-#TEAMU&ME -
Cabellos negros y salvajes que se mueven como olas. Y el vaivén le recuerda a las mareas, al vasto océano que decrece y vuelve a llenarse a través de los ciclos de la luna. Luna hermosa que tiene en frente, sonriendo de forma emocional, brillando a través de sus almendrados y expresivos ojos avellana. Dulce como la pasta que se hace de ellas.
— Preciosa... — Susurró, desprevenido.
Y entonces, se hizo un extraño silencio.
— Ehm... ¿Gracias? Aunque estéticamente es bella, se construyó para ser eficiente — Países Bajos fue el primero que habló, pues había sido su presentación la que había sido interrumpida.
— Jajajajaja Sure, mate! — Él mismo se sentía ridiculo de su intervención, y ahora volvía a interrumpir, uniéndose a la risa colectiva de quienes escuchaban.
Actitud despreocupada, disperso. Mejillas sonrojadas y una mirada distraída que buscaba; pero aquello que buscaba solo estaba en su mente y en ningún otro lugar.
Algunos países le miraban con cariño, les hacía recordar sus tiempos pasados ¡La dicha de ser joven! Oh, la juventud que se disfruta los primeros 500 años.
— *EJEM, Bueno, ya que parece ser suficiente por hoy — El rubio de ojos verdes miró a su menor, y solo suspiró — Demos por terminada esta junta.
— JAJAJAJAJA ¡Ya me contaron tu comentario fuera de lugar en la presentación de las maquinas limpia aguas de Países Bajos! — Se burló México, que en ese momento comía un tamalito que se había llevado de merienda.
— jejejeje Hi5 Bro — Ambos levantaron y chocaron las palmas de sus manos.
— Jajajaja Este tipo si que me agrada — Sonrió — Estas buscando a alguien que no está en esta reunión.
— Oh, bonza brekkie!
Mientras caminaba rápido a otra sala, México aún intentaba saber qué diablos le había dicho ¿Qué era ese idioma, Koori?
Como un canto de petirrojo, pequeño, inquieto de ojitos oscuros curiosos. Parecía asidua a realizar una pregunta, pero veía en su desordenada y desprolija caligrafía, que tenía anotada hasta la más mínima duda... La conocía tan bien, sonrió para sí, llamando la atención de Alemania. Inmediatamente se recuperó y continuó con esa parsimoniosa voz, explicando el modelo de exportaciones y aduanas, a las que quería llegar y cuanto beneficio mutuo traería aquello.
— ...Queremos estrechar nuestros vínculos — Sonrió con ¿Maldad? Francia no pudo decirlo. — Volvernos más cercanos que antes... — Y sonrió, lleno de soberbia.
Apenas hubo terminado su exposición, ella se acercó a preguntar varias cosas que no habían quedado claras.
En realidad, no fue su intención quedarse 15 minutos extras a solas con Inglaterra, preguntando sobre todo lo referente a su nueva forma de hacer negocios. Era lucrativo para los dos, los dos se usarían y sacarían provecho como nunca... Pero parecía como si hubiera hecho algo malo. sentía un poco de culpa por los demás ¡Pero basta, debían hacer algo por ellos mismos! Inglaterra había abandonado el barco porque lo supo... En ese aspecto eran parecidos.
— ¿...Kyle? — Fuera de la puerta, y sentado en una banca de madera, el castaño lucia algo decaído. En otra oportunidad hubiera saltado al verla ¿Había sucedido algo?
— Has salido... ¿Vamos a almorzar? — Intentaba sonreír, pero... No podía hacerlo.
— Oh ¿Australia? Que coincidencia ¿Quieren ir a almorzar conmigo?
— Ah... Jajajaja Es una gran invitación — Ella sonrió, despreocupada — Pero teníamos planes ¿Verdad?
— Eh... ¿Sí? ¡Pero podemos cancelarlo! Enserio... si quieres ir con él — Sonrió.
Inglaterra se irguió como el hombre y nación, maduro que es, solo frunció el ceño.
— Para otra oportunidad será, señor, señorita — Y se retiró con bastante dignidad.
