El pasado es el mejor cazador, pues no importa donde huyas, siempre te alcanzará

ArmandoVD

El pasado de Edrubain Plateago Fang Prt 1

Los ánimos de los grifos estaban por los suelos, los tragos que eran bebidos solo eran por aquellos que cayeron en la batalla, todos lo pequeños y grandes grupos de grifos esparcidos por el campamento temporal estaban casi en completo silencio, salvo por aquellos que lloraban y consolaban a dichas pobres almas en pena, incluso Khalphrid y Sphinx acompañaban a sus hombres en esta hora fúnebre.

"en verdad… nunca pensé que esto sería tan desastroso"

"(suspiro) lo se Sphinx… pero… era como dijo Edrubain, cada plan es perfecto…"

"entiendo sus palabras… pero… era como si el mismo supiera que algo así llegaría a pasar"

"y es porque así es la guerra, trae un costo terrible… a pesar de que me duela decirlo"

Dijo Edrubain mientras se acercaba al dúo que parecía inseparable de un tiempo atrás, observando cómo tanto el cómo Zecora se abrían paso de entre las tinieblas, quedando atónitos nuevamente tras ver los cambios radicales en Edrubain, pero, haciendo que su asombro pasara a tristeza tras recordar el costo que mencionaba Edrubain.

"jefe… hemos perdido mas de la mitad del ejercito… como… podremos recuperarnos de esto?"

"es sencillo… eh recapacitado más la petición de Pharax…"

"ósea que…"

"si… tendremos... que emplear a cada grifo que sea capaz de tomar un arma y quiera hacerlo"

Por un momento, todo era silencio, hasta que, en un arrebato de ira, Khalphrid avanzó en contra de Edrubain, tomándolo por su gabardina y gritando iracundo a su rostro.

"ESTAS BROMEANDO? VISTE LO QUE ESAS COSAS SON CAPACES DE HACER, SI NOSOTROS NO TUVIMOS NI UNA OPORTUNIDAD, QUE TE HACE CREER QUE ELLOS LA TENDRAN?"

"p-p-príncipe…"

"entiendo por completo tu ira joven Khalphrid… sin embargo…"

"TENEMOS MAS QUE SUFICIENTE CONTIGO Y CON MANHOROD, PORQUE DEBEMOS METER EN ESTA GUERA ESTUPIDA A MI GENTE?"

"… porque no se quedarán tranquilos hasta haber ayudado a su verdadero rey en la batalla que estamos enfrentando"

Esto… esto hizo que Khalphrid se quedara congelado, verdadero rey? Acaso el golpe había hecho estragos en la mente de Edrubain? Era cierto que era de la realeza, pero, era solamente un príncipe, el cuarto en la línea sucesiva de su linaje, entonces… porque decía esto ahora?

"pero que…"

"por ahora eso no importa joven Khalphrid, creo que… les debo a todos una explicación de todo lo sucedido por ahora"

"en… en verdad nos dirá todo jefe Edrubain?"

"si joven Sphinx… además… creo que es hora de que su gente sepa algo más acerca de mí, después de todo… eh recuperado gran parte de mis recuerdos"

Ambos miraban con asombro al gigante, pues, todos los grifos que acompañaron a Edrubain en la travesía devuelta a las tierras grifas habían conocido el dilema del lobo, y saber que había recuperado parte de su memoria dejaba intrigados a más de uno.

"crees… que sea buen momento para ello?"

"tu pueblo merece saber la verdad, más si esperamos que confíen en nosotros en la siguiente campaña, después de todo, tomaremos un tiempo para seguir avanzando"

"pero la gente nos necesita, AUN HAY SUPERVIVIENTES AHÍ AFUERA"

"repartiremos las labores por ahora, los grifos que así lo decidan, quedarán aquí para entrenar a los nuevos reclutas, los demás, avanzarán para buscar más sobrevivientes en las tierras aledañas, al igual que otro dará caza a cuantos megaloz puedan para darles una ventaja a aquellos que se retiran de las tierras devastadas, creo que estarás de acuerdo que será la mejor opción por ahora, pues solo podemos dividir y conquistar joven Khalphrid"

Aquellas palabras hacían que los corazones de ambos grifos palpitaran de forma descontrolada, pues jamás pensaron que alguien que se lanzaba de forma tan precipitada a la batalla fuera capaz de crear una estrategia casi perfecta en cuestión de minutos, pues a pesar de querer refutar, no podían encontrar una falla en su plan, salvo por una cosa.

"que hay de las provisiones?"

"eso, joven Khalphrid, déjamelo a mí, tengo una idea de lo que podemos hacer, pero, necesitaré la ayuda de Zecora para hacerlo"

"lo que sea necesario mi señor, estoy a sus servicios sin dudarlo"

"gracias Zecora, por ahora… reúne a tu gente Khalphrid… es hora de que sepan de mi pasado y de quien es realmente su aliado"

Sin perder más tiempo, Khalphrid comenzó a reunir a todo su pueblo en un lugar en específico, haciendo que, como antes, los grifos civiles miraran con miedo a Edrubain, mismo que solo se sentó en un tronco frente a una gran fogata para alejar el frío de los civiles.

"grifos… se que no merezco su confianza, pues no saben nada acerca de mí, sé que en estos momentos no cabe lugar en su corazón para encontrar la esperanza en un extraño, uno que es tan fiero como yo, ustedes mismos lo pudieron comprobar tras esta encarnizada batalla, donde perdieron a seres queridos… pero, para aquellos que tengan dudas acerca de mí, eh venido a contar mi historia"

Antes de que pudiera proseguir, un grifo acercó un gran tarro de cerveza a Edrubain, mismo que solo asintió en señal de agradecimiento, pues sabía que la necesitaría dentro de poco.

"como sabrán… no soy de estas tierras…"

Por un momento, Edrubain se perdió en su reflejo dentro de su tarro, solo para dar un gran sorbo y luego encender un cigarrillo, tratando de calmar los nervios, mismos que se calmaron aun más tras sentir la mano de Zecora sobre su espalda, sonriéndole calmadamente y dándole el impulso que necesitaba para seguir.

"(suspiro) vengo de una tierra lejana, llamada Asterad, un mundo completamente distinto a este, uno de los reinos más cercanos al mundo de las deidades, Mardunich, donde todos los seres divinos de todos los universos convivían y prosperaban tras haber derrotado a los tiranos que gobernaban el cosmos con puño de hierro… el mismo lugar que luego se convirtió en el lugar de mi desgracia…. Pero… me adelanto demasiado en esta historia…

Hace siglos atrás, luego de la unificación de las tierras de Mardunich, una leyenda comenzaba a tomar forma, una que no solo había quedado impregnada en ese mundo, si no que comenzaba a ser susurrada a lo largo del cosmos, una de destrucción y desesperación, misma que profetizaba que un mal terrible se alzaría de entre las cenizas de los tiranos derrocados, que decía que, de entre las filas de los dioses, la corrupción envenenaría la mente y el alma de algunos de ellos, haciendo que estas divinidades entraran en discordia unas con las otras.

Medidas fueron tomadas a lo largo del cosmos, pues la paranoia era evidente dentro del reinado celeste, haciendo que poco a poco, grupos fueran creados, pero, sobre todo, se creara una orden de guardianes que defenderían en cada momento a las deidades con sus propias vidas, mismas vidas que fueron mortales convertidas en semidioses y llevadas a los mundos cercanos de Mardunich, incluso creando nuevos para aquellos guardianes, mismos que podrían llegar a disfrutar una cierta normalidad en sus vidas, aun sabiendo que en cualquier momento, la desgracia se desataría sobre todo mundo existente, y sin embargo… dicha paz perduro por generaciones, miles de guardianes tuvieron sus muertes naturales aun siendo semidioses, pues el manto de los guardianes debía ser pasado a nuevas generaciones, creando una gran cadena de sucesión que perduro por milenios… al menos… hasta que llego mi turno de ser convocado a dichas filas.

Tuve una infancia un tanto normal para los estándares de los guardianes, pues desde el día que nací, fui entregado a Gaia, la titanide de la naturaleza para ser su guardián, puesto que mi padre murió en una batalla fiera y mi madre… ofreció su vida para darme una a mi….

Durante muchos años, entrené como podía, pero, mi cuerpo no estaba echo para la batalla, pues era débil y poco hábil, haciendo que más de uno dudara si en verdad era una elección correcta el dejarme en el puesto como guardián de Gaia, sin embargo, ella misma siempre intervenía y no dudaba en poner en su lugar a quien retara dicha idea, incluso… entando en conflicto con Hades, el dios de los infiernos a causa de esto…

Tras haber sabido de los problemas que le ocasionaba a Gaia, comencé a entrenar aun más duro que nunca, empezando desde antes que saliera el sol, solo para terminar hasta que mi cuerpo se desplomaba del cansancio, repitiendo el proceso día a día, incluso rompiendo miles de armas en mis intentos por ser mejor, pero, aun así, no era suficiente, y sin darme cuenta, había quedado estancado en mi entrenamiento, pues nadie quería entrenar a un… "defecto".

Para mi suerte, Hades tras haber tenido el conflicto con Gaia, comenzó a sentir curiosidad por mis esfuerzos, pues, como él lo decía, pensaba que solo holgazaneaba en lugar de hacer algo de provecho, sin embargo, llevándose una enorme sorpresa tras haberme encontrado un día tirado en el suelo, con las manos ensangrentadas y con un sudor que recorría todo mi cuerpo, sosteniendo mi cuerpo únicamente con mis rodillas destrozadas, pero, aun intentando una estocada que había visto de un guardia una vez.

Ese día me lleve una enorme sorpresa, pues, en lugar de despertar como siempre en aquella parte del bosque y con un dolor horrible en las manos, me encontraba en lo que parecía una cabaña a mitad de la nada, sobre una cama suave y con vendas en mis manos, haciéndome creer que Gaia había venido por mi nuevamente tras días de no regresar a su hogar, y sin embargo, a quien encontré fue nada mas y nada menos que a Hades en persona, mirándome con intriga y con cierto desprecio

Hace miles de años en un punto perdido del Baluarte de Herix

Edad de Edrubain: 6 años

"s-s-s-s-s-señor Hades"

Podía sentir un sudor frío recorrer todo mi ser, pues sabía a quien tenía enfrente, a aquel dios que era considerado cruel incluso entre los dioses, solo podía temblar mientras sentía como esos ojos rojos como la sangre me observaban, intentando buscar algo dentro de mi ser, ¿el que? Ni yo lo sabía, solo podía ver su figura imponente cubierta por una armadura azul de diseño divino, su larga cabellera blanca, su piel negra cubierta por viejas cicatrices de guerra y su rostro que denotaba fastidio y cansancio tras siglos de cumplir con su labor en el averno.

"levántate"

"eh?"

"ACASO TARTAMUDE? DIJE QUE TE LEVANTES AHORA MISMO"

Tras escuchar el grito, solo pude dar uno propio por la sorpresa y terror que sentía, levantándome de golpe de la cama y mirando que solo llevaba un calzoncillo, dejándome confuso por un momento, hasta que la voz del señor Hades me llamo la atención de nuevo.

"ACASO DIJE QUE TE DISTRAJERAS?"

"n-no señor Hades, lo siento" dije mientras agachaba la cabeza y cerraba los ojos con fuerza.

"HMP, mas vale que hagas valer mi tiempo chico"

"s-s-s-su tiempo?" solo pude mirar con intriga al dios frente a mí, mismo que solo se limitó a suspirar de fastidio.

"te eh observado últimamente, eres una desgracia para aquellos que portan el manto de los guardianes"

En cuanto me dijo que era una desgracia, podía sentir un cierto rencor entrar en mi corazón, sin embargo, era opacado por el terror de tener a este dio frente a mí.

"y sin embargo… veo que tienes mas corazón que la gran mayoría de ellos"

"n… no entiendo señor Hades"

Por un momento, el señor Hades se veía irritado, pero tomo un momento para calmar su ira y continuó hablando.

"es sencillo, muchos de ellos se van pavoneando por la vida haciendo saber a todo el mundo que forman parte de los guardianes celestes, solo luciendo su titulo y vagando por el mundo llenándose de una gloria vacía y confiándose de que su tiempo en el campo de batalla jamás llegara, y, sin embargo, tú, la más grande vergüenza de los guardianes, has seguido entrenando, sin saber siquiera si tus esfuerzos serán recompensados algún día oh si siquiera serás de utilidad en una batalla a escalas imposibles de siquiera imaginar y es por eso que… eh decidido entrenarte para lo que viene mocoso"

Al inicio, lo único que podía hacer era mirar hacia el suelo mientras cada palabra cruel llegaba a mis oídos, pues no era raro para mi ser insultado por mi desempeño vergonzoso en mi entrenamiento, pero, esa tristeza que sentía fue reemplazada por una emoción que solo Gaia podía hacerme sentir con su amabilidad.

Sentía felicidad y esperanzas.

"…dis…. disculpe?"

"me oíste bien mocoso, te ayudaré en tu entrenamiento, quiero ver por mis propios ojos que es lo que ve Gaia en ti, como dije, tienes corazón, pero, un corazón valiente no gana una batalla, más si te lo arrancan antes de que puedas hacer algo"

"p-p-pero…"

"acaso piensas despreciar mi oferta mocoso?" Una ira contenida se hacia visible en su rostro al igual que en sus palabras, haciendo que un aura de peligro se impregnara en toda la habitación donde nos encontrábamos.

"NO… no… me disculpo profundamente señor Hades… es solo que…"

"… olvídalo, creo que en verdad pierdo mi tiempo aquí"

"por favor…" solo pude susurrar mientras cerraba mis puños con fuerza, pensando en como podría hacer sentir orgullosa a Gaia si lograba mejorar con la ayuda del señor Hades, al inicio, el miedo se apodero de mi nuevamente, pues sabía que los métodos del dios del averno eran… poco ortodoxos, pues Jared, su guardián, solía ser encontrado con heridas graves, dejándome pensando si reamente podría hacerlo, pero, era ahora o nunca.

"hmmm? ¿dijiste algo?"

"por favor… entréneme señor Hades..." por mi mente cruzaban miles de ideas, ¿seria capaz de siquiera sobrevivir a esto? Jared era uno de los mejores guardianes de todos, incluso era aclamado como el mejor de nuestra generación, y aun así… no…. debo hacerlo… por Gaia…

"vaya, el mocoso tiene agallas después de todo, dime algo, porque lo haces? ¿Acaso estas cansado de ser ridiculizado?"

No…

"oh acaso es porque quieres probar un poco de esa gloria vacía?"

No…

"oh es que quieres sentir el poder entre tus manos por primera vez mocoso?"

No….

"RESPONDEME MOCOSO"

"NO… NO LO HAGO POR NADA DE ESO, LO HAGO POR MI SEÑORA, POR GAIA, QUIERO SER EL GUARDIAN QUE MERECE, QUIERO SER CAPAZ DE PROTEGERLA DE TODO Y DE TODOS, PORFAVOR SEÑOR HADES, ENTRENEME PARA SER- "

Antes de saber siquiera que había pasado, estaba en el aire, sentía una enorme presión en mi garganta, misma que apenas y me dejaba respirar, al bajar la mirada, me encontré con los ojos fúricos del señor Hades, quien me miraba como si lo hubiera ofendido de alguna forma, pero, detrás de ellos, veía algo siniestro… una felicidad casi sádica.

"cuida tu tomo mocoso, hablas con un dios verdadero, Gaia no te ha mostrado modales, quisa… je… deba darle una visita y mostrarle modales yo mismo"

En aquel momento todo me daba vueltas, la adrenalina corría desenfrenada en mi cuerpo y el oxigeno me faltaba rápidamente, y, aun así, tras escuchar esa amenaza, solo pude hacer una sola cosa.

"RRRRRRRRRRRRRR DEJE A GAIA EN PAZ"

Con todas las fuerzas que tuve, golpee el rostro del señor Hades, las fuerzas se desvanecían con cada segundo, y, sin embargo, solo podía mantener todas mis fuerzas en ese ultimo golpe, mirando con odio a aquel que se había atrevido a amenazar a mi dueña, a mi ama, a aquella que siempre protegería con mi vida.

"je…. Jejeje…. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA"

Al inicio, aquella risa comenzó como un breve suspiro, pero, fue tomando fuera mientras era arrojado al suelo, dejándome respirar nuevamente y retomar mis fuerzas, mismas que emplee para lanzarme como un perro salvaje a las piernas del señor Hades, tratando de golpearlo, morderlo e incluso tratando de transformarme en mi forma lican, pero, con cada intento, solo era arrojado al suelo de forma brusca, repitiendo el proceso una y otra vez hasta que la risa del dios era casi estrepitosa.

"MUESTRAME DE QUE ESTAS HECHO MOCOSO, QUE HARAS SI ALGUIEN VIENE POR GAIA?"

"NO LO PERMITIRE, (golpe en el rostro) PELEARE HASTA EL FINAL (patada en el estómago) … NADIE DEBE (rodillazo en el mentón) DAÑAR A MI AMA"

Con un último golpe en mi cabeza, sentí como todo se fue desvaneciendo por un segundo, solo para ser sacudido con una bofetada que hizo que escupiera la sangre que se había acumulado en mi boca por los atroces ataques del señor Hades, quien me miraba con esa sonrisa sádica y un nuevo brillo en sus ojos, como si estuviera pasando el mejor momento de su vida.

Nuevamente, me sostuvo por el cuello, mirando como mi respiración precipitada se iba apagando lentamente a causa de la fatiga y del dolor, pero, aun así, manteniendo la mirada feroz en mis ojos.

"aaaaaaaaaaaahhh, ahí está, esta es la mirada de un guerrero, esto es lo que esperaba ver, bien, a partir de ahora, te espera un infierno del cual no hay escapatoria, duerme por ahora y sueña por ultima vez, tu entrenamiento empieza mañana, en verdad, no me decepciones…. Edrubain"

Con un ultimo esfuerzo, intenté golpear nuevamente el rostro del señor Hades, pues mi mente aun no registraba bien lo que me había dicho, solo trabajaba por impulso, pero, no tarde en desmayarme y quedar a merced del dios que me miraba con algo que rara vez sentía en su viejo corazón.

Asombro y respeto.

Durante años, estuve entrenando sin parar con Hades, sirviendo a Gaia cuando me lo permitía y tratando de encontrar una cierta comodidad en mi vida, misma que rechace miles de veces, pues con cada día que pasaba, una cierta paranoia crecía en mi interior, pues algo siempre me impulsaba a querer seguir entrenando, incluso llegando a un extremo en el que Hades mismo me ordenó retirarme por un tiempo del entrenamiento, preocupando tanto a Gaia como a Hades por mi falta de interacción con el mundo y sus alrededores, por lo cual, un día inesperadamente, se me ordenó ir a vigilar un área en específico, una que sabía muy bien que no era propensa a ser atacada, al inicio, lo había visto como si fuera un castigo, sin saber que en ese lugar, encontraría mi destino.

En las tierras lejanas de Girnem

Edad de Edrubain: 21 años

"Maldita sea…"

Maldecía mientras me acercaba rápidamente al poblado de Girnem, un pueblo alejado de mi tierra natal, pues mi ser quería seguir entrenando, pero, observando el collar que llevaba puesto, recordé las palabras de mi maestro, Hades.

"y recuerda Edrubain, si haces algo tan estúpido como para ignorar mi orden de descansar, digamos que me eh de divertir con tu sufrimiento"

"a veces me pregunto… que tanto le gusta el sufrimiento ajeno…"

Ahí estaba uno de mis mas arraigados hábitos, el hablar solo se había echo algo muy normal para mí, pues no había nadie con quien hablar realmente durante un entrenamiento, era cierto, podía tener algunas charlas con Jared, pero, eran muy cortas y solo era para mostrarme una mejor forma de poder empuñar mi arma y otros temas similares, por lo cual, constantemente me encontraba hablando solo para distraerme oh para pensar mejor las cosas, algo que sorprendía oh incluso espantaba a algunos que se encontraban cerca de mí, haciendo que un apodo surgiera de esto.

El lobo solitario.

"ugh, no necesito descanso ni ver otros pueblos, necesito seguir entrenando, porque no lo ven?"

"uh…. Señor Edrubain, ya casi llegamos, desea llegar a algún lugar en específico?"

"no… solo… llévame a donde me mando mi maestro"

"de acuerdo, estaremos en la posada dentro de poco"

Nuevamente en silencio, me quede pensando nuevas formas de poder seguir mi entrenamiento a escondidas de Hades, aun sabiendo que todo sería en vano, pues de alguna forma, el siempre sabía lo que hacía, al igual que Gaia, dejándome temblando unos segundo tras recordar la ultima vez que fui regañado por ella.

"por todos los ancestros… nunca pensé que se enojaría por haber roto ese jarrón… pero, como iba a saber que esa cosa era un obsequio? Jamás habla de su pasado… je… al menos sé que si es capaz de enojarse"

Perdiéndome un poco en esa melancolía de los recuerdos con mi ama, no note cuando la carroza se iba deteniendo poco a poco, pues fui sacado de mi trance cuando la puerta del carruaje fue abierta y me dejo ver a los pueblerinos que paseaban por este tranquilo pueblo, mismos que eran de distintas razas, algo que no era tan nuevo para mí, pues, como era de esperar, frecuentemente había una que otra alma vagando por el campo de entrenamiento, dejándome ver a la gran mayoría de las especies que los universos podrían llegar a albergar.

"bien señor Edrubain, hemos llegado, bienvenido a Girnem, el poblado de la luna"

"(suspiro) gracias Kam, algo en especial que pueda hacer mientras estoy atorado aquí?"

"jejeje, sabe que el amo Hades lo hace por su bien"

Me quede mirando por un momento al gato antropomórfico frente a mí, sus bigotes estaban desalineados, su pelaje casi verde era un desastre, su cuerpo algo flaco cubierto por unos harapos que cubrían casi todo su cuerpo, incluyendo una capucha de cuero que dejaba salir sus orejas mordisqueadas, todo en el debería gritar "desgracia", pero, aun así, su característica sonrisa siempre estaba visible, dejándome una sonrisa a pesar del fastidio.

"lo se Kam… lo se…"

"oh vamos, no sea ponga así, Kam viene de este poblado, y Kam puede decirle que le será de gran ayuda para recuperar fuerzas, después de todo, Kam esta seguro que el amo Hades quiere que vuelva con más fuerzas que nunca"

"ugh, ni me lo recuerdes, no se si sea por el ultimo enfrentamiento, pero, tanto a Jared como a mi nos hizo pasar un infierno estos últimos meses, y lo digo luego de haber sobrevivido los primeros años estando bajo su entrenamiento"

"JAJAJAJA, Kam recuerda muy bien, después de todo, Kam ah sido quien lo ha mantenido con vida" por un momento, los recuerdos de los primeros años entrenando con Hades volvieron de golpe, cada hueso roto, cada cortada, cada herida interna, fue atendida por este amigable gato que siempre sonreía a pesar de las adversidades y el cansancio.

"nunca podre agradecerte lo suficiente por tu bondad amigo mío"

"si quiere agradecer a Kam, vaya a la taberna y beba un tarro de hidromiel por Kam, oh, y Kam le recomienda ir a la herrería de hermano, hermano ser muy bueno con armas y armaduras, no se arrepentirá señor Edrubain"

"je, eso mismo haré, suerte en el viaje de regreso y viaja seguro"

"que los dioses protejan a Kam y al señor Edrubain"

Y con eso, el carruaje se fue alejando poco a poco, dejándome en un pueblo del cual no conocía nada, con gente que me miraba con algo de sorpresa y desconcierto, pero mas que nada con asombro, pues, durante mis años de entrenamiento, mi musculatura había crecido considerablemente, misma que se podía ver por la ropa que llevaba puesta, un chaleco de cuero que exponía mis brazos, con unos pantalones que apenas y podían contener mis piernas, usando solamente unas botas de cuero que me ayudaban a moverme rápida y silenciosamente, haciendo que más de una de las chicas del pueblo me miraran de forma lasciva, sin embargo, apenas y lo notaba, pues ahora me encontraba en un dilema como el que jamás había pasado en toda mi vida.

"… ahora a dónde voy?"

Recordando la bolsa de dinero que llevaba, comencé a vagar por el poblado mientras buscaba tanto la taberna como la herrería que había comentado Kam, recordando todo mi entorno para no perderme y encontrando miles de rutas dentro de mi mente, perdiéndome por un momento hasta que…

"ufff" una figura encapuchada se había estampado con mi cuerpo, al inicio dejándome alerta de que fuera un carterista, solo para ver como una delicada mano blanca se apoyaba en mi pecho, haciendo que el rostro de una hermosa chica volteara con sorpresa hacia mis ojos.

"oh, lo siento, estas..."

"SEÑORITA ASTRID¡"

"demonios"

Al escuchar su melodiosa voz, me quede algo paralizado, más aún cuando de la nada, la chica tomó mi mano y comenzó a caminar en una dirección contraria de donde provenían los gritos.

"pero que…"

"ayúdame y te recompensaré luego"

"oye… acaso eres una ladrona?"

"que? No, solo debo alejarme de aquí antes que me vean"

"ok, esto es muy raro, dime, porque debo ayudarte?"

"porque si no lo haces, gritaré que quisiste violarme y estarás en serios problemas"

Ante esto, solo pude gruñir un poco por el fastidio mientras en mi mente, las risas de Gaia y Hades resonaban en mi cabeza por haberme metido en un problema como este en el primer instante que estuve solo.

"… eres despreciable"

"y tu un extraño que será mi boleto de libertad, así que cállate y sígueme"

La chica me llevo por algunos callejones, mostrando gran habilidad mientras nos alejábamos más del lugar donde nos conocimos, dejando miles de dudas que hacían que mi frustración creciera a cada momento, hasta que tuve suficiente y tome con fuerza la muñeca de la chica, misma que me miraba con sorpresa tras detenerme tan abruptamente.

"ok, ya fue suficiente, dime quién eres ahora mismo"

"… no puedo"

"quien te seguía?"

"los guardias"

"entonces si eres una ladrona"

"YA TE DIJE QUE NO LO SOY"

"ENTONCES PORQUE TE SEGUIAN Y PORQUE TE SIGO AYUDANDO?"

"ugh, no eres de por aquí cierto?"

"no, vengo del Baluarte de Herix"

"del… Baluarte… acaso…"

"SEÑORITA ASTRID"

"maldición, esta bien… hagamos esto, me ayudas a encontrar un lugar donde pueda esconderme por un tiempo y te contaré todo"

"… porque siempre me toca lidiar con esto…"

Con gran alegría, la chica tomó mi mano nuevamente y comenzamos una carrera desenfrenada por las calles de Girnem, todo era confuso, más el hecho de que quería saber quién era esta chica desde un principio, haciendo que la siguiera sin preguntar nada.

Tras un largo rato de vagar, pudimos encontrar nuevamente la posada donde me había dejado Kam, entando rápidamente y dejando a la chica que trabajaba ahí algo confundida por nuestra entrada tan precipitada.

"uh… que es lo que desean?"

"… sé que me arrepentiré de esto… pero… tengo un cuarto esperando a mi nombre"

"de… acuerdo… cual es su nombre señor…"

"Edrubain… Edrubain Plateago Fang"

Tras escuchar mi nombre, ambas chicas me miraron con asombro, pero, la chica frente a mi no pudo evitar sonreír tras recordar que había sido esperado para quedarme en esta posada por órdenes de mi maestro.

"oh, señor Edrubain, lo habíamos estado esperando, llegó un día antes"

"el viaje me favoreció, hay algún problema?"

"para nada, pero… es raro, solo se registró a una persona para su habitación"

"que?... oh… oh no… no es lo que parece, ella solo me acompaña por el momento, es una…. amiga"

Sentía como mi ojo brincaba un poco por el enojo, solo dejando salir un pequeño suspiro tras decir "amiga"

"oh, ya veo, es de esperar que, tras un entrenamiento tan arduo, quiera disfrutar las bondades de una mujer, por aquí señor Edrubain, solo por favor, no hagan tanto ruido"

Nuevamente, mi ojo comenzaba a brincar aún más rápido mientras un rubor se apoderaba de mi rostro, volteando con algo más de enojo a ver a la chica que se reía por mi predicamento.

"ni… una…. palabra de esto…"

"PFFFFFFFFFFFFFF JAJAJAJAJAJAJA, debiste ver tu cara cuando-"

"termina esa frase y le diré a los guardias que estas aquí"

"tranquilo jejejejeje, ya tuve mi diversión, ahora, vayamos antes que alguien más nos vea"

Caminando por el pasillo de la posada, pude ver un gran numero de habitaciones que eran atendidas por algunas chicas de distintas razas, como antes, todas mirándome con algo de asombro y lujuria, incluso una de ellas me guiño el ojo mientras lanzaba un beso en mi dirección, haciendo que nuevamente el rubor se intensificara un poco, pues mi falta de interacción hacía que tuviera ciertos… problemas con el sexo femenino.

"bien, es aquí señor Edrubain, espero todo sea de su agrado y que disfrute su tiempo a solas, si necesita algo, solo… pídalo" con un tono algo seductivo, la chica me dio la llave de la habitación, dejándome a solas con la chica que intentaba no reír con mayor fuerza para no hacer ruido.

Con enfado y algo de cansancio, entre a la habitación, no se los negaré, era echa para la realeza, dejándome sorprendido por un momento, pues, yo no estaba acostumbrado a tales comodidades, llegando al punto en el que incluso prefería el suelo frio a una cama.

"vaya… es… grande…"

"que, preferirías dormir en las calles?"

"… olvídalo, ahora, creo que me debes una explicación"

"oh, cierto, lo había olvidado por completo, te diré todo con una sola condición"

"grrrrr, más condiciones… de acuerdo, que quieres ahora?"

"solo que… no te sorprendas de acuerdo?"

Me quede mirando a la chica por un momento, esperando a que dijera algo más, haciendo que solo diera un suspiro y se quitara la capucha, dejando ver su vestimenta que consistía de un corseé blanco, una camiseta de color vino, sus pantalones negros y unas botas de elegante diseño y, por ende, el resto de su cuerpo y rostro, mismo que gritaba perfección en todo momento.

"yo… soy la princesa Astrid Filia Luna, la heredera al trono de Girnem"

Por supuesto…. POR SUPUESTO, TENIA QUE SER UNA PRINCESA OH ALGO PARECIDO, porque no puedo tener una vida tranquila…

"o…k…. porque te seguían los guardias?"

"oye, se que te dije que no te sorprendieras demasiado, pero, es como si no te importara que tienes a una princesa delante de ti"

"bueno, teniendo en cuenta que lidio con seres más imponentes…"

"ah sí?, menciona uno" podía notar el fastidio en su rostro, lo que hizo que una sonrisa se plasmara en mi rostro, recordando fácilmente nombres que harían que su mundo se viniera un poco abajo.

"…. Hades, Gaia-"

"espera…. Que…. Que dijiste?"

"je, sorprendida?"

"entonces… en verdad eres tú… eres el verdadero Edrubain… el que está entrenando bajo las ordenes de Hades y que es el siervo de Gaia… en verdad pensé que solo lo decías para tener un cuarto libre a costa de alguien más"

"te parezco como si fuera capaz de hacer algo como eso?"

Por un momento, la chica…. Astrid, me miraba con intensidad, como si tratara de encontrar una mentira que no estaba ahí, hasta que, luego de unos momentos, habló emocionada.

"por todos los cielos… EN VERDAD ERES TU, por favor, cuéntame de tus aventuras, debe ser emocionante trabajar para la orden celeste, debes tener miles de historias y debiste haber conocido miles de lugares ahí afuera, CUENTAMELO TODO"

"… ok… en primera, no tengo "aventuras", en segunda, no es tan emocionante como lo crees, a menos que tengas un gusto por el dolor y la sangre, tercera, no, no tengo historias que contar, tampoco eh visitado miles de reinos, este es el primer lugar que eh pisado desde hace mucho tiempo, y, por último, tú eres la que me debe una explicación"

Como era de esperar, Astrid se miraba algo enojada y decepcionada, incluso haciendo un puchero por mi falta de interés en el tema, pero, recuperándose un poco y caminando hacia la cama, sentándose y mirándome fijamente por unos momentos.

"ok señor aburrido, como dije, soy la heredera al reino en cuanto sea desposada, esa es la razón por la cual eh estado huyendo de mi padre estos últimos días, ah convocado a cuanto príncipe tarado puede encontrar de los reinos aledaños al nuestro, sinceramente, ninguno puede llegarme a la altura"

Reí un poco en voz baja tras escuchar esa última parte, haciendo que nuevamente Astrid hiciera un puchero, mismos que comenzaba a encontrar algo tiernos por alguna razón.

"oh, el gran lobo malo cree que no estoy a la altura de su grandeza?" su tono era retador, pero, detrás de su mirada podía ver cierto rencor y cierta tristeza, misma que me recordaba a la mía hace tantos años atrás.

"para nada, lo que me da risa es la forma en la que se hacen las cosas por aquí, después de todo, concuerdo contigo, apuesto a que ninguno de esos príncipes sabe siquiera como usar una espada, seguramente la quieran usar como mondadientes"

Astrid me miraba con algo de asombro, mismo que reconocía muy bien, pus como ella, entendía lo que era ser menospreciado y hasta ridiculizado, haciendo que tuviéramos nuestro primer contacto personal.

"en… en verdad crees que tengo habilidad?"

"por supuesto, nunca creí que vería a una princesa correr con tanta agilidad, además, tu vestimenta es digna de una guerrera, te deja moverte fácilmente, sobre todo, no es tan tonto como un vestido, al final, puedo ver que quieres tu libertad a cualquier costo y estas dispuesta a tomarla como sea posible, eso, es de admirar sinceramente"

Nuevamente, Astrid me miraba sin decir nada, seguramente porque era el primero en decirle algo como esto, sin embargo, en un momento de arrebato, se lanzo en mi contra, mis instintos me gritaban que era un ataque, pero, mi corazón detuvo todo en ese momento por alguna razón, dejándome atrapado en un abrazo sorpresivo por parte de Astrid.

"gracias… solo…. Gracias"

"oye, no pasa nada, entiendo por completo, después de todo, ambos tenemos algo en común"

"enserio?"

"si, ambos estamos dispuestos a luchar por nuestro sueño"

Al inicio, el abrazo era algo incomodo para mí, pues al no tener tanta interacción física, sentía muy raro cuando alguien se acercaba de mas a mí, y, sin embargo, con esta chica que apenas y conozco… me siento tranquilo, incluso llegando al punto en el que le devolví el abrazo, dejándonos así por algo de tiempo, hasta que ella se alejó y me miró con una sonrisa llena de esperanza.

"oye… crees que… puedas enseñarme algunos trucos?"

Como era de esperar, quería refutar de inmediato por la amenaza que yacía en mi cuello, pero, por dentro, algo me impulsó a tomar una decisión que cambiaría mi vida por el resto de la eternidad.

"de acuerdo"

El tiempo pasaba rápidamente, para mi suerte, el collar de Hades jamás se activo durante mi entrenamiento con Astrid, pues solo necesitaba enseñarle algunas cosas básicas para que pudiera tomar su propio ritmo, y cuando menos lo esperaba, había llegado mi momento de regresar a casa, aun recuerdo que Astrid se veía muy triste tras saber que debería regresar a mi entrenamiento, pero, haciéndome prometer que regresaría cuantas veces pudiera, haciendo que mi corazón palpitara rápidamente luego de contestarle que regresaría cuantas veces fuera necesarias, de igual forma, haciéndole prometer que no se casaría con algún tonto, sin darme cuenta que esa promesa se volvería algo especial entre los dos.

Tres meses…. Tenía que entrenar tres meses para poder ser libre de ir con Astrid, al igual que debía dominar una nueva técnica en esos tres meses si es que quería siquiera pensar en ir a verla, por lo cual, en este punto mi entrenamiento se convirtió en un martirio, pero, siempre siendo impulsado por las esperanzas de volver a verla, dejándome conseguir una de mis técnicas más devastadoras, misma que me permitiría tener otro título.

El santo de los filos.

Gaia siempre me hablaba acerca del amor, de como todos los seres en todos los universos, llegan a amar algo por sobre todas las cosas, dejándome saber que mi amor por mi ama era tan grande que no podría compararse con nada, al menos, lo era hasta que conocí a aquella princesa, aquella que no me miraba con desprecio oh incluso con intriga, si no que realmente se alegraba de verme cada vez que regresaba a su lado, esperando con ansias el ver mis nuevas habilidades y dejado que pudiera enseñarle algunas, pero, todo cambió un día en el cual, el rey Berud se había cansado de la actitud de su hija, dándole un ultimato, si no era capaz de encontrar a alguien que ella considerara digno en el próximo mes, ella se casaría con quien el dijera, sin saber, que dentro de ella, la respuesta se había vuelto más que clara, al igual, que dentro de mi sabía que era lo que quería.

Estar siempre a su lado.

La sorpresa del rey Berud fue enorme cuando, sin previo aviso, Astrid entró a su cámara del trono, espantando a más de un guardia y dejándolos respirar de alivio, pues las ocurrencias de la princesa eran un tema muy bien conocido, pero, el motivo de tal entrada era fácil de detectar tras ver su enorme sonrisa.

Ella había elegido por fin a alguien

Decir que casi le da un infarto al pobre rey tras verme entrando y declarándole mi amor por su hija… sería decir poco, pues como era de esperar, el rey había escuchado rumores acerca de la interacción de su hija conmigo, pero, al inicio tomando poca importancia a causa de la impaciencia que sentía tras saber que sus años de reinado se acercaban lentamente a su fin y por la necesidad de dejar el reino en buenas manos, sin embargo, tras vernos a los dos juntos, su felicidad fue infinita, dándonos su bendición casi de inmediato.

Nuevamente, mi entrenamiento seguía, la igual que la pasión que ardía en mi interior por aquella que se convirtió en mi esposa, dejando que Gaia interviniera por mi para que Hades me dejara más libertad a pesar de la protesta de ambos, decir que volví a ver a Gaia enojada aquella vez… esta de más, pero, no tarde mucho en agradecerle profundamente tras haber podido pasar la primera noche con mi dama.

Fue tiempo después durante un entrenamiento que tuve la noticia más grandiosa que jamás haya podido haber tenido en mi vida, ese día, estaba entrenando directamente con Hades, quien quería probar mis habilidades nuevamente, solo para ser interrumpido por Kam, quien corría desenfrenado a mi encuentro por alguna razón.

En el Baluarte de Herix, fortaleza de Hades.

Edad de Edrubain: 27 años.

"SEÑOR EDRUAAAAAAAAAAAAAAAAAIIIIIIIIIIIIN, DONDE ESTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA"

"uh? Kam?"

"NO TE DISTRAIGAS IDIOTA"

Solo pude sentir un golpe certero en mi estomago mientras escupía algo de sangre, pero, aun así, me levanté rápidamente y seguí con mi ataque a pesar de los gritos desesperados de Kam.

"SEÑOR EDRUBAIN, AQUÍ ESTÁ, KAM TIENE NOTICIAS"

"ahora no Kam"

Respondí mientras seguía evadiendo los ataques sin piedad de Hades, quien me miraba con orgullo tas evitar distraerme en nuestro enfrentamiento, atacando con su lanza a velocidades extremas, dejándome poco más de un segundo para evitar el ataque, todo iba bien hasta que…

"SEÑOR EDRUBAIN, SERA PADRE"

Por un momento, todo mi mundo se detuvo, incluso podía notar como Hades parecía estar congelado en el tiempo, dejando que aquellas palabras retumbaran en mi mente una y otra vez por lo que parecía una eternidad.

PADRE… PADRE… PADRE… PADRE… PADRE… PADRE… PADRE… PADRE…

"q…que?" el mundo comenzaba a retomar su paso y mientras lo hacía, solo pude voltear a ver atónito a Kam, quien, sonreía aun más de lo habitual, incluso mirándome con algunas lágrimas de felicidad en su rostro, todo era felicidad en mi interior cuando por fin pude registrar las palabras de Kam, nada podía arruinar este momento.

"TARADO"

….. Ni siquiera el golpe en mis partes nobles por parte de Hades, quien me miraba algo furioso, pero, extrañamente feliz al mismo tiempo, lo único que recuerdo de esos momentos, fue que tome mis partes nobles, dejando salir un suspiro de agonía pura cayendo al suelo con la frente y susurrando con la mayor alegría posible.

"seré padre…"

Ahí, mi felicidad y agonía se hicieron una y me llevaron al desmayo, ese siempre será uno de los mas felices y agonizantes momentos de toda mi vida.

YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYy corten.

Ufff esta vez si que me puse las pilas por ustedes mis queridos lectores, como vieron, esta solo es la primera parte del relato de Edrubain, aquí conocimos gran parte de su vida anterior, pero, aun falta un aspecto muy importante, como, porque Edrubain mencionó que Mardunich sería el lugar de su desgracia? ¿Como fue su vida junto a Astrid luego de haber tenido a su primogénita? Sobre todo, y más importante, ¿serían capaces de sobrevivir a un golpe en las partes nobles por un dios? (Ssssssssssssssssssss uuuuuuuuuuuuuuuuuuy, eso tuvo que doler jajajajajajaja) descúbranlo en el siguiente capítulo de….

UN NUEVO INICIO.

Comenten como estuvo esta vez este capítulo, sobre todo, como sintieron el cambio del viejo Edrubain al joven, además de que, como vieron, quiero meter un poco más de alegría a la historia, al menos momentáneamente, que tal les pareció?

Nuevamente, recordándoles que, si quieren una historia, pueden pedirla oh darme ideas para siguientes capítulos, todos son bienvenidos a opinar, después de todo, esta es nuestra historia n.n

Silver, Fuera.