Rendición total

Rey jamás había sentido tanta decepción y dolor. Ella no era suficiente, no para él, su mayor miedo se hizo realidad. No tenía sentido seguir alargando esta agonía, mañana mismo le comunicaría a Ben que se iba, le dejaría en el puerto espacial que eligiera y seguiría su camino.

Esos pensamientos la produjeron aún más mareo, le costaba respirar, como si tuviera clavado algo en el pecho. Podía sentirle cerca y sus dudas, lo que no ayudaba a que se sintiera mejor, su amor por él y esa conexión la estaban ya matando lentamente. Se acurrucó en su cama y se durmió mientras derramaba sus lágrimas.

¿Por qué? ¿Por qué no fue capaz de darle una respuesta? Simplemente se quedó callado y fue por el miedo. Ella no le amaba, no le quería, simplemente estaba allí para encontrar una explicación sobre la conexión, lo tenía todo planeado. Estaba furioso, pero ¿cómo podía estar furioso si en ese momento estaba sintiendo sus lágrimas? En ese momento odió la conexión. Él no estaba preparado para el rechazo de ella, para abrirle su corazón y que ella le dijera simplemente no. Ya había dejado claro que su causa y sus ideales eran lo primero.

¿Y si él simplemente iba y le decía? Rey te quiero y haré lo que sea para estar contigo, osea que él si tenía que renunciar a todo, pero ella no, él debía dejarlo todo por ella, ¡Si era ella la que lo había arrastrado hasta este planeta despojándole de todo!

No, él debía admitir que le había salvado la vida cuando nadie más lo hubiera hecho, que le había dado la oportunidad de compartir con él su sonrisa, sus días y parte de sus noches, que le había hecho despertar y sentir cosas que jamás hubiera imaginado. Mañana hablaría con ella, pero él lo tenía claro: era ella o nada.

Las pesadillas se volvieron más nítidas, Rey corría en un campo de batalla mientras los cazas y naves de la Primera Orden bombardeaban el terreno, ¡No! ¿qué hacía ella allí? ¡Corre! Le gritaba Ben.

Lo oyó de nuevo, sus gritos la habían despertado. Abrió los ojos con dificultad pues las lágrimas habían creado pequeñas legañas alrededor de sus pestañas. De nuevo fue un acto inconsciente y corrió hacia él. Estaba envuelto en sudor como las otras noches, pero su rostro parecía aún más lleno de dolor y susurraba su nombre. Agarró de nuevo su rostro para tranquilizarlo:

-Ben, soy yo, estoy bien, ¡Ben por favor despierta!- Rey insistía pero la pesadilla de Ben parecía continuar.

Ben podía ver a Rey desde arriba, luchaba con varios soldados y utilizaba la fuerza para protegerse de los disparos y la metralla de las bombas. ¡Rey sal de ahí! Gritaba Ben en el sueño, cuando se dio cuenta de dónde estaba, él estaba tripulando la flota que ejecutaba el ataque, él la estaba intentando matar.

-¡Rey!- Gritó Ben Solo mientras se despertaba. Vio a Rey como una aparición y no pudo sino abrazarla, tocarla y rodearla para sentirla, era real y estaba bien, se sentía reconfortado. De nuevo él había tenido una pesadilla y ella, a pesar de todo, había acudido a salvarlo.

La necesitaba, la necesitaba como nunca, como un hombre a una mujer, quería sentirla, que ella lo sintiera y entonces la besó. La aprisionó entre sus brazos y la colocó debajo de él mientras sus lenguas se encontraban y se detuvo para acariciar su suave rostro y decirle:

-Aquí, esta noche, solo estamos tú y yo, sin nombres, sin causas, sin destinos.-

Rey se abandonó a él, y lo hizo porque desde lo más profundo de su ser todo su cuerpo clamaba por el de Ben, tenía necesidad de él y sintió que ese momento era solo de los dos, no quería pensar en qué pasaría mañana.

Rey pudo notar como el incipiente bulto de Ben se clavaba en su zona íntima e instintivamente abrió aún más sus piernas para acogerlo entre ellas. Esto era, sin lugar a dudas, mil veces mejor que todas las veces que había soñado con él. Un calor ardiente la recorría, sentía que su ropa la asfixiaba, por suerte Ben parecía estar pensando lo mismo pues comenzó a elevar desde sus piernas el suave camisón blanco que tampoco dejaba mucho a la imaginación. La tela recorría su cuerpo y cuando rozó sus pezones la produjo un pequeño escalofrío, Ben lo notó, pues no había arrancado los ojos de su presa.

¡Por todos los dioses! Pensó Ben, nunca hubiera imaginado que en la realidad fuera más exquisita que en sus sueños, su piel era tersa y suave, sus pechos perfectos y sus pezones estaban clamando por sus besos, así que una vez desapareció el molesto camisón fue a su encuentro. Con una mano sujetaba el pecho izquierdo de Rey mientras se llevaba el pezón a la boca, ¡sabía a gloria! Luego continuó succionando el siguiente, y lo que más placer le daba a Ben era sentir como ella se retorcía bajo sus brazos, ella no podía imaginar todo lo que él quería hacerla.

Los suaves pantalones con los que dormían ya no podían ocultar su enorme erección, que no hacía sino crecer al notar el calor que emanaba entre las piernas de Rey. Él sabía que debía ir suave, aunque ambos habían intimado, era en sueños, no era real, debía prepararla. Corrió a su boca para poseerla con un intenso beso y la miró a los ojos para descubrir su vergüenza ante la situación: un ligero rubor teñía su rostro, pero sus ojos estaban invadidos por el deseo. Ben Solo dejó de nuevo caer el peso de su cuerpo sobre ella para que acto seguido Rey emitiera un suave gemido, él ya no estaba seguro de poder aguantar mucho más.

Comenzó a bajar lentamente cubriendo a Rey de besos por todo su cuerpo, bajando por su mandíbula, sus pechos, su vientre, hasta llegar a la ropa interior. Rey que enredaba sus manos en el pelo de Ben le soltó por la sorpresa, ella sabía que iba a suceder. Ben entonces alzó la mirada y la dijo:

-No te preocupes Rey, nunca haría algo que te hiciera daño. -

Y con estas palabras Ben comenzó a retirar la última prenda que cubría a la jedi, era suya, toda suya y él era suyo y la necesitaba, necesitaba estar con ella con urgencia. Bajó su rostro y la probó, sabía dulce, a cielo, a Rey, la notó muy húmeda y hundió más su lengua para jugar con su clítoris, Rey se retorció y le tiró del pelo, comenzaba a dolerle de la necesidad, sentía que lo necesitaba dentro de él, necesitaba sentirlo.

-Te necesito.- Murmuró Rey.

-¿Cómo?- Le respondió Ben.

-Siento que te necesito dentro de mí, ahora.- Las palabras de Rey sonaron más como una súplica.

Ben no pudo contenerse más y se deshizo de sus pantalones y se colocó entre sus piernas para besarla como nunca antes lo había hecho.

-Puede que te duela un poco, pero solo será al principio.- Le susurró al oído a Rey.

Ella asintió para notar como poco a poco Ben se introducía en ella, al principio un pequeño dolor la inundó pero fue rápido, para dejar paso a un escalofrío que la recorrió de arriba abajo, ahora lo abraza y lo envolvía entre sus piernas, ¡Esto es 1000 veces mejor que en mis sueños! Pensó Rey y le besó para dejarse llevar.

No sabría cuánto podría contenerse, era como estar en el cielo. Entró en su cuerpo despacio, todo lo que sus ganas le permitieron para notar como su estrechez se moldeaba según la iba penetrando, ella estaba hecha para él, tan húmeda y caliente. Se besaron y el ritmo de Ben se aceleró, la sentía por todas partes y sus manos agarraban fuerte su trasero para aumentar las embestidas. Soñaba con hacer realidad todos sus sueños, pero no sería esta noche, no, esta noche era el primer paso y quería que ella lo recordara como algo perfecto.

Rey se mordía el labio, se retorcía en los brazos de Ben mientras inconscientemente le clavaba las uñas en su espalda y su trasero. Sentía que se aproximaba a algo, nunca lo había sentido era como un terreno inexplorado, solo sabía que no quería que Ben parara, que fuera lo que fuese que iba a pasar quería sentirlo.

-¡Ben! - Gimió Rey al oído de Ben.

Esto hizo que Ben fuera aún más al límite, hacía bastante tiempo que no se liberaba, y entre el cuerpo de Rey, cómo se retorcía y sus gemidos no podría aguantar mucho más.

-Dilo. - Ben quería oírlo de su boca, quería que ella se rindiera ante él.

-Ben ahora no, por favor.- Rey estaba confundida, ¿qué quería Ben?

Ben aflojó el ritmo para lograr una mueca de desaprobación en la cara de Rey.

-Di que eres mía.- Él necesitaba que se entregara a él esa noche completamente.

-Ben por favor no pares.- Ella intentaba mientras seducirlo continuando con el ritmo desde abajo, buscándolo.

Él se moría de ganas por terminar, pero estaba disfrutando del pequeño chantaje que le estaba haciendo a Rey, la tenía en sus manos y de nuevo comenzó con las embestidas.

-Rey voy a tener que parar.- El dijo con una sonrisa en su boca mientras mordía la de Rey.

¿Para qué engañarse pensó Rey? Ella ya era consciente de que se pertenecían el uno al otro desde hacía tiempo, el problema era que ella no estaba dispuesta a reconocerlo.

Rey cogió el rostro de Ben entre sus manos y mirándole a los ojos le dijo:

-Soy tuya.-

Ben la besó, para darla el placer que ambos buscaban, aumentó el ritmo. Rey se sentía morir por dentro, una sensación incontrolable la inundó.

-¡Ben! - Esta vez Rey chilló mientras ambos llegaban a la culminación.

Ben Solo se desplomó encima de Rey aun jadeando, luchaba por recuperar el aliento al igual que ella. La besó y salió con delicadeza de su cuerpo para tumbarse a su lado. Rey inconscientemente buscó su hueco y se acopló a la figura del hombre que yacía al lado de ella, era como si estuvieran hechos a medida, simplemente encajaban. Ben acunó de nuevo su rostro con la mano para besarla, esta vez de forma delicada y de nuevo abrazarla.

Por primera vez en mucho tiempo se sentía en paz, quizá como ya no recordaba, todo estaba bien, todo estaba en orden, todo gracias a ella. No se dio cuenta de cuando cayó rendido bajo un sueño profundo.