POV NARRADOR
Callados, respirando profundo y sin dejar de mirar al primer espectro, el resto de los jinetes pudieron sentir a otros dos despertándose con él.
-Bien chicos, hay que salir de aquí- ordenó el líder al ver la desventaja en la que estaban
-El cofre- le recordó Astrid en un murmullo casi imperceptible.
-No vale la pena- admitió el castaño -vámonos- le ordenó montando en Chimuelo, Astrid miró a los espectro, después al cofre y finalmente a aquel que le había dado aquella orden. Respiró profundo y subió en su nadder.
-No me voy a ir sin él-
-Astrid- le murmuró entre dientes –nos vamos... ahora- la ojiazul negó en completo silencio -soy el líder y es mi última palabra- lo único que recibió de ella fue una ceja arqueada y unos ojos retadores, esa mujer solía ser tan terca como él –Bien- se resignó el chico –Chimuelo y yo ganamos en velocidad, iremos por él... el resto distraigan a los espectros... por favor, tengan cuidado- todos asintieron y comenzaron el vuelo
-Hipo Hipo Hipo... siempre tenemos cuidado- respondió arrogante Patán subiendo a su dragón
-¿Lista hermana?-
-Arráncate hermano-
Eructo y Guacara comenzaron a volar a la vista de uno de los recién despiertos espectros llamando su atención y alejándolos de ahí.
Los gemelos se encargaban de uno de los espectros de manera, extrañamente funcional, incluso volando entre las cavernas y haciendo trucos innecesarios, no era un secreto, estaban disfrutando el momento.
-Hermana debo decir, esto de estar al borde de la muerte... es extremadamente divertido- decía Brutacio mientras iba sentado con las manos abiertas cuando una ráfaga de aire lo alcanzó y le dejo un pequeño rastro de escarcha
-Ja ja ja ja- se burlaba su hermana ante tal escena –el mejor trabajo del mundo-
Por otro lado Heather y Patán habían conseguido atraer al segundo espectro y volaban intentando esquivar sus escarchas, de manera tanto o más efectiva que los gemelos, aunque Patán definitivamente no se la estaba pasando tan bien.
-Recuérdame por que hacemos esto- preguntó una concentrada jinete esquivando una ráfaga más.
-Por qué Hipo no le puede decir que no a la loca de su novia- respondió un sarcástico Patán mientras esquivaba apenas un rayo más
-Cierto- admitió Heather sonriendo
Astrid por su parte tenía en sus manos al tercer espectro.
-Vamos nena- le decía a la nadder quien lanzaba de repente espinas para tratar de retener el paso del espectro y permitir que no perdiera la atención en ella, ágilmente esquivaba los ataques del espectro y seguía volando entre las cuevas, sabía que si salía le daría ventaja al dragón, y no lo iba a permitir.
Patapez se quedó cuidando la espalda de Hipo, nervioso miraba a todos lados mientras el líder trataba de levantar el cofre.
-Hipo...- murmuraba el nervioso vikingo jugando con sus dedos.
-No puedo zafarlo- le decía forcejeando Hipo.
Patapez tuvo una gélida sensación en sus espaldas, el resoplido del espectro herido. Abrió los ojos asustado y trató de moverse en lo más mínimo, incluso guardó un suspiro para él, hasta que sintió un segundo soplido.
-HIPOOOOOOOOOOOOOOOOOOO- gritó al percatarse y montarse en Albóndiga, su grito llamó la atención del jinete más antiguo
-Patapez vete- le ordenó el jinete. Mierda se decía para sí -si lo volamos podemos romper lo que hay adentro- murmuraba pensando en que hacer, hasta que entonces leyó la inscripción del cofre "el hielo es la clave", Hipo lo pensó un segundo hasta que lo captó –Patapez regresa- le gritó al vikingo que ya era perseguido por el espectro.
En medio de los gritos lo obedeció –atráelo hasta aquí- orden desconcertó a Patapez, sin embargo, lo obedeció a regañadientes hasta que el espectro desvió su mirada en el chico que lo había noqueado momentos antes y se dispuso a atacarlo –bien ahora sabemos que los dragones si guardan rencores- dijo sarcástico la nueva víctima del espectro –Prepárate amigo- le ordenó a Chimuelo el cual estaba comenzado a extender sus alas.
El ataque fue directo, el rayo de hielo fue perfectamente apuntado a la zona en donde estaba Hipo, y de repente todo se volvió blanco.
-¡Hipoooo!- gritó Patapez al ver la escena, cuando la escarcha se fue, se vio a Chimuelo levantar el vuelo, se habían alejado a tiempo y salieron volando atrayendo al último espectro
-Rómpelo Patapez y trae lo que contenga- ordenó Hipo mientras se llevaba al espectro lejos. El inteligente chico comprendió la instrucción, le ordenó a su fuerte gronckle que con la cola golpeara el cofre ahora congelado y este por su estructura debilitada se rompió en trozos. Cuando lo vio, había una pequeña caja dentro, la tomó y se fue.
-¡La tengo!- le gritó Patapez
-Chimuelo llámalos- le ordenó el chico, el rugido del Furia Nocturna hizo eco en toda la red de cavernas permitiéndoles saber al resto de los jinetes que era hora de irse.
Todos salieron por distintos lados de las cuevas y ágilmente tuvieron que esquivar un mar de flechas que termino durmiendo a todos los espectros que los perseguían
-¿Pero qué demonios fue eso?- dijo el aturdido Patán
Cuando se pusieron a salvo en el cielo las miradas de los jinetes se cruzaron con un grupo de vikingos con una insignia poco conocida.
-Viggo- susurró Astrid
El jefe de los cazadores había ordenado que cesaran el ataque, encontraba cierto placer en tener un duelo de palabras antes de atacar. Sus ojos entonces se depositaron en la hermosa rubia que días antes había escapado de sus manos
-Un placer encontrarme con esos hermosos ojos de nuevo- dijo un calmado Viggo a Astrid, la rubia entrecerró los ojos mientras Hipo lo miraba con total atención –Así que el rumor del Furia Nocturna es cierto- dijo desviando su mirada a Hipo –me disculpo con mi hermano por no creerle- entonces sonrió mirando al resto de los jinetes -Lo que más me sorprende es saber que hay tantos jinetes-
-Así es... y vamos a terminar con tu negocio- dijo molesto Patapez
-Eso me gustaría verlo- dijo sin perder la compostura el jefe de los cazadores –por cierto, esa caja que tienes, es mía- mencionado eso Patapez abrazo con fuerza la caja –igual que la que robaron de mi barco-
-Jah, fuiste más lento amigo, ganamos esta caja... te jodes- le dijo burlonamente Brutilda
-Aún no se acaba el día- respondió sonriendo Viggo dando la orden de que apuntaran –en un momento, tomare a ese nadder, ese Furia Nocturna, la caja y a la chica... el resto puede morir- los chicos entonces se enfrentaron a varias docenas de arqueros apuntándoles
-Podemos salir volando en este momento y tus flechas no nos tocarían- lo retó Hipo mientras daba en secreto la orden a sus jinetes
-Pero claro que pueden, pero no vine hasta aquí por nada... si no me puedo llevar lo antes mencionado, al menos cuatro cabezas de espectros y su piel podrán compensar el viaje- sus palabras helaron a los chicos mientras que los vikingos se disponían a matar a los indefensos dragones
-Hipo- susurró Astrid
-No lo vamos a permitir- le contestó el enojado líder en el mismo tono de voz
Cuando ambos bandos se disponían a moverse un dragón inesperadamente flanqueo a los encargados de darles muerte, los jinetes aprovecharon la oportunidad y desmantelaron a los arqueros los cuales salían heridos o corriendo hacia el agua del terror, unos más eran aventados por los propios jinetes. Entonces se unió el jinete solitario a la misión. Todo finalizó cuando los espectros comenzaron a superar el efecto de las flechas.
-Bien ya pueden defenderse solos- gritó Hipo al ver como los espectros comenzaban a congelar a los atacantes, Viggo por su parte junto a un puñado de hombres se habían retirado con total discreción.
En el aire el jinete solitario los seguía.
-Gracias por ayudarnos- le dijo Astrid
-No sabía que había otro jinete de dragones- mencionó impactado Hipo
-Lo he sido por unos 20 años- respondió al fin la mujer, su voz era profunda pero suave, llevaba una máscara que impedía que cualquiera viera su rostro
-Tu dragón es espectacular- dijo sorprendido Brutacio -¿me lo das?- le pidió pareciendo un niño. La mujer solo se rió, más al notar los ojos en blanco del resto del grupo
-Es un Cortatormentas, se llama Brincanubes- le respondió presentándolo
-¿Y tu nombre es?- interrogó Hipo
-Mi nombre no es importante- le respondió la mujer
-Te entiendo- dijo comprensivo el chico, el más que nadie lo sabía – ¿entonces que hay con estos cazadores?-
-Desde que llegaron me he encargado de liberar sus capturas- le explicó la jinete –los seguí hasta aquí y los vi a ustedes... es bueno saber que tengo aliados en esta batalla-
-Cuenta con ello- dijo feliz Astrid
-Bien, hasta aquí llegue, no puedo alejarme mucho de ellos...- le mencionó al notar lo mucho que se estaba alejando de su presa
-¿Por qué no vienes a la base?- le ofreció Heather
-No, perdería su pista... pero si algún día los necesito los buscaré- agradeció aquella mujer
-Ten...- le dijo Hipo lanzándole un mapa –la ubicación de la Orilla, ahí estamos y de nuevo gracias- ella asintió y comenzó a volar hacia la derecha, y el resto de los jinetes volaron a la izquierda en dirección a su hogar.
El Cortatormentas subió sobre las nubes y desapareció siguiendo incansablemente a Viggo.
POV HIPO
Aquella jinete me ha dejado intrigado, volar por más de 20 años, aun incluso cuando parecían existir tanta discordia entre los dragones y los humanos, pero como lo aprendí con los Defensores del Ala, las Doncellas Aladas y el resto de mis aliados, cualquier alianza es buena e importante de conservar, no estamos solos en esta batalla y eso es un alivio, seguramente sabremos de ella en otro momento. 20 años siendo un jinete, lo admito voy a la mitad del camino.
... en la base...
-Entonces... fuimos hasta allá... ¿por otra caja?- preguntó Brutacio mientras Patán golpeaba su cabeza contra la pared
-No lo sé hermano, pero creo que esto se está volviendo un cubo vicioso- bromeó la gemela – ¿entendiste? Cubo... vicioso- dijo mientras solo ella y su hermano reían
-Tranquilos, esta es de madera, si se puede abrir... espero- les decía haciendo una palanca a la tapa y votaba. Todos miramos hacia adentro había una llave con un papel. Sin más alternativa, abrí el papel.
"El conocimiento puede ser un enorme peligro o la mejor arma dependiendo de quien lo posea. El fuego es la clave, úsalo con cuidado... "
Tomé la llave y encajó a la perfección con la chapa, el cofre se abrió en el momento. Un artefacto cilíndrico hermosamente tallado con símbolos de los antiguos dioses, algunos dragones y algunas runas que no conocía... ¿Qué demonios es esto?
-¿Cómo funciona?- preguntó Heather, yo me detuve un momento a pensar.
-El fuego es la clave- me repetía –el hielo del espectro rompió la caja, quizá... Chimuelo- llamé a mi dragón poniendo el artilugio en la mesa –dame una llama baja amigo- el me hizo caso.
El artefacto comenzó a iluminarse y de repente proyecto un círculo de pura luz sobre la pared.
-¿Por eso casi morimos?- se quejó Patán decepcionado – ¿por una antorcha sofisticada?, bien me cansé de ustedes, me iré, haré mi propia base "la orilla de Patán" en donde la primera regla es que están prohibidas las cacerías de tesoros-
