Sus ojos se abrieron con pesadez. Intentó estirarse y el dolor en su pierna le hizo recordar lo ocurrido antes. La visita a Zaun, el problema en que se vieron envueltos, Darius ayudándola a llegar a casa, curando su herida... ¿besándola? Aquello volvió a colorear sus mejillas.

Un golpe sonó en su puerta y seguido de éste entró su hermano. Se sentó con cuidado para no molestar su pierna y él se sentó a su costado.

-¿Cómo estás? -Preguntó y ella sonrió en respuesta-. Vamos, te ayudaré a salir. Tenemos que hablar de algunas cosas, pero quisimos dejarte descansar un poco antes.

-Está bien. Gracias. La verdad, si necesitaba descansar. Pasaron muchas cosas.

-Lo sé. Darius nos contó sobre su visita a Zaun... Pero también tienes que saber un par de cosas que han ocurrido aquí.

Garen la tomó con suavidad entre sus brazos, asegurándose de tomar con cuidado su pierna, pero ella lo detuvo. Él intentó preguntar, pero antes de que alcanzara a hacer la pregunta ella le explicó que tuvo que deshacerse de su pantalón para que Darius le pudiera tratar la herida. Le pidió ayuda para colocarse el short cómo había intentado antes y su hermano aceptó.

Le ayudó a levantar, pues se negó a que la cargara y apoyada en su hombro llegó a la sala donde esperaban los demás. Garen la sentó en el sofá más grande y Katarina le acercó una banca para que apoyará su pierna.

-¿Y bien? -Katarina se sentó a su lado-. ¿Qué pasó? -Preguntó señalando su pierna con un gesto de su cara.

-Pues... Supimos que había un cronomante en Zaun, así que le fuimos a verlo -Lux sujetó el borde de su short cómo si buscará cubrir más sus piernas-. Vi petricita en el camino y un tipo me empezó a molestar. Logramos seguir hasta encontrar al mago, pero de regreso nos emboscó el mismo hombre, solo que estaba acompañado. Y no sé qué hizo pero, mi magia era inestable. Así que una de las bombas que arrojaron logró dar en mí pierna.

-Eso ya lo sabemos -dijo Garen-. ¿Qué les dijo el mago y por qué no me dijiste nada? Yo podría haber ido contigo. Estaba muy preocupado.

-La verdad, no puedo decirles lo que nos dijo -el gesto de molestia no se hizo esperar en el rostro de su hermano, pero prosiguió-. Pero, si nos dijo que no confiemos en nadie más que ustedes. Y les pido hagan lo mismo. No podemos confiar en nadie, ni siquiera en... -miró a Garen, rogando internamente que lo que iba a decir no fuera molesto para él-. Ni siquiera en Jarvan IV.

-Entonces... ¿puede tener que ver con lo que nos dijo Draven? -Preguntó Katarina y el aludido sonrió, poniéndose de pie.

-Les dije que no mentía -se acercó a Garen y se apoyó en su hombro-. ¿Ahora si me crees?

-¿Creerle qué? -Preguntó Darius y Garen se giró hacía la cocina.

-Iré por algo para tomar -dijo retirándose y Katarina rodó los ojos.

-Escuché a la tal Camille Ferros dándole órdenes a sus hombres. Les explicaba que tenía un acuerdo con Jarvan para que Lux no saliera viva de Piltover y cómo pensaban culparnos a nosotros, o directamente a ti. Lo cual sería creíble para todos, según ella y la liberaría de cualquier mínima sospecha a ella y a Piltover.

-A eso se refería el anciano -dijo Darius y Lux asintió firmemente.

-Por eso me dijo que no confiara en la persona que me dió mi anillo -dijo mostrando la mano en que tenía su anillo de compromiso-. Pero, ¿por qué se tomaría tantas molestias?

-¿Para ser un mártir, tal vez? -Todos se volvieron hacía Garen, que recién aparecía, tendiendole un vaso con agua a su hermana-. Para nadie es un secreto que muchos en Demacia no están contentos con las medidas que Jarvan a tomado contra los magos desde el incidente con Sylas. Te pide matrimonio, aunque odia a los magos, deja saber incluso a otras naciones que serás su esposa y luego mueres...

-"Pobre Jarvan, perdió a su amada" -dijo Katarina y Garen asintió.

-Sigue siendo una razón muy simple. ¿Que ganaría con eso? Nadie iniciará una guerra contra Noxus porque Jarvan perdió su amor. Ya habíamos quedado claros en eso -dijo Draven.

-No. No lo harán, pero si lo harían por traición -dijo Darius levantándose de su lugar-. Es simple. Se pactó un acuerdo entre las naciones presentes, que uno de nosotros ataque a otro sería una clara traición al pacto. Que yo asesinara a la futura reina de Demacia sería un llamado a la guerra, no sólo para su gente, sino para los que han aceptado el pacto, sería una traición a todas las naciones.

-No es posible confiar en Noxus -dijo Katarina y Darius asintió-. Así que es mejor destruirlo de una vez... Noxus es fuerte, pero, serían todas las naciones en nuestra contra.

-Pues mandaríamos a cada uno de sus soldados a la tumba. Draven solo puede contra 100 hombres -se jactó el menor de los hermanos.

-No se trata de eso... -Lux miró su pierna-. Sería un caos, sea cuál sea el caso. No dudo en que puedas enfrentarte a 100 hombres tu solo -dijo antes de que el hombre se ofendiera-. Pero no tiene nada que ver con eso... No quiere una guerra con Noxus...

-Quiere deshacerse de ti -dijo Darius y Lux asintió-. A eso se refería Zilean.

-Quiere decir que Jarvan lo sabe, o al menos sabe sobre... -Lux se cubrió la boca con sus manos-. Se supone que nadie lo sabe.

-Debe haberse enterado de alguna manera -Darius se sentó frente a Lux-. Hay que buscar la forma de que te recuperes pronto.

-Sí. No podemos esperar. Hay que ir y... -se detuvo al ver las curiosas miradas de los tres presentes-. Yo... tengo que ir a un lugar. Pero solo puedo ir con Darius.

-¿Estás loca? ¿Crees que te dejaré ir sola con...? No irás a ninguna parte. Te perdiste medio día y volviste en estas condiciones -Garen señaló su pierna herida y Lux frunció su entrecejo enojada.

-En lugar de discutir, ¿por qué no pensamos en algo? -Katarina se interpuso, apoyando sus manos en el pecho de Garen, alejándolo de la rubia-. Por ahora ya sabemos que es Jarvan quién está tras Lux, y al parecer ella sabe por qué. Eso es lo importante -se sentó junto a Lux-. Pero sería muy útil que nos digas a los demás ese motivo.

-Si les dijera el por qué, tal vez no lo crean, tal vez sea demasiado absurdo, tal vez piensen que mentimos o algo peor. Por eso, es mejor que no lo sepan. Si desean ayudarnos, les estaré agradecida. Pero, solo pueden cubrirnos, que nadie sospeche de nuestra ausencia, para que nadie sepa que no estamos aquí, pero, es todo. Nadie puede saber que estamos al tanto de los planes de Jarvan y cuando nos vayamos, nadie puede saber que no estamos.

-Es absurdo. No te dejaré ir. -Insistió Garen y Lux bajó su pierna, resistiendo el dolor para ponerse de pie.

-No estoy pidiendo tu permiso -dijo con firmeza, dando un paso al frente, apretando sus puños para resistir el dolor-. Estoy informándote lo que haré y si no vas a apoyarme, no te preocupes. Cuando me haya ido te darás cuenta.

-¡Luxana! -Garen la iba a seguir pero un escudo de luz apareció frente a él, impidiéndole continuar.

-Quiero estar sola -dio un paso más y se tambaleó, pero se mantuvo en su lugar lo mejor que pudo y continuó hasta llegar a su habitación y cerrar la puerta tras de sí.

Garen la iba a seguir pero Katarina lo detuvo atravesando su brazo frente a él. Hizo una señal con su cabeza para que no la siguiera.

-Deberías esperar a que se calme -dijo y Draven se levantó de su lugar.

-Suficiente. Darius, tengo que decirte algo y lo haré ahora, hermano -apuntó con su dedo a Katarina y esta se cruzó de brazos-. Vi a ésta traidora besandose con "Demaciaaa" en las escaleras.

-¿Traidora? -La pelirroja se mostró enojada.

-Draven ha hablado -sentenció esperando la respuesta de su hermano.

-Dejalo estar -Darius se levantó y posó su mano sobre el hombro de Draven-. Estoy al tanto de lo que ocurre. Pero ahora mismo, si no te has dado cuenta, hermano mío, solo estamos nosotros 5 contra todo esto. Ya lo he hablado con Katarina y ya lo resolveremos luego. Por ahora, solo, ignóralo, acéptalo, cómo prefieras. Pero no necesito otro dolor de cabeza ahora mismo.

-Que aburrido -Draven se echó al sofá en que estaba antes Lux y subió los pies al banco, poniéndose cómodo.

-Iré a ver a Lux -dijo Katarina y los demás asintieron sin decir nada.

-Gracias por no decir nada, al menos por ahora -dijo Garen al verse solo con los otros dos.

-No tienes que darme las gracias -Darius entrelazó los dedos de sus manos, apoyando su cabeza en ellos-. Aunque no estoy de acuerdo, de alguna manera alcanzo a entenderlo.

-Bueno... ¿Nos vamos o qué? -Preguntó Draven y su hermano mayor negó moviendo su cabeza.

-Si quieres ve tú. Yo no me alejaré de Luxana.

-¿Disculpa? -Draven se levantó y sacudió sus manos enojado-. ¿Qué cojones dices? ¿Ahora vas a jugar a ser niñera o qué?

-No puedo explicarlo. Simplemente, he dicho que no me alejaré -miró hacía Garen y en su mirada pudo ver qué no estaba de acuerdo-. Y es algo que no he decidido yo, ni siquiera ella.

-¿Tiene que ver con lo de anoche? -Darius asintió y Garen se perdió por el pasillo.

-¿Me estás jodiendo, Darius? ¿Por qué te querrías quedar a cuidar a esa mocosa? -Bajó la voz acercándose para que solo Darius le escuchara-. ¿Acaso es alguna estrategia para obtener información? Por qué es lo único que se me ocurre, a no ser que la hayas liado con la mocosa porque eres un idiota cuando se trata de... No... ¿en serio?

-No te inventes cosas en tu cabeza -le reprendió y Draven se acercó más, bajando más la voz.

-Luego no digas que no te lo advertí. Draven no se equivoca y te estás metiendo en arenas movedizas con.

-Suficiente -respiró profundo y bajó la voz-. Te aseguro que no es nada de lo que imaginas -mintió-. Confía en mí, y ten cuidado con lo que dices. Sigo siendo tú hermano mayor y sobre eso, sigo siendo tú superior.

-Me llega que seas mí jefe y porque eres mí hermano es que te lo digo. Si fueras más cómo Draven me importaría poco, te felicitaría y me sentiría orgulloso de que te metas con una muñequita de la "nobleza", pero eres un pendejo que lleva años sin poder olvidar a la única mujer con la que tuvo un puto romance serio aunque intentó matarte y rebelarse contra lo que tú mismo creaste. Recuerda también lo que pasó con la cazabobos de Aguas Turbias.

-En primer lugar, te repito que no es cómo piensas, en segundo lugar, te he dicho antes que no hables así de Quil, tú no sabes la mitad de la historia, y en tercer lugar, lo que ocurrió con Sara fue una tontería por culpa de unos tragos y un mal momento.

-Claro. Siempre hay un por qué. Y sobre Quilleta, sé más de lo que piensas. O ¿crees que eres el único que sabe que Decius era tu hijo o qué Invetia también lo es? Eres el único idiota que no se dió cuenta de nada.

-¿Tú lo sabías?

-Lo sospechaba. Es que esa chiquilla es cómo verte a la cara. Pero ese no es el punto. Deja de creerte listo siempre. Tal vez yo no dirijo un ejército, ni soy la mano de Noxus y tampoco pretendo serlo. Pero, te conozco mejor que nadie en todo este maldito mundo y sé que no acabarás bien si te dejas envolver por esa mocosa.

-Te digo que no...

-Te estoy advirtiendo, Darius. No quiero tener que ser yo el que saque tu trasero del barro de nuevo.

-Permiso -Garen se acercó anunciándose al ver que hablaban de algo aparentemente en privado-. No voy a negarte nada, siendo que ya te debo dos veces que le salvaras la vida a mí hermana -le dejó unas mantas y una almohada que tomó del cuarto en que antes dormía Jarvan-. Si necesitas algo para sentirte cómodo, solo dímelo y gracias, de nuevo.

-Yo también me quedo -dijo Draven y Darius le miró enojado-. Si mí "jefe" se quedará en éste lugar, es mí deber cuidarlo, así que le acompaño.

-Bien, en todo caso... solo... sientase cómodos... supongo -se acercó a la puerta de la habitación de Lux pero no sé atrevió a golpear-. Estaré en mí habitación si necesitan algo.

-Ey -llamó Draven y Garen se volvió para mirarlo-. Tomaré el cuarto del fondo. Draven no dormirá en un sofá.

-Cómo quieras -dijo Garen encerrándose en su habitación.

Draven se levantó y caminó hacia el pasillo, no sin antes repetirle a Darius que lo estaba observando. En el fondo, para el mayor era agradable saber que a su manera, su hermano menor se preocupaba por él. Sin embargo, estaba equivocado. Él simplemente estaba cumpliendo con una misión que el destino o algo así le había impuesto. Eso era todo. Por eso la había ayudado, por eso la había llevado a Zaun, por eso la había protegido y había escapado con ella, por esa razón la había cargado en su espalda hasta ese lugar, por eso mismo había cuidado sus heridas y por eso la había... eso había sido un accidente. Solo un momento de coquetería producido por la presión y la adrenalina de antes.

-No fue nada -se dijo a sí mismo. Dejando la almohada bajó su cabeza y mirando el techo.

La puerta de Lux se abrió y Katarina salió cerrando la puerta tras de sí.

-¿Dónde fueron los demás? -Preguntó y Darius se incorporó, sentándose sobre el sofá.

-Nos quedaremos aquí, al parecer. Draven se apoderó de la habitación que usaba Jarvan, Garen se encerró en su habitación, yo me quedaré aquí, no pienso alejarme de éste lugar hasta que esto acabe.

-Ya veo... -se sentó en el otro sofá-. Te diré lo mismo que le dije a Lux; no sé qué está pasando más allá de lo que han dicho, pero, sea lo que sea, tú por ser mí jefe, y ella por ser la hermana de Garen cuentan conmigo. Así que me digan o no sus motivos, yo les apoyo.

-Deberías ir con él, -dijo señalando con su cabeza la dirección hacia la habitación del demaciano-. Parecía abatido.

-Es un hombre fuerte, con un corazón muy débil frente a su hermana. Si necesitas algo, solo llama y trata de descansar. He dejado un par de trampas en la habitación de Lux así que si alguien intenta entrar, no quedará nada más que un cadáver decorando la estancia.

-Buen trabajo. -Cerró los ojos y se dejó caer por el cansancio.