DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a bicyclesarecool. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
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Capítulo 15
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I´m a ghost and you´re a shadow
(hippo campus)
15.
En el tiempo que le toma a Bella ponerse arrugada como una pasa, descubre que a Edward le gustan sus dedos tironeando de su cabello, solo con un poco de fuerza.
—Bella —suspira sin aliento, respirando con fuerza cuando se separa por aire. Descansa su cabeza en su hombro, abrazándola con fuerza. Bella se siente como si encajara en algún lugar… por primera vez, en realidad. Hay un consuelo en el latido de su corazón contra el de ella, una satisfacción que no sabía que le faltaba.
—He estado pensando en hacer eso por… demasiado tiempo —admite él con una sonrisa.
—Yo también.
Flotan por un tiempo, enredados juntos y en silencio, la necesidad de conversar se pierde en la calidez de sus pieles juntas.
—Tengo algunas reglas.
Alice está en la cocina cuando Edward y Bella vuelven a la casa de los Cullen, su laptop abierta frente a ella y apenas alza la mirada de lo que sea en lo que trabaja cuando habla.
—Alice —se queja Edward, arrojando su toalla húmeda en la silla junto a ella.
—Hablo en serio —dice—. Estoy totalmente bien con… eso. —Señala a sus manos unidas—. Y ya sabes, como sea. Pero no quiero escuchar sobre eso. O… escucharlo.
—¡Alice! —advierte él mientras Bella arde junto a él.
—Solo digo. Ugh, ni siquiera sé a quién darle la charla de rompe-su-corazón-y-romperé-tu-cara. Mi lealtad está tan dividida. Quizá podamos salir en una cita doble o algo con Jasper… espera, quizá eso es demasiado raro…
—Te llevaré a casa, Bella —dice él, lanzándole una mirada molesta a su hermana.
Bella comienza a protestar, no quiere regresar al hotel. Quiere acurrucarse junto a él en su cama y no pensar en lo que Renée le dijo más temprano. Especialmente no quiere confrontarla por eso.
Pero en el más triste golpe de suerte, Renée no está por ningún lado en el hotel. Cuando está en su habitación, encuentra su teléfono en donde lo dejó en su buró y solo hay una llamada perdida. Es de Phil, y no dejó un mensaje.
Da lo mejor de ella para no pensar en eso, dirigiéndose al baño para darse una ducha y quitarse el cloro de encima. Viéndose a sí misma en el espejo, se alegra de que no hubiera nadie para recibirla en la puerta. Sus labios están un poco hinchados, su barbilla raspada por la barba de Edward. Sus dedos tocan la evidencia, la suave piel alrededor de su boca cosquillea mientras ella sonríe.
Bella no puede decir si es ella quien está evitando a Renée o si Renée es quien está evitándola, pero de cualquier forma, no han hablado en casi dos días, aunque Bella no está segura de qué se dirían si lo hicieran. Renée nunca ha sido del tipo que pida disculpas, y francamente, tampoco Bella.
Usa la ausencia de figuras parentales a su favor, escondiéndose con Edward en habitaciones vacías mientras él trabaja. Algunas veces se besan, aunque la mayor parte del tiempo solo hablan, su cabeza en su pecho mientras se recargan contra la cama en la alfombra, escuchando las vibraciones de su voz contra su mejilla.
Él traza las líneas en sus manos, preguntándole acerca de la escuela y dejándola hablar sobre su madre y, a cambio, él le dice acerca de las canciones que le gustan y a dónde siempre ha querido viajar.
Aún son los mismos incluso aunque han cruzado esa línea con ese primer beso —aún confían y juegan con el otro— Bella no se había dado cuenta de lo íntima que ya era su relación. El único cambio parece ser la forma en la que la toca, abiertamente, y sin dudar.
La mejor parte de las lecciones para conducir, es definitivamente todo el aspecto de besarte-con-Edward-Cullen. Están en su camioneta, estacionados en un estacionamiento vacío detrás de un complejo cerca del océano, y ella está esperando que si lo distrae lo suficiente él se olvidará de que en realidad moverán el auto hoy.
—Bella —se queja mientras los labios de ella van hacia su cuello—. No puedes evitar esto por siempre.
Ella se separa, frunciendo el ceño, y sus manos se quedan en su cadera mientras se acerca por un beso más antes de moverse, pasando sus dedos por su cabello.
—Al menos ponte el cinturón —murmura ella e incluso aunque él se ríe, escucha el "clic" que hace al ponérselo.
Resulta que conducir en un estacionamiento vacío sin obstáculos con excepción de un poste de luz es fácil. Bella no va a más de cuarenta kilómetros por hora, y pasa mucho tiempo practicando como frenar y usando sus direccionales, pero en general, se siente fuerte. Capaz, incluso.
Además, cuando ha terminado por el día, la boca de Edward encuentra su camino de vuelta a la suya.
—Así que —dice Jessica en el almuerzo un día—. Tú y Edward Cullen, ¿eh?
Bella puede ver que está tratando de mantener su tono neutral y sin interés, pero el desagrado se cuela en su voz de todas formas.
Alice está, afortunadamente (o desafortunadamente), en una reunión del consejo escolar y Bella tiene que arreglárselas sola. Se encoge de hombros, no mordiendo al anzuelo que Jess le ofrece.
—La hermana de una amiga de mi prima los vio en el estacionamiento del Tidesong. —Pausa de forma dramática y luego añade—: Ya sabes, besándose.
Las otras personas en su mesa detienen sus conversaciones. Todos los ojos están en Bella, quien probablemente esté tan roja que casi luce púrpura.
Pero ella solo dice:
—Está bien.
Puede ver que esto irrita a Jessica, esta completa reacción no verbal, por la forma en la que sus ojos se entrecierran.
—¿Eso es todo lo que tienes que decir?
—Síp.
Jessica bufa, poniéndose de pie.
—Buena suerte cuando Lauren te encuentre, entonces.
Le toma a Bella dos semanas juntar el coraje para conducir en una calle de verdad, una que va por la playa que en realidad nadie usa hasta la temporada alta. Sus manos están aferradas tan fuerte alrededor del volante que sus nudillos están blancos. Su respiración está entrecortada.
—Tú puedes —le dice Edward suavemente, su mano descansando en su muslo. Ella trata de enfocarse en la calidez que brinda, la forma en la que él es su ancla mientras enciende la camioneta.
—No hay nadie alrededor —le asegura mientras ella se aterra acerca de lo lento que está conduciendo—. Ve lento, o acelera, lo que tú decidas.
Lo hace, llevando la camioneta a 40 km/h en un punto, lo más rápido que lo ha hecho. Se detiene ante los señalamientos. Usa sus direccionales. Incluso se frena ante una gaviota que comía perezosamente una vieja papa frita en la calle.
—¿Quieres volver? —pregunta Edward mientras llegan al final del camino principal, en donde se mezcla con las dunas de arena.
—En un rato más —dice con una sonrisa—. ¿Tienes algunos Cds aquí?
Él se estira hacia la guantera, sacando uno que ella había visto en su recámara semanas atrás.
Ella.
Bella duda mientras él lo introduce en el reproductor, subiendo el volumen y mirándola.
Ella está a punto de preguntar por eso, preguntar por qué elegiría un CD que había hecho para su exnovia justo ahora durante su momento de conducir triunfante que le cambiará la vida, pero él habla primero.
—Hice este hace meses. Todas las canciones que me hacían pensar en ti.
Ella no puede decir nada, su voz se ha ido mientras los suaves y melodiosos acordes de la guitarra inundan la cabina de la camioneta. Una voz se escucha: "I´m torn apart… the sweetness of the salt in her hair". Y Bella está… deshecha, por todo esto.
Está enamorada de él, de este chico que apenas conoció hace seis meses, pero que conoce mejor de lo que alguna vez ha conocido a alguien. No es que sus piezas rotas se unan juntas, pero entre ellos, algo dorado y precioso los une.
Vuelven al hotel antes de que los últimos rayos del sol se vayan, Bella los estaciona en un lugar libre con una sonrisa de satisfacción.
—Maravilloso —dice—. Excelente trabajo al estacionarte. Solamente estás fuera de las líneas por como ¡un metro!
—Cállate —se ríe, no se molesta en acomodarlo. Él se irá pronto, de todas formas.
—Pero en serio, estarás llevándome a todas partes pronto.
—Lo dudo —murmura—. Pero gracias. Me haces sentir valiente.
Él presiona un beso en su sien, su mano en su cuello.
—Tú me haces sentir así, también. Yo, um, envié solicitudes a algunas escuelas esta semana. Como, universidades.
—¡Edward! —Ella se separa de él, la repentina sorpresa inunda su rostro. Él sonríe avergonzado.
—¿Quién sabe? —dice—. Quizá después de todo sí saldré de este lugar.
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Lo bueno: edwardedwardedward.
Lo malo: ¿a qué se refería jess con "buena suerte cuando Lauren te encuentre"?
Me encanta esta historia y estoy tan triste de que ya estemos en la recta final :(
¡Mil gracias a las chicas que dejaron sus reviews!, gracias a:
Mar91, Paola Lightwood, aliceforever85, Adriu, carlita16, somas, saraipineda44, bbluelilas, Car Cullen Stewart Pattinson, Adyel, Leah de Call, PknaPcosa, tulgarita, Aidee Bells, Kriss21, Liz Vidal, Lady Grigori, alejandra1987, Marie Sellory, Lizdayanna, soledadcullen, Pameva, eli music love y Tata XOXO.
Por favor, no olviden dejar el suyo y nos leemos muy pronto ;)
