"¿Estás nerviosa?" Su amiga la miró interrogante "Te reencontrarás con el tirador de triples conflictivo, tengo la sensación de que hará un gran partido mañana" Un leve rubor cubrió el rostro de Mayoko, que no pudo ocultar que un cierto brillo se apoderase de sus ojos.
Lo cierto es que hacía más tiempo del que le gustaría desde que había visto a Mitsui por última vez, y ya comenzaba a preguntarse si él se habría olvidado de ella, cosa altamente probable, ya que sabía que en aquellos momentos lo único que ocupaba la mente del jugador era el baloncesto, recuperar el tiempo perdido.
Tampoco era que ella quisiera entrometerse en sus sueños, pero era una absoluta hipocresía negar en aquellas alturas que se sentía altamente atraída por él. El joven Mitsui ocasionaba sentimientos en ella que nunca había sentido hacía ningún otro joven de su edad, ni siquiera podía molestarse en ocultarlo, al menos, no a su mejor amiga.
"Como mañana es sábado, la práctica del equipo de baloncesto durará más, llegaremos tarde a casa" Resopló la joven de cabellos rubios, debido a que su amiga no había proferido palabra alguna acerca de Mitsui decidió cambiar el tema de conversación.
Ambas caminaban por el pasillo de la preparatoria marchando al descanso, en busca del encuentro con Kyota y Jin, por primera vez en algún tiempo, iba a pasar el descanso en compañía de ellos.
"¿Quieres que veamos la práctica de Shohoku hoy?" Hacía mucho que no asistían a las prácticas de Shohoku porque solían llegar tarde debido al tren que debían coger para llegar, a veces asistían los fines de semana, y algún día entre semana aislado, pero de forma muy puntual.
"Solo puedes pensar en ir a ver Shohoku y ver a tu bello Mitsui, ¿Cierto?" Su amiga se sonrojó, y ella rio, le parecía encantadora la forma en la que reaccionaba cada vez que mencionaban al chico, su amiga era muy sensible "La de Kainan, necesito quedarme hasta el final de la práctica a darle algo a Maki"
Los ojos de Mayoko se abrieron de par en par al escuchar aquello.
"¿Hay algo que no me hayas contado?" En sus años de amistad, había dado por sentado que siempre había algo que Gina no contase, era reservada en muchos aspectos de su vida.
A pesar de ser su mejor amiga, ella ni siquiera llegó a saber todos los detalles de su ruptura con Sendoh, ni con la pelea con su madre. Pero a Gina había que quererla así, tal y como era. Sabía que Yohei conocía muchos detalles de su vida que ella no, y por supuesto que Hahanamichi, este al ser su hermano le resultaba más comprensible, sin embargo, del primero podría afirmarse que siempre sintió algo de celos.
Gina evitó contarle a su amiga sobre los descansos en la sala de piano, sí compartió con ella lo acontecido en la playa, aunque no con tantos detalles como a Mayoko le hubiera gustado, pero tampoco es que dispusieran de mucho tiempo, dado que Kyota y Jin llegarían en cualquier momento.
Los pocos datos con los que Mayoko contaba a cerca de la historia fueron determinantes para saber que el capitán del equipo de Kainan se había ganado algo de atención por parte de Gina.
"¿Y qué harás?" Preguntó interesada la joven de cabello castaño.
"Nada, simplemente lo esperaré y le devolveré la ropa que me prestó" Respondió sencillamente, quitando importancia al respecto.
Pudieron vislumbrar como a la distancia se acercaban Kyota y Jiin, el primero de ellos haciendo un gran escándalo mientras reía, seguramente por alguna broma que él mismo había realizado a su amigo, o porque ya se imaginaba ganando el premio al novato del año. El segundo de ellos, Jin, se acercaba mucho más comedido y avanzando a pasos tímidos pero certeros hacia ambas.
"¿Estáis preparadas para ver mañana a Shohoku morder el polvo?" Preguntó en un tono elevado, acompañado de su risa.
Mayoko sonrió levemente, al igual que hizo Jin, ambos estaban ya acostumbrados al carácter del joven. Jin observó con ternura la sonrisa de Mayoko, y esta pudo apreciar como el joven de piel pálida la observaba, le resultó inevitable recordar las palabras de su mejor amiga en las que le aseguraba que el joven tenía sentimientos hacia ella. Debía ser imposible, esperaba que lo fuera y no se estropease aquella amistad.
Ante las voces del joven de cabellos negros, Gina únicamente puso sus ojos en blancos, dejando salir un fuerte suspiro. Había ocasiones en las que se preguntaba si Rukawa sentía hacia su hermano, la molestia que ella sentía hacia Kyota.
"Quizás los que mordéis el polvo sois ustedes, Takezono es muy buen equipo, os sorprenderéis" Expresó mientras cruzaba sus brazos a la altura de su pecho "La estrella de Takezono os pateará, estoy segura de ello".
A medida que hablaba se arrepentía de lo que decía, no parecía una estrategia muy buena retar al Rey de los Equipos, además porque ella misma sabía que Oda no tenía el nivel de los mejores jugadores de Kainan.
Mayoko la miró parpadeando varias veces incrédula, no podía creer las palabras que estaba oyendo de su amiga, sobre todo, cuando ambas ya habían discutido al respecto, y habían concluido que Takezono no tenía ningunas posibilidades.
"¿De verdad piensas que esos buenos para nada tienen alguna oportunidad contra nosotros? Eso es porque nunca nos has visto bien jugar, o porque no tienes ni idea de baloncesto".
Quizás fue que Kyota tratara de poner en ridículo sus conocimientos de baloncesto, o fuera observar en la distancia como Kaori se acercaba a Shinichi Maki, que continuase con la discusión con aquel joven.
"Pues a lo mejor el que no tiene ni idea de baloncesto eres tú, porque llevo años viendo jugar a Oda, y es un jugador que se encuentra en una altura bastante superior a la tuya, en cuanto a técnica y calidad, así que respeta niño".
Los ojos de Jin se abrieron de par en par, no estaba acostumbrado a ver a Gina responder a las provocaciones de Kyota, y menos así.
Kyota buscaba las palabras correctas con las que responder a aquella última provocación, se disponía a hablar cuando Mayoko intervino adelantándose, intentando pacificar y relajar la discusión.
"Bueno nosotras hemos crecido viendo jugar a Oda baloncesto, y realmente lo hace muy bien, estamos deseando ver como se desenvuelve con un gran equipo como Kainan" Mayoko miró a Gina quien mantenía una mirada fija más allá de donde ellos se encontraban, cuestionándose qué estaría observando, no pensó mucho en las consecuencias de lo que iba a decir a continuación, por lo que lo dijo sin más "Además, Oda es muy buen amigo nuestro, bueno o al menos lo era, con la separación de preparatorias ha ido decayendo, y también con los conflictos amorosos".
La joven de cabellos rubios dirigió inmediatamente una mirada a su amiga, y esta sonrió tímidamente. Jin suspiró y Kyota miraba a una y a otra.
"¿Se puede saber cómo puede ser que una joven tan brusca y agresiva como tú, tenga tanto éxito entre los hombres?" Miró a Jin mientras realizaba reflexivo aquella pregunta en voz alta, intentando encontrar respuesta, pero este únicamente sonreía entusiasmado por el rumbo que la conversación había tomado.
Gina recordó aquello que Yohei le había dicho aquella mañana, eso de mi atractivo irrefrenable, pero evitó contestar a Kyota, volviendo a la clásica respuesta ignorándolo. Lo que sí llevo a cabo, fue mirar a su amiga con aire reprendedor, esta alzó sus manos en señal de disculpa.
"Bueno, he de decir que éramos muy chicos, y que el conflicto amoroso no tenía a Gina como protagonista, sino al otro hermano Sakuragui" Los ojos azules de la rubia siguieron aumentando de tamaño, incrédula ante lo que estaba oyendo, su amiga lograba a veces ser demasiado habladora.
Era cierto que el conflicto entre Oda y su hermano había detonado también una pérdida en la amistad de ambos, pero quizás el motivo determinante fue su aislamiento de todo aquello que tuviera que ver con el baloncesto tras la ruptura con Sendoh. Pero a pesar de ello, Oda si había sido un buen amigo, el joven había crecido estando en la misma clase que ella, y por aquel entonces, Gina era la única chica de la clase interesada en el deporte, por lo que había captado la atención del jugador de baloncesto y ambos habían logrado entenderse.
Cuando fueron creciendo, y se hicieron amigas de Yoko, descubrieron el interés de esta en el mejor jugador de baloncesto de la secundaria, y decidieron ayudarla a conseguir la conquista, a pesar de que después su hermano desarrollase sentimientos por ella, sabía de la volatilidad de su hermano al respecto de las chicas, y que los sentimientos de Yoko por Oda sí eran sinceros. Aquello le ocasionó una gran pelea con su hermano.
Las tres amigas comenzaron a asistir a los partidos de baloncesto, e incluso llegaron a formar parte del equipo de animadoras. Para aquel entonces, Oda ya se había fijado en la dulce Yoko, y si bien, continuaba sintiendo algo de interés en la enigmática Gina, esto fue siendo desplazado por los sentimientos que la castaña levantó en él.
Y así, fue durante un partido amistoso entre Takezono que conoció a Sendoh, sin saber todo lo que él supondría en su vida.
"Toda una rompecorazones" Exclamó Jin en un tono lo suficientemente alto como para ser oído por sus tres acompañantes, Kyota aún mostraba un semblante reflexivo mientras observaba a Gina, y esta se limitaba a estar cruzada de brazos e intentar ignorar la conversación, cuyo giro no le había gustado.
"Pero si Oda ni siquiera estaba interesado en mí" Alegó la protagonista de la conversación, sus palabras fueron puestas en tela de juicio por la expresión en el rostro de su amiga.
Mayoko rio, y quitó importancia a las declaraciones previas mientras observaba a su amiga, deseando que esta no se hubiera molestado.
En la mente de Gina, en cambio, aquello no había tenido tanta importancia como el haber visto a Kaori acercarse a Maki, y este haber aceptado algo en sus manos que no había podido vislumbrar desde la distancia. ¿Qué relación existía entre los dos?
Aquella pregunta permaneció en su cabeza durante gran parte de la mañana. Debido a que aquel día Mayoko no tenía práctica de baile, ambas fueron a la práctica del equipo de baloncesto.
Lo cierto era que viéndolos entrenar, era plenamente consciente de que Takezono no tenía ninguna posibilidad contra ellos. Ni siquiera podía afirmar que Oda tuviera más nivel que Kyota.
El color violeta de la camiseta del capitán resaltaba sus rasgos, podría jurar que la actitud del moreno parecía ser la de ignorarle, y evitar el contacto visual que ella pretendía encontrar desde que llegó al gimnasio. Aquel día pretendía entregarle lo único que aún había entre ellos, aquella ropa, que él le había prestado, con ello finalizaría cualquier vínculo entre ambos y podría alejarse definitivamente y no volver a hablar con él.
A medida que pasaban los segundos y observaba como enseñaba sus jugadas a los más novatos, se daba cuenta de que lo que quería no era aquello. No deseaba perder cualquier vínculo entre ambos, pero era la única solución posible para eliminar aquellos pensamientos que últimamente ocupaban su mente.
Podía percibir como Maki disfrutaba jugar en equipo, y como fomentaba entre sus compañeros que estos dieran su mejor esfuerzo, enseñarles nuevas técnicas, y mejorar, en definitiva. Aquello nunca lo había apreciado en Sendoh, un jugador también a servicio del equipo, pero mucho más solitario. Rukawa, en cambio, era muy diferente de ambos, si bien estaba segura de que él también disfrutaba jugando, podría afirmar que lo que movía al joven, no era disfrutar del juego, sino competir, ser el mejor jugador de baloncesto, una ambición sin límites.
Su mente se había centrado en la comparación de los tres jugadores, olvidando la existencia del resto del mundo, quizás el baloncesto estaba llegando a gustarle realmente.
Ni siquiera se había percatado de la presencia allí de Kaori, se encontraba lejos de ella, una vez Mayoko la alertó de ello, comenzó a percatarse de que había gente susurrando, mirándolas, probablemente dado al conflicto que hacía unas semanas se había producido entre ambas.
Odiaba llamar la atención de aquel modo, se cruzó de brazos.
"Realmente se ha propuesto conquistar a Maki, según lo que comentan en el equipo de baile" Gina suspiró restando importancia a ello, sin querer mostrar interés.
Dedicó una leve mirada a Kaori, y pareció apreciar que en la distancia ella la observaba, esperaba que no se quedase hasta el final de la práctica, no quería tener que dirigirse hacia el capitán delante de la multitud de estudiantes, y menos delante de ella. Si Kaori quería a Maki, lo tendría enterito para ella, la joven de cabellos rubios no planeaba entrometerse entre ambos.
Con la finalización de la práctica, Gina volvió a pretender hacer vínculo visual con el moreno, pero este parecía estar ignorándola. No le gustaba la idea de tener que ser ella la que se acercase a él a entregarle aquello. Si lo hiciera, no le cabían dudas de que debería escuchar durante un tiempo una serie de rumores.
Suspiró profundamente, bajo la atenta mirada de Mayoko, que pretendía describir cuál era la verdadera intención de su amiga, así como los sentimientos de esta hacia el moreno.
"Gina, prometí a mis padres que cenaría con ellos y no te puedo acompañar porque llegaré tarde" Se excuso la joven de cabellos castaños, debido a la rubia había mostrado la intención de esperar al joven de piel morena a la salida de este para entregarle la ropa y finalizar con aquello de una vez.
"No pasa nada, ve, corre, antes de que salga Kyota y quiera acompañarte camino a casa, de todas formas, no creo que tarde mucho en salir el capitán" Se había referido así a fin de evitar pronunciar su nombre, el gimnasio se había ido vaciando paulatinamente y ya solo quedaban algunos pequeños grupos y ellas.
Pudo apreciar como su amiga no quería dejarla sola, por lo que volvió a insistirle en que se marchase y no llegara tarde a la cena familiar. En cuanto a ella, estaba segura de que la tía Yukiko ya habría llegado y se estaría preguntando por ellos, ya que su hermano podría jurar que estaría realizando un entrenamiento nocturno previo al partido que tendría lugar el día siguiente, por lo que tampoco estaría en casa.
Los jugadores fueron saliendo, pero no parecía salir a quien ella estaba buscando. Esperaba a una distancia lo prudencialmente lejos como para no ser observada por los jugadores que salían, pero sí observarlos y asegurarse de que viera a Maki salir y pudiera dirigirse a él.
Había recogido una flor de cerezo que había caído del árbol directa hacia el suelo y se encontraba dándole vueltas en su mano izquierda, mientras que en la derecha se encontraba su maletín y la ropa que debía entregarle a Maki. Realmente las flores de cerezo eran tan hermosas, como frágiles.
Cuando elevó la vista y dejó de observar la flor entres sus manos, apreció la figura del hombre al que estaba esperando, dejó caer de sus manos la flor de cerezo y se dirigió a paso rápido hacia él, mientras este apagaba las luces del lugar, había sido el último en salir.
Una vez estuvo lo suficientemente cerca paró de andar, y esperó a que este se girase y la viera. Cuando así lo hizo, le pareció apreciar un leve sobre salto en el moreno, la presencia de la joven lo había sorprendido.
Gina no pudo evitar dejar escapar una leve sonrisa al observar aquel gesto. Como si aquello hubiese tenido un efecto contagioso en él, sonrió también manteniendo fija su vista en ella y observando cada detalle de su rostro.
Ella apreció como siempre que lo veía en uniforme, lo bien que el blanco le quedaba, nunca habría creído que pensaría que un uniforme podría resultar favorecedor para alguien, pero lo cierto era que aquella camisa blanca y corbata burdeos resaltaban los rasgos del moreno. Algunos mechones cortos caían sobre su frente adornando su rostro, fruto de la reciente ducha que había tomado y que sus cabellos aún se encontraban mojados. Realmente, era bello.
Su corazón había comenzado a latir fuerte mientras ella intentaba buscar las palabras adecuadas a fin de sonar fría y firme. Él la observaba expectante, si bien sabía cuál era la intención de la joven, pretendía esperar a que ella comenzase a hablar.
"Toma" Fue lo único que dijo tras haber pensado en ello mientras cedía la bolsa en la que se encontraban las pertenencias del moreno, este se limitó a elevar las cejas y a recibir en sus manos aquello.
Una vez el moreno hubo aceptado su ropa, ella se dispuso a alejarse, pero él habló y captó así su atención. Realmente no pretendía que su despedida fuera con aquellas breves y toscas palabras, porque Shinichi Maki sabía que Gina pretendía aquello fuera una despedida.
"Es muy tarde debería acompañarte" Pudo apreciar como los ojos azules de la joven se abrieron levemente fruto de la sorpresa "No es seguro que andes sola por la noche por las calles, y ya sé dónde vives, así que antes de que te niegues, quiero que sepas que voy a acompañarte igualmente".
Shinichi Maki no iba a aceptar un no por respuesta, desde luego, no era el tipo de persona que aceptaba un no por respuesta, pero ella tampoco iba a dejarse vencer fácilmente.
"Sé defenderme sola" Alegó mirándolo desafiante.
Aquella mirada, esa mirada desafiadora que le lanzaba en ocasiones, era difícil de sostener.
"Nunca lo he dudado"
"Tus palabras no son acordes a tu actuación entonces" Aquello era una batalla perdida, por ello se limitó únicamente a encogerse de hombros, mientras la observaba.
"Puede ser, pero no te irás sola".
Realmente, Gina Sakuragui era una caja de sorpresas. Allí se encontraba, tras haberlo esperado durante toda la tarde, frente a él, sosteniendo su mirada de forma desafiante. Simplemente sorprendente.
"Esto es tuyo" Dijo finalmente el joven, mientras le tendía una bolsa en cuyo fondo se encontraba su vestido delicadamente doblado, ni siquiera se acordaba de ello, asintió levemente.
Dejó escapar un gracias casi imperceptible para los oídos del moreno que comenzó a andar. Gina continuaba estática.
"Vamos, sino hoy no voy a cenar" Dijo tras descubrir que la rubia seguía estática en su posición, ella parecía estar pensando algo.
A medida que comenzó a andar a su lado en silencio continuaba dándole vueltas a algo en la cabeza.
"¿Lo has hecho a propósito?" Miró levemente a su acompañante y pudo ver como una leve sonrisa de suficiencia se formaba en sus labios dejando entrever sus blancos dientes, él sabía a lo que se refería porque realmente lo había hecho a propósito.
Durante toda la práctica había evitado mirarla, establecer cualquier contacto con ella, sabía que ella pretendía que aquel fuera el último día que hablasen, por lo que pretendía aprovechar dicha oportunidad para conocerla mejor y convencerla de que se equivocaba al alejarlo. Por ello había tardado más de lo que habitualmente hacía en salir, esperando poder utilizar la excusa de ser demasiado tarde como para irse sola y poder acompañarla.
"No te entiendo" Dejó escapar entre sus labios la rubia a medida que comenzaba a andar junto al joven de piel morena, este frunció el ceño interrogante, por lo que ella se explicó "¿Por qué insistes en acercarte a mí? No sé quizás yo esté siendo exagerada, pero me da la sensación de que no me dejas alejarme" Daba voz a sus pensamientos a medida que andaba y miraba al suelo, aunque en ocasiones le dedicaba una mirada escrutiñadora al rostro del moreno.
"La pregunta no es si quiero o no acercarme, es ¿por qué te alejas tú?".
No obtuvo respuesta, ¿cómo podía responder a ello?, porque simplemente no tenía ganas de conocer a gente nueva, o porque la última vez que se permitió acercarse a alguien salió considerablemente herida. Pero Maki no era como el resto, él la respetaba, le daba espacio, no le preguntaba, no le presionaba.
Y, sin embargo, aún sentía esa extraña sensación que le parecía indicar que ella solo era un reto para el mvp de las preparatorias de Kanagawa. Una vez lo dejase acercarse, él dejaría de tener interés en ella y se marcharía con su séquito de admiradoras.
No quería seguir la conversación hacia el camino que esta estaba tomando, por lo que se decidió por cambiar de tema.
"¿Crees que Shohoku tenga posibilidades contra Shoyo?" Realmente no le importaba mucho su opinión al respecto, ella conocía las capacidades del equipo rojo y sabía que ganarían, pero sería bueno conocer la opinión de un antiguo rival de Shoyo, y así examinar hasta que medida el miedo de los chicos era justificado, además de cambiar de tema y evitar que el moreno continuase acercándose a ella en sus preguntas. Pudo apreciar un leve suspiro escapar de los labios de Maki, quizás era resignación ante el brusco giro que la conversación había tomado.
"El otro día me sorprendieron contra Tsukubu, realmente no esperaba ese desempeño, tu hermano es muy bueno de hecho en los rebotes, creía que era un principiante" Gina dejó escapar una leve sonrisa, cómo era posible que Hanamichi los engañase a todos, él realmente sí era un principiante.
El joven de ojos color café se detuvo observando los rasgos de la joven cuando se sonreía, no era algo que pasase con habitualidad, pero realmente podría jurar que se veía bellísima.
"Bueno Shinichi Maki, eso es porque mi hermano realmente es un principiante, no dejes que ese pelirrojo conflictivo engañe a un experto, como eres tú".
Hasta el momento había desconocido aquella faceta más cómica de la joven que se encontraba ante él.
"¿Me consideras un experto entonces?" A Gina le pareció apreciar cierto deje de humor en su pregunta, no le parecía que a pesar de sus logros Maki fuese una persona arrogante.
"Bueno son datos objetivos, si lo negase sería negar la evidencia" Elevó sus manos en señal de inocencia "Y eso solo lo hacen los necios".
"Pues dile a tu hermano, de parte del grandioso Shinichi Maki, que considero tiene un gran potencial, y que me hubiera gustado jugar contra él, pero no creo que consigan vencer a Shoyo mañana, sería una hazaña sorprendente si lo hiciesen.
Con aquellas palabras las facciones de Gina volvieron a su habitual seriedad, pensó en como su hermano debía estar en el gimnasio aún en aquellas horas practicando para mañana, en lugar de estar en casa descansando, y no pudo evitar sentirse mal al respecto.
Miró a su acompañante por unos instantes, y volvió a pensar en su hermano. Realmente qué pretendía, ir a casa y esperar hasta que Hanamichi decidiera aparecer, eso si decidía ir a la casa a dormir y no se quedaba a saber dónde, no, no quería aquello.
"Maki, no voy a ir a casa" Pudo ver como los profundos ojos marrones del joven la estudiaban, habitualmente no daría explicaciones, pero sin saber muy bien el motivo, se sentía algo forzada a darlas "Hay algo que tengo que hacer" El rostro del moreno reflejaba sorpresa y un cierto atisbo de preocupación.
"¿A estas horas? No me siento a gusto dejándote sola, ¿Puedo acompañarte?"
"Lo siento, es algo que debo hacer sola" Parecía que el moreno accedía a su petición, por lo que se disponía a darse media vuelta para cambiar el rumbo de sus pasos, cuando el moreno le dedicó una última pregunta.
"¿Te veré mañana?" ¿Realmente nunca iba a darse por vencido? Gina se encogió de hombros, por supuesto que asistiría al partido de su hermano, pero no podía garantizar que se lo encontrase allí.
Finalmente, se giró y el capitán del equipo de la preparatoria Kainan se mantuvo durante unos instantes observando como la larga melena de color oro desaparecía en la distancia.
Suspiró al encontrarlo, sabía que lo encontraría allí, era la cancha a la que solían ir algunos fines de semana a practicar. Se apoyó en la verja de alambre que delimitaba la cancha de baloncesto, estaba jadeando, realmente había corrido demasiado a fin de llegar a tiempo antes de que se fuese y lograr encontrarlo.
El pelirrojo maldijo al no conseguir que el balón entrase con su tiro sencillo, ella lo observó mientras en silencio entraba en el recinto a aire libre cercado por una valla de alambre.
"Deberías dejar eso" Su hermano se sorprendió de verla allí, pero no hizo comentario al respecto.
"Yo sé que soy un genio, pero hasta los talentosos tenemos que practicar hermana" Sonrió ante la carcajada que su hermano profirió tras aquellas palabras.
"No me refiero a que dejes de practicar, me refiero a que dejes de practicar esos tiros tan extraños que haces, y te centres en otra cosa" Su hermano la miró interrogante.
"¿No quieres que venza a Rukawa? ¿Tú también estás del lado de ese zorro apestoso?" Los ojos de Gina se pusieron en blanco, agradecía todos los días de su vida que hubiera sido dotada de una gran paciencia y comprensión, sin esas características sería incapaz de entender y tener tan buena relación con su hermano.
"Quiero que venzas a Shoyo, y eso pasará si te centras en tus mayores virtudes" Ante la incomprensión que podía leer en el rostro de su hermano, decidió explicarse en mayor profundidad "Voy a lanzarte el balón desde diferentes puntos, y tú así practicarás los rebotes que llevarán a Shohoku a las nacionales".
Aquella era una de las pocas veces que veía la seriedad reflejada en el rostro de su hermano, cuando esto acontecía un extraño sentimiento emergía en ella. Sentía la importancia que tenía este deporte para su hermano, aunque ni este mismo fuera aún consciente, incluso si lo negase y afirmase que todo ello era por Haruko. Podía ver en la seriedad de sus facciones que el baloncesto estaba comenzando a hacerse un hueco importante en su vida, lo que implicaba que ella estuviera para él en todo lo que necesitase.
"Es tarde melliza, deberías ir a casa".
La negación de Gina con la cabeza fue suficiente para que su hermano entendiese que eso no iba a pasar. Siguió con la mirada a su hermana, mientras esta rescataba uno de los balones perdidos en el suelo y comenzaba a votar el balón, para lanzarlo una y otra vez durante aquella noche.
El sonido de la puerta de madera de la casa cerrándose fuertemente asustó tanto a tía como sobrina. Gina miró asustada a la hermana de su padre, y esta se elevó dirigiéndose al pasillo, para descubrir al pelirrojo avanzando hacia ella, podría jurar que nunca había visto a su sobrino con aquella ira en los ojos.
"Apártate" La tía Yukiko pretendió interponerse, evitar que entrase en la cocina y se enfrentase con su hermana, en aquellas alturas, ambas ya podían suponer el motivo de la ira del joven.
Sin siquiera realizar un gran esfuerzo avanzó dejando atrás a su tía e introduciéndose en aquella habitación, descubrió a su hermana, con su vestido de negro, observándolo con lágrimas en los ojos, pero en aquel momento nada le importaba. Ni siquiera que hubieran enterrado a su padre horas antes.
"Tú lo sabías" Avanzó hacia la joven que se encontraba de pie frente a él, posicionó ambas manos en sus brazos forzándola a mirarlo "Lo sabías" El sollozo de la joven no fue ni siquiera audible para su hermano.
"Hanamichi suéltala" Ordenó su tía a sus espaldas, pero no podía entrar en razón.
"¿Por qué no me lo dijiste?" El silencio de su hermana lo enfadaba aún más, las lágrimas caían de sus ojos sin que nada pudiera frenarlas, pero el rostro de él en cambio solo mostraba enfado, una ira que amenazaba con devorarlo, el llanto aumentó, y él elevó la voz "Habla" Ordenó, su tía intentaba coger el brazo del joven y que este redujese la presión del agarre sobre su hermana.
"No sabía cómo hacerlo" Susurró, aún en llanto.
"¿No sabías cómo decirme que mientras papá sufría un infarto nuestra madre se acostaba con tu maldito profesor de piano?" Su voz sonaba alta, y su rostro era acorde a su estado, en sus brazos, su melliza se deshacía en lágrimas, hecho que lo molestaba aún más, mientras él se había culpado por no estar, por no haber podido ayudar a su padre debido a una de sus peleas callejeras, su madre tampoco había acudido, porque se encontraba con un amante, que mientras él desconocía que tenía, su hermana sí lo sabía, y se los había ocultado tanto a su padre como a él.
"Hanamichi que sueltes a tu hermana" Las palabras de la mujer eran ineficaces "No te das cuenta que no supo qué hacer, para ella tampoco fue fácil" Intentaba apelar a los sentimientos de su sobrino y que este soltase a su hermana, pero no lo conseguía "Hanamichi por favor, Gina jamás querría haceros daño" La aludida no podía parar de llorar, pero dejó de mirar al suelo para ver a su hermano y descubrir el odio y decepción en el rostro de este, en aquel momento pensó que lo había perdido para siempre.
"Lo siento" Susurró lo más alto que su voz rota y los sollozos le permitieron.
El pelirrojo tragó saliva al oír aquellas palabras, su tía había comenzado a liberar algunas lágrimas de sus ojos y continuaba implorándole que se calmase.
"A partir de ahora, tú no eres mi hermana, tú mi familia, tú no eres nadie" Acercó su rostro al de la rubia para decir aquellas palabras con mayor énfasis, en el rostro del pelirrojo no quedaba rastro de las lágrimas que los dos últimos días había emitido mientras se culpaba de la muerte de su padre, cosa que continuaría haciendo por mucho tiempo más.
Soltó a su hermana liberándola de su agarre, esta tragó saliva mirándolo, intentando procesar aquellas palabras tan duras emitidas por él, y deseando encontrar en sus ojos arrepentimiento por haberlas pronunciado, un arrepentimiento que era invisible, porque su hermano realmente pensaba eso de ella.
Sus piernas incapaces de sostenerla por más tiempo dejaron de mantener su peso, y su cuerpo calló sobre sus rodillas, con un llanto aún más profundo, y allí quedó sumida en la más absoluta miseria, mientras su tía conocedora de la situación intentaba calmarla o al menos intentar consolarla.
Bueno el cap termina un poco triste, prometo pronta actualización y más feliz jiji. Me parecía necesario tratar estos aspectos de la vida familiar de los Sakuragui, ya que mi intención no es que esto sea un fic solo romántico, sino que también trate los valores de la amistad y la familia, y como a pesar de todo el perdón siempre es la mejor alternativa. Espero como siempre, no decepcionaros, y que tengáis un genial fin de año, y demos comienzo a un nuevo año que traiga mucha felicidad y salud para todos. Muchas gracias por leer, especial mención a memoriesofkagome (mi gran motivación a seguir escribiendo).
Nos volvemos a ver tan pronto como la universidad me deje, besitos :)
