Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Me miras y el universo de tus ojos me lo cuenta todo, me hablas y me preguntas al oído si te quiero un poco,me abrazas y tus palabras son: ¿Qué pasará mañana cuando te hayas ido? ¿A quién podré contarle que te siento lejos? Mañana se dormirá el amor y guardará sus rosas para cuando brille el sol.
-Si tú te vas...- Y yo te diré temblando la voz, el tiempo va deprisa y ese día que soñamos vendrá
- ¿Qué voy a hacer? - Apaga la luz, la noche está marchándose ya... – Que pasará mañana, Jose Luis Perales
Bulma terminó de bañarse, sabía que el orgulloso Saiyan llegaría en cualquier momento por la ventana, ella ya había acomodado en una cápsula muchos trajes de pelea y ropa interior suficiente, así como guantes y botas, para que su pareja no sufriera de incomodidades. ¡Cómo lo amaba!
Y esa era precisamente su perdición, saber que ella estaba más que perdidamente embelesada de ese orgulloso y esquivo Saiyan. No tenía certeza de que él la amara, ciertamente nunca se lo había dicho con palabras, pero sus acciones le hablaban de todo eso que el guerrero callaba.
Suspiró, ella sabía desde que decidió estar con él que en ese sentido no sería nada fácil. Lo intuyó desde que vio cómo Milk sufría con alguien tan noble como su amigo Gokú, que sin querer lastimar a su esposa a veces era también un ser tan frío e indiferente con ella a su modo; por lo que no podía esperar menos del Príncipe Saiyajin en ese aspecto.
Estaba perdida en sus pensamientos peinando su azul y frondosa cabellera cuando el sonido casi imperceptible de las botas de su pareja irrumpió la quietud de su cuarto -Ya está todo listo- fue lo que dijo en voz alta al silencio reinante de su habitación, pues la figura del Saiyan seguía oculta tras las cortinas ondeantes del balcón - El estuche con cápsulas está sobre el buró ¿Te quedarás hoy conmigo? - Fue todo lo que ella volvió a decir antes de pararse de su tocador y caminar decidida hacia el balcón.
Él fue más rápido y ya la tenía sostenida y pegada a la pared invadiendo sus labios antes de que ella pudiera reaccionar. Lo abrazó con fiereza y le devolvió los besos salvajes con el mismo ímpetu que él.
Eso lo desconcertó un poco, por lo general ella aceptaba la sumisión y lo dejaba hacer y deshacer a su antojo, pero esta vez sintió algo salvaje e insondable en la mujer.
Una necesidad imperiosa de la hembra de besarlo, eso solo lo encendió más y en un solo movimiento rompió la ropa interior molesta que cubría la deliciosa piel de la ojiazul.
Su olor era bastante más fuerte y adictivo que de costumbre, comenzó a morder con suavidad su cuello, haciendo que ella se perdiera en un mar de sensaciones placenteras -Ahhh Vegeta- fue todo lo que ella podía decir. Las manos del hombre ya reclamaban sus delicados senos y su boca comenzaría pronto ese juego pasional perdiéndola en el placer.
La cara de Bulma era poesía pura para el Saiyan, estaba sonrojada y sus ojos hablaban del gozo perfecto que sentía, la veía gemir y suspirar entreabriendo esos sensuales e hinchados labios rojos, debido a los besos salvajes y demandantes del hombre.
Comenzó a delinear con su legua la aureola rosada de uno de los pezones de la mujer mientras ella se mordía los dedos de una de sus manos tratando de contener el gemido tan fuerte que pugnaba por salir desde el fondo de su garganta. Él comenzó a succionar placenteramente esos bellos montes que amaba, mientras la sentía retorcerse de placer bajo sus brazos, su cola presta comenzaba a masajear el clítoris de la mujer haciendo que los cálidos jugos de la hembra comenzaran a salir en mayor abundancia, llenando el aire de la sensual esencia de esa diosa.
Ella no quería ser la única que perdiera la cabeza ese día, sabía perfectamente que él estaría lejos y en compañía de sus colegas. Por lo poco que él le había contado sabía que existían asteroides como puntos de parada entre rutas comerciales, dedicados al placer. No era ninguna ingenua y aunque confiaba en él quería mandarlo lo más satisfecho posible, quería dejar en él su esencia marcada, que no la olvidara ni a ella ni a su hijo.
Estaba perfectamente consciente de que el universo podía ofrecerle mejores cosas al príncipe de los saiyajines de lo que la tierra podría ofrecerle, así que le ofrecería todo cuanto pudiera ofrecerle en ese acto puro de amor.
Sabía que con él las palabras no funcionaban, pero sí las acciones, así que la humana se disponía a darle a su esquivo guerrero una despedida al estilo saiyan. Dejando su mensaje claro y esperando le generara una promesa de retorno a su lado.
Recobrando el autocontrol que pudo, se separó del Saiyan y lo aventó a la cama, él sorprendido sonrió. Por algún motivo le gustaba la agresividad que esa hembra débil le mostraba.
Quería perderlo en sensaciones placenteras, llevarlo por caminos y vericuetos no conocidos por él. Seducirlo con él alma, hacerle el amor con él corazón, dejar su huella indeleble en su memoria.
Ella tomó su miembro entre sus suaves senos y comenzó con maestría y sensualidad a darle placer mientras se inclinaba sugerentemente frente a él. Había puesto estratégicamente desde antes el espejo de cuerpo entero tras ella, así la imagen que él recibía era celestial.
El príncipe Saiyajin casi termina en ese mismo instante estaba semi sentado sobre la cama con la mujer frente a él, apretándolo placenteramente y gracias al espejo podía ver el delicioso trasero de ella, así como las delicias que esa ninfa tenía mostrándose cual flor abierta, húmeda de solo ver tan magnífico portento entre sus gloriosos senos.
De pronto ella comenzó a besar, a lamer y a succionar. Por un lado, con la boca succionaba y apretaba la zona erógena más sensible del saiyan haciéndolo volar en un mundo de placer, mientras con la otra mano jugaba suavemente con esa cola traviesa del saiyan que estaba rendida ante ella.
Definitivamente no iba a aguantar más, el hombre gimió fuerte mientras sentía su semilla salir e invadir la garganta de la mujer ¡Demonios! Pensaba el príncipe, es definitivamente celestial. Como pudo recupero el autocontrol, se sentía aún mareado del tremendo orgasmo que tuvo al venirse en la boca de esa ninfa etérea que lo engatusaba con sus artes amatorias.
Vio el rostro aun ruborizado de la mujer y cómo con la punta de su dedo limpiaba sensualmente una gota de su semilla que escurrió por la esquina de los labios y como sensualmente chupaba ese dedo con deleite, aún estaba ella en esa pose sensual mientras hacía ese gesto, esos diamantes azules brillaban reflejando la lascivia que la mujer sentía.
Se sentía en el quinto cielo, colocó a la mujer sobre el colchón obligándola a poner rodillas y manos en este y dándole la espalda a él. Ella ya podía anticipadamente sentir el impacto de ese viril miembro al embestirla, se preparó curvando más hacia él su trasero blanco y suave; él sonrió maliciosamente, leyendo la necesidad anticipada de la hembra de ser penetrada así que la haría sufrir un poquito más encendiendo esa hoguera, donde ella lentamente se quemaba.
Empezó a besar sensualmente su espalda mientras su cola comenzaba a rozar las piernas de la mujer, sacándole los mejores acordes musicales en esos gemidos intensos, comenzó a recorrer toda su nívea y suave piel, recorriéndola entera, grabándose cada centímetro, cada recoveco de ese sueño hecho mujer.
Con una mano comenzó a embestirla con los dedos, con la otra acariciaba suavemente esos preciosos tormentos que eran sus senos y que lo hacían perder la cabeza, mientras su boca bajaba por su perfecta y sensual espalda arqueada, la besaba, succionaba, mordía, saboreando ese dulce, y tentador sabor de la hechicera que lo tenía atado a sus deseos.
Ya la tenía casi recostada de frente con ese bello y sensual trasero en el aire, el comenzó a bajar los besos más allá de la espalda baja de la fémina, amaba encenderla. Masajeaba con suavidad las nalgas abiertas formando el más erótico corazón, mientras seguía bajando satisfaciendo por fin, esas ganas que venía conteniendo desde hace tiempo de besarlas, de morderlas, de lamerlas.
Decidió besar casi succionando el clítoris mientras su lengua expectante se hundía con devoción dentro del centro de sublime placer de la mujer, el corazón de ambos latía desbocados, la sintió temblar tan pronto su lengua profanó ese lugar sagrado, como si fuera una fuente de aguas vivas la sintió vibrar entregándole su esencia.
Nunca se habia rendido ante una fémina como lo hacía con esa sirena, mientras ella perdida en tan majestuosas muestras de placer simplemente creía morir por el fuego que la consumía toda. Ya no le importaba si sus gemidos se escuchaban por toda la corporación. Hacía muchas caricias que el recato había quedado fuera de esa habitación.
El Saiyan sintió cuando ella se corrió en tremendo orgasmo mientras le regalaba en abundancia el elixir que satisficiera la sed quemante que sentía de ella en su pecho, por lo que tan deliciosa esencia en abundancia fue gustosamente recibida.
La vio estremecerse casi acostada sobre sus pechos mostrándole sus atributos traseros y su delicioso centro abierto cual flor y que en esa pose se veía tan erótica y sensual, tan indefensa y presta a saciar los más demandantes deseos del saiyan. Mientras la veía como mordía la almohada y sus brazos extendidos seguían estrujando en puños fuertemente cerrados sobre las cobijas a las que se asió para soportar tan violento orgasmo.
No le dio más que pocos segundos a la mujer para recuperarse cuando con un brazo la levantó en vilo dejándola de rodillas aun dándole la espalda a él, quien arrodillado también detrás de ella le separó las piernas y sin darle más que un instante, invadió de un solo golpe todo su ser.
Ella gritaba más que gemir del placer tan excelso que estaba recibiendo mientras con sus ojos casi en blanco por los espamos que la recorrían, sentía que en cualquier momento otro orgasmo la golpearía. Sentía sus pechos moverse libres rebotando mientras era salvajemente penetrada, ella se vio y lo vio por medio del espejo que ella misma hubiera colocado.
Era una escena tan pecaminosa que ella misma se excitaba más de verse en ese estado, mientras sonrojada con los labios abiertos gemía, el por detrás con los ojos negros penetrantes puestos en su reflejo, devoraba su oreja y la veía con devoción, adorándola mientras seguía reclamando ese cuerpo blanco y frágil.
De pronto el Saiyajin la volteó aventándola suavemente de espaldas a la cama, le abrió las piernas y la alzó hasta la altura de él, que seguía arrodillado y comenzó a embestirla de nuevo, ella se veía vulnerable, hermosa y totalmente expuesta, sentía sus entrañas arder en fuego y placer.
Jamás en la vida humano alguno podría aunque quisiera, darle la mitad del placer que ese sensual y masculino extraterrestre le daba -Ahhhh Príncipe – decía entre gemidos - Eres mía, solo mía, ¡dilo!- le ordenaba excitado el saiyajin– Ahhh...pri...Ahhh... Prii... príncipe... soy ... Ahhh ... solo tuya...- decía ella con dificultad entre gemidos.
Cuando sintió que ya no podría más y que se desmayaría de tanto placer recibido, sintió las contracciones de su cuerpo al acercarse un orgasmo explosivo, él también lo sintió. La mujer ya de por sí era bastante estrecha, sintió como ella lo apretaba fuertemente obligándolo a entregar su preciada semilla -Ahhhh Bulmaaaa- Fue lo único que él pudo decir antes de caer suavemente sobre ella, tratando aun cuando estaba cansado de no aplastarla.
Después de un considerable tiempo donde los dos descansaron en esa posición, ella al fin abrió esos majestuosos ojos azules y pudo ver el profundo y abismal negro ónix de esos ojos que la miraban y que parecían atravesar su alma.
A pesar de que él sabía que tenía que irse, una parte de sus ser se negaba rotundamente a dejarla, ya mañana lucharía contra esos absurdos y estúpidos sentimientos, por ahora apagó su lado racional y se perdió admirando el profundo cielo de esos ojos que lo miraban dulcemente.
Él sabía que no podría disfrutar del edén que ese ángel le ofrecía por un lapso de 2 meses y aunque él mismo se auto engañara que no era importante, la verdad era que su cuerpo, su alma y su mente no querían apartarse de ella y un instinto primitivo se apoderaba de él, cual macho dominante quería tenerla cerca y cuidar de esa hembra y de la cría que gestaba.
Ella se aferró más a él y enterró su cara en el pecho fornido que la protegía entre sus brazos. El la separó un poco delicadamente y puso su mano sobre su vientre, comenzaba a verse un pequeño casi imperceptible bulto en el vientre anteriormente plano de la mujer, pasaría casi un mes más antes de que comenzara a formarse realmente el vientre en ella.
Era tan deliciosa y perfecta. Comenzó a transmitirle energía a su vástago, de alguna forma por medio de su ki, el príncipe de los Saiyajin hablaba con su progenie y le hacía saber que estaría alejado de ellos, que se mantuviera tranquilo mientras él no estuviera cerca.
Sentía la fragilidad de la hembra y aunque ella se cuidaba de no decírselo y de hacerse la fuerte, él la conocía tan bien que sabía que ella estaría vulnerable a su partida. -No tengas dudas mujer, volveré- fue lo que él dijo.
Ella lo miró sorprendida a los ojos, no sabía cómo él lograba leerla tan transparentemente; sostuvo entre sus manos cariñosamente la cara de su hombre mientras le decía – Eres fuerte, sé que estarás bien, no temo por tu seguridad temo más por la seguridad del universo- decía ella sacándole una media sonrisa ladeada al orgulloso hombre.
– Eres un hombre del universo, conoces mucho y es por eso que sé que hay mil maravillas allá fuera que podrían seducirte, no temo que algo te pase pero sé que hay mil placeres y tesoros por descubrir en el vasto universo. Aun así cuando cualquiera de estos se muestre atractivo y más placentero que lo que dejas atrás, no te olvides que a lontananza estaremos nosotros dos esperando por ti...- Fue lo que ella dijo antes de darle un beso tan dulce y suave que hizo vibrar el corazón del Saiyan.
El no entendía como esa diosa que fue creada con el color de la luna y que en los ojos poseía la belleza y elegancia conjunta del azul del mar y del cielo terrestre pudiera adorarlo así. Simplemente no lo entendía.
Pero sabía que sus palabras eran ciertas y por más que él renegara y huyera a lo más recóndito del universo, en lo profundo de su ser sabía que ahora contaba con el apoyo incondicional de dos seres que ahora se encontraban temporalmente en el cuerpo de una sola persona.
Siguió besándola con ternura otro rato y sintió su masculinidad revivir. Esa mujer lo ponía siempre en un éxtasis tal que, aunque él reconocía su fuerte virilidad, nunca había sentido tanta urgencia por una hembra como le sucedía con ella.
Pero a diferencia de momentos antes, no sentía el erotismo dominarlo, vio a través de los diamantes azules que lo miraba y supo que ella lo esperaba, no querían consumirse por el fuego de la pasión, sino de la ternura, de la belleza, del romanticismo, del amor...
Olvidó todo cuanto lo atormentaba, dejó de lado el hecho de que él fuera el príncipe de los Saiyajines y ella solo una débil y vulgar humana. Olvidó el hecho de que ella estaba gestando una vergonzosa cría de acuerdo con los estándares de su raza: un híbrido mitad humano, mitad Saiyajin.
Olvidó sus planes, sus intereses, se dejó caer en el azul misterio que lo envolvía en esa mirada anhelante y amorosa; la besó profundamente con cariño, la sintió estremecerse dulcemente, con cuidado y ternura abrió las piernas de la mujer y con una dulzura que no sabía siquiera que existía en él, le hizo el amor. Entre besos, caricias, susurros dulces dichos a media voz en otra lengua, se dejaron consumir en ese fuego que después de la pasión venía a clamar y exigir su parte, el amor no dicho, pero demostrado antes de la separación temporal de los amantes.
Cuando terminaron nuevamente el bello acto hecho con una dulzura inusual jamás vista por ella en él, volvió a abrazarla colocándola sobre su pecho, sólo quería abrazarla, protegerla, adorarla.
Ella vio como esa profunda y penetrante mirada la abrazaba con solo mirarla, sintió los dedos del saiyan acariciar suavemente con las yemas, su cara recorrerla, los párpados, la nariz, sus labios, su delicado mentón.
El Saiyan sentía que el corazón se le salía del pecho, se sentía tan bien estar con ella – Prometiste que te mantendrás ocupada haciendo las mejoras a la cámara de gravedad mujer. Tienes mucho por hacer, no sentirás el tiempo cuando pase, cuando menos lo esperes estaré aquí de nuevo- fue lo que en un susurro ronroneante el saiyan le dijo, mientras suavemente seguía acariciando su cara.
Ella lo miró, se sentía tan plena, tan completa dentro de los brazos de su amado guerrero. Lo amaba tanto y su corazón se embriagó de una paz inefable, con la certeza de que a él le importaban ella y su hijo.
Notaba la ternura y el amor que él no era capaz de poner en palabras, lo vio tomar su mano acariciarla suavemente y de un momento a otro en un gesto inaudito, besó esa delicada mano suave y lentamente. Lo ojos de la peliazul se abrieron sorprendidos y un enorme sonrojo tiñó completa su cara, mientras él le daba otro suave beso en lo labios y la acomodaba sobre él para que esa última noche antes de su partida pudiera dormir tranquila y protegida dentro de sus fuertes brazos.
Decidieron sin acordarlo con palabras dormir. Así los agarró la madrugada durmiendo abrazados, la cola de él decididamente amarrada a esa delicada cintura. Aunque jamás lo aceptara en forma consciente, en lo profundo de su ser lo sabía, cuánto iba a extrañar la calidez del abrazo de la humana.
No sabía cómo, con que hechizo lo hacía dormir en tranquilidad, solamente en sus brazos lograba conciliar un sueño sin tener pesadillas, aun no entendía como ella lograba eso. Pero eso mismo lo ponía siempre en guardia, sentía que se perdía en ella y que se ablandaba, se sentía vulnerable y era por eso por lo que era tan importante ese viaje, para poder separarse de su embrujo.
Él despertó antes que ella, pensaba irse sin avisarle, pero entendía que eso podría ponerla mal y no quería dejarla inestable, no ahora que gestaba un ser tan fuerte en ella. Suavemente la movió y ella en el acto despertó, aun somnolienta supo que el momento había llegado.
Se vistió y bajó a prepararle el desayuno en lo que él se bañaba. Él hubiera preferido quedarse con la esencia de la mujer en su cuerpo más tiempo, pero de inmediato se dio cuenta con horror lo que estaba pensando.
El hechizo se había roto, volvía a ser el príncipe orgulloso de siempre, de inmediato entró a la ducha a bañarse. Cuando salió de la ducha se colocó el traje de batalla que ella le había preparado, tomó el estuche con las cápsulas que la científica dejó para él y bajó a desayunar.
No dijeron gran cosa durante el desayuno, todo lo que había que decir lo dijeron durante la noche, a través de las caricias. Al terminar lo acompañó hasta la nave, volteó a verla y ella le guiñó el ojo y le alzó el pulgar mostrándole su apoyo. Él le dio una sonrisa de medio lado y entró a la nave sin voltear a ver atrás, para acto seguido despegar de inmediato...
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No se ustedes... a mí se me estrujó el corazón .
Dos meses es poco tiempo... o no lo es? Que tanto puede pasar en un periodo tan relativamente corto de tiempo?
Coincido con comentarios del cap anterior empiezo a temer que ese viaje no sea una buena idea...
Un saludo a todos.
