué la pregunta? —interroga restándole importancia y procede a seguir comiendo. Shibuki la observa un poco sorprendido, al parecer la chica no se impresiona con absolutamente nada, sí continúa por ese camino, será muy difícil que la chica acceda a alguna otra de sus peticiones.

Bueno, son regalos para ti, y por supuesto que te voy a pagar por tú trabajo, como ya te había dicho, estos solamente son pequeños presentes que quiero hacerte, por mantener en secreto nuestro acuerdo, si no te molesta, en unos momentos te doy tú primer pago —le dice, las sirvientas se miran entre ellas sorprendidas, se preguntan por el trabajo que hizo esa pequeña muchacha, no paso la noche con su amo, así que no fue algo relacionado con el sexo, además el amo nunca le da regalos a sus acompañantes, y menos presentes tan caros.

Claro, ante todo el secreto profesional, no tengo ningún problema con ello, siempre y cuando tú también mantengas en secreto mi presencia en tú villa, y te agradecería que no preguntaras la razón, tengo mis motivos para esto, y por supuesto que no te perjudican estas. Yo me mancharé las manos por ti a cambio de este pequeño favor —le dice la chica con un gran poder de convencimiento, algo que a ella misma le impresiona.

Bueno, siempre y cuando no me afecte, no veo por qué no —acepta él con una sonrisa y se levanta de su lugar—. Este es el regalo estrella que quiero hacerte —se acerca a una de las mucamas, esta sostiene una pequeña caja entre sus manos, la misma que la pelirosa estuvo observando con curiosidad anteriormente, Shibuki toma entre sus manos la cajita de terciopelo y se acerca a la de ojos verde—. Ojalá sea de tú agrado —desea y abre la cajita, revela un hermoso collar hecho de lo que al parecer es algún metal fino como el oro o plata, su color es platinado, se ve muy fino a simple vista, tiene un dije en forma de una flor de cerezo, seguramente es trabajo de algún buen artesano.

Es hermoso —no puede evitar esconder ese comentario.

Me alegra que pienses eso —menciona el líder del lugar y saca de su estuche la joya, deja la caja frente a la joven y procede a ponerse a su espalda, pasa sus brazos sobre sus hombros y alcanza su cuello, ahí deja descansar el hermoso regalo, se aleja lentamente de la ninja y regresa a su lugar para seguir comiendo—. Haré que te lleven tus demás regalos a domicilio, seguramente cuando regreses ya estén ahí, esa tarea se la daré a mi ninja más confiable.

De acuerdo —y no agrega nada más, Shibuki de nuevo teme lo peor, la chica ya le dijo que sí a su petición, pero si no la puede comprar con lo que toda mujer quiere, no sabe qué más podrá hacer, aún no se le presenta ningún favor especial o urgente, pero seguramente surgirá alguno, debe idear algo para tener a la ninja médico en la palma de su mano, ella podría ayudarle de muchas formas a aumentar su poder militar, pero ella no tiene razones para ayudarlo, y al parecer no puede ganársela con regalos o dinero.

Terminan de comer, Sakura siente como recupera muchas fuerzas y se siente mucho mejor, necesitaba una buena comida y descanso, aún no logra sanar ni un poco, esto la estresa de sobremanera, por el momento no corre peligro, pero en un futuro no está segura, y no poder usar con libertad su ninjutsu médico la perturba demasiado.

Tranquila, no hay que desesperarnos, eso es lo peor que puedes hacer, lo que deberías hacer es seducir a este hombre, el te puede garantizar protección, no digo que te acuestes con él, pero al menos deberías dejar que te meta un poco de mano, es mejor seducirlos y hacerles ver lo que no pueden poseer, eso te hace más deseable a sus ojos —le recomienda la princesa como toda una experta.

Ya veo que sabes mucho del tema, pero me lo voy a pensar.

Oh vamos, el tipo no es feo, y seguro sabe tratarte muy bien, sólo hay que ver sus manos para darse cuenta de eso —la chica se limita a rodarle los ojos, este gesto es invisible en el exterior.

Gracias por la comida —le dice Sakura a las sirvientas.

No hay de que Sakura-sama —se adelanta a decir una de ellas con una sonrisa, las demás le hacen una leve reverencia, eso descoloca un poco a nuestra protagonista, pero les regresa un asentimiento de cabeza por educación.

Las jóvenes que se encuentran presentes, no pudieron enterarse de mucho, pero se percataron de que es una ninja por la banda que lleva a modo de diadema, con el símbolo de Konoha visible en todo su esplendor.

Bueno, es hora de irme, ¿en dónde puedo encontrar a mis protegidos? —le pregunta en son de demanda al de cabellos negros.

No te preocupes, no se han ido, nos esperan en el salón —le asegura y la invita a que lo siga, así lo hace, salen del pequeño comedor y se dirigen a un pasillo—. Tú dinero lo enviaré junto con tus regalos para no levantar sospechas —le comunica él en cuchicheos.

Claro, cómo sí darme regalos no fuera sospechoso —le recrimina ella a su vez, se le hace muy absurda esa postura.

No te preocupes por eso, podemos decir que me cautivaste con tú belleza y que ahora te estoy cortejando, que estoy muy enamorado de ti, eso hará que los insubordinados salgan más a flote, querrán separarte de mi lado —le dramatiza como todo un actor.

Como si eso fuera posible —le sigue el juego la chica, ambos guardan silencio, cada uno se queda en compañía de sus pensamientos, cada cual con sus emociones y sentimientos.

Continúan caminando por el pasillo hasta que llegan a la sala en la que estuvieron la noche anterior, ahí se encuentran sentados los cuatro hombres que debe seguir protegiendo, los más jóvenes tienen caras molestas, saben perfectamente los planes del ricachón de cuarta, ellos también quieren cortejar a la joven mujer, aunque tengan mucha desventaja ante él, no tienen dinero, propiedades, ni son ninjas, y el otro sí cuenta con esos atributos, no les basta con ser bien parecidos y contar con un carácter fenomenal, se necesitan más cosas para conquistar a una buena mujer, no es fácil quedarse con alguien como ella.

Ya era hora —dice Sett con voz molesta, Haru asiente dándole la razón.

Una disculpa, no podía permitir que Sakura se fuera sin comer como es debido, además teníamos mucho sin vernos, espero comprendan que teníamos que ponernos al corriente —les dice nuevamente en tonó ceremonioso.

¿Tienen mucho de conocerse? —pregunta el líder de los cuatro hombres con curiosidad.

Bueno, cuando yo conocí a Sakura, ella solamente contaba con doce años, y ahora tiene diecisiete, ustedes hagan las cuentas —contesta Shibuki, restándole importancia al asunto, pero dentro de sí quiere despejar su camino, no es tonto, es consciente de las miradas y gestos de los más jóvenes, es un mal líder, pero no es para tanto.

Cinco años ya es un buen tiempo, esperemos que puedan volver a reunirse, por el momento será mejor que nos retiremos; nuestras familias deben de estar preocupadas y es mejor que avancemos lo más que podamos el día de hoy —informa el líder del grupo, Sett y Haru se ponen muy felices ante eso, quieren separar cuanto antes a Sakura de las garras de ese remedo de líder, ella es mucho para ese poco hombre.

Eso espero, me dio gusto verte Sakura —se despide de ella coquetamente, le lanza un beso soplado, guiñándole un ojo en el proceso, la pelirosa no pudo hacer más que recordar a su amigo Rock Lee.

Claro —le dice un poco indiferente, uno sufre por esto y dos se regocijan de júbilo, renuevan sus esperanzas.

Todos salen por las puertas de la mansión que los acogió por una buena noche, ya son las ocho de la mañana, ya es muy tarde, el plan era salir lo más temprano posible, por esa misma razón es que ella ya estaba lista desde las seis de la madrugada, y seguramente sus acompañantes hicieron lo mismo, no habría problema alguno sí ella sola estuviera haciendo el viaje, pero desgraciadamente no es así, no puede perder a ningún miembro del grupo, es más que su deber mantenerlos con vida, de ellos depende que pueda quedarse allí por un tiempo.

Sakura va a la cabeza, quiere llegar cuanto antes a la posada de Tsubaki, presiente que esta vez los atacaran más ninjas, tendrá que redoblar esfuerzos en la vigilia; tendrá que usar clones para llevarlo a cabo, no puede dejar nada al azar, todas las cosas le están saliendo bien, hasta el momento ha sido así, ahora tendrá una buena fuente de ingresos, también planea seguir el consejo de su protectora y abrir esa clínica, eso sería excelente para ganarse a las personas del pueblo, además haría lo que más ama hacer; su fabuloso ninjutsu médico.

Continúan con su caminata con mayor esfuerzo, los hombres no se quejan, ya suficiente ha hecho la pelirosa por ellos, y al igual que la de ojos verdes, ellos cuatro también quieren llegar cuanto antes a su pueblo, extrañan sus humildes comodidades, después de todo es su hogar. Les llegan las tres de la tarde, deciden ir comiendo en el camino un poco de fruta acompañada de agua, para no parar ni un solo momento.

Hoy caminaremos un poco de noche, hay que recuperar el tiempo perdido —les informa la chica, agradece internamente que nadie haya emitido queja alguna.

Siguen caminando sin parar ni un momento, los pobres hombres ya sienten dolor en sus músculos y sobre todo en sus piernas, no pueden evitar el sentirse sorprendidos, la de ojos verdes sigue fresca como una lechuga, cuánta resistencia tendrá esa pequeña criatura, se avergüenzan ante su postura, sobre todo los más jóvenes del grupo, también se sienten decepcionados, ambos creyeron que podrían avanzar aunque fuera un poco con la chica, pero ella se ha mantenido muy distante desde que salieron, probablemente el inepto de Shibuki le hizo algo.

Pero la realidad es que Sakura desde que salieron de su refugio se percató de que los están siguiendo tres personas, lo más seguro es que son ninjas insubordinados, pero no sabe bien qué hacer o cómo actuar, si esperar a que los embosquen, ir a matarlos o comentárselo al líder de los hombres, decide seguir guiando a la comitiva, pero en extremo atenta a los movimientos de los atacantes potenciales, no comenta nada y mantiene la serenidad para que sus acompañantes no se alerten del peligro en el que se encuentran.

La joven pide que sean Chunin y no Jonin, no está recuperada como para una pelea contra tres personas de un rango más alto, puede intentarlo y seguramente lo logra, pero lo más probable es que salga herida, no puede ser imprudente, sería devastador para ella si su herida se llega a abrir,está muy lejos de Tsunade, la única capaz de curarla, lo mejor que puede hacer es no arriesgarse.

Les llegan las cinco y media de la tarde, no debe tardar en oscurecer, ya están por entrar a la temporada de otoño, por ende los días se hacen cada vez más cortos y fríos, deben lograr avanzar más, los tres ninjas al parecer hicieron una pausa para cenar algo, ellos deberían hacer lo mismo, pero la mejor opción es seguir caminando.

La joven hace un genjutsu a escondidas de sus protegidos, espera que al menos eso les dé un poco más de tiempo, es lo que más necesitan. La chica aumenta el paso, esto es una tortura para los cuatro masculinos, pero de nuevo, no se quejan ni dicen nada.

Ya deben de ser las seis y media de la tarde, es muy seguro que les quede poco sol, al menos pueden contar con esos preciados rayos hasta las siete de la tarde, poco más poco menos. Sus perseguidores cayeron en su trampa hace unos momentos, no deben tardar en liberarse, y cuando lo hagan llegarán muy pronto hasta ellos, ha llegado la hora de tomar cartas en el asunto, antes de que otra cosa pase, se detiene abruptamente.

Escúchenme bien porque no lo voy a repetir —les llama la atención, los cuatro la observan atentos—. Desde hace mucho nos están siguiendo.

¿Desde cuándo? —pregunta preocupado el defensor de sus hombres.

Desde hace horas, pero eso no importa —lo calla con impaciencia la mujer—. Voy a interceptarlos, pero para eso necesito que hagan como si fuéramos a acampar aquí, solo deben hacer eso.

Los cuatro hombres inmediatamente acatan sus órdenes y se ponen a sacar las cosas para armar las casas de acampar. La chica procede rápidamente a invocar tres clones, a uno de ellos lo hace cambiar usando el henge no jutsu, esa muy conocida técnica de transformación que todo los ninjas deben de dominar desde que son alumnos de la academia, lo pone al alcance de los futuros invasores, los otros dos clones los oculta en los árboles cercanos, en espera para que embosquen a los agresores.

Ya están muy cerca, estén detrás de mí, van a ir por el clon que tienen al alcance, mis demás clones los protegerán de ellos —los hombres no pueden más que asentir, todos tienen miedo sin excepción alguna, sus vidas corren peligro y no pueden hacer nada por defenderse, ahora sienten en carne propia lo que sus víctimas sienten cuando ellos recolectan provisiones.

Y así fue, al clon masculino le arrojan un kunai, de nuevo la pelirosa usa un genjutsu para hacerles creer que han matado a ese pobre hombre, sus demás clones escondidos encuentran la ubicación de los agresores, pero los mantiene escondidos, aún no es el momento de atacar.

¡Kaito! —grita la voz desesperada de Haru, la chica le regala una sonrisa a escondidas, esta complacida por su idea.

Oh, como lo siento —se disculpa un hombre maduro de cabellos grises, ojos negros y facciones duras.

Se posiciona a un lado del cadáver del clon de la médico ninja, se nota en su rostro lo feliz que está por su acto sanguinario, puede notarse que no es la primera vez que hace eso, tendrá que averiguar si hay personas desaparecidas en el pueblo y alrededores, si es así, ya sabe quién fue la causa de eso.

La de vestimenta negra da unos cuantos pasos, se posiciona frente al intruso, le da la cara; desafiándolo a hacer algo más, pero este decide no acercarse, prefiere ser precavido, aunque no siente que el chakra de la joven sea especial, de hecho parece ser completamente normal.

Escuche que eres amiga de Shibuki desde hace tiempo, y que se ha enamorado de ti —al parecer el líder de la cascada decidió esparcir ese rumor, no quedo solo en broma—. Me encantaría ver su cara de dolor cuando se entere de que te quitaron la vida.

¿Así? ¿Y quién hará eso? ¿Tú? —le pregunta risueña y con mofa—. Dudo mucho que me puedan hacer algo tú o tus acompañantes —al terminar la oración, sus clones atacan a los otros dos agresores, haciéndolos caer de los árboles en los que se encontraban escondidos, los dos yacen inconscientes ahora—. Oh, como lo siento, parece que estás solo ahora —se burla de él y le muestra una cara tierna.

Sakura camina lenta y dominante hacia él, con una sonrisa arrogante y tenebrosa en su rostro de porcelana, el ninja atacante retrocede un poco, la chica deshace su genjutsu, revelándole al ninja su sucio juego.

Era una trampa —se queja el de cabellos grises, refiriéndose al cadáver falso—. ¿Desde cuándo? —se pregunta a sí mismo.

La chica aprovecha el aturdimiento del insubordinado y a una velocidad temeraria, aparece frente a aquel que no puede llamarse ninja, él se asusta y bloquea en su lugar, no logra moverse ni decir nada; todo es debido a unos ojos rosas escalofriantes.

Desde que comenzaron a seguirnos —le dice con voz tétrica, muy cerca de él, y sin previo indicio le da un buen golpe en la cara que lo manda a volar contra un árbol, al instante pierde el conocimiento, no es secreto que los golpes de la kunoichi causan ese efecto, o uno peor, una persona normal ya hubiera muerto en el acto.

Nuevamente los cuatro hombres quedan sorprendidos de la fuerza descomunal y la agilidad de la joven, ya no les queda duda alguna; los ninjas son muy peligrosos, les alegra demasiado tener de protectora y no de agresora a la kunoichi de la hoja. La chica desactiva sus ojos para no asustar a los presentes.

¿Y ahora qué haremos con ellos? —pregunta Sett con una gran interrogante plasmada en su voz y rostro.

Eso lo deciden ustedes —le responde la chica, encogiéndose de hombros.

Los cuatro se miran entre ellos, preguntándose qué es lo correcto, qué deberían de hacer, aún temen por sus vidas, pero tampoco sienten que sea correcto quitarles la vida, la chica comienza a impacientarse.

No estarán inconscientes para siempre, deben decidir qué hacer, debemos irnos cuanto antes —los presiona la kunoichi sin miramientos.

Lo mejor será amarrarlos muy bien —opina Haru.

Sí, creo que será la mejor, no somos quien para quitarles la vida, nosotros no se las dimos —la pelirosa se sorprende ante eso, al parecer, después de todo sí tienen humanidad.

Bien, puedo dejar a uno de mis clones para que se encargue de hacer eso, hay que ponernos en camino de una vez —ordena la ninja médico.

La chica hace desaparecer a uno de sus clones y al otro le ordena con una seña que se encargue del trabajo, el clon saca una cuerda especial ninja para atar a los hombres, se acerca a paso decidido hacia ellos.

Sakura emprende camino de nuevo, los hombres mayores la siguen en seguida, Haru y Sett se apresuran a guardar lo poco que sacaron e inmediatamente siguen a los demás.

Por la cabeza de los masculinos pasa el mismo pensamiento; podrán alejarse lo necesario para que su vida no siga corriendo peligro, ¿eligieron bien cuando les perdonaron la vida a esos ninjas? Después de todo esos tres los iban a matar a ellos sin compasión alguna, de no ser por la kunoichi ahora estarían muertos.

Por otro lado, en realidad la orden del clon de la pelirosa fue otra; debe exterminar a esos tres, las órdenes las dio otra persona, y le pago por hacerlo, así que no puede quedarle mal a su cliente. El copia perfecta de la chica termina de llegar hasta sus víctimas, de nuevo esos ojos rosas se hacen presentes, pero en esta ocasión no tienen a quien intimidar y asustar, va a cometer nuevamente un acto atroz, le quitará la vida a tres personas que no se pueden defender.

Se acerca al primero, al de cabellos grises, con el hilo ninja comienza a enredarlo; lo pasa por su cuello, brazos y piernas, una vez completamente envuelto, ejerce fuerza y desmiembra al ninja de la cascada, un sonido horrible y mucha sangre se hacen presenten, el líquido carmesí mancha todo lo que puede a su paso, el resultado de esa obra es escalofriante.

Pasa al segundo, desenvaina su katana y procede a usarla como cuchillo; raja desde el cuello hasta el vientre del hombre, algunas de las entrañas escapan del cuerpo. Al tercero lo decapita con su arma.

La escena es digna de terror, pero para ella no es suficiente y procede a escribir con ayuda de su espada y la sangre de sus víctimas las palabras: "esto se repetirá", un mensaje muy claro para los insubordinados de Shibuki.

La técnica de la kunoichi desaparece; toda la experiencia y vivencia pasa a su dueña, todas las acciones que realizó su clon pasan por la mente de la joven, la chica siente una presión extraña en su corazón, se siente un poco mal por lo que hizo, pero en el mismo instante se dice a si misma que hizo lo correcto, esos intentos de ninja hicieron cosas peores, así que ella debía hacer algo al respecto, la voz de Ren llega de nuevo a sus oídos, algo hace clic en su cerebro y procede a hacer un corto circuito en el mismo, lleva una de sus manos a sus sienes… no, definitivamente ella hizo lo correcto, todo está bien, lo hizo por un bien mayor, eso sin contar la buena paga que está obteniendo por eliminar a escoria como esa.

Decide despejar su mente y aumentar el paso. Kaguya observa con mucho agrado a la nueva y hermosa criatura que está creando, mira complacida como la mente y corazón de Sakura adquieren más tonalidad negra, como si tinta cayera y tiñera un lienzo del color más hermoso para ella.

En cualquier momento vas a desaparecer —le informa con crueldad y una enorme sonrisa a la otra parte de su captora.

Ya no quedan ni rastros del astro rey, todo está sumido en oscuridad, ya son las nueve de la noche y ellos siguen caminando, la médica puede ver claramente como los cuatro hombres están exhaustos, si continúan, es posible que no puedan levantarse al siguiente día, parece apropiado que paren, al menos han avanzado bastante y sin quejarse.

Podemos descansar aquí —les informa y detiene su andar.

¡Gracias! —emite Sett y se deja caer en el suelo, sus compañeros lo miran reprobatoriamente y avergonzados.

Hoy será mejor que solo saquemos las tiendas de dormir, al menos que alguien se quiera hacer cargo de poner las tiendas —la voz de Ren se hace escuchar.

Ninguno está en desacuerdo con la sugerencia de su líder, todos proceden a sacar sus bolsas para dormir, ninguno tiene la fuerza para armar una tienda, solamente quieren dormir, pero deben comer aunque sea un poco, todos sacan algo de comida de sus mochilas, ellos también llevaron provisiones y las han estado racionando.

Sakura no se encuentra tan cansada, pero si ha gastado chakra, por ende si necesita reponerse por poco que sea, ella también decide comer para reponer fuerzas, todos comen en silencio, una atmósfera un poco incomoda los rodea, pero ninguno se atreve a decir o hacer algo.

La señorita termina con su comida y procede a sacar su bolsa de dormir también, Haru y Sett la observan esperanzados, sería un gran avance para ellos que ella durmiera a su lado.

¿Hoy dormirá con nosotros Sakura-sama? —se atreve a preguntar Sett.

No, también será una trampa —le contesta con desgana.

Ante su respuesta ambos jóvenes decaen visiblemente, los mayores los observan con detenimiento y se sienten un poco mal por los dos, saben bien lo que están sintiendo en esos momentos, ellos también lo pasaron en su tiempo.

La Haruno invoca de nueva cuenta un clon y lo hace entrar a la cama portátil, después procede a trepar un árbol y alejarse, en esta ocasión decide dormir lo más que puede, los nuevos agresores tardarán en llegar, incluso es posible que con algo de buena suerte, estos ya no aparezcan, al menos hasta llegar al pueblo. No está segura de cuántos están en contra de Shibuki, por el momento van cuatro, pero es muy probable que haya más, también es muy probable que se multipliquen, no sabe qué acciones tomará el pelinegro, pero él dijo que hará algo al respecto con sus subordinados, al menos les informara de la visita que tuvo y la queja que le hicieron, y por esa misma razón es que el pueblo estará en más peligro, y más aún por los cuatro asesinatos que cometió, en cuanto se enteren los demás, querrán venganza.

Logra conciliar el sueño, pero este es ligero, debido a que esta alerta de su entorno, se despierta cada tanto, no logra descansar lo suficiente, pero así es como inicia un nuevo día, todos ingieren todo el alimento que pueden, hoy también planean no parar a comer, emprenden su camino.

Caminan, caminan, caminan, caminan y caminan… les han llegado las seis de la tarde, a pasear de ir a un paso tan lento, han logrado avanzar mucho, ya solamente les queda un día de camino, es muy probable que mañana logren llegar en la noche e incluso lleguen con el crepúsculo a su espalda.

¿Quieren parar o continuamos? —les pregunta la pelirosa con duda.

Continuamos —responde Haru y todos asienten dándole la razón.

La de joyas verdes se alegra ante su respuesta. Siguen su camino lo mejor que pueden, el cansancio está presente en ellos desde que se levantaron, y eso que ninguno pudo hacer guardia durante la noche, confiaron plenamente en su guardaespaldas, y ella cumplió su función con indiscutible éxito, aunque eso le costó un buen esfuerzo de su parte, pero ya tendrá tiempo de descansar cuando llegue con Tsubaki.

La noche los alcanza y se detienen, de nuevo hacen lo mismo que el día anterior, sacan solamente las bolsas para dormir, pero en esta ocasión sí consiguieron cazar algo, y esta vez no lo hizo la kunoichi, así que lograron tener una buena cena.

La misma historia se repite, los hombres no logran hacer guardia, están noqueados por el cansancio, la de habilidades ninja tiene que cuidar de ellos, de nuevo intenta dormir lo mejor que puede, pero definitivamente es una tortura mantenerse despierta y alerta, no deja de ser humana, sí tiene sus límites establecidos y los conoce bien, el único alivio que posee, es que mañana podrá descansar todo lo que pueda, se ha propuesto llegar el día de mañana al pueblo, así tenga que llevar a rastras a los cuatro hombres.

Al día siguiente los cuatro masculinos se disculpan con ella, proceden a cazar algo bueno para dárselo a la joven mujer como agradecimiento. Con el estómago lleno; emprenden su último día de viaje, ellos también se han propuesto en llegar ese mismo día, así lleguen arrastrándose al pueblo.

Antes de emprender su camino se abastecen de bastante agua y mucha fruta, eso les será de gran ayuda durante la caminata. Una vez todos están listos, continúan con su camino.

Pasan las horas con lentitud, sienten que no avanzan nada, sin embargo si lo hacen, sí siguen con ese trote es muy probable que lleguen antes que el crepúsculo. Experimentan la impaciencia de llegar a un lugar, así que todos sin excepción aumentan el ritmo, quieren llegar ya; quieren comer, bañarse, y dormir como Dios manda, ahora están más agradecidos que nunca con contar con un sitio al cual llamar hogar, incluso la chica está comenzando a considerar en llamar a ese pueblito su nuevo hogar, aunque no está segura de poder llenar algún día ese hueco que le dejo su partida, cada día que pasa extraña a aquellos que llamaba su familia.

La herida por su pérdida aún sigue abierta, debe encontrar algo o alguien para cerrarla, o al menos atenuar el dolor que siente, sí tan solo pudiera renunciar a los sentimientos, si pudiera desechar todo el dolor y odio que lleva en su ser, si existiera un tipo de purga la usaría sin dudarlo, lo mejor que ha podido hacer es mantener su mente ocupada para no tener tiempo de pensar en nada, porque en el momento en que lo haga todos los recuerdos que guarda afloraran y la harán caer de rodillas y llorar como si no existiera un mañana. No puede rendirse, debe de salir adelante por su cuenta, ya no hay nadie que le pueda brindar una mano amiga, se encuentra sola y debe afrontarlo.

Se encuentran muy cerca de la meta, ya les queda muy poco para llegar a su zona de confort, pero ellos no lo saben, sin embargo, sienten como sus cuerpos se van llenando de nuevas fuerzas, es como si su instinto u otra cosa les estuviera diciendo al oído que ya están a una nada de su objetivo, alentándolos a continuar y dar su último esfuerzo, que estiren su mano y que recojan la recompensa que los aguarda. Y así lo hacen, Sakura es la primera en recuperar las fuerzas y seguir adelante.

Vamos, un último intento —los anima la voz de la joven kunoichi.

¡Tiene razón Sakura-sama! —dicen al mismo tiempo el pelirojo y el pelinegro.

Los mayores dejan salir unas pequeñas risas por la vitalidad de los más jóvenes, no pueden quedarse atrás, deben esforzarse también, a fin de cuentas aún no están tan viejos. Todos caminan a un ritmo mayor, más rápido y firme.

Por fin su arduo esfuerzo da frutos, ya pueden ver a lo lejos el pueblo, por ende apresuran más el paso, la chica los observa risueña, parece que en cualquier momento van a echar a correr hacía el pueblo entre gritos defelicidad, Sakura también aumenta la velocidad de su andar, fácilmente podría trasportarse hasta la ubicación de la señora Tsubaki, pero decide no hacerlo. Por el paso rápido; han logrado llegar al pueblo, por fin podrán descansar todo lo que quieran, ahora pueden sentirse seguros.

Lograron llegar antes de que el crepúsculo hiciera su hermoso espectáculo, ahora este se muestra a sus espaldas, en todo su esplendor.

¿Puedo acompañarla Sakura-sama? —le pregunta Haru con un rubor en sus mejillas.

¡Yo también! —se apunta el escandaloso de Sett.

Nosotros nos retiramos —informa con cansancio Ren, de nuevo él y su compañero se impresionan por el poder del amor, ambos se alejan y dejan al trío.

Está bien —no le queda de otra a la chica que aceptar su petición.

Los tres se dirigen a la posada de la protectora de la chica, ingresan y encuentran a la anciana en el mostrador, en cuanto la ve se levanta rápidamente de su lugar y va al encuentro de la pelirosa, esa muy feliz de volverla a ver, su instinto maternal se apego mucho a ella.

¡Sakura-sama; que bueno es tenerla de vuelta! —le dice a la kunoichi cuando llega a su altura.

Muchas gracias Tsubaki-san —le agradece y sonríe de corazón, los dos varones quedan embelesados, no la habían visto sonreír así desde que la conocieron.

En seguida le preparo algo para que coma algo, debe de tener mucha hambre —le informa y sale con rumbo a la cocina.

Gracias por acompañarme Haru, Sett —les dice con una mueca parecida a una sonrisa, pero ese sencillo gesto los hace muy felices.

Ambos se despiden de ella, deseándole un buen provecho y un grato descanso, Sakura se dirige a la cocina, ahí encuentra a Yashiro junto con su abuela, ella le informa que cenara con ellos, así que el muchacho lleva el equipaje de la mujer a su habitación.

Shibuki-san le mando unos regalos, ya se encuentran en su habitación —le comenta la mujer mayor con un poco de asombro.

Sí, dijo que lo haría, capture a un insubordinado en el camino, según él fue una recompensa por mi trabajo —en parte le miente.

Pues eso me alegra, algo tenía que sacar usted, nada es gratis —eso le saca una sonrisa a la de ojos verdes, no se esperaba ese comentario.

Una vez la cena esta lista, los tres proceden a degustar sus alimentos, platican amenamente Tsubaki y Sakura, Yashiro solamente hace unos pequeños comentarios, cuando terminan la joven informa que se retira a dormir, le avisa a Tsubaki que dormirá mucho, que no se preocupe por alimentarla, cuando necesite alimento ella bajará, por el momento quiere dormir como un oso pardo cuando le toca su hibernación.

Sube hasta su habitación, ingresa en ella y cierra con seguro para mayor privacidad, procede a desvestirse en el camino, saca un pijama rápidamente de su mueble y se dirige al baño, se da una buena ducha lo más rápido que puede, le urge dormir, se ha convertido en más que una necesidad. Sale del baño ataviada en su pijama, aún con el cabello mojado, pero eso la tiene sin cuidado, se deja caer en su cama, a penas con fuerza, puede divisar su katana a un lado de la cama, decide dejarla ahí, también puede ver su mochila en un pequeño sillón y todos los regalos de Shibuki en el otro sillón, el más grande de los dos que se encuentran en su habitación.

Siente como su cuerpo comienza a descansar en la plataforma cómodamente mullida, por momentos pierde el conocimiento, está intentando no quedarse dormida, algo ridículo considerado que es algo que anhelaba durante todo su viaje, y es algo que necesita en esos precisos instantes; dormir y descasar todo lo que pueda.

Con todas sus fuerzas de voluntad logra acomodarse bien en la cama, logra taparse con una sábana, lo último que ronda por su mente es su aldea, llegan a su mente en forma de imágenes la entrada de Konoha, las caras de sus amigos, maestros y compañeros, finalmente el retrato del ex equipo siete aparece y es cuando Morfeo la reclama en sus brazos, llevándola con él al país de los sueños.

Continuara…