En La Finca de Po, Un Par De Horas Antes
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El sonido de las hélices del Raven estaban haciendo acto de presencia alrededor de los espaciosos prados de aquella gran finca
- Estamos llegando – Llamo el piloto desde la cabina hacia la parte de carga
En dicha, los reclutas estaban terminando de preparar sus armas, así como Tigresa, estaba empezando a despertar de su sueño, dado que fue un largo viaje, decidió descansar un rato para poder mantenerse relajada y contenta para cuando viera su nuevo hogar, aunque apenas despertó, su atención bajo lentamente hacia su regazo, donde estaba Lía recostada como toda una cachorra, ósea, en forma de bolita, una sonrisa media curvo sus labios de oreja a oreja, y llevo una mano a acariciar la cabeza de la pequeña cachorra, la sacudida del aterrizaje hizo despertar pronto a la pangresita, quien enderezándose en el regazo de su madre, se tallo suavemente sus ojitos
- Bienvenidos… a la finca Ping – Dijo nuevamente el piloto, el cual tras bajar una palanca, dejo abrir las escotillas del helicóptero, la luz entrando de golpe en el rostro de todos les hizo cubrirse un instante… más cuando sus ojos se acostumbraron al brillo, fue que se empezaron a impresionar con lo que estaban viendo
¿Cómo fue que Po había conseguido dinero para una casa así? Otro misterio más de la vida… sin embargo… era todo lo que el había dicho… grande, bella… repleta de árboles de todos los tipos, incluso un árbol de Sakura, puentes de piedra con linternas así como ríos bajo dichos puentes, la casa… era más bien una mansión, repleta de ventanales ovalados, de dos niveles, así como dos chimeneas, en algunos sitios estaba repleto de barriles alrededor, algunos en el suelo, otros rotos, o incluso repletos de algo extraño, mas no se le presto mucha atención a esto, con cuidado, cada uno empezó a bajar, Jack incluido, y apenas estuvo el ultimo fuera del Raven, este cerro sus compuertas, y despego, regresando a la base… la vista se fue nuevamente sobre la mansión, y Lía, fue la primera en notar el cómo fue que en la puerta doble del frente, sobre de esta, estaba la letra "P" formada en oro puro
Lía no terminaba de emocionarse, si bien la casa por fuera era impresionante, tenía curiosidad por el interior pues si bien su fachada amarillo girasol era atractivo, el interior, era lo que más le importaba, por lo que soltó la mano de su madre, y salió corriendo hacia la puerta
- ¡Lía! – Llamo Tigresa, cuando la cachorra se soltó de su mano y corrió, tan solo para ver a Lía empujar la puerta con una pequeña embestida de cuerpo completo, esto hizo apresurar a Tigresa, quien cargaba su maleta, y la maleta de su hija, acompañada de los reclutas… para cuando llegaron, y entraron, vieron a Lía de pie, en el centro de lo que era el lobby… unas escaleras de madera una alfombra que dirigía hacia el segundo nivel… un candelabro en el techo, así como un suelo de porcelana pulida, pilares de madera, pero lo importante… si era algo espacioso
- ¡MIREN CUANTO ESPACIO! – Grito la cachorra, antes de subir sobre sus cuatro patas las escaleras, llegando así al segundo piso, pronto siendo seguida por los soldados puertas, puertas a montones por los pasillos, corriendo de un sitio para el otro, abría las puertas, y se asomaba por cortos instantes a su interior, baños, habitaciones, de todo, incluso tenían una biblioteca, solo que en esta, no habían rollos, sino libros
Tigresa estaba impresionada, además de estar llena de muebles que por su aspecto, podía decir que llevaban tiempo así, se veían cómodos, toda la casa estaba en buen estado, aunque si necesitaba una manita de gato para verse incluso mejor, tras haber llegado a la parte de las habitaciones, estuvo buscando y buscando, hasta dar con la suya, la habitación principal… era impresionante el parecido que esta tenía con su habitación en Kenshi… tal vez un poco más pequeña… pero el tapizado, la cama, y las ventanas estaban iguales… dejo las maletas junto a la puerta, y se adentró en la habitación… una cama matrimonial… un tocador con espejo, un closet de madera bastante amplio, por fuera, por dentro lo era aún más y no muy lejos a la cama, una puerta que daba a una habitación de junio, cuando la abrió, se encontró con el baño personal de la misma habitación, eso era de cierto modo agradable, un inodoro, una tina de baño… y una regadera… eso le daba ideas… bastante traviesas, incluso no se negó a soltar una muy corta carcajada al ocurrírsele eso, más se dio vuelta, y regreso a la habitación, donde tomo asiento sobre el borde de la cama, y empezó a relajarse… aunque, poco le duro, pues cuando giro su cabeza hacia la puerta, esta se encontró de frente con Yix y Yin, ambos Gear que Po les había asignado a Lía y a Tigresa para su protección… aunque Jack no estaba, este se fue a seguir a Lía
- Ammm… ¿Por qué no… van a buscar una habitación para ustedes y se instalan? Creo que… nosotros cuatro estaremos aquí un buen rato – Ante estas palabras, los dos soldados se vieron entre sí, antes de verla a ella
- Si necesita algo, estaremos cerca señora – Declaro Yin, antes de sujetar con firmeza su maleta, y retirarse de ahí, jalando del brazo del hombre, para irse los dos a buscar una habitación para sí mismos, pero en ese mismo momento, Lía entro corriendo a la habitación principal, estaba agitada, pero feliz, con una sonrisa de oreja a oreja, y jadeante
Tigresa, preocupada se levantó y fue hasta donde su hija, pero antes de poder decirle algo, esta se abrazó al cuello de su madre, y se le restregó encima
- ¡ESTA CASA ESTA INCREIBLE! – Grito Lía en el oído de su madre, está por el aturdimiento termino estirando la cola y erizando el pelaje en esta, y justo en ese momento, estaba entrando Jack
- …Jmjmjm ¿Te gusta? – Pregunto Tigresa, antes de cargar a Lía en sus brazos, para regresarse hasta la cama, y sentarse en el borde de esta -
- ¡Me encanta!
- Que bueno mi vida… porque este será nuestro nuevo hogar de ahora en adelante… junto a tu papa… - Apenas termino de hablar, llevo su diestra sobre la cabeza de Lía, y le puso sobre una de sus orejas el broche de tigresa, aquel con una flor de loto y pétalos negros encima
Padre… papa… eran palabras y cosas que a Lía, aun le costaba un poco digerir… si, aun, estaba confusa, con un conflicto emocional interno que se guardaba para sí misma… pero, fue entonces cuando lentamente, esta, acariciando aquel broche de cabello, paso sus brazos a sujetarse de los brazos de Tigresa, para poder encarar a su madre, quien al notar su agarre, bajo un poco el rostro, hasta encontrarse con esos bellos orbes de jade
- … ¿Mami? – La voz susurrante de su hija la hizo bajar la cabeza, una vez más, pues se había volteado a ver hacia una ventana - … ¿Cómo es mi papa? O bueno… ¿Cómo era?
…¿Habría escuchado bien?... Lía una vez más… estaba preguntando acerca de su padre… pero esta vez era distinto, o eso parecía ser, pues en los ojos de Lía, no había ese brillo especial que tenía cuando solía preguntar cuando lo vería… o cuando lo conocería… pero también entraba en duda, si se refería a Po, como tal, como persona, como hombre… más tuvo que primero asegurarse de a que se refería Lía
- Pues… es un panda, grande, fuerte – Empezó Tigresa de manera burlona, consiguiendo así un breve puchero de parte de la cachorra, quien se cruzó de brazos frente a su pecho
- Eso ya lo sé.. a lo que me refiero es… como es el… hablo de… "Po Ping" no de "El Sargento Ping" … ósea… ¿Cómo era mi papa antes de la guerra?
- … ¿Qué cómo era?... Jmjmjm… mi vida… tu padre no ha cambiado… o al menos eso pienso yo… pero si quieres que sea más expresiva en ese aspecto… fuerte, de noble corazón, de buenas intenciones… bromista… alegre, feliz, un poco torpe… inmaduro… si es que era un niño en el cuerpo de un adulto… el coleccionaba figuras de acción…
- ¿Igual que yo? – Pregunto Lía, serpenteando su cola con bastante energía
- Igual a ti, bebe… tu padre, siempre ha visto por los demás, antes de en sí mismo… y aunque la guerra lo ha hecho madurar… sé que el sigue siendo igual que siempre… en alguna parte de él, aún está ahí escondida esa parte de Po que tantos buenos momentos me ha dado… ¿Pero sabes una cosa? – Pregunto Tigresa, apartando su cabeza y a Lía de sí misma, para verla al rostro – Tu padre… sea como sea… nunca dejara de amarte…
- … ¿Tampoco a ti? – Susurro, Lía picando sus deditos entre sí, mientras mantenía sus orejas agachadas y veía tímida a los ámbares de su madre
- Tampoco a mi~ … - Beso su frente, y estrujo a Lía entre sus brazos, con cuidado, claro para no causarle daño, antes de madre e hija, levantarse, y caminar hacia una de las grandes ventanas en el cuarto, aunque, a diferencia de las de Kenshi, está la podía empujar, y apenas estaba abierta, ambas se sentaron sobre el marco de la ventana… con cuidado, aún estaba empezando el día, así que ni siquiera el sol estaba en su punto más alto
- … ¿Mami? – Llamo Lía, levantando nuevamente las orejas, y la cabeza
- ¿Si, corazón? -
- …¿Dónde está, papa?
- … Esta en el palacio mi vida… está arreglando unos cuantos asuntos… pero cuando los haya terminado… el vendrá con nosotras
Ahí se quedaron… madre e hija, en silencio, viendo hacia el cielo despejado de aquel hermoso día… aunque claro, Jack cerca de ambas, emitiendo suaves pitidos, antes de girarse e irse a explorar un poco los alrededores… sin embargo, otra historia era en las habitaciones de junto
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En La Habitación De Junto
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Yin y Yix estaban terminando de sacar las cosas de sus maletas, si bien era algo temporal, cargaban con lo primordial, algo de ropa, lectura, cepillo de dientes, toalla, y lo demás ya era obligatorio de portar… justo encontraron una habitación lo suficientemente espaciosa para los dos, con dos camas individuales, y un baño personal, igual que la habitación de Tigresa, solo que esta tenía una ventana hacia el frente de la casa, mostrando el portón y la entrada a la misma, apenas se encontraron listos, se sentaron sobre sus camas, en el borde, uno viéndose al otro… tomaron bastante aire en sus pulmones, y luego lo dejaron ir con fuertes exhalaciones…
- … ¿Crees que las paredes sean suficientemente gruesas? – Pregunto Yin, antes de llevar su rostro hacia la puerta
- Pues… yo supongo que si… viste este sitio, es casi como una fortaleza – Dijo Yix en voz baja… aclarando la garganta un momento antes de bajar la mirada
- Bien… bien… eso es bueno… ¿¡EN QUE PUTAS MADRES ESTABAMOS PENSANDO!? – Grito la mujer histérica, antes de levantarse de su cama, y empezar a caminar como una bestia enjaulada por toda la habitación - ¿¡COMO TERMINAMOS ASI!?
- ¡Quieres calmarte por favor! – Grito de regreso el macho, quien pronto fue encarado por la hembra
- ¡No, nada de calmarnos!... "¡Vamos a huir de casa, estaremos bien!" "¡Oh hay que enlistarnos en el ejército, ganaremos mucho dinero!" Cuando dijiste que entraríamos en el ejército, esperaba que fuera como conserjes o como inteligencia… ¡NO COMO SOLDADOS DE CAMPO!
- Mi amor… mi amor, tranquila, estas exagerando~
- ¡Y PARA COLMO, NOS PUSIERON BAJO EL MANDO DE PING! – Dijo esta, antes de dejarse caer sentada su cama, antes de gruñir estresada, pero demasiado estresada, fue así entonces, cuando tomo su casco, y empezó a retirárselo, para dejar caer este mismo al suelo… dejando ver el rostro de una loba de pelaje pardo, una cabellera ligeramente recortada, pelinegra, con una cola de caballo amarrada con una cinta anaranjada, de la parte de su hocico, pasando por su cuello y pronto bajando, delataban su pelaje claro en esta parte, era gris, pero casi parecía blanco… acompañada de un par de orbes verde bosque, que denotaban su molestia - … ¿Tienes idea de quién es?...
- Si, si lo sé, amor él es … - No pudo continuar el macho, quien se retiró de la cabeza el casco, denotando su ahora rostro, era un lobo gris, como ella, solo que un poco más bajo… si de estaturas se hablaba, ella media unos 30 o 50 cm más que el lobo, pero este tan solo estaba debajo de la mujer por una cabeza, igual, el macho se cargaba su musculatura, su físico y su estatura, como todo soldado de la COG
- No, yo te voy a decir quien es… es el sargento Ping, el soldado de mayor prestigio en toda la maldita corporación… Si le fallamos, carajo no me quiero imaginar lo que – No pudo seguir, la loba fue inmediatamente alcanzada, tomada de los hombros e hizo que se agachara, para así, el lobo quedar viendo fijamente a la loba al rostro
- Chun… para… y escúchame, por un momento… mi amor… todo, va a estar bien… - De sus hombros, paso sus manos a sus mejillas, y le acaricio sus pómulos aun con los guantes puestos – Si… es el sargento Ping, si es demasiado importante en la coalición, y si… es nuestro jefe… pero eso no quiere decir que nos mate o nos mande fusilar si le fallamos… lo cual, no vamos a hacer… nuestra tarea es simple, cuidar de su familia… además, quien estaría tan loco como para querer hacerle daño ¿Sabiendo quiénes son?... Nadie
- … Tal vez… tengas razón… pero eso no los libra del peligro por completo – Dijo Chun, apartándose tan solo para sentarse en su cama – Entiendo que… es el sargento, es peligroso, y si, muchos saben lo que pasa si te metes con el… pero es que, eso no quiere decir que no tenga enemigos, al contrario, eso aumenta la lista de sus enemigos… Rong… tengo miedo…
- Yo lo se… y yo también tengo miedo amor… miedo a que… descubran que falsificamos nuestros documentos, que nos hicimos pasar por un nombre falso, y que… dios es todo un lio… pero puedes estar segura de algo
- ¿De qué?
Pregunto Chun, mas esta pronto recibió en los labios un beso de parte de Rong, quien pronto unió sus labios cerro los parpados con ligereza, y tranquilidad, eso sí, Chun, aunque sorprendida, no tardo en corresponder el beso, y regresarlo, pasando pronto a ambos caer recostado sobre la cama, con él, sobre de ella, aun con sus armaduras puestas, más el beso se rompió, y así, estos abrieron los ojos, viéndose uno al otro
- … De que se interponga lo que se interponga, pase lo que pase, lo vamos a sobrellevar… juntos…
- … ¿Lo sacaste de tus votos matrimoniales verdad? – Pregunto, burlona la loba, pues arqueo su ceja derecha, causando así la risa del lobo frente suyo
- Por favor… adoraste como me exprese ese día… ¿Cómo dijiste que fue? … "Me inspiraste, a formar mi propia felicidad, contigo a mi lado" – Dijo Rong, levantando una ceja mientras que veía hacia el tejado, como si buscara recordar bien la ocasión aquella
- Pffff… eso es ridículo… tu eres mi felicidad… gordo~ - Apenas esto, la loba tomo la mejilla del lobo, antes de darle un buen beso sonoro sobre la mejilla, fue así, que ambos, viéndose al rostro, se dieron un beso más sobre los labios, antes de apartarse, y tomarse de las manos… ni los guantes cubrían un pequeño bultito que cada uno tenía en su dedo – Nnnggh… - Se quejó
- ¿Qué pasa? – Pregunto Rong, apenas este pudo separarse y sentarse junto a la loba
- Es la armadura… ya me tiene un poco incomoda… - Apenas esto, el lobo hizo expresión de "Oh, entiendo" y ante esto, solo se quedó observando como la loba empezó a retirarse de encima la armadura, empezando por los seguros del peto, hasta que esta se liberó, y cayó al suelo de golpe – Tengo que quitarme esta cosa de encima
Rong le dio su espacio, y se movió un poco, apenas la armadura del pecho había caído, dejo al aire unos prominentes… y muuuuy generosos senos rebotando dentro de su camiseta y uniforme militares, la loba soltó un bastante fuerte suspiro de calma ante esto, y siguió, después con sus guantes, sin ellos, vaya que tenía manos delgadas, y "delicadas" en aspecto, pronto paso con las hombreras, y las espinilleras, básicamente se estaba retirando toda la armadura de encima, las coderas, incluso el ajustado uniforme, bajo este, cubría su busto con un par de vendas, pero más que para retener su feminidad oculta, más bien la mantenían cubierta, y nada más… más antes de pasar a la parte de sus botas, fue que esta levanto lentamente las piernas, y dejó caer dichas sobre el regazo de Rong, quien estaba distraído desde hace rato, mas pego un respingo de la sorpresa cuando este sintió las piernas de su esposa encima
- Se un buen marido y ayúdame con esto… por favor~
Ante su petición, Rong tan solo pudo soltar una muy corta risa ronca de su garganta, pero hizo como lo pidió, tomando los bordes de la bota, y tirando de esta firmemente, hasta hacerle salir del todo, y arrojar esta contra el peto… pronto paso a la segunda bota, vaya que se hizo un pequeño desastre con la mayoría de la ropa de la loba en ese corto rato, ya ni tiempo le dio al lobo al presenciar aquellos calcetines blancos que la loba estaba portando, por lo que apenas se encontró libre, Chun movió los dedos con tal libertad, que apenas pudo, se levantó de la cama, poniéndose de pie en el suelo, y así, estirarse tanto como su cuerpo lo permitía… pues aunque no lo pareciera, esa armadura sí que la privaba de su verdadera estatura… entre unos 95-56-100 cm, con una figura bastante cuidada, y delicada, en forma de reloj de arena (La figura que tiene… como una modelo francesa pero no taaan exageradamente delgada de la cintura y abdomen) Sus senos… una excepcionalmente y generosa copa G, así como un par de glúteos bastante firmes, y perfectamente redonditos, cuidaba su figura, vaya que estaba en forma, muslos bastante gruesos, mas no marcados y era el mismo caso para sus pantorrillas, tonificada… no marcada era la forma adecuada de describir a Chun, pero lo que a Rong lo dejo ciertamente entretenido, fueron los pies de la loba, si aún cubiertos con los calcetines cortos, pudo notar su talla 10 en ese par… si…
No cabía duda, que en cuanto a pareja, el lobo se había sacado la lotería, y fue a causa de esto, y algunos cuantos factores más, que ambos tuvieron que salir huyendo de casa… pero ese, es cuento para otro momento, ahora Rong tan solo se quedó ahí, sentado en la cama, recargado sobre el respaldo de la cama, mientras examinaba con aires de felicidad el cuerpo de su esposa… aunque si bien no había quedado del todo desnuda, los calcetines, la braga de doble hilo, y las vendas, tampoco era que cubrieran demasiado… más a Chun no le molestaba, después de todo, quien la estaba observando, era su marido, el cual apenas reacciono, se levantó de la cama, y dio un par de pasos, antes de ponerse sobre una de sus rodillas
- Te falto una parte… - Susurro este, llamando la atención de la loba
- ¿Uh?... ¡Woah!
De un movimiento bastante cuidadoso, pero rápido, fue que Rong hizo sentar a Chun de repente en el borde de la cama, no le dio tiempo a replicar, mucho menos preguntar qué era lo que se traía en manos, pues su respuesta se le fue dada, cuando las manos de este, la sujetaron de los tobillos, e hizo así, juntar los pies de esta uno con el otro, sosteniendo los talones con la diestra, antes de pasar la zurda hacia el borde del calcetín derecho de esta, el cual sujeto, y empezó a tirar de este con ligereza, lento y contento, con delicadeza, como si estuviera retirándole la envoltura a la golosina más deliciosa del mundo, y apenas la retiro, arrojo está bastante lejos – Ahí va uno… y – Paso a la siguiente, repitiendo lo mismo, hasta dejar ambos pies al descubierto, arrojando la calceta donde la otra – Ahí son dos~… ¿No estas mejor así? – Pregunto Rong, dejando pronto dichos pies frente a su rostro… repartiendo de un momento a otro, muy pequeños, y silenciosos besos sobre los dedos, bajando lentamente de estos, hacia la planta, y al final, el talón
- Oooh si… sin duda alguna… ahora me siento un poco más libre – Respondió Chun, pasando pronto a mover los dedos de cada pie un poco, los separaba, los juntaba, y al final era que estiraba las plantas de estos, tan solo para aprovechar la distracción de su marido, y sin más, atrapar su rostro entre ambas, estrujando sus mejillas así como sus labios – Uy… un pez lobo – Decía, por la expresión que le hizo tener a este, antes de romper en carcajadas
- Con que pez lobo he… ¡A ver qué te parece esto! – Exclamo Rong, antes de liberarse de este feroz agarre, e irse sobre de la loba, esta aun riendo, fue que recibió al lobo, y entre forcejeos, empezaron a rodar por toda la cama, de ida y de regreso
Aunque entre los forcejeos, las astutas manos de la loba, fueron a soltar los seguros de su armadura, y mientras forcejeaban y jugaban, pieza por pieza, el lobo empezaba a verse liberado de la misma, al menos de la cintura para arriba, y no fue que hasta quedo solo en una camisa, que estos se detuviera, Chun debajo de Rong, quien tenía colgando del cuello, sus chapas de identificación de la COG, Chun tenía las suyas desde luego, solo que estas las tenía escondidas dentro de sus vendas, y sorprendentemente no le incomodaban, se quedaron ahí, uno sobre el otro, Rong sosteniendo su peso en el suelo, con los brazos acomodados a cada lado de la cabeza de la loba… de un intercambio de miradas, pasaron al intercambio de saliva, ahí estaba entonces, cuando ambos se besaron, juntaron sus manos, y entrelazaron los dedos, en la diestra de Chun, se encontraba su anillo de bodas, y en la zurda de Rong, estaba el suyo, y no fue hasta que una garganta se aclaró desde la puerta de la habitación… que ambos se quedaron petrificados, aun con sus labios unidos, levantaron lentamente la cabeza… tan solo para encontrarse con el terror de un par de ámbares rubí que los veía de manera divertida desde el marco de aquella puerta…cruzada de brazos, y con una sonrisa burlona en su rostro… Tigresa se encontraba
- … ¿Cuánto de esto vio o escucho? – Pregunto Chun, un tanto temerosa por la respuesta
- Lo suficiente como para saber que están casados… y que mintieron sobre su enlista miento al ejercito
- … ¿Nos reportara con el sargento Ping? – Pregunto Rong, empezando a bajar las orejas gradualmente, pero este, en respuesta, tan solo recibió la cabeza negativa de Tigresa - ¿A no?
- Numero uno… si, hicieron mal en mentir… pero, por el lado amable, ahora están libres, y juntos… bueno, no tan libres, aún deben servir al ejercito – Aclaro Tigresa, antes de tan solo, reír en voz baja – Y numero dos… no están haciendo malo… y aquí entre nosotros… Po… tiene el mismo peculiar gusto que tu amigo mío
Ante estas declaraciones… ambos canes se quedaron con la mandíbula desencajada…
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Más Tarde, Esa Mismas Noche
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La cena estaba servida, y parecía haber una conversación bastante animada, era una mesa, grande, así como el comedor, en un extremo se encontraba Tigresa, Lía a un lado suyo, y no muy lejos de ellas, se encontraban Chun y Rong, ambos vistiendo ropas civiles, cómodas, y holgadas, y vaya que eso les estaba ocasionando un gusto tremendo, las armaduras, en si no eran incomodas, pero tampoco eran tan cómodas en realidad, Chun con sus piernas recostadas sobre las piernas de Rong, ambos comiendo de lo que la loba había preparado con anterioridad, fideos, panes de frijol, arroz hervido, y salsa para acompañar con vegetales, bocado tras bocado, probada tras probada, hasta que Chun, apenas terminando su ultimo bocado, dejo sus cubiertos junto al plato… antes de levantar la mirada, y fijarse en Tigresa
- … Entonces… ¿No le dirá nada al respecto al sargento? – Pregunto temerosa, ganándose pronto una mirada de la felina rayada
- Como ya te lo mencione… no… no tengo nada que mencionarle, mucho menos los voy a acusar… cielos, no es un crimen lo que están haciendo – Respondió Tigresa, seguida de Rong
- Bueno, en realidad… si es un crimen lo que hicimos aunque… a medias… - Declaro este, antes de terminar también su comida… más después de dejar sus cubiertos a un lado, metió disimuladamente las manos bajo el mantel de la mesa, hasta encontrar ahí los muslos y piernas de su esposa, los cuales empezó a masajear, ocasionando a esta levantar las orejas – Se lo suplico… por favor, no se lo diga
- Miren… si eso les hace sentirse más cómodos, está bien, prometo no decirle nada a Po – Dijo Tigresa, antes de tomar la servilleta y limpiar la boca de Lía – Pero a cambio… deberán decirme una cosa
- Lo que usted quiera, solo pregúntelo – Respondió rápidamente Chun, quien estaba con un sonrojo que creía gradualmente en el rostro, pues hacia un rato, que de sus pantorrillas, Rong paso a masajearle los pies, pasando la yema de sus dedos, así como sus garras por encima de la planta de estos… no sería problema generalmente, pero en realidad, es que si lo había… pues ella era demasiado cosquilluda, en extremo
- ¿Qué saben de Po y su tiempo en la coalición? – Ante esta pregunta, Lía no tardo en levantar sus orejas, y dejar el pan de frijol que iba a devorar
- Esto sin duda es algo que me interesa saber – Dijo la cachorrita, quien tan solo recargo los brazos en la mesa, y recostó la cabeza sobre estos, serpenteando su cola de manera enérgica esperando una respuesta
- Pues… era y es… todo un líder nato, de cabeza fría, de gran madurez, y de una habilidad en el campo de batalla, sin duda alguna, excepcional – Respondió Rong, quien aún malvado, estaba jugueteando con los pies de su mujer, entrelazando los dedos de su diestra con los del pie izquierdo de esta, mientras el otro, seguía acariciándolo a lo largo y ancho de la planta – Durante la guerra, dicen que cometió un sinfín de actos excepcionales… grandes hazañas, y actos heroicos que sin duda le labraron una buena reputación en toda la COG
- ¿Y de verdad es como dicen? – Pregunto Lía, llamando la atención de los 3 adultos – Ósea… algunas personas dicen que él fue muy… severo…
- En algunas ocasiones, dicen que lo fue… pero aun así, lo hizo por buenas razones… además, el sargento ha hecho mucho mas bien del que se pueden imaginar… - Decía Chun, entre cortada de su voz, pues estaba temblorosa, intentando contener la risa que le estaba causando los masajes y caricias de su esposo sobre los pies
- ¿Cómo qué? – Pregunto Tigresa, ahora con cierto tono de curiosidad en su voz
- Pues… hubo una ocasión en la que – Empezó Rong, mas no pudo seguir, la casa en su totalidad, empezó a agitarse, y sobre de esta, se escuchó el sobre vuelo de un Raven
- ¿Y eso? – Pregunto Lía, que por la sorpresa, se aferró a su madre, quien la abrazo con firmeza
- ¿Esperábamos compañía? – Pregunto Tigresa, mirando hacia el techo, antes de ver hacia el ventanal, viendo pasar un Raven, que más bien, estaba empezando a aterrizar frente a la casa grande
- No… si estuviéramos esperando a alguien nos hubieran avisado… - Respondo Chun, quien se llevó una mano al oído… su comunicador no estaba - … Mierda…
- Sea lo que sea – Rong soltó los pies de su esposa, antes de meter la mano detrás de su asiento, y tomar su Lancer, el arma, estaba cargada – Voy a revisar
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Afuera, En La Entrada
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Apenas el Raven dejo a la gente que tenía en su interior, fue que este salió disparado hacia los cielos… más en su lugar… una cachorra, acompañada de su madre, pasaron pronto a detenerse frente a uno de los puentes de piedra, que conectaban con la casa grande… una hermosa leoncita de la misma edad que Lía, quizás un poco más madura, o tal vez menor… con dos rayitas gruesas en su rostro, que iban desde las patillas, hasta su hocico, apuntando a la nariz, vistiendo con un chaleco verde con bordados azules, y un pantalón negro holgado, y junto a ella, una joven leona… de alrededor de 24 años aproximadamente, bastante joven, con volúmenes delanteros y traseros bastante generosos, al igual que una buena estatura… ambas, sonrientes, viendo aquella enorme mansión de pies a cabeza, de un lado al otro
- Vaaaayaaa… es… justo como la había descrito… - Dijo la pequeña cachorra, antes de recostar la cabeza sobre el hombro de su madre - … ¿Y… El está aquí?
- … Ojala mi vida… ojala… - Beso la frente de su cachorra, antes de bajarla al suelo, y dejarla correr hacia la entrada de la casa aquella… más la cachorrita empezó a gritar
- ¡Sargento Piiiiing! – No recibió respuesta, más la cachorrita, volvió a insistir - ¡Sargento Piiiiiiing!
Por más que gritaba, no recibía respuesta, esto dejo extrañada a la cachorra, mas esta pronto dejo de gritar, cuando Rong, salió por la puerta de la casa, cargando su Lancer en brazos… mas no apuntando, aun cuando se le notaba con una expresión severa, no debía irse a esos extremos
- …¿Quiénes son ustedes? – Pregunto este, y aun cuando este salió, la cachorra, más que asustarse, tan solo se agazapo, y gruño bajo, antes de que esta fuera alcanzada por su madre, y cubierta por sus piernas
- Tranquilo… Tranquilo soldado, no venimos a causar problemas… solo buscamos a una persona – Aclaro la leona, antes de esta agacharse, y cargar en sus brazos a la pequeña
- ¿A quién podrían estar buscando en este sitio? – Pregunto Rong, casi a nada de apuntar su Lancer – Y aun no responden la pregunta… ¿Quiénes son?
- Estamos buscando al sargento Ping… nosotras somos – Empezó la leona… mas esta fue interrumpida por una molesta Tigresa que estaba saliendo de la casa, de brazos cruzados frente a su pecho
- … ¿Aiko? – Pregunto Tigresa, haciendo levantar las orejas de cada uno de los presentes, la expresión molesta de su rostro, se redujo un poco, al notar esa cara y esos ojos tan familiares… a ella, la recordaba como la novia de Shuo, de hace mucho tiempo, hasta que esta se mudó de Kenshi por razones que jamás explico
- ... ¿Tigresa?... ¿Qué estás haciendo aquí? – Pregunto Aiko, antes de bajar a la cachorra de sus brazos, mas esta fuera de ocultarse, se cubrió con las piernas de su madre, y gruño bajo
- Eso mismo te pregunto yo a ti… Si estás buscando a Shuo, déjame decirte que él no está aquí – Decir esto, hizo que las orejas de Aiko bajaran, mas fue por muy corto tiempo, antes de que una expresión serena y seria se apoderara de su rostro
- Lo siento… pero no estoy buscando a tu hermano… al menos… no ahora…
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…Estoy buscando al Sargento Po… Lo necesito
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Continuara…
