Adora tomó una bocanada de aire y cerró sus ojos, meditando unos instantes la situación, sabía bien que una vez Micah hiciera aquel hechizo podrían abordar todas aquellas memorias o recuerdos ajenos a ella que no podía visualizar, pero que había estado viendo de alguna manera. Debía admitir, que tenía bastante incertidumbre y que quizás, lo que descubriría estaría muy ligado a ella y que no era algo simplemente externo.
—Hagámoslo —dijo Adora finalmente con firmeza, mirando al rey con total decisión.
Micah miró a su hija y le asintió en una clara señal de que debían hacer lo que la rubia pedía, entonces ambos hicieron una runa en conjunto que atravesó la figura de la princesa del poder y pronto toda la habitación se iluminó. La rubia se giró dándole la espalda a sus amigos y al rey Micah.
La habitación comenzó a mostrar un panorama ilusorio, que de ser borroso pasaba a ser más claro dejando ver una hermosa habitación de tonos dorados y blancos, algo ostentoso pero cálido.
—¡No puedes simplemente repetir una y otra vez que es su destino! —gritó una hermosa mujer molesta. Sus cabellos eran de un color rubio cenizo que llegaban a su espalda, sus ojos eran de color azul como el mar y su rostro... Era la vívida imagen de Adora, solo que aquel gesto lucía más desgastado e incluso enfermo.
—Esa mujer es idéntica a ti —comentó Catra expresando lo que ningún otro se atrevió a decir. Adora no respondió, simplemente se mantuvo observando aquel recuerdo. De pronto otra figura apareció en la habitación.
—¡Lo repito porque no pareces consciente de lo que esa niña representa y el poder que tiene! —refutó una mujer de cabellos cortos y ojos negros como la noche, mirando con total enojo a la de cabellos rubios —¡No entiendes que ella se encargara de derrotar a Hordiano Primero! ¡Y para eso debe ella llegar a ese planeta!
—¡Deja de repetir esa estupidez, Alanis! —aquella mujer parecía a punto de estallar en enojo ante el notorio color rojizo que subía por su rostro —¡Ella es una bebé de tan solo una semana! ¡Una semana! —recalcó casi con histeria —¡¿Cómo puedes siquiera decir tales cosas como de que ella es She-ra?! —un escalofrío recorrió el cuerpo de Adora, quien se abrazo a si misma, buscando de forma inconsciente calmar el leve temblor que tuvo, aquella discusión le era tan ajena como extrañamente familiar.
De pronto, un llanto desesperado inundó la habitación sacando a ambas mujeres de su discusión. La de cabellos rubios se giró de inmediato hacia una cuna que había aparecido en el panorama. Una vez se acercó a la cuna, adentró sus brazos y cargó un pequeño bulto —. Shhh, shhh... Lo siento, amor —le susurró meciendole de un lado a otro, en un intento de calmar aquel llanto.
"Alanis" suspiró con cansancio, para después mirar duramente a la mujer que seguía en su labor de calmar a la pequeña criatura.
—No entiendes nada, Diana —le dijo con severidad, provocando que la mujer dirigiera su mirada a ella con molestia —. Pero pronto te darás cuenta que tengo razón, y entenderás que ella tiene un destino que debe cumplir, aún si es en contra de tus deseos —con aquellas palabras, la mujer pareció dirigirse a una puerta de la habitación y desapareció, dejando a "Diana" con el bebé que aún lloraba.
—Ay, cariño —suspiró la mujer de cabellos rubios, observando a la criatura —. Alanis logra agotarme incluso más que tú y tu hermana juntas —intentó bromear mientras le volvía a mecer en sus brazos —¿Quieres que te cante para que puedas volver a dormir, mi Adora?
Adora jadeo, sin entender porque la mención de su nombre le había sorprendido tanto, cuando en sus visiones claramente la mujer ya le había llamado por su nombre. Glimmer y Bow le dirigieron a su amiga una mirada preocupada mientras Catra solo le observaba con seriedad, atenta a sus reacciones y preparada por cualquier movimiento de su novia.
—Aún si las estrellas, pierden su brillo, yo siempre te voy a guiar —cantó Diana con una dulce sonrisa, mientras su mano retiraba un poco de la tela de su manta para dejar ver el rostro de la pequeña bebé, que tenía sus ojos inundados en lágrimas —. No te preocupes, yo siempre te cuido, nunca sola estarás —aquellos pequeños ojos azules cenizo pronto dejaron de derramar lágrimas, solo para observar a la mujer que con su melodiosa voz lograba calmarla —. Oh mi amor, no temas más, nunca sola estarás y siempre te voy a cuidar —una dulce risilla salió de la pequeña que estiró sus manos hacia Diana, en un intento de tocar su rostro. La mujer sonriendo embelesada por su ternura, acercó a la pequeña a su cara tocando así su frente —. Vamos princesa, no llores más, a tu hogar siempre volverás... A tu hogar, siempre volverás —las pequeñas manos de la menor tocaron las mejillas de Diana, quien parecía hipnotizada con aquella pequeña figura —. Y aún si te pierdes yo te cantaré, para que puedas volver... Para que puedas volver —cantó, bajando cada vez más su tono de voz, los ojos de la pequeña se cerraron lentamente, cayendo por fin en un profundo sueño —. Mi cantar, siempre te irá a abrazar, aún si hay distancia entre nosotras, amor mío —le susurró para después depositar un beso en su frente provocando que la pequeña sonriera a pesar de haber caído dormida.
Aquella escena se deshizo rápidamente frente a los ojos de ellos y pronto, habían aparecido en otro lugar. Una nueva habitación.
—Por favor, Kristen —la figura de Diana apareció, miraba suplicante a una figura frente a ella mientras cargaba a su bebé en sus brazos —. Solo cuidala un rato, necesito ir a las orillas de Merinar a revisar la cosecha.
—¿Por qué siempre me usas de niñera? —gruñó la mujer quien pronto se mostró más clara sorprendiendo a los que veían aquella visión. Era una mujer de rasgos felinos. Su piel era grisácea, portaba unas orejas tintadas en negro y sus ojos eran de un claro dorado —. Soy la orgullosa líder de los Magicats, aliados a la facción del reino Solarian —musitó mirándola con el entrecejo fruncido—. Somos guerreros, ¿por qué tengo que cuidar de la mocosa menor? —cuestionó irritada.
—Así que la raza de Catra tienen esa actitud... Eso explica mucho —susurró Glimmer con burla, intentando aligerar un poco el ambiente, Bow rió por lo bajo ante su comentario y Catra simplemente rodó los ojos. Adora no dijo nada, más bien parecía no haber captado aquello y simplemente se mantuvo mirando atentamente a las dos figuras.
—Kristen, eres mi mejor amiga de toda la vida y eres su tía —dijo Diana con diversión —. Además, sé muy bien que quieres cargarla —canturreó acercándose a ella e inclinándose un poco para que la mujer felino mirara a la pequeña quien tenía sus ojos bien abiertos, atenta a todo su alrededor —. Solo mírala, ¿no te derrites con su dulce carita? —le preguntó haciendo un tierno puchero. Su mejor amiga se cruzó de brazos e intentó apartar la vista de la criatura, pero no pudo evitar volver a mirarla de reojo —. Yo sé que quieres pasar el rato con ella, Kristen —volvió a entonar su voz intentando persuadirla.
Kristen gruñó, harta de su amiga —¡Bien! Dame al cachorro y vete a hacer tus cosas de la realeza —le espetó fastidiada, estirando sus brazos hacia Diana y tomando a la niña en sus brazos.
—Recuerda, tu mano en su cabeza —le recordó Diana con una sonrisa.
—Tsk, lo sé, ya cuide de Alisha antes —se quejó Kristen molesta, acomodando a la pequeña bebé en sus brazos.
—Eres la mejor amiga del mundo, Kristen —dijo con emoción Diana para después acercarse y besar la frente de su bebé —. Mami tiene trabajo, te quedarás con la tía Kristen hasta que vuelva así que no le causes problemas ¿si? —le habló con dulzura acariciando con su dedo la mejilla pálida de su bebé, quien emitió una dulce risilla —¡Aaah, maldición! —se quejó haciendo un puchero —¿Cómo hago para alejarme de ti? —cuestionó en un lamento.
—Ya lárgate —le gruñó Kristen moviéndose un poco para alejar a la bebé del rostro de Diana —, si continúas viéndola nunca te irás, hacías lo mismo con Alisha —se quejó rodando los ojos. Diana mordió su labio y asintió aceptando su punto, para después dirigirse a la puerta de la habitación y salir dejándolas solas —. Bien, Adora —su mirada volvió a la pequeña que a pesar de tener poco tiempo de nacida, estaba muy atenta a todo con sus pequeños ojos. Kristen no pudo evitar mostrar una pequeña sonrisa ante eso —. Vaya, eres muy pequeña pero ya pones atención a todo, eso es muy bueno, florecilla —le dijo deslizando su cola hasta el rostro de la pequeña tocando la punta de su nariz. La bebé rió ante esa acción —. Genial, igual de risueña que la madre —aquello pareció una queja, pero la sonrisa en sus labios no dejaba tomarlo como tal —. Solo espero que no seas una llorona como tú hermana, ella era un dolor de cabeza cuando era bebé, lloraba por todo —le comenta mientras su cola aún le da leves caricias al puente de su nariz, provocando que la bebé comenzará a dormitar —. Sin duda tienes más rasgos de tu madre que de tu padre —susurró mostrando cierto orgullo en su tono de voz. Adora subió lentamente su mano a su pecho, arrugando un poco la tela de su chaqueta. La voz de Kristen le provocaba nostalgia, una nostalgia asfixiante en el pecho, aún a pesar de no haber podido recordarla por mucho tiempo.
La escena desapareció y formó otra, al parecer en un campo abierto... O un campo de entrenamiento.
—Adora tiene magia —dijo con seriedad Alanis mirando fijamente a una joven con la que compartía algunos rasgos, lo único que las diferenciaba era la estatura y... El tono de sus ojos, portando la más joven un color verde en ellos.
—Adora es una bebé, que aún no ha cumplido ni el mes de nacida y es de lo más normal posible —le discutió la joven mientras llevaba en sus manos un arco, apuntando una flecha al blanco que estaba a varios metros lejos de ella en un campo abierto y muy colorido —. Alanis, incluso desde antes que ella naciera has repetido una y otra vez que Adora tiene magia. Que ella es... —la mirada de la joven se ensombreció, quitando un poco la tensión de sus manos. Luego volvió rápidamente a tensar el agarre en el objeto y lanzó la flecha dando en el blanco —. Dices que ella será She-ra —dijo con seriedad bajando su arco y volviendo la mirada a la mujer —. Hermana, no ha aparecido una nueva She-ra desde hace casi 50 años, ¿sabes lo que implicaría que Adora lo fuera? —le cuestionó mostrando en su mirada algo de pesar —. Significa que tiene que cargar con un destino más grande que sus hombros. Significa que tiene que dejar una parte de ella en el camino. Significa que tiene la responsabilidad y la vida de otros en sus manos. Significa que deberá de dejar de lado su bienestar para proteger a otros —una pizca de dureza se reflejó en sus ojos verdosos y se acercó a su hermana —. Diana es su madre, ella quiere una vida normal para su bebé, quiere verla crecer, jugar, reír, llorar... Quiere que tenga una vida incluso un poco más normal que la de Alisha, quien tuvo que aprender defensa personal a una edad muy corta —colgó el arco en su espalda sin apartar la mirada de su hermana —¿Cómo esperas que reaccione cuando estás imponiéndole un duro destino a su hija? —le cuestionó.
—Tú tampoco lo entiendes, Jocelyn —reprochó Alanis con frialdad, mirando con desaprobación a su hermana —. Ninguna de ustedes logra comprender la magnitud de este asunto, y eso es solamente porque las emociones nublan su juicio —su hermana abrió sus ojos asombrada y apretó sus manos en puños al punto de mostrar que temblaba.
—¿Las emociones nos nublan el juicio? —Jocelyn soltó una carcajada cargada de burla —¡Es nuestra sobrina, Alanis! ¡Es hija de nuestro hermano mayor! ¡¿Cómo te puedes atrever a decir semejante cosa?! —le gritó casi con histeria, parecía que estaba apunto de darle una bofetada ante la notoria cólera que su rostro reflejaba. De pronto, se escuchó un sollozo que captó la atención de ambas enseguida, llevando sus miradas al almohadón en el césped a unos metros de ellas, rodeado de flores mientras una pequeña figura removía sus bracitos entre la molesta manta. Jocelyn suavizó su mirada y se dirigió al almohadón donde se colocó de cuclillas solo para tomar a la bebé en brazos —¿Ya te aburriste? Perdón, mi calentamiento se extendió un poco y tú tía Alanis quería comenzar a discutir —le dijo con dulzura mirando fijamente a la pequeña bebé para sonreírle en un claro gesto de tranquilizarla. Después de eso, le lanzó una mirada fría a su hermana, quien suspiró con cansancio para después caminar lejos de ellas. Jocelyn soltó un suspiro, solo para volver a mirar a la bebé que le miraba con notoria curiosidad. La pelinegra sonrió —. Oh muñequita... —suspiró, mostrando un ligero cansancio —, se supone que soy la hermana menor, pero debo actuar como la mayor cuando Alanis toma esa postura —comentó con lamentación, acercando su rostro a la carita de la bebé y frotando su nariz con la suya —. Espero tengas amnesia infantil y olvides un poco lo horrible que puede llegar a ser Alanis, ya sabes, no es mala. Solo algo cabezota —las manos de la bebé llegaron a las mejillas de Jocelyn, como si la pequeña buscara de alguna forma consolar a la joven pelinegra, quien sonrió con dulzura —¡Cómo te amo! —exclamó en un chillido repartiendo besos en las mejillas de la bebé que reía risueñamente ante aquel contacto.
Adora sintió un leve escalofrío recorrerle el cuerpo, por alguna razón, había sentido una extraña familiaridad con aquello. Haciéndole sentir que Alanis, parecía ser una versión de Shadow Weaver... Menos escalofriante ... Pero parecida a ella al final de cuentas, haciéndole sentir un poco incómoda. Pero al presenciar aquella escena con Jocelyn, aquella incomodidad se había esfumado, dejándole sentir una nostálgica calidez en el pecho y provocando una pequeña sonrisa en sus labios.
Bow cubrió su boca con su mano y dejo ver sus ojos ligeramente llorosos, en una clara muestra de que aquello le había parecido algo tierno. Glimmer al darse cuenta de eso sonrió y colocó su mano en el brazo de su novio, para después recargar su cabeza en él. Catra por otro lado, al igual que Micah, habían decido presenciar todo en silencio y con seriedad, analizando cada uno de esos detalles en la historia de Adora.
Una nueva escena apareció, está vez, volvieron a lo que parecía ser una sala de estar, decorada sencillamente pero sin perder el toque hogareño.
—¡Mamá he llegado! —exclamó una joven voz. Una adolescente entró a la habitación, su cabello era de color rubio cenizo y sus ojos eran verdosos. Llevaba su cabello rizado de sus puntas y compartía unos leves rasgos con Diana, quien al verla llegar le sonrió con dulzura.
—¿Cómo te fue hoy, princesa? —le preguntó Diana acercándose a ella y acunando su rostro entre sus manos.
—¡Fantástico! Logré darle una paliza a mi instructor y también a uno de esos idiotas Magifox —dijo con notorio orgullo la jovencita.
—Alisha, cuida como hablas —le dijo Diana con una media sonrisa mientras alzaba una ceja. Gesto que de inmediato Catra reconoció en Adora, haciendo sonreír a la felina —. Recuerda, aún eres...
—Una princesa a pesar de que por el momento hayamos dejado el castillo para estar en la línea delantera de la defensa por nuestro pueblo y nuestro reino... O lo que queda de él —completó la joven con algo de cansancio, mostrando que aquel discurso se lo sabía de memoria —. Cuidaré mi lenguaje —aseguró un poco de mala gana desviando su mirada a otro lado, y una sonrisa se dibujo en sus labios. Pronto se alejó de su madre para llegar a la pequeña cuna en la sala y se asomó por ella —¡Hola, preciosa! —saludó con emoción metiendo sus brazos y tomando a la bebé para cargarla pegándola a su pecho.
—Ten cuidado en como la sostienes, Alisha —le pidió su madre con preocupación, acercándose a ellas. Probablemente buscando atrapar a la bebé en caso de que su hija mayor diera un paso en falso.
Alisha rodó los ojos —. Vamos, mamá, soy la más cuidadosa del mundo, no dejaría que Adora se lastimara por nada —refutó para después acercar su rostro a la bebé y besar su frente —¿Adivina qué? Soy la mejor en el entrenamiento, hoy logré derribar al instructor y a un compañero irritante —le contó a la bebé quien se había llevado su dedo pulgar a la boca mientras observaba a su hermana —. Cuando crezcas, te enseñaré a ser la mejor combatiente del mundo y juntas patearemos algunos clones —dijo con emoción dando un suave giro.
—Oh, claro que no, señorita —intervino Diana rápidamente tomando a la bebé en sus brazos.
—¡Mamá! —refunfuñó Alisha haciendo un puchero.
—Nada de enseñarle violencia a tu hermana siendo tan pequeña, no porque te di permiso a ti significa que Adora también —alegó la mayor volviendo a la bebé a la cuna —. Ahora quédate aqui, amor —le pidió con una sonrisa y volvió con su hija mayor.
Alisha bufó y rodó sus ojos mientras se cruzaba de brazos, mirando a su madre con un puchero. Después de unos segundos su expresión cambio, parecía que había pensado en algo y miró a su madre atentamente.
—¿Es cierto lo que mi tía dice? —preguntó en voz baja, mirando la cuna de su hermana, un atisbo de tristeza apareció en sus ojos —. Ella dice que Adora tiene magia —su mirar volvió a su madre, quien endureció su mirada azulada —. Se supone que ella es la nueva She-ra, que su clarividencia se lo dijo, y tambien ese ser con el que se contacto —la joven se acercó de nuevo a la cuna, solo para inclinar su cuerpo dentro de ella y acariciar la mejilla de la bebé con su dedo —. Mamá, ¿Adora debe irse lejos de nosotros? —preguntó con un leve temblor en su voz.
—Lo que sea que te haya dicho Alanis es incorrecto. Ella no puede tener razón. Puede que ella y Jocelyn sean hijas de un rey que se casó con una mujer que poseía habilidades especiales, pero eso no significa que sus visiones y mucho menos ese "contacto" que tuvo con esa figura "milagrosa y desconocida" sean certeros —dijo aquello con dureza, mirando a su hija mayor que continuaba acariciando el rostro de su hermana.
—¿Cuáles son exactamente esas visiones? —preguntó Alisha alejándose de su hermanita y volteando hacia su madre, mostrando una firmeza inquebrantable, transmitiendo su decisión por conocerlas.
Diana demostró de inmediato que entendió la determinación de su hija, y suspiró con cansancio —. Sus visiones dicen que Adora deberá cruzar un portal cuando la oscuridad cubra nuestro hogar y que irá a un lugar donde será preparada para cumplir su destino —respondió, transmitiendo en sus ojos una notoria aflicción —. Pero ella estará sola en el viaje, en el camino, en todo... —susurró. Sus manos temblaron a lo que las apretó en puños, el escuadrón de amigos y Micah pudo sentir aquel sentir de la mujer, como si fuera un libro abierto al que se le podía leer con mucha facilidad. Ella estaba asustada ante esa idea —. Y también... Según ella nuestra gente desaparecerá, todo debido a lo débil que está nuestro reino por las consecuencias que dejaron hace algunos años la rebelión de la última She-ra, el escuadrón Grayskull, el cual, no concordaba con lo que nuestros antecesores hicieron —la mujer mordió sus labios, con la mirada fija en la espada que se encontraba sobre la chimenea como si de un adorno se tratase —, aunque ciertamente, las acciones de nuestros antecesores no fueron correctas —susurró con cierta dureza, mostrando que aún pese a que eran su gente... Sus antecesores, ella no podría estar de acuerdo con sus acciones.
Alisha mantuvo el silencio, mirando a su madre con tristeza, y rápidamente se acercó a ella para abrazarla con fuerza. Con aquella última imágen, la escena comenzó a desaparecer.
El campo abierto fue mostrado de vuelta, pero está vez, la pequeña Adora estaba en un almohadón rodeada del césped y al lado de una roca. Por otro lado, Kristen estaba a unos metros parada frente a ella, mostrando sus garras y colmillos en un claro gesto de ataque, mientras frente suyo había otra figura también lista para atacarle.
Kristen se lanzó sobre aquella mujer de rasgos de un zorro y la sometió en el suelo, alzando su brazo mostrando sus garras en una clara muestra de amenaza.
—¡No te le vuelvas a acercar, maldita zorra! —bramó Kristen echa una furia, su otro brazo lo tenía sobre el pecho de aquella mujer y estaba a horcajadas de ella, notoriamente no tenía forma de liberarse de ese agarre.
—Oh Kristen... —susurró con burla la mujer zorra, desafiando a la felina con la mirada —¿Acaso crees que los rumores no se extenderán rápido? —le preguntó con malicia, provocando que la felina alargara más sus uñas —. La voz se esta corriendo, ellos saben que la pequeña tiene magia, ¿sabes lo raro que es eso en esta época? —un brillo de preocupación asomó en los ojos dorados de Kristen, quien parecía a punto de bajar su mano, dudando quizás de continuar aquella advertencia —. Estarán tras ella, es un espécimen muy raro como favorecedor para nosotros —Kristen apretó su mandíbula con fuerza y estampó su mano a centímetros del rostro de la joven zorra, enterrando sus uñas en la tierra. Acto que sorprendió a la mujer.
—Terracia, más vale que no vuelvas a intentar acercarte y ni siquiera pienses abrir tu maldita boca o te arrancaré la lengua, ¿entiendes? —siseo Kristen, mostrando como se contenía para no darle una buena paliza —. No puedo atacarte, soy una líder honorable, pero mi honor está ligado a la protección a la familia real de Eternia, los Solarian, así que más te vale no hacer algo que los perjudique, o te puedo asegurar que vas a desear no haber dado un paso tan errado —rápidamente salto alejándose de la mujer, quien hizo una mueca de desagrado. Bajó la mirada a la bebé y luego volvió a mirar a Kristen. Al final se dió la vuelta y salió corriendo en sus cuatro extremidades. Kristen soltó un suspiro cansado, y acomodó sus cabellos negros y alborotados hacia atrás. Volvió su mirada a Adora quien removía la manta inquieta y la felina se acercó tomándola en brazos —. La zorra esa estaba por tocarte ¿y no lloraste?, debes saber que no puedes confiar en las personas tan fácilmente, ¿cómo esperas sobrevivir así? —la bebé arrugó su semblante y lágrimas comenzaron a aparecer en sus ojos —¡Oh! Genial —ironizó —¿Ahora sí lloras? Ahora resulta que si te estoy corrigiendo te pones a llorar, vaya que eres digna hija de Diana —refunfuño mirando con una ceja alzada a la pequeña que comenzó a gimotear. Kristen suspiró —. Vale, lo siento, Florecilla —le dijo con una voz más suave, acercando la punta de su cola al puente de la nariz de la bebé y comenzando a acariciarla —. Yo también debí haber estado más atenta, no tenía que haberme distraído con ese ruido y apartarme de tu lado. Solo así se acercó a ti —susurró. La pequeña bebé se dejó arrullar por aquel gesto de la felina, quien mostrando una pequeña sonrisa comenzó a tararear, comenzando a mecer su cuerpo de un lado a otro.
—¿Kristen? —le llamaron a su espalda en voz baja, la magicat miró por sobre su hombro a Jocelyn, quien enlazo sus manos tras su espalda y comenzó a dar un leve balanceo de adelante atrás mientras sonreía —. Que lindas se ven —canturreó con dulzura, haciendo gruñir a la felina.
—No te gritaré, nada más porque la acabo de dormir —susurró entre dientes Kristen provocando una risilla en Jocelyn.
—Hora de una pregunta, amiga —dijo Jocelyn acercándose a ella para lograr darle una caricia a la cabecita de la bebé —¿Por qué la llamas "Florecilla"? —preguntó con curiosidad.
—Porque ella tiene un aroma a flores —respondió Kristen con simpleza —. No a un tipo en específico, más bien a un campo completo de flores. Solo por eso —agregó encogiéndose de hombros, deteniendo su arrullo a la bebé —. Jocelyn —le nombró con seriedad a lo que la mencionada le otorgó su atención —. Adora hizo crecer flores a su alrededor, con magia, después de haberla hecho reír —le informó con seriedad. El rostro de la joven mostró asombro y bajo la mirada a la pequeña —. Alguien nos estuvo espiando cuando eso paso, y hace poco... La mano derecha de Faron intentó acercarse a ella —añadió. Jocelyn parecía empalidecer cada vez más, como si pronto se fuera a desvanecer.
—¿Ella...? —la joven no podía hablar, se mantenía sin apartar la mirada del pequeño cuerpo —¿En serio ella logró hacer crecer flores? —preguntó intentando recuperarse del shock.
—Sus ojos brillaron mostrándolos de un potente azul y de pronto los brotes se abrieron —dijo Kristen deslizando la punta de su cola en la mejilla de Adora —¿Alanis tiene razón en verdad? —cuestionó con seriedad —¿Se avecina la caída de nuestra gente? ¿Adora en verdad debe cumplir con un destino tan potente como es el de ser She-ra? —lanzó aquellas preguntas sin permitir descifrar sus sentimientos, parecía haber alzado una barrera de acero para ocultar sus emociones.
—No, no estoy de acuerdo con Alanis, algo debe de ir mal con sus visiones —refutó Jocelyn extendiendo sus brazos hacia Kristen y tomando a la bebé en los suyos —. Si Adora tiene magia no necesariamente tiene que ver con que será She-ra, quizás haya otra explicación —sus palabras parecían mas un intento de convencerse asi misma que a su amiga, quien le miraba con seriedad —. Hablaré esto con Diana, gracias por cuidarla, me haré cargo, y perdón por haber interrumpido tu trabajo.
—No te preocupes, solo... Ten cuidado, espero poder frenar el rumor sobre la pequeña antes de que el reino se vuelva un caos —le dijo Kristen y la joven asintió en silencio, para después alejarse de ella caminando. Así, la escena desapareció.
Está vez, volvieron a mirar la casa donde vivía la familia real mostrando a Diana que cargaba a su bebé, mientras mostraba una pequeña mueca en sus labios.
—Algo va mal, Jocelyn debió volver con noticias hace un rato si no estuviera pasando nada malo —susurró la mujer mirando a su bebé quien mantenía sus ojos bien abiertos, observándola —. Quizás no debí dejar que Alisha fuera con ella —mostró un brillo de arrepentimiento en sus ojos, mostrando la preocupación hacia su hija mayor.
De repente, un estruendo sonó haciendo que Diana se acercará a la ventana y notará como a metros de su asentamiento, un humo negro se alzaba combinándose con el atardecer. Se comenzaron a escuchar gritos y llantos provocando alarma en Diana quien aferró a su bebé contra su pecho.
—¡Viva la gloria de Hordiano Primero! —se escucharon las voces conjuntas de aquellos clones que todos conocían bien, haciendo a Diana alejarse de la ventana para esconderse entre las cortinas. Los pasos resonaban y la de cabellos rubios simplemente mecía a su bebé en sus brazos, seguramente para evitar que hiciera algún ruido y revelara la ubicación de ambas.
Al no escuchar más que los gritos y llantos cesar, la rubia se asomó por la ventana con lentitud, notando la soledad de la calle, a lo que se dirigió a la cuna y despositó a su bebé en ella para darse vuelta y dirigirse a la pared, dónde una espada se encontraba sobre una chimenea y la tomó en sus manos.
—Debo ocultarte e ir a defender a nuestra gente —dijo la rubia con seriedad, dejando el arma sobre la mesa y tomando un elástico para amarrar su cabello en una coleta alta. Aquello solo hizo que el escuadrón de amigos comparara con gran fuerza a madre e hija, y su parecido tan fuerte. Adora era un reflejo de Diana —. Necesitaré que... —sus palabras quedaron al aire cuando la puerta fue destruida, dejando ver a dos clones en la entrada que sonrieron.
—Reina Diana de Solarian, la gobernante en pie con más poder en toda Eternia —dijo uno de ellos con su tono calmado, quedándose de pie en el umbral de la puerta junto a su hermano —. Usted es la gobernante que representa a todos los demás reinos. El reino de Solarian, el más grande e importante de este corrompido planeta.
Los ojos de Diana fueron hasta su bebé en la cuna. Tan lejos y tan cerca de ella que parecía debatir sus movimientos. Volvió la mirada a los clones.
—Esto no tiene que acabar mal, su majestad —dijo uno de ellos con una voz diferente y con un brillo blanco en sus ojos, provocando un escalofrío en aquellos que veían como espectadores la escena —. Si usted se rinde, puede que haya misericordia para lo que queda de su pueblo lleno de pecado que se dejó cegar por la avaricia y el poder —dijo con voz apacible, como notorio conquistador confiado que era.
El semblante de Diana mostró enojo, su cuerpo se giró enseguida a la mesa intentando llegar a la espada, pero un rayo verde atravesó su costado derecho, provocando que soltara un grito desgarrador y cayera al suelo. Cuando ella alzó su mirada, notó como el clon de la derecha cargaba una de esas armas tecnológicas con la que claramente le había disparado. Adora abrió sus ojos alarmada mientras su corazón latía desenfrenado, la sangre comenzaba a brotar de la herida y Diana no podía más que presionar su mano en ella para intentar parar la hemorragia.
—Oh, querida —lamentó la voz de Hordiano Primero caminando a ella —. Si tan solo no te hubieras precipitado, esto no habría pasado —dijo con algo de severidad reflejada en su semblante —. Hermano, ve y anuncia que aquellos que se quieran rendir serán recibidos a la luz de Hordiano Primero, pero si hay quienes buscan resistirse... —miró fijamente a Diana a los ojos, quien mordió su labio y dejo notar la furia que sentía a través de su mirada —. Deben proceder a darle la paz definitiva —terminó, provocando un escalofrío en Catra por sus palabras e inconscientemente, llevando su mano detrás de su cuello. Adora apretó con fuerza sus puños, sintiendo como sus dedos se encajaban en la palma de su mano. Estaba nerviosa, asustada, enojada... Hordiano Primero asesinaría a personas inocentes que no quisieran aceptar su "luz". Mataría a su gente. Quizás detestaba el hecho de que los Primeros fueran conquistadores que llegaron a dañar a los planetas por extraer magia o experimentar, pero aquellas personas... Al final de todo eran su gente.
—Como usted ordene, gran Hordiano Primero—alabó el clon para después salir de la casa, dejándolos solos. Pronto, los gimoteos de una bebé comenzaron a sonar, captando la atención del conquistador y dejando reflejar una mirada de alarma en Diana quien no pudo evitar llevar sus ojos hacia la cuna de su bebé.
—Así que ella es la princesa —aquel clon que servía de emisor para Primero se acercó a la cuna para observar a la pequeña bebé que soltó un sollozo —. Pobre criatura, ella sería la última de ustedes. Pero no tiene que ser así, puede ser bendecida por la luz de Hordiano Primero, ella no tiene que sufrir —el clon acercó su mano a la pequeña acunando su mejilla. La pequeña soltó en llanto, como si supiera que aquella persona no debía tenerla cerca.
Diana pronto mostró desesperación en su mirada, alarmada de que él tocará a su pequeña niña y pronto esa desesperación fue reemplazada por un enojo puro. La rubia tomó con firmeza la espada y se puso de pie lo más silenciosamente posible, aún cuando se le dificultara por su condición.
—Deberemos purificar su alma manchada por el linaje de su gente —dijo el conquistador mostrando repulsión en su mirada y su mano bajo al cuello del bebé rodeándolo.
—¡Jamás amenaces a la bebé de una madre! —gritó Diana blandiendo la espada y logrando atravesar al clon, a quien con el mismo impulso lanzó al suelo sacándole la espada de nuevo.
Diana respiraba con gran dificultad mientras observaba al clon quien parecía, no iba a levantarse del suelo, a lo que soltó el arma que cayó en un golpe seco en el suelo. Con dificultad introdujo sus brazos a la cuna y tomó a su bebé que abrazó contra su pecho para calmar su desgarrador llanto.
—Lo siento, amor, no quería que te asustara así —le susurró Diana con pesar caminando hasta la mesa, donde recargó su cuerpo contra los soportes de ésta. Su respiración se volvía cada vez más irregular y su manos mancharon la manta de su hija con su sangre —. No te preocupes, aquí estoy contigo —besó su frente, logrando que su llanto cesara. Una mueca de dolor apareció en sus labios, la sangre cada vez más manchaba el suelo —. Maldición... ¿Alanis tenía razón? —susurró con sus ojos llorosos, mientras observaba a su bebé. Se mantuvo absorta varios segundos mirándole a los ojos —. Si... La tenía —dijo en un hilo de voz, transmitiendo lo destrozada que se sentía al admitir aquello.
De pronto se escucharon unos paso que hicieron a Diana elevar su mirada asustada y abrazo a su bebé con fuerza mostrando lo indefensa que se sentía y que deseaba proteger a su hija, aún cuando parecía ya no poder ponerse de pie.
—¡Diana! ¡Adora! —exclamó la figura de Kristen sosteniéndose del umbral de la puerta, mientras sus ropajes se mostraban completamente rasguñados, con algunas heridas frescas en sus brazos y rostro, junto a un cabello totalmente desalineando —¡Mierda! —exclamó al notar la condición en la que se encontraba la de cabellos rubios, que le miraba con unos ojos demasiado cansados.
—Tienes que llevarte a Adora —fue lo primero que salió de los labios de Diana, quien reflejo una pizca de alivio en su mirada al saber... Que Kristen estaba ahí.
—Tenemos que atender esa herida primero —gruñó la felina, dirigiéndose a la ventana y tomando la tela de las cortinas, como si las inspeccionara —. Después saldremos de aquí, nos reuniremos con Alisha y Jocelyn... Y después nos pondremos a salvo.
—No... Escucha... ¡Kristen! —le llamó Diana con cierta desesperación mezclada con enojo al ver cómo la de rasgos felinos que arrancó una de las cortinas y una vez la hizo bola volvió con ella, haciendo presión en la herida —¡Voy a morir, Kristen! —gritó exasperada, intentando frenar las acciones de la última líder de los Magicats —¡Perdí mucha sangre! ¡Seré una carga! —agregó perdiendo el aliento debido a su condición, aferrando más a su bebé contra el pecho, la cual emitía débiles sollozos, claramente asustada por la situación.
—¡Deja de decir estupideces! —vociferó Kristen con molestia —¡Voy a detener la hemorragia y saldremos de aquí! ¡Juntas! —exclamó casi desesperada.
—¡No lo haremos! —replicó Diana con sus ojos acuosos llenos de resignación —¡No puedo ponerme de pie! ¡Apenas y puedo tener en mis brazos a Adora! —le gritó con una voz rota —. Kristen... Por favor —suplicó en un hilo de voz.
—No me puedes pedir esto... Diana, no puedes —Kristen alejó sus manos lentamente de la tela manchada en sangre. Resignandose con lentitud a que no podía hacer más.
—Sabes que tengo razón —murmuró con gentileza para después tomar una ligera inhalación —. Por favor, lleva a Adora con Alanis, y... —mordió sus labios con fuerza, mientras el dolor se reflejaba en su mirar azul que se clavó en su hija —, dile a Alanis que debe hacer que ella cruce ese portal a... Etheria —susurró aquello último con suma amargura. Los ojos de Kristen se abrieron en sorpresa e incredulidad mezcladas.
—¡No pienso hacer eso! ¡No se la entregaré a Alanis para enviarla a un planeta que está en una dimensión olvidada! ¡Y mucho menos te dejare aquí! —gritó Kristen con exasperación, claramente enojada por lo que Diana decía.
—¡Tienes que hacerlo! —refutó Diana casi con desesperación pero con convicción, mirando a los ojos a Kristen quien pareció perder el aliento —. Eres mi hermana, mi mejor amiga. Eres la única que cumpliría con mis deseos.
—Diana, seguro podremos hacer algo... No podemos simplemente dar por hecho que en verdad perderemos al planeta, que Hordiano ganará —intentó refutar Kristen con desesperación. Sin duda en un intento de convencerla a ella y a si misma.
—Lo que Alanis dijo se está cumpliendo —le cortó rápidamente Diana, mirándole con dulzura —. Me negué a escucharla por todo este tiempo, estaba tan aferrada... Tan asustada, que no confíe en sus habilidades, incluso me engañe a mi misma al decir que Adora seguro tenía magia debido a su abuela —una lágrima resbaló por su mejilla —. Pero ella es She-ra, ella tiene que conectarse con la espada, entrenar... Lo odio con todas mis fuerzas, pero... Tendrá una mejor oportunidad si va a un planeta que está lejos del alcance de Primero, al menos, si no logra volver a nuestro planeta, o no puede hacer algo por nosotros siendo She-ra... Ella estaría a salvo —Kristen apretó sus manos en puños y después miró la sangre en el suelo y la ropa de Diana.
—Yo... Lo entiendo —susurró aceptando de una vez, entendiendo que no tenían más tiempo para discutir, los clones seguro volverían a inspeccionar el área y a Diana tampoco le quedaba mucho tiempo de vida —. Deberías... Despedirte de ella —le dijo en un hilo de voz, para después darse la vuelta y dirigirse al umbral de la puerta, seguro para vigilar.
Diana bajo su mirada a la bebé en sus brazos y le miró con tristeza —. Amor mío, lo siento —le susurró con la voz rota mientras las lágrimas escurrían como cascadas por sus mejillas —. Sé que esto no lo entenderás. No entenderás mis decisiones, lo que hice o la razón por la que deje que te llevarán a un planeta desconocido —acercó con dificultad su rostro al de su bebé y besó la punta de su naricita —. Pero yo no pude luchar con esto, ninguno de nosotros pudo —los ojitos de la pequeña bebé comenzaron a humedecerse de nuevo, como si entendiera por completo lo que su madre le decía. De la misma forma, su versión adulta tenía algunas lágrimas retenidas en sus ojos, intentando no llorar ante el amargo sentimiento —. Odio la idea de que seas forzada a cumplir un destino tan duro como lo es ser She-ra —aquellas palabras sonaron tan cargadas de dolor, que a los espectadores se les erizó la piel —, pero eres fuerte, eres valiente, y te aseguro, que el miedo jamás te detendrá —una lágrima rodó por la mejilla de nuestra Adora, quien dió un paso más al frente, como si intentará acercarse un poco más a la figura de su agonizante madre... La última imagen que tuvo de ella —. Eres mi pequeña bebé, te amo más que la infinidad de las estrellas. Y a pesar de que no me puedas ver, o escuchar, o sentir... Estaré contigo... Siempre estaré contigo —la bebé soltó un sollozo y estiró sus manitas al rostro de su madre, quien con dificultad le sonrió entre lágrimas —. Y aún si las estrellas pierden su brillo, yo siempre... Siempre, voy a estar ahí para guiarte —un sollozo desgarrador salió de la garganta de Diana quien aferró a su bebé contra su pecho, brindándole un último abrazo —. Te amo tanto. Tú padre y yo... Ambos te deseábamos tanto —expresó con pesar, mirando a su bebé con tanto amor y dolor, que provocaba en los espectadores una ansia enorme de llorar —. Pero ahora, debes irte —su mirada se elevó a Kristen, quien apretaba sus manos con fuerza, manteniendo su vigilancia en la puerta, pero al estar de perfil, se pudo notar algunas lágrimas en sus mejillas, lo que provocó que Diana sonriera con dulzura —. Kristen, llévala con Alanis —le pidió con su voz rota. La mencionada tomó una bocanada de aire y se giró hacia Diana de nuevo, mirándole con firmeza. La rubia asintió con tranquilidad, para después bajar su mirada a su bebé y hundir su nariz en su cuello, como si intentará grabar su aroma una última vez en su mente —. Te amo. Por favor, que la luz siempre te bendiga, que la bondad en tu corazón jamás se extinga y que las malas intenciones sobre ti se esfumen en la brisa —alejó con una lentitud abrumadora su rostro de su bebé, para observarla de lleno —. Este hechizo... Jamás será roto, porque es tu madre quien te bendice con él —la bebé comenzó a llorar. Un llanto desgarrador que se clavaba como espina en el corazón, tanto en las mujeres como los espectadores del recuerdo, era como si la bebé transmitiera todo su miedo y su entendimiento a la situación. Los labios de Diana temblaron mientras su respiración se volvía cada vez más irregular —. Llévatela... —susurró mirando a su bebé con dolor —¡Llévatela! —gritó de forma desgarradora hacia Kristen, quien corrió hacia la cuna, saco la sábana gris de ella y volvió hacia ambas. Diana besó la frente de su hija para después extender su pequeño cuerpo a Kristen, quien la sostuvo dejando la anterior manta en manos de su mejor amiga, y envolviendo a la menor en la nueva, recargando a la bebé contra su pecho y volviendo la mirada a Diana, quien acercó la manta azul contra su pecho —. Cuida de ella en el camino —le susurró Diana con súplica a Kristen, recargando su cabeza de lleno en el soporte de la mesa mientras sus ojos se abrían y cerraban con lentitud —. Dile a Alisha que la amo... Y que lo lamento, no era mi intención morir aún... o rendirme —Kristen se acercó a ella y deslizó su mano por detrás del cuello de su mejor amiga, para juntar sus frentes —. Por favor, traten de sobrevivir todo lo posible, llévate a Alisha del planeta de ser necesario —le pidió alzando su mano con dificultad y acariciando la mejilla de Kristen, dejando una ligera mancha roja en aquella área —. Gracias por haber sido mi hermana, Kristen —la mencionada cerró sus ojos con fuerza dejando escapar unas lágrimas mientras la bebé en sus brazos gimoteaba.
—Eres una estúpida y mi mejor amiga, mi hermana —susurró Kristen abriendo sus ojos, conectando su mirada dorada con la azul de Diana —. Solo espero, poderte encontrar en otra vida —le susurró sonriendo, provocando una leve risilla en Diana quien dejó caer su mano, transmitiendo la poca fuerza que le quedaba —. Adiós, Diana —se despidió de ella para después ponerse de pie, tomar la espada en el suelo y pararse en el umbral de la puerta. Todo mientras la rubia le observaba mientrascomenzaba a llorar una vez más y aferraba la manta de su bebé contra su pecho.
Kristen aferró más a la bebé a su pecho y no volvió su mirada a Diana. Simplemente se decidió a salir rápidamente girando hacia la derecha. Entonces cuando estuvo a punto de alejarse de la casa escuchó un grito desgarrador desde el interior haciéndola abrir sus ojos enormemente mientras las lágrimas caían por sus mejillas. Diana había estallado en llanto. Un llanto desesperado y cargado de dolor que provocó que Kristen bajara sus orejas y cerrará sus ojos. La pequeña en su brazo se removió con brusquedad y emitió un sollozo alarmando a la pelinegra, que le miró con dolor y arrepentimiento.
—¡Todos serán purificados por la gloria de Hordiano Primero! —se escucharon unas voces a coro a lo lejos. Kristen entonces tomó la decisión. Mostró firmeza en su semblante y corrió lejos ocultándose entre los callejones y enormes árboles para pasar desapercibida. La escena desapareció.
Catra se acercó en total silencio a su novia, deslizando con lentitud su mano hasta la de ella para tomarla. La castaña no sabía aún la reacción que podría tener, pero quería hacerle entender que estaba ahí, junto a ella. Adora le dió un ligero apretón sin voltearle a ver, su mirada se mantuvo al frente mientras algunas lágrimas mojaban sus mejillas sonrojadas, aquella escena le había destrozado el corazón. Bow y Glimmer lloraban a su espalda en silencio, afectados por aquella escena tan desgarradora.
La escena cambio, ahora la noche por fin había caído y Kristen corría con la bebé en su brazo izquierdo y con el derecho alzando la espada. Parecía haberse abierto paso entre todo el caos y llegado a lo que parecía un asentamiento de guerra.
—¡Kristen! —gritó Jocelyn llendo a su encuentro, sus ropas estaban rasgadas, tenía heridas en sus brazos, piernas y rostro que tardarían un poco en cicatrizar.
—¡Tía Kristen! —Alisha se unió a ellas junto a Alanis, quien llevaba una capucha sobre su cuerpo —. La tía Alanis se infiltró en la línea sur, ha sido tomada —informó con preocupación, sosteniendo una barra de metal en sus manos, la joven también tenía algunos rasguños y moretones en su cuerpo —, han atrapado a varios de nuestros soldados, tanto Magicats, Magifox, pueblerinos y guardias reales.
—No ganaremos está pelea —dijo Alanis con seriedad, Jocelyn se volteó hacía ella dejando reflejar enojo en sus facciones.
—No empieces con las tonterías de tus visiones —espetó Jocelyn furiosa, claramente harta de su propia hermana.
—Ella tiene razón —dijo Kristen con seriedad captando la atención de las tres. La mirada de Jocelyn reflejó incredulidad, la de Alisha mostró desconcierto y la de Alanis no cambio, más bien parecía expectante a lo que diría la de rasgos felinos.
—No digas tonterías, ¿dónde está Diana?, seguro con ella podremos idear un plan —dijo Jocelyn transmitiendo la intranquilidad que tenía. Kristen no respondió enseguida, solo abrazo un poco más a la bebé en sus brazos alarmando a Jocelyn y Alisha.
—¿Dónde está mi mamá? —repitió Alisha con un brillo de miedo en sus ojos los cuales comenzaban a volverse acuosos. Kristen no pudo contestar, parecía debatirse en dar la respuesta, y como si la bebé hubiera entendido el tema, soltó un sollozo.
—Ella está muerta —dijo Alanis con dureza, mirando fijamente a Kristen, quien mordió su labio, logrando que un hilo de sangre le recorriera hasta el mentón.
—No —susurró Alisha. El bastón en su mano cayó al suelo y llevo sus manos a su boca cubriéndola, ahogando un grito en ellas mientras caía al suelo de rodillas, Jocelyn de inmediato se arrodilló a su lado y la abrazó, sin apartar su mirada en shock de Kristen mientras algunas lágrimas a asomaban en sus ojos verdes.
—Uno de los clones la hirió, había perdido mucha sangre. No pude ayudarla —explicó Kristen con su voz temblorosa —. Me ha encargado una última cosa y esa es... —desvió la mirada hacia Alanis dejando ver un sentimiento claro de hostilidad a ella —, que la lleves al portal que se supone la hará cumplir su destino... Dónde encontrará la espada para ser... She-ra —aquellas palabras parecían tan difíciles para Kristen, mostrando en lo desacuerdo que estaba en alejar a la bebé de ellas.
Alisha elevó su rostro para mirarla en shock, y se levantó de golpe para acercarse a Kristen.
—¿Enviarla a un lugar raro? ¿Desconocido? —le cuestionó Alisha, dejando ver un sentimiento de enojo en sus ojos llorosos —¡¿Cómo enviaran a una bebé ahí?! ¡¿Cómo puedes enviar a mi hermana ahí?! —gritó desesperada, estampando sus manos empuñadas en los hombros de la felina quien se mantenía firme en su postura, aceptando aquel arrebato —¡Ella es mi hermana! ¡Papá se fue! ¡Mamá se ha ido! ¡Adora es la única que me queda! ¡¿Por qué habrían de mandarla a un planeta desconocido?! —Jocelyn llegó de inmediato a su sobrina y la tomó de los hombros alejándola de Kristen, y por consiguiente la abrazo tras la espalda para intentar calmarla —¡No pueden mandarla a un lugar lejos! ¡Mamá se equivoca! ¡No pueden dejarme sin mi hermana! — aquel llanto en la joven fue desgarrador, aquel sentimiento de perdida se transmitía con facilidad. Pronto la bebé comenzó a llorar, quizás asustada por los gritos, o quizás sintiendo la desesperación de su hermana mayor.
—¡Alisha Solarian! —le gritó Kristen con dureza, sacando de aquel shock a la joven chica —. Fue la última voluntad de su madre, su madre ha aceptado que lo dicho por tu tía Alanis a sido certero y que Adora debe ir a aquel lugar para cumplir su... Destino —parecía que aquella palabra le quemaba la garganta al pronunciarla, como si la odiara con todas sus fuerzas —. Hay que cumplir con esa parte y con la otra, que es, ponerte a salvo —Alisha dejo escapar un último sollozo, dejando de poner resistencia al abrazo de Jocelyn y aflojando su cuerpo en señal de rendición. Su tía, besó su cabeza, cerrando sus ojos con fuerza y dejando las lágrimas escapar.
—La luna está casi en su apogeo, el portal estará por abrirse gracias a la entidad que espera a Adora del otro lado —dijo Alanis con seriedad, rompiendo el ligero silencio que se había formado y que solo los gritos y explosiones a la lejanía lo llenaban.
Alisha volvió su mirada a la bebé en los brazos de Kristen y volvió a romper en un llanto silencioso. Su tía Jocelyn la soltó, solo para poder acercarse a Kristen, temblorosa, tomó a la bebé en brazos que le miró con sus ojitos llorosos.
—Adora, eres una bebé inteligente así que seguro sabes lo que pasa —le susurró con la voz entrecortada, intentando sonreírle a su hermana —. Recuerda, te amo mucho, eres mi pequeña hermanita y desearía poder cuidarte siempre. No voy a poder enseñarte todo lo que te prometí, perdona por eso —la bebé estiró sus brazos al rostro de su hermana, quien le dejo que tocara sus mejillas húmedas —. Cuidate mucho, ojalá hubiera podido ser más tiempo tu hermana, pero este tiempo que lo fui... Fui la hermana mayor más afortunada del mundo, porque yo sabía que eras especial, no porque seas She-ra o tengas magia, sino porque me dabas alegría cada vez que te veía y siempre desee protegerte —tomó una bocanada de aire y después beso la mejilla de su hermana. Un beso largo y profundo, como si quisiera no detener aquel último gesto con su preciada hermana —Te amo, Adora —dijo aquello entre un llanto desgarrador, separando a la menor de si y extendiendosela a Jocelyn, quien de inmediato la tomó en brazos mientras su sobrina mayor volvía a arrodillarse en el suelo llorando.
—Hey, princesa —le llamó Jocelyn con dulzura, abrazando a la bebé —. Sé que esto es aterrador, que seguramente te preguntarás muchas veces que fue lo que pasó, o porque tú familia decidió dejarte en un planeta extraño —suspiró, mostrando el agotamiento emocional que sentía y acercó a la bebé hasta su rostro y junto su frente a la de la infante —. Te daremos una oportunidad, una oportunidad para lograr hacer las cosas mejor, mejor que nosotros, mejor que nuestros antecesores... Por favor, jamás dudes de que tu familia te amó, porque mi niña... Nosotros te amamos con locura —sus lágrimas cayeron sobre el rostro de la pequeña, quien le brindó una caricia con sus diminutas manitas en las mejillas —. Tú padre te habría amado con locura, como me duele que no lo conocieras, pero te aseguro, que Ronald te esperaba entusiasmado. Pero se que él y tu madre te cuidarán, quizás no los sientas así, o que dudes de que estén ahí, pero pequeña, tus padres te cuidarán desde la distancia —finalmente le brindó un beso en la mejilla y se dirigió a Kristen, entregándole a la niña.
Kristen se giró hacia Alanis —. Algunos clones se acercan, los escucho —dijo con seriedad —, acabaremos con ese grupo para que puedas llegar a ese portal y que hagas lo que tienes que hacer, no podremos hacerlo por mucho. Cuando haya una abertura nos escabulliremos e iremos a la frontera este para usar una de las naves y salir del planeta para ir a Dorian, el objetivo es sacar a Alisha con vida de aquí —la joven mencionada mordió sus labios con fuerza y se puso con lentitud de pie, caminando hacia su bastón y sosteniendolo en sus manos con firmeza.
—El portal es inestable a los que sé, solo podré dejarla y volver, una vez lo haga, me dirigiré al oeste para tratar de que no caiga, en caso de que lo haga, seguramente habremos perdido por completo al planeta —dijo con seriedad Alanis.
—Entonces es la despedida contigo también —dijo Jocelyn y su hermana simplemente asintió —. Te detesto en muchas maneras, pero eres mi hermana, así que... Espero intentes sobrevivir hasta el final —le dijo con su voz entrecortada mientras preparaba su arco y flechas.
—Yo también te aprecio hermana, a pesar de todo —le dijo Alanis sin poder romper sus barreras, parecía que no era capaz de expresar lo que realmente sentía o quería.
Kristen bajo la mirada a Adora y la acercó hasta su rostro para darle un beso en su frente —. Eres fuerte, eres valiente, jamás te dejes detener por el miedo. Se buena y bondadosa, pero jamás dejes que te lastimen en el proceso. No eres débil, eres una guerrera. Una gran, valiente, hermosa y maravillosa guerrera. Sé que sobreviviras, sé que tú luz nadie te la va a arrebatar y si alguien lo intenta, dales una paliza —volvió a besar su frente —. Te quiero mucho, pequeña florecilla —susurró para después alejarla de si y entregársela a Alanis —. Es hora de ponernos en acción —dijo con seriedad tomando la espada que había lanzado al suelo —. Encontremonos con ellos antes de que lleguen hasta aquí —Jocelyn y Alisha asintieron. Kristen tomó la cabeza del grupo y camino a paso firme siendo seguida por el par. Alanis las vio alejarse en silencio, para después bajar la mirada a a Adora. La escena desapareció.
Glimmer limpió las lágrimas en sus mejillas, intentando detener su silencioso llanto mientras Bow acariciaba su espalda en consuelo aún cuando él también derramaba algunas lágrimas. Catra miró a su novia con tristeza, aquellas imágenes también le habían puesto sensible y no podía ni imaginar lo que Adora podría estar sintiendo. Micah solo mantuvo su mirada sobre Adora, impotente ante aquellas escenas tan tristes de su infancia.
Pronto la escena del portal apareció, mostrando a Alanis entrar al portal junto a la pequeña Adora que lloraba.
—Detenganlo... —susurró Adora con la voz rota, captando la atención de todos. Adora lo recordaba perfectamente. Sabía exactamente qué sucedía en ese recuerdo... Con todo aquello ahora aquellos sueños volvían a su cabeza asociando eventos, rostros y voces. La escena siguió con Alanis cruzando el portal y Adora estalló —¡Detengalo ya! —gritó, soltando con brusquedad la mano de Catra y volteando su mirada al rey. Micah rompió el hechizo enseguida, trayendo de inmediato la visibilidad de la habitación.
—Adora... —le llamó Catra con suavidad, percibiendo enseguida lo alterada que la rubia se encontraba. Intento colocar su mano en el hombro de su pareja, pero ésta se alejó con brusquedad dirigiéndose a la puerta y saliendo corriendo de la habitación —¡Adora! —le gritó alarmada llendo tras ella.
Adora corrió rápidamente por los pasillos mientras las lágrimas comenzaban a empañar su visión. De pronto comenzó a sentir una asfixia horrible en su pecho que hacía gritar a su mente que buscará aire, que buscará salir de ahí.
De pronto chocó con Scorpia quien venía acompañada de Perfuma, Mermista y Frosta, quienes al verla se preocuparon.
—¿Adora? —Perfuma intento acercar su mano a ella, pero la rubia se alejó rápidamente esquivandolas para seguir corriendo mientras en su mente gritaba el nombre de su corcel.
—¡Adora! —gritó Catra desesperada con Bow y Glimmer detrás de ella. Al llegar hasta las princesas se detuvo —¡¿Vieron a Adora?! —les preguntó mostrando la angustia en sus ojos, haciendo solo preocupar más a las princesas.
—Ella corrió hacia allá, se veía mal —dijo Frosta apuntando el pasillo. Catra no perdió más tiempo y siguió aquel camino.
—¿Que diablos sucede? —le preguntó Mermista a Glimmer mientras Bow había decidió ir detrás de Catra.
—Vimos los recuerdos de Adora cuando era bebé... —la pelirrosa respiraba con dificultad mientras la acuosidad volvía a sus ojos —, de su familia y creo que ella... —su voz se entrecortó. Glimmer estaba preocupada por ella. Muy preocupada. Las princesas captaron de inmediato, y rápidamente se dieron la vuelta para correr por el pasillo. Claramente uniéndose a ellos para llegar a Adora. Glimmer sonrió agradecida y comenzó a transportarse entre pasillos.
[...]
Swift Wind elevo su mirada al cielo, se encontraba junto a Spinnerella y Netossa en los jardines del castillo. Una fuerte inquietud comenzó a molestarle, sintiendo de golpe diversos sentimientos chocar contra su mente.
—¿Swift Wind? —le llamó Spinnerella al notar la preocupación en el corcel.
—Adora está mal, me está llamando —dijo el corcel con angustia para después desplegar sus alas y volar por el cielo alejándose de las princesas que se miraron entre sí y después corrieron hacia el castillo.
[...]
Adora llego corriendo hasta el puente que daba hacía la piedra lunar, viendo cómo Swift Wind descendía rápidamente hasta tocar el piso.
—¡Adora! ¡¿Que ocurre?! —le preguntó el corcel notando aquellas lágrimas en el rostro de la rubia quien sin responder se subió a su lomo.
—¡Sácame de aquí! —le pidió con la voz rota. El corcel jamás la había visto en ese estado, pero supuso que sería algo grave lo que pasó así que extendió sus alas captando de inmediato su petición.
—¡Adora! —gritó Catra llegando corriendo hacia ellos, con Bow y las princesas detrás. Glimmer realizó una transportación para poder llegar hasta ella pero el corcel alzó el vuelo enseguida alejándose de la superficie y perdiéndose a más altura en el cielo —¡Maldición! —exclamó Catra con frustración, pasando sus manos por sus cabellos alborotados.
—¡¿Qué es lo que sucedió?! —preguntó Netossa alterada apareciendo junto a ellas en un remolino de viento cortesía de su esposa.
Bow colocó su mano en el hombro de Catra, en un intento de calmarla. Glimmer suspiró derrotada, si tan solo se hubiera transportado un poco antes...
Un silencio rodeó a todos, dejando sentir la notoria tensión en el ambiente. No sabían a dónde iría Adora o que haría, quizás necesitaba tiempo a solas... Pero no querían dejarla sola.
[...]
N/a: emmm... ¿Están bien?
