FICTOBER 2020

¿Qué tal, chicos? Ya estamos en la mitad del reto y yo no puedo creerlo, hasta ahora no he fallado y he subido todo acorde a la fecha correcta, ¡estoy feliz! La palabra del día es "pétalos" y qué mejor que atribuirlo a una escena RobStar. Decidí escribir sobre uno de los momentos que ellos dos pasaron juntos en Tokio antes de ser novios, por lo que aquí les dejo la escena cuando estuvieron en aquel bote disfrutando de la vista de las flores de cerezo que son comunes allá. Me gustó hacerlo desde la perspectiva de Star porque sinceramente le veía más a ella las ganas de decirle a Robin que lo quería. ¡Espero les guste!

Disclaimer: Teen Titans no me pertenece, sólo creo historias con sus personajes sin ningún fin lucrativo.


15. Pétalos

(POV Starfire)

Seguía sosteniendo su mano, haciendo que me siguiera mientras caminábamos por entre los enormes edificios adornados de anuncios en LCD y tiras de luz led que cambiaban constantemente de color. Estaba muy entusiasmada, tendríamos toda la tarde a solas para descubrir cada parte de Tokio y sus hermosos paisajes.

Nos detuvimos un momento a comprar algunos aperitivos y mientras los degustábamos veíamos en una de las pantallas gigantes ancladas en un edificio, un combate cuerpo a cuerpo de dos hombres robustos. Había muchas personas, que como nosotros, se detuvieron a observar la pelea, al parecer disfrutaban del espectáculo.

Después de varios minutos de una emocionante lucha hubo un ganador, las personas que nos rodeaban celebraron por el competidor y yo no pude hacer menos. Sonreí dándome la vuelta y tomando de nueva cuenta del brazo a Robin, el día estaba demasiado iluminado y aún nos faltaba visitar muchos lugares en la ciudad.

Veía a la gente caminar a un ritmo elevado y guardando un orden tan perfecto que parecía como si fuese algo programado desde que salían de casa. Todo era tan impresionante, la forma en cómo cruzaban las calles en sincronía, la tecnología fundiéndose con los cristales y las paredes de los negocios, la diversidad de estilos de ropa y los llamativos cabellos coloridos de algunos jóvenes.

Rápidamente entramos a una zona más tranquila con algunas personas paseando calmadamente. Este lugar se sentía con una energía diferente al anterior, y el silencio no era asfixiante sino que proyectaba paz. Robin también miraba la ciudad, aunque no estaba tan emocionado como yo quizás porque seguía creyendo que era innecesario estar aquí y debíamos volver a casa. Negué con la cabeza, no dejaría que mi amigo se la pasara mal, tenía que encontrar una forma de que se divirtiera.

Seguimos caminando hasta que observamos un puente de color oscuro sobre un lago que abarcaba gran parte de donde nos encontrábamos. Nos dirigimos hacia aquel puente y cuando nos detuvimos en medio de él pudimos observar con mejor vista las aguas cristalinas y los templos cercanos que eran muy característicos de la cultura nipona.

—¡¿No es hermoso, Robin?! —exclamé muy feliz apreciando la estructura y el color del agua que teníamos abajo. La mejor parte era ver la extensa fila de árboles rosados en el perímetro del río, éstos soltaban pétalos al compás del viento, recreando una hermosa escena para aquellos que pasaban cerca, cómo si nevasen pequeñas flores.

—Sí, es fantástico —lo escuché decir detrás de mí. Iba a voltearme para continuar con nuestro camino cuando logré ver debajo de otro de los puentes paralelos al nuestro un bote con dos personas abriéndose paso en el agua.

—Mira, ¿crees que podamos? —le pregunté emocionada señalando a la pareja que poco a poco se acercaba a nuestro punto. Sería una buena actividad que alegraría a mi amigo, además podría hablar con él sobre qué le pasaba puesto que no parecía disfrutar del viaje, ¿o quizás no disfrutaba estar conmigo?

—Claro, hay que buscar de dónde salen —sonrió, y fue como si hubiese escuchado la pregunta en mi mente, respondiéndome que no le desagradaba pasar tiempo conmigo. Me emocioné ante esto y volví a tomar su mano acelerando el paso hacia los otros puentes hasta encontrar a la persona que rentaba esos botes.

Llegamos al lugar, estaba debajo de una pequeña colina de césped que colindaba con el río. El hombre que se dedicaba a organizar estos viajes nos saludó, me explicó sobre la actividad ya que Robin no entendía el idioma, y cuando ya todo quedó claro, nos condujo a uno de aquellos pequeños botes blancos que estaban asegurados por una cuerda atada a un mástil en el pequeño muelle improvisado.

Robin tomó los remos y comenzó a moverlos alejándonos de aquel hombre, quien me deseó suerte y que tuviera un rato agradable con mi novio. No pude evitar sonrojarme ante esto y agradecí a X'hal que Robin estuviera tan concentrado en remar que no se diera cuenta. ¿Mi novio? Sonreí de tan sólo pensarlo, quería a Robin no sólo como mi mejor amigo, quizás desde el primer momento en que lo vi me llamó la atención, y aunque deseaba que fuésemos algo más sentía que él estaba demasiado concentrado en el equipo, en proteger a la ciudad. Eso no me disgustaba, al fin y al cabo amaba esa parte de él, el ayudar a las personas me inspiró a hacer lo mismo. Si no fuese por eso no estaría disfrutando de una vida libre.

Me quedé viéndolo un poco más, él movía constantemente los remos mientras nos acercábamos a una de las orillas donde la lluvia de pétalos rosados sólo hacía más romántico el ambiente. Tal vez era momento de decirle lo que sentía; quizás era tiempo de sincerarme con él, de comentarle lo mucho que me gustaba, lo mucho que le apreciaba.

Empecé a sentirme nerviosa, tenía el temor de que él no me correspondiera, o que tuviera miedo de intentarlo; sin embargo estaba decidida a confesarle esto, no podía seguir ocultando mis sentimientos, además, aunque Robin no solía ser tan expresivo, estaba segura que también sentía algo por mí.

—¿Estás bien? —me preguntó al ver lo extraña que estaba.

—¡Sí, estoy perfectamente bien! —dije con una risa nerviosa, tratando de que con mi sonrisa dejara de indagar más. Él sonrió y continuó moviendo nuestro bote. Miré hacia otro lado para disimular mi sonrojo, tenía que controlarme, armarme de valor para decirle que lo quería, ¿acaso este era el momento perfecto? Lo pensé mejor y decidí que tenía que prepararme, pensar bien lo que le diría y sobre todo el lugar en donde por fin le haría saber al chico maravilla lo mucho que me importaba; al fin y al cabo aún teníamos la mitad de un día soleado para pasear juntos.