Creo que es obvio que estos personajes no me pertenecen sino a Stephanie Meyer, y que la historia no es mía sino de la genial autora knicnort3, yo solo traduzco.
Espero que compartamos un año más juntas mi querida Erica Castelo, te agradezco el apoyo que me has dado como mi Beta y mi amiga, y espero que me sigas dando ese honor :)
Capítulo 14 – Culpa
"Te estoy aburriendo, ¿verdad?" Edward preguntó con una sonrisa de suficiencia. Antes que pudiera responder, dejó la guitarra a un lado, y agarró la baraja. "¿Quieres patearme de nuevo el trasero?"
Le sonreí. Me encantó que realmente odiaba las cartas pero estaba dispuesto a jugar solo para entretenerme. Fue increíblemente dulce, pero no estaba de humor para jugar cartas por el momento.
"No estaba aburrida porque tocaras la guitarra. De hecho, realmente lo estaba disfrutando. Jamás sabrían que no has tocado en veinte años."
"Eh, es como andar en bicicleta," dijo con un guiño. "Ven aquí, te mostraré."
"¿Mostrarme?"
"Te enseñaré. Querías aprender a tocar, ¿cierto?"
"Sí, pero…"
Estaba completamente estupefacta. Era una cosa que tocara de nuevo después tanto tiempo, pero ofrecerse a enseñarme, cuando había cargado con la culpa desde hace mucho por no tomarse el tiempo para enseñarle a su hermana, era realmente significativo. Podía ver el cambio en él. La ira dirigida hacia sí mismo empezaba disiparse. Definitivamente era un gran paso en la dirección correcta. Finalmente se estaba reconciliando con el instrumento, y consigo mismo.
"No, así," dijo, moviendo mis dedos en el lugar adecuado.
"¿Así?" Pregunté.
"Sí, y este dedo va… aquí," me guio.
También se ofreció a enseñarme a leer las partituras. Era frustrante al principio, pero después de varios días de determinada perseverancia, tenía grabada en mi mente "Ring of Fire" de Johnny Cash. Solo desearía que me gustara Johnny Cash.
"Si tan solo hubiera una partitura de los Backstreet Boys aquí," Edward me tomó el pelo.
"Oye, mi amor por BSB fue un secreto que te confié. No lo uses para burlarte de mí," me quejé.
"Pero… I want it that way," cantó en burla.
Solté una risita. "Entonces, tú también eres un fan, ¿eh?"
"¡Ni en broma! Ni muerto escucharía esa estúpida banda. Ni siquiera sé cómo pueden llamarse una banda, de todos modos. Dos de los viejos que se hacen llamar 'boys' o muchachos, suenan como si tuvieran ranas en sus gargantas."
"Aww, vamos. Debes ser un fan que no ha salido del armario si te sabes la letra de su canción."
Hizo una mueca. "Disculpa, pero mi lealtad siempre ha pertenecido a Nsync."
Eso lo hizo. Ahora estaba rodando de la risa.
"No podemos elegir a quién amamos, Bella," agregó, manteniendo un tono falso de seriedad.
Cuando mis carcajadas finalmente se calmaron, decidimos tomar un descanso de la lección por un rato, y enfrentar a los elementos para tratar de pescar una vez más.
"Con suerte ya ha pasado tiempo suficiente, y ese oso se fue del área," comenté mientras miraba alrededor del terreno con cautela.
"Jake se ve muy calmado. Estoy seguro que nos avisará si vuelve," Edward respondió despreocupado.
Afortunadamente, no pasó mucho tiempo antes que pescara un enorme pez. Tuvimos una deliciosa comida, y decidimos meter un montón de nieve todas las noches, para conservar lo que sobraba adentro.
Desde que Edward y yo conectamos a un nivel más íntimo, el tiempo parecía moverse sorprendentemente más rápido. Unas semanas pasaron como si fueran nada, y experimentamos uno de los primeros días casi cálidos afuera.
"Wow, se siente muy bien aquí afuera," le dije mientras estábamos sentados en el porche, absorbiendo la vitamina D. Solo teníamos una silla, así que por supuesto estaba sentada en su regazo. El cielo era como una pintura con todos los brillantes colores del atardecer, y era pura serenidad.
"La nieve ya debería empezar a derretirse," Edward murmuró. Su comentario hizo que ambos nos quedáramos callados al considerar lo que eso significaba. No estaba segura qué era más intimidante—la idea de salir caminando de aquí con la esperanza de encontrar la civilización, o la idea de estar nuevamente en la civilización. Casi nos sentíamos cómodos en nuestro aislado hogar, y una parte de mí no quería irse jamás.
"¿Estás preocupado por cómo será al volver a Seattle?" Le pregunté a Edward.
"Definitivamente será extraño," respondió.
"Sí… ni siquiera puedo imaginarlo. En este momento, todo el mundo debe pensar que estamos muertos."
"Tal vez solo deberíamos… quedarnos muertos. Encontrar el camino para bajar de esta montaña, y después irnos directamente a Tahití o algo parecido."
Me eché a reír. "¿No quieres ver a tus padres?"
"Supongo que sí… me siento mal que piensen que sus dos hijos están muertos."
Mi corazón se hundió. "Oh Edward, ni siquiera pensé en eso. Deben estar fuera de sí."
"Sí, pero a estas alturas probablemente han empezado a sanar. No lo sé. No me malentiendas, amo a mis padres. De verdad, son personas grandiosas… pero… supongo que… es mucha la presión. Tienen estos pensamientos e ideas de cómo debería ser todo."
"¿A qué te refieres?"
"Bueno, mi matrimonio fallido, para empezar."
"Oh."
"No lo sé. Una parte de mí piensa que me aferré a ese barco hundiéndose por tanto tiempo, porque no quería preocupar a mi mamá. ¿Qué tan patético es eso? Probablemente ni siquiera me habría casado con ella en primer lugar, si mis padres no hubieran estado siempre insistiendo en eso."
"Entonces, ¿crees que van a preocuparse cuando se enteren?"
"Es solo que siempre he sentido esa necesidad de tratar de complacerlos. Es como decir, perdieron a Bree, así que depende de mí el hacerlos sentir orgullosos de ser padres, o algo así. Probablemente necesito un jodido terapeuta."
"Comprendo cómo te sientes. Mi mamá murió cuando era pequeña, y mi papá hace unos años. Es ridículo, pero ya que los dos han muerto, siento como si hubiera aún más presión sobre mí para hacerlos sentir orgullosos. Como decir, ellos están en el cielo, así que siempre están observando. Mi mamá quería ver el mundo, pero nunca dejó Forks. Nació ahí, y murió ahí. Supongo que es la razón por la que quería ser fotógrafa. Es una excusa para hacer lo que ella nunca tuvo la oportunidad de hacer – viajar."
"Creo que eso es realmente genial, en realidad. Se supone que volviera al extranjero el año próximo… de verdad, me encanta allá… salvo por la carne de perro," dijo con un guiño. "Ver el mundo es algo hermoso."
Asentí. "Me encantaría ir al extranjero," dije con añoranza.
"¿En serio?" Preguntó sorprendido. "¿Nunca has ido?"
"Nop. Básicamente me he mantenido en este continente hasta ahora. He estado por todo Estados Unidos y México. Algunas partes de Canadá. Realmente me gustaría ir a Asia… Oh, y a África. Solo puedo imaginar el tipo de fotos que podría conseguir allá."
"Entonces, ¿por qué no fuiste antes? Me refiero a que, en vez de ir a Alaska para tu sesión fotográfica para National Geographic, podrías haberte ido en un safari a África o algo así," preguntó con curiosidad.
Me encogí de hombros. "Supongo que Alaska estaba más cerca de casa… y era más barato, por supuesto. En realidad, he viajado mucho este año por mi fotografía, pero nada de lo que tomé antes había sido lo suficientemente bueno para Nat Geo. Así que, con todos mis ahorros agotados, tuve que utilizar lo poco que teníamos reservado para… después de la boda," la última parte la dije despacio.
"¿Utilizaste el dinero de tu luna de miel para un viaje sola a Alaska?" Edward preguntó con incredulidad.
Sonreí con aire ausente, y me encogí de hombros. "No todo, pero sí. Era una oportunidad única en la vida el tomar fotos para esa revista… no pude dejarla pasar."
"Es bueno que… él fuera tan comprensivo sobre eso," Edward dijo con incomodidad.
Habíamos discutido el estatus de su relación un par de veces, pero todavía no habíamos discutido la mía. De hecho, al pensar en Garrett en ese momento, no pude evitar sentir una oleada de culpa debido a lo poco que en realidad había pensado en él. Él siempre había sido mi mayor sistema de apoyo. Mi roca. Fue el que me animó a dejar mi trabajo de escritorio para dedicarme a tiempo completo a la fotografía. Sentada aquí, feliz en los brazos de otro hombre, de repente me sentí como una persona horrible, y más por el hecho de que me había enamorado de Edward muy rápidamente. Claro, pareciera que nos habíamos estrellado hace siglos, pero en realidad, no había sido hace mucho.
Pasé el resto del día deprimida. Simplemente no podía superar el sentirme como una persona horrible. Siempre había odiado a los infieles. No es nada que hubiera hecho bajo circunstancias normales. Pero cuando Edward se metió en la cama junto a mí esa noche, sabía que mi cuerpo iba a suplicar por el suyo.
Todo en Edward era perfecto. Estaba un poco delgado por la desnutrición, pero aun así, era muy guapo.
A pesar de mi depresión provocada por la culpa, esa noche hicimos el amor con tanta pasión como en nuestra primera vez. A la mañana siguiente volví a someterme por completo a mi dedicación a Edward. Como en los otros breves momentos que pensé en mi prometido allá en casa, en seguida lo saqué de mi mente y solo disfruté mi tiempo con el increíble hombre frente a mí.
Desafortunadamente, no pasó mucho tiempo antes que indeseablemente estuviera pensando en Garrett otra vez…
"Te quitaste tu anillo," comenté cuando una mañana vi la mano izquierda desnuda de Edward mientras avivaba el fuego.
"Bueno, para ser honesto, se me salió hace un minuto cuando estaba afuera al volver de la letrina. No sé si es por el frío, o si mis dedos se han adelgazado un poco desde que llegamos aquí. En todo caso, era necesario. Mi matrimonio terminó. No tiene sentido dejarme el anillo."
Instintivamente giré mi anillo de compromiso. Lo había hecho inconscientemente, pero definitivamente Edward lo notó.
"No tienes que quitarte el tuyo," dijo en voz baja. "Lo comprendo."
¿Qué comprendía exactamente? No tenía idea. Ni siquiera yo lo comprendía. Pensaba que deberíamos discutirlo más, pero la verdad era que simplemente no quería. Estaba mucho más feliz sin discutirlo, o siquiera pensando en eso de alguna forma. Sinceramente, estaba feliz aquí con Edward, y aunque odiaba tener mi relación con Garrett tan indefinida, aún prefería disfrutar del tiempo que estaba teniendo, y no preocuparme sobre nada fuera de mi alcance. Quizás solo era una cobarde después de todo.
Tomé la decisión de dejar ir mi culpa, sin embargo, fue más fácil decirlo que hacerlo. Por más que lo intentaba, simplemente no podía deshacerme de ese sentimiento. Ni siquiera era por Garrett. En realidad no, en cualquier caso. Fue por todo. Los días más cálidos, y la idea de la nieve derritiéndose. Fue por la formidable perspectiva de caminar de vuelta a un mundo al que ya no me sentía conectada. Había mucha incertidumbre.
"Oye, ven afuera por un minuto," dijo Edward mientras asomaba la cabeza en la cabaña. Había salido a cortar madera para el fuego, pero cuando lo seguí me di cuenta que definitivamente se había distraído.
"¡Qué demo…!" Al ver su pequeño proyecto, me quedé absolutamente sin palabras. "¿Por qué?"
Edward se burló juguetonamente. "¿Qué? ¿No sabes qué es esto?"
Sonreí a pesar de mí misma. "¿Una enojada madre de nieve tratando de detener a sus revoltosos hijos?" Adiviné.
"¡No! Es la batalla final en Juego de Tronos. Ya que estamos atrapados aquí y nos perderemos la temporada ocho, decidí hacer yo mismo el final. Este es el gigante… ¿Ves el dragón de hielo?" Dijo mientras señalaba a un montículo de nieve en particular.
Apreté mis labios, y sacudí la cabeza con renuencia. "Lo siento. No tengo idea de lo que estás hablando."
Bufó. "¿No me digas que no ves Juego de Tronos?"
"Lo siento, no. Alice intentó que lo viera un par de veces, pero fue como ver porno sangriento. Simplemente no me gustó."
"¡No tienes idea de lo que te estás perdiendo! Escucha, tienes que prometerme que la verás algún día. Desde el principio. La primer temporada, el primer episodio. Esa es la única forma de verla."
Sonreí con suficiencia y sacudí mi cabeza. "Acabas de decir que hay ocho temporadas."
"Podrías hacer un maratón en solo unas semanas," trató de convencerme.
"No creo que alguna vez haya visto tanta televisión en mi vida," alegué.
"¿No ves televisión? ¿Qué haces en tu tiempo libre?"
"Leer. Cocinar. Ir a la playa. Pasar tiempo con mis amigos. No lo sé. Siempre estoy ocupada. Garrett y yo vivimos juntos, pero pocas veces nos vemos. Los dos estamos ocupados todo el tiempo."
La extraña expresión en el rostro de Edward hizo que me callara de inmediato. Había mencionado a Garrett una vez más, y podía darme cuenta que lo molestaba. "Lo siento," murmuré, sin saber qué más decir.
"¿Lo sientes? ¿Por qué?"
Me encogí de hombros. "No lo sé… solo lo siento."
"No tienes nada de qué disculparte," trató de asegurarme, pero no estaba convencida. Solo seguía sintiéndome culpable. Culpable por pensar en Garrett, y culpable porque no pensaba en él. Empezaba a sentir que era una situación en la que llevaba todas las de perder.
Esa noche, Edward continuó con su lección de guitarra, y de verdad intenté estar totalmente concentrada. Me tomó un tiempo meterme de lleno, pero cuando finalmente pude concentrarme, escuchamos un extraño ruido justo al otro lado de la puerta de la cabaña.
"¿Qué es eso?" Pregunté.
La cabeza de Jake se levantó después de estar profundamente dormido, y de inmediato empezó a gruñir.
"Algo está allá afuera," dijo Edward al bajarse de la cama para investigar. Llegó a un metro de la ventana, cuando repentinamente saltó hacia atrás, y la gigantesca cara de un oso apareció detrás del sucio cristal. "¡Mierda!" Dijo Edward, asustado.
Jake empezó a ladrar sin cesar, lo que hizo gruñir al oso, antes de quitarse de la vista.
"¿Se fue?" Pregunté con mi corazón acelerado.
"No estoy seguro," respondió Edward en voz baja. Volvió a la ventana, y miró alrededor.
Al principio, claramente no lo vio, pero después – "¡Oh MIERDA!" Gritó, haciéndome saltar.
"¿Qué?" Grité, pero no tuvo tiempo de responder, y no tuvo que hacerlo. Agarró un extremo del sofá cama, y lo empujó frente a la puerta, justo cuando se escuchó un fuerte golpe y apareció un enorme hueco. El oso intentaba abrirse paso con sus garras.
"¡Oh Dios mío!" Grité en pánico.
El oso continuó golpeando y dando zarpazos a la puerta, mientras Edward continuaba apilando todo lo que podía poner frente a ella.
Después de un momento, el miedo que me petrificaba se desvaneció, y también me puse en acción tratando de hacer lo que pudiera para ayudar.
Cuando el oso finalmente se convenció que no iba a entrar por la puerta, se movió de nuevo a la ventana.
"¡Va a romper el vidrio!" Grité con horror.
Edward entonces cogió la mesa, y la arrojó tan fuerte como pudo al suelo. Cuando se rompió en pedazos, corrió al armario y agarró el martillo y los clavos. De ningún modo cubriría las ventanas por completo, pero pareció ser suficiente y el oso finalmente perdió interés.
"Joder, eso estuvo cerca," dijo Edward después de varios minutos de silenciosa tensión.
"¿Crees que realmente se haya ido?"
"Espero que sí… pero mi tío me dijo que los osos de Alaska pueden ser un problema. Una vez que saben que hay comida en algún lado, prácticamente se quedan."
"Eso no es bueno," dije preocupada. "No podemos quedarnos todo el tiempo dentro. Tenemos que salir a pescar, y dejar que Jake se desahogue un poco corriendo. Demonios, nosotros tenemos que poder salir a desahogarnos un poco. Sin mencionar a utilizar la letrina."
"Lo sé. Solo necesitamos pensar en algo."
"Hablando de letrina," me quejé.
"Vas a tener que volver a hacer en un tazón por ahora." Bromeó, soltando una risita, "Aww, como en los viejos tiempos."
"No voy a orinar en un tazón," hice un puchero.
"Entonces, tienes que aguantarte."
Estúpido oso de mierda.
…
Con el oso acechando el área, nos mantuvimos confinados durante los siguientes días. Las paredes parecían cerrarse sobre nosotros entre más tiempo estábamos dentro. Simplemente, la cabaña era demasiado pequeña para estar encerrados por tanto tiempo, pero no teníamos otra opción. Pero cuando nuestra olla "inodoro" de verdad empezó a apestar, ya no pudimos soportarlo.
"Tengo que tirar esto," dijo Edward una tarde particularmente apestosa.
"Pero, el oso…"
"Con suerte, ya se ha ido. Odiaría estar atrapado aquí más tiempo del necesario. No lo sabremos a menos que miremos."
"Solo desearía que tuviéramos un arma o algo."
"Oye, ¿dónde está la pistola de bengalas?" Preguntó. "Queda una bengala más, ¿cierto?"
"Dijiste que deberíamos guardarla en caso de que hubiera un avión."
"No hemos visto ni un solo avión desde que nos estrellamos, así que a estas alturas, creo que es más inteligente utilizar el arma para protección. Probablemente no mataría un oso, pero al menos, una bengala podría asustarlo."
Asentí de acuerdo.
Sacamos la pistola de bengalas, y cuando estaba por seguir a Edward afuera, se volvió para detenerme.
"Quédate aquí con Jake. Volveré en seguida," dijo mientras me quitaba el arma de las manos.
"¿Qué? ¡Ni hablar! Voy contigo," insistí.
"Es muy peligroso. Déjame salir solo primero, y luego…"
"Cuanto más, mejor," lo interrumpí. "Juntos, ¿recuerdas? Además, ¿cómo vas a sostener el arma lista, y llevar la olla de la popó afuera?"
"Buen punto," admitió. "Está bien, tú sostienes el arma. Pero recuerda, solo tenemos un tiro. No tires del gatillo a menos que sea absolutamente necesario, y asegúrate de darle a tu objetivo."
"No tienes que sermonearme, Edward. Conozco mucho más de armas que tú."
Asintió. "Cierto. Me disculpo. Vamos."
Me devolvió el arma, y después de despejar la entrada, retorció su rostro con asco mientras recogía la asquerosa olla llena de suciedades.
"Espero que ese oso se haya ido para que nunca tengamos que volver a hacer esto," refunfuñó.
"Amén a eso," concordé.
Volvió a dejar la olla en el suelo junto a la puerta, y entonces giró el pomo lentamente. Se asomó primero, y esperó unos minutos antes de volverse para agarrar la olla.
"No lo veo. Estate preparada solo por si acaso."
Asentí una vez, y salimos.
"¡Espera! No dejes… salir a Jake," dijo Edward al mismo tiempo que el cachorro pasó corriendo junto a él.
"¿Por qué no? Estoy segura que también necesita ir a hacer popó. El pobre perro no ha ido para nada desde que hemos estado atrapados adentro."
"Sí, pero si ese oso está en alguna parte del área, Jake va a buscarlo y conseguir que lo maten."
"Oh, no pensé en eso," dije sintiéndome culpable. Como una mamá preocupada por su bebé, eché un vistazo hacia la dirección a la que Jake había corrido y afortunadamente, solo estaba jugueteando en la nieve y haciendo sus necesidades.
Edward y yo exhalamos un suspiro de alivio.
"Bueno, el oso no está aquí ahora, o él se estaría volviendo loco," concluyó Edward.
Relajé un poco mi brazo con el arma, no obstante, todavía sostuve con firmeza el gatillo, solo por si acaso.
…
En los siguientes días, la vida volvió poco a poco a cierta forma de normalidad. Permanecimos en alerta roja, y llevábamos con nosotros la pistola de bengalas siempre que estábamos afuera, pero el oso parecía haberse ido. Lo único bueno de nuestra experiencia con el animal fue que mantuvo mi mente ocupada, y no estaba consumida con la culpa que estaba sintiendo anteriormente. Todavía estaba ahí, por supuesto—siempre presente en un segundo plano, pero traté de ignorarla lo mejor que pude. Solo esperaba que estuviera haciendo un buen trabajo para convencer a Edward… pero de algún modo, lo dudaba.
Cada vez que Garrett se filtraba en mi mente, incluso momentáneamente, instintivamente miraba a Edward, y siempre me estaba devolviendo la mirada, como si pudiera leer mi mente y se sintiera herido por mis pensamientos. Odiaba sentirme así. Odiaba la idea de molestar a Edward de alguna forma, pero sobre todo por algo como eso. Algo que ni siquiera importaba mientras estuviéramos aislados en esta montaña. Garrett bien podría haber estado en un planeta diferente, porque eso es lo lejos que parecía estar de dónde estábamos. Todos, y todo, se sentían como un recuerdo distante. Todo lo que importaba era Edward, y Jake y yo. Verdadera y sinceramente creía eso.
Pero como el cambio de temporadas, todo mi mundo estaba por cambiar una vez más…
"En este momento, realmente se siente el calor," comentó Edward a medida que el crepúsculo llenaba el cielo de colores sobre nosotros. Era el mejor momento para pescar, así que estábamos afuera frente al agua, y acabábamos de arrojar el sedal. "Me refiero a que, está caliente-caliente… no solo frío-caliente."
"No es exactamente Hawái, pero sí, sé a lo que te refieres," dije mientras me quitaba los guantes y mi bufanda. Todavía estaba muy frío para salir sin chaquetas, pero la temporada definitivamente estaba cambiando.
Nuestro tiempo en la cabaña casi terminaba. Sin embargo, realmente no me di cuenta del poco tiempo que nos quedaba.
Un escalofrío subió por mi espalda, y entonces…
"¡No, Jake!" Grité cuando levanté la vista justo a tiempo para verlo salir corriendo hacia los árboles.
"Era el conejo," Edward me dijo. "Lo vi."
"Mierda. Bueno, estoy segura que volverá pronto."
Pero no volvió pronto, y la noche rápidamente se acercaba.
"Voy a ir a buscarlo," le dije mientras me ponía de pie.
"Bella, es un perro. Puede cuidarse solo. Casi oscurece, y sin duda no necesitas entrar al bosque sola de noche."
"Ven conmigo entonces," sugerí.
"Necesito limpiar este pescado, y ponerlo en hielo, antes de que atraiga a predadores. Vamos, Jake estará bien."
Comprendía lo que estaba diciendo, pero no podía deshacerme de ese horrible presentimiento que tenía. Algo estaba mal. Algo estaba por suceder. Simplemente podía sentirlo.
"Solo voy a echar un vistazo al borde de la línea de los árboles."
Edward bufó. "Bien. Llévate el arma contigo, y vuelve en seguida. Bella, por favor, no entres al bosque."
"Lo prometo."
Era un poco aterrador caminar sola hacia los árboles. Mis instintos estaban en alerta máxima, y mi intuición se estaba volviendo loca con algún tipo de advertencia… solo deseaba poder descifrarlo apropiadamente.
Me preocupaba que Jake estuviera en peligro, no me imaginaba que él era el único que no lo estaba…
Un fuerte rugido me hizo saltar, sin embargo, no vino de los árboles frente a mí, vino por detrás.
Me di la vuelta de forma automática y allí, en la distancia, estaba el oso. Parecía estar golpeando algo frente a la cabaña con su gigantesca garra. No fue sino hasta que lo que haya sido cayó al suelo, que me di cuenta que, de hecho, acababa de atacar a Edward.
Mi corazón se detuvo…
…
*La TRADUCTORA se aleja lentamente y se arroja detrás de un sillón* *Se asoma agitando una banderita blanca y dice* Recuerden que fue la autora la que lo dejó allí. ¡Pobre Edward! Bella preocupada por Jake y el que estaba en peligro era Edward, seguramente algunas querrán matar a Bella, bueno, a la fila. Aunque incluso ustedes sabían que ese oso atacaría de nuevo y lo hizo, era obvio que regresaría. Y evidentemente lo tomó por sorpresa. Ahora toca ver qué tan grave fue el ataque, y qué podrá hacer Bella para ayudarlo. Se vienen momentos difíciles, esperemos que nuestra parejita logre salir adelante :( y como estoy segura que quieren saber qué pasó con Edward, espero que me digan qué les pareció el capi con su reviews y así podremos leer pronto el siguiente.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Mapi, xelatwi, JessMel4, Jade HSos, alejandra1987, aliceforever85, rjnavajas, Brenda Cullenn, Edith, mrs puff, Isis Janet, Lizdayanna, Tata XOXO, JANETH A SANDOVAL, Mafer, Adyel, bealnum, Leah De Call, Adriu, Say's, bbluelilas, miop, arrobale, lagie, EriCastelo, EmilyChase, Marie Sellory, Manligrez, Car Cullen Stewart Pattinson, solecitonublado, Lectora de Fics, dani, Pameva, NarMaVeg, glow0718, Sully YM, GZarandon, Paola Lightwood, tulgarita, Adriana Molina, calia19, saraipineda44, ClaryFlynn98, Pam Malfoy Black, myaenriquez02, Liz Vidal, Lady Grigori, Ali-Lu Kuran Hale, Freedom2604, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, espero que muy pronto ;)
