Apenas han llegado a la isla, y tras la insitencia de Josuke, Jolyne le promete a su oniichan que se quedará quieta en el bote esperando junto con Narcisa y Doppio. La realidad es que apenas el trio se ha perdido de vista, Jolyne decide que es una grandiosa idea ir a explorar el lugar.

Jolyne es digna hija de su padre.

Con suerte no se dirá lo mismo de Narcisa, quien deja el bote para ir detrás de su preciosa muñequita.

– ¡Espérame! ¡No me quiero quedar aquí, es muy aburrido! – A ella no le parece aterrador, a lo mucho aburrido, ¿Quién quiere quedarse a esperar?

Hay muy poca luz y el lugar es enorme, es fácil perderse. Jolyne no trae nada con qué iluminar, pero la idea no tarda en llegarle.

La voz de Narcisa a la distancia es lo único que hace que Jolyne se detenga, esperando a que llegue a su lado. Una vez a lado de Narcisa, toma aire, concentrándose lo suficiente para que esa luz del Hamon recorra sus brazos como si fuera electricidad.

– Tu puedes hacer cosas geniales, yo también puedo. – Le dice con orgullo, aun sabiendo que no le va a entender.

– ¡Brillas en la oscuridad! ¿También tienes un amigo imaginario? Porque no lo he visto.

Su "cosa azul" se aparece detrás de ella, así no estarían solas.

– ¡Es Hamon! – Le responde con una adorable sonrisa.

No se entienden pero eso no importa. Llevan poco tiempo juntas pero Narcisa siente que han establecido un vínculo especial. Narcisa sigue a Jolyne a donde vaya y se alegra con oír su vocecita aun sino entiende sus palabras, se hablan la una a la otra y quizá el único lenguaje que entienden es cuando se ponen a jugar.

Narcisa se sostiene de la mano de Jolyne; su toque le transmite parte de aquella energía, se siente como un cálido cosquilleo. Al aparecer el Stand de Narcisa, a Jolyne le pareció ver una silueta azulada, pero esa visión se desvanece rápidamente de su vista.

No se asusta, debía ser como los fantasmas que acompañan al resto de su familia. Si era algo así, no podía ser nada malo, ¿cierto?

– ¿Ha-mon? – Ahora se pregunta si es el nombre de su amigo imaginario, aunque si ella también tiene uno ¿Porqué no puede verlo?

Narcisa les llama "amigos imaginarios" mientras que Jolyne les llama "fantasmas".

Ambas con el paso de los años desarrollarán sus respectivos Stands en toda su capacidad, aunque en el caso de Jolyne el suyo aún no se ha manifestado

– Si, ¡Hamon!

Quisiera poder explicarle lo que es el Hamon, incluso enseñarle lo poquito que sabe, pero la barrera del idioma complica mucho las cosas y aun si ese no fuese un impedimento, todavía no sabe cómo explicar lo que es el Hamon.

Si algo ha llenado de felicidad a Narcisa estos días es descubrir que hay otras persona con amigos imaginarios–– es decir, "Stands". Ella no ha pensando algún nombre bonito para la cosa azul pero un día de estos se le ocurrirá alguno bueno.

El cosquilleo que el Hamon le produce es agradable, como un buen sentimiento, uno cálido y lleno de felicidad.

– ¿Sabes? Esta podría ser una isla pirata, ¡A lo mejor encontramos un tesoro!

Ninguna de las dos se entienden, pero Jolyne asiente como si lo hiciera. Por su voz asume que es como un juego, y ella quiere jugar a explorar esa isla.

No se ha dado cuenta aún, pero su suéter se ha deshilachado, dejando un rastro por donde pasa.

Aún sino se entiendes Narcisa la invitaría a corretear con ella adentrándose más y más en aquella isla, brincando entre las tumbas sin miedo o respeto alguno.

Realmente es feliz con ella a su lado.

Son dos niñas saltando y jugando en un cementerio que no tiene seguridad alguna esa precisa noche. Cada vez que estén en peligro de tropezar, la cosa azul las haría intangibles para sortear el obstáculo. Jolyne se cae en más de una ocasión, las siguientes ya son mas a propósito por curiosidad del "fantasma" de Narcisa.

Al Stand de Narcisa solo le basta con que él o la misma Narcisa toquen a otros para transmitir su habilidad. Resulta muy útil para escapar o para desarmar cosas… o criaturas.

Lo único qué hay para temer es a los vivos, pero los vivos están ocupados en regresar a cierto italiano a la vida.

El hilo parece ser mucho más largo como para ser de un suéter, y ese mismo suéter no parece sufrir mucho daño.

¿A dónde habrá ido la familia de Jolyne?

Luego de un rato ya no se nota el camino principal por donde entraron solo tumbas y más tumbas.

Y la momentánea sensación del Hamon esparciéndose por la tierra.

Jolyne percibe esa misma sensación que se expande por el cementerio. Es esa sensación familiar que le recorre cuando lo usa por su cuenta.

Se detiene, señalándole a Narcisa en dirección a las hierbas que empezaron a brotar de la nada. Era algo hermoso de ver, aún con la escasa luz que hay en el lugar.

Narcisa ya estaba intentando trepar a una estatua sobre tumba cuando la dulce vocecita de Jolyne desvía su mirada hasta los brotes. El suelo bajo sus pies reverdece y ella brinca cayendo de sentón entre dos sepulcros, ahí se pone a cortar las florecitas que han crecido de la nada, hace un pequeño ramito para Jolyne. Ella acepta felizmente el ramito que le ofrece Narcisa, tomando una de esas flores para acomodársela entre su cabello rosado.

Jolyne cree escuchar algo, como si fueran pasos, pero no logra distinguir de dónde vienen. Lo que no sabe, es que ese sonido se transmite a travez del hilo que ha dejado a su paso.

Una muy leve manifestación de otro poder a parte del Hamon. Una herencia más de los Joestar.

Y todo habría sido dulce inocencia con el par de niñas jugando, pero eso pronto esa paz se ve interrumpida por el sonido repentino de algo moviéndose.

Tierra. Tierra a sus alrededores que se remueve, como si algo intentara salir de ahí.

Una mano surge del suelo, asemejando toda una escena de alguna película de horror, de esas tantas que Jolyne ha visto en compañía de Josuke y sus amigos, sin que su padre sepa de ello.

– – –

– ¡Niñas, por favor no se vayan!

Doppio cree ver unos destellos de luz pero luego nada, ha perdido a las niñas de vista y se muere de miedo en la oscuridad.

– Jefe...

Doppio se abraza a si mismo, el frió le cala pero no tanto como la soledad. King Crimson aparece detrás de él. En el reflejo del agua se puede vislumbrar la figura de Diavolo, sin embargo Doppio no lo ha notado.

Sabe que no debe dejarlas ir porque se podrían perder y él tampoco quiere quedarse sólo en un lugar como ese. Le cuesta bajar del bote, llevándose un par de tropezones que les da tiempo a las niñas para perderse de vista, muy para su horror.

– No me sigas por favor! – Le pide al Stand sin saber que eso es imposible.

King Crimson ignora por completo la orden de su propio amo. Doppio camina despacio, muy pero muy despacio. En los pasillos principales hay farolas que iluminan el lugar, pero estas se hacen más escasas conforme se adentra en el cementerio, hasta llegar a un punto en donde todo es oscuridad.

Y pareciera que Doppio está sólo tal y como lo teme, pero eso es muy alejado de la realidad. Doppio nunca está sólo.

Parpadea y sus ojos se han vuelto brevemente verdes, baja la mirada y se topa con el hilo del suéter de Jolyne. Puede ver rastros de un brillo rosado.

Es el aura de Narcisa.

Doppio no es consciente puede ver lo mismo que su Stand.

Sigue el rastro dejado por Jolyne, aquello se le hace más familiar. No es que piense mucho en ello, no cuando esta tan perdido como las niñas, con la diferencia de que él está aterrado.

La hierba creciendo a su alrededor le produce a Doppio una sensación de malestar más que de belleza.

Intenta no perder de vista aquel hilo, pero el vértigo lo invade. Se sienta sobre una tumba, frente a un pequeño mausoleo, se vuelve a abrazar a si mismo cuando el viento frío sopla. Es ahí cuando oye un fuerte ruido provenir del mausoleo.

Están en la parte vieja del cementerio, muchas tumbas no están totalmente cubiertas por roca, solo las cruces de piedra y madera marcan su existencia.

Josuke y Giorno han creado vida y esa vida quiere salir a la luz, alrededor de las niña y de Doppio, la tierra de las tumbas comienza a removerse.

Unos gritos acortan la paz que se siente en el lugar.

Doppio es un llorón y la mayor parte del tiempo un cobarde, pero al escuchar a las niñas gritar sabe que debe ir a ayudarlas.

Claro que el valor se le va cuando ve un par de cadáveres saliendo del mausoleo.

Entonces es su turno de gritar.

– – –

Como es de esperarse de cualquier persona racional, sin importar la edad; que estuviese viendo una maldita mano putrefacta saliendo del suelo, Jolyne grita y Narcisa tampoco se queda atrás.

Por supuesto, a las manos pronto les siguen el resto de los cuerpos, los cuales brotan del suelo, como margaritas. Si, son cadáveres putrefactos sin alma pero están dotados de una vitalidad que les da la suficiente fuerza para salir de su sepulcro.

Y al igual que un vampiro, están hambrientos.

Uno de los cuerpos más cercanos se aferra de Narcisa por el tobillo. Jolyne forcejea jalando del brazo a su amiga mientras grita.

¿La cereza del pastel? No tardan en escuchar el grito de Doppio a la distancia.

No sabe que hacer, ella no tiene un Stand y su única forma de defenderse es con el Hamon.

Toma aire, la luz del Hamon ilumina sus brazos transmitiéndose hacia Narcisa y, aun sin darse cuenta, también por todo el hilo que ha dejado detrás suyo pasando por donde se encuentra Doppio.

Jolyne pronto se da cuenta que, si hay algo completamente eficaz contra los zombis, es el Hamon. El primer golpe que suelta es efectivo: hace pedazos la mano del zombi liberando a Narcisa.

Quizá el verdadero problema es que como ese, una veintena ya han salido de sus tumbas. Y continuaban saliendo.

Tanto Jolyne como Narcisa se sorprenden al ver cómo el cadáver se hace polvo con aquel golpe. Eso le da más confianza a la japonesa para poder pelear. Ahora es ella quien se pone frente a Narcisa.

Saben que deben salir de ahí. Puede, ver a los zombies saliendo de las tumbas y, aunque el miedo les invade, no van a ponerse a llorar.

– ¡Regresemos con Doppio! – Le grita a Narcisa, aun sabiendo que no le va a entender. El problema es que ninguna de las dos recuerdan por donde fue que llegaron.

Ella por lo menos pudo entender el nombre del joven que las había estado cuidando y que le producía una curiosa afinidad.

Si, volverían con él y luego encontrarían a la familia de Jolyne y se irían de ese feo lugar.

Narcisa empezó a gritar el nombre de Doppio con la esperanza de que les encontrara.

Tienen que correr, de lo contrario pronto se verán rodeadas. Porque puede que sean lentos pero esas criaturas tenían la fuerza suficiente como para salir de sus ataúdes y de la tierra.

Al siguiente zombie que se acerque, es recibido por un brilloso golpe seguido de un ''¡Ora!''

El hilo de su suéter sigue resplandeciente, resaltando entre la hierba.

– – –

Considerando el estado mental de Doppio, que los muertos empiecen a salir de sus tumbas no le sienta nada bien.

– Jefe… jefe… venga por mi… – Retrocede y cae, tiembla y solloza como un niño asustado.

Doppio no quiere moverse y no es hasta que el Hamon de Jolyne llama su atención que recuerda a las niñas. El jefe se las encomendó, no puede fallarle.

Las hambrientas criaturas se abalanzan sobre él, King Crimson aparece en su defensa, tomando a la primera bestia que se aproxima para partirlo a la mitad.

Es un poco lastimero ver como Doppio hace un segundo intento de llegar a ellas, se concentra en el hilo y la energía que emana.

Esa energía que emana como la suya como la de Trish.

Como la de su hija.

Sus hijas.

Doppio intenta concentrarse en el brillante hilo y no en los horrores que suceden a su alrededor. Sin saberlo, Jolyne le ha abierto camino a Doppio. Pero el pobre muchacho estaba al límite, se esforzaba por ser valiente, por estar a la altura de la situación pero los muertos––la muerte.

Esta demasiado cerca de la muerte.

Escucha el grito de Narcisa, estaba cerca.

Las niñas.

Su nuevo jefe.

Ya no era suficiente para mantenerse cuerdo. Su mente es un desastre, el vértigo y una jaqueca pronto le invaden. Un parpadeo y sus ojos vuelven a tornarse verdes.

No permitirá que la muerte le toque de nuevo.

Crimson lo protegía por instinto, pero esta vez, él es quien dirige el brutal ataque. Despedaza todo aquello que le resulte una amenaza y siguió andando, podía ver entre las lápidas el cabello rosado de Narcisa.

– – –

Entre las habilidades de Jolyne con el Hamon y el poder del Stand de Narcisa logran mantener a raya a los zombis un rato.

Jolyne tiene toda la voluntad de los Joestar pero sigue siendo una niña pequeña, para su edad aquello era demasiado. Es demasiado para ambas.

En un descuido, uno que ha perdido la mitad del cuerpo muerde a Narcisa en la pierna y no quiere soltarle.

El Hamon desaparece y con este el cansancio le invade. Jolyne tropieza al jalar a Narcisa cuando esta es mordida. Los gritos no se hacen esperar, gritos en japonés acompañados de lágrimas, aterrados pidiendo que les dejen en paz.

Cada vez se ven rodeadas de más zombies. El terror les invade, sus cuerpecitos tiemblan sin parar. ¡Como quisiera que Josuke oniichan estuviera ahí! No debieron dejar el bote.

Narcisa piensa que se van a morir, la pierna le duele tanto y aquella horrible cosa le ha arrancado un pedazo de carne. Llora y grita con Jolyne mientras se abrazan mutuamente, solo esperando el final de sus cortas vidas. Ella tiembla, no le parece justo morir cuando por fin consiguió una familia.

No es justo, no es nada justo.

Estoy harto de esto

Lo que sucede a continuación tal vez no se considere buena fortuna pero termina por salvarles la vida.

La tierra y el cielo desaparecen, por un momento pareciera que tanto las niñas como aquellos muertos vivientes flotan en un vacío infinito, como si tuvieran en medio del espacio.

Por supuesto, ninguna de las dos pueden ver aquel efecto que provoca el Stand del ex-Don de Passione, sólo sentir su efecto. Como si el mundo se moviera sin que ellas lo hicieran y, al abrir los ojos, encuentra a los zombies hechos pedazos y a un hombre que no reconoce a primera vista.

Doppio aparece entre las tumbas, su voz se ha vuelto grave; su apariencia también ha cambiado: se ve más alto, más imponente y sobretodo, tenía esos ojos verdes que resaltan con la poca luz del lugar.

A su lado, King Crimson se deshace de cada uno de los zombis cercanos.

Se ve como Doppio, pero más grande y con el cabello moteado; su voz también suena diferente. Detrás de él, Jolyne alcanza a ver una figura difusa, una cosa rojo con blanco, como si fuera el espectro de un dulce de navidad.

Narcisa mira al hombre frente a ellas. A diferencia de Doppio, no le causa buena espina, pero la sangre es fuerte, en ese estado la conexión entre ellos es poderosa.

Nadie tiene que decírselo, ese hombre es su padre.

Para su ''suerte'', uno a uno, esos malditos zombies van cayendo a manos del temible desconocido y su ''fantasma''. Ese fantasma no le transmite la misma seguridad que el de su padre o el de Josuke oniichan, ni mucho menos que el de Giorno. Hay algo en él, algo tan lleno de rabia que es imposible no percibirlo. Y esa rabia se ve que es descargada en esos zombies.

¿Acaso estaban en verdad a salvo? Jolyne no puede más que abrazar temblorosa a Narcisa, sin imaginar el tipo de conexión que ella tiene con ese hombre.

Para alguien que controla el tiempo, la cantidad de enemigos no es nada, por lo menos cuando estos no son más que animales.

Diavolo nunca ha peleado con tantos enemigos a la vez, pero el rey carmesí guarda mucho odio dentro de si. Quizá no tenga a Giorno Giovanna de frente para destruirlo y cobrar su venganza, pero (por ahora) se desquitaría con esas cosas.

Se lleva un par de mordidas, pero la habilidad de King Crimson puede "corregir" el flujo del tiempo. Epitaph le advierte, diez segundos pueden ser nada, pero hacen una diferencia entre la vida y la muerte.

Diavolo intentó matar a su hija y eso fue su caída, tal vez por ello no abandona a las niñas ahí a su suerte; o tal vez es Doppio quien está muy presente en él que lo obliga a protegerlas.

No es un hombre caído que busca redención y el perdón del nuevo rey. Es un demonio es busca de venganza, lo único que lo detiene es esa ancla llamada Doppio, demasiado prendada de Giorno para desobedecerle.

Logra despejar el área, eso les compraba tiempo suficiente para que su atención volviera a las niñas. La influencia de Crimson se detiene, el escenario vuelve a la normalidad.

Gracias a Jolyne Cujoh tiene valiosa información contra Giorno.

Quiere matarla, a ella y a su segunda hija. No sabe quien puede ser su madre (o tal vez aún no tenga la claridad suficiente para recordarla) pero no tiene dudas de su parentesco. Se parecen tanto.

Las mataría y lo haría parecer obra de esas cosas, hasta podría seguir con la charada de Doppio––

No.

Doppio no dejaría que les pusiera un dedo encima. Diavolo maldice y se arrodilla ante ellas, no inspira confianza, ni pretende hacerlo.

– ¿Papà?

Diavolo no responde, le arranca un pedazo de tela a su ropa para hacer una venda improvisada y cubrir la herida de Narcisa, de paso hacer un torniquete para que la niña no se desangre.

– Tienen suerte.

Suerte que su querido Doppio sea un idiota sentimental.

Jolyne es fuerte, pero no lo suficiente para poder cargar a Narcisa y correr, mucho menos con el cansancio.

Ese hombre le asusta y ni escuchando a Narcisa llamándole papá hace que confíe en él. Al verle acercándose, se aferra de forma protectora a Narcisa. No dice nada, sólo puede ver como Diavolo le cubre la herida a su amiga.

Son tan pequeñas, King Crimson podría romperles el cuello sin gran esfuerzo; luego podría marcharse y, consciente de si mismo, sabiendo que sabía de Giorno podría asegurarse de que pagara por lo que hizo.

Ese castigo, ¡Ese maldito castigo! Aún puede recordar la mayoría de sus dolorosas muertes. El destino fue tan ingenioso y cruel con él.

Está lleno de tanto odio, pero por más que se regodeara en fantasías de venganza, ya estaba cargando a Narcisa y tomando de la muñeca a Jolyne. ¡Que vivan si eso quiere Doppio! Las llevará de regreso al bote, con gusto dejaría a Giorno y a su familia en esa isla llena de muerte.

Jolyne se sostiene de ese desconocido, diciéndole que debían encontrar a su yiyi, su oniichan y a Giorno.

Diavolo espera sinceramente que Giorno a estas alturas ya haya sido descuartizado por esas malditas cosas; el otro par que le acompañaba bien le puede importar un carajo.

Iban a tomar el bote y se marcharían, si se sentía generoso las dejaría en el muelle o se las llevaría consigo. Que no las mate no significa que no pueda usarlas para protegerse. Pero pensar en llegar al bote era una cosa y lograrlo otra muy diferente, Diavolo no estaba menos perdido que Doppio en un principio.

Jolyne sabe que ellos tres son fuertes, pero eso no evita que se preocupe; a fin de cuentas son su familia.

– ¡Quiero ir con ellos! – Jolyne es necia y pronto se impacienta; aun cansada, empieza a tirar del brazo de Diavolo, gritando el nombre de Josuke.

Diavolo no tiene tiempo ni ganas de dialogar con una niña. La ignora pero entonces ella grita y luego Narcisa grita y el acaba gritando para que se callen.

Eso basta para atraer a los zombies en su dirección.

Cazzo.

Bien, él podía con ellos, ¿Cuántos serían? ¿Quince? ¿Veinte? Son alrededor de treinta y vienen en todas direcciones, unos más rápido que otros.

Mierda.

''Muerte por zombis. Eso es nuevo.''

Baja a Narcisa, luego de verse rodeados ella definitivamente no quiere soltar al adulto.

– ¡Sueltame! ¡No puedo enfrentarlos si te estoy cargando!

Un puñetazo de King Crimson es suficiente para reventar un cráneo putrefacto antes que pueda soltarle una mordida.

Jolyne se suelta de Diavolo, pero no se aleja. No se atreve hacerlo estando rodeadas de zombies. Son demasiados, no cree que vayan a poder salir de esta, aún con el fantasma de Diavolo con ellas.

Como quisiera tener un fantasma propio con el cual defenderse.

Narcisa tiene su Stand pero de poca ayuda es en su estado.

¿Quien pensaría que Diavolo tendría que proteger a un par de niñas y que accedería a hacerlo sin abandonarlas?

King Crimson es un Stand violento, fuerte e imparable. Revienta cabezas, parte cuerpos por la mitad, atraviesa torsos con un solo puño.

Pero… siguen siendo demasiados para él solo. ¿Por cuánto tiempo aguantaría King Crimson?

No quiere morir ahí.

Ni el rey carmesí puede pelear para siempre, cada golpe es menos certero, cada vez puede modificar la línea temporal. La primera habilidad en perderse es la de Epitaph; esta cansado y herido.

Y mierda, en algún lugar de la isla esta Giorno Giovanna.

Sino fuera por Doppio ya hubiera huido.

Mientras más tiempo pasa, Jolyne puede ver con más nitidez al Stand, admirando el lujo de violencia con el cual abate a los zombies que se acercan. Estando cerca de Diavolo se siente relativamente segura.

Intenta calmarse, respirar hondo.

La luz del Hamon vuelve a manifestarse en su cuerpecito.

Jolyne sabe qué es lo que haría su padre. Sabe qué es lo que haría Josuke… Lo que haría cualquiera en su familia.

El hilo que soltaba ha desaparecido, como si nunca hubiese estado ahí para empezar.

Hilos.

Detrás suyo poco a poco se forma una criatura azulada, del mismo tamaño que la menor.

– ¡ORA!

El grito de guerra hace eco en el cementerio. Tanto usuaria como Stand se unen a la batalla.

– ¡Ora! ¡ORA! ¡ORA!

El fulgor dorado del Hamon brilla con intensidad, en conjunto con el azul del Stand. Los golpes son rápidos y brutales, como todos los Stands de corto alcance de la familia; cada ataque certero es efectivo aniquilando a cualquier zombie que se acerque al trio.

Narcisa esta impresionada, su preciosa muñequita tiene un amigo imaginario.

No esta en condiciones de pelear, su Stand ni siquiera es útil de esa forma, pero se arrastra y toma los tobillos de ambos, intentará mantenerlos intangibles mientras pelean.

Su padre baja la mirada brevemente, hay un poquito de satisfacción y orgullo en esa perversa mirada. Y eso anima a Narcisa.

Un niño lo venció y una niña lo esta salvando en ese momento.

Es humillante.

Considerando que la niña es familiar de Giorno no le extraña que tenga un Stand y bien, si va a pelear, él no se va a quedar atrás, que bastante humillado ha sido ya.

No es hasta unos momentos después que Jolyne se da cuenta del Stand que está a su lado. Comparten miradas, aquel ''fantasma'' tiene unos lentes similares a los que el abuelo Dio le compró. Le gusta cómo se ve.

Sabe que le pertenece. Sabe que es como los fantasmas del resto de su familia y de sus amigos.

Y lo más importante:

Jolyne Cujoh sabe que puede patear traseros con este.

Diavolo pelea a su lado, mientras que Narcisa les mantiene a salvo con la ayuda de su ''cosa azul''.

Aún con los brazos cargados de Hamon, la menor continúa con la pelea, hasta que pareciera que sus dedos se deshilachan. Es una sensación extraña, pero por alguna razón no lo ve como algo malo. Esos hilos brillan con esa energía de vida, formando en el suelo una especie de enredadera dorada que les protege de cualquier zombie que se atreva a acercárseles.

Diavolo no esta feliz ante la idea de morir de nuevo pero aún si la niña a su lado esta llena de trucos, tarde o temprano lo que les va a vencer son los números.

Doppio casi le pide a gritos que las ayude a escapar. No es como si le hablara como él le hacia, pero esa sensación de que él esta ahí y se niega a hacerle daño o abandonar a las niñas. Esta tan lleno de piedad y amor, aún si el mismo lo corrompió para sus fines.

El poder de Josuke y Giorno se extendió prácticamente por toda la isla, probablemente habían despertado a la mitad de los muertos, no iban a poder vencerlos a todos.

Resistir es lo único que pueden hacer.

Round 2.