Furia

Esta historia no es mía; fue escrita por Laurann Dohner. Esta es una adaptación (sin fines de lucro) de su trabajo con personajes del anime/manga Fairy Tail, creados por Hiro Mashima. Hace unos años leí esta historia y la empecé a compartir con ustedes como un crossover entre Inuyasha (mi anime favorito) y Fairy Tail (mi segundo anime favorito), pero perdí el archivo en el que estaba trabajando y al final, decidí que sería mejor compartirla sólo con personajes de Fairy Tail.

Esta es la primera novela de una larga saga de libros (actualmente hay 15 y por lo que veo la autora seguirá escribiendo más), tengo que admitir que me he encariñado con la resiliencia de los personajes en estas historias, imaginarme a mis parejas favoritas de FT fue relativamente fácil.

Espero que disfruten la historia tanto como yo y si es así, los invito a leer la novela (Fury) en su idioma original, inglés, ya que tengo entendido que no se ha traducido de manera oficial al español.


***Advertencia***

El contenido de esta historia es fuerte, tiene escenas de sexo, violencia física, sexual y psicológica. Así que lean bajo su propio riesgo.


Actualizaciones los miércoles y domingos


Capítulo Trece

Natsu no pudo dejar de caminar desde que Lucy se había ido, estaba seguro de que algo iba a salir mal. Él se había abstenido de salir corriendo a la sala de control para espiar la reunión por las cámaras. Podría haber entrado en la sala como jefe de seguridad o como segundo al mando. Pero se había quedado en casa esperando su regreso.

Sabía que Jellal y sus hombres protegerían a Lucy. Él había entrenado a el personal de seguridad, a todos y a cada uno de ellos y su gente sabía lo mucho que le importaba Lucy. Echaba de menos su olor, oír su voz. Cuando cerraba los ojos, veía su rostro.

Había sido maravilloso tener a Lucy en su cama, sentir su piel contra la suya, hablar con ella hasta altas horas de la noche y después quedarse dormido. Él quería hacer eso cada noche y escuchar cada detalle de su vida, todo, menos escucharla hablar de los hombres con los que había estado.

No quería ni siquiera imaginarse que otros hombres hubieran tocado a su Lucy. Tendría que a encontrarlos y matarlos.

Si su marido se presentaba en Fairy Tail con la intención de recuperar a su esposa lo destrozaría. Ella era suya, ahora y para siempre. El recuerdo de su exmarido le recodo a sus padres deficientes. Natsu se detuvo y miró fijamente a la puerta. Ella nunca estaría sola de nuevo. Le tenía a él y a todo su pueblo por familia. Se aseguraría de eso y todos sabrían que ella le pertenecía a él.

Trabajaría a brazo partido con Jellal para hacer una ley nueva. Cualquier humana que estuviera con uno de las Nuevas Especies sería considerada una de ellos. Natsu quería que ella tuviera los mismos derechos que él tenía, ella no hacia ninguna distinción entre ellos por lo que ninguno de su pueblo la haría contra ella. Lucy debía ser considerada como una más de las Nuevas Especies.

Él asintió con la cabeza, Jellal y Natsu crearían e impulsarían la nueva ley mientras hacían otras necesarias para gobernar a su pueblo. Pronto podrían gestionar su propia patria y le hablaría a Lucy de mantener una relación permanente. Ya lo era para él. Ahora ella sólo tenía que volver a casa.

Cuando la vio pasar por delante de la ventana. Tuvo que luchar contra su instinto de correr afuera y abrazarla, al final mantuvo la calma, todo lo que pudo. Nadie había intentado hacerle daño, ya que no veía miedo en su rostro. Jellal y los miembros del equipo de seguridad parecían relajados. Él abrió la puerta principal. Natsu salió y se dirigió hacia Lucy su alivio era evidente en su rostro.

"Estamos siendo observados," advirtió Jellal en voz baja. "Lucy entra en la casa como si te importara un bledo. Natsu no muestres que estas tan feliz de verla. Ella mintió a un cuarto lleno de gente. No hagas que su esfuerzo no sirva para nada besándola a la vista de cualquiera. Vamos a hablar durante un minuto para que parezca que te precipitaste hacia la puerta para hablar conmigo. "

Lucy siguió caminando. Quería tocar a Natsu cuando paso a su lado, pero se las arregló para no hacerlo, incluso se negó a echarle un vistazo, hasta que entrara en la casa. Cerró la puerta, se quitó los zapatos y se paseó por la habitación.

Natsu entró unos minutos más tarde en la habitación y cerró la puerta detrás de él. Sus miradas se cruzaron por un segundo antes de que ella se abalanzara sobre él. Unos brazos fuertes la cogieron y la abrazaron con fuerza. Los pies de Lucy no tocaban el suelo cuando hundió la cara en el cuello de Natsu. Él la agarraba con tanta fuerza que casi le dolía. "No puedo respirar," jadeó.

Natsu relajó sus brazo. "Has vuelto."

"Estoy de vuelta."

Natsu la cogió en brazos y se encaminó hacia el dormitorio, la dejo en el borde de la cama. Se cogió la camisa y se la saco por la cabeza.

Lucy le sonrió. "Cuando llegaste a casa ayer por la noche me dijiste que estabas demasiado cansado como para hacer otra cosa que no fuera dormir. Esta mañana, cuando nos despertamos te negaste a bañarte conmigo y todo porque te dije que necesitaba unos días más para adaptarme a ti. ¿Por qué estás desnudándote?"

Natsu se quitó los zapatos y se bajó los pantalones. Su mirada oscura y sexy se quedó fija en ella "Eso fue antes de que te apartaran de mí. Ahora debo tenerte."

Lucy se levantó y empezó a desnudarse. Natsu, ahora desnudo esperó y observó en silencio como ella se desnudaba. Dio un paso más cerca de él. Lucy se quedó sin aliento cuando Natsu se abalanzó, la agarró y la hizo girar. Se encontró inclinada sobre la cama antes de que pudiera recuperar el aliento. Su cuerpo se curvó sobre el de ella, sujetándola debajo de él.

"¿Natsu?"

Él gruñó y luego enterró su nariz contra su cuello. Aspiró profundamente y gimió suavemente.

"¿Solo me vas a montar?" estaba sobresaltada. "¿Ningún juego amoroso? ¿Nada?"

"Eres mía."

Lucy sintió un poco de miedo. "Me estás asustando. Mi cuerpo no está listo para tomarte. "

"No era mi intención." Él le mordió el lóbulo de la oreja. "Yo sólo te quiero. Caminé durante todo el tiempo que estuviste fuera, imaginándome lo peor. Sólo quiero estar dentro de ti. Quiero oírte gritar mi nombre y que tu perfume llene mi cabeza. Necesito sentir tu húmedo calor, sumergirme en lo más profundo de tu coño y quedarme allí durante el tiempo que pueda mantenernos conectados."

"Olvídate de los juegos previos," dijo Lucy con voz temblorosa.

Natsu deslizo las manos desde sus caderas hasta sus costillas y hasta sus pechos. La empujó contra su pecho. Su boca se abrió sobre su hombro y su lengua lamió la piel. Sus manos apretaron firmemente sus pechos, mientras sus pulgares jugaron con los pezones hasta endurecerlos.

Ella le agarró del trasero y lo apretó contra su cuerpo. Frenéticamente contoneó su trasero contra su pene duro. Lucy deslizó la mano entre sus cuerpos y sus dedos se cerraron sobre su eje grueso.

Natsu se movió contra sus dedos, le permitió acariciarlo. Lucy movió sus caderas y bajó su pecho hasta apoyarlo en el colchón. Ella le colocó la cabeza de su pene justo en su entrada. Estaba mojada y lista. Natsu lentamente comenzó a presionar su pene contra su coño.

Un fuerte gemido salió de los labios de Lucy. Su cuerpo se estira para acomodar su gruesa erección. Se sentía maravilloso. Ella gimió y empujó sus caderas contra él.

Natsu se retiró un poco y libero sus pechos para sujetarla de las caderas. La sujeto firmemente y el penetró con más rapidez, más profundo y duro. Lucy gimió más fuerte, el placer que su pene le daba era casi insoportable.

"Estas tan apretada y caliente. Estas muy húmeda " gruñó. "No quiero hacerte daño."

"No puedes," jadeó. "Dios. Se siente tan bien. Cuando te mueves dentro de mí es tan bueno. "

Natsu se retiró y luego la penetró duro y profundo. Lucy gimió. Natsu se detuvo con su pene enterrado profundamente dentro de Lucy.

"No te detengas," suplicó.

"Te he hecho daño."

"No. Dios no. Te sientes tan bien. No te detengas, Natsu. ¡Muévete!"

Él gruñó y le mordisqueó el cuello. Su lengua lamió la carne sensible, le raspó la piel con los dientes. Eso se sumó a su pasión. Lucy trató de empujar sus caderas hacia atrás, pero Natsu la mantuvo quieta.

Él comenzó a moverse de nuevo, conduciendo su pene dentro y fuera de su canal, cada vez más y más rápido. El cuerpo de Lucy se tensó ante la anticipación de su clímax y clavó los dedos en el borde de la cama. Los dientes de Natsu se cerraron sobre su hombro, con firmeza, pero sin romperle la piel. A ella le importo un comino si lo hacía en ese momento. Sólo existía el placer de sentirle dentro de ella.

Natsu gruñó y golpeó más duramente contra su coño. El cuerpo de Lucy se tensó y tembló cuando llegó al clímax. El cuerpo de Natsu casi la aplastó contra la cama, le soltó el hombro, echó la cabeza hacia atrás y rugió cuando su pene comenzó a hincharse dentro de ella.

Lucy apoyó la cabeza contra su hombro y gritó el nombre de Natsu cuando otro orgasmo la golpeó.

Los dos se quedaron sin aliento. Acostados sobre la cama, con Lucy atrapada debajo de él.

Natsu se recuperó más rápido que Lucy. Se levantó un poco de su espalda y se rio entre dientes. "Tardaste demasiado."

Ella abrió los ojos y estiró el cuello para mirarlo por encima del hombro. "Sólo he estado fuera una hora."

"Ha sido muy larga."

Lucy echó a reír. "Recuérdame que salga de la casa más a menudo si esto es lo que tendré cuando vuelva."

Él se rio entre dientes. "Olvídalo. Creo que sólo te atare a la cama y te mantendré aquí. Te necesito justo donde estas. "

Sus cuerpos estaban relajados, parecían haberse fundido juntos. Para Lucy, era una sensación celestial. Natsu la tocaba. Lucy soltó pequeños gemidos de placer. Sus manos se sentían increíbles sobre su piel. Natsu sacó su pene de su coño después de que la hinchazón disminuyera.

"¿Puedes moverte?"

Lucy se encogió de hombros. "No lo sé."

Natsu se puso de pie. Lucy intentó moverse pero Natsu se agachó y la cogió en sus brazos. Sonreía mientras rodeaba la cama y la echaba suavemente sobre ella. Lucy quedó tendida sobre su espalda.

"Te vas a romper algo si sigues llevándome en brazos," bromeó Lucy. "Podría haberme arrastrado hasta aquí si me hubieras dicho donde me querías. "

"Tú no eres lo suficientemente pesada como para hacerme daño. Soy mucho más fuerte que tú. Podría llevarte durante horas y ni rompería a sudar. "

Lucy observó en silencio a Natsu mientras se acostaba en la cama junto a ella, empujó sus piernas dobladas entre sus muslos. Lucy extendió la mano para tocarle el pecho, dejó que sus dedos exploraran cada músculo. Su mirada recorrió sus hombros, disfrutaba con tan solo mirarlo. Era hermoso. Sus dedos rozaron sus pezones y él inhaló bruscamente. Lucy se cerró su boca sobre uno de ellos.

Su lengua trazó un círculo alrededor de la yema endurecida y su cuerpo se tensó. Natsu gimió. Lucy sonrió sobre su piel y luego chupó el pezón en su boca. Sus dientes suavemente pellizcaron la punta. El cuerpo de Natsu se sacudió y gruñó. Su pene respondió al instante endureciéndose contra su estómago. Le sorprendió que él se recuperara tan pronto. La mayoría de los hombres necesitaban más tiempo. Natsu, pensó, no era como la mayoría de los hombres. Y eso le encantaba.

Lucy soltó su pezón y dejó que sus manos recorrieran sus costillas, su espalda. Sus uñas arañaron ligeramente la piel de sus omóplatos y continuaron hacia abajo, por su columna vertebral. Natsu se arqueó contra su pecho, parecía un gatito muy grande. Sonrió y lamió la piel entre sus pezones.

Deseó tener miel. A ella le encantaría dejarla caer sobre su piel y lamerlo. Sus uñas llegaron hasta la curva de su trasero esculpido otra vez, amaba la manera en que se arqueaba y temblaba.

"Estás sudando."

Natsu sonrió. "Te dije que no eras lo suficientemente pesada como para hacerme romper a sudar, pero no te dije que tu no me pusieras lo suficientemente caliente como para hacerme sudar por la necesidad de montarte. "

Ella se echó a reír. "Ya veo."

La boca de Natsu bajó y Lucy levantó la suya para encontrarla. Le encantaba su forma de besarla. Dominaba su boca, sus labios carnosos se movían sobre los de ella con mucha seguridad. Su lengua exploraba su boca imitando lo que su pene hacía en su cuerpo. Apenas fue consciente de sus dientes cuando su lengua se raspaba contra ellos. Ella gimió en su boca y arqueo su cuerpo contra el suyo. Su cuerpo ardía por hacer el amor con ella.

La mano de Natsu se deslizó alrededor de su muslo. Él la agarró por detrás de la rodilla y empujó su pierna para envolviera su cintura mientras bajaba sobre ella. Presionó su cuerpo contra el colchón.

Lucy trató de romper el beso, pero Natsu le ahuecó la mejilla y la barbilla para inmovilizarla. No dejaba de besarla, se negaba a detenerse y ella gimió en su boca cuando él movió sus caderas. Su pene estiró las paredes vaginales mientras se deslizaba dentro de ella, lentamente su pene se enterró en el interior de su sexo. Lucy gimió contra su lengua.

Natsu finalmente rompió el beso. Abrió los ojos y miró a Lucy. "Mírame, Luce. Tus ojos son sorprendentes. En ellos veo como respondes cuando te toco. Es lo más bonito que he visto nunca."

Lucy quiso llorar cuando escuchó esas maravillosas y conmovedoras palabras. Nadie le había hablado nunca tan dulcemente. Él realmente decía lo que sentía y ella le creyó. "Esa es la cosa más dulce que me han dicho en toda mi vida."

Se miraron a los ojos mientras Natsu seguía moviéndose dentro de ella. Se aferró a sus hombros, se aferró a él mientras empujaba dentro de su cuerpo, lentamente, profundamente, cada movimiento la acercaba más hacia el éxtasis. El placer le hizo a Lucy echar la cabeza hacia atrás y cerrar los ojos. Natsu le ahuecó la cara y volvió a inmovilizarla.

"Sigue mirándome," le ordenó. "Quiero ver tus ojos cuando te corras."

Lucy dejó de pensar, sólo era capaz de sentir y de obedecer. Cada empuje lento de Natsu se estaba convirtiendo en una tortura. Las sensaciones eran intensas, pero ella quería que se moviera más rápido. Lucy casi cerró los ojos de nuevo, pero Natsu gruñó y estrelló sus caderas contra las de ella con un duro golpe.

"Mírame mientras te monto."

"Más rápido," suplicó. "No puedo soportarlo. Se siente tan bien. Me duele. Necesito... "

Natsu el penetró más rápido, mantuvo el contacto visual con ella durante todo el tiempo y Lucy se agarró más fuerte a él. Ella se puso tensa y explotó cuando el clímax la golpeó, nunca apartó la mirada de sus ojos.

Ella lo miró a los ojos entrecerrados, su rostro reflejaba una satisfacción salvaje. El marrón de sus ojos se volvió verde cuando su boca se abrió para gruñir su nombre. Sintió como su pene derramaba el semen dentro de ella.

Natsu sonrió. "Ahora me siento mejor."

Lucy se dio cuenta de que le había clavado las uñas en los hombros. Horrorizada, lo soltó.

"¡Lo siento mucho!"

Natsu se echó a reír. Giró la cabeza para mirarse el hombro. Su mirada volvió hacia ella. "Me alegro."

"¿Te gustan los arañazos?"

"Espera a ver la parte de atrás de tu hombro. Ahora ya no me siento tan culpable. "

Trató de mirar sus hombros, pero Natsu se derrumbó encima de ella. No la aplastaba, pero definitivamente la fijó en la cama. La besó rápidamente y luego levantó la cabeza para sonreírle.

"Te mordí Lucy." Le guiñó un ojo. "Te rompí un poco la piel. ¿Lista para una ducha?"

¿De verdad la había mordido? Lucy sabía que probablemente debería estar molesta, tal vez horrorizarla, pero no se sentía de esa manera en absoluto. No le había dolido cuando la había agarrado con los dientes, así que no tenía ninguna queja. Ella sonrió. Sin daño, no había falta.

"Sí. Y también tengo hambre. Nos perdimos el almuerzo."