.
.
14
.
¿Cómo le va a importar a Taichi estar manchado? ¡Eso no puede más que sus ganas de ganar el juego! Sí, quizá arruine el cuarto uniforme de fútbol de la semana, pero le dijeron que la próxima vez le tocaría a él limpiarlo y seguro que su madre se pone contenta cuando vea que sabe lavar ropa, ¿a que sí?
Hay que verle el lado bueno a todo.
Así que Taichi corre, escondiéndose entre árboles y cabañas, deja atrás la fuente y encuentra una caja grande y medio vacía detrás de la cabaña del comedor. Se mete dentro y se queda muy quieto, sin hacer ruido.
Eso hasta que escucha algo. ¿Hay alguien llorando?
Levanta la tapa de la caja un poquito y ve a una niña pelirroja sentada en un banco.
—¿Qué te pasa? —pregunta.
Ella da tal respingo que casi se cae del banco.
—¡¿Qué hacíais ahí?!
—Estoy jugando al escondite. ¿Por qué lloras?
Sora baja la cabeza y, con el pie, hace dibujos en la tierra. Taichi sale de la caja, dándole igual el juego ya, y se sienta a su lado. Le pone una mano en el hombro.
—No pasa nada —le dice.
—Si no sabes por qué lloro —murmura ella, limpiándose las lágrimas.
—Es lo que siempre me dicen cuando lloro. —Sora sonríe un momento, después suspira.
—No me dejan apuntarme al equipo de fútbol.
—¿Por qué?
—Porque soy chica. —Taichi frunce el ceño y abre la boca, completamente indignado.
—¿Y eso qué importa?
—Pues que no se puede.
—Qué tontería.
Sora se encoge de hombros y él la mira un momento. Entonces llega el niño que se la queda y señala a Taichi, riendo. No le importa, porque le ha dado una idea de cómo animar a la niña pelirroja.
—¡Tú la llevas! —dice, tocándole el brazo y echando a correr—. ¡Cuenta hasta cincuenta!
El problema es que Sora no sabe quiénes están jugando, más que Taichi y el otro niño.
Decisión:
-Sora juega al escondite. (Ve al capítulo 19)
-Sora no juega al escondite. (Ve al capítulo 18)
