COMADREJAS Y ALGO MÁS

Por Cris Snape


Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.

Esta historia participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los tiempos.


Categoría: Personajes de la Tercera Generación.

Prompt: Peligro.

Palabras: 500.


Molly Weasley

Molly limpia con cuidado la herida y se esmera por cerrarla bien. Está enfadada. Se le nota en la forma que tiene de apretar la varita y en los labios fruncidos. Johan intenta apaciguarla con una sonrisa encantadora y fracasa estrepitosamente.

—No me mires así.

—¿Cómo?

—Como si no fueras el hombre más estúpido sobre la faz de la Tierra.

Johan se ríe, aunque no demasiado fuerte. Molly termina de arreglarle el corte del brazo y se aleja de él con los brazos en jarra.

—Ya estás listo. Eres libre para seguir poniéndote en peligro.

—¡Vamos! Sólo ha sido un accidente.

—Un accidente que no hubiera ocurrido si no estuvieras empeñado en crear un avión mágico.

Johan alza ligeramente la cabeza, orgulloso como está de su último gran invento.

—Sabes que es una idea genial que mejorará muchísimo la calidad de los viajes entre continentes. Mucha gente se enferma cuando usa los trasladores y con la aparición no puedes recorrer grandes distancias. Y eso por no hablar de lo incómodo que es usar la escoba, sobre todo cuando tienes niños.

—Deja de intentar convencerme de tus locuras. Sabes que es inútil.

—Porque tienes la cabeza absolutamente cuadrada, Molly Weasley.

Johan alza un dedo e intenta tocarle la frente, pero ella no se deja.

—Eres idiota.

Su voz es un gruñido amenazante, pero él ni siquiera se inmuta.

—Y por eso me quieres tanto.

Molly chasquea la lengua.

—Debería dejarte solo con toda tu estupidez.

—Llevas muchos años diciendo lo mismo.

—Te noto demasiado confiado.

—Porque te conozco bien y sé que, aunque te quejes muchísimo, adoras estar conmigo.

Molly pone los ojos en blanco. Recuerda al Johan de Hogwarts y echa de menos al chico que solía pasarse las horas muertas estudiando matemáticas con Lucy, el que se ponía colorado cada vez que la miraba e intentaba convencerla de que la física era lo mejor que le había pasado jamás a la Humanidad. El Johan de ahora es muy parecido, sólo que ya no pasa el tiempo libre con Lucy y ha perdido la vergüenza. Ahora tiene una sonrisa que deslumbra, una gigantesca capacidad para herirse a sí mismo y un montón de ideas tontas.

Molly sabe que nunca será capaz de dejarlo porque le quiere demasiado. También sabe que es imposible hacerle entrar en razón, pero lo intenta por enésima vez.

—Si no abandonas tu proyecto, deberías buscar un ayudante.

—¿Alguien que se lleve los golpes en mi lugar?

—Alguien que te ayude a calibrar mejor los hechizos.

Johan suelta una carcajada y Molly pone los ojos en blanco.

—Es una propuesta genial, aunque llega tarde. Como siempre. Ya he empezado con las entrevistas y hay un par de tipos bastante prometedores.

—¿Mayores de edad?

—Totalmente.

Molly suspira, rendida ante lo evidente.

—El próximo accidente que tengas, lo reportaré a San Mungo.

—No lo creo.

Molly no puede objetar nada. Se limita a darle un beso mientras espera que la próxima vez todo vuelva a quedar en un susto.


Hola, holita.

A Molly Weasley la he trabajado tanto que incluso me he tomado la molestia de buscarle un novio. Ya veis.

Besetes y hasta pronto.