Se que mi boca se ha quedado abierta y que mis ojos están bien grandes, abiertos completamente de la impresión. Además de que he enarcado una ceja. De todas las cosas indecentes que él podía proponerme, esta jamás pasó por mi mente.

—¿Me vas a compartir con alguien más? —no estoy muy emocionada por este inesperado giro.

—Es algo que debiste hacer hace mucho tiempo. Y cuanto antes pasemos esta lección, mucho mejor.

—¿Cuánto antes? ¿Tenías pensado algo más para hoy?

—Sí, pero mejor si terminamos de una vez por todas con este paso.

Por el gesto de su rostro, frunciendo el ceño, veo que no está muy feliz que digamos con esto. Y yo menos. No quiero acostarme con un extraño.

—Nunca he hecho algo parecido Christian. —le confieso.

—Antes de avanzar más, debes hacer esto, ya que nunca lo has hecho.

—Pero es que yo…

—No lo pienses tanto, descansa ahora. —me dice mientras recoge sus ropas del suelo, la cámara con él trípode y camina hacia la puerta.

—Pensé que no podías verme mientras estaba con otro. —le grito haciendo que se detenga en la puerta.

Por un momento se queda allí congelado. Deja la cámara nuevamente en el suelo y también su ropa. Y después se gira hacia mi lentamente.

—No pienso verte mientras estés con otro Ana.

—¿Entonces porque lo haces?

—Porque necesitas experimentarlo. —puedo ver entonces una sonrisa aparecer en su rostro mientras camina nuevamente de regreso a donde yo estoy.

Y repentinamente, toma mis labios con ardiente pasión y desespero. Los chupa y tira de ellos haciendo que me rinda antes su asalto apasionado enredando brevemente mis manos en su cuello para tirar de él hacía mí. Y así, súbitamente se separa de mí.

—Buenas noches Ana. —me dice mientras se marcha de la habitación recogiendo nuevamente sus cosas y dejándome con la respiración acelerada.

Me dejó caer en las sábanas de satén negro que decoran ahora mi cama y toda mi habitación. Aún no puedo creer que el acaba de proponer lo que acaba de proponer. Christian está cambiando todo en mí. Hasta el otro día jamás hubiese imaginado que podía alcanzar un orgasmo. De ninguna de las formas en que lo he hecho hasta el momento. Y solo ahora me estoy percatando de lo mucho que desconocía mi cuerpo. De lo mucho que desconocía todo.

Nunca en mi vida me han interesado los juguetes sexuales, por dios ni siquiera tengo un consolador. Y el que el me allá mostrado lo que se puede sentir con diferentes juguetes en mi interior, solo ha hecho que la curiosidad me invada.

Me levanto de la cama me pongo una camiseta y salgo hacia la cocina por un vaso de agua. Me recuesto a la encimera, perdida en mis pensamientos mientras bebo lentamente.

—¿En qué estás pensando? —me le quedo mirando mientras camina en mi dirección.

Pero no le contesto. Trae el pelo mojado, al parecer se ha duchado en su baño. Lo que quiere decir que ya no necesitará mas mi baño. Es una lástima. Me encantaba verlo salir mojado de mi baño. Viene sin camiseta, solo trae unos pantalones colgando sensualmente de sus caderas, dejando a la vista la sensual v que se pierde en la cinturilla del pantalón. Y lo observo en todo momento. Incluso me giro cuando se dirige hacia la nevera por algo y se inclina y la abre.

—Mmmm. —gimo mientras continúo admirando su cuerpo.

Se endereza repentinamente y se gira hacia mí.

—¿Quieres más? —me pregunta alzando una ceja.

Solo entonces reacciono. Me he quedado embobada viéndolo. Y no es la primera vez. Me sucede con demasiada frecuencia cada vez que lo veo. Lo miro fijamente y decido decirle lo primero que pasa por mi mente.

—No me importaría que me tomaras nuevamente aquí mismo.

—Muy tentadora esa idea. —me dice mientras me sonríe. —Pero no te voy a tomar en ningún lado que no sea en tu cama.

—¿Por qué? —es lo único que se me ocurre preguntarle. —¿Por qué siempre tienes que tenerlo todo planeado? ¿Por qué no puedes ser espontaneo?

—Porque temo perder el control. —me dice dando un paso en mi dirección. Se detiene frente a mí y me coge el rostro entre las manos. — Ya perdí el control una vez Ana, y la cosa no terminó bien, no quiero perderlo contigo, si te hago daño no me lo perdonaría nunca. —me dice perdiéndose en mi mirada.

Acerca sus labios hasta los míos y me besa dulcemente. Se aparta de mi y regresa a su habitación. Su respuesta me ha dejado pensativa.

Regreso a la habitación y me dejo caer en la cama. ¿Qué fue lo que sucedió? ¿A quién le hizo daño? ¿Por qué tiene miedo hacerme daño a mí?

Es sábado y no tengo muchas ganas de levantarme de la cama. Tengo que hacer la colada. Odio hacer la colada. Cuando miro mi habitación bien, recuerdo la sesión de fotos de anoche y entonces comienzo a preguntarme cosas que no me pregunté anoche mientras el me poseía y me retrataba.

¿Para que las fotos? ¿De verdad las va a colgar en su habitación?

Me levanto y comienzo a recoger todo el satén negro que cubre la habitación. No sé dónde colocarlo después que lo tengo recogido así que lo doblo y lo pongo en un extremo de la cama. Y después recojo la ropa para hacer la colada. Mientras salgo de la habitación, cargada de ropa hacia el cuarto de lavado miro en todas direcciones. No veo señales de Christian por ninguna parte. Incluso la puerta de su habitación está abierta.

Hecho un vistazo dentro.

Christian no está.

Decido adentrarme en su habitación y voy hacia el baño. Recojo su ropa sucia y me la llevo a lavar también. Comienzo a revisar sus ropas y sin siquiera darme cuenta, estoy llevando sus camisas hacia mi nariz para olerlas. Su olor me encanta. No tengo idea de que colonia usa, pero me vuelve loca. No veo el momento de dormir abrazada a él y amanecer con su olor pegado a mi cuerpo, en mis sábanas, en la almohada. ¿Por qué no duerme conmigo? Porque estoy cien por ciento segura que no lo hace. Mis sábanas no huelen como sus camisas. Hasta ahora he estado tan exhausta que ni siquiera mi cerebro ha tenido tiempo de procesar esto. Pero es algo que pienso preguntarle en cuanto lo vea. Necesito descifrar esto. Y junto a lo que me dijo anoche de que tenía miedo de hacerme daño si perdía el control. Esto solo hace que tenga mucha más curiosidad por su pasado. Apenas y conozco nada de este hombre y le he entregado ya enteramente mi cuerpo.

Es muy temprano para estar pensando en esto.

Pongo la primera carga de ropa y voy a desayunar algo. Ya me estoy acostumbrando a ver el plato cubierto en la encimera y la notica sobre este. A pesar que dije que yo lo haría. Despego la nota y la leo:

Regresaré para irnos al club. Tengo unos asuntos que atender. Disfruta el desayuno.

Christian

Desde luego que lo voy a disfrutar. Lo destapo. Me ha preparado waffles, justo como a mi me gustan. Incluso le ha puesto las fresas por encima. Sonrío como una idiota mientras comienzo a desayunar. El día a comenzado bien, solo espero que termine mejor.

Acabo de salir del baño. Ha sido un merecido y relajante baño caliente de espuma. Estoy saliendo hacia la habitación envuelta en una toalla cuando siento la puerta del frente. Christian se ha tardado en regresar, se ha pasado todo el día fuera. Ya tengo lista la cena. No tengo idea de donde ha estado todo el día y no pienso preguntárselo. Eso no entra en nuestro acuerdo. Estoy terminando de vestirme cuando siento nuevamente la puerta de la habitación. Termino de alistarme y salgo rumbo a la sala de estar. La habitación de Christian está vacía. Ni siquiera escucho la ducha. ¿Se marchó nuevamente? Voy hacia la cocina. Al parecer al igual que el almuerzo, tendré que cenar sola.

En la nevera, hay una notica pegada:

Me tuve que marchar nuevamente. Ya cené. Te veo en el club a las 9:30 pm. Di tu nombre en la puerta y te dejarán pasar.

Christian.

¿Ya cenó?

Reviso lo que he preparado. No lo ha tocado así que no cenó aquí. Al parecer solo vino a cambiarse de ropa. O eso creo. ¿Por qué se esta comportando tan extraño hoy? ¿Será por lo de esta noche?

Ceno sin muchas ganas. Tenía la esperanza de que Christian me acompañara, que hablara conmigo, pero en lugar de eso, se ha marchado. No sé que esperar de esta noche. Sé lo que me ha pedido que haga. Pero también sé que voy a necesitar varias copas. Unas para desinhibirme y otras para atreverme a hacer lo que nunca en mi vida he hecho.

Me marcho al club y me quedo mirando la puerta desde el auto. Son exactamente las 9:30 pm. Mientras miro a través del parabrisas me pregunto qué es lo que estoy haciendo. No quiero hacer esto, no quiero acostarme con un extraño. En realidad, no creo que pueda hacerlo ni siquiera estando borracha. Y no es algo que quiera experimentar. Sexo semiconsciente, no es algo que desee conocer. Veo como entran las personas al club. Miro el reloj. Apenas han pasado cinco minutos.

No sé qué hacer.

Continúo mirando el reloj lo que parece una eternidad.

Pasan cinco minutos más.

Lo mejor será que termine con esto de una vez por todas. Salgo del auto y camino con paso decidido hacia la puerta del club. me detengo frente al guardia de seguridad que me mira de arriba abajo.

Le doy mi nombre, y al instante me deja entrar. Rápidamente me veo envuelta en la música y las luces de neón. Lo busco con la mirada, pero no logro localizarlo así que voy hacia la barra y me siento mientras llamo al camarero y le pido una margarita.

Aunque creo que voy a necesitar algo más fuerte que eso esta noche. Me siento extraña, fuera de lugar. Es la primera vez que estoy en un club, sola, sin compañía. Daría lo que fuera por que al menos Beth estuviese aquí conmigo. Al menos así me diría que es una idiotez lo que estoy haciendo.

Miro en todas direcciones.

Puedo ver un hombre que me observa desde el final de la barra mientras bebe su trago. No aparta su mirada de mi y soy consciente por qué.

Me he arreglado más de lo usual. Llevo unos tacones de infarto y un vestido que se ajusta a mi cuerpo. Me he arreglado pensando encontrarme a Christian, pero el no está por ninguna parte. ¿Dónde está?