Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido hagan repost de esta historia, mucho menos adaptarle.

NA: La verdad, el capítulo anterior y este eran uno solo... o sea que al final me arrepentí de que leyeran 26 mil palabras sin sentido. bueh.

NA2: Sin betear, perdonen los errores.

NA3: Este es el capítulo final. Sorpresa :D?

NA4: Muchas, en serio muchas gracias, por haber leído LMLY. Su buena aceptación desde el cap 1 me animó en seguida para continuar la historia. A todos los que leyeron, a los que siempre comentaron, a quien fue paciente, quien se emocionó, a todos, muchas gracias.


[32]

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—El tan esperado baile de invierno, al fin es hoy.

Quisiera recordar mis palabras de hace tanto tiempo, la expectativa por este día…

—Estás hablando sola, niña frente —Ino comentó con cierto desinterés, más ocupada preparando sus herramientas.

Y Sakura ignoró el comentario y continuó buscando en sus memorias. Desde hace meses había estado fantaseando con ese día, con ese baile, y todo lo que éste iba a representar. Al principio solo era emoción por los vestidos, la música y lo bonita que quería verse. Luego, cuando su relación con Sasuke comenzó, su amistad con Ino y Tenten, Sakura había esperado una noche llena de diversión, un momento para hacer memorias hermosos, y que algún día en diez años, recordaría ese momento como uno inigualable.

Pero ahora…

—Ino, no quiero hacerlo —Sakura desistió al ver todo el maquillaje e instrumentos para peinado. Igual que tantas veces ya, la chica esperaba que su amiga cediera.

—¡Oish! No te pregunté, frente. Es una orden —y al igual que antes, Ino se mantenía firme. Así, con eso, sus manos en sus hombros, dirigiéndole hasta sentarse frente del espejo y dejar de renegar. Sakura se topó con su reflejo, viendo sus labios fruncidos y la pesadumbre en sus ojos.

Ugh, luzco horrible. Se veía pálida, algo ojerosa y de verdad cansada. No habían sido unos días fáciles. No pudo evitar rendirse ante Ino, luego de ver tan fea imagen.

—Será solo algo muy ligero, para cubrir tu aspecto de muerto. No quieres que los demás piensen que es baile de disfraces, ¿o sí?

Ino estaba muy al tanto de la negativa de Sakura por arreglarse para el baile. La pelirrosa simplemente no tenía ya el interés ni el ánimo para vestirse como si de verdad fuera una noche especial a disfrutar.

—Tenemos que estar presentes, lo sabes —esa era la única razón por la que Sakura había accedió a ir al baile. Ino no dejaba de decirlo cada que tenía oportunidad.

La pelirrosa asintió de mala gana. Al mismo tiempo suspiró, intentando ocultar su tristeza.

Este día debió ser tan diferente.

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Era viernes por la tarde, pero en pleno diciembre por lo que el atardecer caía más deprisa. El cielo oscureciéndose y el aire helado provocaba no salir de casa, mucho menos usar ropa descubierta.

Pero como se dijo, ese no era un día cualquiera. Y quedaba más que claro ante el bramar de la pequeña multitud que se iba presentando en el gimnasio de la escuela. Los presentes eran apenas si un tercio de toda la población estudiantil, pues los bailes no eran siempre lo más emocionante para todos. Los más entusiasmados eran aquellos con parejas, los que aprovechaban la oportunidad del momento para obtener una cita, y otros solitarios presentándose para armarse de valor y declararse a su persona especial, incluso hasta para pedir un baile.

Las chicas aprovechaban la ocasión para vestir lo más lindas, presumir sus atuendos o sus citas. Los chicos se dividían en dos, aquellos que habían sido –casi- arrastrados por sus citas, y aquellos que se juntaban con otros amigos y no perdían oportunidad para entretenerse. De entre todo esto, muchos se divertían de verdad, y otros cuantos cometían "errores" que les avergonzaría por mucho tiempo.

El baile de invierno de su escuela era un especial y esperado por muchos, ya que este era organizado por los alumnos de último grado: un último evento a manos de ellos. Era casi una tradición.

También era un hecho que ese baile muchos lo utilizaban para confesarse, haciendo uso del ambiente, la emoción y demás, muchas orejas se formaban, mientras que otras parecían reforzar su relación. Todo eso había hecho la fantasía de una noche más que especial.

Decían que aquellas parejas que bailaran la última canción de la noche, serían felices el resto de sus vidas. Era una completa tontería, todos sabían, pero aun así les hacía ilusión y pensaban "¿Qué se puede perder con intentarlo?". Era una mera superstición, y aun así todos deseaban ser los merecedores de un romance interminable.

Así, la noche que más había esperado por medio año, comenzaba. Tan de ensueño y cursi como lo había imaginado.

Sakura suprimió las ganas de suspirar con decepción al ver a tantas parejitas lo más felices de la vida, ignorando el clima y todo a su alrededor.

¿Envidia? No, para nada.

—Quita esa cara, frente de marquesina, de por sí luces como un pollo entumido, toda temblorosa, ¿y ahora haces muecas? Nadie te sacara a bailar si sigues así.

—Perdón por tener frío y alergia al romance.

Eso le sacó a Ino una carcajada,

—Dijo la chica que hace dos semanas seguía derramando miel por su querido Sasuk-

—¡Oh, mira, que bonitos adornos! —y Sakura le dio la vuelta, caminado hasta una de las mesas con refrigerios. La chica volvía a activar su escudo anti-directas.

Decidió miraba alrededor, admirando la decoración y los lindos vestidos que a su vista se cruzaban.

Era un escenario modesto, después de todo seguía siendo un baile escolar. Y era dentro del gimnasio, y el espacio era mucho ya que movieron todas las gradas, el espacio aún era mucho para la pista de baile. Algunas mesas con sillas alrededor, y la decoración, aunque simple, lucía bastante con aquellas las luces bajas y las lámparas de papel esparcidas por todo el lugar para iluminar los suficiente. Había globos en tonos plateados y azul, en forma de estrellas y medias lunas en el techo y otros más en el suelo. Más decoraciones de estrellas y otras cortinas de cristales y brillos que daban la apariencia de caer del techo, daban el toque de sueño invernal. Tan bonito…

Y la música era atrayente. Se notaba que el presupuesto había sido bastante, y el esfuerzo por que el lugar luciera bien, también. Después de todo era el último baile de invierno para los alumnos de último grado.

Lo que hacía este un evento especial eran las personas emocionadas. Las chicas atractivas luciendo sus vestidos, viéndose hermosas con su maquillaje y divertidas con sus acompañantes. Luego estaban los chicos, quienes ofrecían una vista refrescante con el cambio de sus ropas normales y comunes, a sus atuendos más elegantes, ya fuera simples pantalones y camisas de vestir, hasta aquellos más galantes en esmoquin y corbata.

Mesas de bocadillos, DJ ya instalado probando una variedad de canciones, algunos maestros supervisando, y las risas entremezcladas con pláticas envolvían todo el ambiente.

Sakura declinó la invitación de un chico para ser su pareja, y se preguntó si a pesar de su humor, ella encajaba perfectamente. Miró a su vestido, y no pudo evitar la leve sonrisa en su rostro. Era tan bonito, aunque bastante fuera de temporada para invierno, admitía. Con los tirantes tan delgados, que a distancia parecieran pequeños diamantes conectados entre sí, hasta llegar al delgado y transparente velo alrededor del modesto escote en V y hasta el escote bajo de su espalda. Todo su torso cubierto de brillos sutiles, pero que con el tono marfil, lucían como diamantes que parecían caer como lluvia hasta la falda en A, con varias capas de seda y tul, llegaba hasta sus pantorrillas, y viéndose como de ensueño. Este era el vestido que tanto le había encantado, el que había escogido esperando verse hermosa para la velada tan especial. Su cabello apenas si ondulado iba suelto y cubría de vez en vez sus hombros y su espalda. Su maquillaje era simple, como Ino le había prometido, pero sin duda ocultaba sus imperfecciones causadas por tanto llorar, mal comer y mal dormir por demasiado días.

Aun así pensaba que no estaba acorde. Su vestido era para lucirlo con alegría radiante y su sonrojo por la emoción palpitante. Y no su nariz roja por el frío y su lúgubre estado actual. Podría tener una apariencia cautivadora, pero sobre ella parecían haber nubes de depresión.

Así que Sakura caminaba alrededor, esperando a Tenten y a Sai, intentando detener el nerviosismo y la negatividad. Aún era algo temprano, y los dos mencionados eran los encargados de traer a las estrellas de la noche al baile.

Y una vez suceda, podré irme y enredarme de mil cobijas.

Pero Sakura sentía que el tiempo pasaba muy lento, temía que si alguno de ellos se retrasara a la hora prevista de su llegada, las cosas podrían no salir como todos esperaban. Pero eso ya estaba fuera de sus manos, así que caminó de aquí a allá, intentando distraerse solo un poco y que su cuerpo no se entumiera.

—¡Sakura, mi bella flor!, ¿el baile es de tu gusto?

Sakura respingó cuando de la nada Lee entró en su campo de visión, a la vez que recitaba su monologo.

La chica parecía perdida en sus palabras. Gracias a Tenten y unas cuantas salidas junto con Naruto, este chico ahora entraba en la categoría de conocido amistoso.

—Es… encantador —se sintió ridícula al hacer uso de una descripción típica de novela. Pero el chico se mostró complacido con ella, e incluso parecía que infló el pecho. Se acercó un poco más, tomó de la mano de Sakura y la llevó hasta sus labios.

—No tan encantador como tú, mi bella flor de invierno.

Sakura quedó estupefacta, incrédula y si palabras.

—… Gracias.

—¿Me concederías ser tu acompañante en este baile?

¿Ah? Ah… Dios, estaba entrando en pánico.

—Romeo, si no te importa, te robaré a Julieta unos instantes –Ino interrumpió, y Sakura le miró con mucho agradecimiento.

¡Ino, eres mi diosa! Ambas chicas se encaminaron hacia la entrada principal, mientas Lee declaraba ardientemente que le concediera unos cuantas canciones.

—¿Qué fue eso? —Ino reía, pero Sakura ni siquiera tenía palabras—. Temía que debía sobornar a Shika para que bailara un par de canciones contigo, pero parece que no será necesario.

Ino.

La rubia solo se alzó en hombros, sin suprimir la sonrisa divertida en ella. Sakura no pudo evitar regresarle el gesto, ya fuera por la expectativa de todo ese evento, que Sakura se sentía más ligera. O también debía ser que Ino lucía realmente hermosa, y no estar embelesada ante esa eminencia que era la rubia, era imposible.

Volvió a mirar a Ino, y no podía dejar de maravillarse con su aspecto. Su vestido en color rosa pastel, el vaporoso chiffon de su falda larga, sus mangas cayendo de los hombros y su cabello en una media cola, siempre liso se veía sedoso y brillante. Su maquillaje era el de una profesional, y Sakura de verdad que admiraba su habilidad. Parecía una hermosa Barbie.

—Te ves muy bonita —Sakura dijo honestamente. No había envidia alguna en ella, sino adoración y admiración.

—¡Hey, no te enamores de mí!

—Un poco tarde —dijo mientras Ino le guiñaba el ojo juguetonamente, pero que al final ambas chicas terminaron riendo.

Si bien Sakura ya se había resignado a que su esperado baile no iba a ser para nada el cuento de hadas que había querido, sí que estaba creando memorias muy bonitas. De todo lo que había pasado, Ino seguía a su lado. Estaba ahí, en su ansiado baile con su mejor amiga, era eso lo que deseó desde el inicio, ¿no?

Sakura no pudo evitar la pequeña emoción dentro de ella al estar con su amiga, incluso aunque había tratado de mostrarse desinteresada en el baile, en su vestir y en estar ahí. Y era que se había llevado muy literal lo de "no vine a disfrutar, vine a supervisar el plan", pero realmente había esperado esto con ansias por meses. Incluso si estaba ahí de manera totalmente diferente a como alguna vez había querido.

Por eso al principio no hizo más que quejarse y negarse verbalmente ante la emoción de Ino por el baile. Pero claro, su voluntad era débil, y no se hizo tanto del rogar. Llevaba el vestido que tanto le había costado encontrar, ese que le había encantado, pero por alguna razón no se sentía cómoda, y eso porque sentía que no merecía siquiera llevarlo puesto.

Ino se acercó a ella y trató de acomodar su cabello. Sakura había dicho que su apariencia no debía ser importante esa noche, pidiéndole a su amiga que le arreglara lo más sencillo. No era como una vez pensó que le gustaría.

¿Por qué te atreves a intentar verte bonita, cuando eres un asco de persona que arruinó más de una relación? Se veía en el espejo, y ese pensamiento le asaltaba cada tanto.

—Bueno, no te culpo —Ino continuó con la broma, trayendo a Sakura de nuevo al presente, y ella lo agradeció. La rubia le daba esa sonrisa petulante que a Sakura en ocasiones le molestaba, pero eso solo porque le hacía ver más atractiva—. Tú te ves muy bien, no tan bien como yo, pero eso sería imposible.

Ahora Sakura rodó los ojos, evitando reír.

—Ese no es un cumplido.

—Lo digo enserio. Es una fortuna que el idiota aquel no te vea, porque seguro caería ante ti de nuevo. Y no, ew. No te merece.

Extrañamente se sintió avergonzada, no esperando eso. Pero lo apreciaba, los ánimos de Ino era algo que Sakura dudaba encontrar en alguien más.

Ambas chicas seguían platicando, en espera de los actores principales

...

—¡Oh, ahí viene Sai!

Ambas chicas se apresuraron hasta él, mientras Sakura algo nerviosa buscaba a la pieza maestra.

—¿Y Naruto? —Ino preguntó lo que Sakura pensaba, pues a su vez un mal presentimiento le acechaba.

¡Porque se suponía que Sai traería a Naruto! y en cambio había llegado solo.

No, seguro está en el baño, o es probable que quiera irse a otra mesa mientras llega Hinata porque no quiere estar junto a mí, lo cual es razonable, pero vamos, dime que sí vino

Su expresión era muy clara, el miedo y el deseo de que -por favor- no les haya dejado plantadas.

Sai se mostró incomodo, ¡raro en él! y para Sakura esa fue respuesta suficiente. Sintió su alma caerse hasta sus pies.

—No pude hacer que viniera.

¡No!

—¿Qué? ¿Pero por qué? Hablamos con él, ¿cierto, Sakura?

La pelirrosa se sentía frenética. Sin darse cuenta comenzó a morder su pulgar. ¿Qué sucedió? Hasta ayer él aun había accedido -claro no se mostraba muy entusiasmado, ¡pero Sakura había sentido mucho alivio porque sabía que sí asistirá! Qué pasó en medio día para que al final no…

—Estaba con Sasuke y no quiso venir.

—¿Qué? —esa fue Ino, incrédula. Porque Sakura no dijo nada. De hecho, dejó de moverse, y solo miró pasmada a Sai.

Sai le contó lo sucedido.

Naruto no estaba en su casa, donde habían acordado verse para ir de ahí a la escuela. Cuando Naruto por fin le respondió los mensajes, le dijo que estaba en casa de Sasuke, y hasta ese punto el chico no había mencionado que no iría. Sai fue hasta donde Sasuke, y la primera mala señal fue ver a Naruto con su ropa casual, jugando algún videojuego con el otro chico. Según dijo Sai, Sasuke se mostraba algo cortante con él, debido a que estaba de parte de Sakura en este plan, pero eso no le importó mucho a Sai, sino la poca disposición de Naruto y las constates negativas del otro chico.

—¡¿Se arrepintió?! —Ino estaba comenzado a sulfurarse, mientras que Sakura al contrario, parecía congelarse con cada segundo.

Sakura dejó de escuchar las maldiciones que Ino soltaba y los comentarios de Sai, porque en su mente solo se repetía una y otra vez lo último que Sasuke le dijo.

"No permitiré que hagas otra estupidez".

—No puede ser…

¡Agh!

Sai e Ino respingaron cuando Sakura –quien había estado congelada hace unos instantes- ahora se llevaba las manos a la cabeza tan rápido y fuerte. Le miraron algo preocupados.

Ino puso una mano en el hombro descubierto de la chica, como queriendo suprimir la obvias emociones que estaban por estallar.

¡Mi propio ex novio está tratando de sabotear mi plan de redención!

—¡Tenemos que hacer algo, Shika!

Mientras Ino le arrastraba hasta llegar a la mesa donde Shikamaru le esperaba, y Sai pisándole los talones, Sakura solo se sentía rodeada de bruma confusa y mucha frustración.

¿Por qué lo que quiero nunca sale como quiero? ¡Demoniiioosss!

De inmediato Ino le explicó a Shikamaru el fallo del plan, y para empeorar las cosas, Sakura recibió un mensaje de Tenten diciendo que estaban por salir de la casa de Hinata con dirección al baile.

Ay, me lleva la chi-

—Dame eso —Shikamaru le quitó el teléfono a Sakura y se lo entregó a Ino, siendo obvio que la pelirrosa no podría ni concentrarse en escribir o parar de temblar—. Dile que haga tiempo -considerando lo que tarada de camino, necesitamos al menos media hora más.

—¿Y qué hacemos con Naruto? porque, hello, ¡no habrá cuento de hadas si el príncipe deja plantada a cenicienta!

Shikamaru suspiró, mentalmente cansado.

—Tú iras por él —le dijo a Sakura, mientras que los demás tuvieron la misma reacción.

¡¿Qué?!

...

¿Qué Sakura vaya a convencer a Naruto y se enfrente a Sasuke?

Esto está mal, muy mal. ¡El plan se iba por la borda!

—Iré yo, arrastraré a ese rubio bocón hasta acá, y de ser necesario mataré al idiota de Sasuke para conseguirlo.

Sai miró algo asustado a Ino, porque su tono no era para nada de una broma. Si Sakura no hubiera estado ya tan derrotada, también habría sentido escalofríos por la actitud de la rubia.

¡No podían no hacer nada!, mucho menos posponer el "reencuentro" para otro día, pues esta era la única oportunidad que Neji le había dado -que mira, a Sakura le costó muchísimo que siquiera el chico accediera. ¡Y además de Neji, Hinata! si lo único por lo que Neji lo había permitido, era porque Hinata lo quería. Que si la chica se desilusionaba con este desplante, Sakura sabía que no habría manera después de siquiera intentar algo como esto de nuevo.

—Tiene que ser ella, Ino.

Ino ya estaba renegando con Shikamaru, de hecho sujetó a Sai de la mano, como dispuesta a arrastrarlo consigo para que le llevara hasta donde Naruto. Pero ambos se detuvieron, pues Sakura también tomó la mano de Ino, deteniéndola en sus pasos.

La rubia estaba sorprendida por la pelirrosa, porque desde hace mucho tiempo que no había visto esa mirada decidida.

—Tiene razón, debo de ir yo.

Que su corazón estaba latiendo como loco, que su mente era un caos, y el miedo y el nerviosismo le hacían sentir sus movimientos tiesos, pero la adrenalina iba llegando, y eso era el impulso necesario para que Sakura afrontara por última vez lo que ella misma había ocasionado.


.

Desde un día antes, el humor de Naruto no era el mejor, pero luego de que Sai se fue, era notorio cuánto su ánimo había decaído.

Extrañamente, Sasuke sentía algo de remordimiento.

Miró de reojo al chico, quien fingía concentrarse en la pantalla frente a ellos.

Sasuke sabía que era debido a él que Naruto se haya negado a ir al baile. Fue él quien había estado diciendo todas las negativas contra Sakura y lo que intentaban hacer. La poca confianza y esperanza que Naruto había estado sintiendo fueron totalmente arrastradas por Sasuke, de manera intencional, no lo negaba.

Se aferraba que Naruto debía ignorar los intentos estúpidos de Sakura e Ino, y simplemente aprender del tramo amargo y continuar con su vida.

Entonces, ¿Por qué no se sentía satisfecho? ¿Por qué la culpa de a poco le abordaba? Aunque quería mantenerse firme, la incertidumbre estaba creciendo sin poder detenerla.

Al diablo, esto es lo correcto.

—Te mataron —Sasuke informó con voz monótona, viendo hacia el juego. Naruto rio, pero no era una risa sincera.

—Teme, ¿Cómo se supera?

Sasuke encarnó una ceja, mirando de reojo a Naruto otra vez. Él miraba hacia un lado, ya ni siquiera fingía que prestaba atención, era obvio que no se refería al juego.

—Toma tiempo.

Naruto respondió con un "hmm", y por momentos no dijeron nada más. Mientras Sasuke solo podía imaginar lo que su amigo pudiera estar pensando. Quería entenderle, pero sus situaciones eran un poco diferentes, además de que ellos mismo eran completamente opuestos.

Quizá por eso estoy tan molesto.

Porque para él lo correcto era renunciar a sus sentimientos por Sakura y las tontas posibilidades de un "intentémoslo de nuevo". Pero, ¿y Naruto? lo que él quería era obvio; estar con Hinata, volver a su amistad con Sakura. Él quería un final feliz para todos, pero eso de los finales felices era imposible, sabía Sasuke.

Entonces, lo correcto para Naruto es…

—No podrás hacerlo —Naruto dijo al tiempo que se levantaba y movía de lugar. Algo confundido por lo que dijo, le siguió con la mirada, dispuesto a exigirle que dejara de decir esas tonterías, pero que al final no pudo hablar porque Naruto comenzó a rebuscar en su librero.

No fue hasta que tomó cierto libro de cubierta vieja, que Sasuke se sintió alterado.

—¡Deja eso! —le arrebató el libro justo antes de que pudiera abrirlo por completo y revelar lo que ahí contenía.

—Sé que no soy quién para decirlo, pero a ti te va a tomar incluso más tiempo superarlo si sigues fingiendo que ya no hay nada.

Sasuke quería decir una negativa, refutar lo que Naruto estaba implicando, pero viéndose frente a frente, con el rubio mostrándose tan sincero y atormentado –igual que ese día que descubrieron todo-, Sasuke no pudo siquiera decir algo.

No, Sasuke no había hablado con toda la sinceridad sobre Sakura. Había estado oprimiendo sus deseos y tristezas, había reprochado y le había dicho a Naruto que dejara a Sakura atrás y lo superara… pero era él quien no estaba cumpliendo con eso.

Al parecer ya no podía seguir fingiendo que esto no le dolía como a él.

El libro en sus manos se sentía tan pesado. En su mente claramente podía ver aquello que guardaba y protegía ferozmente. Se sentía hipócrita, tratando de convencer a Naruto, pero siendo él quien no quería afrontar la verdad.

No puedo con este pesado sentimiento…

Para cuando quieras intentarlo de nuevo, será muy tarde. Sakura-chan me dijo que-

—¡Naruto!

E interrumpiendo la pesada atmosfera, como si arrojara una piedra contra un cristal, la voz y presencia de Sakura les sorprendió y les hizo respingar.

—¿Sakura-chan? —pregunta obvia de Naruto, incrédulo al igual que Sasuke, ante la persona que veían en la puerta de la habitación, irrumpiendo la seriedad. Sasuke en cambio no pudo siquiera hablar. Incapaz de creer lo que estaba frente a él.

Ella respiraba exageradamente, como si hubiera corrido hasta ahí, su rostro sonrojado por el esfuerzo y las palabras entrecortadas que a Sasuke le costó entender de inmediato.

—Por qué estás aquí…

Pero como si un parpadeo le despertara del ensueño, cuando Sakura se acercó más a ellos. La realización le golpeó como una gran bofetada.

Por mucho que él estuviera alucinando, no había forma que éste espejismo fuera tan realista, que a pesar de su vestir, su obvio agotamiento y ese abrigo a medio caer de sus brazos no era precisamente una fantasía muy elegante. Aunque no dejaba de ser deslumbrante.

—¿Por qué haces esto? ¡Prometiste que irías, Naruto! ¡Es tan tarde, por Dios y ni siquiera estás vestido! Demonios, Sai, ¿Qué hora es?

—Ocho y cuarto.

—¡Ay, no! ¡Llama a Tenten, pídele más tiempo! Mientras, tú Naruto vamos a-

—¿Qué haces? —Sasuke le detuvo, al tiempo que se dio cuenta que ya le había tomado de la misma mano con la que Sakura agarraba a Naruto.

Sí, una extraña e incómoda situación entre un antiguo y patético "triángulo amoroso". Tanto Sasuke como Sakura se soltaron de inmediato, como si ese contacto les hubiera quemado la piel.

Uy, más porque hace tanto que no habían tenido contacto físico. El rostro de Sakura seguía rojo, pero bien podría ser por la carrera que se aventó hasta la casa de Sasuke, su desesperación, o el repentino enojo que sentía hacia dicho chico.

Sasuke por otro lado parecía haberse molestado debido a su propio impulso.

—La pregunta es qué haces .

El embobamiento que estuvo envolviendo a Sasuke quedó de lado ante la obvia irritación de la chica hacia él. Por lo que frunció el ceño, y un poco a la defensiva, no evitó responder.

—Evitando una catástrofe, ¿no es obvio?

—Eres un charlatán confabulador, es lo obvio.

—Mira quién lo dice.

Era como si Naruto se hubiera encogido y ese par se hayan transformado en dos archienemigos.

¡Un dragón contra un tigre!, pensó asustado Naruto. Mientras creía que hasta relámpagos se veían de fondo ante Sasuke y Sakura, quienes no solo se retaban con palabras, sino que ninguno parecía querer romper el duelo de miradas. El rubio siempre se quejó del exceso de miradas intensas –cofcofsexosas- de esos dos, pero esa ocasión era diferente. Más fuerte y casi violento.

La tensión iba subiendo, y no fue hasta que Sai habló que logró interrumpirles.

—Fea, solo conseguí diez minutos más.

—¡Agh! —Sakura cambió de modo asesino a conejo blanco de Alicia con el tiempo yéndosele— ¡No vamos a alcanzar a ir hasta su casa! Naruto, por un demonio, por qué-

—No puedes obligarle a nada.

—¡Esto no te concierne, Sasuke! —ella estaba tan exasperada, que no controló el espetarle al chico. Tampoco le importó.

—Eso debiste pensar para ti misma cuando tú-

—¡Alto, paren, paren! —Naruto se interpuso entre ellos, haciendo de barrera.

Ya no podía más con eso. Ambos le miraron sorprendidos, porque Naruto no era de levantar la voz con enojo y frustración. Respiraba pesadamente, y parecía luchar con sus palabras, pero pasaba la mirada de uno al otro, y de repente Sasuke y Sakura sintieron un poco de vergüenza.

—No soporto verles así más. ¡Son un par de estúpidos! —no era la furia, sino esos ojos conteniendo lágrimas de frustración lo que les hizo sentirse asustados. ¿Cuándo fue la última vez que Naruto les reprendió, así de enojado, triste y frustrado?

—Lo siento —dijeron al unísono, y luego se miraron entre ellos con reproche, y volvieron a desviar la mirada.

—Estoy cansado de esto. Sakura-chan, lo siento. No es culpa de Teme… yo, simplemente tenía miedo.

Sakura entendió entonces, que Naruto se había ido a refugiar con Sasuke. Eso le quitó un poco el odio que sentía por el pelinegro en ese momento, y decidió centrarse solo en Naruto. No podía solo decir que la indecisión de Naruto era debido a Sasuke y las palabras de él, porque sabía que ella había puesto mucha coacción con lo que le dijo esa vez.

—Lamento presionarte —Sakura ofreció suavemente—. Entiendo que desconfíes, pero esta es la última oportunidad, Naruto. Deja de pensar en Sasuke o en mí, solo en ti y Hinata.

Porque era dolorosamente obvio lo mucho que él quería estar con ella, y era algo cruel que se refrenara por Sakura y sus dudas ante su sinceridad.

—¿Cómo puedes ser tan horrible? —pero era cierto que Sasuke seguía sin creer en ella—. ¿Qué harás si no resulta como lo estás prometiendo? ¿Cómo vas a arreglar otra desilusión?

Y fue por Naruto que Sakura contuvo su propio veneno como respuesta a Sasuke.

—Es el problema contigo, Sasuke. Que para empezar no sabes ni de qué trata todo esto. No estoy vendiendo un final feliz, solo estoy ayudando a que ambos se encuentren a mitad de camino.

Pero su respuesta no era satisfactoria para él.

—Es un error.

—Es mejor intentar y fracasar, que amargarse de por vida.

Una vez más, se enfrentaban con la mirada. Desprecio cubriendo lo que de verdad sentían.

—Naruto, ¿Qué vas a hacer? —urgió Sai, quien dejaba de lado su siempre calmado temperamento, y se mostraba ansioso y con apresuramiento. Todos los presentes miraron al rubio, sabiendo que todo dependía de él.


.

Ino lo sospechaba, pero ahora lo confirmaba: Sakura estaba maldita en cuanto a sus dichosos planes, pues estos siempre se iban por la borda o daban el resultado contrario a lo deseado.

De tantos momentos para arruinar las cosas, ¿tenía que ser este?

—Ceño —Shikamaru comentó, y de inmediato Ino relajó la mirada.

No quiero arrugas prematuras, no, no.

—¿Puedes creer que esté sucediendo esto?

—Sí, era de esperarse.

Ino miró traicionada a su amigo—. Pudiste advertirnos.

—Lo hice.

—Más específicamente. Ugh, debí ir con Naruto desde la mañana. ¡No me sirve verme espectacular si el plan falla!

—Tú querías que Sakura se viera bien —Shikamaru dijo, sin pregunta ni duda.

Ino le miró asombrada, y él le devolvió una mirada obvia. Le conocía de toda la vida, y sabía que Ino intentaba no mostrarlo, pero estaba preocupada por Sakura, además del plan. Todo ese entusiasmo era más de lo normal, solo queriendo encubrir lo inquieta que estaba por la otra chica.

Ino sonrió bajo—. Esto es algo que ella esperó por mucho tiempo, y no quería que simplemente se sacrificara sin más.

Ino creía firmemente que Sakura ya había pagado mucho por lo que hizo. Desde antes de que todo estallara, Sakura había estado tan intranquila. Sabía bien que a cada momento había estado pensando demasiado en lo que hizo, y deliberando en cómo resolverlo de la manera menos trágica y dramática. Luego, tener que soportar el peso del desprecio, sin siquiera dejarle explicarse. No tuvo oportunidad de prepararse para la respuesta de Sasuke y Naruto. Más de dos semanas sin poder respirar tranquilla, sin descansar y sin dejar de reprocharse y carcomerse por la culpa y la infelicidad.

Y ahora, con esa otra tontería.

Por eso Ino estaba detestando a Sasuke.

De todos, era él quien más lastimaba a Sakura, incluso si tenía el derecho a estar molesto, a Ino le seguía pareciendo despreciable lo insensible que Sasuke estaba comportándose, aun sabiendo como todo estaba afectando a Sakura.

Y si lo único que puedo hacer es estar al lado de ella y evitar que se derrumbe, lo haré con todo mí ser.

Ino no iba a aceptar un no, por eso le insistió a Sakura usar ese bonito vestido, a arreglarla como la belleza que era, y había planeado permanecer en el baile y disfrutar el resto de la velada una vez que Hinata y Naruto se encontraran.

Pero ahora, una vez más, ¡Sasuke estaba interponiéndose!

¡Juro que cuando lo vea le daré una patada!

—¡Ino!

Tenten se acercó rápidamente a ella, y la rubia se sorprendió que la chica no se trastabillara con esas zapatillas. De cualquier manera eso se hizo de lado ante su presencia.

Solo significaba una cosa.

—¿Ya están aquí? ¡Y Sakura no llega con Naruto!


.

—¿Qué vas a hacer?

Lo que él realmente quería hacer era darle un zape a esos dos, amarrarlos juntos y obligarlos a dejar de comportarse así. No, lo que más deseaba era que todo volviera como era antes.

Pero eso será imposible.

Sin embargo ahí estaban Sakura y Sai estirando sus manos para que él las tomara, y llevarlo a donde esperaba su nueva oportunidad con Hinata.

—¿Qué harás si no resulta? —las palabras de Sasuke le cargaban con negatividad.

Pero Sakura no le prometía la luna, estaba siendo realista. "Es mejor intentar y fracasar, que amargarse de por vida".

Naruto encontró por fin su voz.

—Es un intento.

Fue visible como los hombros de Sakura se relajaron y suspiró con alivio cuando el rubio asintió con aceptación.

La chica le abrazó con mucho entusiasmo, y por un instante Naruto fue tomado por sorpresa. Pero ese contacto siempre había sido tan natural, y él había extrañado esa sensación, así que le regresó el abrazo en automático. No pudo evitar sonreír.

Porque eso se sentía correcto.

—Tenemos que ponerte guapo —dijo ella al momento que estiraba sus brazos para romper el abrazo. Le miró con urgencia, sin dejar de sonreír.

—¿Más guapo? —y en ese momento a Naruto ya le era imposible no responder con broma.

Verdadera emoción le iba atacando a tal grado de no poder suprimirlo.

—Son unos ridículos —Sai reprochó, pero incluso él se veía algo aliviado—. Tenemos que irnos de inmediato.

Ambos compartieron una mirada de urgencia, pero no quedaba de otra más que irse así.

Sakura ya tomaba a Naruto del brazo, encaminándose para salir de la habitación, pero Sasuke les paró en seco cuando habló.

—Espera.

A pesar de su mente frenética, ahora todo parecía ocurrir de manera muy lenta -la mirada de Sasuke en ellos, sus ojos negros denotando confusión y pesadumbre. Sakura resintió esto. ¿Él estaba enojado debido al cambio extremo de Naruto y a la familiaridad que ella volvía a mostrar con el rubio? Sasuke podría estar sintiéndose traicionado y herido, echo a un lado.

Y de todo lo que Sakura podía pensar, y de la disculpa que tenía en su boca, luego de que Sasuke suspirara tan cansado. La realidad de lo que pasó después fue más que sorpresiva.

—Si vas con ese aspecto, Hyūga saldrá corriendo.

Y de apoco el entendimiento de sus palabras fue como el agua tibia cubriendo sus cuerpos. Naruto estaba boquiabierto, pero Sakura sentía llenarse de una emoción desbordante. Le costó todo su autocontrol no ir hasta Sasuke y abrazarle también.

El chico se acercó a su armario, sacó una funda protectora de ropa, las que se utilizaban para prevenir arrugas y suciedad, y se la entregó a Naruto, quien tan embobado de lo que estaba sucediendo, apenas sí pudo sostenerlo con sus manos.

¡Imposible! ¡Sasuke estaba ofreciendo su ayuda!

De a poco las sonrisas en Sakura y Naruto se iban agrandando, mientras que la incomodidad en Sasuke se dejaba ver.

Lo juraba, casi podían brotar burbujas y florecitas en la escena, chocando con Sasuke y su cara de desagrado.

—¿Por qué tardan tanto? Dejen su show de arcoíris y juramentos de amistad y esas mariconadas para luego.

Era la primera vez que Sai sonaba tan exasperado. Pero en cuanto dijo su última palabra, Naruto comenzó a correr al baño de Sasuke.

—¿Qué haces?

—¡Tengo que bañarme!

Pero Sakura no le dejó meterse al baño, en su lugar comenzó a estirar de su hoddie—. ¡No hay tiempo para eso, quítate la ropa ya!

—¡Espera, Sakura-chan! ¡No!

—¡No grites, Naruto!

—¡Sasuke-Teme, ayúdame! ¡Tu novia quiere ver mi inmaculado cuerpo desnudo!

¡…! —Y en automático Sakura se detuvo, sintiendo su cara roja, mientras que Sasuke también, alarmado, miró muy irritado a Naruto.

Sakura solo salió de la habitación, mientras Sasuke refunfuñaba un "Idiota, no es mi novia".

—¡Solo cámbiate! ¡Tienes tres minutos para estar listo, Naruto! —Sakura le gritó desde el otro lado de la puerta.

—Solo el traje no será suficiente —mencionó Sai. Y Sakura estaba de acuerdo. Una idea cruzó su mente, y comenzó a caminar por el pasillo— ¿a dónde vas?

—Necesito pedir algo. Sai, ve a encender el auto. Estate preparado, en cuanto Naruto salga vas a acelerar, ¿de acuerdo?

La chica no esperó a una réplica, porque se apresuró a buscar por toda la casa a esa persona que necesitaba.

...

—¡Itachi! —apenas sí pudo hablar debido a el apuro de la situación. Encontró al hermano mayor de Sasuke en el jardín trasero de la casa. Se detuvo unos instantes en contemplar lo que estaba haciendo. Parecía estar redecorando el lugar.

¿En pleno viernes por la noche? Su mirada delató su pregunta, e Itachi rio suavemente.

—Izumi quiere hacer una pequeña reunión mañana. Estoy acomodando todo.

Ah, tenía sentido. La novia de Itachi era bastante social y agradable, y el hombre adoraba a su novia. Además, el jardín de los Uchiha era bastante grande.

—¿Necesitas ayuda con algo? —preguntó extrañado. No solo por su inesperada presencia, sino por su apariencia. Él le miró de arriba abajo, nada de perversísimo, sino más preocupado que otra cosa.

Además de que Sakura estaba usando un vestido que le llegaba muy por encima los tobillos, y no le cubría para nada los hombros y espalda, en plena noche invernal.

Ella no quería ni imaginarse cuál era su apariencia luego de tanto ajetreo, pero que no sintiera tanto el frío solo significaba que estaba sonrojada por el esfuerzo.

No es momento de preocuparte en cómo te ves.

—¡Sí! ¡Necesito que me prestes algunos artículos para arreglar a Naruto!

Para tratar de remediar el salvaje cabello de Naruto y su falta de baño iban a necesitar cera para cabello, además de una colonia, y Sakura sabía que Sasuke no utilizaba uno y no quería pedirle lo otro.

Sakura volvió a sentir la calidez del alivio cuando Itachi le sonrió amable, y le pidió seguirle.

¡Gracias, diosito!

¡Todo estaba saliendo mejor de lo esperado!


.

El baile estaba en pleno auge. La pista llena con muchas personas bailando al son de las canciones variadas, desde baladas románticas hasta electrónica. Ese Dj sí que tenía un gran repertorio.

¡Ese era el momento en que su plan debería culminar, pero ninguno de los protagonistas principales había llegado!

Tenten había corrido y atravesado el mar de mesas y personas para llegar hasta donde Ino, avisándole que Neji y Hinata estaban buscando donde estacionarse y entrarían en cualquier momento. Y eso solo llenaba de nervios e impotencia a Ino.

—¡¿Dónde está Naruto?!

—¡Aquí!

Tanto Ino como Tenten se dieron media vuelta, sorprendidas por el inconfundible grito de esa persona. Incluso Shikamaru, quien había estado todo el tiempo sentando frente la mesa de su lugar, se puso de pie.

—Wow...

—Qué…

—¿Cómo? Pero dónde- —Ino estaba sin poder formular sus preguntas, entre sus palabras entrecortadas y sus gestos de duda, mirando de un lado a otro para así recibir respuesta.

Sin aliento, Naruto respondió

—Entramos por los vestidores —indicó con el pulgar hacia atrás de él. Entre tanta gente, Ino apenas si podía ver el lugar. Volvió a mirar al rubio, y su sonrisa animada, su cabello desordenado y su corbata mal puesta—. Sai se quedó a buscar donde-

—De verdad estás aquí...

Si Shikamaru no se hubiera levantado, no habría alcanzado a sostener a Ino, quien parecía tan aliviada que sus piernas le fallaron. Incluso aunque eso era todo el plan, la realidad de que Naruto sí estuviera ahí era abrumadora.

—No llores, Ino.

La chica ni siquiera intentó replicar a la burla. Solo se apresuró en arreglar la apariencia de Naruto, ignorando la incomodidad en sus ojos.

—Mira ese cabello, todo desordenado —dijo mientras trataba de acicalar el cabello del chico. Todo apuntaba que habían estado contra el tiempo, y es más, ni siquiera quería preguntarle si se había bañado. Al menos podía oler su colonia, ya era algo.

Tanto como pudo acomodar su cabello y su corbata, le sonrió con verdadera alegría.

—Gracias.

Pero él negó con un movimiento suave de su cabeza, la sonrisa en su rostro era sincera, y sus ojos azules brillaban con alegría.

—¡Ahí está! —Tenten les avisó, y de inmediato ambos rubios se pusieron alertas, buscando a donde Tenten había apuntado.

De entre las personas en la pista de baile, una pareja se hizo notar. Debía ser el ambiente, o quizá sus apariencias, pero ambos parecían caminar con gracia y elegancia. El hermoso vestido azul de falda larga y el satín brillante le hacía verse deslumbrante. Sus brazos descubiertos, pero ese escote tan discreto, y su cabello lacio sujeto en una media trenza que dejaba descubierto su rostro, y un maquillaje apenas modesto. Pero más que eso, era la imagen de toda ella como la princesa del cuento; bajo las tenues luces de las lámparas alrededor de la leve oscuridad en el lugar. Se veía delicada y encantadora con su sonrojo pintando su blanca piel y su sonrisa tímida mostrándose cuando su mirada se encontró con Naruto.

Todos los presentes desaparecieron de su mente, incluso Neji, quien había acompañado a la chica.

Solo eran Naruto y Hinata, caminando en medio de globos, con las luces tenues iludiéndoles como los únicos protagonistas, mientras cada paso era impulsado por la expectativa y la melodía de la canción de fondo.

Frente a frente, con una distancia tan prudente, limitada por el temor y la inseguridad –eso que les había separado.

Ambos querían hablar, pero no sabían qué decir. Sus corazones retumbaban, y era lo único que podían notar. Porque sus ojos y sus mentes solo se enfocaban en la persona frente a ellos.

—¿Bailarías conmigo? —la valiente petición de Naruto, un ruego de su alama anhelante. Ofreció su mano, y fue la sonrisa de Hinata, la dulzura en ella, toda la aceptación.

Suave, lento y delicado, el agarre de ambos. Las manos de Hinata sobre los hombros de Naruto, algo incierta de si debía ser así. Mientras que Naruto dudoso de su mano en la cintura de la chica.

¿Realmente estaban bailando? Sus cuerpos se balanceaban a lo que creían era el ritmo de la canción, pero era realmente que sus pies seguían el compás de sus corazones. Sus ojos se encontraron y sus miradas avergonzadas esperaban capturar el rostro del amado. Las palabras sobraban, pues ese momento era especial, y el cálido sentir que se desbordaba de ellos era suficiente.

—Esto es tan romántico, mejor que Love Story de Taylor Swift.

Shikamaru miró asqueado a Ino, pero no dijo nada. Luego de ver a Naruto y Hinata bailar su segunda canción, y con la obvia respuesta de que seguirán así hasta que les echaran, él etiquetó el plan como un éxito.

La rubia volvió a suprimir sus deseos de brincar de felicidad. Sin medir sus acciones ni verificar nada, tomó el brazo de la persona a su lado—. ¿Lo ves, frente de marquesina? ¡Funcionó!

—Eh, Ino… —ante el llamado de Tenten, la rubia le miró desconcertada. Esta le señaló que viera a su lado. Así hizo, y respingó con sorpresa.

—¡Sai! —de inmediato soltó al chico. ¡Pensé que era Sakura! Había estado tan distraída.

Espera…

—¿Dónde está Sakura?


.

Quizá Sakura habló demasiado pronto.

Y es que luego de agradecer a Itachi por prestarle los elementos necesarios para fijar el desordenado cabello de Naruto, la chica corrió por el pasillo hasta regresar a la habitación de Sasuke. Estuvo a punto de abrir de sopetón la puerta, pero se detuvo, recordando donde estaba y quien estaba ahí dentro. Así que tocó la puerta, pero luego de no tener respuesta, volvió a tocar con más premura.

Tenía ya el nombre de Naruto en la boca, lista para apurarle a que saliera, y que nena, en serio, ¡no iba a pasar nada si le veía en ropa interior!

Cuando su puño insistente seguía golpeando, sin querer le pegó a la persona tras la puerta luego de abrirle de improvisto.

Sakura sintió el horror al ver a Sasuke. Apenada, apenas sí pudo murmurar una disculpa. Aun así, sentía la ansiedad acumularse, así que intentó dejar ese incidente de lado.

—¡Aquí está! —señaló los artículos para arreglar a Naruto que Itachi le había prestado. Y por un momento le confundió la sorpresa y el disgusto en el rostro de Sasuke.

Sí, le pedí ayuda a tu hermano, supéralo. Y de paso hazte a un lado.

Pero no era eso por lo que Sasuke se mostraba tan contrariado.

—¿Por qué sigues aquí?

¿Hm? Ella pasó de largo, incluso aunque Sasuke le había impedido el paso, ella le hizo a un lado hasta estar totalmente dentro de la habitación.

—No podemos dejar que se vaya luciendo como un mono, ¿cierto? ¿Dónde está?

Ese tonto seguro está en el baño.

Pero a la poca respuesta de Sasuke, y el gran silencio del lugar iba dejando a Sakura helada con la horrible conclusión a la que su mente paranoica iba llegando. Desesperada, miró a Sasuke, suplicando por una excusa ante la falta de presencia. Que no fuera lo peor que se estaba imaginando en ese momento.

—Naruto se fue hace unos minutos.

—¡…!

Retiró lo dicho, pensó con amargura.


.

—¿Pero cómo pudiste dejarla ahí?

—Ella dijo que arrancara en cuanto Naruto subiera-

—¡Pero no sin ella!

Ino estaba que echaba humo por las orejas, mientras que Sai no entendía su enojo del todo, nunca antes había sido el receptor de su mal humor. Shikamaru por otra parte, encontraba algo divertida la situación.

—Bien, es un contratiempo, no importa. Seguro llama algún uber y-

—Tú tienes su teléfono, Ino —le recordó Shikamaru. Con las prisas de ir por Naruto, Sakura salió corriendo, apurada a más no poder, que ni siquiera se molestó a tomar de regreso su teléfono o cartera. ¡Y es que iba con Sai! Estaba comunicándose con ayuda de él.

Pero ahora…

¿Es posible que Sasuke le presente su teléfono? No, es probable que él ya le haya echado.

—¡Sai, tonto! —pero decidida, volvió a mandarle—. Vamos por Sakura, ya.

—No creo que pueda… —e Ino quería zarandear al chico luego de lo que dijo—. Mis llaves se quedaron dentro del auto.

Uh, Ino estaba suprimiendo su grito. Estaba sintiéndose alterada. De inmediato volteó hacia donde estaba Shikamaru sentado. Pero oh, que más quería gritar y maldecir.

¡¿En qué momento el vago aquel se fue?!

Porque la silla estaba vacía. Ino no se dio cuenta cuando su amigo se levantó y se fue, quien ya desde hace unos momentos sospechaba que la situación iba a escalar a este punto, y a sus palabras "que fastidio me largo", se fue a esconder de la chica.

—¡No puedo creerlo! Seguro se fue a fumar. Shika!

Bien, nada de eso era ya parte del plan inicial, y seguro Shikamaru ya veía su tarea como terminada. No solo Ino le había arrastrado a ayudarle a Sakura, sino también a acompañarles al baile algo que sin duda no era para nada de su gusto ni interés.

¡Entiendo, pero no puedes ser así de maldito!

Era que para Ino todo esto ya era algo de suma importancia, mientras que para los demás era un simple tropiezo sin mucha gravedad.

Ya Sakura volvería en algún momento, tranquila. Parecía que eso decían.

—No puedo creerme que hayas sido así de tonto, Sai! ¿Cómo pudiste irte dejándole con Sasuke? ¡Mi pobre frente de marquesina, ha de estar más congelada que el trasero de un pingüino!

—Ella llevaba su abrigo.

—¡No me refiero al clima, sino al odio helado de aquel idiota!

—No creo que sea así.

Ella le miró dudosa—. ¿Qué quieres decir con eso? espera… ¡¿le dejaste a propósito, no es así?!

Era increíble que Ino ya pudiera conocer los leves cambios en el rostro de Sai.

—Era como si estuvieran coqueteando. Sasuke y Sakura.

De haber Ino estado tomando alguna bebida, sin duda alguna la habría escupido ante lo que escuchó.


.

Aunque Sai se equivocó. Sakura y Sasuke no habían estado coqueteando. No, de hecho fue como si ambos quisieran ir tras el cuello del otro para degollarse mutuamente…

Bien, no tan así. Pero amistosos y coquetos no había estado. Aunque era innegable que Sasuke había sido un poco más manso. Al menos no había echado a Sakura a patadas cuando llegó por Naruto, ni había dicho alguna grosería más que sus remarques secos, pero era una versión bastante dócil del resentimiento que había estado destilando durante tantos días.

Y Sakura…, ella había estado tan absorta por la preocupación y el apuro de que Naruto fuera a ver a Hinata, que no tuvo el tiempo de siquiera sentirse nerviosa, tímida o frágil por estar en presencia de Sasuke.

Al menos, hasta ese momento.

Porque el silencio que había dado respuesta a su recurrente terror, y se volvió algo intolerable. Y a Sakura de a poco le iba bajando la adrenalina del estrés del baile, que se iba sintiendo más y más helada ante su actual situación.

No, sino no salgo de una mala situación para entrar a otra.

Sentía la mirada de Sasuke pesada en ella, se imaginaba que los pensamientos de él era tipo "vete, vete" "¿Qué sigues haciendo aquí? Desaparece", mientras que ella parecía estar muy interesada en la alfombra.

Oh, mira, es una nueva. Genial…

Y en realidad estaba tan nerviosa y preocupada. ¿Cómo habló de manera tranquila y segura?

Plan a: sonríe con pena, discúlpate por irrumpir sin saber, da media vuelta y corre de inmediato.

Sonrió tontamente, sin mirarle a los ojos—. Ah, que descuidada de mi parte, será mejor que-

Dio media vuelta, pero la mano de él sobre su hombro descubierto le detuvo, y ambos respingaron ante el contacto. Sakura estaba tan exaltada que su plan a se fue a la basura.

Le miró a la cara, y sintió ser drenada de su falsa positividad, todo por el inesperado contacto. Incluso aunque Sasuke parecía también sorprendido por haberle detenido, Sakura estaba más absorta, esperando algún tipo de comentario grosero. Él chico de inmediato le soltó.

—Olvidas tu abrigo.

Ambos miraron hacia la cama del chico, donde debajo de la ropa de Naruto, se podía alcanzar a ver el abrigo color champan de Sakura.

Ella agradeció, toda apresurada, lo tomó, y por un instante se detuvo al notar un libro sobre la cama. Le pareció extraño, pues se veía tan fuera de lugar entre la ropa de Naruto y su apariencia tan desgastada. ¿Sasuke leía poemas? No se dio cuenta de que estaba viendo por más tiempo de lo que era permitido en su situación. Su mano a punto de tomarlo, pero Sasuke se lo impidió, tomando el objeto antes que ella.

Apenada, pues se dejó llevar por la curiosidad olvidando su situación, volvió a sentir apuro.

Cierto, no tengo porque andar husmeando.

Ni siquiera esperó a colocarse el abrigo encima, solo lo tomó y entre un—: será mejor que me vaya ya —todo torpe y apresurado, salió de la habitación de Sasuke y ese ambiente tan pesado y repentino.

Sakura no había tomado ni un descanso, y con su respiración toda agitada y muchas emociones atacándole de nuevo, se detuvo en la puerta principal, para colocarse su abrigo y pensar en cómo diablos iría hasta el baile de nuevo.

Todo, siendo consciente de que evitó volver a ver a Sasuke a la cara.

"¿Tú serías feliz si no tuvieras que volver a verme?"

"Sí. No quiero saber nada de ti".

Una mano sobre su rostro, tratando de controlar las lágrimas que amenazaban con estallar, un suspiró contenido y un segundo para recuperarse.

Has a un lado esto que sientes, es tonto y una pérdida de tiempo.

Por el momento, el clima frío que golpeó su cara al instante de abrir la puerta y salir de la casa fue los suficientemente fuerte para que Sakura dejara de lado su inútil dolor de corazón.

Al diablo con este fatídico amor, ¿Cómo diablos voy a llegar al baile?


.

—Dice que ya se ha ido —Sai informó, luego de ver la respuesta de Sasuke.

Ino quería sacudir a chico frente a ella, por su tono de "no me importa". No lo hizo, claro, porque sus manos estaban ocupadas, sujetando de las solapas de la camisa de Shikamaru, a quien ya había logrado encontrar de su escondite y había arrastrado hasta su mesa.

—¡Estoy rodeada de inútiles!

Le habría pedido a Tenten que le ayudara, de no ser porque cuando buscó a la chica, la encontró con Neji y Lee, y desistió de interrumpirle al verle tan animada. No quiso estropearle la noche, pues ya de por sí les había ayudado bastante.

—Si vamos a buscar a Sakura, es posible que ella llegue aquí y nosotros no estemos.

—Ay, me duele la cabeza.

—Deja de hacerte un drama, ella llegara en cualquier momento —Shikamaru se deshizo de su agarre, volviéndose a sentar. Sin importarle la situación en el que Ino se estaba ahogando. Luego, como hablándole a una niña malcriada con berrinche, dijo—.Ve a bailar.

Ino le miró con tanta molestia, pero él no se inmutó ni un poco.

—¡No es este el momento para eso!

Shikamaru le miró con obviedad.

—¿En serio? ¿Aquí, en un baile escolar, mientras estás vestida así?

Ugh, tú y tu sarcasmo.

No entendían su miedos, ¿Qué si Sakura decidía ya no regresar? ¿Y si ella y Sasuke volvieron a discutir, y ella estaba llorando? ¡Ino no se esforzó y casi demando a la chica verse como belleza para quedarse varada en medio de la calle!

El plan de esa noche no se trataba solo de que Naruto y Hinata se reconciliaran, al menos no para Ino.

Ese baile era una oportunidad para sacar a Sakura de la miseria emocional donde se encontraba. Un día para ser egoísta.

Tras el suspiro de Ino, los chicos a su lado le observaron con algo de impaciencia.

—Si Sakura no está aquí, no merezco ir a divertirme.

Que horrible, pensaba, ir a bailar y hacer como si nada, cuando ella puede estar con el corazón roto de nuevo.

A lo lejos vio como Naruto y Hinata ya no estaban bailando, sino que estaban en otra mesa, y a la lejanía les veía hablando muy seriamente, pero antes de que ella pudiera preocuparse o pensar en intervenir, vio que el chico sujetaba la mano de la chica.

Lo único que ellos debían hacer era reunirlos en el ambiente apropiado, y lo que sucediera después dependería totalmente de esos dos. Así, decidió solo observa desde lejos, ya que si Sakura al final decidía no regresar, ella debería contarle todo lo que sucedió.

—La fea y tú son similares.

Ino miró a Sai, consternada. El chico no dijo más. Sí, lo suponía, tenían carácter fuerte en ocasiones, y quizá eran algo ruidosas, pero el tono suave con el que Sai dijo eso dejó a Ino algo intrigada. Más aun con lo que mencionó después.

—Me quedaré contigo.

Y aunque esa frase pudiera tener muchos significados, Ino no quiso pensar en más que la simpleza y lo literal que ese chico siempre era.

—Gracias.


.

Sasuke ya se estaba cansando de que sus creencias y tranquilidad fueran echadas a la ventana, y todo por esas dos personas en específico. Una vez más, ¿Por qué el drama se estaba volviendo algo incondicional en su vida?

Más allá del drama, era la desesperación por no poder –nunca- mantener sus emociones bajo raya, y no ser esclavo de ellas.

Estaba tan frustrado por sentirse contrariado entre lo que él creía lo correcto, y lo que sus estúpidas, estúpidas, emociones le orillaban a hacer.

Y la culpable era solo ella.

Desde que le vio entrar, tan inesperada como deslumbrante, provocando en Sasuke la ya conocida falta de aire, y la confusión en su mente. Había sido tan cuidadoso de no verle tanto, de no pensar en ella (ajá), pero Sakura aparecía y mandaba al diablo su resistencia.

No era que su apariencia le cautivara y le hechizara -no era él tan simple y cínico. Más allá de su maquillaje y su vestido, era la fiereza y el brillo en sus ojos al estar frente de él y desafiarle. Ese día más que cualquier otro, ella parecía la Sakura que siempre conoció. Se atrevía a decir que nunca le había visto tan decidida.

Pero fue la decisión de Naruto de confiar en ella, que también influyó en Sasuke. Naruto estaba dispuesto a creer en la palabra de Sakura, solo por la pequeña oportunidad que era ver a Hinata de nuevo. ¿Era tanto su ilusión por la chica, como para hacer de lado todo lo que pasó esas tres semanas?

A Sasuke le dejó algo desorientado.

Su más grande rechazo hacia Sakura era el daño que a su amigo había causado. Lo mal que se veía Naruto era un gran motor de rencor hacia Sakura. Su excusa perfecta. O eso fue hace días.

Pero ahora Naruto dejaba de esquivar, decidía afrontar y tratar. Y Sasuke sabía que incluso si nada ocurría como ambos quisieran, que incluso si las cosas con Hinata no se daban de nuevo, estaba seguro de que Naruto dejaría no solo lo sucedió en el pasado, sino el resentimiento contra Sakura. Sea cual fuera el resultado de esa noche, Naruto volvería a orbitar alrededor de la pelirrosa.

Incluso si les tomaba tiempo volver a la misma confianza, el cariño de Naruto hacia Sakura era irrevocable, y ya no pensaba suprimirlo.

¿Eso donde le dejaba a él? ¿Seguir arrastrando el "odio y rencor" sobre algo que ya parecía palidecer?

¿Cómo podía seguir justificando y disfrazando su dolor por Sakura, cuando incluso ya no sabía que estaba sintiendo?

No es así, sabía muy bien que eso seguía siendo ese pequeño amor.

Otra mentira, pues su amor por Sakura siempre ha sido grande.

Cuando comenzaron su relación pensó que esos afecto por ella eran lo máximo que sentiría, que al pasar el tiempo se mantendrían, pero no fue así. Con cada momento a su lado, cada vez que se tomaban de la mano, que le veía sonreír, que la tenía a su lado, Sasuke se iba enamorando más y más. Hasta el punto de creerla su persona más importante. Carajo, se había visionado en un futuro con ella.

Así que no pudo evitar sentirse colérico y resentido con ella durante la primera semana. Sakura no solo había puesto de cabeza sus relaciones, le había estrujado el corazón y la cabeza con traición y verdades escondidas. Un golpe que jamás esperó por parte de ella.

El odio que sentía era hacia ese amor por ella, que era demasiado para tolerar.

Estaba cabreado y frustrado consigo mismo, porque a pesar de todo, ese amor no había muerto como la confianza que por Sakura tuvo. Al contrario, seguía terco y aferrado. Y detestaba saberlo y no poder cambiarlo.

Era débil ante ella, y por momentos que quería ser imbécil y cínico, y tomarla en brazos, consolarle, zarandearle por su atroz actuar, pero mantenerla en su agarre. Pero no lo hizo, porque el semblante de Naruto era el de alguien infeliz. Sasuke siempre fue egoísta con su mejor amigo por Sakura, y ya no quería eso.

Estaba tan decepcionado de la chica que tanto amaba, molesto por todo lo que hizo –eso él vio venir y no detuvo-, y tan herido porque le mintió, lastimó a su mejor amigo.

Y no podía dejar de sentirse tan acorralado entre lo que era sensato y lo que de verdad deseaba.

Su voluntad se volvió débil desde que habló con ella y le regresó sus pertenencias. Empeoraba con cada conversación de Naruto sobre ella, aconsejándole que deberían perdonarse. Además, el enfrentarla en dos ocasiones –y esas siendo tan malditamente difíciles para él- solo comprobando que no podía suprimir ese sentimiento de anhelo.

Culminando con su presencia esporádica en su habitación.

No podía quitar la mirada de ella. Tan energética y distraída como siempre había sido. Le fue difícil no añorar lo que una vez tuvieron.

Pero la incomodidad de ambos, la renuencia de Sakura al verle a la cara, y su apariencia, todo eso fue el refreno que le mantuvo lejos de ella. Ya no importaba el pasado, no se iban a borrar los errores.

Aun así, Naruto y Sakura estaban intentando seguir adelante, y Sasuke no quería quedarse con el frustrante y agonizante desprecio.

Apretó con fuerza el libro que recelosamente había evitado nadie revisara.


.

Sakura consideró qué hacer. Y lo más lógico era volver a casa y meterse bajo las cobijas, ¡porque demonios, sus piernas se estaban congelando! Pero cuando por fin pudo encontrar un taxi luego de caminar bastantes cuadras, decidió ir al baile.

¡No podría estar tranquila hasta no saber cómo estaban sucediendo las cosas!

Claro que a mitad de camino se dio cuenta de dos cosas horribles. Uno, pudo haber ido a casa y pedirle a sus padres que le llevaran al baile, ¡Dios, que idiota!

Y dos, no llevaba dinero consigo.

—¿Es posible que pueda pagarle llegando? —pidió tímidamente al chofer, quien le miró con la cara más despreciable, y le ordenó bajar.

Ahora no solo estaba más lejos de su casa que al principio -y que definitivamente se estaba helando-, también se arrepentía tanto de su estupidez.

¡Es culpa de Sasuke! sí, culpen al emo. Siendo que ella no había pensado detenidamente y solo había escapado de esa casa. La tonta sin duda era ella.

¡En mi próxima vida deseo ser un simple personaje secundario! Caminando a cuanta prisa sus estúpidas zapatillas se lo permitían, la chica se apresuró a llegar a su escuela.

¡Vamos, tres cuadras no es mucho!

Si está helando, llevas un simple vestido y zapatillas abiertas, te aseguro que es un camino eterno.


.

Había un gran e idiota impulso que le estaba atacando, y realmente era muy difícil mantenerlo bajo raya.

—¿Por qué la cara larga, hermanito?

La molesta voz de Itachi resonó el silencio de su habitación. Sasuke ni siquiera miró hacia atrás para comprobar que su hermano estaba en la puerta de su habitación.

De hecho, Sasuke ni siquiera se movía de su lugar frente a su librero, dándole la espalda a su hermano y cabizbajo. En sus manos un libro abierto sostenido con su fuerte agarre.

A falta de respuesta, Itachi le observó mejor, y tentativo preguntó lo que Sasuke menos quería hablar.

—¿Ya solucionaste tus problemas con Sakura?

Porque no se necesitaba ser un genio para saber a qué se debía el inusual cambio en Sasuke desde hace días.

Eso, y que Naruto hablaba realmente alto.

—No se puede solucionar —el chico se movió de su lugar, al momento que cerraba con fuerza el libro en sus manos.

—Hm… —siguió observándole mientras el chico contemplaba el librero, tratando de acomodar sus libros, era que se notaba inquieto—. Es una lástima. Te pierdes de una gran noche.

Sasuke bufó. Ah, frase cliché.

—Claro, como si a mí me interesara en primer lugar ese ridículo baile.

—¿Seguro que está bien para ti quedarte mientras Sakura y Naruto se divierten?

—No me inter-

—Aun sabiendo lo bonita que Sakura se veía… ¿Cuántos chicos trataran de bailar con ella y querrán conseguir algo más?

Sasuke rodó los ojos. Como si ese tonto intento de hacerle sentir celos fuera a funcionar. Itachi suspiró, algo vencido. Sasuke era un cabeza dura.

—Se te cayó algo —mencionó antes de irse y cerrar la puerta tras de sí.

Sasuke apenas si hizo caso, mirando con desinterés al suelo, para luego sentirse perturbado al ver aquella flor marchita cerca de sus pies. ¿En qué momento se cayó?

Le recogió enseguida, de repente muy irritado.

"Sé que no soy quien para decirlo, pero a ti te va a tomar incluso más tiempo superarlo si sigues fingiendo que ya no hay nada".

Ya lo sabía, siempre lo ha sabido; no podía arrancarse a Sakura de mente y corazón, porque nunca lo ha querido, ni intentado de verdad. Prueba de eso era esas malditas flores que aún conservaba, regalos infantiles de ella desde su primera confesión.

El desprecio hacia sí mismo era grande.

Enojado, volvió a tomar el libro, sacando todas esas pruebas marchitas de un amor que ya no podía tolerar, que se obligaba a tirar.

Conforme su mano apretaba con fuerza las frágiles flores secas, el crujir de estas iba calando con tanta fuerza en él, como retumbares en su silenciosa habitación. Pocos fragmentos cayendo al piso y sólo logró llenarse de una completa desesperación.

Lo siguiente que hizo Sasuke fue tomar una chaqueta y salir de su casa a toda prisa.


.

¡Safe!

Sakura sintió tanto alivio al llegar al gimnasio. Sus piernas temblaban, todo su cuerpo en realidad, pero de inmediato el calor dentro de lugar le comenzó a rodear. La música que ya escuchaba desde afuera se hizo más fuerte, y las personas animadas fueron para ella un oasis en ese helado desierto.

¡Solo quiero sentarme!

Pero cuando vio a su amiga no pudo evitar caminar más rápido.

—¡Ino!

La chica ya sentía las lágrimas de alivio al ver a su amiga, quien incluso aun con la música pudo escucharla, y le miró. La rubia se mostró sorprendida, y de inmediato su preocupación se hizo más evidente y recibió a la pelirrosa.

Sakura ya tenía la pregunta del millón formulada -estuvo por decirla-, cuando Ino le tomó del brazo y le señaló con la mano hacia otro lugar, a unas cinco mesas lejos de ellos, Naruto y Hinata.

Sakura no había estado sintiendo nada más que la horrible desesperación y el cansancio, pero en cuanto les vio -a él tan sonriente y a ella con una evidente alegría-, que la pelirrosa no hizo más que suspirar hondamente.

Era una suerte que Ino le estaba tomando del brazo, porque toda energía se fue de su cuerpo. El alivio era todo lo que ella sentía en ese momento.

—¡Funcionó!

No escuchaba ni sentía nada más.

...

—¡Mira cómo estás! —Ino revoloteaba a su alrededor.

Luego de saber que todo había resultado mejor de lo que querían, y que ella misma le contara a Ino su pequeño percance, ambas chicas estaban en los baños, tratando de recomponer el aspecto de Sakura.

Su apariencia no era la mejor, e Ino, luego de asegurarse de que la chica no tuviera hipotermia, le arrastró hasta ahí. Porque, ¡no es posible que te veas así!

La rubia le dio un retoque a su maquillaje, trató de reacomodar su cabello, pero más que nada estaba ahí para darle apoyo. En el rostro de Sakura era completamente obvio cuanto quería llorar. Mientras, Ino solo le daba una sonrisa de ánimos, y sostenía sus manos.

—Ni en mis sueños más locos pensé que resultaría así, muchas gracias, Ino.

Porque todo se lo debía a ella.

—Estás en deuda de por vida.

—Lo sé.

Y con eso, una nueva sensación desazón le acechaba.

—¿Qué sucede? —preguntó la rubia, porque notó el cambio en el rostro de la otra chica.

Sakura dudó unos instantes. Ese era un momento de gloria, y no quería romper el ambiente. Así que decidió que le contaría a Ino en otra ocasión sobre esa otra situación.

No quiero arruinar el momento.

—… estaba pensando en irme a casa-

—¡No! ¡Apenas llegaste! —no, de ninguna manera Ino le dejaría irse—. Aún queda un rato para que esto termine. ¡No vas a escapar del baile! Nada mejor que eso para que se te quite el frío. Tienes que bailar conmigo. Y quién sabe, quizá alguien pueda aparecer y hacer tu corazón retumbar.

Sakura sonrió apenada. Ambas chicas se dirigían de nuevo a la mesa donde les esperaban.

—Es que estos zapatos me están matando.

La verdad no quería quedarse. Y cualquier excusa sería usada. Pero Ino no era un oponente fácil.

—En el carro de Shika tengo otro par, más cómodos.

—Hm…

—¡Sin peros! Además, mira —señaló hacia la pista de baile, pero era una persona en particular que se destacaba—. El pobre ha estado preguntado por ti cada diez minutos. Recuerda que le debes un baile.

Sakura no pudo evitar el escalofrío que sintió cuando Lee les miró. Muy animando bailando, le saludó, logrando que más de una persona volteara a ver a la chica. Sakura sentía palidecer cuando el chico se hizo unos pasos de baile muy extraños, e Ino rio con ganas.

—¡Demonios, piggy, no quiero bailar con él! —con nadie, en realidad.

—No seas una aguafiestas. Naruto y Hinata están perfectamente, ¡Es justo y necesario que luego de estos días horribles te diviertas!

Así que ese "alguien que haga retumbar tu corazón", era Lee a quien Ino se refería. Qué humor, en serio.

—¿Qué me divierta yo, o tú?

Ah, Sakura quería escapar, pero Ino le tenía agarrada del brazo, y casi le arrastró hasta donde Sai y Shikamaru estaban.

—Te ves menos fea —fue lo primero que Sai le dijo al volver, y Sakura le miró con bastante desaprobación.

Tan delicado como siempre.

—¿Ya nos vamos? —Shikamaru casi le exigió a Ino, pero la chica le dio una hermosa sonrisa como respuesta.

—Apenas sí esto comienza.

Así que Ino le tendió la mano, y Shikamaru le miró algo pasmado pero rápido rodó los ojos al resignarse ante lo que ella querías. Para Sakura fue una gran sorpresa ver al chico tomar la mano de Ino, y dejarse ser arrastrado por ella a la pista de baile.

Wow…

Sakura miró a Sai, quien seguía sentado, y ya le regresaba la mirada.

—No esperas que te saque a bailar, ¿o sí?

Ella sintió ponerse roja de vergüenza.

—¡No, claro que no! —no era eso porque le estaba viendo, pero aun así, qué baboso al preguntarle tan asqueado. Grr—. ¡Solo pensé que estabas decepcionado de no bailar con Ino!

—¿Por qué lo estaría?

—Ah, pues porque a ti te gus… —se interrumpió a sí misma al darse cuenta de lo que estaba por decir. Sai le miraba confundido.

—Sakura, mi bella flor, ¿me concedes este baile?

Y Lee llegó hasta ella, y Sakura se vio entre la espada y la pared; aceptar la propuesta, o casi decir algo que a ella no le tocaba confesar.

Podría solo arruinar las cosas entre ellos.

Ah, diablo. No, no, ya aprendí mi lección, dejar la vida amorosa y personal de mis amigos para ellos.

Así pues, se sacrificó al menor de lo males.

Lee casi brillaba de felicidad por ser merecedor de tal honor.

...

A Sakura solo le bastaron dos canciones para que su cuerpo entrara en calor, ya que Lee era muy energético y efusivo, y además de no ser el bailarín más diestro. Para el término de las canciones, Sakura ya se sentía sudar y sus pies dolían más que antes porque el chico le había pisado un par de veces.

—¡Lo siento tanto, mi bella flor!

Pero Sakura solo le sonrió un poco impaciente y suprimió la molestia en su voz cuando se excusó de necesitar un descanso, y Lee, como todo un caballero, le llevó hasta su mesa.

—Me disculpo un momento, debo ir al cuarto de caballeros.

¿Eh? Que elegante, solo decir "sanitario", bastaba. Pero Sakura suspiró con alivio cuando el chico se fue. Ino, Sai y Shikamaru le miraban divertidos, o tan divertidos como los dos chicos podrían mostrarse.

—Frente de marquesina, eres toda una conquistadora.

—Oh, sí lo que tú digas —entre sarcasmo y risa, Sakura se sentía algo relajada—. Quiero beber algo…

—Yo no tomaría eso —Shikamaru advirtió cuando ella miró hacía una de las tanas mesas de refrigerio.

Ah, así que alguien ya puso alcohol a las bebidas. Ugh, diablos. Quizá pueda ir a alguna de las máquinas expendedoras. Solo pensar en eso le daba pereza. Miró a Ino, pensando en pedirle que le acompañara. Pero la rubia le ganó en cuanto a petición.

—¿Será posible que ahora pueda tener yo el honor de bailar contigo?

Y una vez más, Sakura fue arrastrada a la pista de baile.

Las canciones pegajosas, el ambiente animado, y libre de la pesada carga que durante días había estado sobre sus hombros, dio como resultado una Sakura más libre. No reír le fue imposible, más cuando Ino le movía de un lugar para otro, lanzaba algún comentario que a la chica hacía sonreír, y ambas bailaban torpemente –bueno, Sakura bailaba torpemente, e incluso cuando le dio a probar de aquel ponche y Sakura hizo una cara muy fea por el sabor, que de inmediato llegó a queja y luego a risas de nuevo.

Ella pudo seguir así, disfrutar de bailar en compañía de Ino, pero no podía contra el dolor en sus pies.

No era mentira que sus zapatos le estaban matando.

E Ino le recordó que tenía otro par, e obligó a Shikamaru para que fuera por ellos. Mientras seguían en la mesa platicando animadamente, y constantemente viendo hacia donde Naruto y Hinata, y de vez en vez buscaban a Tenten entre la multitud, y cotilleaban de si ella y Neji tenían algo, ya que las dos chicas se emocionaron un poco al verles bailar. Sakura mantenía su desagrado por Neji –y él también, pues cuando sus miradas se cruzaron, le vio con desagrado-, pero Tenten se veía contenta, y eso para Sakura era suficiente motivo para alegrarse.

—¡Ese perezoso no regresa! —al cabo de unos minutos, Ino comenzó a notar eso. Apostaba lo que fuera que Shikamaru de nuevo estaba escondido en algún lugar fumando.

—Oh, déjalo.

Sakura veía con algo de gracia eso. Poco conocía a Shikamaru, pero por lo que Ino había contado cómo era el chico, ya todo era un milagro que si quiera les hubiera ayudado, o que aún se mantuviera en el baile.

Luego de unos momentos, Sakura notó el cambio de canciones divertidas a baladas más románticas. Se veían varias parejas alrededor, y decidió entrometerse solo un poquito.

—¿Por qué no van ustedes dos a bailar, yo iré a comprar algo afuera, yo esperaré a que Shikamaru regresé.

Ino ya estaba lista para protestar, pero la pálida mano que le fue ofrecida le detuvo. Miró sorprendida a Sai, quien ya estaba de pie. Sakura miró con mucho interés la breve pausa y silencio entre esos dos, y aguantando todo lo posible, no hizo un remarque gracioso.

Interesante…

Solo sonrió inocente a Ino cuando esta le amenazó con volver pronto, y ambos chicos se dirigieron a la pista.

Hm… quisiera contarle a Ino sobre lo que pienso de ella y Sai, pero no sé qué pueda provocar eso. Decidió que esperaría a ver como se desarrollaban las cosas.

—¡Hermosa flor de cerezo, he vuelto!

Ughhhh


.

—No pensé que bailabas —comentó Ino, intentando suprimir la sonrisa ante los movimientos robóticos de Sai. Pero más que lo incómodo que lucía el chico, era lo expresivo que estaba siendo en ese momento, que a Ino le parecía entretenido.

—Es solo balancearse, ¿no?

—No tanto así, pero te doy crédito de que no me has pisado.


.

Se podría creer que luego de tantos días de escarmentar, Sakura sería ya una persona más madura…

Ugh, maldición.

Bueno, no era tanto así.

Ay, pero sí que debí irme a casa.

La chica estaba maldiciendo sus decisiones de nuevo, y más que nada su estupidez. Mientras caminaba medio coja, casi dando la imagen a una ardilla medio saltando, tratando de no caer –de nuevo-, e ignorando las miradas divertidas que iba generando a su alrededor.

Suspiró algo cansada. Estaba apenada, pues hasta hace unos momentos intentó darse a la fuga, evitando a Lee. No creía que sus pies iban a poder más contra otra ronda de pisoteadas. Pero ahora era un poco diferente, o al menos Lee estaba comportándose más extraño de lo usual. Su rostro rojo, sus movimientos más exagerados, y por el olor que a ella llegaba, parecía que alguien no le advirtió del ponche, y sobre todo, que él no tenía nada de tolerancia al alcohol. Así que en su intento de bailar con ella, se movió tan desorbitado, que terminó ocasionando que Sakura diera un paso en falso, y luego trastabilló. Si bien no cayó al piso -¡ah, que me habría muerto de vergüenza, de nuevo!- sí que tuvo el gran percance de que su zapatilla se rompiera.

He ahí que iba caminado media coja.

Al final, mis pies terminaron sufriendo aún más. Se recargó contra la pared, algo alejada de la pista de baile. Lo que debió hacer fue irse a su mesa, pero le daba vergüenza regresar por el camino de miradas.

—¡Lo siento tanto! —el responsable casi estaba llorando, y a Sakura le dio algo de pena. Y a pesar de que ella le dijo que no era nada grave, y que no estaba molesta el chico insistió—. ¡Debo compensarlo!

Ugh, solo déjame descansar, Sakura era la que de verdad quería llorar, pero de frustración y dolor físico. Perdóname diosito por ser así, pero no creo poder seguir mostrando buena cara.

Así que accedió para quitárselo de encima. Le pidió una botella de agua, y con el escapé exagerado del chico Sakura volvió a respirar en paz.

Ey, que no le malentiendan, él era un chico dulce, pero sus intenciones románticas eran obvias y Sakura no estaba muy cómoda con lo excéntricas que eran.

¿Y si busco a Shikamaru…?

Pudiera pedirle que le llevara a casa. Sabía que no era exactamente su persona favorita, y que Ino podría enojarse por escapar, pero Sakura estaba tan agotada, mental, emocional y físicamente cansada. Ese día había sido eterno.

No era la idea más brillante salir fuera del gimnasio -considerando su condición-, pero al diablo, Sakura no pensaba con coherencia la mayoría del tiempo.

Caminando medio coja, una mano pegada a la pared para sostenerse hasta alejarse unos metros de donde estaba y acercarse a la entrada principal. Por un momento agradeció el frío de la brisa que llegaba hasta ella. Ya fuera por la vergüenza de su actual estado, el correr de Lee o lo que fuera, había estado bastante acalorada.

Vamos, si no está en su carro, volveré adentro. Además, un pequeño paseo para despejar la mente también debía ser bueno. Sí, positivismo, no perdía nada con… espera, ¿Cómo es el auto de Shikamaru?

¡…Agh! ¡Ni siquiera recordaba de qué color era! Bravo, Sakura.

Pobre, su mente no había estado tan aguda como debería. Con tantas preocupaciones, era una suerte que siguiera de pie.

¡Al diablo, me regreso a mi mesa, y si Lee pide un baile más, me negaré sin dudarlo!

Pero sin avanzar mucho, se detuvo ante la escena a la que había ignorado. La diversión que había pasó luego de una romántica balada, a un ambiente más sereno. Las parejas eran más notorias tanto en la pista como en las mesas. De entre esos, vio a Naruto y Hinata bailar entre las otras parejas, y Sakura no pudo moverse.

Incluso aunque le había visto estando muy cerca y hablar, aunque Ino le contó todo, y ella misma pudo ver el cambio en ellos. Verlos bailar en ese momento dejó en Sakura una sensación extraña.

El entendimiento era fuerte, verdadero, de que esos dos estaban tratando de recuperar lo que había sido interrumpido por su culpa. Ver el acercamiento tentativo de la pareja –la cara tímida de Hinata y la amable sonrisa de Naruto- daba más que alivio a Sakura.

Culpabilidad. Resentimiento hacía sí misma. Y envidia.

Exageraste demasiado, se dijo a sí misma, y así, arruinaste tu oportunidad de siquiera un día estar en su lugar, tú y Sasuke.

No había ya sentido en que siguiera atormentándose al desear no haber actuado como lo hizo. Todo fue un desastre por su culpa, arrastrando a todos consigo y perdiendo a Sasuke en el proceso.

Por insegura, por celos y egoísmo.

Miró a su alrededor, divisando a Ino aun bailando con Sai. Y su decisión de no moverse se fortaleció, decidiendo no interrumpirles.

Yo puedo esperar.

Ahí estaba, en la dichosa noche que tanto había ansiado y con una mejor amiga que sin duda era mucho más de lo que merecía. Había encontrado un vestido hermoso y le habían arreglado preciosa, se había divertido durante el proceso de la búsqueda y el arreglo, y disfrutó de cada momento de felicidad durante semanas junto a sus nuevos amigos, junto al chico que más amaba… debería apreciar lo que tuvo, y dejar de sufrir por arruinarlo. Ya que al final intentó que Naruto fuera feliz de nuevo.

Debería sentirse feliz por estar en el baile que tanto había esperado, y ver a sus amigos divirtiéndose como tanto había querido, disfrutando de un momento que jamás se repetiría de nuevo.

Pero sé que habrá momentos incluso mejores.

Por eso trataba de sonreír. Porque incluso estando sola, alejada de la pista estaba agradecida de que hubiera un final feliz para ellos.

Ya no tengo ese nudo en mi garganta y mi corazón duele solo un poco, pero eso el tiempo lo curara, ¿verdad?

Agradecía no sentir el peso sobre sus hombros, agradecía que las cosas, aunque sea de manera absurda y ridícula, pudieron arreglarse, al menos un poquito.

Pero su sonrisa no era más que una sombra triste de lo que fue antes. ¿Ino se molestaría con ella? ¿Naruto estaría triste? Se preguntaba cómo iban a reaccionar sobre la transferencia para el siguiente semestre. Al final de cuentas, sí era una cobarde.

Este sabor agridulce era aceptado por ella.

Y luego estaba él…

—Luces horrible.

Que seguía estrujando su corazón.


.

Es probable que nunca pueda decírtelo de nuevo, y es por mi orgullo que me he estado deteniendo. Y aun así no había sentido alguno, Sasuke creía haber perdido toda sanidad y juicio.

Se estaba odiando en ese momento, a sí mismo y a ella.

¿Por qué Sakura siempre estaba haciendo un caos de su vida y estrujaba sus sentimientos, incluso sin ser consciente de eso? Sasuke decía sentir una gran ira contra ella, pero realmente era contra él mismo.

Porque eres un idiota, siempre lo eres. Sabiendo que podía ser un total fracaso, se aventuró a ir.

No eran unas simples flores secas lo que le habían impulsado, sino su incapacidad para botarlas junto a un amor que no podía borrar. Estaba tan agitado y preocupado, como si el mundo fuera a terminar esa noche, y su único deseo fuera verle una última vez.

Sabía lo que eso era: mera estupidez de su parte.

Y en parte maldecía a Naruto, por entrometerse en sus cosas, por conocerle tan bien. Tarde o temprano Sasuke iría a ver a Sakura, no quiso admitirlo. Pero esa noche la barrera que él se había impuesto simplemente se derrumbó antes de lo esperado debido a esas estúpidas flores, recuerdos de una ofrenda de amor de una Sakura tan pequeña e inocente.

Y la desesperación le atacaba.

Con todo el abatimiento y confusión que sentía se dirigió hasta ese lugar. Sin saber qué estaba haciendo, qué esperaba hacer. Él no gustaba de actuar por impulso, evitaba hacerlo. Porque odiaba saberse perdido.

Y llegó al lugar, intranquilo y molesto, intentando encontrarla –y esto le fue tan fácil, incluso ante el mar de personas y la baja luz, él siempre parecía encontrarle a Sakura.

Y no pudo moverse.

Fue incapaz de dirigirse a ella. Toda esa furia, traición y enojo se iba con cada momento que le observaba. Bailando, divirtiéndose y riéndose con sus amigos. Le vio bailar con Lee, y la urgencia de separarles era mucha, pues le desagradó tanto el trato descuidado y bochornoso con el que el otro chico trataba a Sakura.

Pero no hizo nada. Porque no tenía derecho a intervenir, porque no tenía razón para siquiera estar ahí, mucho menos entrometerse. Y aun así, seguía viendo desde la distancia. Lleno de fracaso por estos estúpidos deseos de añoranza hacia ella.

Queriendo marcharse, porque era ridículo estar ahí, impulsado por el frenesí de ese testarudo sentir, y el irracional miedo que le había atacado, como si esa fuera la última vez que pudiera verle.

Quería borrar el pasado. Quería olvidar todo y ver a Sakura con los mismos ojos que antes, pero no podía.

Y Sasuke quería que esa tormenta terminara.

Una última vez, inténtalo una última vez…

Así que decidió que se arrepentiría luego, pero en ese momento caminó hasta donde ella estaba.

Sakura miraba con una triste sonrisa hacía la pista el baile. Sasuke suprimió su necesidad de consolarle, pues sabía que ella debía de estar viendo a Naruto. Ella estaba tan enfrascada en la escena delante de ella, que no notó su presencia, y eso él lo agradeció.

Incluso si Sasuke se opuso a todo ese embrolló, una carga menos le fue retirada cuando vio a Naruto tan feliz como estaba, y eso le estaba dando otra perspectiva a Sasuke. Pero él no la aceptaría, no aun.

A pesar de que él se negaba, sin darse cuenta al principio, seguía mirando a la chica a su lado. Era difícil no saber lo que ella estaba sintiendo. Porque Sakura siempre fue tan expresiva, y Sasuke siempre estuvo interesado en saber lo que ella pensaba, que solo notar los leves cambios en su rostro, él sabría lo que ella sentía. Y por eso se enojó tanto consigo mismo, pues vio todo ese problema venir, pero lo ignoró. Porque su fe hacia ella era tanta, tan ciego era.

De pie a su lado, tantas emociones le atormentaban, mientras se debatía entre lo que quería y lo que era correcto.

Pero verle, estar a su lado y con esa frustración que era a cada minuto tan grande como su voluntad de alejarse de ella era débil, Sasuke se sentía impotente.

Esto es un error, se dijo, y aun así-

—Luces horrible.

Él también era egoísta.


.

La presencia de Sasuke, tan inesperada como imposible, hizo más que despertar a Sakura de su ensimismamiento. Ella respingó, totalmente asustada por no haber notado a la persona a su lado, y sobre todo que ésta fuera nada más ni nada menos que aquel en quien había estado pensando.

Ella le miró por unos segundos, aun atónita y aturdida. Tuvo problemas vocalizando sus palabras y toda inteligencia se le escapó en ese momento. En su lugar, se sintió demasiado consciente de su aspecto, y evitó mirar hacia su vestido, y sobre todo a sus zapatos con un tacón medio roto la falta de una correa. Sintiéndose avergonzada, y trató de aplacar su cabello.

Hasta hace un instante no le había dado dos pensamientos a como se veía, la verdad. Sasuke vio su sonrojo, y desvió la mirada al frente.

—Eres la última persona que esperé ver en el baile —ella maldijo que su voz sonara como un graznido. Toda seguridad que pudiera fingir parecía no disponible. Aclaró su garganta, mientras mordía su labio con remordimiento.

Estaba confundida, y mucho. Miró de reojo a Sasuke cuando éste cruzó sus brazos sobre su pecho. Estaba dudosa, si ese era algún tipo de concesión mágica para verle esa noche, y era realmente era el intento de una conversación. Aunque no, no podría ser, ella lo entendió al resentir el enfado en su voz.

—Parece que todo va acordé a tus deseos.

¿Cómo contestar a eso? Sakura pensó de inmediato, no es así, porque Sasuke aún le odiaba, pero no lo dijo. ¿Qué caso tenía?

—Naruto te perdonó, y consigues que todo se arregle. ¿Feliz? —Sasuke le miró, y aunque estaba a su lado, Sakura le sintió tan lejano.

—Tan feliz como puedo estar —ella volvió a aclarar su garganta, porque una nueva horda de emociones amenazaban con atacarle. Estoy tan cansada.
Sakura no quería levantar la mirada, porque ya no podía seguir resistiendo—. ¿Y tú? Luego de verificar que no empeoré su situación, ¿estás satisfecho?

Pasó una mano sobre su brazo, ya resentía el frío que lograba alcanzarle. Pero sobre todo, no podía ignorar la melancolía, la frustración por esos sentimientos tan fuertes y dolorosos.

Sasuke en cambio le observaba detenidamente. Desde su cabello –un poco desarreglado a comparación de cuando le vio más temprano-, su vestido tan inadecuado para el clima, hasta sus zapatos rotos.

Toda ella era un desastre, incorregible y vulnerable. Siempre lo fue.

Y luego estaba su rostro, el sonrojo debido al frío, la vergüenza o las emociones contenidas. Ella mordía su labio -un tic que siempre tenía cuando quería hablar y se retenía a hacerlo. Su mirada baja, porque Sasuke sabía que sus ojos rehuían de él. Su postura tan frágil, queriendo alejarse de él.

"¿Cómo podría querer estar con ella sabiendo todo lo que hizo?".

"No quiero que él se vuelva un recuerdo doloroso".

Y las palabras que ambos recordaban, que dolían y calaban tan hondamente.

Su nombre en la punta de sus labios-

Sakura.

-que al final fueron pronunciadas por alguien más.

—¡Sakura, mi hermosa flor!

Sasuke se sintió tan irritado, cosa que dejó de lado cuando Sakura chocó contra él, en un intento de esconderse del otro chico, y haciéndole trastabillar. Ella, con su ya de por si pésimo equilibro por sus zapatos rotos, casi se cae, de no ser porque Sasuke alcanzo a sujetarle. No era el típico momento romántico, sino más como Sakura cerca del suelo y él sosteniendo su brazo. Un agarre bastante incómodo.

Y eso bastó para que el ambiente se sintiera más pesado entre ellos.

Sakura le miró a la cara, ambos sorprendidos por el contacto. Y cuando volvió a escuchar su nombre, ella pareció dudar en qué hacer. La verdad era que estaba evitando a Lee, y la presencia de Sasuke le había hecho olvidar eso.

Lentamente Sasuke soltó el agarre cuando la chica decidió sentarse en el suelo.

—Lo siento —se apresuró a poner espacio entre ambos, algo nerviosa viendo de vez en vez hacia donde el otro chico seguía gritando su nombre, con esperanza de encontrarla.

Pensé que me había visto. Pasó un mechón de su cabello detrás de su oreja, estaba perdida en qué hacer. El piso estaba un poco frío, y trató de cubrir sus piernas con la falda de su vestido, porque la verdad ya no sentía fuerzas para seguir de pie.

La situación era penosa, a cada momento un poco más de ella deseaba correr y escapar de Sasuke. Mientras él seguía de pie, pero el que ambos estuvieran a un lado del otro se sentía fuera de lugar. Y eso les frustraba muchísimo.

¿Qué se supone que diga? Siento que si me muevo lejos de él, será la última vez que le vea. ¿Entonces, por qué Sasuke seguía ahí? ¿Será que él se siente igual que yo?

Porque la persona que Sakura más amaba -y aquel que aborrecía de ella-, estaba a su lado. Sin remarques de odio ni miradas de reproche.

No ayudaba el silencio entre ambos, ni la alegría de todos aquellos que disfrutaban del baile y las últimas melodías. Y eso, la música y las estúpidas baladas románticas que solo lograban hundir más a Sakura. Gracias por recordarme lo que he perdido.

Estaba tan cansada ya, que ni siquiera logró reprimir el abatido suspiro.

—¿Por qué estás aquí?

—Fuiste toda una tremenda idiota con todos.

Tan rápido como la esperanza le abordó, desapareció, dejándole más adolorida y confundida. Basta, Sakura. Deja de ilusionarte.

Pero aun así, ella quisiera…

—Lo sé.

—Arruinaste nuestra relación.

Ella asintió, incapaz de decir otro "lo sé".

—Lo siento —apenas sí le alcanzó la voz. Estaba tratando de no sonar rota, intentaba con todas sus fuerzas respirar serenamente y mantener a raya sus malditas emociones. Porque a pesar de todos los comentarios hirientes que intercambiaron, el que Sasuke hablara tan calmado en ese momento le dolía más.

Con suerte, él asumiría que el temblor en su cuerpo era debido al frío, y no a lo miserable que ella se sentía.

—Aunque Naruto te perdono, nada volverá a ser igual.

—Estoy al tanto.

Tampoco era tan ilusa para esperar un borrón y cuenta nueva, ya no más. Al menos no con ellos.

Aunque lo único que de verdad deseo es que no me odies.

—Tú…

Y con ese anhelo, su mirada se encontró con la del chico, en espera de lo que él diría. Mientras que Sasuke veía la tristeza en sus ojos verdes. No había brillo en ellos, no más esperanza. No completó lo que iba a decir.

Esto yo lo ocasioné, ella se decía.

No, Sasuke sabía. Mucho de su sufrimiento era debido a él.

—Aunque yo lo desee, no te pediré que me des otra oportunidad —luego se maldeciría, pero Sakura quería dejar en claro eso.

Y estaba jugando sucio, se reprendió en seguida al ver el cambio en Sasuke. Como si ella le hubiera abofeteado, aturdido le miró. Sakura esperó a que recompusiera su fachada, e incluso por algún reproche. Vio la incertidumbre y el dolo en él, pero ya no quiso preguntarse el motivo. El verdadero motivo.

Ella lo sabía, de cualquier manera. Pero se prometió ya no ser egoísta. Sasuke será feliz cuando ya no me vea. No, no era así. Pero eso fue lo que él dijo, y Sakura planeaba cumplirlo.

Al fondo escucharon anunciar la última canción de esa noche, a pesar de estar tan absortos en sus sentimientos y contradicciones.

—Tú… ¿te quedaras ahí? —él preguntó ante la falta de valentía, pues Sasuke tampoco se atrevería a decir lo que de verdad quería.

—Hasta que termine esta canción, no quiero interrumpir a Ino —Sakura dijo, con una media sonrisa en su rostro. Intentando con todo su ser que esta fuera sincera.

Por eso, quiero ser fuerte, y que lo último que veas de mí no sea una versión patética.

Y Sasuke asintió, insatisfecho por todo lo que estaba siendo robado, por esa última oportunidad que se negaban a tomar.

Porque lo sentía en sus palabras, la melancolía y la tristeza, el arrepentimiento y el anhelo que no iba a pronunciar.

Porque ninguno iba a cerrar esa distancia.

Sakura le miró un poco recelosa cuando Sasuke no solo se quitó su propia chaqueta y se la ofreció, sino que también se sentó a su lado. Su vista insistente al frente, a pesar de que el baile distaba de ser de su interés. Ella dudó, pero al final cedió y pasó sus brazos sobre la cálida prenda. Una última vez.

Era el turno de él por sentir el nudo en su garganta. Y aunque no puedo ser tan valiente como quiero, no puedo evitar desear…

—¿Sasuke? —era su murmuro lleno de tentativa, la pregunta incompleta y su nombre al fin pronunciado por sus labios.

—Solo hasta que termine la canción —…, permanecer a tu lado, Sakura.

La frustración del silencio, la presión de sus emociones, la opresión de sus anhelos. Ellos eran un mar de arrepentimientos, y cuando querían ser egoístas, prefirieron mirar al frente y callar.

Sakura pensaba que debía dejar de amar a esa persona y Sasuke no lograba obtener suficiente coraje para volver a cerrar la distancia entre ellos. Incluso aunque estaba a su lado, incluso si sus ojos delataban ese amor que no podía ser remplazado por el resentimiento, sus labios no lo pronunciaron.

Que no amaría a nadie como lo hizo con ella.

.

.

.

Y la canción terminó.

.

.

.


¿Es un final feliz o un final triste? es un final y punto.

¿Hay epílogo? sí.

una vez más, agradezco todo el apoyo. Soy consciente de que apresuré el final, y que este ha sido.. ugh, pero las cosas se dieron así y ya no quise desviarme más de la trama principal. Así que este es el cierre.

Ahora, no es sorpresa, ya todos veía venir esto.

seré sincera, me desvié del primer borrador de la historia, donde el final era más dulce y cómico, y no depresivo lol. ¿por que lo hice? porque Sasuke y Sakura son muy intensos con sus emociones, y quería hacerlo un poco acorde a como creí que reaccionarían.

De nueva cuenta, infinitas gracias a todos los que leyeron LMLY. logré terminar solo por ustedes.