La primera persona que reaccionó en todo el lugar fue Shiro, quien se lanzó rápidamente hacia adelante para comprobar si los chicos estaban bien.

-¡Keith, Lance! -llamó con el corazón a mil, solo calmándose un poco cuando los vio tirados a un lado del camino.

-Estamos vivos -gimió Lance adolorido por el golpe y algunos raspones que se llevó al ser golpeado contra el suelo.

El moreno estaba bien pues de alguna forma Keith se había movido en último momento para llevarse todo el golpe contra el duro pavimento.

-Dilo por ti -gimió Keith adolorido.

Lance se apresuró a hacerse a un lado, ayudando a Shiro a levantar al chico.

-¿Puedes ponerte en pie? -preguntó el mayor con preocupación- Debería llamar a una ambulancia...

-No, está bien... Es lo mismo que en el juego, pero sin protección -murmuró en un quejido.

-Sí, no lo creo, sostente de Lance, llamaré ahora.

La escena estaba conformada por dos autos, el que tenía vidrios polarizados y había avanzado sin luces, y un segundo que salió a interceptarlo, evitando el accidente y ocasionando el fuerte sonido de choque. El primer auto comenzó a retroceder para huir del lugar, pero un segundo sonido de choque hizo estruendo en el lugar, sacando del shock a algunas personas.

-¡Nadie busca atropellar a mis amigos y huye! -bufó Pidge en la camioneta de Rax.

Adam se acercó al auto y llamó a la ventana con los nudillos, pero la persona dentro no dio señales de bajar, por lo que comenzó a llamar a la policía.

-Yo sé quién es -dijo una vocecita entre todo el ruido que comenzaba a alzarse por lo sucedido.

Florona había tomado mucho valor para tomar el auto de Narti y afrontar el otro auto, también necesitó algo más para salir del auto y enfrentar a... No había necesidad de que lo dijera, los que lo sabían, podían deducir quien estaba dentro.

-¿Luxia? -susurró Lance incrédulo.

-Es ella -asintió Keith con seriedad- Fue a mi casa -recordó a Shiro e informó a Lance.

-Esto se está saliendo de control -negó terminando la llamada, haciendo un par más- Lance, lleva a Keith a sentarse, yo me encargo.

Tal como lo dijo, los dos adultos se encargaron en lo que más profesores llegaban para ayudar.

-Quiso matarme -murmuró Lance un poco aturdido luego de llevar a Keith a sentarse a un lado.

El azabache le abrazó y suspiró.

-Tranquilo... Ya pasó.

-¿Cómo puedo estar tranquilo? Si no fuese por ti y Florona, yo... -negó.

-No pienses en ello -murmuró.

-¿Están bien? -preguntó un preocupado Hunk al acercarse.

-Con raspones y moretones, pero bien -asintió Keith con una pequeña sonrisa.

-Qué bueno -suspiró Shay con alivio.

-Que mal por el auto de tu hermano -murmuró Keith, pero Shay negó.

-Le di la llave a Pidge, no me sentí con el suficiente valor de hacerlo yo... -murmuró un poco apenada.

Al poco tiempo llegó la policía y la ambulancia. Mientras Keith y Lance eran atendidos, los oficiales lograron sacar a Luxia del auto, quien lucía un poco fuera de sí y su furiosa mirada de dirigió a la ambulancia.

-No he terminado... Ustedes dos, gays asquerosos -se quejó al pasar por su lado antes de mirar también a Florona, quien daba su declaración- Perra -escupió el piso a sus pies.

-Señorita, haga silencio y compórtese o las cosas podrían ser peor -dijo el policía, instándole a seguir caminando.

-¡Todos se arrepentirán! -exclamó aun así antes de entrar en la patrulla.

-Ya me arrepiento desde hace algún tiempo -murmuró Lance mirando a la loca rubia.

-Y con razón -asintió Pidge, quien ya había dejado su camioneta a Rax y había hablado con la policía.

-¿Crees que de verdad volverá a molestarles? -murmuró Hunk preocupado al respecto.

-No -respondió una voz tras ellos- Finalmente se ocuparán de ella, ya son muchos cargos -dijo Acxa llevando a Florona con ella- ¿Necesitaran ir al hospital?

-No, solo descanso -negó Keith.

-Gracias por chocar el auto -recordó Lance a Florona.

-No es nada. La vi merodeando y no pude evitar hacer algo. No quería que lastimase a nadie más -suspiró con una sonrisita porque todos estuvieran bien- Ya ha hecho suficiente...

-Eres muy valiente -sonrió Acxa frotando los hombros de la pelirroja- Lastima que fue el auto de Narti, lo bueno es que por la valentía y todo eso parece que los gastos serán cubiertos -susurró apuntando con disimulo hacia el director y subdirector.

A pesar de lo sucedido, los ánimos no menguaron gracias a la buena finalización de la situación.

-Creo que con más razón debemos celebrar -consideró Shiro- Puede que la pizza les ayude a sanar más rápidamente -bromeó un poco.

-También lo creo... Es lo mejor olvidar esto -apoyó Adam- Claro, si ustedes se consideran en condiciones de ir... -dijo hacia Lance y Keith.

-Uh, por mí no hay problema, no me llevé lo más fuerte -murmuró el moreno mirando a Keith.

-No hay problema -negó en respuesta, levantándose y siendo inmediatamente apoyado por Lance.

-Te ayudo.

-Sí, también deberíamos avisarle a tus padres -consideró Shiro avanzando.

-Se los diré luego, estamos bien al fin y al cabo -respondió bastante tranquilo.

Luego de darle a Rax la dirección del restaurante, se dividieron entre un auto y el otro para ir a comer. Por un largo rato se olvidaron de lo sucedido y pasaron un buen momento hasta que fue hora de regresar a casa.

-Voy al baño -avisó Keith levantándose con Lance ayudándole- Puedo ir solo...

-No bromees, estás todo magullado, te ayudo -insistió tranquilamente- Deja de ser un emo, cojeas terrible.

Una vez en el baño, le soltó para que hiciera lo que iba a hacer, mientras él se lavaba las manos. El cuarto estaba solo, por lo que Lance no tuvo problemas en hablar mientras miraba sus manos.

-Sabes... De verdad te debo una, viejo -murmuró acercándole el jabón líquido cuando salió de un cubículo- Ten.

-Gracias -murmuró usando el jabón- Y no me debes nada, lo haría de nuevo de ser necesario -dijo sincero.

Lance apartó la mirada, sonrojándose un poco mientras secaba sus manos con el aire.

-Si estuviera en tu lugar también lo habría hecho -murmuró concentrándose en el aire caliente que golpeaba sus manos- Por cierto... Luxia dijo que eras gay... también me disculpo por haber insistido en buscarte una novia. No estuvo bien.

Escuchó los pasos del otro acercarse y detenerse justo detrás de él. Una de sus manos volvió a encender el aire para colocar las suyas ahora, apoyándose en él.

-No tienes que decir nada, Lance, está bien -dijo tranquilo.

-No, yo... si tengo que decirlo -murmuró quedándose muy quieto al sentir el peso del otro en sí mismo- Es difícil de explicar, pero ya lo sabía y creo que simplemente me asusté -confesó- Nunca pensé que otro chico y yo...

-Lance... -le detuvo- ¿De qué estás hablando? -no pudo evitar preguntar, pues... ¿le gustaba a Lance de antes?

El nervioso moreno solo negó y trató de pensar en cómo explicar lo de la pulga y los hilos sin parecer un loco. Pero los segundos se alargaban y Keith comenzaba a impacientarse, por lo que decidió tomar la cintura del otro y voltearle para dejarle contra la pared.

-Lance -repitió de forma lenta y baja, acercándose más a su cara, cosa que incomodó un poco más al latino, quien no podía dejar de mirar los brillantes ojos violetas del contrario al mismo tiempo que Keith tampoco podía dejar de mirar los brillantes océanos del otro, acompañados por la galaxia de pecas en su rostro.

Keith levantó una mano para acariciar su mejilla.

-Mierda, bien -susurró Lance cerrando los ojos con nerviosismo, sintiendo como sus piernas se aflojaban al estar tan cerca.

Esto es culpa del maldito hilo, pensó mirando el ligero brillo y todo el calor que se extendía por su cuerpo.

-¿Bien? -repitió animándole a hablar.

-Yo... -respiró hondo y rápidamente soltó la sopa.

Habló rápido y sin pausa desde el momento en que se quedó dormido en el techo de su casa, hasta que miró que sus hilos estaban conectados en el pecho. Al final, solo cerró la boca y abrió los ojos con cuidado solo para encontrarse con un sorprendido Keith.

Sin duda no se esperaba todo eso.

-¿Fumaste o inhalaste algo? -preguntó de forma sincera, acercándose a su boca para olfatearla, solo captando el aroma de la pizza.

-¿Qué? ¡No! -se quejó colocando una mano en su boca para alejarle- Hablo en serio.

El azabache miró hacia un lado y exhaló una carcajada.

-Bien, eh... No puedo creerte, debemos hablarlo pero ya hemos pasado mucho tiempo en el baño -dijo alejándose- Primero volvamos.

-A-Apoyo la moción -sonrió aliviado, levantando una mano y deslizándose un poco en la pared, pues sus piernas en verdad se sentían suaves- Te apoyo, vamos -dijo retomando el control de su cuerpo.

Los dos regresaron y finalmente fueron a los autos para volver a casa, llevando primero al resto y dejando a Lance de último.

-Te acompañaré -dijo Keith acercándose a la puerta también una vez pararon frente a su casa.

-¿Seguro? No es necesario... -trató de detenerle, pero Keith no le hizo caso.

-Ya estoy mejor -asintió yendo tras él.

-Si tú lo dices -murmuró y se asomó en las ventanas de enfrente para despedirse de Shiro y Adam- Gracias por traerme.

-No es nada, McClain.

-Hasta luego, Lance.

-Hasta luego -asintió el moreno avanzando- No creo que Luxia sea tan impresionante como para tratar de volver a atacarnos justo ahora -consideró bromeando un poco.

-Tonto -sonrió un poco- Solo quería hacerlo.

-Bueno -alargó divertido hasta que ambos pararon frente a la puerta- Entonces... hasta luego, Keith, de nuevo gracias.

-Ya te dije que no es nada -dijo metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón.

-Es algo... Evitaste que el mundo se perdiera de esto -jugueteó enmarcando su cara antes de reír- Ve a casa y descansa, amigo. Ser un héroe debe ser agotador.

-Descansa también... Nos veremos luego, aún me debes una explicación -recordó levantando un ceja.

-Ah... Te gusta hacerme recordar cosas -se quejó rascándose la cabeza- Si, bien. Hablaremos luego -y luego de decir eso, abrió la puerta para huir rápidamente- Bueno, adiós.

Suspiró y miró por el ojo de gato de la puerta a Keith regresar al auto. Respiró profundamente y se preparó para el segundo round, pues aún debía hablar con sus padres, quienes luego de contarles lo sucedido, se mostraron preocupados al instante.

-Menos mal que Keith estaba allí... -negó su madre mientras le miraba y se aseguraba por si misma de que estaba bien- Debes ser bueno con él, tráele a casa para almorzar algún día, debemos agradecerle.

-Teniendo a Keith enfrente y te fuiste de novio con esa chica viciosa -negó su padre.

-No es del todo su culpa, ¿cómo podría saber que esa niña estaba tan podrida? -negó la mujer dejando de abrazar a su hijo- Pero espero que este sea un buen aprendizaje... No puedes ir de pareja con la primera persona que te pase por enfrente -regañó.

-Lo sé -suspiró tomando la mano de su mamá- Estoy un poco cansado... ¿Podemos continuar luego? Aún debo descansar bien para la competencia -recordó y sin duda que le dolieran los músculos ese día no sería bueno.

-Bien, ve... Ha sido un largo día -suspiró su padre con una leve sonrisa.

-Descansa, cariño.

Arrastrando los pies, Lance regresó a su habitación, tirándose en el colchón luego de cambiarse. Sin duda a pesar de haber sido un buen día, había sido también bastante agotador, pero aun así estiró una mano para escribir un "Buenas noches" al grupo de WhatsApp y otro a Keith.

Cerró los ojos listo para dormir, pero un sonido extraño de repiqueteo inconstante le hizo levantarse.

-¿Qué demonios? -se quejó levantándose para apartar la cortina azul y mirar afuera, entrecerrando los ojos para identificar la figura en el patio- ¿Keith? -murmuró abriendo la ventana- ¿Qué demonios...? -comenzó a preguntar.

-Shh -negó el muchacho, mirando las opciones que tenía para poder subir antes de solo comenzar a trepar las enredaderas pegadas a la pared de la casa.

-¡Se va a matar! -murmuró subiendo a la ventana para salir al pequeño descanso de techo que había justo afuera- Te ayudo -se apresuró tomando sus manos cuando estuvo a su alcance- ¿Y Shiro y Adam?

-Les dije que fueran primero -respondió una vez que estuvo frente al otro, apretando sus manos antes de mirar un poco alrededor- ¿Dónde dijiste que te mordió la pulga espacial?

-Pensé que no me creías...

Keith se encogió de hombros.

-Te he escuchado decir cosas más descabelladas -murmuró mirando el techo- Además, no quiero que lo olvides como la fiesta -acusó ligeramente- Bien, ¿cómo subimos?

-No sé a qué te refieres -negó buscando para subir al techo, seguido por Keith- Fue justo aquí -dijo una vez sentado arriba.

-Entonces... ¿dices que tú y yo tenemos un hilo? -comenzó a preguntar una vez que se acomodó, mirando el cielo.

-Sí, bueno tú tienes cientos de hilos, solo uno conmigo -murmuró- Pero yo no sé por qué -musitó mirando el cielo también- En ese momento ni siquiera hacíamos contacto visual por más de cinco segundos.

Keith asintió pensativo.

-Bueno, así no iba la historia del hilo rojo del destino -murmuró pensativo, pues por Shiro conocía de esas cosas- Pero no es tan diferente. Supongo que al ser algo que tiene tantos años, cambia un poco cuando se va contando de persona a persona.

El moreno asintió y le explicó cómo creía él que funcionaba el asunto, y al terminar, ambos se quedaron en silencio, uno digiriendo la información y el otro simplemente esperando.

-Entonces... Aun sabiendo sobre tu y yo, decidiste hacer toda esta tontería -afirmó en un suspiro, negando- Quiero golpearte.

-Lo sé, lo sé, por eso me disculpé contigo -se apresuró a decir- Uh, si quieres golpearme está bien... Pero no tan duro, ¿si? -murmuró cerrando los ojos, ofreciendo su brazo.

No esperaba que le golpeara realmente, por lo que se sorprendió al sentir el dolor en el brazo.

-¡Ay!

-Eso es por ser un tonto -declaró seriamente antes de poner una mano en la nuca del otro para atraerle y besarle- Esto también es por ser un tonto...

Adolorido y gratamente sorprendido, parpadeó mirando a Keith con incredulidad mientras se sobaba el brazo.

-Entonces... ¿me disculpas? ¿No estás enojado? -preguntó cuidadoso, solo para confirmar.

-Te disculpo -asintió acomodándose los guantes sin dedos- No estoy enojado. Si piensas las cosas, quizás fue la forma en que el destino trabaja -consideró pensativo- Nunca he creído demasiado en ello, pero... Si nunca hubieses visto el hilo, creo que no habríamos terminado de esta forma -consideró.

-Bueno, eso es... tienes razón -murmuró pensativo- Entonces, ahora que lo sabes, ¿qué va a pasar? -preguntó un poco nervioso.

Keith se encogió de hombros y dobló una pierna para cruzarla sobre la otra, cerrando los ojos.

-Creo... que en este momento somos buenos amigos... Si debe pasar, pasará, ¿no? No necesitamos apresurarlo ahora -murmuró no queriendo presionarle y al mismo tiempo se sentía extrañamente tranquilo, por lo que no le molestaba la idea de esperar.

Sintiéndose más tranquilo, Lance suspiró y asintió acomodándose también.

-De acuerdo.

Esperar no estaba mal. Una vez que Lance ordenara sus pensamientos y sentimientos, se preocuparía por ello. De momento, estaban bien así.

Dos años después.

-Estoy nervioso -murmuró Lance subiéndose las mangas del sweater.

-No tienes que estarlo -respondió Keith dejando una mano en su hombro, regalándole una sonrisa.

-Es fácil para ti decirlo -suspiró antes de sonreír también, tomando la bandeja que su madre le había pedido llevar afuera- Vamos, pues.

-Uhum -asintió Keith llevando un par de cosas también al patio de la casa.

Habían dispuestas algunas mesas con variedad de comida y bebida en ella, pues era el cumpleaños de Lance. Tanto familiares como amigos iban y venían alegremente en el patio lleno de música.

-Déjalo aquí, cariño, muchas gracias a los dos -asintió amable la madre de Lance- Bueno, ya está listo, ¡a comer! -comenzó a llamar.

Lance sonrió a Keith y fueron a sentarse juntos cerca de sus amigos.

Mientras todos tomaban asiento, el latino no pudo evitar mover nerviosamente su pierna bajo la mesa, tranquilizándose solo cuando Keith dejó la mano en su muslo y acarició ligeramente. Sabía que estaba más nervioso de lo necesario, pero no podía evitarlo y cuando consideró que era un buen momento, se levantó.

-Bueno, quiero agradecerles por venir, siempre lo hacen en mi cumpleaños -jugó un poco mientras movía su vaso de jugo- Y nunca he tenido nada para decir salvo esta vez... Quiero decirles a todos que me gusta Keith y que él y yo somos novios -explicó mirando su vaso, más pronto levantó la vista hacia Rachel- ¡Y no soy gay! ¡Solo quiero aclarar que soy bisexual! -advirtió.

Rachel rió mientras el silencio se extendía entre el resto por algunos minutos antes de que algunos rieran.

-¡Ya lo sabíamos!

Lance se congeló.

-¿Eh?

-¿Pero Keith y tú no eran novios desde hace años ya? -ladeó Luis.

-Eh, no, llevamos seis meses -murmuró sonrojándose.

-De forma oficial, de resto llevan más de tres años -respondió Pidge a un lado.

-Es cierto... siempre teníamos que mirar a otro lado o fingir que no veíamos sus acciones o conversaciones secretas -corroboró Hunk.

-O fingir que él no escalaba la ventana de tu habitación y se quedaba en la noche -dijo Verónica levantando una ceja- Al menos ya podrás entrar por la puerta y hasta desayunar -rió.

-Era cuestión de tiempo.

-Son muy obvios.

-Pensé que diría otra cosa... algo que en verdad no supiéramos -se burló alguno.

-No sé ni por qué me molesto en decírselos -suspiró Lance negando con cierta diversión.

-Oh, no, apreciamos que finalmente lo hagan oficial -apoyó Adam- Ahora el señor McClain me debe dinero, le dije que sería este año -dijo de buen humor, mientras el hombre suspiraba.

-Es cierto, me debes dinero... -comenzaron a decir todos los que hicieron apuestas por ello, siendo la gran mayoría de las personas asistentes.

Ante la bulla, Lance suspiró y miró a un bastante cómodo Keith comiendo ya.

-¿Y tú no tienes nada que decir?

El azabache le miró y asintió levantándose.

-Nos mudaremos juntos para el próximo semestre -sonrió ligeramente, pasando un brazo por la cintura de su pareja- Para eso era el anuncio.

-Bueno, eso sí es nuevo -asintió Shiro sonriendo- Felicidades por su relación y por dar este paso -les felicitó de forma sincera, siendo seguido por el resto.

La nueva pareja sonrió, siendo feliz de ser aceptados y queridos.

-Bueno, si nadie tiene más que agregar, propongo que comencemos a comer -animó el padre de Lance con una sonrisa.

-¡Buen provecho!

La pareja Klance tomó asiento de nuevo para proseguir con la comida, juntando sus rodillas y dándose caricias mutuamente de forma ocasional bajo la mesa.

A Lance le había tomado un tiempo aceptarse completamente y el resultado valía totalmente la pena, además de hacerle sentir un peso menos y como todas sus tontas preocupaciones anteriores fueran solo eso, cosas tontas que pronto se convirtieron en nada.

¡Bien! Por fin Lance podía y quería decir que Keith y él no eran solo amigos, y que era el novio más atractivo y perfecto del mundo... Y por supuesto que hablaba de sí mismo, no de su perfecto y atractivo novio Keith.