¡Hola de nuevo a todas, a todos y a todes que siguen este Fic! Lamento la tardanza con este capítulo, la Universidad me ha dado como caja desde el primer día de vuelta a clase XD.
Por otro lado, he tenido algunos pequeños problemas familiares, personales y un poco de salud tanto mental como emocional. Pero, no se preocupen, ya me siento un poco mejor al respecto.
Y ya dejando de lado mis problemas y no querer aburrirlos, les traigo el nuevo capítulo del Crownoa x3
-Hace una reverencia y desaparece entre pétalos de rosa-
Quebrar
Tipo de Narrador: Tercera Persona.
Rating: T.
Historia Normal
-¿Cómo te sientes? –Pregunto Crowley preocupado mientras miraba a Shinoa acostada en la cama de su habitación
La chica de cabellos lavanda giro la cabeza para mirarlo con una ceja levantada.
-¿Tú qué crees? –Pregunto sarcásticamente y con molestia en su voz.
Crowley se intimido por la mirada que le daba la de ojos achocolatados, nunca la había visto tan molesta. Desvió la mirada de su rostro a donde se encontraba su pierna izquierda enyesada con una almohada debajo de esta. Entrecerró los ojos, sintiendo el dolor que había pasado ella cuando se quebró el hueso. Aunque cuando fue un humano alguna vez, así que más de una vez, se había roto los huesos en alguna guerra o en las competencias que hacía en los festivales, aunque de eso habían sido muchísimo tiempo atrás. Ahora cuando se quebraba un hueso, se recuperaba en solo un segundo, pero para alguien común y corriente es casi un mes y medio.
-Todo esto es tu culpa –Escucho decir de parte de Shinoa.
El vampiro la miro incrédulo.
-¡¿Cómo que es mi culpa?! –Pregunto el un poco molesto por aquella acusación.
-¡Porque si tu no me hubieras sido infiel, ahora no estaría con mi pierna rota, enojada y no tener ningún maldito problema para entrenar o asistir a las misiones que me corresponden! –Grito totalmente enfurecida, es más ni siquiera quería verlo.
-¡Te dije que yo no te engañe, ella se lanzó a besarme justo cuando tu venías! –Respondió él enojado, sabía que estaba diciendo la verdad.
Hace 3 horas…
Shinoa caminaba por los cuarteles del JIDA para encontrarse con su novio, Crowley Eusford. Su pareja de hace tres meses. La joven de cabellos lavandas dejo escapar una pequeña risa, pensando en su actual situación ¿Quién diría que aquel vampiro que le gustaba matar o torturar personas junto con sus dos asistentes, que habían tomado como rehenes para sacar información del ejército se convertirían en su novio y amigas? Después de todo, había sido ella que los había convencido de cambiar de bando, cuando ella fue a verlos en sus celdas, magullados y torturados por los propios soldados, sintiendo empatía por ellos. Después de todo ella, había sufrido el mismo destino cuando ella fue una niña y realizaban experimentos con ella. Por lo tanto, había ido a hablar con su hermano Kureto de la situación, obviamente al mayor del clan Hiiragi le había disgustado totalmente que su hermanita la desafiara, pero finalmente cedió al pedido de ella, que era que los soldados dejaran de agredirlos físicamente, un cambio de ropas, ya que la de ellos, estaban totalmente destrozadas y salir dos veces por semana de sus celdas para poder tomar aire libre. Sin embargo, con la condición de que el último pedido, ella se haría totalmente cargo de custodiarlos mientras estuvieran fuera de sus prisiones y si escapaban, ella totalmente sería responsable de lo sucedido y recibiría un duro castigo si llegara a pasar aquella situación.
Sin embargo, en ese tiempo en que ella los vigilaba mientras ellos salían para por lo menos recibir aire freso, ella conversaba con ellos. Al principio, ellos se mostraron reacios a dirigirle la palabra a la jovencita de cabellos lavanda, pero luego empezaron a conversar con ella, pero mostrándose reservados en algunos aspectos. Finalmente, gracias a la personalidad alegre y chistosa de Shinoa, empezaron a mostrarse con más confianza, hasta el punto donde cada uno, contaron sus historias de cuando fueron alguna vez humanos. Así como ella también les había confesado su propio pasado, los experimentos por los que tuvo que pasar y la muerte de su hermana Mahiru. Recibiendo un abrazo de parte de Chess. También Mitsuba junto con los muchachos se unieron a veces a aquellas salidas.
Después de un mes y medio se haber convivido con Shinoa y sus amigos, los vampiros se sintieron como si hubieran vuelto a sentir lo que era ser común y corriente, también darse cuenta de su error de haber visto a los humanos como ganado. Entonces, entre los tres decidieron hablar con su amiga al respecto de su decisión, ser parte del JIDA.
Cuando le habían contado de aquello a la chica de 15 años, ella se había quedado estática por un momento y luego de haber parpadeado dos veces, empezó a reírse a carcajadas, pensando que le estaban jugando algún tipo de broma. Sin embargo, cuando ellos afirmaron hablar en serio, ella quedo asombrada, luego frunciendo el ceño, pensando en la complicada situación, preguntándose en aquel momento, ¿Cómo convencería a su hermano Kureto de dejar que unos vampiros, un progenitor y sus dos asistentes, se unieran al ejercito? Y después de haberlo pensado mientras caminaba de un lado hacia otro con una mano en su barbilla, mientras que los tres vampiros la observaban con atención. Recurrió a la ayuda de dos personas, su hermano adoptivo, Shinya y el amor de infancia de su fallecida hermana, Guren.
Cuando le comento del pedido de los tres vampiros primero, a Shinya. Él tuvo la misma reacción que ella, reírse a carcajadas, pero cuando ella le confirmo que ellos habían hablado seriamente de su decisión, él puso una expresión también de asombro, para luego dar un suspiro y ponerse serio. Obviamente había desconfiado de la palabra de aquellos seres que bebían sangre, advirtiéndole a Shinoa de que probablemente aquello era una trampa para que ellos pudieran escapar, además de expresarle su preocupación de que ella recibiera el castigo justo como tal se lo había dicho Kureto. Sin embargo, ella confiaba plenamente en ellos y que no escaparían de ahí, convenciendo finalmente al joven adulto de ojos azules claros.
Sin embargo, cuando los dos hermanos fueron a hablar con Guren de lo sucedido, el simplemente dijo que se negaba a la idea, provocando que la menor de los Hiiragi diera un pequeño suspiro en un principio, porque sabía que será extremadamente difícil convencer al hombre de cabellos ébano y mirada amatista. Cuando ella trato de convencerlo dos veces más, nuevamente en ambas recibió la negativa de él, dejándola derrotada y cabizbaja, dejándola sin esperanzas. Sin embargo, Shinya tuvo un truco bajo la manga. Con su típica sonrisa relajada y amigable le había, le dijo, aunque más bien amenazo a su amigo de que sería un pena de que las fotos que tenía en su Tablet fueran "accidentalmente" publicadas y que todos los miembros del JIDA los apreciaran, llamando la atención de ambos presentes, pero sobretodo del que se encontraba sentado en su mesa de trabajo, quien con la cara sonrojada y totalmente enojado, golpeo la mesa con ambas manos, asustando a la joven de 15 años, quien le había gritado a Shinya que no se atrevería a hacer tal cosa, aunque lo parecía ser una amigable y tierna sonrisa, que sabía perfectamente que ocultaba una divertida malicia, sabía que en verdad sería capaz de hacer algo como aquello. Entonces con un suspiro derrotado, acepto en ayudarlos.
Obviamente no fuera para nada fácil convencer a Kureto, quien rotundamente se negó a aceptar a personas del bando contrario a unirse al ejército. Sin embargo, gracias al poder de convencimiento de Guren y de que, si los tres vampiros cometieran traición al JIDA, ellos mismo se harían responsables de lo sucedido con sus vidas. El hijo mayor de los Hiiragi había alzado una ceja, incrédulo con el compromiso de el trio que se encontraba frente suyo, pero finalmente aceptó a regañadientes.
Cuando Shinoa fue a ver a sus nuevos amigos en compañía de sus dos hermanos y Guren a darles la noticia de que los aceptarían dentro del ejército del JIDA, ellos estaban totalmente felices, sobraba decir que Chess salto de alegría sobre la jovencita de cabellos lavanda y ojos achocolatados. Aunque, obviamente, no falto la advertencia de Kureto de que, si ellos traicionaban al JIDA, ella junto con Shinya y Guren, serían los que recibirían la pena de muerte, asustando a ambas vampiresas mientras que Crowley había quedado consternado con aquellas palabras, imaginando con terror como la jovencita de cabellos lavanda era asesinada.
Ya después de un mes de ser asignados como nuevos camaradas del ejército y vestir el negro uniforme que representaba al JIDA, fueron ya ganando la confianza de la mayoría de ellos, obviamente, fue difícil al principio no poder evitar la desconfianza o el miedo de todos, a excepción de los amigos de Shinoa, quienes ya se habían encariñado con los vampiros. Por otro lado, la popularidad con aquellos tres había ido en aumento, sobre todo en lo que se refería al sexo opuesto. Shinoa no podía culparlos, si los tres tenían una belleza y encanto único, en especial Crowley, con aquella divertida sonrisa, su musculoso cuerpo y relajada personalidad, hacía que la mayoría de las mujeres se derritieran. Esto había incluido a Shinoa, pero ella no veía su belleza física, ellas desconocían otra faceta de él, cariñoso, tierno y preocupado. Incluso después cuando ya habían recibido la aceptación oficial de Kureto, él la retuvo por unos segundos para pedirle en privado una disculpa por las molestias causadas y de que, si él hubiera sabido que la vida de ella entraba en juego, entonces tal vez no hubieran tomado aquella decisión, pero la jovencita de cabellos lavandas le había aclarado que no era culpa ellos, que ella misma había tomado la decisión de ayudarlos junto con una amigable sonrisa para tranquilizarlo.
Sin embargo, ella pensaba que alguien como ella, jamás seria del interés de Crowley, eso había pensado hasta una noche, él le había dicho que quería decirle algo en privado después del entrenamiento, sin embargo, ella le había avisado que después de aquello tendría una reunión con Guren para una siguiente misión y no sabía cuánto tardaría, aun así, él dijo que la esperaría. Después de aquella reunión con el hombre de cabellera oscura, fue a reunirse con él, así también aprovecharía de hablar con él, ya que últimamente su comportamiento se veía inusual como si estuviera nervioso por algo. Cuando finalmente lo había encontrado, ambos se dirigieron a un pasillo solitario. Ella al verlo más nervioso, le había preguntado si se encontraba bien o había tenido algún problema y si esa era la razón de aquel encuentro, cuando él había negado con la cabeza, ella había quedado más extrañada. Hasta que finalmente, el había hablado.
-Yo… bueno, a decir verdad… -Había comenzado tímido, con la mirada hacia un lado y sus mejillas un poco sonrojadas, dejando todavía más extrañada a la chica de mirada achocolatada, quien arqueo una ceja ante aquel extraño comportamiento, pero decidió quedarse callada para no interrumpir al vampiro –Jamás pensé que sentiría algo como esto y menos ahora que me he convertido en un vampiro. Sin embargo, no pude evitar… -La miro nuevamente a los ojos, tratando de ser firme en lo que decía –Pensar en que me gusta mucho tu forma de ser, tu sonrisa, tu inteligencia, tu valentía, tu amabilidad hasta incluso llegue a pensar en que tu sarcástica y molestosa personalidad me parece atrayente… -Aquello había tomado por sorpresa a Shinoa, pero solo dejo que él continuara hablando –También considero que eres la chica más hermosa, ni siquiera las mujeres de mi época, que en su mayoría eran bellas, no se comparan contigo, o por lo menos, yo lo siento de esa forma porque no puedo evitar deleitarme con tu cabello cuando los dejas suelto y cae como una cascada ondulada, tus ojos que me recuerdan al dulce chocolate, brillantes y que inspiran alegría al mundo y tu delicada piel de porcelana, que más de una vez he considerado que brilla como el mármol –Mientras iba enumerando aquellas dulces características, una boba sonrisa se formaba en aquellos masculinos labios a la vez que el rubor aumentaba en sus mejillas, lo mismo le sucedía a la jovencita de cabellos lavanda, quien a la vez sentía que los latidos de su corazón se aceleraba con cada palabra que salía de los labios de Crowley –Y me doy cuenta que, no soy capaz de callar más estos sentimientos –Se acercó lentamente a ella, invadiendo su espacio personal, ella tuvo que levantar un poco más la cabeza para poder mirarlo a aquella mirada carmesí como de la sangre de la que se alimentaban. El vampiro tomo con suavidad una de las manos de Shinoa, provocando que la adolescente de 15 años, sintiera una chispa cuando sintió el tacto del vampiro contra la suya, miro por unos pequeños segundos aquella unión y volvió a conectar su mirada con la del vampiro, quien no dejaba de sonreírle con cariño y algo más, devoción –Por eso, Shinoa… -Se arrodillo ante ella, tomando esta vez con ambas manos, la pequeña y suave de ella, dejando sin aliento a la chica por aquel romántico y caballeroso gesto que solo sucedían en los cuentos de hada -¿Te gustaría ser mi novia?
Aquella pregunta había dejado sorprendida a la menor de la familia Hiiragi, quien no pudo evitar que una nerviosa sonrisa apareciera en sus labios, a la vez que sentía que la emoción se apoderaba de su cuerpo, mirando hacia abajo tímidamente por unos largos segundos y cuando finalmente se había decidido en mirar a los ojos de Crowley, quien todavía la miraba con paciencia y ansia a su respuesta. Dando un por supuesto sí y de inmediato al vampiro la había tirado hacia él para abrazarla con fuerza, respondiendo ella también con la misma efusividad, para luego mirarse nuevamente a los ojos mientras unían sus frentes y unían sus labios en un gentil, pero apasionado beso.
Cuando ya relevaron a todos sobre su oficial noviazgo, muchos desaprobaron aquella relación, sobretodo Kureto, quién él mismo había expresado su disgusto a su hermana menor, pero ella le refuto que le daba igual si aprobaba o no su relación con Crowley, ella igualmente estaría con él. Pero, había muchas personas quienes, si daban su apoyo a la relación, entre ellos obviamente, los amigos de Shinoa y las dos vampiresas, es más, ellas le habían animado al vampiro a que confesara lo que sentía por ella, cuando se percataron de los sentimientos que albergaba por la jovencita.
Crowley como novio era romántico, dulce, caballeroso y atento, pero un poco posesivo y celoso, ya muchas veces le había hecho escándalo cuando, desde la perspectiva de él, veía que había mucha cercanía con algún muchacho, muchas veces pidiéndole que no volvería a acercarse a tal joven, entonces para evitar más discusiones entre ambos, ella hacía lo que él pedía de mala gana.
Dejando de lado sus recuerdos, ella siguió su recorrido hacia el patio de entrenamiento, donde se encontraba su novio.
Cuando finalmente llego al lugar, busco con la mirada al vampiro de cabellos negros y rojos, por suerte, a esa hora había un grupo escaso de personas que entrenaban ahí. Mientras caminaba por aquel lugar, algo llamo su atención, dejándola completamente impactada.
Veía como su novio estaba besándose con una mujer.
-¡Crowley! –Exclamo Shinoa totalmente indignada, llamando la atención de algunos que se encontraban cerca.
Ambos se separaron por la sorpresa, Crowley jadeaba tratando de recuperar la respiración. Shinoa reconoció de inmediato a la mujer que se encontraba al lado suyo, Kanami Shimazu. Una joven de 23 años, rubia y de ojos azules suaves y de tez pálida. Poseedora de un cuerpo despampanante y de un rostro bello y angelical, todo lo contrario, a su personalidad. Después de todo, era conocida por tener el gusto de andar rompiendo relaciones, solo para sentirse superior a otras mujeres. Manipuladora, vanidosa y egocéntrica, eran las palabras correctas para describir a una arpía como ella, quien ahora mismo le dirigía una mirada de superioridad.
Shinoa sin soportar aquella humillación, se dio la vuelta rápidamente para correr con toda la velocidad que poseía, Crowley fue tras ella mientras la llamaba y de vez en cuando le pedía que se detuviera.
Cuando la jovencita de cabellos lavanda corrió por una escalera, piso en falso y termino cayendo, una de sus piernas se golpeó con mucha fuerza en uno de los bordes de las escalas, provocando que un brutal dolor se apoderara de su cuerpo y cuando ya finalmente quedo sobre el suelo, fuertes y dolorosos gemidos salían sin control de sus labios junto con unas pequeñas lágrimas, mientras se retorcía con sus manos sujetando con fuerza la lastimada pierna.
Sus gritos habían llamado la atención de Mitsuba y Yoichi, quienes ambos justo en ese momento se dirigían a entrenar, cuando vieron que su amiga estaba en aquella situación, fueron de inmediato a su lado, la rubia de inmediato le dio la orden al chico de cabellos castaños oscuros, de ir por ayuda mientras se quedaba al lado de Shinoa. Unos segundos después llego Crowley, totalmente horrorizado al encontrar a su novio, totalmente lastimada, quien no dudo en bajar las escaleras de a dos, arrodillándose al lado de ambas adolescentes.
-¡¿Qué fue lo que demonios sucedió?! –Exclamo totalmente exaltado y preocupado.
-¡No lo sé! –Había respondido Mitsuba en las mismas condiciones del vampiro, mientras veía la pierna de su mejor amiga –Al parecer se rompió el hueso…
Actualmente…
Después de que Shinoa se haya sometido a una cirugía de aproximadamente 2 horas y media, tuvieron que enyesar su pierna y con estrictas órdenes del doctor de no entrenar, menos a participar en misiones por dos meses. Obviamente disgustándola. Después de media hora de la operación, Crowley se encontraba con ella, ambos discutiendo por lo sucedido.
-¡¿Y tú crees que soy estúpida?! –Le pregunto totalmente furiosa al vampiro.
-¡Pero es la verdad! –Reclamo el incrédulo de que no creyera en sus palabras –Ella fue la que se me insinuó, yo le dije que no, pero ella no lo entendía y cuando me quise dar cuenta, estaba totalmente cerca de mí y me beso ¡Lo juro!
-¡Tú ya sabias desde el principio que ella quería algo contigo! –Contrataco ella, apuntándolo con el dedo acusatoriamente –Además, te había dicho que no te quería ver cerca de ella.
-¡No me puedes prohibir que hable con otras mujeres, Shinoa! –Exclamo Crowley, pensando que aquel pedido era inmaduro y sin sentido.
-¡Ah, claro! ¡Yo no puedo con cualquier hombre, pero tú puedes con cualquier mujer que se te antoje! –Estaba totalmente indignada, no le parecía justo que ella tenía que hacer lo que él quiera y seguir sus órdenes como un perrito.
Sin embargo, las siguientes palabras que dijo él, la dejarían totalmente decepcionada de Crowley.
-¡Es diferente!
Un silencio consumió el lugar por unos segundos, pero Shinoa hablo totalmente dolida.
-Claro, porque soy mujer, debo mantenerme lejos de todos los hombres porque tú me lo pides –Su voz sonaba casi quebrada como si en cualquier momento iba a llorar –Pero, tú que eres hombre, puedes hablar con cualquier mujer sin importarte como me siento –Tomo con fuerza las sabanas de la cama, bajando la cabeza, no quería verlo -¿Sabes? Nunca pensé que serias ese tipo de hombre, pero veo que me equivoque, ¿Y sabes qué otra cosa? Si no vas a confiar en mí, entonces ya no quiero seguir con un machista como tú… ¡Terminamos!
Aquellas palabras dejaron estático al vampiro, pensando que todo era una pesadilla. Pero, al escuchar los suaves sollozos de la chica de 15 años, le hicieron darse cuenta que era lo opuesto. Su corazón se quebró cuando se dio cuenta de que había hecho llorar a la chica de quien se había enamorado.
-Shinoa, yo… -Se acercó a ella para tocar su hombro.
Pero, en cuanto la jovencita de mirada achocolatada sintió el toque de sus dedos, ella se alejó un poco y sin mirarlo, le grito.
-¡No me toques! –Volteo la mirada hacia un lado -¡Y ya vete, Crowley!
Crowley se quedó ahí, pasmado por lo que estaba sucediendo, él no quería que sucediera esto, no deseaba que ella llorara de aquella forma tan dolorosa.
-Por favor, Shinoa… -
Iba a rogarle para que lo escuchara, pero justo en ese momento la puerta se abrió, cuando él miro hacia allí, vio que, bajo el marco de la puerta, con miradas de molestias en aquel característico carmesí que poseían los vampiros, se encontraban Chess y Horn. La rubia se encontraba con los brazos cruzados y la de cabellos azules con las manos en las caderas.
-Creo que escuchamos a Shinoa decir que te fueras –Dijo con la misma molestia que con la que transmitía la mirada, Chess. Hace tiempo que ya no trataban de manera formal a Crowley, ya que al convertirse en soldados del JIDA, los tres se encontraban en la misma posición jerárquica y, por lo tanto, ya no se sentían con la necesidad de llamarlo "Crowley-sama"
-Pero, yo… -Replico, pero justo la rubia le corto la frase.
-¡Pero nada! –Se acercó al vampiro de cabellos negros y rojos para empujarlo fuera de la habitación -¡Largo de aquí!
Crowley trataba de resistirse al empuje de Horn, pero le fue imposible y casi tropieza cuando la rubia lo echo de la habitación sin delicadeza. Cerrando después, con un portazo la puerta, provocando que el vampiro se estremeciera con el ruido.
Por otro lado, una vez que la rubia vampiresa cerró la puerta, se dirigió a la cama, donde Chess se encontraba sentada al lado izquierdo de Shinoa, por lo tanto, ella se sentó a su lado derecho. Y ambas, solo se dedicaron a abrazar a la joven de cabellos lavanda. Cuando la adolescente de 15 años sintió los brazos de ambas rodearla, ella se aferró con suavidad con suavidad a las extremidades superiores de las dos.
-Gracias… -Susurro por lo bajo mientras que las lágrimas seguían resbalando por sus mejillas.
-No es nada –Dijeron ambas al mismo tiempo con una suave sonrisa en sus labios.
Crowley camino con los hombros tensos y a grandes pasos, totalmente irritado. No podía creer lo que había sucedido. Sus dos asistentes, quienes le juraron lealtad desde hace muchísimo tiempo y que han estado con él desde hace muchísimos años, se ponían del lado de Shinoa. Es que, en verdad, no lo podía creer.
-¡Mujeres! –Se quejo en cuanto llego a un patio, donde había una fuente de agua y se sentó al borde de mala gana -¡Dios las crea y ellas se juntan! ¡Todas son igual de problemáticas! –Dijo totalmente con rabia. Luego bajo la cabeza, mientras apoyaba sus brazos en sus piernas, dejando salir un suspiro.
De repente, se percató que no estaba solo, cuando vio unas piernas vestidas con botas hasta la rodilla. Levantando rápidamente la cabeza, encontrándose con una jovencita rubia y de ojos violetas oscuros. Se encontraba con los brazos cruzados y con el ceño fruncido.
-Mitsuba –Dijo él totalmente sorprendido -¿En qué momento llegaste?
-En realidad, te había seguido cuando escuche la discusión que tuvieron tú y Shinoa –Respondió ella con lo que parecía un tono de voz calmada, pero a la vez molesta.
Crowley abrió los ojos con más sorpresa, era extraño. Ella no estaba allí cuando fue sacado a la fuerza por Horn.
-Pero si hubieras estado ahí, te hubiera visto con Chess y Horn –Respondió él mientras la apuntaba con el dedo, todavía preguntándose donde se encontraba cuando él fue echado de ahí.
-Había ido con ambas para visitar a Shinoa –Respondió, contando exactamente lo que había pasado –Sin embargo, cuando estábamos justo frente a la puerta y escuchamos su discusión, les había dicho a ellas, que prefería irme. Pero, en realidad me había ocultado y esperar el momento oportuno para hablar contigo. Pero… -Lo apunto con su dedo, todavía con los brazos cruzados –Como dijiste que las todas las mujeres somos problemáticas, decidí que lo mejor es que me vaya para no ocasionártelos. Con permiso.
Se dio media vuelta, dispuesta a marcharse, pero Crowley la detuvo.
-¡Espera, espera! –Le rogo el vampiro mientras estiraba un brazo hacia ella –No era mi intención decir que tú también lo eras –Pero se tensó un poco cuando ella lo miro sobre el hombro con una ceja alzada –Qui-quiero decir, que tu no lo eres –Dijo mientras se rascaba la cabeza, nervioso por la situación y finalmente rogo una vez más, extiendo nuevamente el brazo –Pero, en serio, no te vayas.
Mitsuba hizo una mueca dubitativa, pensando en sí quedarse o no. Pero con los ruegos del vampiro, decidió dejar de lado su orgullo. Nuevamente se dio media vuelta en dirección a la fuente, para sentarse al lado del hombre de cabellos rojos y negros. Sin dejar de cruzar sus brazos y con los ojos cerrados, sin dejar de lado el ceño fruncido. Crowley simplemente miraba hacia abajo, sintiéndose culpable por sus palabras, después de todo la rubia no tenía la culpa de lo que había sucedido. Un pequeño silencio tenso se creó entre ambos, a lo que él decidió romperlo.
-¿Y qué es lo que tienes que decirme? –Pregunto esta vez mirándola.
-Bueno… -Abrió sus ojos violetas oscuros, mirando solamente hacia al frente, para decir simplemente –Que no debiste comportarte de esa forma con mi mejor amiga.
Crowley giro la cabeza abruptamente hacia su dirección y con los ojos sorprendidos.
-¡Pero si yo no tuve la culpa de lo que sucedió! –Reclamo frustrado y levantando los brazos. Mitsuba lo miro con una ceja alzada, haciendo que el vampiro recapacitara su pensamiento, bajando los brazos y mirando hacia un lado –De acuerdo, sí fue culpa mía de que Shinoa llorara ¡Sin embargo, no fue culpa mía de que Kanami se haya lanzado a besarme!
Mitsuba negó con la cabeza mientras se llevaba una mano al rostro, frustrada con la situación.
-No me refería a eso –Dijo con voz molesta, tratando de hacer todo lo posible para mantenerse tranquila y no gritarle ciertas verdades a la cara, igualmente se las diría, pero con diplomacia y con calma, de lo contrario no lograría que la situación de ambos mejorara.
Crowley la miro confundido.
-¿Entonces a qué te refieres? –Pregunto sin entender a lo que quería explicarle la rubia.
Mitsuba respiro hondo y dejo salir un pesado suspiro. Volteo nuevamente su mirada violeta con una expresión seria al hombre de ojos carmesí.
-Me refiero a lo que le dijiste –Explico con total calma –Que el hecho de que sus situaciones sean diferentes.
-¿Nuestras situaciones? –Pregunto el vampiro, siendo él esta vez quién levanto una ceja, un poco más confundido con las palabras de la rubia.
-Sí –Ella asintió con la cabeza y volteo la mirada hacia el frente –Me refiero a qué tú tienes el derecho de hablar con otras mujeres, pero Shinoa no puede.
-Podía –Corrigió Crowley rodando los ojos, apoyo el codo sobre una de sus piernas a la vez que apoyaba su mejilla en los nudillos de su mano –Pero, ella era mi novia, no podía permitir que hablara con otros hombres a mis espaldas y más cuando eran quienes se sentían atraídos a ella. Además, me hacía sentir muchos celos –Respondió, pensando que la mejor amiga de su ex novia lo entendería.
-¿Y tú crees que ella no sentía lo mismo? –Pregunto volteando nuevamente su cabeza hacia él, pero con el ceño fruncido por la respuesta de él y nuevamente pregunto -¿Tú crees que ella no se sentía celosa de aquellas mujeres que sentían atraídos hacia ti? ¿Crees que ella no sentía desconfianza de ellas? ¿O no se sentía mal de ver como su novio podía hablar con total libertad con otras, pero tú sí? –Se levantó totalmente enojada para preguntarle casi gritando - ¡¿Solo por qué era tu novia crees que tenías el derecho de decirle lo que tenía que hacer o no?!
Aquella última pregunta llamo totalmente la atención del vampiro, haciendo que lentamente recapacitara en su comportamiento con Shinoa y mientras iba pensando en todo lo que había sucedido, sintió un profundo arrepentimiento. Apoyo ambos brazos sobre sus piernas mientras miraba abajo, sintiéndose totalmente mal a la vez que pensaba que Mitsuba tenía toda la razón. Levanto la mirada y miro a la rubia con una mirada tan triste.
-¿Crees que fui posesivo con Shinoa? –Pregunto, sabiendo perfectamente la respuesta que le diría ella.
-Posesivo, machista, celopata y tóxico –Dijo sin vacilación, cada palabra fue como una estaca que se clavó en el cuerpo del vampiro –Pero… lo bueno es que te diste de tu error… -Lo apunto con el dedo muy cerca de su rostro acusatoriamente, provocando que este quedara mirando fijaste el dedo índice de la chica rubia -¡Y no lo vuelvas a cometer! ¡¿Lo entendiste?! –Lo regaño con una mirada asesina.
-S... sí –Respondió él, temiendo de que, en cualquier momento de los ojos de la chica, salieran llamas que lo quemarían vivo y quedara totalmente como cenizas.
-¿Y entonces? –Mitsuba se alejó para volver a cruzar los brazos y las piernas, cerro un ojo y con el que dejo abierto -¿Piensas retomar tu relación con Shinoa o definitivamente quieres que esa relación se termine?
Crowley volvió a mirar hacia adelante, pensando en lo que quería hacer, pero él ya sabía lo que quería. Volvió a mirar a la mejor amiga de la chica que quien estaba enamorada.
-¿Qué puedo hacer para retomar mi relación con ella?
Una sonrisa se le devolvió en respuesta.
Una semana después...
Shinoa se encontraba de brazos cruzados mirando hacia fuera de la ventana, sintiendo envidia de todos sus compañeros del ejército. Mientras que ella tenía que estar acostada con la pierna enyesada y estar en esa habitación de cuatro paredes, los demás podían disfrutar de estar bajo aquel día soleado y brillante. Maldijo su suerte. Sin embargo, una parte suya se echaba la culpa.
Si ella no se hubiera enamorado de Crowley, ni tampoco hubiera establecido una relación con él, entonces ella podría estar caminando, alegre y sana bajo los rayos del sol. Apoyo la cabeza sobre su hombro dejando salir un suspiro de pena. A pesar de lo que había pasado entre ambos, seguía enamorado de él, pero ella no quería estar con alguien posesivo y tóxico.
Escucho la puerta de su habitación abrirse, pensó por un momento que se trataba de alguna de sus amigas, quienes la visitaban diariamente y en cualquier momento para hablar con ella. Volteo la mirada, pero sus ojos se abrieron completamente cuando vio en la puerta al causante de sus penas.
-Hola –Saludo tímidamente Crowley con los brazos hacia atrás.
-Hola –Dijo simplemente ella para mirar nuevamente hacia la ventana. Aunque todavía sentía cosas por él, ella no quería verlo.
Crowley dejo salir un suave suspiro, cerró la puerta detrás y camino hacia la jovencita de cabellos lavandas hasta llegar al lado de la cama. Sin embargo, solo se quedó observando por unos silenciosos segundos a Shinoa, para mirar hacia la ventana como ella lo hacía y una sonrisa sin animo apareció en su rostro y le pregunto a Shinoa con amabilidad.
-¿No crees que hace un lindo día fuera?
Sin embargo, ella no contesto. Cuando se percató de que no iba ser fácil poder hablar con ella, dejo salir nuevamente un suspiro de pena. No esperaba que iba ser tan difícil.
-¿Qué se te ofrece? –Pregunto de repente ella, llamando la atención del vampiro, quien solo parpadeo por la sorpresa, no se había esperado que ella le hablara.
-Bueno, yo… -Saco de detrás suyo una caja con bombones de chocolate –Te traje un pequeño regalo.
Shinoa miro los achocolatados dulces sin ninguna expresión, aquello le había dolido un poco al vampiro, pero se lo merecía. Dejo encima la caja de bombones sobre su regazo con suavidad.
-Es un regalo de disculpa –Explico con la mirada baja, pero cuando se percató que aquellos ojos del mismo color que los dulces que se encontraba dentro de aquella elegante caja lo miraban con interrogación, el respondió –Por el accidente que ocurrió, por la discusión que tuvimos porque en su mayor parte yo tuve la culpa y… también por haber sido un pésimo novio.
Shinoa se quedó sorprendida por aquellas palabras y una parte suya hizo sentir emoción por aquello, pero, aun así, su orgullo fue más fuerte. Arque una ceja y le pregunto con voz dura.
-¿Y tú crees que unos chocolates van a hacer que olvide todo y haga como si ni hubiera pasado nada?
El vampiro solo se quedó callada ante la incógnita de la joven adolescente de 15 años. Dejo por tercera vez que un suspiro escapara de su boca, se sentó al borde de la cama.
-Tienes razón –Dijo él con pesar –Lo que paso no hará que lo que paso se borre como si nada. Pero… -Levanto la mirada y miro con seriedad a la chica –No tiene porque ser así.
Aquellas palabras llamaran la atención de Shinoa, preguntándose a que se refería con aquello, pero sin preguntarle, su pregunta fue contestada por él.
-Tienes razón en lo que paso –Explico volviendo a mirar hacia abajo con arrepentimiento –No debí haberte ordenado que no hablaras con algunos hombres, porque desde el principio no tengo derecho sobre lo que haces o no. Fui tóxico y posesivo. No tienes la culpa de que les gustes otros, después de todo cómo no hacerlo –Dijo con una diminuta sonrisa que solo duro unos segundos para volver con aquella mirada de arrepentimiento y pena –Además, era machista dejar que otras mujeres se acercaran a mí y no darme cuenta de que te estaba lastimando –Se paró de la cama y se volteo para mirarla a aquellos ojos que le prestaban atención fijamente desconcertados –Sí, es posible en que me des una oportunidad y enmendar mi errores, entonces me gustaría que volviéramos a ser novios y te prometo que si vuelve a suceder lo mismo, prometo que no volveré a ser tu novio porque no te mereces, más bien, ninguna mujer merece que la controlen como si fueran objetos y que no tienen sentimientos. Pero, eso se lo dejo a ti, si no quieres, lo entenderé.
Ambos se quedaron observando en silencio que les pareció eterno y por cuarta vez en el día, Crowley dejo salir un suspiro, pero pensando en que tal vez debía rendirse, tal vez ella en verdad no volvería con él.
-Bueno, será mejor que me vaya –Dijo con pesar y en el momento en que se dio la vuelta, dijo antes de dirigirse a la salida –Que tengas un buen día y cuídate.
Pero, antes de que llegara a la puerta, la voz de Shinoa lo detuvo.
-Si no fuera porque mi pierna estuviera enyesada, te detendría con un abrazo.
Aquellas palabras dejaron muy sorprendido al vampiro, quien se dio la vuelta para mirarla, viendo que ella lo miraba con una sonrisa en los labios.
Crowley se acercó a grandes pasos a la jovencita de 15 años, con cuidado la envolvió entre sus brazos, sintiendo como ella le correspondía con la misma suavidad y susurro tiernamente.
-Prometo que esta vez, no pienso fallarte, Shinoa.
Ah, cómo adoro hablar de estos temas de las relaciones tóxicas -Bebe una tacita de té de porcelana-
Por otro lado, aquí vimos a un Crowley tóxico y posesivo con Shinoa pero gracias a los dioses, se dio cuenta de que no debía comportarse de aquella forma energúmena con ella y si vuelve a comportarse así, tanto Mitsuba como yo, le daremos bien duro -Saca una chancla de metal con una "amigable" sonrisa-
Bueno, bueno... Ahora quiero darles un aviso, ¿Recuerdan que les había mencionado que había creado un blog donde publicaría mis futuros proyectos y obras? Verán... lo elimine... para crear... ¡Una cuenta Instagram! Exacto, ahora podrán encontrarme en la más popular red social. Debo admitir que jamás pensé en mi vida que haría una cuenta en aquella app. Sin embargo, me di cuenta que mi blog no sería para nada visitado XD y, generalmente, el 90% de la sociedad, sigue más Instagram. Para poder seguirme, me llamo La Pluma de Sayumi Shirobara, igual que en mi blog (Que en paz descanse xc)
Y ahora... la frase resiliente de ahora -Pose al estilo Will Smith-:
"Los guerreros deberían sufrir sus dolores silenciosamente" -Erin Hunter
Ahora sí, me despido, mis amados, amadas y amades lectores.
Besitos y abrazos con amor x3
