Capítulo 18:
"EL BOSQUE PROHIBIDO"
-Pues querido Gabian, este capítulo no ayudara a relajarse- menciono el pelirrojo -. "El bosque prohibido" - leyó
Las dos madres pelirrojas echaban chispas por los ojos, al igual que Euphenia, la señora Evans no comprendía muy bien que tan peligroso podría ser el bosque, pero si se llama "prohibido" debe de ser por algo.
-Teníamos que cumplir un castigo- dijo Neville, antes de que armen un escándalo.
-¿Un castigo? - preguntaron varios, nadie había tenido por castigo ir al bosque prohibido.
-Quien en su sano juicio los enviaría al bosque prohibido? - pregunto Marlene incrédula.
Los futuristas ahogaron una risa. -Nuestra jefa de casa- dijo Neville, y le pidió a Gideon que empezara a leer para evitar más reclamos.
Las cosas no pudieron haber salido peor.
-Con ellos tres imagina el peor escenario y.… Se hace realidad- se burló Ginny, los tres amigos le sacaron la lengua.
Filch los llevó al despacho de la profesora McGonagall, en el primer piso, donde se sentaron a esperar; sin decir una palabra. Hermione temblaba.
-Era mi primer castigo, obvio que voy a estar asustada- se excusó la castaña.
-¿Primero? - preguntaron emocionados los Merodeadores, el trío asintió - gritaron emocionado, mientras Lily miro al techo y murmuro "¿Porque a mi?"
Excusas, disculpas y locas historias cruzaban la mente de Harry, cada una más débil que la otra.
James y Sirius vieron a Remus esperando que a él se le ocurra algo para librarse, pero sus esperanzas se acabaron cuando el negó
No podía imaginar cómo se iban a librar del problema aquella vez. Estaban atrapados. ¿Cómo podían haber sido tan estúpidos para olvidar la capa?
-Eso me pregunto yo- murmuro Sirius
No había razón en el mundo para que la profesora McGonagall aceptara que habían estado vagando durante la noche, para no mencionar la torre más alta de Astronomía, que estaba prohibida, salvo para las clases. Si añadía a todo eso Norberto y la capa invisible, ya podían empezar a hacer las maletas.
-De hecho, si pueden ir haciendo las maletas- murmuro preocupado Frank.
-Frank- James le llamo sonriendo forzadamente abrazando más fuerte a su pelirroja
-No estas ayudando- canturreo Sirius, pero se cayó cuando vio la mirada que le dirigió Lily.
¿Harry pensaba que las cosas no podían estar peor?
-No pienses eso, porque van a ir peor- aseguraron varios alumnos
Estaba equivocado.
Cuando la profesora McGonagall apareció, llevaba a Neville.
McGonagall se inclinó un poco.
-Aun me duele mi oreja- dijo divertido el mencionado intentando aligerar el tenso y preocupado ambiente. La profesora sonrió apenada.
—¡Harry! —estalló Neville en cuanto los vio—. Estaba tratando de encontrarte para prevenirte, oí que Malfoy decía que iba a atraparte, dijo que tenías un drag...
-Si estaban frente a la profesora no debiste decir nada- se lamentó Remus.
Harry negó violentamente con la cabeza, para que Neville no hablara más, pero la profesora McGonagall lo vio.
Lo miró como si echara fuego igual que Norberto y se irguió, amenazadora, sobre los tres.
La profesora lo vio medio molesta, medio divertida por la comparación; algunos alumnos soltaron unas risas.
—Nunca lo habría creído de ninguno de vosotros. El señor Filch dice que estabais en la torre de Astronomía. Es la una de la mañana. Quiero una explicación.
Ésa fue la primera vez que Hermione no pudo contestar a una pregunta de un profesor. Miraba fijamente sus zapatillas, tan rígida como una estatua.
-Me moría de miedo- se excusó divertida la castaña
—Creo que tengo idea de lo que sucedió —dijo la profesora McGonagall—. No hace falta ser un genio para descubrirlo. Te inventaste una historia sobre un dragón para que Draco Malfoy saliera de la cama y se metiera en líos. Te he atrapado. Supongo que te habrá parecido divertido que Longbottom oyera la historia y también la creyera, ¿no?
-Profesora- reclamaron confundidos varios alumnos, todos sabían que la profesora siempre escuchaba a los involucrados.
Harry captó la mirada de Neville y trató de decirle, sin palabras, que aquello no era verdad, porque Neville parecía asombrado y herido.
-Si estaba muy herido- el rubio exagero llevándose una mano al pecho.
-A ti no te sale ser un dramático- le reclamo Draco pasando una mano por su cabello
Pobre Neville, Harry sabía lo que debía de haberle costado buscarlos en la oscuridad, para prevenirlos.
-Cuando no conoces bien los pasillos si es muy complicado- dijo Remus
-Señor Lupin, por favor deje que siga la imagen de un estudiante responsable- pidió la profesora McGonagall preocupada por sus futuras decisiones
—Estoy disgustada —dijo la profesora McGonagall—. Cuatro alumnos fuera de la cama en una noche. ¡Nunca he oído una cosa así!
-No es la primera vez que cuatro alumnos de Gryffindor salen a deshora- murmuraron ofendidos los Merodeadores
Tu, Hermione Granger, pensé que tenías más sentido común.
-Ella tiene todo el sentido común de los tres- se burló Ginny de su amigo castaña
Y tú, Harry Potter... Creía que Gryffindor significaba más para ti.
-Si significa mucho para mí- murmuro el azabache recordando la sensación de remordimiento, Ginny al ver la decaída de humor de su novio lo abrazo por su cintura y le dio un beso en su mejilla.
Los tres sufriréis castigos... Sí, tú también, Longbottom, nada te da derecho a dar vueltas por el colegio durante la noche, en especial en estos días:
-Bueno Merodear de por si ya merece castigo- murmuraron los alumnos ás, viendo todo es muy peligrosa por sus tiempos-
es muy peligroso y se os descontarán cincuenta puntos de Gryffindor.
-Cincuenta?- preguntaron todos lo leones preocupados, si hasta la profesora McGonagall, no creía que tomaría tantos puntos.
-Perderemos el primer puesto- resoplaron molestos, los tejones y las águilas también resoplaron no quería que ganara Slytherin
—¿Cincuenta? —resopló Harry. Iban a perder el primer puesto, lo que había ganado en el último partido de quidditch.
—Cincuenta puntos cada uno —dijo la profesora McGonagall, resoplando a través de su nariz puntiaguda.
Los tres involucrados bajaron la cabeza un poco avergonzados
Gideon al leer lo último simulo un exagerado llanto al igual que su hermano y los Merodeadores. Algunos alumnos maldijeron por lo bajo, mientras los Slytherin's tenía sonrisas en sus caras. También los profesores abrieron sus ojos sorprendidos, sobre todo a la Profesora McGonagall a la que le temblaba el labio
—Profesora... por favor...
—Usted, usted no...
—No me digas lo que puedo o no puedo hacer; Harry Potter. Ahora, volved a la cama, todos. Nunca me he sentido tan avergonzada de alumnos de Gryffindor.
Otra vez los gemelos simularon llorar exageradamente
Ciento cincuenta puntos perdidos. Eso situaba a Gryffindor en el último lugar. En una noche, habían acabado con cualquier posibilidad de que Gryffindor ganara la copa de la casa.
Los Slytherin's volvieron a sonreír incluso algunos murmuraron un "genial" "asombroso"
Harry sentía como si le retorcieran el estómago.
Los Merodeadores y Lily le sonrieron dándole a entender que no importaba los puntos perdidos
¿Cómo podrían arreglarlo?
Harry no durmió aquella noche. Podía oír el llanto de Neville, que duró horas.
El rubio se sonrojo un poco ya que varios alumnos murmuraron "pobrecito". Pero sus padres le dirigieron sonrisas tranquilizadoras
No se le ocurría nada que decir para consolarlo. Sabía que Neville, como él mismo, tenía miedo de que amaneciera.
-Es que nadie ha perdido tantos puntos- se quejaron algunos alumnos
¿Qué sucedería cuando el resto de los de Gryffindor descubrieran lo que ellos habían hecho?
Al principio, los Gryffindors que pasaban por el gigantesco reloj de arena, que informaba de la puntuación de la casa, pensaron que había un error.
¿Cómo iban a tener; súbitamente, ciento cincuenta puntos menos que el día anterior? Y luego, se propagó la historia.
-No se puede guardar nada, y cualquier historia demora máximo una hora para que todos la conozcan- dijo Remus sonriendo a los muchachos
Harry Potter; el famoso Harry Potter, el héroe de dos partidos de quidditch, les había hecho perder todos esos puntos, él y otros dos estúpidos de primer año. De ser una de las personas más populares y admiradas del colegio, Harry súbitamente era el más detestado.
-Todos los años es igual- murmuraron los futuristas Harry pasaba de ser admirado a detestado o viceversa. Sus padres fruncieron el ceño.
Hasta los de Ravenclaw y Hufflepuff le giraban la cara, porque todos habían deseado ver a Slytherin perdiendo la copa.
-Y después nos dicen malos- murmuro Draco.
La profesora Sprout y el profesor Flitwick miraron molestos a sus alumnos.
Por dondequiera que Harry pasara, lo señalaban con el dedo y no se molestaban en bajar la voz para insultarlo.
Los de Slytherin, por su parte, lo aplaudían y lo vitoreaban, diciendo: «¡Gracias, Potter; te debemos una!».
-Que desgraciados- murmuraron algunos alumnos
Sólo Ron lo apoyaba.
Los Merodeadores, Lily, sus padres y los futuristas sonrieron al pelirrojo
—Se olvidarán en unas semanas. Fred y George han perdido puntos muchas veces desde que están aquí y la gente los sigue apreciando.
—Pero nunca perdieron ciento cincuenta puntos de una vez, ¿verdad? —dijo Harry tristemente.
—Bueno... no —admitió Ron.
Era un poco tarde para reparar los daños, pero Harry se juró que, de ahí en adelante, no se metería en cosas que no eran asunto suyo.
Los futuristas no pudieron evitar que se escape una carcajada -¿Cuánto tiempo demoro esa promesa?- se burló el desorejado
-Creo que una semana- dijo Harry rascándose la nuca nervioso.
Todo había sido por andar averiguando y espiando. Se sentía tan avergonzado que fue a ver a Wood y le ofreció su renuncia.
-Okey sí que está muy mal- murmuro preocupado Sirius, viendo a su amigo agarrándose el pecho con fuerza.
—¿Renunciar? —exclamó Wood—. ¿Qué ganaríamos con eso? ¿Cómo vamos a recuperar puntos si no podemos jugar al quidditch?
Pero hasta el quidditch había perdido su atractivo. El resto del equipo no le hablaba durante el entrenamiento, y si tenían que hablar de él lo llamaban «el buscador».
-Perdón Harry- dijo George avergonzado, el azabache le quitó importancia al asunto
Hermione y Neville también sufrían. No pasaban tantos malos ratos como Harry porque no eran tan conocidos, pero nadie les hablaba. Hermione había dejado de llamar la atención en clase, y se quedaba con la cabeza baja, trabajando en silencio.
Harry casi estaba contento de que se aproximaran los exámenes. Las lecciones que tenía que repasar alejaban sus desgracias de su mente.
Varios se miraron en silencio, sí que los chicos la pasaban muy mal
Él, Ron y Hermione se quedaban juntos, trabajando hasta altas horas de la noche, tratando de recordar los ingredientes de complicadas pociones, aprendiendo de memoria hechizos y encantamientos y repitiendo las fechas de descubrimientos mágicos y rebeliones de los gnomos.
Y entonces, una semana antes de que empezaran los exámenes, las nuevas resoluciones de Harry de no interferir en nada que no le concerniera sufrieron una prueba inesperada.
-Cuando no? -
Una tarde que salía solo de la biblioteca oyó que alguien gemía en un aula que estaba delante de él.
El ojigris soltó otra gran carcajada, junto con algunos estudiantes de grados superiores, James y Remus intentaban no reírse.
-Ustedes tienen la mente podrida- murmuro Marlene a los tres amigos.
-Mira quien habla- se burló Alice Alice. Marlene solo le saco la lengua.
Mientras se acercaba, oyó la voz de Quirrell.
Las risas se apagaron al instante de nuevo el ambiente se tenso
—No... no... otra vez no, por favor...
Parecía que alguien lo estaba amenazando. Harry se acercó.
—Muy bien... muy bien. —Oyó que Quirrell sollozaba. Al segundo siguiente, Quirrell salió apresuradamente del aula, enderezándose el turbante.
-Quirrell no me da buena espina- murmuraron algunos estudiantes.
Estaba pálido y parecía a punto de llorar. Desapareció de su vista y Harry pensó que ni siquiera lo había visto. Esperó hasta que dejaron de oírse los pasos de Quirrell y entonces inspeccionó el aula.
Alastor asintió sonriente "Muy bien muchacho" pensó, "Tiene buena madera para ser Auror"
Parecía vacía, pero la puerta del otro extremo estaba entreabierta. Harry estaba a mitad de camino, cuando recordó que se había prometido no meterse en lo que no le correspondía.
-Nunca cumpliste esa promesa- se burló Ginny í que no hay problema inspeccionar un poco-
Al mismo tiempo, habría apostado doce Piedras Filosofales a que Snape acababa de salir del aula y,
-Harry piensa de donde sacar doce piedras filosofales- murmuro Ron divertido, "Aunque ya no las necesita" pensó haciendo una mueca
por lo que Harry había escuchado, Snape debería estar de mejor humor... Quirrell parecía haberse rendido finalmente.
Varios miraron a Snape a quien parecía no importarle la lectura
Harry regresó a la biblioteca, en donde Hermione estaba repasándole Astronomía a Ron. Harry les contó lo que había oído.
-Y ahora escuchamos una de las muchas reuniones secretas del Trío de Oro- dijo Ginny imitando a un expositor, logrando que casi todo el comedor riera
—¡Entonces Snape lo hizo! —dijo Ron—. Si Quirrell le dijo cómo romper su encantamiento anti-Fuerzas Oscuras...
-Pero aún queda Fluffy- murmuro Remus.
—Pero todavía queda Fluffy —dijo Hermione.
—Tal vez Snape descubrió cómo pasar ante él sin preguntarle a Hagrid —dijo Ron, mirando a los miles de libros que los rodeaban—. Seguro que por aquí hay un libro que dice cómo burlar a un perro gigante de tres cabezas. ¿Qué vamos a hacer, Harry?
-Lo de los libros es probable hay de todo en la biblioteca- dijo Lily ían de decir todo a Dumbledore-
-Si le decimos al profesor la vida pierde la diversión- dijo Harry con una sonrisa inocente.
-Además no tienen pruebas, tendrían que decir todo desde el principio y eso es castigo asegurado- dijo James intentando salvar a su hijo.
-Señores Potter- dijo el director divertido siempre estaré dispuesto a escuchar a mis alumnos, para contarme cualquier problema- termino de decir con una sonrisa
La luz de la aventura brillaba otra vez en los ojos de Ron, pero Hermione respondió antes de que Harry lo hiciera.
—Ir a ver a Dumbledore. Eso es lo que debimos hacer hace tiempo. Si se nos ocurre algo a nosotros solos, con seguridad vamos a perder.
—¡Pero no tenemos pruebas! —exclamó Harry—. Quirrell está demasiado atemorizado para respaldarnos. Snape sólo tiene que decir que no sabía cómo entró el trol en Halloween y que él no estaba cerca del tercer piso en ese momento. ¿A quién pensáis que van a creer, a él o a nosotros?
Snape al escuchar eso formo una sonrisa de autosuficiencia, en cambio los Merodeadores fruncieron el ceño.
No es exactamente un secreto que lo detestamos. Dumbledore creerá que nos lo hemos inventado para hacer que lo echen. Filch no nos ayudaría, aunque su vida dependiera de ello, es demasiado amigo de Snape y, mientras más alumnos pueda echar, mejor para él.
Los alumnos secundaron a Harry en respecto a Filch.
Y no olvidéis que se supone que no sabemos nada sobre la Piedra o Fluffy. Serían muchas explicaciones.
-Ese es uno de muchos discursos de Harry- dijeron aburridos Ron y Hermione, el azabache los miro feo murmurando algo
Hermione pareció convencida, pero Ron no.
—Si investigamos sólo un poco...
—No —dijo Harry en tono terminante—: ya hemos investigado demasiado.
-ALERTA ROJA HARRY YA NO QUIERE INVESTIGAR ALGO- exclamo George lanzándose detrás del sillón, todos rieron y más Ginny se supone que me acompañarías-
-Lo siento hermanito- dijo la pelirroja riéndose.
Acercó un mapa de Júpiter a su mesa y comenzó a aprender los nombres de sus lunas.
A la mañana siguiente, llegaron notas para Harry, Hermione y Neville, en la mesa del desayuno. Eran todas iguales.
Vuestro castigo tendrá lugar a las once de la noche.
El señor Filch os espera en el vestíbulo de entrada.
Prof. M. McGonagall
En medio del furor que sentía por los puntos perdidos, Harry había olvidado que todavía les quedaban los castigos.
De alguna manera esperaba que Hermione se quejara por tener que perder una noche de estudio, pero la muchacha no dijo una palabra.
-Es la única vez que no se quejó- dijo Ron burlándose de la castaña. Ella se cruzó de brazos "ofendida" dándole la espalda vamos Herms- dijo abrazándola por los hombros.
-Dejen de ser tan melosos- se quejó Ginny abrazando a Harry por la cintura.
Como Harry, sentía que se merecían lo que les tocara. A las once de aquella noche, se despidieron de Ron en la sala común y bajaron al vestíbulo de entrada con Neville.
Filch ya estaba allí y también Malfoy. Harry también había olvidado que a Malfoy lo habían condenado a un castigo.
-Eso dolió Potter- exclamo el rubio dramático con una mano en el pecho, el resto de los futuristas rodaron los ojos
—Seguidme —dijo Filch, encendiendo un farol y conduciéndolos hacia fuera—. Seguro que os lo pensaréis dos veces antes de faltar a otra regla de la escuela, ¿verdad? —dijo, mirándolos con aire burlón—. Oh, sí... trabajo duro y dolor son los mejores maestros, si queréis mi opinión...
-Nadie pidió su opinión- murmuro molesta Lily junto con la señora Weasley y Alice. Los profesores planeaban sermones para Filch
es una lástima que hayan abandonado los viejos castigos... colgaros de las muñecas, del techo, unos pocos días. Yo todavía tengo las cadenas en mi oficina, las mantengo engrasadas por si alguna vez se necesitan...
-Nunca se van a volver a usar esas cadenas en Hogwarts- declaro el profesor Dumbledore al ver como los alumnos de primero y segundo temblaban de miedo
Bien, allá vamos, y no penséis en escapar, porque será peor para vosotros si lo hacéis.
Marcharon cruzando el oscuro parque. Neville comenzó a respirar con dificultad. Harry se preguntó cuál sería el castigo que les esperaba. Debía de ser algo verdaderamente horrible, o Filch no estaría tan contento.
-El bosque no es tan malo- murmuro Sirius, procurando que Euphenia no lo escuche.
La luna brillaba, pero las nubes la tapaban, dejándolos en la oscuridad. Delante, Harry pudo ver las ventanas iluminadas de la cabaña de Hagrid. Entonces oyeron un grito lejano.
-Si van a ir con Hagrid no va a ser tan malo- dijo Lily relajándose con una sonrisa
—¿Eres tú, Filch? Date prisa, quiero empezar de una vez.
El corazón de Harry se animó: si iban a estar con Hagrid, no podía ser tan malo. Su alivio debió aparecer en su cara, porque Filch dijo:
—Supongo que crees que vas a divertirte con ese papanatas, ¿no? Bueno, piénsalo mejor, muchacho... es al bosque adonde iréis y mucho me habré equivocado si volvéis todos enteros.
-Tenemos que hablar seriamente con Filch- dijo la profesora McGonagall
Al oír aquello, Neville dejó escapar un gemido y Malfoy se detuvo de golpe.
—¿El bosque? —repitió, y no parecía tan indiferente como de costumbre
-Puedes dejar de fijarte hasta en el mínimo detalle- murmuro el rubio entredientes.
—. Hay toda clase de cosas allí... dicen que hay hombres lobo.
Remus se tensó un poco -No hay ningún hombre lobo en el bosque- dijo Sirius y por primera vez no estaba con una sonrisa, en cambio estaba serio.
-En el bosque no hay lobos, pero hay una pequeña posibilidad de ser atacado por Torposoplos- dijo Luna con su tono soñador viendo alrededor.
Varios fruncieron el ceño confundidos algunos ya iban a preguntar, pero los futuristas negaron con la cabeza
Neville se aferró de la manga de la túnica de Harry y dejó escapar un ruido ahogado.
Varios rieron cuando leyeron lo de Neville avergonzándolo un poco
—Eso es problema vuestro, ¿no? —dijo Filch, con voz radiante—.Tendríais que haber pensado en los hombres lobo antes de meteros en líos.
Hagrid se acercó hacia ellos, con Fang pegado a los talones. Llevaba una gran ballesta y un carcaj con flechas en la espalda.
—Menos mal —dijo—. Estoy esperando hace media hora. ¿Todo bien, Harry, Hermione?
-Eso no le va a gustar a Filch- dijo feliz el hombre lobo
—Yo no sería tan amistoso con ellos, Hagrid —dijo con frialdad Filch—.Después de todo, están aquí por un castigo.
—Por eso llegáis tarde, ¿no? —dijo Hagrid, mirando con rostro ceñudo a Filch—. ¿Has estado dándoles sermones? Eso no es lo que tienes que hacer. A partir de ahora, me hago cargo yo.
-Así se habla Hagrid- festejaron varios alumnos, sonrojando al semigigante
—Volveré al amanecer —dijo Filch— para recoger lo que quede de ellos —añadió con malignidad.
Se dio la vuelta y se encaminó hacia el castillo, agitando el farol en la oscuridad. Entonces Malfoy se volvió hacia Hagrid.
—No iré a ese bosque —dijo, y Harry tuvo el gusto de notar miedo en su voz.
-Escuchaste mal- dijo el rubio con los brazos cruzados y la barbilla en alto
—Lo harás, si quieres quedarte en Hogwarts —dijo Hagrid con severidad—. Hicisteis algo mal y ahora lo vais a pagar.
-Hagrid, Hagrid- animaban todos los alumnos de Gryffindor también algunos de Ravenclaw y Hufflepuff.
Draco abrió la boca ofendido.
—Pero eso es para los empleados, no para los alumnos. Yo pensé que nos harían escribir unas líneas, o algo así. Si mi padre supiera que hago esto, él...
—Te dirá que es así como se hace en Hogwarts —gruñó Hagrid—.¡Escribir unas líneas! ¿Y a quién le serviría eso? Haréis algo que sea útil, o sino os iréis. Si crees que tu padre prefiere que te expulsen, entonces vuelve al castillo y coge tus cosas. ¡Vete!
Malfoy no se movió. Miró con ira a Hagrid, pero luego bajó la mirada.
Los alumnos festejaron que al fin alguien lograra callar a Malfoy (claro a excepción de los Slytherin's)
-No sé por qué viene con ustedes- murmuro Draco ofendido.
—Bien, entonces —dijo Hagrid—. Escuchad con cuidado, porque lo que vamos a hacer esta noche es peligroso y no quiero que ninguno se arriesgue. Seguidme por aquí, un momento.
Los condujo hasta el límite del bosque. Levantando su farol, señaló hacia un estrecho sendero de tierra, que desaparecía entre los espesos árboles negros. Una suave brisa les levantó el cabello, mientras miraban en dirección al bosque.
—Mirad allí —dijo Hagrid—. ¿Veis eso que brilla en la tierra? ¿Eso plateado? Es sangre de unicornio. Hay por aquí un unicornio que ha sido malherido por alguien. Es la segunda vez en una semana. Encontré uno muerto el último miércoles. Vamos a tratar de encontrar a ese pobrecito herido. Tal vez tengamos que evitar que siga sufriendo.
-Y si esa cosa lo ataca a ellos?- pregunto Tonks asustada, abrazándose a su tío Sirius. Varios alumnos también se asustaron
—¿Y qué sucede si el que hirió al unicornio nos encuentra a nosotros primero? —dijo Malfoy, incapaz de ocultar el miedo de su voz.
-Que no tenía miedo- murmuro entredientes, los futuristas lo vieron incrédulos
—No hay ningún ser en el bosque que os pueda herir si estáis conmigo o con Fang —dijo Hagrid
-Fang no es tan confiable- murmuro Ron a Harry quien oculto una risa
—. Y seguid el sendero. Ahora vamos a dividirnos en dos equipos y seguiremos la huella en distintas direcciones. Hay sangre por todo el lugar, debieron herirlo ayer por la noche, por lo menos.
-No es buena idea que se dividan- murmuro Lily.
—Yo quiero ir con Fang —dijo rápidamente Malfoy, mirando los largos colmillos del perro.
-Nunca los usa- dijeron el trío de Oro
—Muy bien, pero te informo de que es un cobarde —dijo Hagrid
-Y sí que es un cobarde- murmuraron Ron y Harry.
—.Entonces yo, Harry y Hermione iremos por un lado y Draco, Neville y Fang, por el otro.
-Pobre Neville- murmuraron varios alumnos.
-En serio para esto vine?- pregunto ofendido
Si alguno encuentra al unicornio, debe enviar chispas verdes, ¿de acuerdo? Sacad vuestras varitas y practicad ahora... está bien... Y si alguno tiene problemas, las chispas serán rojas y nos reuniremos todos... así que tened cuidado... en marcha.
-No me convence la idea de separarse- dijo James
El bosque estaba oscuro y silencioso. Después de andar un poco, vieron que el sendero se bifurcaba. Harry, Hermione y Hagrid fueron hacia la izquierda y Malfoy, Neville y Fang se dirigieron a la derecha.
Anduvieron en silencio, con la vista clavada en el suelo. De vez en cuando, un rayo de luna a través de las ramas iluminaba una mancha de sangre azul plateada entre las hojas caídas.
-Que animal podría atacar a un unicornio?- pregunto Remus a nadie en específico los unicornios son muy rápidos- agrego
-Y si no es un animal?- pregunto Sirius pensativamente.
Harry vio que Hagrid parecía muy preocupado.
—¿Podría ser un hombre lobo el que mata los unicornios? —preguntó Harry
-Un hombre lobo no ataca a otros animales- afirmo James viendo de reojo a Remus
—No son bastante rápidos —dijo Hagrid—. No es tan fácil cazar un unicornio, son criaturas poderosamente mágicas. Nunca había oído que hubieran hecho daño a ninguno.
Pasaron por un tocón con musgo. Harry podía oír el agua que corría: debía de haber un arroyo cerca. Todavía había manchas de sangre de unicornio en el serpenteante sendero.
—¿Estás bien, Hermione? —susurró Hagrid—. No te preocupes, no puede estar muy lejos si está tan malherido, y entonces podremos... ¡PONEOS DETRÁS DE ESE ÁRBOL!
Todos se sobresaltaron ya que Gideon estaba hablando despacio casi susurrando para darle dramatismo a la lectura; y lo último lo grito.
-Mier...coles Gideon- dijo Sirius pero se rectificó rápidamente viendo la mirada de Euphenia.
Pero también varios se pusieron nerviosos por lo que llegaría a pasarle a los chicos
Hagrid cogió a Harry y Hermione y los arrastró fuera del sendero, detrás de un grueso roble. Sacó una flecha, la puso en su ballesta y la levantó, lista para disparar. Los tres escucharon.
Alguien se deslizaba sobre las hojas secas. Parecía como una capa que se arrastrara por el suelo. Hagrid miraba hacia el sendero oscuro, pero, después de unos pocos segundos, el sonido se alejó.
-No es un animal- murmuraron más asustados que nunca
—Lo sabía —murmuró—. Aquí hay alguien que no debería estar.
—¿Un hombre lobo? —sugirió Harry.
-Que manía con los hombre lobo- murmuro Remus
—Eso no era un hombre lobo, ni tampoco un unicornio —dijo Hagrid con gesto sombrío—. Bien, seguidme, pero tened cuidado.
-Ya no deberían seguir ahí- le reclamaron varios alumnos y profesores
Anduvieron más lentamente, atentos a cualquier ruido. De pronto, en un claro un poco más adelante, algo se movió visiblemente.
—¿Quién está ahí? —gritó Hagrid—. ¡Déjese ver... estoy armado!
Y apareció en el claro... ¿era un hombre o un caballo? De la cintura para arriba, un hombre, con pelo y barba rojizos, pero por debajo, el cuerpo de pelaje zaino de un caballo, con una cola larga y rojiza.
-Un centauro- murmuraron varios alumnos nunca habían visto un centauro, pero la descripción era exacta a la de sus libros
Harry y Hermione se quedaron boquiabiertos.
—Oh, eres tú, Ronan —dijo aliviado Hagrid—. ¿Cómo estás?
-Conoces a los centauros?- preguntaron emocionados los estudiantes.
-Claro, son buenos, pero cuando empiezan a ver las constelaciones es irritante- dijo el semigigante con un toque de orgullo.
-Es muy raro que los centauros hablen con los magos- dijo Sirius. James y Remus asintieron en confirmación
-Lo saben por experiencia, no?- pregunto Lily burlona.
-Eso es confidencial- recalco Remus, pero vio como James se rascaba la nuca con una sonrisa nerviosa qué no me sorprende-
-Traicionero- murmuro Sirius
Se acercó y estrechó la mano del centauro.
-Hagrid debe de frecuentar mucho con los centauros- murmuraron algunos profesores
—Que tengas buenas noches, Hagrid —dijo Ronan. Tenía una voz profunda y acongojada—. ¿Ibas a dispararme?
—Nunca se es demasiado cuidadoso —dijo Hagrid, tocando su ballesta—.Hay alguien muy malvado, perdido en este bosque. Ah, éste es Harry Potter y ella es Hermione Granger. Ambos son alumnos del colegio. Y él es Ronan. Es un centauro.
—Nos hemos dado cuenta —dijo débilmente Hermione.
—Buenas noches —los saludó Ronan—. ¿Estudiantes, no? ¿Y aprendéis mucho en el colegio?
—Eh...
—Un poquito —dijo con timidez Hermione.
-La clásica respuesta cuando te preguntan cuánto aprendiste en el colegio- afirmaron los estudiantes, ya más relajados.
—Un poquito. Bueno, eso es algo. —Ronan suspiró. Torció la cabeza y miró hacia el cielo—. Esta noche, Marte está brillante.
-Hay ya va a empezar a ver los astros- dijo Hagrid aburrido.
Pero algunos alumnos de adivinación y entendían las constelaciones se preocuparon
—Ajá —dijo Hagrid, lanzándole una mirada—. Escucha, me alegro de haberte encontrado, Ronan, porque hay un unicornio herido. ¿Has visto algo?
Ronan no respondió de inmediato. Se quedó con la mirada clavada en el cielo, sin pestañear, y suspiró otra vez.
—Siempre los inocentes son las primeras víctimas —dijo—. Ha sido así durante los siglos pasados y lo es ahora.
Varios se estremecieron al recordar las muertes que venían en el futuro.
—Sí —dijo Hagrid—. Pero ¿has visto algo, Ronan? ¿Algo desacostumbrado?
—Marte brilla mucho esta noche —repitió Ronan, mientras Hagrid lo miraba con impaciencia—. Está inusualmente brillante.
-Así hablan siempre los centauros o es que se está burlando?- preguntaron varios estudiantes de grados inferiores.
Antes de que Hagrid conteste, Remus hablo -Siempre hablan así son muy molestos-
-Remus- se quejaron Sirius y james entredientes mirándolo significativamente.
—Sí, claro, pero yo me refería a algo inusual que esté un poco más cerca de nosotros —dijo Hagrid—. Entonces ¿no has visto nada extraño?
Otra vez, Ronan se tomó su tiempo para contestar. Hasta que, finalmente, dijo:—El bosque esconde muchos secretos.
-Demasiados- esta vez murmuro Sirius.
Un movimiento en los árboles detrás de Ronan hizo que Hagrid levantara de nuevo su ballesta, pero era sólo un segundo centauro, de cabello y cuerpo negro y con aspecto más salvaje que Ronan.
—Hola, Bane —saludó Hagrid—. ¿Qué tal?
—Buenas noches, Hagrid, espero que estés bien.
—Sí, gracias. Mira, le estaba preguntando a Ronan si había visto algo extraño últimamente. Han herido a un unicornio. ¿Sabes algo sobre eso?
-Todo eso paso mientras no estábamos?- pregunto Neville
-No era tan interesante- respondió Hermione
Bane se acercó a Ronan. Miró hacia el cielo.
—Esta noche Marte brilla mucho —dijo simplemente.
-Ya me están aburriendo esos centauros- exclamo Draco
—Eso dicen —dijo Hagrid de malhumor—. Bueno, si alguno ve algo, me avisáis, ¿de acuerdo? Bueno, nosotros nos vamos.
Harry y Hermione lo siguieron, saliendo del claro y mirando por encima del hombro a Ronan y Bane, hasta que los árboles los taparon.
—Nunca —dijo irritado Hagrid— tratéis de obtener una respuesta directa de un centauro. Son unos malditos astrólogos. No se interesan por nada más cercano que la luna.
-Bueno si analizas sus comentarios podría servirte de prevención- dijo Luna nos enseñó Firenze- siguio.
-Luna dijimos que no revelaríamos algo antes de que aparesca- dijo Ginny pasándose la mano por la cara.
—¿Y hay muchos de ellos aquí? —preguntó Hermione.
—Oh, unos pocos más... Se mantienen apartados la mayor parte del tiempo, pero siempre aparecen si quiero hablar con ellos. Los centauros tienen una mente profunda... saben cosas... pero no dicen mucho.
-Si las dicen pero como acertijos- dijo Xenophilius mente de un centauro es única-
-Ellos tienen mayor agudeza al predecir cosas mirando los astros- añadió Pandora. Dejando sorprendidos a más de uno.
—¿Crees que era un centauro el que oímos antes? —dijo Harry.
—¿Te pareció que era ruido de cascos? No, en mi opinión, eso era lo que está matando a los unicornios... Nunca he oído algo así.
Pasaron a través de los árboles oscuros y tupidos. Harry seguía mirando por encima de su hombro, con nerviosismo. Tenía la desagradable sensación de que los vigilaban.
-Si siente eso, es verdad y alguien los está siguiendo- dijo Sirius preocupado
Estaba muy contento de que Hagrid y su ballesta fueran con ellos. Acababan de pasar una curva en el sendero cuando Hermione se aferró al brazo de Hagrid.
—¡Hagrid! ¡Mira! ¡Chispas rojas, los otros tienen problemas!
Todos se tensaron y uno que otro se inclinó un poco, pero los involucrados en la aventura rodaron los ojos, excepto Draco.
-Les ataco algo?- pregunto Alice preocupada por Neville.
-No, solo paso un idiota- murmuro lo último en dirección de Malfoy.
Narcisa también estaba preocupada por su hijo, pero no lo demostró
—¡Vosotros esperad aquí! —gritó Hagrid—. ¡Quedaos en el sendero, volveré a buscaros!
-Hubiera sido mejor que los lleves con ellos, pudo atracarlos cualquier cosa- le reprocho James preocupado
Lo oyeron alejarse y se miraron uno al otro, muy asustados, hasta que ya no oyeron más que las hojas que se movían alrededor.
—¿Crees que les habrá pasado algo? —susurró Hermione.
—No me importará si le ha pasado algo a Malfoy,
-Justo en mi corazón- dijo Draco dramático con una mano en su pecho
-En esos tiempos eras insoportable- se excusó Harry.
-Sigues siendo insoportable- aclaro Ginny burlona.
pero si le sucede algo a Neville... está aquí por nuestra culpa.
Los minutos pasaban lentamente. Les parecía que sus oídos eran más agudos que nunca. Harry detectaba cada ráfaga de viento, cada ramita que se rompía.
-Comprendemos la sensación-
¿Qué estaba sucediendo? ¿Dónde estaban los otros?
Por fin, un ruido de pisadas crujientes les anunció el regreso de Hagrid. Malfoy, Neville y Fang estaban con él. Hagrid estaba furioso. Malfoy se había escondido detrás de Neville y, en broma, lo había cogido. Neville se aterró y envió las chispas.
Las reacciones de los alumnos se dividieron en tres, primero estaban aliviados de que nada preocupante les haya pasado.
segundo se reían del pobre de Neville.
Y otros querían hechizar a Malfoy, los profesores se encontraban en este grupo.
—Vamos a necesitar mucha suerte para encontrar algo, después del alboroto que habéis hecho. Bueno, ahora voy a cambiar los grupos... Neville, tú te quedas conmigo y Hermione. Harry, tú vas con Fang y este idiota.
-Fue divertido- se excusó Draco.
-Oh si, solo creí que una criatura me quería matar, si, que divertido- dijo Neville con el mayor sarcasmo que pudo lograr.
-Aburrido- murmuro apoyando su cabeza en su puño.
Lo siento—añadió en un susurro dirigiéndose a Harry— pero a él le va a costar mucho asustarte y tenemos que terminar con esto.
-Dejar que ellos dos solos, no es una buena idea- dijo Ron burlándose de su amigo ían haberse hechizado-
Así que Harry se internó en el corazón del bosque, con Malfoy y Fang. Anduvieron cerca de media hora, internándose cada vez más profundamente, hasta que el sendero se volvió casi imposible de seguir, porque los árboles eran muy gruesos.
-Ya están muy dentro del bosque- murmuraron preocupados los Merodeadores.
Harry pensó que la sangre también parecía más espesa. Había manchas en las raíces de los árboles, como si la pobre criatura se hubiera arrastrado en su dolor. Harry pudo ver un claro, más adelante, a través de las enmarañadas ramas de un viejo roble.
—Mira... —murmuró, levantando un brazo para detener a Malfoy
Algo de un blanco brillante relucía en la tierra. Se acercaron más. Sí, era el unicornio y estaba muerto.
-Al menos ya no va a seguir sufriendo- murmuraron varios estudiantes.
Harry nunca había visto nada tan hermoso y tan triste. Sus largas patas delgadas estaban dobladas en ángulos extraños por su caída y su melena color blanco perla se desparramaba sobre las hojas oscuras.
-Pobrecito- murmuraron, los más sensibles derramaron unas cuantas lagrimas
Harry había dado un paso hacia el unicornio, cuando un sonido de algo que se deslizaba lo hizo congelarse en donde estaba.
Todos volvieron a ponerse nerviosos
Un arbusto que estaba en el borde del claro se agitó... Entonces, de entre las sombras, una figura encapuchada se acercó gateando, como una bestia al acecho. Harry, Malfoy y Fang permanecieron paralizados.
-Esa cosa si daba miedo- murmuro Draco.
La figura encapuchada llegó hasta el unicornio, bajó la cabeza sobre la herida del animal y comenzó a beber su sangre.
-¡¿QUE?!- gritaron en todo el comedor.
-Que era esa cosa?- preguntaron nerviosos los Merodeadores
—¡AAAAAAAAAAAAAH!
Malfoy dejó escapar un terrible grito y huyó... lo mismo que Fang.
-No que no tenías miedo- esta vez se burló Neville.
-Esa cosa si era aterradora- se excusó.
La figura encapuchada levantó la cabeza y miró directamente a Harry. La sangre del unicornio le chorreaba por el pecho
Varios se estremecieron por la descripción, y la forma que leía Gideon no ayudaba, ya que cambio la voz a una profunda, misteriosa.
Se puso de pie y se acercó rápidamente hacia él... Harry estaba paralizado de miedo.
-Cualquiera estaría así- dijo Ron si no escapaste antes- añadió burlón, refiriéndose a la escapada de Draco.
-Que hubieras echo en mi lugar comadreja?, quería seguir vivo- se defendió.
Entonces, un dolor le perforó la cabeza, algo que nunca había sentido, como si la cicatriz estuviera incendiándose.
Harry cerro los ojos, aplastando su cicatriz como si eso calmara su dolor -Demonios- murmuro
-Harry!- exclamaron preocupados sus padres y amigos acercándose a el.
-Estoy bien- logro decir -Solo lean rápido- pidió.
-Si, si claro- dijo Gideon.
Casi sin poder ver, retrocedió. Oyó cascos galopando a sus espaldas, y algo saltó limpiamente y atacó a la figura. El dolor de cabeza era tan fuerte que Harry cayó de rodillas.
Pasaron unos minutos antes de que se calmara.
Harry respiraba agitado, había olvidado que tanto le dolía la cicatriz -Estoy bien- dijo cuándo calmo su dolor.
-Seguro?- preguntaron los Merodeadores
-Si, a veces es peor-
-Peor?- repitió Lily acercándose examinándolo.
-Eso no es nada comparado con los próximos años- dijo Ron sombríamente preocupando aún más a todos
Cuando levantó la vista, la figura se había ido.
-Gracias a Merlín-
Un centauro estaba ante él. No era ni Ronan ni Bane: éste parecía más joven, tenía cabello rubio muy claro, cuerpo pardo y cola blanca.
—¿Estás bien? —dijo el centauro, ayudándolo a ponerse de pie.
—Sí... gracias... ¿Qué ha sido eso?
El centauro no contestó. Tenía ojos asombrosamente azules, como pálidos zafiros. Observó a Harry con cuidado, fijando la mirada en la cicatriz que se veía amoratada en la frente de Harry.
—Tú eres el chico Potter —dijo—. Es mejor que regreses con Hagrid. El bosque no es seguro en esta época en especial para ti.
-Si ya deberían estar fuera del bosque hace mucho- dijeron los Merodeadores
¿Puedes cabalgar? Así será más rápido...
-He a mí no me dejo- reclamo Sirius ofendió diciendo que no era un mula de carga- seguido quejándose, los Merodeadores rodaron los ojos al igual que Harry.
-Sirius, cállate- recalco Remus.
Mi nombre es Firenze —añadió,
-Ese es el centauro que dijo Luna- recordaron.
-SI fue un buen ..- pero no termino de hablar cuando Ginny le tapo la boca con su mano.
mientras bajaba sus patas delanteras, para que Harry pudiera montar en su lomo. Del otro lado del claro llegó un súbito ruido de cascos al galope. Ronan y Bane aparecieron velozmente entre los árboles, resoplando y con los flancos sudados.
—¡Firenze! —rugió Bane—. ¿Qué estás haciendo? ¡Tienes un humano sobre el lomo! ¿No te da vergüenza? ¿Es que eres una mula ordinaria?
-He eso mismo me dijo, incluso quiso...
-Sirius por amor a Melín- dijo Lily y cuando vio que le prestaba atención agrego -Ca-lla-te- le reprocho, el ojigris se cruzó de brazos con un puchero
—¿Te das cuenta de quién es? —dijo Firenze—. Es el chico Potter. Mientras más rápido se vaya del bosque, mejor.
-De acuerdo con el centauro- dijo James
—¿Qué le has estado diciendo? —gruñó Bane—. Recuerda, Firenze, juramos no oponernos a los cielos. ¿No has leído en el movimiento de los planetas lo que sucederá?
Ronan dio una patada en el suelo con nerviosismo.
-Una pelea de centauros- comento Hagrid a terminar confundido- agrego
—Estoy seguro de que Firenze pensó que estaba obrando lo mejor posible—dijo, con voz sombría.
También Bane dio una patada, enfadado.—¡Lo mejor posible! ¿Qué tiene eso que ver con nosotros? ¡Los centauros debemos ocuparnos de lo que está vaticinado! ¡No es asunto nuestro el andar como burros buscando humanos extraviados en nuestro bosque!
-No me agrada Bane- aseguraron los Merodeadores
De pronto, Firenze levantó las patas con furia y Harry tuvo que aferrarse para no caer. —¿No has visto ese unicornio? —preguntó Firenze a Bane—. ¿No comprendes por qué lo mataron? ¿O los planetas no te han dejado saber ese secreto? Yo me lanzaré contra el que está al acecho en este bosque, con humanos sobre mi lomo si tengo que hacerlo.
Casi todo el comedor paladio al centauro
Y Firenze partió rápidamente, con Harry sujetándose lo mejor que podía, y dejó atrás a Ronan y Bane, que se internaron entre los árboles.
Harry no entendía lo sucedido.—¿Por qué Bane está tan enfadado? —preguntó—. Y a propósito, ¿Qué era esa cosa de la que me salvaste?
-Eso es lo que queremos saber-
Firenze redujo el paso y previno a Harry que tuviera la cabeza agachada, a causa de las ramas, pero no contestó. Siguieron andando entre los árboles y en silencio, durante tanto tiempo que Harry creyó que Firenze no volvería a hablarle.
Sin embargo, cuando llegaron a un lugar particularmente tupido, Firenze se detuvo.
—Harry Potter, ¿sabes para qué se utiliza la sangre de unicornio?
-Creo que era para vivir más tiempo o algo por ahí- murmuro Lily
—No —dijo Harry, asombrado por la extraña pregunta—. En la clase de Pociones solamente utilizamos los cuernos y el pelo de la cola de unicornio.
—Eso es porque matar un unicornio es algo monstruoso —dijo Firenze—.Sólo alguien que no tenga nada que perder y todo para ganar puede cometer semejante crimen. La sangre de unicornio te mantiene con vida, incluso si estás al borde de la muerte, pero a un precio terrible. Si uno mata algo puro e indefenso para salvarse a sí mismo, conseguirá media vida, una vida maldita, desde el momento en que la sangre toque sus labios.
-Qué horror- exclamaron varios, a excepción, claro de los profesores quienes ya conocían su utilidad.
-Si vas a tener una vida maldita, mejor es morir- exclamo James.
-Ciertamente señor Potter, pero algunos piensan en objetivos propios- dijo el profesor Dumbledore.
Harry clavó la mirada en la nuca de Firenze, que parecía de plata a la luz de la luna.
—Pero ¿Quién estaría tan desesperado? —se preguntó en voz alta—. Si te van a maldecir para siempre, la muerte es mejor, ¿no?
—Es así —dijo Firenze— a menos que lo único que necesites sea mantenerte vivo el tiempo suficiente para beber algo más, algo que te devuelva toda tu fuerza y poder, algo que haga que nunca mueras.
-La piedra, el Elixir de la Vida eterna- exclamaron los Merodeadores.
¿Harry Potter, sabes qué está escondido en el colegio en este preciso momento?
—¡La Piedra Filosofal! ¡Por supuesto... el Elixir de Vida! Pero no entiendo quién...
—¿No puedes pensar en nadie que haya esperado muchos años para regresar al poder, que esté aferrado a la vida, esperando su oportunidad?
-Entonces la cosa que bebió la sangre de unicornio es Voldemort? - pregunto Lily en un susurro.
Fue como si un puño de hierro cayera súbitamente sobre la cabeza de Harry. Por encima del ruido del follaje, le pareció oír una vez más lo que Hagrid le había dicho la noche en que se conocieron: «Algunos dicen que murió. En mi opinión, son tonterías. No creo que le quede lo suficiente de humano como para morir».
—¿Quieres decir —dijo con voz ronca Harry— que era Vol...?
—¡Harry! Harry, ¿estás bien?
Hermione corría hacia ellos por el sendero, con Hagrid resoplando detrás.
-Váyanse lo más rápido del bosque- declararon los Merodeadores
—Estoy bien —dijo Harry, casi sin saber lo que contestaba—. El unicornio está muerto, Hagrid, está en ese claro de atrás.
—Aquí es donde te dejo —murmuró Firenze, mientras Hagrid corría a examinar al unicornio—. Ya estás a salvo.
Harry se deslizó de su lomo.
—Buena suerte, Harry Potter —dijo Firenze—. Los planetas ya se han leído antes equivocadamente, hasta por centauros. Espero que ésta sea una de esas veces.
-Esperemos lo mismos- murmuro Dumbledore
Se volvió y se internó en lo más profundo del bosque, dejando a Harry temblando.
Ron se había quedado dormido en la oscuridad de la sala común, esperando a que volvieran.
Varios sonrieron al escuchar eso, Hermione abrazo los hombros de sus dos amigos.
Cuando Harry lo sacudió para despertarlo, gritó algo sobre una falta en quidditch
Sin embargo, en unos segundos estaba con los ojos muy abiertos, mientras Harry les contaba, a él y a Hermione, lo que había sucedido en el bosque.
-Obviaste muchas cosas- se quejaron
Harry no podía sentarse. Se paseaba de un lado al otro, ante la chimenea. Todavía temblaba.
-Debiste ir a la enfermería, podían darle una poción tranquilizadora- le reprocho la profesora
-Es un terco no iba a ir- aseguro Hermione
—Snape quiere la piedra para Voldemort... y Voldemort está esperando en el bosque... ¡Y todo el tiempo pensábamos que Snape sólo quería ser rico!
-Esa es una buena teoría, bien fundamentada- opino Moody
-Pero incorrecta- murmuro Harry
—¡Deja de decir el nombre! —dijo Ron, en un aterrorizado susurro, como si pensara que Voldemort pudiera oírlos. Harry no lo escuchó.
-Cuando me escuchaste- se quejó.
—Firenze me salvó, pero no debía haberlo hecho...
-Porque dices eso?- preguntaron incrédulos los Merodeadores y Lily
Bane estaba furioso... Hablaba de interferir en lo que los planetas dicen que sucederá... Deben decir que Voldemort ha vuelto... Bane piensa que Firenze debió dejar que Voldemort me matara. Supongo que eso también está escrito en las estrellas.
-Estas tomando alabando mucho a lo que te dijeron los centauros- le reprocho Lily
—¿Quieres dejar de repetir el nombre? —dijo Ron.
—Así que lo único que tengo que hacer es esperar que Snape robe la Piedra —continuó febrilmente Harry—. Entonces Voldemort podrá venir y terminar conmigo... Bueno, supongo que Bane estará contento.
-Hablas de la muerte tan fríamente que das miedo- se quejaron algunos estudiantes
Hermione parecía muy asustada, pero tuvo una palabra de consuelo.
—Harry, todos dicen que Dumbledore es al único al que Quien-tú-sabes siempre ha temido. Con Dumbledore por aquí, Quien-tú-sabes no te tocará. De todos modos, ¿Quién puede decir que los centauros tienen razón? A mí me parecen adivinos y la profesora McGonagall dice que ésa es una rama de la magia muy inexacta.
-Correcto señorita Granger la adivinación es muy inexacta pero los centauros se guían en la visualización y movimientos de los astros, además tienen más experiencia en esa rama de la magia- dijo el profesor con una sonrisa, pero un poco preocupado al interpretar las palabras del centauro.
El cielo ya estaba claro cuando terminaron de hablar. Se fueron a la cama agotados, con las gargantas secas. Pero las sorpresas de aquella noche no habían terminado.
-Ya pasaste mucho en una noche, espero que sea algo reconfortante- dijo Lily.
Cuando Harry abrió la cama encontró su capa invisible, números doblada. Tenía sujeta una nota:
Por las dudas.
-Quien te la devolvió, bueno al menos tienes de nuevo la capa- dijo James feliz pero aun así preocupado por lo que le pasaría a su hijo.
-Aquí termina este capítulo- anuncio Gideon quiere deleitarnos con el siguiente capítulo ?.
-Yo quiero leer- dijo Hermione. Abrió el libro en la página marcada bien que dije para leer este capítulo- murmuro. Y sin leer el titulo empezó ...
