El día siguiente llegó en pocas horas y permanecimos en casa de Eriol, la salud de la pequeña se había estabilizado pero Li pensó que era mejor no moverla todavía y dejarla dormir, en lo que estuvimos todos de acuerdo.
Después del desayuno me acordé que Maylin me había pedido sus juguetes.
-"Eriol, Mai se acordó anoche de sus juguetes. ¿Los podemos ir a buscar al arroyo?".
-"Claro, por qué no vas con Shaoran, los esperaremos para el almuerzo."- sabía que lo decía deliberadamente así que se lo agradecí con mis ojos.- "Creí que nunca usarías esa esmeralda, estoy perdiendo mis habilidades" – y sonrió.
-"El señor Li fue muy amable en traérmela y de haberla elegido del color de mis ojos"- solté sin pudor aprovechándome de la complicidad de Eriol. Miré a Kumiko que sonreía.
-"Vamos, es largo el camino al arroyo" – dijo Li- "Permiso" – se levantó
-"Veo que estás apurado" - dijo Eriol y lo miró con burla.
Cuando salimos de la casa, él me preguntó si prefería cabalgar o ir en carroza, entonces decidí dejar mis temores a un lado y seguir mis instintos para aprovechar ese valioso tiempo que Eriol me había conseguido con él a solas.
-"Prefiero caminar "- le solté. No se sorprendió, al contrario pareció alegrarse.
-"Vamos entonces, conozco un atajo".
.-"¿Venía mucho a este arroyo?".-
-"La verdad es que no, Eriol pasaba mucho tiempo en Londres y cuando venía se quedaba en mi casa".
-"Le propongo un juego, uno pregunta y el otro responde".
-"Es muy simple"
-"Pero todo vale. ¿Está bien?"- lo miré con cara inquisitiva
-"¿Y cómo gana uno en ese juego?".
-"Tiene que saber preguntar".
-"Está bien. ¿Quién empieza?".
-"Yo". – Me puse a pensar una buena pregunta, había tantas cosas que quería saber de él, y con el tiempo no alcanzaría a hacer más de dos preguntas- "Usted es solo dos años mayor que yo y ha estado casado y tiene una niña pequeña, si algo extraordinario ocurriera y volviera al pasado hasta antes de esos sucesos, lo haría todo de nuevo o cambiaría algo". – No puso ninguna cara en especial, pareció meditar la pregunta y me respondió.
-"Me casé muy joven por deseo de mi padre moribundo, la elegida fue una prima con la que crecimos juntos, era como una hermana y la boda fue un trámite. En poco tiempo quedó embarazada, sin embargo nuestra relación no funcionaba. Ella buscaba amor de pareja pero a mí me costaba mucho dejar de verla como una hermana. Como siempre fue muy obstinada, me insistía casi a diario esperando que me enamorara de ella, yo intentaba que fuera feliz pero nada parecía alegrarla. Cuando enfermó, estuve al lado de su cama hasta que nació nuestra hija. Entonces ella tomó la decisión de quitarse la vida, dejándonos solos. Así que mi respuesta es no, por ningún motivo viviría eso otra vez" – Yo estaba muda escuchándolo hablar, cuando terminó hasta me había olvidado de la pregunta que le hice.
-"Es mi turno de preguntar. ¿Qué hacía ese día debajo del roble, cuando nos vimos por primera vez?"
-"Diablos! es una pregunta difícil, pero le diré. Ese día era primero de abril y estaba en una fiesta celebrando mi cumpleaños número veinte con los amigos. Cuando me trajeron el pastel para apagar las velas, expresé con fuerza un deseo y ese deseo me trajo aquí, debajo del árbol y desnuda donde me encontró usted"- no me interrumpió pero sus ojos me indicaban que tenía muchas dudas.- "mi deseo fue que cuando llegase a querer a alguien fuera correspondida. Es que no he tenido mucha suerte...".-le dije para justificarme, porque su mirada me tenía demasiado nerviosa.
-"Es mi turno de preguntar". – Dije para desviar la atención. Pero habíamos llegado al arroyo, por el atajo nos ahorramos media hora.
-"¿Le gustaría mojarse los pies?, a mí me empezaron a doler con estas botas."
-"Me encantaría." – Busqué los muñecos de Maylin que estaban en una roca alta y los guardé haciendo un bulto con mis zapatos. Nos sentamos a la orilla y pusimos los pies en el agua.
-"Lindos pies".- me dijo riendo. -"Pregúnteme lo que quiera que yo le voy a responder, aunque sea fuera de juego".
-"Cuénteme si ha estado enamorado y cómo le fue".
-"Una vez siendo niño me enamoré de una niña que era hija de un conocido de mi padre, después estuve enamorado de la prima de uno de mis amigos que visitan el castillo, ella era mayor pero al parecer yo le agradaba porque me buscó para enseñarme muchas cosas".
-"¿Se refiere a su primera vez?".
-"Yo tenía como 14 años y creo que ella unos 18."- me sentí enrabiada pero nada le dije.
-"Pero creo que tal vez nunca he estado realmente enamorado, ya sabe, como Eriol y Kumiko. Tal vez soy incapaz de amar."- me sonreí por su comentario. -"Ahora le toca a usted, la misma pregunta".
-"Bueno, yo estuve enamorada mucho tiempo de un chico que me hacía sentir que yo le gustaba, pasamos muchas cosas juntos "–no, no, negué con las manos, ante su cara de asombro – "siempre como amigos, yo esperaba que él se declarara y le di tiempo para hacerlo pero no lo hizo y aunque yo le gustaba de verdad, se comprometió con una chica que se le declaró. Fin de la historia"- lo miré con ojos de vergüenza, él estaba sonriendo.
-"No somos tan diferentes. Me hablaría de su familia".
-"Si, mi padre es profesor en la universidad, además es un excelente cocinero, es muy amable y tiene muy buen estado físico. Mi hermano mayor estudió una carrera de matemáticas y le va muy bien en su trabajo, ya no vive con nosotros porque tiene una novia guapísima. Mi madre murió cuando yo era muy pequeña, no tengo recuerdos de ella, por eso me siento tan unida a Mai."- Lo miré, estaba con la vista perdida en el horizonte.
-"Le molesta si la llamo por su nombre".
-"No, claro que no. Ahora ya nos conocemos, llevamos tiempo viviendo juntos"- se sonrió por el comentario y me transmitió esa calidez que sólo él conseguía.
-"Hay algo que quiero decirle"- mi corazón se aceleró con esa sola frase.- "mi primo Eriol siempre ha sabido leer el carácter de las personas, es una habilidad especial que tiene y su novia creo que posee magia. Ellos nunca han aceptado a una persona en su círculo más íntimo, hasta ahora éramos mi hija y yo los únicos que gozaban de ese privilegio".
-"Eso no lo sabía".
-"Es usted muy especial Sakura, me habría gustado conocerla en otras circunstancias". –Entonces se paró para ponerse los zapatos- "creo que ya debemos regresar, son al menos veinte minutos de camino".
Me empecé a poner los zapatos con calma, él no me miraba, estaba perdido en sus pensamientos. Mi corazón bombeaba con fuerza, tenía ganas de ponerme a llorar o de salir corriendo. Otra vez me había sentido al borde de algo más, estaba decepcionada, ¿no era yo capaz de conquistar a un hombre? Mi autoestima había bajado al menos 50 puntos.
Comencé a caminar antes que él estuviera listo, caminaba con apuro para dejarlo atrás, sentía que este hombre estaba jugando conmigo, con mis sentimientos, con mis esperanzas y lo odié por eso. Quería herirlo, quería que se sintiera como me hacía sentir a mí, me propuse que ya no buscaría verlo nunca más a solas.
Iba tan enojada que cuando sentí su agarre me voltee asustada...
-"Sakura, qué le pasa, apenas pude alcanzarla..."- jadeaba por el esfuerzo - "¿por qué se puso así?, ¿Le molestó lo que dije?" - se inclinó un poco para que sus ojos quedaran a la altura de los míos, yo miré al piso y entonces me abrazó, me abrazó con fuerza como estrujándome."
